A todas las que pasan a leer esta pequeña creación, muchas gracias y les estaría aún más agradecida que dejaran algún comentario para ver si les gustó o no o bien el saber que existen y poder agradecerles directamente que se hayan tomado su tiempo en esto.
Capítulo 4
Iniciando una relación
- - ¿Quién es ese tal Akira?- preguntó InuYasha, luego de un rato caminando. Sin atreverse a mirarla, entrelazó sus dedos con los de la miko y la sostuvo con fuerza.
- - Es mi maestro en el entrenamiento de sacerdotisa- respondió Kagome gustosa por el acercamiento- Le prometí que cuando abriera el pozo y luego volviese de la época antigua, iría a contarle cómo fue todo.
Mientras caminaban por las calles tomados de la mano, Kagome no podía caber en su felicidad pensando que estaba viviendo un sueño. Andaban como todas las parejas conversando de todo y nada a la vez, sin soltarse y perdidos en la compañía del otro por lo que sin darse cuenta, llegaron a su destino con mayor rapidez de la que les hubiera gustado. El ingreso al templo constaba de unas enormes escaleras, aún mayores de las de la casa de Kagome.
- - ¡Me están matando estas cosas!- exclamó InuYasha apuntando a sus pies- ¡No podré subir hasta allá!
- - Por Kami, InuYasha- suspiró agotada la chica- Haz aguando cosas peores, ¿cómo es posible que hagas tanto escándalo por unas zapatillas?
Sin prestarle más atención comenzó a subir las gradas hacia el templo. InuYasha lanzó un sonoro gruñido y se dispuso a seguirla sin dejar de quejarse.
- - Toda la ropa de esta época es muy incómoda- continuó diciendo estirando los brazos.- ¡No podría pelear contra ningún youkai con esto!
- - No hay youkai en todos lados cómo en la época feudal- respondió Kagome mientras InuYasha le daba alcance- Los que existen están escondidos o camuflados y, en caso de necesidad, tenemos tiempo de prepararnos para atacarlos.
- - ¿Me estás diciendo que te has enfrentado a youkais?- preguntó sorprendido.
- - A unos pocos- respondió la chica quitándole importancia al asunto.- Algunos algo complicados, pero hemos podido manejarlos bien. Ninguno como Naraku por supuesto- agregó-, pero que han causado algunos desastres.
- - Me estás diciendo- repitió alzando la voz- ¿qué te has expuesto al peligro?- InuYasha se puso frente a ella cortándole el paso- ¿Te das cuenta que te pudo haber pasado algo y yo no estaba acá para cuidarte?
Ahora era el turno de InuYasha de reclamarle. La miraba realmente enfadado, pero en vez de hacerla sentir mal solo provocó que ella también se molestara.
- - Soy perfectamente capaz de cuidarme sola InuYasha- respondió molesta esquivándolo para seguir subiendo las escaleras- Si no recuerdas bien, fui bastante importante en la batalla contra Naraku, además este último tiempo he aprendido mucho.
No le diría que iban en un grupo altamente estratégico y estructurado a atacar a los youkais, porque eso solo le daría en el gusto sobre el hecho que siempre creyó que ella no era capaz de enfrentarse a la batalla sola.
- - ¡Te pudo haber pasado algo por Kami!- continuó InuYasha alterado mientras la seguía.
- - Pero no sucedió- respondió con simpleza la chica- Deberías confiar más en mis habilidades.
Finalmente terminaron de subir la escalera encontrándose con un gran templo de sencilla apariencia. A cierta distancia se veía a un grupo de monjes conversando, lugar hacia donde comenzó a dirigirse la chica, pero se vio detenida por InuYasha que la sujetó por el brazo obligándola a girarse.
- - Pero pudo- insistió sin soltarla.
La miko iba a responder cuando se percató del semblante angustiado del hanyou y se sintió una tonta. Ahora comprendía el porqué de su enojo, y es que si ella hubiese estado en real peligro- cosa que sí sucedió, pero jamás se lo diría- y algo la hubiese dañado, él no hubiera estado presente para salvarla. Le sonrió tiernamente intentando que se calmara.
- - Pero aquí estoy- le dijo con calma.- No siempre estarás para protegerme, tenía que aprender a hacerlo por mi cuenta.
- - Siempre te protegeré- exclamó aún molesto.- Mataré a todos los qu-
- - Lo sé, lo sé- lo interrumpió sin sacar su sonrisa-, pero no tiene nada de malo que también yo aprendiera y así mantenerme viva hasta que llegaras.
- - Feh! Nunca te pasará nada a mi lado- sonrió engreídamente el chico mientras pasaba el pulgar por su nariz-
- - Ven, vamos- le instó la chica con una sonrisa.
Se acercaron a los monjes que anteriormente habían divisado, los que saludaron contentos a Kagome.
- - Buenos días- saludó la chica con una reverencia.- Estoy buscando al maestro, ¿saben dónde puedo encontrarlo?
- - Aquí mismo, querida Kagome- se escuchó una voz por su costado.
Un hombre de unos 50 años aparecía por una puerta del templo. Era calvo y tenía un traje budista de color amarillo que era acorde a su apariencia amable y serena. Kagome lo saludó con una pequeña reverencia que él respondió con una inclinación de su cabeza.
- - Veo que lograste finalmente tu objetivo- respondió el hombre mirando a InuYasha- Por favor, pasen para que conversemos tranquilos.
Ambos jóvenes ingresaron a una pequeña sala donde había un humilde altar que se alzaba en el fondo. Kagome se sentó frente al maestro e instó a que InuYasha hiciese lo mismo. Cuando todos estuvieron cómodos un joven vestido de forma muy sencilla, ingresó y les sirvió te antes de dejarlos nuevamente solos.
- - El sello del pozo se rompió cuando concentré mi poder- comenzó a hablar Kagome de inmediato- Y en el camino a la época feudal no hubo ningún problema y la energía espiritual parecía estable. Al querer regresar seguía abierto, por lo que pude atravesarlo con InuYasha sin ningún inconveniente.
El monje asintió calmadamente mientras daba un sorbo a su té.
- - Cómo te había dicho, tu poder espiritual ya había alcanzado el punto necesario para ello, solo era cosa de que te pudieses enfocar correctamente- le dijo con una suave sonrisa.
- - Realmente no sé cómo agradecérselo maestro- sonrió a su vez la chica- sin su ayuda jamás lo hubiese logrado. - Envió una fugaz mirada a InuYasha quien parecía totalmente concentrado en las palabras de Akira.
- - Fue tu esfuerzo, gracias a ti por confiar en nosotros- respondió Akira dirigiendo la mirada a InuYasha- Me alegra poder conocerte al fin, joven InuYasha.
Éste asintió con firmeza sin saber qué decir. Al parecer Kagome tenía una relación bastante estrecha con ese sujeto por lo que suponía que podía confiar en él.
- - Kagome me comentó sobre sus aventuras y tus hazañas- dijo el anciano con calma- Lo que nos permitió complementar la información que teníamos. Realmente eres un caso único.
- - ¿Complementar información?- repitió InuYasha con el ceño fruncido.
- - Tenemos registros históricos de la época feudal, que fue recogido por distintos monjes y hombres y mujeres doctos- explicó lentamente- pero gracias a la información que nos entregó esta maravillosa miko pudimos llenar los vacíos permitiéndonos comprender muchas de las circunstancias que afectan nuestro tiempo.
- - ¿Qué está pasando en esta época?- preguntó aún más ceñudo dirigiéndose a Kagome.
- - Nada preocupante InuYasha- respondió ella prontamente- Solo que en esta época aún quedan youkais, muchos viven con los humanos en perfecta armonía, pero en ocasiones nos encontramos con algunos que pierden el control.
- - Tal como te acaba de decir Kagome, el tener información sobre el comportamiento de los youkais nos permite ampliar nuestros conocimientos y estrategias de cómo enfrentarnos a ellos en caso de necesidad- completó Akira dando otro sorbo a su te, luego se volteó a Kagome con una suave sonrisa.- Creo que sería adecuado que fueses a entrenar con la espada ahora, Ryu está allí.
Kagome asintió poniéndose de pie. Entendió que su maestro deseaba hablar a solas con el hanyou, por lo que no puso objeción, sin embargo, antes de salir de la habitación le lanzó una clara mirada a InuYasha que decía "compórtate o no dejarás de sentir osuwaris". A penas quedaron solos en el lugar InuYasha se giró al maestro recuperándose del solitario escalofrío que le recorrió la espalda.
- - Es una mujer con carácter- rio el maestro al percatarse del miedo que le provocó a InuYasha.
- - Ya me acostumbré- respondió encogiéndose de hombros.- Siempre ha sido así.
- - Y es lo que te gusta de ella, cierto?- continuó riéndose el monje con calidez.
InuYasha se sonrojó furiosamente sin decir nada. Sabía que se estaba burlando de él, pero la vergüenza que implicó que alguien que recién estaba conociendo le dijese algo tan privado, le trabó la lengua.
- - Kagome ha sido bastante reservada con algunas cosas- continuó Akira afablemente- jamás me ha dicho lo que siente por ti, pero… realmente no necesitaba hacerlo para que me percatara y, al parecer, tu caso es el mismo.
Ese tal maestro era demasiado confianzudo para su gusto. Al parecer jamás podría encontrar un monje sabio y sereno, ya que todos los que conocía tenían algún tipo de manía, al parecer este era ponerlo incómodo e inmiscuirse más de la cuenta.
- - InuYasha el motivo por el cual le pedí a Kagome que me dejara a solas contigo es porque quería pedir tu ayuda- continuó el monje mucho más serio.
- - ¿Kagome está en peligro?- preguntó InuYasha alzando la mirada con rapidez, atento a lo que decía el anciano.
- - Todos lo estamos- respondió éste con un asentimiento de cabeza- Existe un youkai que está amenazando con dejar al descubierto la actual existencia de los demonios, lo que pondría en verdadero peligro el estado actual de las cosas, entre ellas a muchos demonios que viven en paz y con tal exposición verían sus vidas en riesgo.
- - Me estás diciendo anciano, ¿qué quieres proteger a los youkais?- preguntó anonadado InuYasha.
- - Por supuesto- respondió el aludido con seriedad- El mundo es un lugar donde aprendimos a convivir tanto demonios como humanos, para qué hablar de los hanyous que es lo que más existe actualmente- explicó- por eso InuYasha… aceptas?
Kagome estaba entrenando en un dojo cuando InuYasha la encontró. Luchaba sin descanso contra un joven de cabello negro algo largo, ambos usando una katana. Al momento que el hanyou corrió la puerta se asustó ante tal escena, pero pronto recordó que era un entrenamiento. Sus ojos quedaron prendados de los movimientos limpios y rápidos que Kagome realizaba, esquivando y atacando sin detenerse ni un momento. La polera que estaba utilizando le dejaba al descubierto el vientre y con sus movimientos se elevaba unos centímetros, permitiéndole ver parte de esa prenda que tapaba sus pechos. Sintió como su corazón saltaba ante tal visión, teniendo que apretar con fuerza sus garras para controlar sus impulsos de llevársela lejos de todos los ojos que estaban fijos en ella. Y es que no era el único espectador de tal combate, si no que por lo menos 10 pares de ojos estaban sentados a un costado, fijos en la batalla ante lo cual no pudo evitar que su youkai interior rugiese celosamente. Intentó respirar para controlarse, pero realmente le era complicado recordando la escena que ambos vivieron hace pocos instantes.
De pronto Kagome dio un rápido giro en un contraataque, provocando que su rival volteara su cuerpo a un costado para poder esquivarla, momento que aprovechó para desarmarlo y colocar la espada sobre su pecho, donde se ubicaba su corazón.
- - Perdiste- sonrió la chica bajando el arma con una amplia sonrisa.
- - Estás demasiado rápida Kag- respondió el chico bajando los brazos derrotado- Jamás habías logrado tal velocidad.
- - Bueno, han sido unos días muy buenos- respondió la chica ampliando aún más su sonrisa.
En ese momento notó que tras el su contrincante se encontraba InuYasha, que la miraba fijamente y muy serio. Se acercó a él sin pensarlo dos veces con muy ánimo, ignorando los posibles celos estaría sintiendo.
- - ¿Cómo te fue con el maestro Akira?- le preguntó sacando el sudor de su frente con su brazo.
- - Feh, nada importante- dijo cruzándose de brazos.
Intentó mostrarse indiferente para que no notara su molestia, pero tuvo que preocuparse más por las sensaciones que lo estaba invadiendo. Tragó duro al percibir el aroma de Kagome tan cerca, y la visión de su cuerpo moviéndose con tal agilidad en la batalla y perlado por un suave sudor, no lo estaba ayudando en nada.
- - ¿Ves que ahora puedo pelear?- le dijo con orgullo Kagome alzando su katana- vencí a Ryu sin problemas.
- - Más de un problema te di, Kag- dijo una voz tras ella.
Ryu era un joven 2 años mayor que Kagome descendiente de una familia de exterminadores, pero en donde solo él ha tenido algún tipo de entrenamiento. Tenía los ojos de un fuerte celeste y la piel blanca cubierta de una capa de sudor provocado por la batalla con la miko. Se notaba en su fuerte cuerpo que estaba pasando por un duro entrenamiento.
- - Él es Ryu Shiganori- presentó Kagome señalando al chico- un amigo que ha estado entrenando acá desde que era niño y ha sido mi maestro con la espada. Ryu, él es InuYasha.
El hanyou lo miró con algo de recelo, ¿por qué tenía tal confianza con Kagome? Además tampoco le gustaba que la idea de que este sujeto viera a Kagome con tales ropas y en esas circunstancias, con las mejillas sonrojadas y agitada.
- - Un gusto conocerte InuYasha- sonrió sinceramente el chico- Que bueno que regresaste, quizás así Kagome deje de hablarme de ti a cada momento.
- - ¡Idiota!- gruñó Kagome sonrojada sin atreverse a mirar al nombrado.
InuYasha asintió con la cabeza en forma de saludo. ¿Así que Kagome había estado hablando de él con otras personas? ¿Qué tanto le habrá dicho?
- - Sé que también peleas- continuó Ryu ignorando a su amiga- ¿te parece una batalla?
- - Ja! Por supuesto- sonrió InuYasha con superioridad. Con esto le demostraré que no tiene oportunidad de quitarme a Kagome.
- - En otra ocasión- interrumpió Kagome arreglándose su coleta.- Ahora tenemos que volver a casa. Ya hasta se nos hizo tarde para unas compras para la Universidad. Además querido Ryu,- dijo tocándole la nariz con su índice- no quiero que InuYasha te deje postrado.
InuYasha sintió como su pecho se inflaba de orgullo , con ese comentario Kagome había puesto su valía por sobre ese humano sin que él tuviese que siquiera molestarse en aclararlo.
- - Ya lo veremos- respondió el chico con una amplia sonrisa- Pero por ahora ¿por qué no vas y te das un baño? Te esperaremos acá.
- - ¿Crees que soy idiota?- reclamó la chica con una mano en su cintura y apuntándolo molesta- Sé que apenas me marche ustedes dos se pondrán a pelear, son demasiado parecidos en ese sentido. - miró a InuYasha con molestia como si él fuese responsable de algo.
- - Keh!- exclamó sintiéndose intimidado- ¿por qué me miras así mujer?
- - ¡Porqué sé cuánto te gusta pelear InuYasha!- respondió ella.
- - Feh!, pero si me dices que no lo haga ahora, ¿por qué tendría que hacerlo? ¡Este sujeto no te está haciendo nada!- reclamó InuYasha alzando un poco las manos.
- - Buscas peleas siempre – respondió la chica entrecerrando los ojos- No importa si estoy involucrada o no.
- - ¡Vamos Kagome!- replicó molesto el hanyou. Sabía que la chica tenía razón, pero no dejaría que ella lo supiera- Estás exagerando, solo peleo cuando es necesario.
- - Pelear con Koga no era necesario, por ejemplo- dijo la chica cruzándose de brazos- ¡Y siempre que tenías oportunidad lo atacabas!
- - Este lobo apestoso se lo merecía- exclamó exasperado InuYasha girando su cabeza.
- - Solo se preocupaba por la situación. ¡Quería ayudarnos InuYasha!- dijo Kagome alzando cada vez más la voz.
Todos los que estaban en el dojo estaban impactados por tal discusión. Sabían que Kagome tenía carácter, pero parecía que éste aumentó al estar discutiendo con ese joven y él tampoco se quedaba atrás. Ryu por su parte miraba divertido la situación contento de poder disfrutar en primera fila las tal nombradas peleas que Kagome le comentó que tenía con InuYasha.
- - ¡Quería aprovecharse de ti Kagome!- respondió InuYasha también alzando la voz- Lo dejó claro desde la primera vez que te raptó.
- - ¡Es mi amigo InuYasha!- dijo molesta Kagome- Siempre fue respetuoso conmigo, tú eres el que se imaginaba cosas.
- - Keh! Di lo que quieras- zanjó el hanyou cruzándose de brazos- Ambos sabemos que estás mintiendo.
- - Arrggg – gruñó la chica apretando sus puños. Se giró hacia su amigo- ¿Ves lo que causas Ryu? InuYasha no peleará contigo y punto.
- - ¡Ey! Tranquila niñata- dijo Ryu soltando una carcajada que solo ocasionó más molestia en la chica.- Que tú dejes que te rapten no es mi culpa.
InuYasha sonrió arrogante ante el comentario de apoyo que el chico le había dado, le estaba agradando el tal humano. Kagome frunció los labios con ira y luego, sin mirarlo fue en busca de su ropa que estaba en una pequeña bolsa en un costado del dojo y volvió a donde estaban los chicos sin dirigirles la mirada.
- - Nos vamos- dijo Kagome saliendo del dojo sin más.
- - Bueno, te toca a ti lidiar con la monstruita- comentó Ryu dándole palmadas en el hombro a InuYasha- realmente te compadezco.
Te tendió la mano, que InuYasha estrechó con seguridad algo agradecido por la intervención.
- - No es que sea la primera vez- comentó éste con una media sonrisa.
Ella ya estaba en las escaleras del templo cuando InuYasha apareció tomándola en brazos y saltando con agilidad para descender del lugar. Siguió corriendo a una velocidad impresionante mientras Kagome le pegaba en el pecho enojada aún con él. Llegaron a la casa de los Higurashi en cosa de minutos y solo cuando habían ingresado por la entrada principal InuYasha aceptó bajarla. Kagome no le dijo nada, sino que se dirigió de inmediato a la cocina donde encontró una pequeña nota sobre la mesa. "Kagome, no sé si lo recordabas, pero tu abuelo tenía cita con el doctor hoy en la tarde y Sota quiso acompañarnos. Llegaremos para la cena. Te amo, mamá.". La chica gruñó molesta por haber olvidado un hecho tan importante.
- - Si sigues gruñendo así, pensaré que te convertiste en hanyou- comentó InuYasha apoyado en el marco de la puerta. Se había sacado el pañuelo de la cabeza, la camisa y las zapatillas para poder estar más cómodo.
Se quedó muda por unos instantes ante tal visión. El recuerdo de los últimos besos la golpearon con fuerza, haciendo que de pronto sintiese mucho calor.
InuYasha sonrió arrogante al sentir el cambio en el aroma de Kagome. Lentamente iba aprendiendo los nuevos estados de la chica en base a como su olor cambiaba y particularmente en ese momento, viéndolo fijamente, tenía un aroma bastante relevador. El quedar solo con pantalón no fue en ningún momento con la intención de provocar algo en la chica, ya que ella lo había visto innumerable veces así y pensó que no le molestaría que él se sacase esa ropa tan incómoda, pero ahora comprendió que la situación en ellos había cambiado y que él, le causaba sensaciones a Kagome. Se quitó un poco de cabello de su torso con un limpio movimiento de cabeza notando como el aroma de Kagome se intensificaba de golpe. ¿Acaso la estaba seduciendo? ¿Él? Ni siquiera sabía que podía hacer tales cosas, pero al parecer estaba funcionando. Ya había olvidado la pelea que recién habían tenido, de hecho le había gustado, era una de las cosas que había extrañado de ella (aunque estaba agradecido de que no hubiese usado el collar para darla por terminada).
- - ¿Qué dice la nota?- preguntó InuYasha arrogante señalando con la cabeza el papel de su mano.
Kagome pestañeó con fuerza saliendo de su trance. Maldito InuYasha, ya ni recordaba porqué se había enojado con él, solo tenía en su mente aquel cuerpo maravilloso que se imponía ante sus ojos. Tragó con fuerza intentando controlar los latidos de su corazón, pero no lo logró. Sentía una ansiedad por tocarlo y besarlo, pero sabía que debía controlarse, aún estaba enojada con él ¿cierto?
- - Mi familia salió, llegará en la noche- respondió la chica mirando el papel que ahora estaba apretado en su puño. Lo soltó avergonzada intentando alisarlo en una forma de sacar los ojos de InuYasha.
- - ¿Te sientes bien Kagome?- preguntó InuYasha acercándose a ella.- Te veo acalorada.
Lo miró ceñuda un segundo. Pues claro que estaba acalorada, si él estaba en tales condiciones frente a ella, ¿Cómo no iba a estarlo? Ya era una mujer, no podía pretender tener reacciones distintas a las que estaba teniendo su cuerpo en ese momento.
- - Iré a darme un baño- respondió recuperando algo su compostura.
Intentó pasar a un lado de InuYasha para salir de la cocina, pero éste le cortó el paso. Le tocó la frente con una mano siguiendo con su juego, aunque se le estaba siendo difícil no comérsela a besos en ese momento ante el envolvente aroma de la chica.
- - Pero parece que tienes fiebre- dijo tragando duro- Además estás muy roja.
- - E-estoy bien- dijo la chica temblorosa intentando alejarse de él, pero solo consiguió que la tomara por la cintura impidiéndoselo.
- - Me… estás preocupando- dijo el chico respirando cerca de su cuello- Kagome… ¿Te enfermaste?
- - ¿Qué estás haciendo?- susurró Kagome con los ojos cerrados.
InuYasha soltó una especie de ronroneo despejando el cabello de la chica de su cuello y acercando su nariz a su piel. Ella sentía su cuerpo arder, pero no por la fiebre que el hanyou le atribuía.
- - Tu olor me dice que estás sana, pero algo te pasa… estás distinta- le susurró alejándose solo unos centímetros de ella.
- - N-no sé de qué estás hablando- susurró ella aún con los ojos cerrados, sintiendo su cara arder.
- - Tu aroma Kagome…- respondió él pasando suavemente sus garras por el costado de los brazos de la chica- me está volviendo loco.- acercó sus labios al blanco cuello de la chica y lo rozó.
La chica se sintió desfallecer entre los fuertes brazos del hanyou y su corazón latió con tanta fuerza que pensó que se podía escuchar a kilómetros de distancia. Los suaves toques que le estaba entregando InuYasha la hacían estremecerse por completo y él, por su parte, le estaba siendo complicado el controlar todos sus impulsos para no devorarla a besos.
Tomó distancia de Kagome y respiró profundamente en un intento de calmarse: craso error, el aroma de la miko lo llenó por completo.
- - ¿Estás bien?- le preguntó Kagome desconcertada. La cara de InuYasha estaba muy tensa y apretaba con fuerza los ojos.
- - Maldita sea Kagome- gruñó totalmente excitado.
- - ¿Qué te pasa?- insistió la chica ceñuda, posando sus manos en el pecho del chico.
El hanyou abrió los ojos de golpe estremecido por el toque sobre su piel y no pudo resistirse más. La tomó por la cintura y la alzó, sentándola sobre la mesa de la cocina y colocándose entre sus piernas comenzando a besarla con ferocidad. La miko le respondió con la misma intensidad sintiendo los colmillos del hanyou rozar sobre sus labios.
InuYasha sentía la ya conocida electricidad alojada en su entrepierna, haciéndola palpitar e intentó, por vergüenza, que Kagome no se percatara, ya que no sabía cómo ella se lo tomaría. Quizás pensaba que era un pervertido y que esos tres años había aprendido las mañas de Miroku o bien, podría sentirse ofendida por tener ese nivel de reacciones con ella siendo que no estaban aún unidos como pareja, pero jamás imaginó que, contrario a todas esas divagaciones, ella misma cruzase las piernas por sus caderas apegándosele totalmente en esa zona. Ambos gimieron deteniendo el movimiento de sus labios sin separarse. Abrieron los ojos levemente notando el sonrojo y agitación que invadían al otro.
El sentir la excitación de InuYasha tan patente contra su cuerpo llevó de golpe la realidad de lo que ella le estaba provocando, y aunque se sorprendió, no pudo sentirse menos correspondida. Su cuerpo lo llamaba, lo necesitaba de una forma que nunca había experimentado antes con nada. Sin separar sus labios pasó sus manos por el pecho torneado, delineándolo con lentitud. InuYasha entrecerró los ojos extasiado por tal suave toque e hizo lo propio con la cintura descubierta de la chica.
- - Me encantas- susurró Kagome contra sus labios, volviendo a besarlo con ímpetu.
InuYasha le correspondió con una nueva emoción en su pecho. Le encantaba que le dijese ese tipo de cosas, las que jamás había escuchado en su vida y que desde pequeño se había convencido que nunca las escucharía de nadie. ¿Qué veía en él esa mujer tan pura? No tenía idea, pero mientras bajaba sus manos hacia las caderas de la chica, solo rogaba porque jamás dejara de verlo.
Chicas! me demoré poquito con este capítulo porque la verdad había hecho un gran tercer capítulo y preferí dividirlo en dos. Primera vez que escribo cosas subidas de todo así que me gustaría que me dieran su opinión a ver que tal eso.
Agradecimientos:
serena tsukino chiba: Siempre agradable recibir tus comentarios! Gracias por todo tu apoyo! Y ahí veremos si ese tal Michael vuelve a molestar ajajjs xD
Elena 79 : No me demoré tanto en actualizar esta vez! Y gracias a ti por tus comentarios! Bueno ese tipo... jajajaj planeo algo con él, veremos que tan importante puede ser.
PockyGame: Gracias por los halagos! Realmente me dan ganas de seguir escribiendo con ese tipo de palabras! Primera vez que hago pública algún tipo de escrito mío con tal longitud, así que realmente me subes el autoestima!
Tammy Souza: Aún más veloz esta vez! Jjajaja muchos besos!
light sweet 18 : Espero te haya gustado este capítulo y sigas leyendo!
Fran: No me demoré nada! Espero sigas leyendo y comentando!
