Hola a todos, gracias por leer mi pequeña obra de maldad, hubiera querido subirlo antes, pero una falla con Windows me hizo retrasarlo un poco. Antes que nada quiero decir… lo siento ., sé que lo que pasará en este capítulo es muy malo, pero los malitos malosos así son y más los psicópatas, y amo a Danny pero es tan dulce que es la victima perfecta. Espero que disfruten este pequeño capítulo. Gracias por todos sus reviews, en verdad los aprecio mucho

Disclaimer: Hawaii five-0 pertenece a CBS, solo juego con ellos un rato

Capítulo 8

Steve McGarrett había visto las peores torturas en la guerra, él mismo había sido víctima de muchas de ellas en sus múltiples misiones como NAVY SEAL. Pero temía por su compañero, él no estaba preparado para soportar algo así. Aunque la tortura física no había sido, hasta ahora, a un nivel insoportable, Steve sabía que algo más estaba pasando en ese cuarto y eso lo angustiaba más que nada. Fuera lo que le estuvieran diciendo al rubio, seguramente estaba pensado para romper sus defensas, desmoralizarlo a él y a todo el equipo; lo más preocupante era que lo estaban consiguiendo.

Chin y Kono estaban dándose apoyo mutuamente, pero era bastante obvio que se sentían mal por sus palabras hacía Danny, ambos tenían la esperanza que el rubio no los hubiera escuchado. Joe se mantenía tranquilo, eso mantenía centrado a Steve. La fuerza de su mentor era un ancla para mantenerse firme en esta tormenta, y lo agradecía que el veterano se encontraba a su lado.

Había pasado más de una hora desde la última transmisión, el sol empezaba a bajar por el horizonte y el SEAL se ponían inquieto cada vez más, si oscurecía antes de tener una pista sería aún más difícil de localizar. Súbitamente la puerta se abrió, Lou y Toast entraron en el cuartel, el hacker estaba emocionado, sin permiso alguno puso su laptop sobre la mesa y empezó a conectar cables entre los dos aparatos. Dos segundos después la imagen de un chico de cabello negro apareció en la pantalla más grande.

—Luke Whright — dijo Toast —Es hermano menor de Ian Whright, ese tipo era todo un genio, pero su hermano no lo es tanto; me tomó tiempo descifrarlo, Ian era un as codificando cosas y poder pasar sus protecciones era una labor que podía llevar semanas, Luke en lugar de escribir sus código, copio los de su hermano y los modifico para usarlos en su hackeo del sistema de 5-0, una vez que pude identificar las modificaciones, encontrar las brechas de seguridad fue fácil; la próxima vez que se conecten podré rastrearlos hasta donde se encuentran las cámaras—

Un rayo de esperanza golpeó a todos; el comandante de 5-0 no pudo evitar mostrar su regocijo llevando sus manos al rostro, para después dar unas palmaditas en la espalda de Toast

—Bien hecho—

Se tomó unos minutos para procesar las buenas noticias, después se dirigió a su locker de armas, lo abrió y empezó a preparar su equipo de asalto, los otros miembros del equipo lo imitaron preparándose para rescatar a Danny, sólo les quedaba esperar por la temida llamada telefónica.

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Danny se sentía mareado, le costaba mantener los ojos abiertos, su cuerpo dolía por estar en la misma posición por horas, podía sentir cada una de las heridas en su cuerpo, aunque el dolor estaba mitigado por las drogas que su captor había usado en sus heridas. Estaba completamente desorientado y todo parecía extrañamente mitigado, lejano. Lo habían dejado sólo por mucho rato o por lo menos eso le parecía. Cuando oyó ruidos, trato de mover su cabeza hacía donde los había escuchado, pero estaban fuera de su campo de visión. Sin embargo, pudo escuchar que dejaban en el suelo algo metálico y pesado. Pudo ver un par de sombras moverse alrededor, seguramente una pertenecía a su torturador y ahora estaba seguro que tenía a un cómplice.

Pudo oír que los pasos de alguien se alejaban y otros se movían alrededor hasta que pudo ver al hombre que las producía acercarse a él. Pronto supo que no era la misma persona que lo había torturado las últimas horas, se movía de manera más tosca y sus pasos sonaban más sobre el piso

—Detective, ha sido un placer contar con su presencia, pero la hora de partir se acerca —dijo con una voz distorsionada como la anterior, pero podía distinguir que disfrutaba el tener al rubio a su merced— siento que quedara atrapado en el fuego cruzado, eres un haole, debiste haberte quedado lejos de esta isla, pero debo agradecer que al tenerlo aquí me proporciona el arma que necesito contra McGarrett, nunca debió confiar en ese hombre, por hacerlo ahora tiene que sufrir las consecuencias—

Danny quería decirle al hombre que se fuera al diablo, pero amordazado como estaba lo imposibilitaba para usar su mejor defensa, lo único que podía hacer era pelear con todo lo que tenía, aunque eso implicaba que su cuerpo doliera en cada movimiento.

—Es mejor que guarde sus fuerzas detective, puede necesitarlas después— llevó su mano a su bolsillo y empezó a moverse alrededor de la mesa donde tenía a su prisionero.

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La pantalla principal del cuartel de 5-0 se fue a negro y el teléfono sonó, todos se sorprendieron al oír aquel sonido; todo el cuerpo de Steve estaba tenso preparado para ir tras el bastardo que tenía a su mejor amigo. La voz distorsionada se oyó por el teléfono

—Comandante, es la ronda final de nuestro juego, ya conoce bien las reglas— El hombre de negro caminó hasta un lugar no visible a las cámaras, regreso con una botella de agua y una pistola de descargas eléctricas. Sin contemplación algúna tiró el agua sobre el cuerpo del detective, el agua se acumuló sobre la superficie metálica

—Bien, que tiene que decir Comandante—

Steve se paseaba con el arma de asalto en las manos, mientras veía a Toast trabajar en su laptop, tecleando tapidamente, escribiendo una serie de comandos, demasiado rápido para que cualquiera de los presentes pudiera entender algo de lo que el joven Hacker escribía. Joe sabía que necesitaban darle tiempo al joven programador para encontrar el lugar exacto, se acercó a su ex pupilo para tocarlo en el hombro, el más alto reaccionó ante aquel gesto; presto atención a la imagen de su compañero y sopeso la situación. Danny estaba mojado y el hombre sostenía un arma de descargas eléctricas, eso podría matar a su compañero casi de inmediato. Steve respiro profundamente sabiendo que no tenía otra alternativa, no podía perderlo ahora que estaban tan cerca de poder rescatarlo, tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no permitir que su voz se quebrara.

—Lo odiaba, era el tipo más molesto que jamás hubiera conocido; su ropa, su actitud, sus incesantes quejas, todo eso me volvían locos. No puedo creer como alguien puede ser tan molesto e inseguro. — el SEAL suspiro sabiendo que lo que iba a decir era demasiado, pero se disculparía con Danny tan pronto lo tuviera a salvo —es tan patético por seguir enamorado de una mujer que lo considera una molestia y un repuesto que sabe que puede ocupar y tirar cuando le dé la gana, y el siempre regresa a ella cuando lo llama como un perro entrenado, pero eso es su mayor virtud, no importa que tan mal lo traten siempre regresara—

El moreno sentía un peso enorme en su corazón por haberse atrevido a decir aquellas palabras, pero debía rescatar a Danny fe la manera que fuera. El resto del equipo veía con atención lo que sucedía en la pantalla, Steve trataba de no hacerlo, tenía miedo de ver la reacción de su compañero ante sus palabras. De haberlo hecho se habría dado cuenta que el rubio no habría mostrado reacción alguna, al parecer la voz de Steve no había llegado hasta él. Todos contuvieron la respiración cuando el hombre de negro se acercó a su prisionero con aquella arma eléctrica en las manos, pero nada paso, el hombre la terminó guardando en uno de sus bolsillos.

—Muy bien comandante, aprendió bien la lección, su amigo no tiene por qué sufrir más torturas por mi mano, pero es hora de que la tortura pase a las suyas—

La llamada terminó, pero la imagen seguía en las pantallas, el hombre de negro saco una jeringa llena de un líquido claro, sin mucho cuidado aplico esa sustancia en el cuello del rubio, asegurándose de que toda la aguja se hundiera en aquella pálida piel, y que todo su contenido entrara en el cuerpo de su víctima. No paso mucho tiempo para que el prisionero cerrara sus ojos y se quedará completamente quieto.

Otro hombre entro en el cuarto, vestido de manera idéntica al que estaba con el detective de Jersey. Ambos hombres se movieron por el cuarto, recogieron algo pesado del piso y lo llevaron al campo de visión de la cámara; era una caja metálica, un metro ochenta de largo, ochenta centímetros de ancho y otro tanto de alto. Steve sintió un escalofrío recorrer su espalda, esto no podía estar pasando

—¡TOAST! — grito desesperado

—un momento más comandante, ya casi lo tengo—

Todos veían con horror lo que pasaba, los hombres liberaban a Danny; entre sus captores, llevaron al rubio a la caja. El cuerpo inerte del rubio encajo perfectamente en el interior, tenía un poco de espacio para moverse, lo único que no removieron fue la mordaza que aun permanecía en la boca del prisionero.

Una tapa corrediza fue agregada a la caja, encerrando al detective en su interior, los hombres de negro se pararon cada uno a un lado de aquel ataúd metálico, unas palabras aparecieron en la pantalla.

"Su compañero dormirá plácidamente por 6 horas, ¿podrá encontrarlo antes que despierte?"

Steve trataba de controlar sus sentimientos, no quería imaginar lo que pasaría con su amigo si no lo encontraban antes de que despertara; el hombre de nueva Jersey estaría encerrado en su peor pesadilla, no podía dejar que eso pasara.

—lo tengo— grito el hacker, los teléfonos de todos sonaron al mismo tiempo —les envié la dirección a todos—

El comandante de cinco-0 entró de inmediato a su modo de combate

—Vámonos ahora, debemos llegar ahí lo más pronto posible—

Chi, Lou y Kono se dirigieron a la puerta, Joe se quedó en su lugar, tranquilamente habló

—Steve, me quedaré y con ayuda de este muchacho intentaré buscar pistas de nuestros enemigos, traigan a Danny —

El comandante asintió, hubiera querido que su mentor los acompañara. Pero era mejor que se quedara a buscar el rastro de aquellos que se había atrevido a dañarlos, además siempre era prudente dejar a alguien monitoreando por si necesitaban refuerzos.

El equipo se movió con toda la sincronía que habían desarrollado con el paso de los años, un mecanismo perfectamente engrasado que estaba diseñado para atrapar a los criminales, hoy estaban más enfocados que en otras ocasiones; esta vez sus acciones estaban dirigidas a rescatar a uno de los suyos, no podían fallar.

Llegaron a lo que parecía una bodega abandonada, una nave enorme y aislada, un lugar perfecto para operaciones clandestinas. El equipo se movió por aquel espacio, buscando, explorando, asegurándose que nada escapara de sus ojos; la oscuridad había caído en la isla haciendo más difícil moverse en aquel laberinto de pasillos y cuartos que llenaban la construcción. Al llegar a la última habitación, el corazón de Steve latía con fuerza, solo un poco más y su casi hermano estaría a salvo.

La decepción que sintió al ver aquella habitación le hizo dar un paso atrás, habían encontrado el lugar donde torturaron a Danny, estaba todo ahí, los aparatos de tortura, la sangre, su ropa, la mesa; pero la caja de metal y su amigo habían desaparecido. Los bastardos se lo habían llevado, el moreno miró su reloj, había visto la hora cuando salieron del cuartel; como un buen comando puso el cronometro de su reloj para medir el tiempo que les quedaba, la cuenta regresiva le mostraba el tiempo exacto que les quedaba para salvar a Danno de un inminente infierno, 5 horas y 12 minutos.