Hola a todos, quiero agradecerles por haber seguido mi fic, me ha dado mucha alegría todos y cada uno de los reviews que me han dejado, DanikaZigma, McDangelo, OhanaSD, me han motivado para mejora y escribir, pero ha llegado la hora, el capítulo final de la historia. Espero que disfruten de ella como han disfrutado del resto. Por fin sabrán el gran secreto :3

Gracias nuevamente :3

Disclaimer: hawaii five-0 pertenece a CBS

Capítulo 26.

Doris McGarrett había logrado lo que nadie hubiera podido hacer, que su hijo dejara la vigilancia sobre su compañero y tomara un merecido descanso. Danny Williams era el más agradecido por eso, ya que podía sentirse libre de nuevo sin la constante vigilancia de su mejor amigo.

Durante los tres días siguientes después de su llegada, se empeñó en que su hijo descansara lo suficiente para que estuviera al 100% de nuevo, lo que le dio la oportunidad a Danny de volverse a conectar completamente con el resto del equipo después de todo lo que había pasado. La confianza que había sido dañada por Masha estaba siendo reparada, sus amigos reconocieron sus habilidades de liderazgo mientras su jefe descansaba, el equipo estaba junto de nuevo y en su mejor forma.

Esa tarde después de un largo día de trabajo, el rubio estaba en su oficina terminando el reporte del caso que acababan de resolver, el equipo se había retirado así que el hombre disfrutaba de la tranquilidad y la seguridad que aquel lugar le daba.

No tardó mucho en que su teléfono sonara, en la pantalla se podía ver claramente el nombre de Steve. Danny lo observó, se mordió el labio, cerró sus ojos, respiró profundamente y cuando los abrió de nuevo contestó la llamada.

—Steven— dijo juguetonamente

— ¿A qué hora llegaras a cenar?— dijo una voz de mando del otro lado del teléfono, un escalofrío recorrió la espalda del rubio, pero se alegró al sentir que no era tan mal de cómo lo había esperado.

—No lo sé cariño, acaso te pasaste la tarde cocinando para mí— dijo con sarcasmo

—Danny…—

—Vamos, soy un hombre adulto, necesito hacer mis cosas en mi casa—

—Puedes hacerlo aquí, o es que quieres que vaya por ti— dijo alegremente el moreno, su compañero empezaba a ponerse ansioso, su respiración se estaba acelerando, debía salir de esa discusión, antes de entrar a un ataque.

—Llego en 30 minutos— dijo derrotado el policía, necesitaba terminar la llamada antes de que su voz se quebrara.

—Te espero en 20— la llamada se cortó.

El rubio respiraba aceleradamente, trataba de controlar su angustia cuando el teléfono sonó de nuevo, la pantalla sólo decía "número desconocido", sabía quién era

— ¿Qué quieres?— dijo en un susurro

—Sólo quiero que estés bien, y lo sabes—

—no… te creo—

—Te he ayudado hasta ahora, ya puedes estar cerca de tu compañero, puedes oírlo hablar por horas, en poco tiempo todo será normal de nuevo, no más miedo—

—Debo decirle a Steve— dijo débilmente sin mucha convicción

—Lo sé, pero unos días pueden hacer una gran diferencia— dijo seductoramente Alexander.

La llamada se cortó dejando a la policía confundida, le debía una explicación a Steve, tenía que decirle todo, pero estaba tan cerca de recuperarlo todo, además tenía miedo de decepcionar a su mejor amigo cuando oyera la verdad. Se levantó de su silla y empezó a dar vueltas en la habitación tratando de encontrar una solución; al final el deseo de recuperar completamente a Steve fue mayor que su sentido común. Tomó su celular y salió con rumbo a casa de McGarrett.

No se sorprendió ver a Doris abrirle la puerta mientras Steve le reprochaba a gritos desde la cocina, cosa que lo hizo estremecer un poco

—Eso no fueron 20 minutos, ¿por qué tardaste?—

—No controlo el transito, Steven— dijo entrando sintiendo la mirada de Doris al hacerlo

—Disculpa a mi hijo, no le enseñe a controlas su ansiedad—

Ambos rieron mientras el SEAL les lanzaba una mirada de desaprobación desde la cocina. La cena y el resto de la noche pasaron tranquilamente; una buena platica, una rica cena y una agradable sobremesa hicieron que el rubio se sintiera mucho más tranquilo. La mirada de Doris lo hacía sentirse estudiado, como si tratara de ver más allá de él mismo y empezaba a sentirse algo ansioso, lo que le hacía más difícil mantenerse tranquilo.

El rubio no estaba tan lejos de la verdad, la madre de su amigo lo estaba estudiando, buscaba señales en el comportamiento del policía. Durante la velada pudo ver algunas cosas que esperaba pero otras no estaban ahí, lo que la ponían en alerta; Danny se las había arreglado para controlarse, sólo en un momento pareció tener problemas pero se disculpó para ir al baño. Cuando regresó estaba completamente tranquilo y el estrés había desaparecido. Eso la llevó a preguntarse que había estado haciendo el hombre en el baño para salir tan tranquilo después de que estaba ansioso; se preguntaba si estaba usando drogas; sí era así, debía averiguarlo rápidamente, no permitiría que el hombre que se supone tenía que ser el respaldo de su hijo estuviera bajo sustancias que nublaran su mente, así que estaba decidida a mantenerlo vigilado y descubrir la verdad detrás de esa recuperación milagrosa.

Una vez que el policía de New Jersey se fue, Steve se acercó a su madre

—Y bien Madre, estás conforme con lo que viste—

La mujer se cruzó de brazos

—A decir verdad Steve, ahora estoy más convencida de que algo está mal—

Steve levantó las manos en frustración caminando al otro lado del cuarto

—No lo entiendo, tú lo viste, todo está bien—

Ella se acercó a su hijo y lo vio a los ojos

—Puedo probarlo si sólo me das un poco de tiempo. Dame acceso a tu sistema de seguridad, si me equivoco me disculparé contigo y con Danny, pero no puedo estar tranquila si lo que sospecho es cierto—

Él frunció el ceño, quería demostrarle a su madre que estaba equivocado y cualquier cosa que pensara que Danny estuviera, no era cierto, así que confiando en su amigo decidió dar el acceso a Doris.

—Está bien, te daré acceso a las cámaras de seguridad del cuartel general, si quieres ir al palacio también te estaré esperando—

Eso lo dejó satisfecho, además eso lo dejaría más tranquilo, su madre vigilaría de cerca al rubio un par de ojos extra nunca estarían de más.

Danny regresó a casa bastante contento, después de haber pasado toda la tarde en casa de Steve, pensó que estaría mucho más ansioso, pero se sentía bastante bien, con un nivel de ansiedad bastante tolerable.

Se dio un baño y se dejó caer en la cama sintiéndose casi de inmediato relajado, habían sido días duros, pero estaba agradecido de que Steve estuviera a su lado; sin embargo se sentía culpable por no decirle la verdad con respecto a Alexander, sabía que estaba haciendo mal, sabía que ese hombre era peligroso, pero aún así no podía decirle la verdad a Steve. Abrazó la almohada, estaba decidido a decirle a su compañero, pero cuando se durmió esa idea ya había escapado de su mente, estaba demasiado calmado y relajado que simplemente lo olvido.


Doris McGarrett, como una de las mejores agentes activas sabía exactamente dónde empezar una vigilancia; con los códigos de acceso a las cámaras de seguridad del palacio Iolani podía seguir los pasos de Danny dentro de la oficina sin problema, podría ver cosas que su hijo no podría, como por ejemplo, Danny tomando drogas.

La pantalla de su laptop se veía dividida en varias imágenes correspondientes a cada una de las cámaras en la oficina de 5-0; cada uno de los miembros del equipo se encontraba en su respectiva oficina, cada uno concentrado en su propia tarea. Podía ver a Steve lanzando miradas furtivas a la oficina de Danny, como si pensara que en cualquier momento pudiera desaparecer en el aire, la mujer solo pudo suspirar, nunca hubiera creído que su hijo se sintiera tan apegado a ese hombre rubio, ahora con más razón debía averiguar la verdad tras él, no permitiría que lastimara a su hijo.

Vigilo atenta por varias horas, pronto se dio cuenta que Danny luchaba por mantenerse cerca de Steve, hablaban y bromeaban durante horas; veía la lucha interna del rubio por momentos, sabía que el trauma estaba ahí latente, listo para atacar; pero cuando parecía estar al límite, el se tomaba unos minutos y luego estaba bien.

Durante una semana vigiló a Danny atentamente, su impresionante recuperación le hacía sospechar más; cada día que pasaba su ansiedad se reducía, no parecía tener más ataques de ansiedad como él que había visto en la cena. No había visto al rubio consumir ningún tipo de pastilla o polvo, lo único constante era su teléfono. Siempre que empezaba a ponerse inquieto miraba su teléfono, cuando la tensión parecía rebasarlo llamaba a un número, unos segundos después se relajaba. Debía conseguir ese teléfono y averiguar a quien llamaba. Lo que fuera que estuviera usando, estaba relacionado con ese aparato.

Steve frunció el ceño tan pronto vio a su madre entrar a la oficina como si fuera la dueña del lugar, todos la saludaron menos Danny que no se encontraba en su oficina en ese momento.

— ¿Qué haces aquí?—

—A caso no puedo venir a saludar a mi hijo al trabajo—

La mirada inquisidora de Steve le dijo inmediatamente que no le creía ni media palabra

—Está bien, quiero que me des la lista de las llamadas que ha recibido tu compañero en el último mes, además de acceso a su teléfono—

El levanto las manos y las dejó caer al costado en una clara señal de incredulidad

—No puedo creerlo madre, has vigilado a Danno una semana y no has descubierto nada. Ahora quieres que invada su privacidad, esto es demasiado. —

Ella suspiró

—Steve, sé que he sospechado de él pero esta recuperación milagrosa no es normal, hay algo detrás de esto que no está bien, pero… si después de revisar lo que te pido, si no encuentro nada te prometo que dejaré todo y creeré que ha logrado recuperarse—

— ¿Lo prometes?— dijo firmemente el SEAL

—Te lo prometo—

—Bueno podemos revisar sus llamadas ahora, tardará un par de horas en volver, fue a recoger a Grace al aeropuerto y después la llevará a cenar… pero tú sabías que no estaba por eso viniste— dijo derrotado mientras tecleaba los comandos en la mesa electrónica, en unos segundos la lista de las llamadas de Danny aparecieron en pantalla. La mayoría era al teléfono de Grace, algunas de Rachel, Steve, nada fuera de lo normal

— ¿Conoces esos números Steve?— ella señalo algunos números que no se repetían

—No— tecleó rápidamente, cada uno de ellos correspondía a un teléfono público en diferentes lugares de Honolulu —Son teléfonos públicos—

Doris hizo una mueca sopesando lo que eso podía significar

— ¿Quién podría llamarle de teléfonos públicos? ¿Tal vez un traficante?—

Steve le lanzó una mirada fulminante a Doris, aunque debía admitir que esos números eran sospechosos, la insinuación de su madre no le agradaba nada.

—Puedo asegurarte que él nunca haría lo que estas sospechando, esos números…—

En contra de su fe en su compañero, no podía explicar esos números, eran demasiados para ser un número equivocado, y no podía preguntarle a Danny sin descubrirse a sí mismo. Tendía que dejar que su madre hiciera el trabajo sucio.

—Lo averiguaré hijo, sólo necesito revisar su teléfono—

—Está bien, lo conseguiré para ti—

Estaba pensando en cómo lograrlo cuando Danny entró a la oficina, Doris se sorprendió pensando en que pudiera haber escuchado algo, pero con la puerta de la oficina de Steve cerrada, era muy improbable que eso hubiera pasado.

—Doris, que sorpresa— dijo el rubio

—Decidí que quería ver a Steve trabajando —

—Espero que hayas traído tu propio chaleco antibalas— dijo sonriendo mientras el moreno lo miraba con desaprobación

—¿Qué haces aquí Danno?—

—Olvidé algo que compre para Grace, todavía tengo algo de tiempo— dijo caminando a su oficina, dejó su celular en su escritorio mientras buscaba en los cajones por la caja de regalo que había guardado por una semana esperando a su hija, vio el reloj en la pared

—Te veo después, adiós Doris— dijo al ver que estaba retrasado y salió corriendo sin darles oportunidad de despedirse, la suerte les dio la oportunidad que esperaban.

El moreno jugo un rato con el celular esperando que Danny regresara pero no lo hizo; una llamada llego al teléfono de Steve

—McGarrett—

—Steve, creo que olvidé mi teléfono en la oficina, podrías llevarlo a mi casa como a las 8—

—Claro, pero me tendrás que comprar la cena—

—Porque no me extraña, te veo después— el rubio colgó

Doris extendió su mano esperando que su hijo le entregará el aparato, quien derrotado se lo entrego a la mujer. Lo revisó detenidamente, cada parte del aparato, probando con un pequeño kit de químicos para detectar drogas, todos sus intentos salieron negativos; ninguna parte del celular había estado en contacto con alguna droga, su hijo sonreía ampliamente con un gran "te lo dije" en su rostro.

La siguiente hora, la pasaron tratando de desbloquear el teléfono, Steve hubiera jurado que el rubio no tenía ninguna contraseña, así que todo quedaba en las habilidades de su madre. Empezaba a oscurecer cuando por fin logró desbloquear el aparato. Revisó a profundidad cada una de las llamadas realizadas y recibidas, incluso revisó el correo de voz. Nada parecía fuera de lugar, el único mensaje grabado era de una oferta para obtener mejores tarifas de telefonía. Derrotada entregó el aparato a un Steve satisfecho.


Danny llegó a su casa después de pasar la tarde con Grace, la extrañaba tanto que poder verla de nuevo aunque haya sido solo por unas horas. Rachel estaba algo sensible así que para no pelear con ella decidió que era mejor que no la contradijera. En un par de días, la niña podría quedarse con él la semana completa. Entró a su cuarto, dejó sus llaves a un lado, buscó su teléfono pero recordó que estaba en la oficina, seguramente Steve no tardaría en llegar para dárselo, así que fue a la cocina para tomar una cerveza cuando el teléfono sonó. Le tomó algunos segundos encontrarlo, no acostumbrado a usar la línea fija, solo la mantenía para llamar a la familia.

—Hola Daniel—

—Alexander — dijo el rubio rindiéndose al sonido de aquella voz, se sentía demasiado relajado y feliz que no quería luchar con nada, después de todo, hoy era el primer día en que la voz de Steve no le había provocado un ataque, tal vez era el momento de terminar con el hombre y decirle a su compañero.

—Te llamo para despedirme, me gustaría poder estar contigo más tiempo pero, tengo asuntos que arreglar—

Una oleada de miedo lo golpeo al pensar en que su tabla de salvación se fuera y lo dejaría solo lidiando con el temor que sentía por la voz de su compañero. Aunque ahora se sentía mejor, tenía aún dudas de poder controlar ese miedo que lo recorría sin ayuda de Alexander.

—Tal vez es tiempo que te entregues…—

—Me temo querido que eso no pasará, amo mi libertad y he aprendido a preservarla, tu fiel amigo la pone en peligro así que lo mejor que puedo hacer es desaparecer—

Danny trataba de no sentir nada por esa revelación, pero se había hecho dependiente del hombre para poder estar con Steve, que ahora no sabía cómo reaccionar. Había dejado que un psicópata tuviera control sobre él, aunque hubiera sido por su compañero, es una mala decisión que ahora amenazaba con descubrirse. Se frotó la cara con su mano libre, mostrando su ansiedad, mordió su labio tratando de no decir nada que pudiera involucrarlo más.

—Sabes que Steve tarde o temprano te encontrará—

—tal vez, es por eso que está será mi última llamada, pero quiero dejarte un regalo, es tu decisión si lo recibes o lo desprecias. Abre el segundo cajón de tu cómoda—

El rubio frunció el ceño, Alexander había estado en su casa, aunque no podía saber cuándo, si sabía que su casa estaba en constante vigilancia por parte de Steve. Con paso inseguro se acercó a la cómoda y abrió el cajón. Había una caja negra pequeña, dudo un poco para sacarla pero al final lo hizo. La llevó a la mesa, con cautela la abrió, en su interior solo había una botella de perfume, la sacó de la caja.

— ¿Qué significa esto?— dijo el rubio con desconfianza pensando en que tipo de sustancia había en aquella botella de loción para caballero

—Solo es una botella con perfume, es inocuo, pero si lo olfateas sabrás—

Con duda tomó la botella, la etiqueta decía Egoiste Platinum de Chanel, la acercó a su nariz, el aroma lo golpeo directamente, era familiar y tranquilizador. Sus ojos se abrieron con sorpresa, no lo había pensado antes, porque era algo que la mayoría de la gente no lo nota, es algo que se sabe que es parte de una persona pero que al ser intangible no se guarda como una característica definida. Recordó los brazos de Alexander alrededor de su cuerpo, la cercanía, el contacto con el otro hombre mientras dormía a su lado y ahora que tenía esa botella en sus manos recordó que este era SU aroma.

Miro su casa desde el punto que se encontraba y comprendió el alcance de lo que acababa de descubrir, ese mismo aroma estaba presente en su hogar, soltó un largo suspiro ante esa revelación y tuvo que sentarse dejando la botella en la mesa, mirándola como si fuera una serpiente que fuera a morderlo.

—Veo que lo has descubierto, aquí está tu opción. Si la usas podrás terminar de sanar, es como si estuviera sosteniendo tu mano, ayudándote a pasar por las dificultades. Es todo lo que necesitas para que puedas estar de nuevo al lado de Steve sin tener esos horribles ataques, serás libre al fin; o puedes tirarla a la basura y esperar que la naturaleza siga su rumbo y en algunos meses o unos años podrás sanar por completo, la decisión está en tus manos. Buena suerte Danny, volveremos a vernos… eventualmente—

La línea se cortó, Alexander se había ido por fin. Danny dejó el teléfono sobre la mesa junto a la botella de perfume, su mente estaba más confusa que nunca. Nunca pensó que un artículo tan inocuo pudiera verse tan amenazante.


Steve seguía a Doris para acompañarla a la salida cuando la transmisión de una videoconferencia empezó en la pantalla principal en el muro.

—Buenas noches comandante McGarrett—

El moreno se congelo al oír aquella voz, se giró y vio el rostro sonriente de Alexander Krushnik

—Bastardo—

Los dos se movieron al lado de la mesa electrónica y empezó a teclear cosas tratando de encontrar al hombre que se regodeaba frente a él.

—Doris McGarrett, un gusto conocerla al fin; su fama le precede. Permítanme ayudarles un poco, no necesita rastrearme, en este momento me encuentro en algún lugar de Praga, supongo que sus contactos podrán corroborarlo tan pronto pueda contactarlos—

—Entonces sabes que te encontraré y ayudaré a mi hijo a encerrarte en el hoyo más oscuro y solitario que podamos encontrar— dijo ella sonriente y tranquila, sostenía la mano de su hijo para mantenerlo enfocado y calmado también.

—Son palabras demasiado duras para una dama, pero estaré encantado en verlos intentarlo— Doris se alejó unos pasos para hacer una llamada, se quedó tras su hijo dándole apoyo mientras también oía lo que el psicópata decía.

—Sabe comandante, fue un placer conocerlo, pero es hora de despedirme, tengo cosas importantes que hacer, los McGarrett son una fuerza para tomar en serio— una sonrisa siniestra apareció en los labios del hombre de ojos azules —Sólo quería que supiera que Daniel es mío ahora—

La expresión de Steve cambió de inmediato, tomó su teléfono pero recordó que tenía el de Danny, así que lo único que se le ocurrió fue salir corriendo de la oficina, mientras la voz de Alexander se oía.

—Adiós comandante—

Doris terminó la llamada y se enfrentó a Alexander

—Te atraparemos—

—Buena suerte con eso Señora McGarrett, nos veremos de nuevo— el hombre se despidió con una sonrisa encantadora y un movimiento de mano, su imagen desapareció de la pantalla. Doris suspiró, había leído su expediente, pero verlo al fin la hizo saber de inmediato, que el análisis de la BAU no le hacía justicia al hombre que acabada de conocer. Un mensaje llegó a su teléfono.

"encontramos el lugar, pero se había ido, seguiremos rastreando"

Suspiró derrotada, tomó el teléfono y llamó al resto del equipo para informarle los que acababa de pasar.


Danny escucho el motor de la silverado a lo lejos, intrigado salió de su casa justo en el momento en que la camioneta azul se detenía.

—Que demo…—

Fue todo lo que el rubio pudo decir, Steve había bajado apenas se detuvo su vehículo y fue directo a su compañero y lo abrazó con fuerza casi sacándole el aire. El moreno estaba tan contento de que Danny estuviera ahí que sólo quería disfrutar ese momento, sintiendo que todo estaba bien y que Alexander solo quería jugar con él.

—Steve… ¿Qué pasa?—

Fue entonces que lo liberó del abrazo que desesperadamente necesitaba para asegurarse que Danny estaba bien.

—Alexander Krushnik, pensé que te había llevado de nuevo—

Danny dudo un momento, si le decía a Steve que Krushnik hacía hablado con él, solo empeoraría el estado de ansiedad de su amigo, debía protegerlo ante todo, además Alexander se había despedido, no tenía caso decirle lo que había pasado ahora.

—Estoy bien, nada ha pasado— Danny acariciaba el bíceps de su compañero tratando de reconfortarlo, asegurándole que él estaba bien. El resto del equipo llegó pocos minutos después. Buscaron por la casa y no encontraron nada que probara que Alexander estuvo ahí.

Doris se acercó a su hijo y su compañero

—Se ha ido Steve y no creo que regrese en un tiempo, es mejor que vayamos a descansar—

El SEAL tuvo que admitir que era tarde y mientras Danny estuviera a salvo, estaría bien

—Yo me quedaré con él, los veo mañana—

Todos se despidieron, Danny solo lo veía acusadoramente, como siempre no había tomado su opinión y solo había decidido quedarse sin ser invitado. Así que entró a la casa sin esperarlo y fue a la cocina para buscar un par de cervezas.

Steve se despidió de su madre con un abrazo

—Es irónico que Egoiste no sea tu estilo, Steve—

Le tomó un momento entender a lo que su madre se refería, entonces olfateo sus manos, había un aroma a romero, lavanda y otras cosas que no podía definir; era distinto a su loción habitual en la que predominaba el olor a maderas. El aroma solo podía provenir de Danny, no le había prestado atención antes, pero estaba seguro que no era su loción habitual. Cuando lo vio sonriente esperándolo en el interior de la casa lo olvido y sonriente cerró la puerta tras de sí.


Alexander sonreía satisfecho mientras veía entrar a Steve en la casa, la gran pantalla de computadora frente a él mostraba todas las transmisiones de las cámaras de seguridad en la calle frente a la casa de Danny.

—Cuídalo bien por mi comandante, hasta que regrese por él—

Estaba guardando cosas en unos portafolios, documentos, dinero, pasaportes; habría querido tener a Danny consigo en esos momentos, pero tenía que admitir que los McGarrett eran demasiado hábiles para poder enfrentarlos en su situación actual. Había acumulado millones durante sus años de cacería, pero el dinero no era suficiente para enfrentar al SEAL y a su madre, necesitaba poder y para tenerlo tenía que cimentarlo bien, le tomaría tiempo, pero no tenía prisa, el rubio ya se había rendido a él. Podía esperar pacientemente, si había esperado 20 años para encontrarlo podía esperar un poco más hasta tener los recursos necesarios para tenerlo de regreso.

Alexander Krushnik siempre había cazado para satisfacer sus instintos y deseos, pero esta vez era diferente, tenía una motivación. Todo eso que le faltó en sus años de escuela lo encontró en el detective de Nueva Jersey, un objetivo; por primera vez en su vida tenía una meta que cumplir y estaba dispuesto a utilizar todo su genio e intelecto para conseguirlo.

Había encontrado a Masha por casualidad y se había enterado de su plan de venganza, pero no fue hasta que vio al rubio que empezó a usar a la mujer para su beneficio, la hizo cambiar de opinión sobre su objetivo y la ayudo con su plan, nunca pensó que la tumba que se había preparado para McGarrett terminaría dándole el más preciado regalo en su vida, Daniel.

Planear todo lo hizo sentirse más vivo que nunca, después de rescatar a Danny, personalmente había ido a la casa del rubio para poner la botella de loción y asegurarse que toda la casa quedara impregnada del aroma. Planeo su escape para llevárselo lejos pero no tomó en cuenta a 5-0 y a Steve McGarrett.

Una vez que salió de Hawaii y se instalo en Europa, hackeó nuevamente el sistema de 5-0, sólo para poder vigilar al Danny para poder llamarlo cuando lo necesitara. Fue así como se enteró que Doris hizo lo mismo y cubrió sus rastro para que no pudieran encontrar las llamadas que había hecho, incluso fue él quien borró el correo de voz y lo sustituyo por una oferta de telefonía, no quería que encontraran su pequeña artimaña y le quitaran el control que había construido pacientemente en la psique del policía.

Terminó de empacar, observó esa sala repleta de computadoras y papeles, todo lo que uso para mantener vigilada a su presa desde que llegó a Praga; saco un pequeño aparato de su bolsillo y lo aventó en medio de la habitación. Minutos después de salir, un gran incendio envolvió el edificio en que se encontraba, la gente se empezó a reunir ocultando su partida mientras sus pasos se alejaban por una calle solitaria cerca del rio Moldava.


Nota: No me odien por ser bonita :3 bueno eso no, pero al final Alex es demasiado inteligente para ser atrapado. Espero que disfrutaran el final, aun no sé si haré la continuación o lo convertiré en una serie, 50% depende de mi inspiración: 3 y la otra mitad la tienen ustedes, sus opiniones son importantes. Gracias por todo