Capítulo 12. Espejismos

Después de aquel obliviate, la vida de Draco tomó un mejor curso, se sentía tranquilo, como si nadie hubiera entrado a su vida a perturbarla, todo iba por donde debía, no había romances con alguien que no encajaba, con alguien que ni siquiera lo miraba más allá que como un amigo, ya no sufría por las noches, ya no miraba su móvil esperando una llamada que nunca llegaría.

Aun cuando ya no vivía pensando en alguien, en su pecho sentía un enorme vacío, como cuando guardas algo importante y luego no recuerdas donde lo dejaste, ese tipo de sentimiento emergía en aquel chico, pero cuando veía a su amiga Pansy era como si este fuera llenado, por alguna razón, ella le hacía sonreír aunque esta no paraba de rechazarlo, el no acababa de comprender, pues recordaba muy bien que un día estando ebrio la beso, pero no recordaba la razón por la cual se emborrachó.

Todo era muy confuso a decir verdad, pero no le hacía sospechar nada, algo como "Estar enamorado de una Weasley" era una cosa inconcebible, un pensamiento que no podría ni siquiera deslizarse por su cabeza, eso era imposible, pues ahora, aquel rubio, era tal y como fue en un principio, aunque un poco más maduro.

El primer año fue un poco difícil, había cosas que extrañamente no podía recordar, hasta el mismo se practicó análisis para descartar cualquier enfermedad que pudiera estar desarrollando, pero no dio resultado a nada, tiempo después ya se había adaptado perfectamente, visitaba con frecuencia a sus padres, invitaba a citas a su amiga Pansy, trabajaba, era la vida que todo Malfoy debía llevar.

*Dos años antes del intento de suicidio*

Era un día de invierno, el asfalto estaba cubierto por una gruesa capa de nieve, no podía mentir, era hermoso ver como todo se teñía de algo tan puro como el blanco, sentía que era el mejor momento para tener una cita con Pansy y por fin declararse como debía, había comprado con anterioridad un anillo compromiso, tenía un pequeño diamante incrustado, se sentía nervioso, pero por alguna razón incomodo, como si no fuera la primera vez que le regalaba algo como eso a alguien.

Llegó en su auto al departamento de la chica castaña, esta lo esperaba fuera, no iba tan arreglada, eso le gustaba, era muy sencilla, además con aquel frio tampoco era como para portar un vestido corto, con escote y demás, le gustaba verla así, con ese enorme abrigo, unos jeans, sus botas y una mala coleta, no había nada más sincero que ver a tu chico sin arreglar, aunque para ella no era su chico, solo era su mejor amigo.

- ¿Dónde comeremos?, pude preparar algo de sopa en casa, ¿Por qué te empeñas en ir a restaurantes? – reprochó aquella chica al tiempo que se ponía el cinturón, había decidido hacer eso antes que él se lo pusiera a ella, tenía sentimientos fuertes hacía a Draco, pero por lo que había hecho no podía corresponder y si lo tenía tan cerca, seguro no sería tan fuerte.

- Es una sorpresa, ¿No puedo ser amable con mi novia? – él sonrió con su manera tan arrogante de ser, lo que solo provocó que ella lo golpeara.

- ¡Ya! , ¡No soy tu novia!, ¿Por qué le dices a todos eso?, hasta tus padres empiezan a preguntar – se quejó por ello, qué más quisiera que aquellos sentimientos que él decía tener fueran reales, pero ella sabía que todos eran reflejo de lo que el sentía por Ginny.

Draco no respondió, solo soltó una risa, estaba tan seguro de sí mismo, estaba totalmente seguro de que ella lo amaba, tanto como el la "amaba" a ella.

Condujo por un rato mientras hablaban de trabajo, sobre nuevos proyectos que tenían en mente, a veces bromeaban, el rubio la molestaba, ella se quejaba, eran los típicos mejores amigos. Pronto llegaron a un lujoso restaurante, era de esos que tienen un chico que lleva el auto a estacionar, era la primera vez que él la llevaba a un lugar como aquel. Se bajó del auto cuando el vallet le abrió la puerta, tan solo se quedó uno segundos esperando al otro hasta que llegó a su lado para entrar al restaurante, se quitó su abrigo para entregarlo quedándose con un ligero suéter, al parecer dentro había calefacción.

- ¿A qué se debe que me trajeras a este lugar?, ¿Acaso estas muriendo? – bromeó mientras se adelantaba a donde le llevaba la hosts, al parecer el rubio había reservado.

- Solo… ya lo veras – se sentía emocionado, pero por algún momento llegó a sentir algo de miedo, como si fuera a ser rechazado, se sentía identificado.

Sin más se sentó donde le señalaron, se sentía realmente agradecida, porque hacía mucho que no visitaba un lugar tan bonito y caro. Cuando Draco escogió el vino y este fue servido, enseguida cogió la copa para dar un ligero sorbo, sabía muy bien, al parecer era uno de los más caros.

Platicaron de nuevo, ella evitaba a toda costa cualquier platica que les llevara al pasado, prefería hablar siempre de lo que sucedía en esos días, riéndose, contando chistes y haciendo bromas, antes no se llevaban tanto así, pero ahora podían expresarse con más libertad.

Después de su cena un postre fue llevado a su mesa, era uno donde lo que más se destacaba, era el helado, a pesar de que fuera estaba congelándose, era sumamente delicioso. Ella en realidad se la estaba pasando bien, al final, estaba perdidamente enamorada de Draco Malfoy, tener esos momentos con él, eran de lo más valioso.

Pero entonces toda su felicidad se esfumo de la misma manera que su sonrisa, pues vio el momento en que una chica pelirroja y un azabache de gafas entraban al mismo restaurante, no sabía si sería bueno que Draco y Ginny se encontraran, porque estaba segura de que no soportaría verlo sufrir por ella de nuevo.

- ¿Pasa algo? – preguntó el rubio, se giró un poco para mirar hacía la entrada sin embargo ella llevó una mano sobre la de este que estaba apoyada en la mesa, provocando que el volviera a mirarla - ¿Qué te pasa?, ¿Te sientes mal?

- No, no pasa nada, solo… que vi un chico sumamente atractivo pasar, y me saludó – fue lo más evasivo que pudo inventar.

- ¿Intentas ponerme celoso?, no lo lograras, tu estas enamorada de mi – soltó una risa, era demasiado vanidoso.

Ella no respondió a eso, solo bajó su mirada, realmente se sentía mal, pésima, si él seguía haciendo eso, estaba segura que no resistiría e iba a corresponder a esos falsos sentimientos.

- Pansy... – le llamó, una vez que esta levantó la mirada a él, Draco se puso de pie para caminar hacia ella, sin importarle, frente a todos los comensales, se hincó sobre una rodilla para sacar de entre su bolsillo una caja negra – Pansy… ¿Te casarías conmigo?

Fue como si el tiempo se hubiera detenido, ¿Por qué actuaba de esa forma?, se sentía sumamente feliz, pero su felicidad se volvía en una miseria que la sumía en una profunda tristeza, estaba teniendo todo lo que una vez quiso con él, pero no de la forma que antes había querido.

- No soy yo a quien quieres… - susurró muy bajo, se sentía profundamente mal, quería lanzarse a sus brazos pero eso era imposible.

*Al otro extremo del restaurante*

- ¿Podrías dejar tu celular, Harry? – pidió en voz alta, una pelirroja que no se notaba para nada feliz.

- ¿Cuál es tu problema, Ginny?, ya salimos a comer, me llevas fregando semanas con esto – Reclamó aquel chico mientras dejaba el celular sobre la mesa para darle un sorbo a su vino.

- ¿Con quién tanto hablas? ¿Ah? - Sin pedir permiso, esta tomó el celular para mirar los mensajes.

La reacción de su esposo no fue nada favorable pues le arrebató el celular con violencia, le había técnicamente golpeado el brazo, haciendo que esta soltara un quejido y llamara la atención de los comensales a su alrededor.

- Es ella ¿verdad?, ¡¿Es esa maldita de Cho?! ¡Responde, Harry! – le gritó sin importar, que algunos murmuraran, pero al menos no se escuchaba por todo el restaurante.

- Por esa razón prefiero salir con ella, al menos Cho, tiene clase, no que tú, nunca dejaras de ser una pobretona, como toda tu familia

Eso había sido suficiente para Ginny, la estaba ofendiendo demasiado, a pesar de que sus ojos se llenaban de lágrimas, su coraje pudo más que su tristeza en esta ocasión.

- Jódete, Harry – se levantó de forma brusca, haciendo sonar la silla de madera, y sin pensarlo cogió su copa con vino para tirárselo a la cara a su esposo.

La indignada chica, que por primera vez había actuado en su propia defensa, cogió su bolso para salir apurada del restaurante, no quería derramar ni una lagrima más, por lo que mordía su labio inferior con fuerza para darse el valor suficiente.

- Lo siento, Draco… no puedo… no puedo de verdad – Con todo el dolor de su corazón, lo rechazó, tan solo se levantó para caminar a la salida del restaurante, estaba tan centrada en su propio problema que no se dio cuenta de que había pasado a un lado de aquella pelirroja, quería huir rápidamente antes de que se arrepintiera por su decisión.

- Pansy… Pansy, Espera – le llamó para ir tras ella aun con la cajita en su mano.

Pasó entre las mesas, haciendo a un lado de forma brusca a cada mesero, la pelirroja solo se había quedado mirando a Pansy al verla pasar tan apurada, era extraño que no la saludara, pero quizás después de tanto tiempo, no le reconocía.

Cuando iba a seguir su camino, un chico rubio le pasó por de lado, sus ojos se encontraron apenas, fue como si un balde de agua fría le cayera encima a la pelirroja, estaba segura, era el, era Draco, esos ojos grises los reconocería donde fuera, en ese momento vino a su mente cada una de las palabras de la carta que le escribió, pero si todo era cierto, ¿Por qué actuó como si no la conociera?, pero entonces una frase importante vino a su memoria, "Mi mente te olvidará", sin importarle su esposo, ella apresuró su paso olvidando su abrigo, para lograr alcanzarlo, fue entonces que lo vio sujetando del brazo a aquella morena.

- ¡Basta, Draco!, te dije que solo eres mi amigo… no podemos casarnos, está mal – logró soltarse de aquel agarre para correr hacía uno de los taxis detenidos ahí, se montó y dio la dirección de su departamento.

- ¡Pansy!... ¡No me hagas esto! – gritó el destrozado rubio, le dolía profundamente que lo hubiera rechazado de aquella manera, miró la cajita en su mano para apretarla en un suave puño mientras algunas lágrimas se le escapaban, todos miraban sorprendidos aquel show.

- Draco… - le llamó la pelirroja mientras colocaba su pálida mano sobre el hombro de este.

El rubio se sorprendió cuando escuchó su nombre acompañado de aquel toque, por lo que se giró levemente hacía esta, se quedó un momento en silencio, mirando a los ojos profundamente azules de la muchacha.

- ¿Quién eres? – preguntó moviendo su hombro para que apartara su mano de él.

Ante esa pregunta, Ginny no supo que responder, solo apretó el bolso que cargaba en su otra mano, ¿Qué debía decirle?... seguro él no la recordaba.

- ¿De verdad, no sabes quién soy? – le estaba doliendo, recordaba el dolor que le causó aquella carta, le dolía aún más que todo lo que había sufrido con Harry.

- No... ni me interesa – grosero, pedante, siempre haciendo de menos a todos, iba a pasar de nuevo de ella, pero entonces se quedó un momento mirando aquel fino rostro - ¡Ah!.. Ya recuerdo

- ¿De verdad? – saltó enseguida, denotando en su voz, cierta ilusión.

- Claro, eres una Weasley ¿no?... Escuché que te casaste con Potter, felicidades – le palmeó apenas un hombro, fue en ese momento que el vallet llegó con su auto.

- Ah… sí... – bajó un momento la mirada, el ya no la recordaba, había mentido, no la recordaría para siempre en su corazón como dijo, todo se había perdido – Draco… de verdad… en serio… ¿Solo me recuerdas como eso?

- ¿Debería ser por algo más? – ni siquiera la miraba a la cara, solo miraba a un costado sin entender la actitud de esa extraña chica.

- Quedemos, quisiera saber un poco más de ti, ¿Quieres? – sabía la respuesta, pues él no era su Draco, no era ni la sombra de eso.

- ¿Hablas en serio? – dio una risa llena de sarcasmo para alejarse de ella, no tenía intención de saber más de esa chica. Se subió a su auto y empezó a conducir, se sentía mal por lo que paso con Pansy, además que sentía un extraño nerviosismo en su estómago, y su corazón latía muy rápido, no sabía porque, aun estando sumamente cerca de su amiga, no era capaz de sentir eso, seguro estaba enfermo.

Llevó una mano hacía su corbata para aflojarla, se sentía hasta sofocado, pero no entendía las razones, ni siquiera sabía que lo estaba provocando.

/Gracias por leer, no olviden comentar, eso me anima a seguir.