Hola a todos, aquí estoy de nuevo dejando que las ideas fluyan alegremente, sigo lidiando con el destino de Alexander, pero puedo darles otro capítulo mientras tanto, Gracias a DanikZigma y McDangelo por sus reviews, eso me da más energía para escribir. Graaaacias :3
Disclaimer: Hawaii five-0 pertenece a CBS.
Capítulo 23
Danny estaba feliz de salir del hospital, había sido una semana dura para él, entre la infinidad de exámenes y las visitas del terapeuta dos veces por día, estaba desesperado por ir a casa. Quería ver a sus hijos, agradecía que todo esto hubiera pasado mientras ellos estaban fuera, el que Rachel no se enterara de nada, había sido una bendición, no quería oir de sus reproches.
Estaba terminando de empacar su ropa cuando oyó a Steve
—Hey—
Sólo una palabra fue suficiente para enviar una ráfaga de miedo a través de su cuerpo, apretó los puños para controlar el temblor y daba gracias que estaba de espaldas a Steve, por lo que no podía notar su rostro, así que tuvo tiempo para ponerse esa mascara que decía "está bien".
Cuando se dio la vuelta, tenía una amplia sonrisa completamente dedicada a su compañero, quien llevaba empujando una silla de ruedas, el rubio subió
—Más te vale que conduzcas este vehículo como una persona civilizada Steven—
—Estas exagerando Danno—
—No, no estoy exagerando, mas de una vez has dado pruebas de que te gusta poner en riesgo mi vida cada que voy en algún vehículo contigo—
—Pero esto es una silla de ruedas—
—Sigue siendo un vehículo, tiene ruedas y con tus habilidades super ninjas puedes convertir un carrito de pedales en un arma mortal—
La discusión continuó por los pasillos antes los ojos sorprendidos de médicos, enfermeras y pacientes que los veían pasar. Llegar al auto no la hizo aminorar, al contrario subió de tono pasando por frases "estoy convaleciente" y "hoy estás más sensible que de costumbre". Cuando Steve estacionó frente a la casa, Danny se bajó dando un portazo, caminando rumbo a la puerta sin mirar atrás.
—Vamos Danny, estas exagerando— Steve bajó tras él, pero Danny se giro, señaló a su compañero
—Shhh no digas nada más, hemos terminado, ni una palabra más Steven—
—Danno…—
—No me digas Danno, no me sigas —
El rubio abrió la puerta dispuesto a entrar, advirtiendo con sus manos que el moreno se quedará afuera, el otro sabía que todo estaba bien
—Te amo Danny—
—Y yo a ti— dijo el rubio cerrando la puerta de golpe. Steve sólo sonrió, estaba contento de haber recuperado a su amigo, antes de irse habló con los operativos encubiertos que había designado para cuidar la casa de Danny, una vez que estuvo seguro que todo estaba bien cubierto, regresó al cuartel de HQ de 5-0.
Danny había aguantado más allá de lo que hubiera esperado, tan pronto cerró la puerta se recargó en ella y se dejó caer al suelo jadeante y tembloroso. Cada día podía aguantar más, pero los ataques, cuando llegaban, no habían disminuido en intensidad. El psicólogo le había dicho que era normal, que debía decirle a su compañero que se alejara tan pronto se sintiera incomodo, pero no quería hacerle eso a Steve, no soportaba ver la expresión de culpa que tenía cuando lo veía sufrir, no podía hacerle eso.
Pero entonces, sintió que se calmaba, se levantó lentamente del suelo, algo inseguro caminó hasta su cama y se dejó caer. Fue como un oasis en medio del desierto, se sintió reconfortado tan pronto tocó el colchón. Se abrazó a su almohada, toda la paz que necesitaba lo inundó, en pocos segundos estaba completamente dormido.
Después de su siesta, se sintió mejor que en días, así que se preparó algo para comer, revisó sus correos, y todos los pendientes que tenía, Rachel le había mandando un mensaje que estaría fuera aun otra semana, lo que significaba que no podría ver a sus hijos hasta después, suspiró derrotado, estaba ansioso por ver a sus niños.
Vio "enemigo mío", no se cansaba de esa película no importando lo que Steve opinara de ella, cuando terminó, se hizo la cena y fue a dormir. Su cama parecía un refugio seguro y durmió tranquilo sin necesidad de esas pastillas que lo hacían sentirse aletargado todo el día.
Al otro día se levantó descansado y tranquilo, no se había sentido así desde que todo había empezado, ahora sabía que se sentía seguro en casa y cuando sus niños regresaran todo estaría bien, el podría estar bien.
A media mañana ya estaba completamente aburrido, así que salió de compras, cuando regresó estaba decidido a algo, regresaría a trabajar esa misma tarde.
Entró como un huracán a la oficina, viéndose sonriente y totalmente dispuesto a regresar al trabajo.
—Que haces aquí Danny, todavía te quedan dos días de permiso— dijo Steve
—Pues, estás loco si piensas que seguiré en casa, especialmente con esos dos pseudo McGarretts que hiciste que me siguieran por todos lados, prefiero tener que lidiar con el original que entrenar a una copia de segunda—
Steve sonrió ampliamente satisfecho de oír a Danny discutir con él, su compañero había vuelto, no podía estar más feliz por eso. Chin fue el primero en acercarse al rubio y abrazarlo, seguido por Kono y obteniendo una palmadita de Lou.
5-0 ohana estaba junta de nuevo, su comandante se sentía feliz, sus miembros por fin tenían algo de normalidad. La llegada de un caso, les dio una oportunidad de unirse de nuevo; Danny había dejado atrás lo que sus compañeros le había dicho. Durante su estadía en el hospital, cada uno de ellos se presento y con cada uno tuvo una larga plática para poder sanar sus heridas. Kono y él rubio se volvieron un poco más cercanos después de que discutieron todo lo que pasó, y que pudo tranquilizar a la más joven del equipo.
Pero no todo estaba bien, fueron 2 horas, sólo dos horas antes de que Danny empezar a sentirse ansioso alrededor de Steve y los otros. El doctor había tratado de convencerlo una y otra vez que no se esforzara, que el proceso tomaría tiempo y paciencia, pero no quería que su familia siguiera sufriendo, ya habían pasado por mucho.
Mientras el equipo revisaba algunos datos Danny se escabullía aunque no pudo ir muy lejos antes de que alguien alto y muy entrenado lo emboscara
— ¿A dónde vas?—
Danny se sobre salto
—Por Dios Steven, sólo voy al baño, o acaso también te tengo que llevar cuando voy al baño, ¿quieres revisar hasta mi asiento de inodoro?—
—Lo siento Danny, pero esa manera de desaparecer, harás que me dé un ataque—.
—Perdóname la vida, la próxima vez te mandaré un memorándum cuando necesite ir al baño—
Se alejó del más alto cerrando la puerta del baño de un golpe tras de sí. Steve estaba divertido al ver los enojos de Danny, mientras el rubio estaba tras la puerta luchando por contener el flujo de emociones que hacían que su cuerpo se estremeciera, tenía que calmarse, tenía que salir de ese cuarto calmado. Se lavó la cara y se quedó unos minutos antes de salir, podía hacer esto, si se esforzaba, tal vez podría salir de esto en unas semanas, entre más rápido mejor; ahora solo quería ir a casa y sentirse a salvo de nuevo.
