Aquí va un nuevo capítulo, espero lo disfruten y queden contentas!

Por favor, les pido que se den la flojera de dejar un review para esta pobre joven que solo busca saber si les agrada o no esta historia.


Capítulo 6
Intimidad

Kagome se quedó sin respiración. Notó la brillante mirada de InuYasha en ella, haciendo retumbar su corazón con aún mayor fuerza, ¿había escuchado bien?

InuYasha apenas podía controlar el youkai que rogaba por tomar ese pequeño cuerpo como propio y la intensidad del olor de Kagome, sus brillantes ojos fijos en él y su rostro totalmente sonrojado no lo ayudaba a controlarse. No sabía muy bien qué es lo que tenía que hacer, pero su instinto lo estaba guiando y ahora le estaba exigiendo que le sacara toda esa molesta ropa. Con una garra nerviosamente bajó un tirante de la polera del pijama y luego hizo lo mismo con el otro lado, dejando la tersa piel despejada y la tela solo sujeta por los senos de la chica. Se humedeció los labios imaginando el sabor de esa piel y tragó duro. Lentamente se acercó al cuello de la chica, donde comenzó a degustarlo con libertad y aumentó la intensidad besando el resto de la piel despejada de ropa.

- Inu… Yasha…- susurró Kagome cuando sintió su boca al borde de su escote.

Levantó su cabeza, preocupado de que la chica se hubiese sentido mal por su atrevimiento, pero notó que ella tenía fuertemente los ojos cerrados y la boca entreabierta, totalmente entregada a él. Gruñó enloquecido por tal visión adueñándose de los labios de Kagome con hambre.

La miko ya no tenía noción de la realidad, su cuerpo estaba actuando por sí solo y ella solo se perdía en el placer de estar así con InuYasha. Con algo de desesperación buscó abrir el haori del hanyou deshaciéndose de él y del kosode sin dejar de besarlo. Gimió al sentir su caliente piel sobre la de ella, y comenzó a tocarla por completo.

InuYasha sin poder controlarse se levantó leventemente y desgarró la polera de la chica dejando al descubierto sus blancos pechos. Quedó anonadado, sin moverse por unos instantes, los que la chica aprovechó para cubrirse, algo avergonzada. Se sintió mal al pensar que Kagome no parecía cómoda con lo que estaban haciendo, por lo que se separó rápidamente, sentándose en la cama y dándole la espalda. Tomó su haori del piso y se lo pasó sin atreverse a verle la cara. La chica lo recibió confundida, pero luego de unos escasos segundos comprendió que InuYasha había malinterpretado todo una vez más, por lo que en vez de cubrirse con la prenda, se arrodilló detrás de él y pegó todo el torso a su espalda, al tiempo que pasaba los brazos por su pecho. Sintió como InuYasha se tensaba y comenzó a besarle el cuello, mientras acariciaba sus pectorales con delicadeza.

El hanyou ladeó la cabeza permitiendo que ella tuviese acceso a todo su cuello calmándose al entender que Kagome estaba a gusto. Estaba realmente nervioso, pero no le impidió disfrutar del contacto de los senos de la chica contra su espalda y, tembloroso, acarició uno de los brazos de Kagome para intentar calmar su tensión. Sintió como el olor de excitación de la chica aumentaba en un golpe al mismo tiempo que ella lentamente bajaba su mano hasta su hakama. Observó conteniendo la respiración como la chica deshacía con algo de dificultad el nudo que lo sujetaba y luego introducía su mano. Sintió los delicados dedos de la miko rodear su sexo y creyó que su corazón explotaría. Una electricidad lo recorrió por completo, obligándolo a cerrar los ojos con fuerza, al sentir el lento movimiento que Kagome aplicaba sobre él.

- ¿Qué… haces?- gimió InuYasha con dificultad.

- ¿No te gusta?- preguntó la chica lamiendo su cuello y aumentando la velocidad.

InuYasha ahogó su respuesta con un gemido, apretando con fuerza la ropa de cama. No podía creer que pudiese existir una sensación tan agradable. El movimiento de Kagome sobre su sexo, sus pechos en su espalda y su respiración en su cuello, lo estaban llevando a un nivel de placer desconocido por él. ¿Cómo esta chica podía provocarle sensaciones tan maravillosas?

Perdido en sus sensaciones logró girarse para quedar frente a la chica y la besó con tal fuerza que la hizo caer en la cama de espalda. Bajó rápidamente hasta su cuello mientras sus manos se aventuraban en su cintura y subió lentamente hasta el borde de sus pechos. Con dificultad su parte humana logró tomar control sobre él y logró separarse del cuello de la chica. Sin dejar de mirarla, esperando alguna aprobación de su parte, tomó uno de sus pechos y lo tocó con suavidad cuidando de sus garras. Kagome tomó la mano y la apretó contra ella gimiendo suavemente y dándole a entender ella quería esto tanto como él. Eso le bastó a InuYasha para perder el poco control que tenía. Comenzó a devorar los pechos de la chica, notando como sus pezones se endurecían ante el contacto con su lengua.

Kagome soltó un fuerte gemido al momento en que InuYasha comenzó a morderlos con hambre. Enrolló sus piernas en el hanyou y tomó su cabeza acercándola a ella. Con su otra mano volvió a la hakama abierta y con ansias tomó su sexo y comenzó a mover su mano sujetándolo con cierta presión. Escuchó como InuYasha gruñía sobre sus senos, lo que la incentivó a mover su mano más rápido.

- ¿Kagome?

Ambos se quedaron paralizados al oír la voz de la madre de Kagome al otro lado de la puerta.

- ¿Sí mamá?- preguntó la chica intentando sonar calmada. "Por favor, que no entre"

- ¿Está todo bien?- escucharon del otro lado al tiempo que se movía la perilla sin lograrse abrir. Al parecer Kagome había puesto el seguro sin percatarse.- Escuché algunos ruidos extraños, ¿están discutiendo?

InuYasha y Kagome se miraron impactados por un segundo, notando de la comprometedora posición: InuYasha a centímetros de un pezón de la chica y Kagome aún con la mano en la hakama. Se separaron de un solo movimiento ambos con el rostro totalmente rojo y sin atreverse a mirarse.

- ¡Todo bien mamá!- respondió la chica sentada en la cama y cubriendo su torso con un cojín - InuYasha botó unas cosas, eso es todo.

- Muy bien hija, ¡buenas noches!- escucharon aliviados como la mujer se iba sin cuestionar nada más.

Se quedaron unos instantes en silencio. No se habían percatado de que estaban haciendo mucho ruido y por suerte no habían sido descubiertos. InuYasha, de pie junto a la cama se arregló su hakama y miró de reojo a la chica que miraba absorta la pared. Tragó duro al ver su figura semidesnuda y lanzó una maldición interna a la madre de Kagome.

- Ten- Le dijo pasándole su haori nuevamente totalmente ruborizado.

- Gracias- susurró la chica recibiéndolo con las mejillas enrojecidas. Se colocó la prenda como vestido, pero no se movió de su lugar.

El silencio volvió a apropiarse de la habitación sin que ninguno de los dos supiese bien como romperlo. InuYasha se rascó la mejilla concentrado en el techo. Se sentía algo confundido por las sensaciones recién vividas y por lo que habían hecho. Nadie, jamás, lo había tocado de esa forma y menos en sus partes privadas. Él no era estúpido tampoco, sabía perfectamente cómo se hacían los bebés, pero no sabía exactamente como era el procedimiento. No había tenido a nadie que le explicara tales cosas y él, ahora adulto, tampoco iba a preguntarle a Miroku tales cosas ¡jamás dejaría de burlarse de él!

- ¿Te… quedarás a dormir acá cierto?- preguntó Kagome atreviéndose a mirarlo. Se mordió el labio, nerviosa.

- Este…- masculló InuYasha mirándola de reojo- si… si tú quieres…

- Me… pondré otro … otro pijama- asintió ella poniéndose de pie y acercándose a un mueble- El otro ya no sirve- Soltó una risa nerviosa apuntando a los restos de su polera en el piso.

- Keh! – lanzó InuYasha sintiendo aumentar aún más el calor en sus mejillas- No fue mi intención.

- Yo creo que sí lo fue- volvió a reír avergonzada Kagome soltando el haori que tenía puesto para ponerse la nueva polera.

- ¡Kagome!- gritó InuYasha girándose para no verla desnuda- ¿Por qué no me avisas? ¡Te estaba viendo!

- Bueno, ya hiciste más que ver InuYasha- respondió la chica ya vestida nuevamente y con un fuerte calor en su cuello a causa de la vergüenza- No creí que te molestara ahora, como no me molesta que estés sin tu haori puesto.

- No me molesta- masculló el hanyou cruzándose de brazos con los ojos cerrados- Es solo que… bueno… no estoy acostumbrado a… bueno... Keh! Tú ya sabes.

Kagome soltó una suave risa y lo tomó de la mano. Lo llevó hasta la cama y apagó las luces. Se acostó junto a él cubriéndolos con las frazadas y se acomodó en su pecho desnudo.

- Buenas noches- le susurró dándole un suave beso en los labios. Sentía los latidos del corazón de InuYasha con fuerza lo que le causó una agradable sensación de bienestar. No quería dejar de sentir ese latido nunca más.

InuYasha miró el techo de la habitación sujetando la cintura de la chica con posesión. Su rostro aún tenía rastros del sonrojo mientras divagaba en lo recién sucedido. Sabía que estaba alcanzando un nivel de intimidad con la chica que había pensado solo tener en caso de que lograran casarse. Lo más probable es que en esta época era normal tener tal intimidad antes del matrimonio o de lo contrario, ¿por qué Kagome desataba sus pasiones con tal libertad? Apretó el cuerpo de la chica más contra él, ya que a pesar de la leve confusión que sentía, se sentía afortunado de ser él el objeto de tales pasiones.

- ¿Qué sucede InuYasha?- susurró somnolienta la chica notando que no se había dormido.

- Nada Kagome, duerme- respondió éste.

- Sé que te sucede algo- insistió la chica buscando sus ojos- ¿Qué piensas?

InuYasha la observó dudoso de expresarse. Tenía muchas dudas, pero no parecía ser adecuado preguntárselas a ella, al parecer, tendría que recurrir a Miroku a pesar de las burlas de las que sería objeto.

- Solo pensaba que…- masculló inseguro- bueno, no estamos… no somos compañeros aún, Kagome… No quiero dañar tu honor con lo que estamos haciendo.

- ¿Compañeros? ¿Qué quiere decir eso?- preguntó la chica levantándose un poco para verle la cara.

- ¡Tú sabes!- pronunció el hanyou

- ¡No lo sé!

- Ser… estar… estar casados Kagome- masculló InuYasha girando su rostro.

- ¡Ah!- exclamó la chica ruborizándose nuevamente- Bueno, en esta época es normal lo que estamos haciendo InuYasha, no es necesario estar casados.

- ¿Entonces puedes estar con cualquiera y luego casarte con otro?- preguntó impactado el hanyou.

- Si quieres, sí- respondió la chica encogiéndose de hombros- hay mucha más libertad respecto a eso.

- Pero yo no permitiré que estés con nadie más- determinó InuYasha ceñudo- Ningún idiota te tocará.

La chica volvió a reír animada y se acomodó en el pecho nuevamente.

- Me alegra InuYasha- susurró acariciándole el pecho- Y yo tampoco permitiré que nadie te toque- le dio un pequeño beso en su torso y volvió a acomodarse- Ten eso claro.

InuYasha sonrió arrogante ante tal declaración. Se acurrucó junto a Kagome y pronto se durmió con una sonrisa en su rostro.


- ¡Kagome!

Ayumi, Yuka y Eri se acercaban a ellos con gran entusiasmo, llevando algunas bolsas de compras en sus manos.

- ¡Chicas! ¡Qué sorpresa!- exclamó Kagome con una gran sonrisa.

Junto con InuYasha, que nuevamente vestía ropa moderna que consistía en unos vaqueros azules, una camisa negra y las odiosas zapatillas, además de un pañuelo negro que cubría sus orejas, detuvieron su andar para esperarlas. Luego de una larga mañana, donde el hanyou solo dejó de quejarse cuando Kagome le prometió que lo llevaría a comer al terminar las compras, finalmente habían terminado de realizar las compras que necesitaban para la Universidad y para llevar a su cabaña en el Sengoku.

- ¿InuYasha?- preguntó Yuka abriendo los ojos sorprendida.- ¿Eres tú?

- ¿Quién más?- respondió molesto acomodando unas bolsas en su brazo. Realmente iba cargado con todas las compras, mientras Kagome solo llevaba dos pequeñas bolsas con algunos libros.

- ¿Cuándo volviste?- interrogó Ayumi con una gran sonrisa.

- Volvió hace unos pocos días- respondió Kagome ante la mirada confundida de su acompañante.

- ¡No puedo creerlo!- exclamó Eri aún impactada- Pensé que no volverías de tu tierra natal.

- ¡Te dije que volvería!- exclamó Ayumi juntando sus manos con felicidad- ¡El amor es más fuerte que todo! No dejaría a Kagome abandonada.

- Jamás dejaría a Kagome- gruñó ceñudo el hanyou mirándolas serio- Todo este tiempo estuve intentando regresar.

Ayumi y Yuka soltaron un sonoro suspiro de felicidad, mientras Eri lo miraba algo molesta.

- No compensa lo que tuvo que soportar Kagome- respondió fríamente.

Kagome la miró sorprendida. Sabía que a Eri jamás le había gustado InuYasha por considerarlo demasiado "rebelde", y durante la separación ella fue la que tuvo mayor interés en que se fijara en Hojo o en presentarle a otros chicos, y luego, siendo ella la principal animadora cuando conoció a Michael, pero ahora se percataba que le guardaba una especie de rencor.

- Ni lo que yo tuve que aguantar.- respondió InuYasha seriamente.

Se miraron fijamente por unos minutos, provocando un incómodo momento.

- Y supongo que no desaparecerás nuevamente- exclamó la chica con algo de veneno en su voz.

- ¿Para qué le metas más hombres babosos a Kagome?- respondió InuYasha duramente- Olvídalo. Si me voy será con ella, ya nada nos separará de nuevo.

Las chicas se quedaron mudas ante tal respuesta. Kagome pestañó con rapidez sintiéndose divida ante la duras palabras que le dirigía a su amiga que solo intentaba cuidarla, pero al no saber la realidad no lo hacía muy bien, y ante la clara convicción de InuYasha de no volver a separarse de ella.

InuYasha no había olvidado los frenéticos intentos de esas chicas de intentar que Kagome lo olvidara. Las miraba molesto, realmente lo único que quería era que ellas desaparecieran de la vida de su mujer de inmediato.

- ¿Y en qué estaban Kagome?- preguntó Ayumi intentando aliviar la tensión.

- Estábamos comprando las cosas para la Universidad- respondió la chica agradeciendo la intervención de Ayumi.

- ¿Para eso es ese librero?- preguntó Yuka apuntando la caja que cargaba InuYasha en su hombro que tenía el dibujo del mueble en un costado.

- No- respondió InuYasha por Kagome , bruscamente.- Es para nuestra casa.

Quería dejarles claro a esas chicas que lo que tenía con Kagome era algo serio y que no permitía dudas al respecto, y de paso mandaba una clara señal de que ya no podían presentarle más humanos, no toleraría tales agravios.

- ¿Su… casa?- repitió Eri ceñuda.

- InuYasha construyó una casa- respondió Kagome nerviosa.- Es realmente hermosa y tengo mi espacio para estudiar, pero nos hacía falta un librero.

- ¿Se casarán?- preguntó emocionada Ayumi con los ojos brillantes.

- No Ayumi- sonrió Kagome prontamente para no poner en aprietos al hanyou- aún no está en nuestros planes.

- ¡Keh! ¿Pero qué dices mujer?- exclamó InuYasha ceñudo.- Claro que lo está.

InuYasha apretó los labios avergonzado por sus propias declaraciones. La desesperación por dejarles claro a las amigas de la miko de sus intenciones lo habían hecho soltar la lengua más de la cuenta. ¡Ahora las odiaba más!

- ¡Oh! ¡Pero que maravilloso!- exclamó Yuka ante el enmudecimiento que pareció hacerse dueño de Kagome.- ¡Espero que sea pronto!

Kagome miraba fijamente a InuYasha con los ojos brillantes, con una fuerte emoción en su pecho. Su querido hanyou le estaba dando maravillosas sorpresas con sus actitudes todos los días y sentía que a pesar del gran sufrimiento que involucró la separación, les había provocado a ambos un cambio en su personalidad que ahora les permitía estar juntos en paz. Le sonrió con felicidad y luego se giró a sus amigas, intentando cambiar de tema.

- ¿Y ustedes chicas en qué estaban?

- Salimos de compras de ropa para la Universidad- respondió Eri recuperándose de la impresión- Te llamamos hace tres días para programarlo, pero tu madre dijo que estabas en tu entrenamiento en el templo por un tiempo indefinido.

- ¡Sí, lo estoy!- respondió Kagome. Agradeció de sobremanera a su madre que ante la incerteza del momento de su vuelta del Sengoku, les diese una excusa lógica.- Pero me permitieron tener un tiempo libre para la Universidad.

Las chicas sabían que Kagome estaba en un entrenamiento para sacerdotisa, cosa que jamás les causó curiosidad porque ella vivía en un templo y les era lógico que se tuviese que preparar para ocupar el lugar cuando su abuelo no estuviese, pero ellas no sabían las verdaderas intenciones del entrenamiento ni de los peligros a los que se enfrentaba.

- ¿Ryu no tuvo problemas?- preguntó Eri con malicia.

Kagome frunció el ceño molesta. Estaba bien que a Eri no le gustara InuYasha, pero que con esa clase de comentarios intentara que InuYasha se pusiera celoso y de esta forma causar problemas en la pareja, superaba los límites. A InuYasha, que el tiempo le había enseñado a ser mucho más perceptivo, sonrió de lado captando la mala intención de la chica y no pudo evitar enviar un agradecimiento al cielo al sentir un olor ya conocido, justo en ese instante.

- ¿Por qué no le preguntamos a él?- gruñó con una sonrisa de lado, señalando a la espalda de la chica.- ¡Ey! ¡Ryu!

El nombrado cruzaba la calle cuando escuchó a InuYasha. Ya había sentido la presencia del hanyou cerca y acompañada de la de su amiga por lo que había decidido ir a su encuentro. Levantó la mano en saludo y se acercó corriendo al grupo.

- ¡InuYasha! ¡amigo mío!- saludó con una amplia sonrisa dándole palmadas en la espalda cuidando de los paquetes, luego de estrechar sus manos con energía.- ¡Veo que la monstruita te dejó vivo! ¿No le habrás dado muy duro Kagome, cierto?- preguntó girándose a la chica sin sacar la mano del hombro de InuYasha.- Esta bien que sea fuerte, pero espero que hayas controlado tu energía acumulada en estos tres años.

- Eres un idiota- respondió Kagome totalmente sonrojada, mientras InuYasha soltaba una carcajada también algo sonrojado.

- Se portó bastante bien- comentó InuYasha sonriendo arrogante, pero también ruborizado.

- ¿Qué les pasa a ustedes?- exclamó Kagome avergonzada- cuando están juntos son aún más insoportables, ¡sobretodo tú InuYasha! ¡Estás demasiado…- movió las manos alterada intentando encontrar la palabra adecuada- atrevido!- terminó resolviendo.

- No te enojes con él- defendió Ryu con una fuerte carcajada- Deberías alegrarte de nuestra rápida amistad. ¡Oh! Chicas hermosas, perdonen mi descortesía- exclamó Ryu reparando en las amigas de Kagome que habían estado presenciando la escena totalmente anonadadas- ¿Cómo han estado?

Las chicas saludaron alegres recuperándose de la sorpresa que les causó tal relación entre los dos chicos, ya que siempre habían pensado que Ryu tenía algún interés por Kagome -aunque ella siempre les dejó claro que Ryu era como un hermano-. Eri fue la única que no sonrió ante tal descubrimiento, al parecer su última esperanza de alejar al hanyou de Kagome había caído por la borda.

- Bueno, ¿qué les parece si vamos a comer algo?- propuso Ryu con su buen humor de siempre sin percatarse de las malas intenciones de Eri- Ya es la hora de almorzar y no aguanto más el hambre.

- ¡Por supuesto!- exclamó Ayumi animada.- Hace mucho que ustedes no tienen tiempo libre ¡Su entrenamiento es muy exigente!- se giró hacia su amiga muy preocupada- ¿Cómo lo harás con la universidad?

- He podido con cosas peores- dijo la chica encogiéndose de hombros recordando sus viajes al Sengoku.- ¿Vamos?- preguntó mirando hacia InuYasha.

Ya una hora más tarde se encontraban en Waldonald´s comiendo unas hamburguesas. InuYasha iba por su cuarta, ya que había quedado encantado con este nuevo descubrimiento culinario. Escuchaba mientras los humanos conversaban de cosas sin importancia, solo manteniéndose conforme por la comida.

- ¿Y cómo van tus estudios Ryu?- preguntó Yuka sorbiendo de su bebida.

- Seguiré con mi último año en derecho- respondió para luego dar un mordisco a su segunda hamburguesa.

- ¡Wow!- exclamó Yuka- realmente eres un muy buen partido.

Kagome soltó una carcajada muy fuerte provocando que todos centraran su atención en ella, incluso InuYasha dejó de tragar.

- Lo siento, lo siento- intentó calmarse, pero parecía costarle trabajo.- Es que no puedo creer que creas que Ryu es un buen partido.

- ¡Ey!- exclamó el mencionado ofendido- Soy guapo, sexy, adinerado, sexy, inteligente, sexy, simpático, sexy, gracioso y sobretodo sexy- enumeró enfatizando la última palabra.- ¿cómo no ser un buen partido?

- Olvidaste: arrogante, pervertido, mujeriego, infiel- enumeró la chica sin ocultar su risa.

- ¡Feh! Eso no suena como buen partido- comentó InuYasha burlándose. Realmente se sentía a gusto con ese amigo de Kagome, parecía que podía confiar en él, además de demostrar que siempre había tenido respeto por Kagome.

- ¿Estás de su lado?- preguntó dramáticamente Ryu con una mano en su pecho mientras lo apuntaba con la hamburguesa.- ¿Tú? Y yo que te había estado defendiendo de esta monstrua…

- ¡Keh! ¡Yo no estoy del lado de nadie!- respondió el peliplateado llevándose el último trozo de su hamburguesa a la boca- Solo digo que sonó bastante feo, no puedes negarlo.

- ¡Pero esas características son lo que le gusta a las chicas!- exclamó Ryu sorprendido por tal declaración- ¿Cierto Yuka?

La mencionada se sonrojó de sobremanera y lo ignoró dándole otro sorbo a su bebida. Ante eso hasta Eri soltó una carcajada.

Kagome de pronto sintió una fuerte presencia maligna. Se giró en su silla buscándola en su espalda.

- ¿Qué mierda…?- preguntó InuYasha que se había puesto de pie mirando hacia el mismo lugar de Kagome con sus garras listas.

- Desapareció- murmuró Ryu en la misma posición de InuYasha bajando la espada corta que había sacado en menos de un segundo.

- Fue demasiado fuerte- señaló Kagome mirándolos preocupada.

- ¿Qué sucede chicos?- preguntó Eri notoriamente nerviosa ante la espada de Ryu.

- Iré a decirle al maestro Akira- comentó Ryu ignorando a la chica y guardando su espada en su espalda bajo su camisa- ¿Se irán hoy?

- Es lo que pretendíamos- respondió InuYasha ceñudo.

- Pero creo que lo mejor será que vayamos a ver al maestro- interrumpió Kagome poniéndose de pie.

- No es necesario, ya hemos pasado por esto en otras ocasiones, solo que nunca con tal intensidad- indicó Ryu echando su cabello suelto hacia atrás.- Le diré al maestro e investigaremos. Ustedes regresen e intenten averiguar si hay algo sobre esto allá.- le tendió la mano a InuYasha para despedirse- Nos vemos en una semana, ¿está bien?- abrazó brevemente a Kagome y le dio un rápido beso en la mejilla- Cuídate, por favor.- miró a InuYasha y le puso su mano en el hombro- Sé que estás en buenas manos.

Ambos chicos asintieron en el semblante sombrío. Presentían que algo estaba rodeándolos lentamente y ellos no podían hacer nada para evitarlo.

Horas más tarde, estaban listos frente al pozo para regresar al Sengoku. Se despidieron de la familia de Kagome y con una gran cantidad de cosas se lanzaron al pasado. Al llegar sacaron las cosas con rapidez y sin más se dirigieron a la cabaña de Kagome cuando ya atardecía.

- ¿Qué fue lo que te dijo el maestro Akira?- interrumpió de pronto la miko dejando caer una caja cerca del fogón.

InuYasha alzó la vista sorprendido por la pregunta de la chica. Decidido a no responder alzó la caja del librero e ingresó a la habitación de la chica.

- ¡InuYasha! ¡Te estoy hablando!- chilló la chica siguiéndolo. Lo tiró del haori para llamar aún más su atención.

- ¡Mujer! ¿Para qué quieres saberlo?- respondió este molesto dejando la caja en el piso junto al escritorio- ¡Es algo que no te concierne!

- ¡Tienes que decírmelo!- gimoteó la chica como niña pequeña- Sé que hay algún ser que está detrás de las piedras que controlan a quienes la tocan, pero es todo lo que sé. Estoy segura que el maestro te dijo algo más, por ello no me has preguntado nada de lo que ha estado sucediendo- lo señaló con el dedo acusadoramente-. Por eso no has hecho ningún comentario sobre lo que pasó en el monte y sobre la energía que sentimos hoy.

- ¡Pero qué mujer más testaruda!- exclamó InuYasha alzando la mirada al techo en un amago de súplica divina de paciencia- ¡No te lo diré!

Se giró devuelta a la entrada, donde cerró la puerta con el ya conocido sistema de seguridad y tomó la amarilla mochila de la chica para llevarla a la cocina. Sin embargo, Kagome le cortó el paso con las manos en la cintura y el ceño fruncido.

- Diré la palabra- amenazó seriamente.

- P- pero Kagome- replicó el chico dando un paso hacia atrás intimidado- ¡No puedes amenazarme con eso simplemente porque no te doy en el gusto!

- ¡OSUWARI!- gritó la chica.

InuYasha cayó al piso con un fuerte golpe llevando consigo la mochila.

- ARGG! KAGOMEEE- gritó levantando con dificultad su rostro para observar como la chica lo miraba con el ceño fruncido.

- ¿Quién dijo que no podía?- le dijo con una sonrisa de autosuficiencia.

- ¡Maldita sea!- gruñó inmovilizado por el hechizo.- ¡No te diré nada!

- ¡OSUWARI!, ¡OSUWARI!, ¡OSUWARI!, ¡OSUWARI!- repitió incansablemente la chica remeciendo el piso de la cabaña.

- Ka.. go..meeeee- gimió el chico enterrado en el piso.

- ¿Me lo dirás o no?- insistió la chica ceñuda.

- No puedo- respondió InuYasha intentando liberar sus brazos.

- ¿Por qué no?- Preguntó la miko arrodillándose frente a él.

InuYasha levantó el rostro molesto. La antigua Kagome había vuelto, la que conseguía lo que quería siempre, fuera como fuera.

- Porque lo prometí- masculló éste ceñudo- ¿me dejarás en paz con eso?

Kagome se mordió el labio culpable. Había parecido una torturadora con esos osuwari.

- Está bien, está bien- resolvió poniéndose de pie.- Prepararé el baño, para que nos limpiemos antes de dormir. ¡Tengo unas ganas de lavar tu cabello!

InuYasha se sentó de golpe cuando escuchó esa frase. Levantó las orejas, tenso y con los ojos muy abiertos. La chica desapareció por una puerta lateral dejándolo solo en el piso. ¿Había escuchado bien? Acaso... tragó duro sintiendo como el calor lo invadía por completo, ¿Kagome quería que se bañaran juntos?


¿Y? ¿Satisfechas? En muchos fic he leído que al primer contacto más intimo, hay lemon. Bueno, opino que en la realidad no sucede comúnmente eso, sino que las parejas van avanzando en eso a su propio ritmo, por ello lo quise hacer con más calma y así disfrutar de una evolución de la pareja.

Espero les guste también la historia de fondo, ¿qué le habrá dicho el maestro a InuYasha? y ¿quien está intentando ocasionar el caos? ¿Pasará lo mismo en el Sengoku? Bueno consideraré resolver alguna de estas dudas en el próximo capitulo, lo que sí sabremos es si realmente Kagome quiere bañarse con InuYasha. Bien fresca que está! xD

Agradecimientos:

serena tsukino chiba: Que rico que hayas disfrutado el cap! Espero que este no te enoje por no hacer un lemon! Gracias por leer y comentar!

Hilary Jazmin: Así quedan con ganas de más o no? Jajjaj perdona! Muchas gracias por leer y comentar!

setsuna17 : Muchas gracias! Espero te siga gustando! Gracias por leer y comentar!

gaby : Espero te haya gustado lo que pasó! Saludos y gracias por leer y comentar!

Azumi Haruhi: Gracias por leer y comentar! La personalidad de Kagome está mucho más independiente, los años separados no fueron en vano, además que ya estaba un poco cansada de que fuera tan llorona xD

Jachagaco: Que rico que te haya gustado tanto! Realmente me subes el ánimo , ya que hago mi mayor esfuerzo en cada capítulo. Espero te guste este nuevo capítulo y sigas comentando y leyendo! Muchas, pero muchas gracias!

macucainuyasha: Ya terminé con mis exámenes así que tendré muchísimo más tiempo! Y me fue bastante bien, muchas gracias! Espero te guste este nuevo cap y sigas leyendo y comentando! Muchas gracias!

O.P. Wendy: Bueno la intriga no duró mucho cierto? Gracias por leer y comentar y espero que de nuevo te hayan quedado ganas de seguir esta historia! Y que honor estar en tus favoritas! Saludos!

Muchas gracias a todas las que leyeron esta historia y sobretodo a las que se dieron un minutito para comentar, sin ustedes la verdad no seguiría escribiendo.

Felices fiestas! Que el 2014 esté llena de alegrías y buena suerte!