Hola a todos. Estoy emocionada porque el gran rescate ha llegado y nuestro Danny tendrá una oportunidad de sentirse mejor. Gracias a todos por leer y me alegro que estén disfrutando de mi pequeña historia. Listo DanikZigma, Danny está por ser rescatado. Tooz habrá un poquito de McDanno, habrá otra versión con más Mcdanno en otro lado :3.
Ro-ruko y McDangelo, gracias por sus reviews, parte de la verdad está más adelante en el capítulo, espero que las dudas queden aclarada completamente en los próximos donde el equipo empiece a descubrir más sobre Chris.
Disclaimer: Hawaii five—0 no me pertenece u.u
Christopher estaba muy complacido con Danny, lo había dejado solo y no había intentado huir o comunicarse con los vecinos. Cada vez estaba más seguro que Daniel era el indicado.
Cuando regresó a la casa encontró al rubio en la sala leyendo un libro
—Chris, porque es esta casa no hay ni un solo radio, televisión o algo que sea de este siglo, por favor estamos en una época en donde la tecnología es el rey—
El rubio dijo en un arranque moviendo las manos en toda su gloria, expresando su descontento no solo con palabras sino con movimiento. El moreno lo observaba fascinado, cada faceta de este hombre le encantaba y anhelaba verlo cada día.
—Es una casa de reposo Daniel, se supone que así es como debe ser para que los pacientes puedan recuperarse lejos del estrés—
El hombre se acercó al policía para masajear su espalda y hombros, lo hacía de manera suave y rítmica. EL rubio no sabía cómo sentirse, su mente consciente estaba perdiendo la batalla; este contacto ya no le parecía tan extraño como antes. Aún así, una pequeña parte de su ser se seguía oponiendo, seguía diciéndole que esto no era normal.
— ¿Cuándo podemos regresar?— preguntó el convaleciente
—Tan pronto como estés más relajado, las pesadillas son demasiado frecuentes aun, cuando tengas un par de noches seguidas de sueño, estarás listo para regresar a casa, yo espero que no más de un par de semanas—
Danny dejó reposar su cabeza contra el respaldo del sillón. Chris tomó esto como ventaja, se inclinó para besarlo sin aviso. El moreno invadió cada rincón de aquella boca, el otro se aferraba al sillón incapaz de negarse.
—Iré a preparar la comida— dijo el terapeuta al separarse del otro, se alejó con rumbo a la cocina mirándolo mientras se alejaba.
Danny se quedó pensando en silencio sobre el beso, estaba empezando a dudar de su propio juicio. ¿Por qué permitió que el otro hombre lo besara?, o es que ¿él había propiciado este comportamiento? Ya no estaba tan seguro de si mismo, todo era cada vez más confuso, realmente necesitaba hablar con Steve.
Chris le preparó una deliciosa comida, después preparó un corto paseo en los alrededores de la casa, sólo unos 10 minutos para no forzar las heridas del policía. Aún así, Danny estaba cansado después del paseo y decidió que quería descansar un rato en la cama.
El moreno lo ayudo, y después se sentó a su lado inclinándose sobre el rubio, como lo había hecho la primera vez que lo besó. Pero esta vez, cuando el de cabello negro lo intentó, Danny lo detuvo colocando su mano en el pecho del otro, impidiendo que avance más.
—Sólo quiero acompañarte —
—Chris, creo que esto no es apropiado—
Era una resistencia débil, de haber querido, el moreno habría podido besarlo, pero él quería que el otro hombre se rindiera a sus avances, que se entregara a él.
—Tienes razón, lo siento Daniel, descansa, te despertaré cuando esté lista la cena—
El hombre bajó de la cama dejando solo al otro. No estaba dispuesto a perder al rubio; no cuando había llegado tan lejos. Daniel Williams sería suyo de una manera u otra.
Después de la siesta, el detective se dio un baño, el agua caliente fue un alivio para su cuerpo adolorido, sus heridas estaban sanando bien. Le tomó más tiempo del que pensaba, pero estar limpio y relajado le hacía sentir muy bien. Chris le ayudo con los vendajes cuando terminó, pero se sintió adormilado, seguramente por el baño caliente; no protestó cuando lo llevaron a su habitación para que se recostara y casi de inmediato se quedó dormido.
La casa quedó completamente en silencio, el sol de la tarde entraba por la ventana, la figura de Chris se dibujaba en la puerta mientras observaba con atención al rubio profundamente dormido en la cama, sostenía una pequeña objeto en su mano derecha, le daba vueltas lentamente sin dejar de ver al otro hombre.
Cuando estuvo seguro que el detective estaba completamente dormido se acercó en silencio, presionó un botón en el objeto que sostenía, la voz de Steve se escuchó en la habitación, palabra por palabra, eran las frases que habían escuchado el rubio una y otra vez mientras estaba encerrado en la caja.
La reacción fue casi inmediata, la respiración de Danny empezó a descontrolarse, sudor empezó a correr en su frente, su cuerpo se convulsionaba ante el sonido de aquello que le había causado tanto dolor. El otro hombre dejó la grabadora junto a la almohada, tomó la manta para cubrir al hombre dormido, puso sus manos a cada lado del rubio sosteniendo la tela impedir que se moviera.
El detective de New Jersey estaba teniendo problemas para respirar a causa del pánico, su boca se abría tratando desesperadamente de conseguir aire extra para sus pulmones; cada segundo que pasaba, el hombre padecía más aquella situación. Chris no quitaba la vista del hombre en la cama, su expresión calmada contrastaba con la de angustia del rubio.
Angustiosos minutos pasaron antes de que el moreno liberara a su víctima, tomó la pequeña grabadora y la escondía en su bolsillo mientras la apagaba. Tomó a Danny por los brazos y lo movió ligeramente
—Daniel despierta, D—
Danny abrió sus ojos de golpe, su respiración era agitada; se encontró con la mirada comprensiva de Chris y unos brazos abiertos que lo esperaban para recibirlo amorosamente para protegerlo de sus pesadillas.
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El equipo de cinco -0 llego a la isla de Molokai cerca del medio día, se reunieron con la policía local, aunque habían encontrado el rastro de Chris, aun estaban lejos de saber su localización exacta. Joe había discutido con el equipo acerca de la inteligencia de su objetivo; seguramente había planeado alguna forma de escapar en caso de ser descubierto; deberían buscar la manera de acercarse al hombre sin delatarse o lo perderían de nuevo. El riesgo mayor es que de verse acorralado podría matar a Danny sin dudar.
El departamento de policía de Molokai había empezado a reunir información para cinco-0, debían de ser muy discretos si no querían poner bajo alerta a su objetivo, como Joe les había explicado, su ventaja sería el hecho de que para mantener a Danny bajo control, debía estar en un lugar apartado, así que no podría haber notado la llegada del equipo de élite de la policía de Hawái.
Steve estaba ansioso, desesperado ante lo lento que parecía avanzar la investigación, pero la policía local estaba haciendo todo a su alcance para ayudar a los cinco-0. Era poco después de las cuatro cuando pistas reales empezaron a llegar. Se habían instalado en una sala de conferencia, ahí tenían todo lo que habían conseguido hasta ese momento, Kono entró corriendo llevando un mapa que puso en la mesa, un par de casas marcadas.
—hablamos con la agencia de bienes raíces de la isla, había varias casas que están aisladas pero accesibles, pero solo estas dos han estado desocupadas por los últimos meses. En ambas se ha visto actividad reciente, no mayor a unas semanas. —
Joe habló tranquilo después de Kono
—Conseguimos itinerarios de algunos vehículos que pasan cerca de esas ubicaciones una vez al día, hemos instalado cámaras para que puedan tomar imágenes del lugar, no podemos arriesgarnos a mandar a alguien encubierto; si este hombre es tan inteligente como pensamos, seguramente notaría el cambio de rutina de las personas que pasan cerca de su refugio—
El hombre mayor, marco una serie de rutas alrededor de las casas marcadas, siguió explicando
—Estas son las rutas que podríamos tomar para hacer una incursión, tenemos al equipo swat listo, tan pronto como tengamos la ubicación de nuestro objetivo podremos llevar a cabo la operación. Entraremos aseguraremos a Danny primero y después aseguraremos al objetivo, nuestra prioridad es sacar a nuestro hombre antes que cualquier cosa—
Steve estaba al otro lado de la mesa preparando sus armas totalmente concentrado, tan pronto le pusiera las manos encima a Chris o como quiera que se llamara, lo haría polvo.
—Kono, tu estarás a 300 metros de la casa — Joe le señaló un punto alto cerca de la casa —vigilaras cualquier movimiento en la casa; Steve entras primero, Lou y Chin serán apoyo en las entradas auxiliares, no podemos cometer ningún erros; la casa está expuesta pero eso también nos expone a nosotros, cualquier movimiento equivocado y no descubrirá—
Todos estaban poniendo atención ante el marine de mayor experiencia, estaban concentrados, toda la angustia, cansancio y miedo se había disipado, lo más importante en ese momento era cumplir su misión sin errores.
El teléfono de Joe sonó, todos se quedaron en silencio y quietos mientras el mayor leía el mensaje que había llegado.
—Las imágenes de las cámaras llegaron, Toast ya las analizó y consiguió algunas satelitales, tenemos aún un par de horas de sol… debemos estar preparados para todo. Entraremos a la casa a las 2200, sugiero que descansen y duerman un poco, si están cansados podrían cometer errores—
Todos obedecieron y salieron del cuarto de conferencias, Joe detuvo a Steve en la puerta
—Eso también va para ti soldado, estas al límite y no quiero errores—
—No lo necesito Joe—
—Claro que si, si no lo haces por tu propio bien, tienes que pensar en tus compañeros y en Danny, te necesito concentrado—
Steve estaba por protestar, pero su superior había hablado, en el fondo daba gracias que él hubiera tomado el mando, aunque en la superficie parecía lo contrario. Derrotado fue al sillón más próximo, se acomodó y cerró los ojos para tratar de descansar por lo menos algunos minutos.
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A Danny le tomo tiempo recuperarse de su última pesadilla, había sido más realista que las anteriores, realmente había sentido que no podía moverse. Chris había estado ahí con él para reconfortarlo, se refugió en aquellos brazos por largo rato tratando de calmarse. Pero una vez que lo hizo se separó lentamente del moreno.
—Gracias Chris—
—Está bien Daniel— le acarició el rostro al rubio con ternura —Te prepararé algo para la cena y podemos jugar cartas, tal vez eso te tranquilice un rato antes de dormir— el hombre se levantó para ir a la cocina.
Lo que quedaba de la tarde pasó con tranquilidad, los dos hombres compartieron su tiempo, vieron el atardecer desde el lanai de la casa. Fue un momento de silencio mientras el sol caía por el horizonte, el rubio se sentía tranquilo pero extrañaba su casa, sus amigos, sus hijos y en especial a Steve. Eso era lo que más le dolía de toda esa experiencia, el hecho de que lo hubieran alejado de su mejor amigo.
La noche había caído cuando los hombres entraron a la casa para tomar un poco de café, Danny se sentía algo cansado, fue a dormir temprano. Cuando Chris lo vio recostarse en la cama, lo siguió al cuarto y apago la luz, el cuarto quedó en penumbra, el rubio cerró sus ojos sintiéndose en paz.
Sólo habían pasado unos minutos cuando el detective sintió que alguien se había subido a la cama a su lado, sabía que era Chris, así que tardó algunos momentos antes de abrir los ojos.
—Chris… no—
Sus palabras fueron detenidas por la boca del moreno que se había apoderado de la suya, estaba siendo explorado, sus músculos se tensaron al momento, pero no peleó contra el hombre que estaba avanzando lentamente contra su cuerpo. Chris se movía con lentitud, como un depredador dominando a su presa, apoyó su rodilla en medio de las piernas de Danny, obligándolo a separarlas.
—No…— dijo suavemente el rubio, sus músculos se tensaban pero no respondían a sus órdenes, porque conocían aquel toque amable.
—Todo está bien Daniel, yo cuidaré de ti—
Chris tomó las muñecas del otro hombre, las subió lentamente hasta la cabecera de la cama. Las sostuvo ahí con una de sus manos mientras la otra empezaba a explorar el cuerpo de su prisionero, se mordía los labios mientras sentía el vello que cubría el pecho del rubio.
—Eres único, ojala te hubiera detenido antes—
Danny empezaba a sentir ansiedad, quería soltarse, pero su cuarpo lo traicionaba; se podía ver la tensión de sus músculos, su mente consciente le ordenaban que peleara pero no funcionaba
—Chris… por favor… detente—
—Pero… tú también lo deseas—
Lo beso de nuevo más apasionadamente, el rubio se quejó pero seguía sin tener la fuerza para pelear, el hombre había logrado romper todas sus defensas. Sus ojos permanecían abiertos, siendo lo único que parecía obedecer a sus mandatos. Fue cuando sintió la mano del otro explorar su parte más intima, su espalda se arqueó tratando de alejarse de aquel contacto, pero solo se encontró con el cuerpo de su captor sobré él
—Esta noche serás mío Daniel—
Los ojos del rubio se abrieron más ante la perspectiva de lo que estaba por pasar, cómo no lo pudo ver antes y lo peor es que había permitido que llegará a este punto. Trató de pelear, pero sus esfuerzos eran débiles, muy tarde se había dado cuenta que este hombre había encontrado la forma de dominarlo.
Una vez más su boca fue invadida y el miedo recorrió su cuerpo cuando sintió que aquella mano invasiva acariciar la parte baja de su espalda, pasando peligrosamente en su parte más sensible, con voz suplicante habló
—Detenté, Chris—
La angustia se reflejaba en sus ojos ante la impotencia de su propia falla, y en este último momento en que su realidad lo golpeaba, deseaba con todas sus fuerzas que Steve llegara a rescatarlo, rompiendo vidrios y dejando un rastro de destrucción a su paso.
Sintió como su cuerpo empezaba a ser expuesto, parte de su pecho y su cadera estaban expuestos, podía sentir la brisa golpear su piel. Cerró sus ojos y en su expresión podía verse que él pánico estaba a punto de golpearlo con fuerza.
Los labios de Chris tomaron su cuello, pudo sentir aquel aliento en su piel
—De… ten… te— dijo casi sin aliento el rubio mientras la sonrisa del moreno era amplia, satisfecho al saber lo que estaba a punto de tener.
El equipo de asalto se movió en la oscuridad con quirúrgica eficiencia, Steve entró a la casa moviéndose rápidamente por las habitaciones buscando a su compañero. Lo que vio al entrar a la principal lo llenó de furia, el moreno estaba sobre Danny, acomodado entre sus piernas y sosteniéndolo para que no pudiera moverse.
El SEAL quería disparar, quería volarle la cabeza a ese hombre que estaba tratando de hacerle daño a su compañero.
— ¡Cinco cero, si te mueves disparo!—
El asalto tomó por sorpresa a Chris, no había previsto una incursión de este tipo, había subestimado a cinco-0 y a Steve McGarrett. Tan pronto vio al otro moreno entrar, giró sobre la cama y se dejó caer quedando fuera del alcance de la mira del marine.
El comandante de 5-0 se lanzó en persecución del hombre que había secuestrado a su amado compañero, pudo verlo escapar por la puerta corrediza que daba al jardín y lo tenía enfocado. Corrió hacía su presa, pero se detuvo un momento para ver que si su compañero estaba bien. Dejó el arma a un lado, revisó a su amigo para después tomar su rostro entre sus manos, esta vez no cometería el mismo error, así que permaneció en silencio, eran sus ojos quienes comunicaban todo. Felicidad, preocupación, ansiedad, todo a través de aquellos ojos de color almendra.
Danny estaba tan agradecido de ver aquel rostro, su Steve había llegado tal y como lo había imaginado y estaba agradecido por eso. Sus ojos azules estaban fijos en los de su amigo y compañero. Steve estaba aliviado de no ver nuevas heridas en el cuerpo de Danny, estaba por salir tras su presa, pero no pudo, el rubio lo sostuvo del brazo con firmeza; no necesitaba pronunciar palabra, supo exactamente que tenía que hacer. Sus brazos rodearon al rubio, quien al sentir a su compañero se aferró con fuerza al más alto, escondió su rostro en el pecho de su compañero, sabía que ahora estaba a salvo.
Steve McGarrett había encontrado a su compañero, lo sostenía con fuerza contra su pecho. Había olvidado su cacería personal, su prioridad era Danny; el Equipo SWAT se movía alrededor de ellos, uniformados salían y entraban, revisaban y perseguían. Joe había entrado a la habitación, tan pronto supo que estaba segura salió dejando a los dos hombres solos. En la penumbra, el moreno sostenía protectoramente a su compañero, mientras el otro se refugiaba en aquellos fuertes brazos en los que sabía que siempre podía confiar ciegamente.
