Todo estaba volviéndose extraño para Ginny, desde aquel momento en que Draco la trató tan mal, no dejaba de pensar en él, cada uno de sus momentos vividos, cada sonrisa que le saco, cada vez que sus lágrimas limpiaba, todo eso, no era más que un doloroso recuerdo. Su vida con Harry iba cayendo, a veces no llegaba a dormir, pero mientras aquel rubio iba apoderándose de su mente, así Harry iba saliendo de ella. Al principio solía llorar cuando su esposo no llegaba, puesto que sabía dónde y con quien estaba, sin embargo, al pasar los meses, se dio cuenta que le dejaba de importar. Todo ese amor que creyó sentir en algún momento había desaparecido, todas sus promesas se habían roto, verlo le daba igual, aunque no podía evitar sentirse mal en momentos, al final era su esposo, seguro muchos le tenían lástima, porque era más que evidente que el la engañaba, todos lo sabían, aun así sus padres la culpaban a ella, Molly y Arthur se negaban a la idea de que Harry era el traidor, decían que era culpa de ella por no ser buena para un hombre como él. ¡Estúpidas palabras!, ella lo amó tanto, que no que dio cuenta de la realidad, ahora estaba perdida por ello, ya no lloraba, pero en las noches, justo antes de acostarse, se paraba al pie de su ventana con esa vieja carta en las manos, miraba al cielo, sonreía de forma melancólica, se arrepentía de haber preferido al maldito hombre con quien estaba, no lloraba pero por dentro se derrumbaba, no lloraba, pero por dentro se ahogaba en gritos, estaba sola, no tenía a nadie, todos estaban ocupados en sus vidas. Pasaron unos meses, ella ya estaba cansada de tener que jugar ese papel sin sentido, estaba harta de ser la "famosa señora Potter", estaba cansada de que algunos magos con los que estudió, la felicitaran cuando se encontraban en la calle, nadie sabía lo que vivía, nadie era capaz de entenderlo.
Ella hizo todo, cada tramite, cada papeleo, aunque fue caro, se divorció de la mejor manera, sin necesitar el consentimiento de Harry, un divorcio incausado era el mejor camino, la lucha tardó unos meses, ya que él no quería separarse, pero al final ella terminó ganando, al fin se había divorciado, así que ahora debía volver a casa de sus padres, no tenía a donde ir, no tenía un trabajo, mientras buscaba uno se dedicó a aprender a pintar, gastaba su tiempo haciendo pinturas, las vendía, por el momento estaba bien, aun sentía que tendría oportunidad de reencontrarse con Draco que podría reponer su error, que todo se arreglaría, que todo debía ser como se suponía que debía. Después de otro par de meses aprendiendo sobre el arte de la pintura, se le hizo fácil vivir de eso, no tenía que preocuparse de mucho, en casa tenía un techo, así que solo daba dinero a su madre, no viviría a gratis ahí, también usaba el resto para comprar materiales, podía vivir tranquila, pero mientras más dibujaba, más se daba cuenta de algo, debía moverse, debía realmente buscar la manera de acercarse a quien alguna vez fue su amigo. Una noche se arregló, busco la forma de verse como en aquellos años, usó una blusa café de mangas cortas y con cuello de tortuga, un pantalón blanco, además de unas sandalias con un pequeño tacón corrido, se veía muy inocente, se arregló después de mucho tiempo, no sabía cómo lo haría pero ella buscaría encontrárselo, si lo hacía lo haría recordar, por un momento creería en sus palabras, si el realmente la amo, entonces la recordaría, obliviate afecta al cerebro no al corazón. Se maquilló de forma natural, su cabello lo llevaba suelto, recientemente se lo había cortado así que le llegaba un poco más debajo de los hombros, todo un abrigo tipo gabardina, era largo, pero combinaba con su atuendo, por ultimo un bolso pequeño, realmente parecía la Ginny que el siempre cobijó. Cuando estuvo lista, salió de casa, escuchó los regaños de su madre, puesto que no quiso decir a donde iba, era palabras como "Eres una mujer divorciada, no puedes salir como si fueras cualquier muchacha soltera", estaba cansada de ello, pero no iba a deprimirse, iba a buscar la manera de demostrarle a todos que era fuerte, antes era una niña que lloraba, ahora era una mujer madura, que realmente quería ser feliz, que realmente deseaba conocer el verdadero amor.
Tuvo un largo camino para llegar a Londres, casi le llevó una hora o dos, para llegar. Apenas estuvo en una calle concurrida, buscó enseguida tomar un taxi para ir al cine, ahí fue el lugar donde se lo encontró después de que ella lo trató mal, en ese cine empezó a ser su amigo, aunque no fue la primera vez que le ayudo. Esperó por horas, caminaba de lado a lado en el cine, no se sentía mal, porque ella había ido ahí por si llegaba a encontrárselo, pero no fue así, llegó la noche, el cine cerró, no se lo encontró como quería, pero no iba a desanimarse, seguiría insistiendo hasta que se lo encontrara, tenía la sensación de que Draco tendría algún tipo de sentimiento con ese lugar. Intentó por varios días, incluso llegaron a pasar más de dos semanas, todos los días iba con la esperanza de verlo, vestía la misma ropa que lavaba apenas llegaba a casa, quería encontrárselo vestida de esa manera. Poco a poco iba perdiendo la esperanza, hasta que un día lo vio entrar por la enorme puerta del cine, su presencia llamaba la atención ya que este además de ser atractivo, se notaba de familia poderosa, con ese ímpetu inquebrantable, siempre vistiendo de traje, totalmente de negro, lo que lo hacía lucir como si fuera algún funcionario público, incluso un hombre de la mafia, pero aun así no dejaba de verse bien. Verlo de lejos, caminar como si no tuviera problemas, hizo que el corazón de la pelirroja saltara en su pecho, sonrió un momento, sentía como si él hubiera llegado a una cita, fue entonces que se armó de valor para caminar decidida hasta el, pero fue entonces que volvió a la realidad, vio como una chica morena llegaba a él cogiéndole del brazo como si fueran una pareja que se derretía en su amor, la forma en que él le sonrió a ella provoco una sensación desconocida para Ginny, era una mezcla de frustración, tristeza, odio, resignación, todo empezaba a golpearla ahora, Draco la había olvidado, había construido una vida con Pansy seguramente, lo que más coraje le causaba, es que ella se había quedado con el obligándolo a olvidarla, porque no tenía duda de que ella fue quien le lanzo tal hechizo. No se fue, esperó tranquilamente, hasta que ellos entraron a la sala, paso alrededor de media hora cuando la vio salir a ella, iba a enfrentarla, hacerle saber que ella pelearía por Draco si era necesario, no se dejaría ganar por un estúpido hechizo. Al notar que esta entró al baño, la pelirroja, camino hacía el mismo lugar, fue entonces que la encontró lavándose las manos, supo que Pansy la reconoció por que la miró a través del espejo con sorpresa antes de girarse, encontrándose cara a cara.
- Ginny Potter, tanto tiempo sin verte – exclamó la chica al tiempo que cogía unas toallas de papel para secar sus manos. - Weasley, no soy Potter, además… ¿Por qué eres tan descarada?... ¿Cómo puedes sostenerme la mirada después de lo que le hiciste a Draco? – preguntó directamente la pelirroja mientras aguantaba las ganas de darle un par de bofetadas.
- ¿Lo que le hice? – Ella no pudo evitar reír mientras giraba el rostro a un costado – Yo solo le hice sonreír de nuevo… ¡Tú fuiste la estúpida que lo lastimo de esa manera! ¡Tú hiciste a Draco miserable! ¡Tú lo abandonaste cuando él te dio todo! Y aun así ¿Te atreves a reclamarme? - ¡El me ama!... ¡No tenías por qué borrarle la memoria! Tú lo hiciste, ¿No es así, Pansy? – Ginny trataba de aguantar ahora el llanto, le estaba doliendo profundamente en el alma.
- Si, yo lo hice… ¿Pero al menos tienes idea del porque? – interrogó sin mostrar una pisca de debilidad, al final, ella no había hecho nada malo.
- Porque lo querías para ti, todos saben que estas enamorada de él, si hacías que él se olvidara de mi entonces podrías acercarte… tramposa, siempre lo fuiste, incluso ahora que eres adulta – la culpaba a ella de todo, porque podría haber tenido a Draco hace tanto tiempo, pero ahora él no la recordaba. - ¿Qué querías?... ¿Qué el llorara cada noche?... ¡El me lo pidió!, ¡Él quería olvidarse de ti!, Draco no quería sufrir más, dejo que su dignidad cayera cuando te rogó quedarte, ¿Pero qué hiciste?... ¡Te casaste con ese maldito infeliz! – Gritó Pansy mientras era ella quien dejaba caer sus lágrimas – Tú no lo viste llorar, tú no lo viste derrumbándose, a ti no te confundió con otra persona – no dejó que Ginny dijera una palabra, quería decirlo todo- Eres una egoísta, ¿Me reclamas por hacerle un obliviate?... si no lo hubiera hecho seguro se hubiera suicidado, ¡No sabes cuánto sufrió!... al menos de esta manera pudo seguir… Y ¿sabes qué?, yo no fui a él, el vino a mí, lo he estado rechazando, porque se… - bajó la mirada mientras tragaba pesado, intentaba mantenerse firme a pesar de encontrarse en aquella situación – el en el fondo sigue amándote… - cerró los ojos apretándolos mientras las lágrimas se filtraban por sus parpados, sabía que algo así pasaría, solo debía aceptarlo - ¡Ve!... Porque si lo dejas ir de nuevo, entonces yo iré a él, lo amo, pero sé que él te ama a ti, siempre fue así, así que ve a él, conquístalo, si lo dejas ir de nuevo no volveré a dejarte el camino libre… sale 5, asiento 7-D – sin decir una sola palabras más, salió, dejando a la pelirroja sola en medio del baño de mujeres.
Ginny no supo que decir en ese momento, o cómo reaccionar, ¿Tanto sufrió, Draco?, iba a reparar su error, estaba segura de eso, iba a arreglar el corazón herido de quien ahora tenía su corazón. Se miró en el espejo, limpió las lágrimas que habían salido, entonces sonrió dándose motivación, fue entonces que se dirigió hacia donde se encontraba Draco. Entró a la sala de forma segura, caminó hasta donde él se encontraba y se sentó justo a su lado, al parecer él estaba tan embobado en la película que no se dio cuenta de que no era Pansy quien estaba a su lado.
- Te perdiste la mejor parte – susurró al tiempo que llevaba unas palomitas a sus labios.
Ella no respondió, solo apretó un momento sus manos mientras las mantenía apoyadas en su regazó junto a su pequeño bolso, giró el rostro hacía el, miraba su perfecto perfil, fue entonces que de nuevo empezaron a resbalar sus lágrimas, sentía que sin él no podría estar, ¿Se había enamorado de Draco?, no estaba segura de cuando fue, pero ahora tenía demasiado miedo a perderlo. Apretó su bolso entonces para darse valor, fue entonces que se acercó lo suficiente para dejarle un beso en la mejilla, al momento de apartarse el volteó el rostro notando que no se trataba de su amiga, si no de aquella extraña. Había sido un momento tan extraño para el rubio que no dijo nada, solo se quedó mirando a la pelirroja, ahí estaba de nuevo, su corazón estaba latiendo tan rápido como si se fuera a salir de su pecho.
- ¿Te plantó? – preguntó ella al tiempo que un par de lágrimas enmarcaban su rostro – Cuando terminemos la película, ¿Quieres cenar conmigo? - ¿Dónde está Pansy? – fue lo primero que dijo cuando volvió de aquel extraño transe – Te dije que no quería salir contigo, mi corazón ya tiene dueña, ¿Entiendes? – se levantó de golpe de su lugar para salir de esa incomoda fila e ir hacía la salida de la sala, las palabras que la pelirroja se le hacían extrañamente familiares, pero estaba más preocupado por su amiga.
Ginny lo persiguió sin dudarlo ni un segundo, fue entonces que tomó la mano de este provocando que el la volteara a ver de mala gana antes de soltarla.
- Dime a donde fue Pansy – ordenó en aquel instante, era incomodo estar con ella.
- Te dije que te plantó, ven conmigo, te compraré algo – volvió a tomarlo para tirar de él, este la siguió por una extraña razón, no estaba seguro del porque lo hacía.
- ¿Por qué estás aquí? – susurró mientras soltaba la mano de esta, se sentía mejor si solo caminaban uno a lado del otro.
- Porque… hace un tiempo lastime mucho a alguien, ahora quiero arreglarlo – le sonrió un momento mientras lo miraba de reojo, no podía negar que quería abrazarlo y nunca soltarlo.
El rubio prefirió no decir nada, solo caminó a donde ella, realmente se sentía incómodo, nunca había sentido algo así, era como si ella supiera sus secretos o algo parecido, no comprendía la sensación. De vez en vez, miraba hacia atrás por si la morena aparecía, al final, él estaba "enamorado" de esa chica que ahora lo había dejado. Después de caminar un poco, entraron a un lugar donde vendían teléfonos móviles, se quedó un momento mirando el lugar desde la entrada, se sentía un poco familiar.
- ¿Qué hacemos aquí? – volvió a hablar mirando por las vidrieras aquellos celulares que acababan de salir a la venta.
- Elige uno, te lo compraré como un regalo – ella no tenía tanto dinero como el, pero si eso serviría para que el la recordará, lo haría.
- ¿Tú?... no me hagas reír eres demasiado pobre, más bien yo debería regalarte uno – dijo de forma grosera como siempre, ese era Draco, siempre fastidiando a los Weasley. – oh… ahora estas con Potter, tal vez tengas dinero, pero no más que yo, ¿Por qué quieres regalarme uno? La pelirroja se sentía un poco ofendida, pero ese no era totalmente su Draco, él no le diría tales cosas, por lo que paso por el otro lado de la repisa que el miraba para hacer lo mismo que hizo la primera vez que se sintió atraído por él, le miro a través del cristal, sonriendo un momento cual tonta, él se veía lindo cuando no sabía que lo miraban. - No estoy con Potter, así que elije uno, Draco – respondió después de un momento.
Draco levantó su mirada, fue entonces que se encontró con la ella lo que le hizo sentir que su estómago se llenaba de mariposas, ni siquiera con Pansy se sentía así, por lo que enseguida aparto su mirada, para darle la espalda y salir del local.
- No necesito nada de ti, Weasley – a este no le importaba dejarla ahí.
Sin esperarla, empezó a caminar de regreso al cine, había dejado su coche ahí aparcado, Ginny volvió a seguirlo, era entendible, al final no se conocían.
- ¡Draco! – le llamó en queja, se sentía molesta de que no funcionara.
Siguieron caminando hasta que él se detuvo de golpe, por lo que ella logró alcanzarlo, lo miró al rostro, este estaba fijó hacía el frente por lo que dirigió su mirada a el mismo lugar que él, ahí estaba ella, aquella morena que él estaba buscando. - ¿Puedes dejar de llamar a mi móvil?, es fastidioso – reclamó aquella chica desde la distancia donde estaba.
- ¿Por qué me dejaste?, debiste avisar, ahora esta trepadora no me deja en paz – se quejó como un chiquillo al tiempo que se acercaba a esta y la rodeaba con sus brazos para atraerla a su cuerpo y abrazarla. Pansy no correspondió al abrazo, solo miro por sobre el hombro del rubio a la pelirroja, quería dejarlo ir pero era demasiado difícil hacerlo cuando él era así con ella.
- Draco, no hagas esto, no somos pareja – la morena se separó, fue entonces que apartó su mirada de la pelirroja – Sal con esa chica, yo saldré con un chico que me encontré, quedamos luego – le guiño para irse en ese momento dejando al rubio ahí parado.
Él la llamó, pero esta ni siquiera volteó a verlo, se sentía un poco mal, fue entonces que miro a aquella chica de nuevo.
- ¿Te llevó a casa? – preguntó como el caballero que era. - No me estoy quedando en ningún lado de Londres… - susurró sin siquiera levantar la mirada a verlo.
- Entonces, cuídate, Weasley – sin más se retiró para ir hacía su auto.
Ginny se quedó ahí, mirando al rubio alejarse en la oscuridad de la noche, se sentía pésima, no había tenido ni un solo avance, solo había arruinado todo.
Suspiró levemente para empezar a caminar de camino contrario a él, debía volver a casa antes de que a su madre le diera algo por no llegar aun a casa.
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