Capítulo 9. El final
Aquí debía parar, el tiempo que tuvo para conquistar a Ginny había acabado, no había esperanzas de que ella corriera a sus brazos, ella estaba enamorada de Harry, tanto como para no ver que la engañaba en sus narices, todo se había vuelto una total tortura para Draco, aun así, no podía romperse más de lo que ya estaba.
Después de recibir aquella invitación, se quedó en su sofá llorando, tendido cual borracho recordando un viejo amor. Entre sus lágrimas se durmió, destruyó su celular, ignoró las llamadas y todos esos mensajes desesperados pues al parecer la chica ya se había enterado de que Ginny tenía fecha para la boda.
Los días empezaron a transcurrir, no se dejó botado, él no era así, iba a su trabajo como de costumbre, tuvo que comprarse un nuevo móvil, visito a sus padres, hacía de todo con tal de no pensar en ella, realmente no quería tenerla en su mente aunque en la mayoría de las ocasiones, fallaba.
Una noche antes del trágico día, fue a una joyería, iba a comprar el regalo que le daría a Ginny, quería darle algo que pudiera comparar el valor de su amor, al final no dejaba de ser un Malfoy, así que dinero era algo que no le importaba derrochar. Después de una larga selección, termino escogiendo un collar de oro blanco con una piedra de amatista como dije, era realmente bello. Envolvieron su regalo en una pequeña caja blanca, al final era un regalo de bodas, no entendía muchas cosas del porque Ginny había querido una boda muggle, de otra forma los regalos serian de colores extraños.
Después de eso llamó a Pansy para confirmar su asistencia a la boda, acordar la hora en la que se pasaría a recogerla, lo que fue más temprano que la hora citada en la invitación, él quería ver a la pelirroja antes de que la perdiera para siempre.
Volvió a su departamento donde se bañó para poder conciliar el sueño, cosa que no logro, solo miraba hacía el techo blanco, contemplando, pensando en que siempre iba a perder en esa vida, en ello a la mujer que quería, no sabía qué hacer, seguro se dedicaría a su trabajo de forma estricta, ni siquiera tenía ganas de intentar algo con Pansy, no quería lastimarla más.
Al llegar la mañana pudo dormir un poco, un par de horas antes de levantarse para arreglarse, se suponía que el evento empezaba al medio día, así que a las 10:30 am, Draco ya estaba listo con su traje negro, un perfume varonil desprendía de él, ese semblante poderoso y altanero de siempre, tenía que mantener la compostura a pesar de que ese día fuera a morir en su interior.
Salió de su departamento para ir al aparcadero donde se encontraba su auto, se subió y condujo a donde vivía Pansy. Al llegar frente al edificio pudo verla con un vestido negro con detalles plateados, le hizo mucha gracia porque normalmente no la veía vestida de esa manera, siempre se notaba un poco más mala, ese toque que caracteriza a los Slytherin. La chica solo se acercó al auto y se subió dando un suspiro pesado antes de mirarle de reojo.
- No digas nada – amenazó levantando el puño cosa que causo la risa de ambos en ese momento, el rubio asintió con la cabeza para empezar a conducir.
- Te ves hermosa, te sienta muy bien el negro – respondió como buen amigo dedicándole un guiño, cosa que causo que la chica apartara la mirada y la dirigiera hacía la ventana del auto.
- Igual a ti te sienta bien – Encogió sus hombros mientras apenas regresaba a mirarlo, no podía sostener la mirada en él, estaba realmente nerviosa y triste por él, sabía que él sonreía pero por dentro suplicaba un abrazo, que alguien detuviera todo.
Llegaron al lugar de la boda, realmente le sorprendía que Potter rentara un jardín para que fuera el local, al menos venía con la enorme casa, seguro no era barato y aun así resaltaba una sencillez que caracterizaba a Ginny.
Pansy por su parte fue directo a ayudar a Señora Weasley a arreglarse pues al parecer todos estaban ayudando a la novia y aunque nunca habló con aquella señora, nunca estaba de más brindar un poco de ayuda, al final que, aquellos tiempos oscuros habían terminado, ya nadie tenía que seguir el protocolo de sus casas, todo era tranquilo, así que Molly aceptó la ayuda de aquella chica sin rencor alguno.
Draco por su parte entro a la casa, pregunto a George que estaba igual arreglándose donde encontraba la habitación de Ginny, una vez que le dijo este solo caminó escaleras arriba buscándola, al llegar al cuarto tocó la puerta un par de veces, fue entonces que se sorprendió cuando una bella chica castaña abrió la puerta de forma sigilosa.
- Vine a visitar a la novia – le sonrió a Hermione mientras se acomodaba un poco la corbata.
- Mh… te dejaré pasar, pero no te enamores de ella. – dijo en broma la castaña sin darse cuenta de que estaba tocando fibras sensibles.
- No prometo nada – su voz sonó bastante bromista, como si estuviera siguiente el juego, pero en realidad no estaba mintiendo.
Hermione abrió la puerta totalmente para dejarle pasar, fue en ese entonces que sus ojos la encontraron, sintió como si su corazón diera un vuelco, esta se estaba subiendo el cierre de su vestido dejando ver de nuevo su espalda pálida, luego se giró encontrándose con los ojos grisáceos del rubio, ahí estaba ella, tan hermosa y bella, no había comparación, se veía tan radiante, tan perfecta que apenas pudo contener las lágrimas, porque ella estaba tan hermosa pero… no era para él.
Bajó la mirada un momento, no debía romperse en ese momento, apenas empuñó las manos y dio un trago pesado con tal de darse fuerza suficiente, fue entonces que levantó a mirada a la pelirroja sonriendo de forma encantadora, cosa que hizo que las mejillas de ella se empezaran a enrojecer.
- ¡Draco!... Es hermosa ¿Cierto? – cuestiono la castaña rompiendo aquel instante en que las miradas de ambos chicos se conectaron.
- Si… Es hermosa… Perfecta – Susurró sin apartar su penetrante mirada de ella. Ginny apenas pudo reír de forma muy nerviosa, nunca nadie le había hablado de forma tan sincera.
- Gracias… Malfoy… - Habló de una manera formal, esos días habían perdido un poco de comunicación, pero más que nada era por la castaña, no sabía que ambos tenían comunicación, eso solo lo sabía él y ella. Aun con todo y ese trato, ambos se quedaban viendo a los ojos, como dos amantes que estaban atrapados en su interior, como ese dèjá vu que te da cuando te topas a alguien que sientes que conoces de toda la vida pero en realidad nunca lo habías visto, algo así sucedió entre ellos en aquel instante.
- ¿Por qué no vas a ver a Harry? – interrumpió la castaña que no era nada tonta, se notaba algo ahí, algo más que una amistad, y era normal que ella estuviera en contra de algo así, al final, ella era mejor amiga de Harry, aunque no supiera lo que sucedía entre aquel futuro matrimonio. – Esta solo, Ron está calmando a sus padres, yo seguiré arreglando a Ginny, le faltan algunos retoques.
Ambos chicos apartaron sus miradas cuando aquella habló, Ginny se sentó enseguida frente a su tocador dando la espalda a el rubio pero mirándolo a través del espejo, fue entonces que bajo la mirada un momento y llevo la mano a su pecho dando un suave suspiro para relajarse. Draco asintió, era incomodo tener que ir a ver a su némesis, pero debía actuar normal.
- Esta al final del mismo pasillo – La castaña solo esperó a que Draco saliera para cerrar y volver a Ginny para continuar arreglándola.
El rubio camino por aquel largo pasillo hasta el último cuarto, se acercó a la puerta y justo cuando iba a tocar escucho golpeteos y una combinación de gemidos bastante altos y poco disimulados cosa que le hizo arder en coraje, tenía una idea de lo que pasaba pero no es bueno sacar especulaciones.
- Harry… Ah… Nos escucharan… - se escuchó una voz femenina disfrazada de placer, Draco estaba seguro de que conocía esa voz, y más la del azabache que era inconfundible.
- Nadie vendrá… nhg… Están ocupados… - Eso fue la gota que derramo el vaso.
El rubio sacó su varita después de mucho sin usarla y apunto al picaporte, para realizar el hechizo "Alohomora". Se escuchó como el seguro de la puerta se abrió, la empujó lentamente encontrándose con una escena muy fuerte, estaba Harry de espaldas a él, tenía la cintura abrazaba por las piernas de una chica de cabellos negros, Draco solo miró hacía la puerta de Ginny, tan solo miró unos segundos porque regreso la mirada a ese par que se notaba estaban teniendo sexo.
- Incluso en tu boda, Potter… - Habló en un tono bastante enojado.
La pareja reacciono bastante espantada, se separaron, él se acomodó el pantalón y ella recogió sus interiores del suelo al tiempo que se bajaba el vestido, miro a ambos un momento mientras tragaba pesado mirando de reojo a Harry.
- ¡¿Qué haces aquí Malfoy?! – gritó el, pero entonces recordó su situación empujando a un lado a la chica de rasgos asiáticos, esta solo apretó en un puño sus interiores.
- Yo… Yo me tengo que ir – dirigió una mirada al azabache sonriendo como la cómplice que era para apartarse y salir corriendo de esa habitación, tuvo que encontrar un baño donde podría asearse un poco y volver a ponerse sus interiores.
Draco se acercó a Harry cogiéndolo de la comisa de forma violenta mientras lo miraba con un desprecio tal que seguro el otro temería, pero no, este era tan altanero que solo sonrió de medio lado.
- ¿Me golpearas?... ¿Harás un escándalo?... Eso solo hará que Ginny no quiera volver a verte – había acertado justo, ahora el rubio estaba demasiado lastimado como para sufrir otro ataque de la pelirroja, fue entonces cuando soltó al azabache no sin antes empujarlo violentamente cosa que le hizo caer al suelo.
- Eres un maldito Harry… eres una persona despreciable… el profesor Snape siempre tuvo razón en lo que decía, tú, tu padre…. Lo triste es que eso solo lo sabemos tú y yo - sin decir más este solamente salió de esa habitación cerrando la puerta tras de sí, estaba realmente enojado, sentía que quería matar a alguien.
Se decidió a ir a buscar a Pansy, quería irse de ahí, pero entonces vio a Hermione salir del cuarto donde estaba la pelirroja, al parecer iba a supervisar todo pues se fue directamente a las escaleras, no supo que le paso en ese momento, fue un impulso que dicto su cuerpo. Caminó a paso decidido hacía la habitación, al abrir la puerta se quedó mirando un momento a la pelirroja que lo observó a través del espejo.
- Draco… - murmuró bajito para ponerse de pie y girarse hacía el sonriendo un poco - ¿Cómo esta Harry?... – preguntó enseguida al notar que se iba a formar un silencio incómodo.
Draco no respondió, camino a ella cerrando la puerta tras él, esta solo dio unos pasos hacia atrás hasta que choco con el tocador y entonces cuando el llegó a ella llevó una mano a su cintura y la otra a su nuca para sujetarla firme, así acercar sus labios a los de ella dando así el primer… y quizás… último beso.
Sus labios se unieron tan suave, encajando perfectamente, como si hubieran estado hechos por el mismo molde, los ojos de ella estaban abiertos a causa de la sorpresa, Draco no se movió pues esperaba una respuesta negativa, solo mantuvo unido sus labios, pero entonces ella cerró los ojos lentamente, deslizó lentamente las manos al pecho del rubio, fue entonces que empezaron a besarse de una forma tierna, ni siquiera era apasionada, era un beso delicado, cariñoso, lleno de amor, pero justo cuando Draco iba abrazarla, esta reaccionó, por que abrió los ojos de golpe y con sus manos lo empujó para que la dejara.
- Draco… ¿Por qué haces esto?... – preguntó mientras a sus ojos empezaba a asomar el llanto. Llevó el dorso de su mano hacía sus labios mientras temblaba a causa de la culpa y la sorpresa.
- Ginny…. Tú me quieres a mi… lo acabas de demostrar – Exclamó cogiéndola de los brazos mientras la miraba a los ojos.
- ¡No!... ¡Amo a Harry!... ¡Eres mi amigo, Draco! ¡No hagas esto más difícil! – suplicó forcejeando para que le soltara pero este término abrazándola fuertemente, pegándola a su pecho.
- ¡Él te engaña!... ¡Estaba con Cho! – gritó apretándola contra él, pero eso fue algo que ella no pudo soportar.
La pelirroja sacó fuerzas que no sabía que tenía y lo empujó para que la soltara, seguidamente le dio una tremenda bofetada que le hizo girar el rostro e inclinarse levemente al lado contrario.
Las lágrimas de ella empezaron a caer mientras temblaba, era muy difícil para ella, se sentía tan mal, tan confundida que no pudo reaccionar de buena manera.
- Lo amo a él… Entiende… Estas confundido, no me quieres a mí – El no respondió solo se quedó mirando al suelo, las lágrimas habían empezado a caer también. Fue entonces que se escuchó que se abrió la puerta, enseguida ella empezó a limpiarse las lágrimas y volvió a sentarse donde antes para retocarse el maquillaje, todo de forma disimulada.
- ¿Qué pasa? – preguntó la voz de quien había entrado, era Hermione que volvía con una caja en las manos, al parecer eran las zapatillas.
Ninguno de los dos respondió, la pelirroja evitaba mirar a Draco a través del espejo, todo se volvió un silencio tan incómodo, y la tensión era tan fuerte que hasta se tocaba en el aire.
- Se feliz… Ginny – destruido, y dándose por derrotado, se dio vuelta pasando totalmente de la existencia de la castaña, salió de aquel lugar con apuro, las lágrimas no dejaban de caer en ese momento.
Antes de siquiera asomarse al resto de gente, con sus mangas se secó las lágrimas para volver a alzarse como el caballero que era. Salió viendo a Pansy recibiendo a los invitados en la puerta principal más no la llamó, solo va directo hacía su auto de donde saco aquel regalo así volver evitando la entrada principal, apenas miraba la caja y recordaba aquella carta que escribió durante la noche cuando no pudo dormir, la dejó ahí dentro para que ella lo leyera, de esa manera quería confesar su amor, no de la manera en que lo hizo. Dejó el regalo junto al resto y fue entonces que Pansy pudo darse cuenta del estado del rubio, dejó lo que hacía y caminó a él para cogerlo de la mano con cuidado.
- Vámonos – pidió sin más, no quería explicaciones, solo quería sacarlo de ahí.
El asintió para empezar a caminar fuera del lugar hasta donde estaba el auto, fue ahí donde se quebró, pues la canción de las nupcias empezó a sonar, abrazó fuertemente a pelinegra, la apretó mientras lloraba y esta respondió el abrazo apoyándole.
- Ella respondió… ella también siente algo por mi… no puedo dejar que se case… - Susurró con la voz quebrada, se notaba que estaba reteniéndose en su llanto.
- No Draco… Ella está ahí, seguro ya frente al juez… no puedes hacer nada… - murmuró como respuesta, era cruel pero era la total verdad sobre eso.
- ¡No!... – Exclamó el rubio separándose mirando a la pelinegra con seguridad - ¡Ella me beso!... ¡La conozco!, tiene dudas… está dudando… ¡Aun puedo recuperarla! – Estaba tan seguro y a la vez convencido de sus palabras.
- ¡No es así!, Date cuenta, ella está ahí con Harry, esta toda su familia, no va a dejarlo – Lo cogió del brazo para detenerlo, no quería que se metiera en problemas, sabía que si iba el más lastimado sería el.
- Voy a tener, a la mujer que amo – tomó la mano de Pansy apartándola de su brazo, sin más se dio vuelta para caminar de nuevo hacía donde se estaba llevando a cabo la boda.
La pelirroja miraba al suelo, no podía pensar claramente, no escuchaba lo que el juez decía, no hasta que este mismo casi grito su nombre, levanto la mirada y luego la dirigió a su futuro esposo.
- Ginevra Weasley… Si aceptas a Harry Potter como tu esposo, firma el acta – Repitió por enésima vez aquel juez.
Ella ni siquiera se había percatado de que Harry ya había firmado, se suponía que los dos lo hacían pero ella estaba perdida, por lo que aún no había firmado. Por un momento sintió miedo a tomar aquel bolígrafo pero aun así lo hizo, sin disimulo giró un poco viendo a su familia sonreír, a los invitados alegres, entre ellos a Cho Chang que no parecía muy feliz, pero eso no era lo que ella estaba buscando, por ultimo miro hacía la entrada como si esperara a alguien.
- Ginevra Weasley… - volvió a llamarla el juez.
- Lo siento… - se disculpó de forma baja mirando de reojo a su futuro esposo.
Cogió el bolígrafo con la mano temblorosa para apoyar la punta a donde debía firmar, parecía esperar algo, se notaba muy dudosa, todos se daban cuenta, pero aun así, termino por firmar, dando por sentado su matrimonio con Potter.
- ¡Draco! – Gritó Pansy cuando este estaba por entrar – Cumpliré mi promesa… por tu bien… perdón… - saco su varita de su bolso apuntando a la espalda del rubio, ella realmente no deseaba eso, pero sabía que debía hacerlo, lo había prometido – Obliviate
