Hola a todos, estoy de regreso, las malas noticias, Alexander regresó, aún su destino está en una balanza, pero está listo para hacer de las suyas. Muchas gracias por leer, y muchas gracias por sus reviews, adoro sus mensajes. DanikZigma xD las pistas están por algo, aunque siempre puedo omitirlas y darles la sorpresa de golpe jejeje. Disfruten el capítulo.

Disclaimer: Hawaii five-0 no me pertenece.

Capítulo 24

Steve estaba más que feliz de tener a su ohana junta de nuevo y que Danny parecía estar mejorando mucho más rápido de lo que esperaba. El tenerlo de regreso en el trabajo hacía que estuviera más tranquilo al poder tener a su compañero a su lado, así podría protegerlo de Alexander.

Para Danny, la hiper vigilancia de Steve le hacía pasar malos ratos cuando trataba de tomar algo de aire para poder controlar sus ataques; estaba también cansado, por el hecho de que no quería dejarlo participar en la investigación sobre Alexander Krushnik, es como si temiera que estar en contacto con los datos de su investigación pudiera dañarlo de alguna manera, pero el rubio tenía más curiosidad que miedo.

Así que su último intento de escape fue frustrado por un NAVY SEAL más suspicaz y nervioso

— ¿Quieres decirme a dónde vas esta vez?— dijo preocupado el moreno

—Sólo voy a dar una vuelta Steve—

— ¿Te pasa algo Danno? ¿Te sientes mal?—

El rubio vio una mezcla de preocupación y culpa dibujada por todo el rostro del moreno, la estúpida culpa que el marine no dejaba de sentir y que le rompía el corazón.

—Sólo necesito un momento—

Sentía que el pánico empezaba a aflorar y era más difícil de controlar, la voz preocupada de su amigo estaba lanzando oleadas de miedo a través de su sistema

—Puedo acompañarte—

—Vamos, no soy un niño Steven, creo que puedo ir solo al pasillo por una bebida sin perderme—

El moreno lo dudó por un momento, no quería dejar a Danny sin vigilancia ni un segundo

—No tardes—

—Si papá, no tardaré— dijo el rubio dirigiéndose al pasillo donde se encontraban las maquinas de bebidas, se detuvo en la más cercana, puso una moneda y se recargó en el aparato como si estuviera escogiendo algo, la verdad era que necesitaba sostenerse de algo para no caer, porque sentía la mirada de Steve desde la puerta de la oficina. Sus piernas apenas y la sostenían, no quería lastimar más a su amigo pero estaba perdiendo la batalla, no sabía cuanto podría mantenerse en pie, seguramente no tenía suficiente fuerza para llegar al baño; Respiró profundo tratando de ganar tiempo, pero sabía que en cualquier momento terminaría en el suelo y Steve se culparía por eso.

Su teléfono sonó, con manos temblorosas lo saco de su bolsillo, pudo ver a Steve aún en la puerta de la oficina. Esperaba que la llamada pudiera distráelo lo suficiente para controlar su cuerpo y llegar al baño.

—De… detective Williams— dijo sin aliento

Hola Daniel— la voz de Alexander sonó clara en el otro lado de la línea, involuntariamente Danny respiró aliviado, toda la tensión y ansiedad de su cuerpo se disolvió tan pronto aquella voz entró en sus oídos. Se dejó llevar por esa sensación hasta que segundos después recordó con quien estaba hablando.

—Cómo te atreves a…—

Estaba por hacerle señales a Steve cuando Alexander habló de nuevo

Escúchame primero Daniel, mírate, el miedo pasó, tus manos están firmes y tus piernas recuperaron su fuerza

El rubio trataba de enojarse con el otro hombre, pero en verdad no podía, esa voz le había salvado tantas veces de las pesadillas que no lo podía sentir como una fuerza antagónica. Fue la voz de Steve la que lo tomó por sorpresa

—Piensas tardarte una eternidad escogiendo una bebida—

Shhh todo está bien— dijo Alexander haciendo que el cuerpo del rubio se relajara evitando una mala reacción al oír la voz de Steve tan de imprevista, Danny tomó su teléfono y lo pegó a su pecho antes de hablar con su compañero

—Esto es un proceso delicado Steven—

—Y luego dices que no eres indeciso— el SEAL ya estaba al lado del rubio, con un movimiento rápido presionó el botón de la bebida favorita del detective

—No te basta con manejar mi auto ahora escoges mis bebidas— movía sus manos demostrando su frustración con las manos

—De nada Danno, ahora puedes regresar al trabajo—el moreno se encaminó a la oficina

—En seguida voy— señaló el teléfono en su pecho, sintiendo algo de ansiedad.

Respira profundo Daniel, siente como tu cuerpo se relaja— Danny simplemente lo hizo, toda la tensión se fue al igual que la ansiedad que nublaba su mente, aunque el conflicto regresaba; sabía que debía decirle a Steve , pero si lo hacía el SEAL se pondría en alerta, ya estaba demasiado preocupado para darle más problemas.

Empezó a caminar a la oficina, abrió la puerta, llevaba la intención de contarle a Steve

—No creo necesitar tu ayuda— dijo sin mucha convicción decía mientras se acercaba a su amigo

—¿Qué sucede Danno?—

El estremecimiento lo golpeó, aunque no como al principio

Piénsalo, llamaré cuando me necesites— la voz de Alexander hizo su magia de nuevo dejando a Danny aun más confundido —Recuerda que no te gusta pescar Daniel— y colgó

Steve empezó a verse inquieto

— ¿quién llamó?—

Estaba listo para cualquier cosa, Danny lo miró, odiaba esa expresión, tal vez podría manejar esto solo, le diría a Steve cuando tuviera algo concreto, cuando no fuera solo una llamada que seguramente no podría ser rastreable.

—Querían venderme una suscripción para una revista de pesca, después de nuestro último viajecito, prefiero el pescado enlatado—

Eso fue suficiente para el SEAL, mientras tuviera al rubio bajo su mirada, podría estar tranquilo.

EL resto de la tarde pasó sin más incidentes, la ansiedad de Danny se mantenía a un nivel aceptable, lo que le hacía más difícil pensar en que estaba haciendo algo incorrecto. Estaba tan desesperado para que todo regresara a la normalidad, que no estaba viendo como lo manipulaba. Alexander sabía que aún tenía control sobre el policía y esa era su ventaja.

Un par de horas más tarde, el rubio se quedó dormido sobre el escritorio en su oficina. La llamada de Alexander y el conflicto en su mente lo habían agotado, se dijo a sí mismo que solo descansaría sus ojos, pero se sentía en un ambiente tranquilo, así que se quedó dormido.

Steve lo había estado observando desde su oficina, sabía que estaba cansado, quería llevarlo a casa, pero al verlo dormido se limitó a dejarlo dormir. Le veía desde la puerta, atento a cualquier señal de angustia.

—En descanso soldado—

La voz de Joe lo distrajo de su objetivo

— ¿Qué tienes para mí?— El mayor se acercó al SEAL para poder ver que es lo que llamaba tanto la atención de su ex alumno

—Pudimos descubrir un rastro, salió de Oahu con ayuda de traficantes de esclavos, tal vez una semana después de que rescatáramos a Danny, no sabemos dónde desembarcó pero nuestra última pista lo ubicaba en algún lugar de Europa del norte—

— ¿Crees que haya regresado a Hawái?—

—No lo creo, pero mis contactos están en alerta, no te preocupes, está a salvo, ¿cómo la está pasando?— Joe seguía mirando al rubio al igual que el moreno

—Se está recuperando rápidamente— dijo Steve orgulloso de su compañero, pero la mirada de su oficial superior le decía que no estaba convencido.

— ¿Qué sucede Joe?—

—He visto soldados pasar por cosas similares, los he visto recuperarse totalmente, pero nunca tan rápido; si se está esforzando para parecer mejor de lo que está, puede tener una recaída en cualquier momento—

Un largo silencio se dejó caer entre ellos mientras observaban al rubio dormir, había leves momentos de intranquilidad, pero nada que pareciera preocupante, el mayor miró la hora.

—Debo irme, si encontramos algo te informaré de inmediato— el hombre se dirigió a la puerta y antes de salir habló de nuevo —Steve, Doris ha estado husmeando, seguramente sabe lo del secuestro, así que me temo que pronto te puede contactar y no muy feliz—

Steve se quedó solo observando a Danny, lo conocía bien y que se exigiera más de lo que podía dar, no era algo tan increíble, en especial si era para no preocuparlo, definitivamente debía mantenerlo vigilado de cerca.

Cuando el moreno lo vio moverse, entró a la oficina de su compañero, Danny se sentía tranquilo y relajado

—¿Por qué no te llevo a casa?—

El rubio lo pensó un momento

— ¿sí no lo haces me mandarás escoltado por robocop y su hermano menor?— Steve asintió, así que el rubio lo pensó dos segundos

—Bien, llévame a casa— dijo derrotado levantando las manos al aire

EL viaje en el auto fue silencioso, Danny pensaba en la llamada de Alexander y trataba de encontrar el momento para decírselo

— ¿Te sientes bien Danno?— preguntó nuevamente preocupado el SEAL, justo en ese momento se detuvo frente a la casa

—Estoy bien Steve, deja de preguntarlo cada 5 minutos— dijo tranquilo

El moreno se giró para poder ver bien a su amigo, tratando de averiguar si estaba molesto o se sentía mal o ansioso; desde que habló con Joe estaba preocupado por el rubio, temía que pudiera tener un colapso en cualquier momento. El rubio sentía ese escrutinio y se giró también para ver a Steve; entonces lo notó, el rostro del marine lo decía todo, el hombre estaba agotado y más delgado de lo que estaba hacía un par de semanas. No lo había notado porque estaba demasiado ocupado tratando de ocultar sus ataques. Si conocía a su compañero, aún cuando había guardias afuera de su casa, el SEAL debía estar pendiente de cada cosa que pasaba alrededor de la casa, no descansaría hasta que encontrara a Alexander.

Cuando Danny cerró los ojos, el SEAL se puso aún más ansioso y se inclinó más para ver a su compañero más de cerca, diciendo con preocupación

— ¡Danny!—

—Estoy bien, solo pensaba— suspiró al oír a Steve preocupado, eso lo llenó de ansiedad así que tuvo que tomar una decisión por los dos

— ¿Por qué no me quedo en tu casa un par de noches? Con tus gorilas siguiéndome a todos lados detesto hacer compras y mi refrigerador está vacío—

El moreno no pudo ocultar su sonrisa de alegría. Danny fue a la casa por una muda de ropa y su cepillo de dientes, disfruto la tranquilidad y paz que le daba su hogar, se dejó envolver por ese ambiente antes de salir, estaba completamente calmado y tranquilo cuando entró de nuevo al auto. Aún cuando el viaje a casa de Steve fue silencioso, no había más tensión entre ellos, simplemente estaban cansados.

Los dos hombres entraron a la casa, tomaron una cerveza mientras cenaban lo que el marine había cocinado. El moreno se veía mucho más tranquilo y para Danny eso era muy bueno, aunque la larga plática de sobremesa le estaba pasando la factura, sus músculos empezaban a doler por la tensión, pronto necesitaría alejarse, así que se dirigió al sillón y empezó a acomodar las mantas que el otro había dejado junto con una almohada

— ¿Qué crees que haces?—

— ¿Qué es lo que parece? Estoy preparando mi cama a menos que quieras que duerma en el suelo— dijo el rubio moviendo sus manos de un lado a otro mostrando su frustración

—No, Danno, quiero que duermas en mi cama—

La tensión en el cuerpo del detective estaba aumentando y esta pequeña discusión no estaba ayudando

—Steve, yo puedo dormir cómodamente en el sillón—

—Esto no está a discusión, Danno— dijo el otro subiendo el tono, esto hizo que una ráfaga de miedo recorriera el cuerpo del rubio, se mordió el labio para controlarse lo mejor que podía. Entonces entendió, el lugar más seguro de la casa era la habitación de Steve, el maniático del control lo quería tener lo mejor resguardado posible

—Está bien Steven, tu ganas— dijo derrotado tomando su maleta y subiendo las escaleras

—Buenas noches, maniático— y desapareció en el segundo piso, el moreno lo siguió con la vista y sonrió satisfecho.

Danny entró en el cuarto, cerró la puerta; con paso tembloroso logró llegar a la cama, trataba de controlar el temblor de sus manos, podía sentir el ataque a punto de salir a la superficie. Su teléfono sonó, si no contestaba, Steve se preocuparía y subiría, debía ser rápido, pero sus manos no respondían como debían. Pronto oyó la voz de Steve desde el piso inferior llamándolo, eso lo hizo casi entrar en pánico; por fin, después de casi un minuto logro contestar el teléfono, pero de su garganta no salía sonido alguno. EL pánico creció de nuevo al oír los pasos del marine acercándose por las escaleras. No quería que su compañero lo viera así, no quería preocuparlo más y se maldecía a sí mismo por ser tan débil. Logro poner el teléfono en su oreja esperando que la voz de quien estuviera del otro lado le ayudara

Buenas noches Daniel

Un gran suspiro de alivio lo recorrió al bajar el nivel de ansiedad de golpe al sentirse seguro, fue suficiente como para poder moverse y sentarse en la cama en el momento en que entró Steve

—¿Danny estas bien?—

Su mente estaba lo suficientemente clara para poder pensar sus movimientos, dejó el teléfono boca abajo sobre la cama y se levantó falsamente ofendido

— ¿Qué te pasa animal? Cómo puedes entrar así a un cuarto, podría no estar presentable—

La cara de alivio de Steve le permitió al otro sentirse mejor

—No contestabas el teléfono, pensé que me necesitabas, y no creo ver algo que no haya visto antes—

—Se me cayó bajó la cama, no soy super SEAL para lanzarme de un salto y recuperarlo en dos segundos, así que discúlpame la vida por no ser un marine super entrenado—

—Ok, lo siento Danno, ten buenas noches— salió del cuarto muerto de la risa por la reacción de su compañero

—Te quiero Danno—

—Y yo a ti, animal—

Danny suspiró aliviado, tan pronto pudo cerrar la puerta de nuevo, se acercó la cama, tomó el teléfono esperando que la llamada aún no se hubiera cortado

Veo que fui oportuno

— ¿qué quieres?—

Sólo quiero ayudarte Daniel

Con cada palabra la tensión se iba, al igual que el miedo; estaba agradecido de poder estar ahí, cerca de Steve sin sentirse mal.

— ¿Por qué quieres ayudarme?—

Porque quiero verte feliz

Danny frunció el ceño ante esa declaración

— ¿Cómo podría creerte?—

Nunca te hice daño, siempre te cuide y me aseguré que te recuperaras

El rubio pensaba responder pero no tenía una buena respuesta para la última frase, así que contestó sin mucha convicción

—Tengo que decirle a Steve—

Si le dices, no podré ayudarte, no podrás sanar tan rápido como quieres, y aun cuando le dijeras no estoy en un lugar donde puedan atraparme, es tu decisión si quieres perder esta oportunidad

Aquella voz le hacía sentir tanta tranquilidad y seguridad que se dejó llevar, el control de Alexander sobre él era aún fuerte, sólo el tiempo podría disolverlo, pero no había pasado suficiente como para que se debilitara lo suficiente.

—Quiero recuperar lo que tenía con Steve, no quiero que el siga sintiéndose culpable— dijo con voz suplicante

Y yo puedo ayudarte, prometo que te lo haré para que puedas oír la voz de Steve de nuevo, te lo prometo Daniel

Danny se empezó a sentir adormilado y tranquilo,

Ahora duerme, te llamaré cuando me necesites

La llamada se cortó, lentamente puso el teléfono sobre la mesita de noche, estaba cansado y apenas y pudo cambiarse de ropa para poder meterse a la cama y quedarse profundamente dormido.

Steve terminó de revisar el perímetro, cuando estuvo satisfecho, revisó todas las puertas y ventanas, activo el sistema de seguridad, antes de ir a dormir fue a revisar a su compañero; lo vio profundamente dormido, no parecía angustiado como antes, ya que estuvo conforme fue al sillón y se quedo dormido casi de inmediato. No había dormido bien en días preocupado por la seguridad de Danny, pero ahora que lo tenía bajo su protección personal, pudo tener un buen descanso.

Ambos hombres durmieron tranquilamente, como no lo habían hecho en mucho tiempo. Fue Danny quien despertó primero, se baño y vistió lo mas silenciosamente posible, tan pronto terminó de hacerlo se sintió calmado. Estuvo en la escalera observando a Steve, estaba tan tranquilo que no podía imaginar que despierto hubiera estado volando cosas.

Fue a la cocina y empezó a hacer café, estaba por hacer hotcakes cuando el SEAL se le apareció por la espalda

—Por dios santo Steven, me mataras de un susto un día de estos, por culpa de tus habilidades ninjas. Te pondré un cascabel—

—No soy un Gato Danno—

—Pues lo pareces cariño—

El SEAL lo empujaba lejos de la estufa para encargarse del desayuno, el rubio cedió sin protestar. El lugar se sentía más tranquilo de lo que esperaba, fue cuando revisó su celular y notó un mensaje de voz, mientras Steve cocinaba, el se dio la vuelta para escucharlo, era la voz de Alexander diciendo solo 3 palabras "Buenos días Daniel". Aquella voz terminó de alejar toda la tensión y ansiedad de su cuerpo, regresó sonriente a la cocina para desayunar feliz con su compañero.