Capítulo 11. El sol no salió
La pelirroja no supo porque reaccionó de esa forma, era la primera vez que se portaba de esa manera. Cogió la copa de vino que estaba en la mesa y le lanzó a la cara el contenido a aquella chica, esta solo soltó un respingo por lo helado de la bebida además por qué estaba realmente sorprendida, Harry estaba sumamente pálido con ello, no sabía cómo reaccionar, pero el ver como agredían a Cho provocó que se levantara de golpe.
- Eres una zorra Cho Chang… - susurró Ginny con una mirada llena de enojo, pero a la vez lagrimas se asomaban en sus ojos.
- ¡Ginevra! – Gritó el azabache como respuesta, fue entonces que la pelirroja se le quedó mirando con un gesto que nunca había hecho – No te permito que la toques… ¡Discúlpate!
- ¿Es en serio Harry?... – Cuestionó conforme bajaba la mirada, apretaba sus manos tratando de soportar esa bilis que le estaba causando, pero en un arranque de ira, no se fue contra él, solo levantó la mano para darle una bofetada a Cho, pero justo cuando su mano iba a impactar contra aquella mejilla, su esposo la detuvo - ¡Suéltame! – Gritó empezando a forcejear con este que enseguida le sujetó de las manos para que no se soltara, toda la gente del restaurante los miraba sin comprender nada.
- ¡Cállate! – La jaloneó a su gusto, sabía que estaban llamando mucho la atención así que técnicamente le arrastró hasta fuera del restaurante.
- ¡¿Cómo puedes defenderla?! – lo empujó, le empezó a golpear en el pecho con tal de sacarle la verdad, que confesara todo, que dijera lo estúpida que había sido, quería escucharlo de él.
Estaba haciendo tal escándalo, que Harry perdió completamente los estribos, nunca había puesto una mano en ella y en ese momento lo hizo, le sentó un gran golpe a mano abierta con el dorso de esta justo en su mejilla; por la fuerza del impacto Ginny se curveó ligeramente hacia el lado contrario mientras de su comisura se asomaba algo de sangre, enseguida se llevó la mano hacía la zona afectada, sin decir absolutamente nada, solo se quedó callada mirando al vacío.
- Ginny… lo siento… y-yo… no sé qué m-me-me pa-paso – el azabache estaba tan sorprendido que no podía evitar tartamudear.
Aun así, ella no respondió, solo se dio vuelta para retirarse a su cuarto, pero este sujetó su muñeca para girarla hacía el, ella no opuso resistencia, solo sintió los labios de su esposo contra los suyos. Una vez que el besó, este le abrazó con fuerza, ella apenas subió sus manos para sujetarlo por los costados, pues sobre aquel hombro, veía aquella chica asiática mirándole despreocupada, los había seguido.
- Fin del Flash Back –-
El cuerpo de la pelirroja se encontraba tendido sobre aquel piso de madera, no podía dejar de mirar su última obra, todos los recuerdos venían a su mente, pero por alguna razón, el ver ese cuadro le afectaba más que los otros, ese mostraba a su amigo, los otros a su exesposo.
Poco a poco iba perdiendo la consciencia, los gritos fuera de la habitación no cesaban. Poco a poco empezó a sentir como la luz se intensificaba tanto que provocaba ceguera, ya no estaba enterada de lo que pasaba, pero no se arrepentía de su decisión.
- ¡Ginny! – Se escuchaban los gritos de una mujer mayor, aquellos gritos que le pertenecían a Molly.
Se escuchaban algunos hechizos para abrir, pero ninguno funcionaba contra aquella puerta, fue entonces que se estucho un "bombarda" de parte de una voz masculina pero joven, una voz que no pertenecía a ninguno de los Weasley. Una parte de la pared cayó despedazada, fue cuando pudieron acceder.
Todos entraron corriendo, los gritos de Molly al ver a su hija desangrada, en el suelo, casi sin consciencia, no se hicieron esperar. Se dejó caer al suelo mientras se abrazaba a Arthur, aquella mujer no resistiría perder a otro hijo.
- ¡Ginny! – gritó un chico rubio que corrió hasta ella para sujetarle de las mejillas para sacudirla esperando a que se despertara, pero este apenas le miró con los ojos idos. – Maldición… que hiciste… no nos dará tiempo de llegar al hospital. – Era biólogo, conocía sobre la anatomía humana, y toda la sangre que esta había perdido significaba algo grave - ¡Pansy, amor, pásame mi varita! – ordenó.
- No me llames así… - se quejó la morena al tiempo que le entregaba su varita al rubio, se sentía preocupada, pero no sabía lo que el haría.
El rubio temblaba, como si temiera a perder aquella a chica, tenía la ropa y manos manchadas de sangre ya, apunto la varita en el gran corte del brazo de la pelirroja, cada vez se sentía más alterado, el no entendía por qué, pero su subconsciente parecía que sí.
- Draco… vuelve… - apenas era audible su quebrantada voz, el apenas pudo entender, ella no dejaba de llorar, estiró una mano a la mejilla de él, apenas le mancho con algo de sangre y su mano cayó con violencia, había perdido el conocimiento.
El gritó de Molly se escuchó por toda la casa, Arthur la abrazaba con fuerza para que no se acercara, estaban al borde de perder a su única hija.
- Por favor funciona… - No tenía idea de si fuera el hechizo correcto, porque era un contra hechizo, pero era lo único que conocía – Vulnera Sanentur… vulnera sanentur… vulnera sanentur – repitió aquel hechizo, pudo respirar cuando noto como esa sangre volvía por aquella herida que poco a poco empezaba a cicatrizar. – gracias… - murmuró bajito, pero lo peor no había pasado, aquella chica no estaba respirando fue entonces que dejo la varita para apoyar sus manos en el pecho de esta para empezar un bombeo sobre esta.
Ginny había sufrido un paro por la pérdida de sangre, aunque ya la había recuperado, su corazón se había detenido. Draco seguía impulsándose, bombeando con violencia, aplicando el RCP tan bien como podía, se detuvo para acercarse a oír su respiración, pero no le quedo de otra que apretar la nariz de esta y darle respiración de boca a boca.
Una, dos, tres… fue hasta la cuarta vez que se escuchó un tirón de aire luego acompañado de una tos violenta, Ginny había vuelto a respirar, el rubio estaba cansada con la mirada hacía ella que apenas empezaba a abrir sus ojos, estaba seguro que iba a abrazarla que Molly casi lo aventó a un lado, lo comprendía, estaba preocupada, así que solo le dejó abrazar a su hija.
- Tienen que llevarla al hospital… y… denle esto cuando este bien – el rubio saco de entre un bolsillo de su traje un sobre blanco, lo extendió a los padres de la pelirroja que sin dudarlo lo tomaron – Por eso he venido, en fin… me retiro – sonrió un poco solamente para tomar de la mano a la morena para guiarla a la salida de la madriguera.
- Flash Back -
Muchos dicen que después del primer grito, después del primer empujón, estos vienen seguidos de una serie de los mismos, cada vez más fuertes, cada vez más denigrantes y humillantes. Los días que se suponían serían los más bellos de su vida, fueron los más repugnantes, porque no solo sabía que esa mujer estaba en el mismo hotel, Harry una noche llegó ebrio al cuarto de hotel y abusó de ella continuas veces, aunque suplicó y rogó que la dejara. Su esposo se disculpó, ella de nuevo lo perdonó, tan poco se quería que soportaba aquellos tratos, sin embargo, no fue la única vez.
Cuando volvieron a Londres, no fueron a la casa de Hermione, Harry había comprado la casa donde los Dursley vivían, a ella no le molestaba en lo absoluto, la casa era muy bonita a decir verdad, pero aun con todo lo que había pasado, le preocupaba que Harry se sintiera mal con los recuerdos que había ahí.
Mientras revisaba cada rincón de la casa, llegó a uno de los cuartos donde estaban todos los regalos de la boda acomodados, esperaba que nadie regalara comida, o que se echara a perder muy rápido, llamó a Harry pero este estaba arreglando cosas de la mudanza, aun debían llegar muebles, así que sin esperar y con emoción, empezó a abrir uno a uno los regalos.
Todo se reducía a lencería, cosas para el hogar, ropa para ella, uno que otro juguete sexual y corbatas para Harry, no fue tan emotivo como creyó, al final, encontró una pequeña caja, plana y ancha, era muy extraño, por un momento pensó que serían chocolates, los cuales seguro estarían rancios y derretidos, era una lástima total.
Quitó el envoltorio con ayuda de unas tijeras, por fin dejo a la vista una caja negra, sobre ella había unas letras en mayúscula "DG" no logró comprender el significado de eso. Abrió la caja lentamente encontrándose con aquel collar de diamante morado, o eso creyó ella, realmente no conocía sobre joyería, así que para ella, todo lo que tuviera esa apariencia, era diamante de colores.
Sujeto el bello dije, era tan brillante, con los detalles de oro blanco decorándolo alrededor, como estaba sujeto en la cadenita, nunca le habían regalado algo así en toda su vida, ni siquiera su esposo. Se levantó de donde estaba sentada sujetando la caja con el collar, camino por la habitación hasta donde había un tocador vacío, había algunos muebles que seguro dejaron los tíos de Harry. Dejó el paquete en la mesa del mismo para sacarlo y así colocarlo alrededor de su cuello, pasando sus manos hacía atrás para poder sujetar el broche, se miró en el espejo admirando como resaltaba en su blanca piel, con su dedo índice y anular, acarició con cuidado aquella piedra morada, estaba tan fascinada que hasta después se dio cuenta que debajo de donde estaba el collar, había una carta.
Con cuidado la sacó para poder examinarla, en el sobre no había nada, ningún nombre, ni una inicial, nada, solo era el sobre en blanco. Lo abrió, metió sus dedos para tirar de la carta, era una hoja doblada, así que la coloco en su estado original, estaba en una letra un poco cursiva, se notaba que fue hecho a pluma y tinta.
"Ginny, preciosa niña inocente, puede que lo que hay aquí escrito te sorprenda, pero era necesario decirte las cosas de esta manera, de frente no podría, porque me rendiría ante tus ojos como el cobarde que soy.
No soy el gran hombre que he aparentado ser, no ante ti, si tú estás frente a mí, pierdo, si estas ante mí, no hay manera de que pueda hablar correctamente de mis sentimientos, pero ahora seré directo, aunque quizás ya lo sepas, eres más inteligente de lo que crees.
Te amo, estoy seguro de que nadie lo ha hecho como yo, te amo tanto que luche contra mi mejor juicio, a los deseos de mi familia sobre mi futuro, a los estatus sociales, a el renombre que me mi familia tenía en el mundo mágico, abandoné todo, al principio para huir de lo que me recordaba a ti, pero ahora me doy cuenta, que dejé todo, solo para poder estar contigo, todo solo para pedirte que te quedaras a mi lado y acabaras con mi dolor, con esta agonía que me consume.
Te amo con la mayor de las intensidades, y por qué te amo quise protegerte, cuidarte, que nadie te hiriera, pero si estás leyendo estas líneas es porque fallé, es porque no pude alejarte de quien más te heriría.
El collar no es nada comparado a todo lo que quería brindarte, quería ser yo quien lo pusiera en tu cuello, pero tal vez tu ahora esposo lo hizo, o tú lo hiciste sola, aun así, quería darte un último obsequio, tan valioso y genuino como tú, porque cuando estés leyendo esto, ya no formaras parte de mis recuerdos, soy tan cobarde que huiré ahora de mis sentimientos por ti, los borraré, estoy seguro que sabes la manera, mi amor por ti fue sincero, desde el momento que te vi en los baños de prefectos, cuando te salve de esa bludger, desde cada momento que sequé tus lágrimas, siempre por amor… así que aunque mi mente te olvide, mi corazón siempre te recordara, siempre golpeara mi pecho en tu presencia, siempre…
Tu fiel amigo;
Draco Malfoy. "
Conforme leía aquellas líneas las lágrimas caían por sus mejillas, se sentía confundida, como si hubiera hecho un gran daño a un ser amado, nunca había definido sus sentimientos por Draco, siempre fue su mejor amigo, pero cuando la beso, cuando leyó esas palabras, sintió que su corazón se partía y en su mente un derrumbe, ni siquiera su esposo causaba esas emociones.
Volvió a leer de nuevo "Aunque mi mente te olvide" esas palabras fueron las que más le hirieron, pues estaba segura de lo que se había hecho.
Dejó la carta en el tocador y saco su móvil del bolsillo de su pantalón para buscar el número de Draco, una vez que lo localizo, sin dudas ni titubeos, toco a la llamada, pego la bocina a su oreja, pero lo que escucho solo ocasiono que dejara caer el móvil al suelo.
-El número que usted marco, no existe-
Sin poder soportarlo cruzó sus brazos sobre el tocador para recargar su frente en estos, las lágrimas caían hasta la hoja de papel, el dolor era tan intenso que sentía ahogarse, que sentía que no había solución, que se había equivocado, sentía que era la peor persona del mundo… lo extrañaba, necesitaba oír su voz, salir con el de nuevo, solo él, Draco Malfoy, ese estúpido engreído que sacaba de sus pensamientos a Harry, que dominaba sus sentidos, ese desgraciado que le hacía llorar sin ni siquiera hablar… empezaba a creer, que ella realmente, correspondía a sus sentimientos, pero que ya era demasiado tarde.
- Fin del Flash Back -
/Gracias por seguir tan fielmente esta historia, no olviden dejar sus comentarios, estos me animan a seguir.
