Capítulo 6. Él ciego igual vendó sus ojos
Eran aproximadamente las 5 de la tarde cuando Ginny empezó a prepararse para una cena entre ella y Harry, ese día tenían la casa sola ya que Hermione y Ron habían decidido salir esa noche a pasar un rato de pareja. Al terminar de cocinar y prepararse le dieron las 8 de la noche, se sentó frente a la mesa a esperarle llegar pero de nuevo Harry no llegó, dolida se sirvió su cena para comer aunque sea sola, no iba a pasar hambre sólo porque él no llegó, pero no podía negar que se sentía mal, se suponía esa noche iban a pasar su primera vez juntos, a ella siempre le daba algo de miedo, y aunque él se molestaba la respetaba, pero ahora que estaba decidida el no apareció. Apagó todas las velas para poder disponerse a guardarlas, deshizo todo lo romántico que había hecho para él, y por ultimo solo le sirvió la cena para que comiera cuando llegara. Sin más, fue a su habitación para ponerse su pijama, no quería dormirse, quería que el llegara antes pero seguro llegaría muy tarde como siempre.
Recostada en sus sábanas blancas estiro la mano al buró llevando su mano justo al cajón el cual abrió sacando la tarjeta que Malfoy le había dado, con la otra mano tomo el móvil para marcar su número, estaba decidida hablarle, hacía mucho que no se comunicaba con él. Después de registrarlo le dio a llamar, pego la bocina del móvil contra su blanca oreja, una, dos... Tres toques y al cuarto escuchó su voz. "¿Hola?".
Pov. Ginny
Él me había respondido, ¿Qué debía decirle?... Sería muy raro llamarlo a esas horas de la noche, ¿Qué iba a pensar de mí?
Tragué pesado, algo que seguramente se escuchó, me sentía nerviosa, incluso ansiosa porque oía su respiración.
"¿Hola?... ¿Hablara o me hará seguir perdiendo el tiempo? " volví a escuchar su varonil voz, no pude evitar sonreír un momento, era tan descortés con todos, me hacía sentir como si fuera la única chica a la que trata bien.
Alejé el celular de mi oído y entonces toque la zona roja, la llamada terminó, no podía dejar de pensar en el rato que tuvimos cuando nos encontramos, me había divertido mucho, con nadie la pasaba así de hecho, ni siquiera con Harry porque siempre respondía textos del trabajo y estaba algo ocupado, suspiré un poco dejando el móvil de nuevo en el buró y me acomode a dormir entre mis gruesas sabanas, mis ojos empezaron a cerrarse lentamente, estaba cansada, pensar en Draco me hacía olvidar todo lo malo que me hacía sentir Harry, las formas en las que me hería, pero ¿qué podía hacer?, lo amo y me ama, estoy segura.
No estoy consciente de cuando tiempo pasó, pero el sonido agudo del celular me hizo abrir los ojos, me senté de golpe frotándome los ojos, por inercia busqué en la cama la mano de mi novio, sin embargo, esta se encontraba vacía. La tristeza empezaba a dominarme de nuevo pero entonces reaccioné cuando el móvil empezó a sonar, era una llamada, desde que llegué a ese mundo mágico me gustó mucho su música, y en llamadas siempre se escuchaba Growing pains de Mitch Hewer y Saphire Elia, me recordaba a cuando conocí a Harry.
- ¡¿Harry?!... – hable rápidamente realmente esperando que fuera el quien hacía aquella llamada, realmente lo necesitaba a mi lado, llevaba todo un día sin poder verlo.
- ¿Ginny?… ¿Tú me llamaste? – entonces lo reconocí, las lágrimas no se hicieron esperar, ¿Por qué tenía que ser así?... no me molestaba que fuera Draco, pero en ese momento deseaba a mi amor, no a mi amigo, tragué pesado, sonreí un poco aunque no pudiera verme para poder controlar los espasmos del llanto.
- Si… quería saber cómo estabas… me alegra que estés bien – golpeé un poco mi pecho con el puño para sacar esa voz atorada que tenía, aguantarse el llanto es similar a atragantarse, te cuesta hablar, incluso respirar, es un dolor punzante y agudo que te paraliza, que hace que sientas la muerte cerca; cuando estas triste, y lo único que necesitas es llorar, pero por vergüenza lo soportar, el dolor se multiplica, algo como eso, me pasaba ahora.
- Estas llorando… ¿Has cenado?, podría llevarte algo de comer…. Estoy cerca de la casa de Hermione… ¿Ahí vives no? – preguntó, por un momento iba a rechazar pero me di cuenta de que necesitaba su compañía, al menos la de él, estar a su lado era como si todos los fantasmas desaparecieran, como si todo lo malo tomara un nuevo sentido, era como una botella de agua en medio de un caluroso y seco desierto, por alguna razón; Draco siempre aliviaba mi lastimado corazón.
- Gracias, prepararé café – después de oír su risa afirmativa corte la llamada y me levante así en pijamas hacía la cocina, encendí la cafetera y empecé a llevar platos a la sala, nos vendría ver películas un rato, en lo que terminábamos de comer, pero entonces, escuche como se abría la puerta, me sorprendió porque nunca pensé que Draco tuviera ese tipo de confianzas, enseguida me asomé pero vaya sorpresa, era Harry… no dije nada, solo me quede en silencio mirándole cerrar la puerta y dando algunos traspiés.
Fin Pov. Ginny
- Harry… ¿Bebiste? – la pelirroja mostraba una cara de entre sorpresa y a la vez preocupación, él nunca había llegado bebiendo a la casa, era muy extraño, se acercó a él rápidamente para ayudarle, cogió su brazo derecho para subirlo por sobre sus delgados hombros, así podría sostenerlo y llevarlo hacía el sofá.
- Perdón Ginny… s…sé que debía llegar… pero mis amigos quisieron ir a beber…. Iré a mi departamento – hablo el chico con la voz totalmente gangosa. Se dejó recostar en el sofá acomodándose y acariciando la mano de la bella pelirroja, no había bebido con amigos, si no con su amante, quizás ahora estaba borracho, pero en el fondo realmente la quería, había algo que lo unía a ella, pero su forma de querer no era la más adecuada.
Con cuidado empezó a desabrocharle la camisa, la tenía muy desacomodada, era mejor que tomara un baño antes de que se acostara con el aliento a alcohol y ese aroma a mujer, ella sentía dolor y algunas lágrimas caían pero se negaba a pensar que Harry la engañaba, tal vez solo era una compañera del trabajo que se le acerco demasiado, sí, eso era, pero al momento que abrió la camisa de este descubriendo su pecho apartó sus manos rápidamente llevando una sobre sus labios, el solo reía un poco estúpido. Había marcas de besos con labial en su piel, no eran de ella, era obvio, ella no usaba ese tono y casi no se maquillaba, también había marcas rojas, como chupones.
Rápidamente se levantó para apartarse de él pero entonces el azabache le sujetó la muñeca con fuerza para mirarla con aquella sonrisa tan encantadora que poseía – Te amo – habló sin darse mucha cuenta, se sentó ayudándose del agarre en la cual la tenía y así impulsarse, la soltó para llevar esa misma mano a su bolsillo y torpemente tambaleándose cual bebe que no se sabe sentar, abrió la caja y saco de él un pequeño anillo con unas incrustaciones de diamante – Cásate conmigo Ginny - pidió levantando el anillo a ella.
La pelirroja se limpió las lágrimas con el dorso de ambas manos, no podía creer lo que escuchaba, sonrió… "Seguro alguna compañera lo hizo de maldad", "Él no me engañaría", "Él de verdad me ama", "Sino me amará no me pediría casarnos", se giró hacía el y se le lanzó en brazos sin pensarlo dos veces – Si Harry…. Acepto ser tu esposa – Exclamó olvidando completamente la razón por la que antes lloro, estaba tan cegada por ese amor que no le importaba nada, solo que él la quisiera como decía hacerlo.
Estuvieron abrazados durante un rato pero el peso de Harry casi la tiro cuando él se quedó dormido en medio abrazo, lo soltó para recostarlo, hasta el anillo había dejado caer al momento que se durmió, ella se inclinó a recogerlo y se lo colocó en el dedo anular de la mano izquierda, admiró aquel anillo en su mano, se sentía realmente feliz de estar así, comprometida, ya quería contárselo a Hermione, a Ron... a su madre, a todos, quería presumir al mundo que ella sería la nueva señora Potter.
Su felicidad desapareció al momento de percatarse de nuevo de las marcas en su prometido, con cuidado le cerro la camisa, fingiría no ver nada, ya saben lo que dicen; ojos que no ven, corazón que no siente.
Tantos años peleó por el amor de Harry, que no iba a permitir que cosas como esa destruyeran su amor, su confianza. Además, él era el héroe de todos, ¿Cómo podría ser un patán? Suspiró profundamente dándose fuerzas para soportar.
En ese momento que lo dejó, escucho el timbre de la puerta, había olvidado que Draco iría a verla, rápidamente se aproximó a la puerta, abrió y se encontró con esos ojos grises cautivadores, trago pesado mientras se apartaba un poco para que entrara.
- Perdona la demora, no sabía que te gustaba, compre sushi, pollo frito y algo de ensalada por si resultas vegetariana – encogió sus hombros sonriendo amablemente, cosa que con nadie hacía, era alguien muy cortante y hasta borde (mamón) como para tratar bien a otros, o personas de baja clase, así como la trataba a ella antes de ser flechado de tan cruel forma.
- Este bien... me gusta todo… Solo que… hay un pequeño inconveniente – habló la pelirroja con cierta incomodidad. Una vez que entró el rubio, enseguida cerró la puerta y lo acompañó a la sala donde estaba el azabache roncando, perdido de borracho. Como era de esperarlo el rubio bajo los hombros un poco, no esperaba que eso pasara, pero al menos el otro no estaba consiente.
- Bueno… creo que es más bien conveniente… ¿Lo llevamos a su cuarto? – no le agradaba la idea, pero no quería que ella lo cargara o algo parecido.
- Pondré los platos mientras… es… a la derecha la primera puerta – Draco asintió como respuesta, se acercó al cuerpo de Harry y si bien pudo usar un hechizo de levitación no le pareció que sería agradable para el ebrio, a él no le gustaría que lo levanten así mientras esta inconsciente, lo recargo en sus hombro y con impulso se lo logro subir a la espalda, vaya que necesitaba ejercitar.
Soltó un estilo de bufido y se aproximó a empezar a subir las escaleras hasta que encontró la habitación que la chica le dijó, supo al momento que era de ella, había muchas cosas de Quidditch. Se acercó a la cama para dejar aquel cuerpo pesado en ella y entonces se le quedo viendo con cierto resentimiento. Se iba a apartar pero la curiosidad de ver los botones de su camisa tan mal puestos le ganaron, zafó uno para mover la tela aun costado y encontrarse con las marcas de labial, apretó en un puño su mano, hervía de coraje… ¿Cómo podía engañar a Ginny?... ahora él no tenía duda de ello.
- Ella es mía Potter… - habló con ese tono tan autoritario que tenía, apretó los dientes, no quería ver que ella derramará una lagrimas más por él, pero no tenía poder; apenas había logrado ser un amigo más, ¿Cómo podría verla estando seguro de todo? Se paró justo a un lado mirando aquel rostro dormido y tan tranquilo, como si no tuviera remordimiento alguno, quería soltarle un golpe – Ella se dará cuenta, de que a quien ama, es a mí – lo amenazó con total descaro, sin más se separó de aquel cuerpo para salir y volver a donde la joven pelirroja, le encantaba, ella era una completa belleza natural, no le hacía falta nada, no le sobraba nada. Simplemente perfecta.
Al llegar esta ya había puesto todo en distintos platos, unas tazas de café, y además una botella de Coca-Cola, cosa que no puede faltar, él sonrió, nunca pensó encontrarse comiendo comida muggle, y menos con una Weasley.
Se sentó en el suelo en el borde del sofá apoyando su espalda contra este, ella se sentó a su lado, empezaron a ver una película de terror por lo cual estaban un poco juntos, por momentos los ojos azulados de ella se desviaban disimuladamente hacía el rostro del rubio, se quedaba mirando sus facciones, no era para nada feo, era muy atractivo; no podía comprender como no se llegó a percatar antes de ello. Sin darse cuenta se había quedado hasta embobada en él, pero entonces cuando noto un movimiento enseguida aparto la mirada, ¿La había vuelto a esconder? Se sentía muy diferente a como debía.
- Linda pijama – bromeó mientras cogía una rebanada de sushi con los palillos, por alguna extraña razón el parecía ser perfecto en todo, pero por que tuvo mucho contacto con eso, ya llevaba un poco más de un año en el mundo muggle, ella por lo consiguiente clavaba el palillo en la rebanada pero el sushi no se mantenía como debería, se deshacía, su contenido se caía, resultaba complicado comerlo, en ese momento, más que ver la película, estaban bromeando juntos.
- Ya… No te rías de mi – Le grito empujándole la mejilla con la mano, él solo se reía bastante cómodo, era tan diferente, ¿Cuándo verían a Draco de esa manera?, él siempre era serio, recatado y bully, no era nada a como era con esa chica, siempre se caracterizó por ser malo, quizás cruel, burlón, alguien que no tenía corazón ni con los más débiles y desamparados, pero... en realidad, era lo contrario, aunque prefería ocultarlo.
- Ya, espera… - con sus palillos cogió el sushi, lo remojo en la salsa de soya para aproximarlo a esta, ella abrió la boca para recibirlo, pero él no se lo dio, le golpeo la mejilla manchándole de la salsa oscura - ¡Draco! – gritó poniéndose roja por el coraje pero entonces el metió la rebanada entre aquellos labios, la pelirroja sonrió calmándose para comerlo, pero el bocado era muy grande así que cogió con su mano izquierda la bebida y tomo un sorbo para poder pasarlo.
El rubio se quedó en silencio al notar como brillaba algo de su dedo, así que apenas ella dejo el vaso, estiro su mano hacía la de ella para tomar su mano; al mirarla notó aquel brillante anillo en su dedo - ¿Es de tu madre? – preguntó en un intento de negarse a escuchar lo que ya sospechaba, sentía como si su alma se estuviera fraccionando por el dolor, por ese que no apenas dejó expresar la última vez que la vio.
- ¿Te estas burlando?, mis padres no pueden pagar algo así, lo sabes – se quejó mirando su mano ella misma, sonriendo tan soñadora, estaba ilusionada, tanto que hasta Malfoy podía sentir la felicidad que ella transmitía – Harry… y yo... nos vamos a casar – suspiro tan profundamente, estaba tan sumida en su mundo que no se dio cuenta el momento en que el rubio bajo la mirada soportando su amor destruido – Debo irme… - Sin más se levantó del lugar, ella apenas pudo levantar la mirada a él, se intentó poner de pie y escucho el portazo que le hizo dar un ligero salto.
- Draco… - susurró.
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