Me apuré, :3 para que vean que si leo los reviews haha. Gracias por decirme que les gusta mi fic T^T me hacen feliz, bueno aquí está el siguiente capítulo, algo de angustia y una pista de parte de las intenciones maléficas de Chris. Espero que lo disfruten
Disclaimer: Hawaii 5-0 le pertenece a CBS y sólo los saco a pasear un rato porque a veces los escritores les hace falta imaginación xD
Capítulo 15
Danny abrió los ojos, se sentía algo mareado y desorientado, con algo de trabajo se sentó en la cama. Las nauseas lo golpearon inclementes, cerró los ojos tratando de controlar esa sensación para no vomitar.
—Buenos días Dan—
Sintió como si alguien se sentaba a su lado y acariciaba suavemente su espalda para reconfortarlo
—La medicina que te recetó el doctor, para dormir es algo fuerte, seguramente estarás mareado un rato—
El rubio oyó esas palabras y se sintió más tranquilo al reconocerla; abrió los ojos para encontrarse de frente con los profundos ojos azules de Chris. Tal vez el hombre estaba demasiado cerca pero Danny no hizo ningún movimiento para alejarse
—¿qué hora es? —preguntó, su mente le decía que el otro hombre estaba invadiendo su espacio personal, pero su cuerpo no se movía ni un centímetro
—Son poco más de las 10, debes tener hambre, te fuiste a la cama sin cenar, así que te haré algo de desayunar—
Chris acarició la mejilla de Danny y le acaricio los labios con el pulgar antes de alejarse alegremente hacía la cocina. El detective de Jersey se quedó quieto frunciendo el ceño, no entendía porque estaba tan cómodo con esto. Al final se sentía demasiado cansado para seguir pensando, seguramente cuando se sintiera mejor podrían entender que es lo que pasaba con él.
El desayuno lo hizo sentir mejor, el mareo y las nauseas desaparecieron después de que devoró las donas que Chris le había hecho, le preparó café y todo lo que al detective le encantaba, estaba demasiado absorto en todas esas delicias que nunca se preguntó, como el otro hombre sabía de sus comidas favoritas.
—Chris, ¿Has visto mi teléfono?—
—Está junto a la cama, lo dejé ahí para que lo pudieras ocupar cuando lo necesites, ¿quieres que te lo traiga?—
Danny odiaba tener que usar el bastón, pero le daba algo de autonomía en este momento que su cuerpo aun le dolía. Y por lo menos no quería sentirse un completo inútil, podía ir por su teléfono sin ayuda.
Por si mismo, le tomó un tiempo llegar a la habitación, Chris había tratado de ayudarlo pero él se negó. Cuando llegó se dejó caer en la cama, después de tomar aire se giró para ver la mesita de noche y vio con horror su teléfono. Recordaba haber tenido mucha sed en la noche y había tomado agua del vaso que Chris le había dejado a su alcance. Recordaba haber regresado el vaso a la superficie plana, pero estaba demasiado somnoliento como para asegurarse que lo había hecho bien, su teléfono estaba completamente mojado en medio de un charco de agua.
Chris lo alcanzó un minuto después
— ¿Puedo usar tu celular Chris?—
—Claro, es algo antiguo así que a veces pierde la señal—
El moreno acarició la mano del rubio cuando le dio el celular, Danny empezaba a acostumbrarse al contacto constante. El rubio empezó a marcar en el arcaico aparato, el primer número al que llamó fue al de Steve. Lo intentó varias veces sin resultados; intentó con el de Chin y Kono pero ninguno funcionó y terminó rindiéndose, tal vez lo intentaría en la noche, por lo regular las señal era más fuerte cuando había menos interferencia. Se volvió a tirar en la cama, se sentía lucido, pero de alguna manera le costaba trabajo pensar, le costaba concentrarse, lo que atribuyó a sus medicinas. Tal vez cuando dejará de usarlas podría pensar mejor, pero mientras lo único que podía hacer era descansar. Chris regresó a su lado
—Gracias— le devolvió el aparato
—Tal vez debas tomar una siesta, te ves aun cansado— el moreno le colocó una frazada, le acarició el costado, la cadera y una de sus piernas antes de acomodarle la almohada y dejarlo para que durmiera, cosa que pasó en pocos minutos.
Los sueños de Danny no fueron tranquilos. Estaba de regreso en la caja oyendo las palabras de Steve una y otra vez. La sensación de querer gritar y no poder hacerlo era sobrecogedora; recordaba que solo podía rasguñar la tapa de su prisión y pateaba con fuerza tratando de revelarse; su corazón parecía estar a punto de estallar a causa del pánico.
—Shhh D todo está bien— una voz tranquila y amable le habló al oído, mientras el calor de un cuerpo se apretaba contra el suyo, Danny se aferró a aquel cuerpo en desesperación, tratando alejarse de su propia pesadilla.
—Danny— su nombre fue pronunciado de manera tan dulce que terminó rindiéndose a ella, poco a poco abrió sus ojos sólo para encontrarse con el otro hombre sosteniéndolo en sus brazos y él fuertemente afianzado a quien le ofrecía un refugió. Poco a poco su respiración se calmó, sus ojos empezaron a enfocar su entorno para darse cuenta que estaba a salvo en una habitación donde entraba suavemente la luz del atardecer.
— ¿Cómo te sientes?— preguntó el moreno
—Estoy bien sólo fue una pesadilla—
La mente consciente de Danny le decía que debía separarse de aquel cuerpo musculoso, que era alguien a quien acababa de conocer, que esto era demasiado familiar, pero su cuerpo estaba jugando en su contra, sintiéndose refugiado en aquellos poderosos brazos, se negaba a regresar a la pesadilla aunque esta ya se había esfumado.
Pasaron varios minutos antes de que Chris liberara a Danny del abrazo, sólo para tomar el rostro del rubio en sus manos, acercándose lentamente para no asustarlo y sellando el momento con un beso suave sobre sus labios. Nuevamente no se movió, dejó que el otro hombre lo besara y después lo vio partir hacia la cocina.
Danny se quedó en shock por algunos momentos mientras el otro hombre desaparecía del cuarto, cuando estuvo solo se tocó los labios, había sido besado por otro hombre y no lo había rechazado; qué demonios estaba pasando con él. Se acomodó en la cama mirando el techo, su mente estaba algo confusa, pero aun así sabía que algo no andaba bien. ¿Por qué dejaba que Chris lo tocara? ¿Qué era diferente?
Empezó a dolerle la cabeza y decidió dejar de pensar en todo eso, su cuerpo estaba demasiado cómodo en esa cama como para seguir tratando de entender a su propia mente. El silencio en general era abrumador pero agradable. Había pasado tanto el último día, que esta tranquilidad era catártica, sin nadie que le preguntara que le había pasado o tratara de hacerlo hablar de lo que sentía en aquella caja, sólo extrañaba a Steve. Odiaba a los bastardos que habían provocado su alejamiento con su mejor amigo, pero tenía la esperanza de que todo mejoraría con el tiempo y la distancia, la psicóloga que lo vio en el hospital le había recomendado que se alejara de todo para que pudiera asimilar lo que le había pasado y después podría empezar a sanar.
No confiaba mucho en los psicólogos, pero después de lo que había pasado en el hospital con Steve, estaba desesperado por recuperar lo que los secuestradores le habían quitado. Necesitaba recuperar a su mejor amigo y si para eso tenía que venir a este lugar, sin televisión y con olas de fondo, podía soportarlo.
Estaba ensimismado en sus pensamientos que no había notado a Chris regresar y sentarse a su lado. El moreno lo vio con curiosidad
—¿Algo pasa?—
—mmm estoy bien, sólo extraño a Steve—
Chris acaricio el cabello de Danny con suavidad, bajando por su mejilla acunándola en su mano
—Pronto estarás bien y podrás regresar para estar a su lado. Pronto las cosas regresarán a cómo eran antes, sólo ten paciencia—
El moreno tomó la bandeja de comida que había dejado sobre la mesa y empezó a alimentar al rubio, que dejaba de cuestionarse el hecho que estaba dejando que el otro le procuraba tanta atención y que a cada momento invadía con más descaro su espacio personal.
Al anochecer, Danny estaba solo, aburrido de estar en la cama se levantó y empezó a explorar el lugar, era distinto a lo que recordaba. El hombre frunció el ceño al salir del cuarto y notar que en lugar de un pequeño bungaló, estaba en una casa grande. Su instinto le decía que esto estaba mal, no podía encontrar una explicación lógica de cómo había llegado ahí. Salió de la casa para encontrarse en un lugar abierto, había unas pocas luminarias en un camino que parecía solitario y no podía ver ninguna otra luz de una casa cercana, en donde demonios se encontraba. Un estremecimiento recorrió su cuerpo cuando la brisa nocturna lo golpeó, su cabeza le dolió, trataba de recordar.
—Dan, no deberías estar afuera, podrías tropezar —
—¿A dónde demonios me has traído?— dijo el rubio gritando y moviendo sus manos, tirando el bastón que le había servido para llegar a ese lugar
—No lo recuerdas, la doctora nos prestó su casa para que pudieras descansar, creyó que el bungaló no era un buen lugar porque había demasiada gente. —
El hombre se acercó al rubio que dio un paso atrás para alejarse, pero su cabeza sintió una punzada, recordando vagamente el haber hablado con la psicóloga y algo sobre una casa, pero no podía recordarlo con claridad. Chris se acerco para sostenerlo del brazo con cuidado, pasó su brazo alrededor de la cintura del detective, lo guió con dulzura de regreso al cuarto. Lo hizo sentarse en la cama, lentamente le quitó los zapatos, lo empujo para recostarlo en la cama. Sus ojos azul oscuro veían con intensidad a los ojos claros del rubio. Danny estuvo perdido en esa mirada por algunos minutos, sus ojos parecían profundos pozos de agua, por momentos pensó que podría hundirse en ellos y ahogarse hasta morir, El moreno se sentó a su lado, se inclino sobre el cuerpo compacto del otro hombre hasta quedar frente a frente. Le sonrio con dulzura
—Necesitas descanso, tu mente te está jugando sucio Danny, es comprensible después de todo lo que ha pasado, pero yo me encargaré de que estés a salvo—
Un beso intenso, los labios de Chris se posaron sobre los de Danny sin restricción, no avanzó más, pero sus labios estuvieron unidos por varios segundos. La mano derecha del rubio se puso sobre el hombro del moreno con la intención de alejarlo, pero sus músculos se negaron a empujar, sus ojos estaban completamente abiertos de sorpresa y podía ver la expresión dulce del otro mientras lo besaba. Al final lo vio separarse y sonreírle amorosamente.
—Descansa Danny, trataré de llamar al comandante, si logro enlazar la llamada te despertaré—
Le dio un beso tierno en la frente y lo dejó solo en la oscuridad. La respiración del rubio era acelerada, su mente era un torbellino de ideas, necesitaba a Steve, pero su voz y sus palabras le lastimaban. Era Chris que le permitía olvidar esas palabras, pero no estaba bien. Danny cerró los ojos tratando de controlar su mente que lo empujaba a recordar la caja y desear estar a salvo en los brazos protectores de Chris.
