Aquí va el siguiente cap! Espero sus comentarios!


Capítulo 7

Aprendiendo

Ante el llamado de Kagome, InuYasha abrió lentamente la puerta, con las manos ligeramente temblorosas. La chica ya había pasado un buen rato encerrada en el baño y él solo se había dedicado a esperarla sentado. Al dar unos pasos dentro, notó que a pesar de la fría noche que había caído, la habitación del baño estaba a una temperatura muy agradable y con un ligero vapor en el ambiente. Encontró a Kagome agachada junto a la bañera redonda de manera, la que él mismo había construido, y que estaba casi totalmente llena de agua tibia.

- Ya está listo InuYasha- comentó la chica agregando un leño bajo la bañera para mantener el calor.

El nombrado se quedó en la entrada sin saber exactamente qué hacer ante tal declaración. ¿Debía esperar que la chica saliera para poder bañarse? ¿O acaso pretendía que se desvistiera allí mismo con ella dentro?

- El agua está como te gusta- continuó la chica con una gran sonrisa poniéndose de pie y saliendo de la habitación.

InuYasha suspiró algo más tranquilo, allí estaba su respuesta. Mientras se sacaba la ropa, pensó en lo tonto que había sido al confundirse sobre las intenciones de Kagome con su baño. Con una media sonrisa y totalmente desnudo, se sentó en la banca junto a la tina y comenzó a asearse mientras pensaba que en realidad si le gusta la idea de que Kagome se hubiese bañado con él o a lo menos le hubiere lavado el cabello. Se arrojó un poco de agua por sobre la cabeza pensando que si ella lo hiciese, de seguro lo disfrutaría.

- Me he vuelto un pervertido- masculló con una sonrisa torcida.

- ¿Ya empezaste, cierto?- dijo Kagome interrumpiendo sus pensamientos.

La chica abrió la puerta lentamente e ingresó al baño algo tímida. InuYasha le dio la espalda con rapidez sintiendo fuego en su rostro, encontró una toalla cerca de él y la tomó con urgencia envolviéndola en su cintura. ¿Qué hacía adentro? Su corazón dio un fuerte latido haciendo sus manos temblar ligeramente. Nadie más que Kagome lo ponía tan nervioso, haciendo tambalear su seguridad y volviéndolo vulnerable.

Kagome se apoyó en la puerta con la miraba baja, avergonzada.

- ¿Te lavo el cabello?- preguntó la chica levantando una botella de shampoo sin hacer referencia a la desnudez del chico.- Usaré una crema sin olor para que no te maree…

InuYasha la miró por sobre su hombro sin quitar su bochorno y asintió secamente, a lo que la chica se acercó a él. Estaba usando una especie de túnica gruesa de color blando que se cruzaba frente a su cuerpo y se amarraba con un lazo del mismo color. La chica colocó el frasco a un costado y se paró frente a él sonrojada. InuYasha la miró fijamente y su respiración pareció detenerse al ver como Kagome, lentamente, abría su túnica. La dejó caer a un lado y él tragó duro al ver que solo una tela triangular color rosado que cubría sus pechos y otra aún más pequeña, su zona íntima.

InuYasha la miró embelesado, disfrutando de la clara visión que la miko le entregaba de su cuerpo. Su cuerpo empezó a reaccionar, por lo que agradeció de sobremanera cuando Kagome sin esperar mucho, tomó asiento tras él. "Esto me pasa por tener pensamientos pervertidos, maldito Miroku", pensó acomodando la pequeña toalla que lo cubría y causando que a una considerable distancia temporal, un joven monje estornudaba sonoramente.

Sin decir nada, Kagome vertió agua en el cabello del hanyou y comenzó a untarle la crema. Tuvo cuidado con las orejas caninas, las cuales acarició suavemente mientras lavaba. InuYasha soltó un suave gruñido de placer de forma inevitable ante tal agradable tacto y Kagome sonrió ampliamente al escucharlo.

Estaba tomando una serie de medidas para que InuYasha comenzara a entrar en confianza con ella respecto de lo íntimo y esperaba que en algún momento él fuese lo suficientemente valiente para dar el primer paso.

Cepilló el cabello cubierto de espuma con los dedos, percatándose que en realidad nunca había visto el pelo de InuYasha sucio, exceptuando cuando batallaban. Mientras, InuYasha ajeno a esos pensamientos, disfrutaba del suave toque con los ojos cerrados, recordando con agrado que su madre, cuando era muy pequeño, hacía algo similar.

- No te vayas a dormir- comentó Kagome al notar el relajo del hanyou.

- Keh! Entonces no deberías ser tan suave- respondió cruzándose de brazos.

Kagome tomó un balde con agua y lo volcó en la cabeza sin delicadeza, molesta. Era el colmo, quería consentirlo y él le hablaba de ese mono, esta sería la primera y la última vez que haría tales cosas.

- Ya estás listo- le comentó tomando el shampoo y haciendo lo propio con su propia cabeza- Métete en la bañera antes que se enfríe el agua.

- ¡Keh! Cuando quieres, eres un encanto- masculló el hanyou poniéndose de pie y metiéndose a la bañera.

- ¿Qué dijiste?- exclamó la chica ceñuda.

- Nada… nada- respondió de inmediato para evitar un "siéntate".

El agua estaba perfecta. Miró a Kagome, quien se desenredaba su propio cabello lleno de espuma y dudó en sacarse la toalla. ¿Kagome pretendía meterse con él a la bañera? Negando con la cabeza, desechó ese pensamiento, ya que realmente dudaba que la chica se atreviese a tanto siendo que esto era solo un baño. Seguro de sus deducciones, decidió sacarse la toalla, confiado en que no tendría problemas.

Con el agua acariciando su pecho se dedicó a contemplar a la mujer que se jabonaba el cuerpo con cuidado. Los movimientos de la chica eran delicados y tranquilos, limpiando su piel de los trabajos del día. Le pareció una visión maravillosa, pero cuando pasó las manos por sus pechos y continuó jabonando su estómago, tuvo que hundirse hasta su nariz para intentar eliminar el provocativo olor de la chica por completo y no ser tentado de arrojarse sobre ella. ¿Acaso no sabía lo que causaba en él?

Kagome se arrojó agua para sacar los restos de jabón sintiendo los ojos del hanyou quemando su piel. Optó por no mirarlo, intentando mantenerse lo más calmada que podía dentro de esa situación para que funcionara su plan. Se puso de pie y volvió a arrojarse agua desde su cabeza. Realmente esperaba que InuYasha fuera como cualquier hombre y le gustara ver el tipo de escenas que ella le estaba entregando.

El hanyou, aún hundido en el agua, notó frustrado, que el no estar sintiendo el aroma de la chica no impedía que le causara una serie de efectos en su cuerpo imposibles de controlar. Sentía el agua fría comparado lo caliente que tenía su piel. Maldita Kagome y su cuerpo increíblemente sexy, que solo le provocaba saltar sobre él y beber cada gota que estaba sobre su piel.

Observó como la chica dejaba de lado los utensilios que estaba utilizando en su baño y se acercaba a donde él estaba. En una especie de colapso nervioso vio como la chica se metía en la bañera, sentándose frente a él.

- ¡KAGOME!- gritó con el rostro rojo tapando su entrepierna con las manos.

- ¿Querías aprovechar la tina tú solo?- preguntó la chica igual de sonrojada, intentando ignorar la vergüenza que estaba sintiendo.

- ¡ESTOY DESNUDO POR KAMI!- volvió a gritar creyendo que estaba echando humo.

- ¡Lo sé!- exclamó la chica con un nudo en el estómago- ¿Te molesta que yo no lo esté?- preguntó poniéndose de pie en la bañera.- Lo soluciono pronto.

Con rapidez, antes de que se arrepintiese de lo que planeaba hacer, se sacó la parte de arriba de su bikini. InuYasha abrió y cerró la boca varias veces sin emitir sonido alguno. Kagome esperó algunos momentos alguna reacción de su parte, pero los segundos pasaban y ya se estaba sintiendo bastante tonta al estar de pie frente a él, prácticamente desnuda, mientras él solo la miraba inmóvil.

- ¿InuYasha?- preguntó sonrojada mirando el techo.- ¿T-te parece bien as—

No pudo terminar la pregunta al sentir la boca de InuYasha atrapando la de ella. La abrazó con fuerza pegando totalmente sus cuerpos y quitándole el aliento. Con un brazo la tenía atrapada por la cintura mientras con el otro la tenía sujeta de la nuca. La chica logró alzar los brazos hasta los hombros del hanyou donde los apretó con fuerza. Lentamente fueron bajando hasta quedar recostados en la bañera con el agua jugando entre sus cuerpos.

Las manos de InuYasha comenzaron a explorar el cuerpo de la chica, acariciando cada centímetro de piel a su alcance y mordisqueándole el cuello, haciéndole soltar suaves suspiros. Kagome sentía el sexo del chico palpitando contra ella, incitándole a mover sus caderas contra él. Ante tal toque, sin mucha delicadeza, el hanyou bajó hasta sus pechos donde los devoró con hambre, saboreando la húmeda piel de la chica y ocasionando un grito de placer en los labios femeninos al ser ahora él quien movía sus caderas contra ella rozando sus sexos solo separados por su tanga.

La miko enterró sus uñas en la tensa espalda del hanyou perdida en la electricidad que el chico le estaba provocando, alucinada por su masculinidad, sus fuertes manos y su pasión salvaje. Separando levemente sus cuerpos, bajó su mano hasta el sexo de InuYasha donde lo tomó con fuerza, provocando un fuerte gruñido en el hanyou que se quedó detenido un momento en su tarea. La chica aumentó la velocidad acorde con la excitación que iba por el mismo camino, enloquecida por la dureza que sentía, reflejando el fuerte deseo que invadía a InuYasha.

El agua realmente estaba ayudando a crear un ambiente especial entre ellos, agitándose con cada movimiento que realizaban, aumentando la sensibilidad de sus pieles y dándoles un contexto realmente único.

InuYasha enloquecido por las caricias de la chica, con un solo movimiento se sentó en la bañera con la chica sobre él para tener más libertad para disfrutar de su cuerpo. Acarició sus curvas con ansiedad y la tomó de la cadera instándola a moverse para sentir su centro cálido, y finalmente enloqueciéndolo por completo. Necesitaba tenerla, necesitaba poseerla de forma desesperada. Besó sus pechos redondos al tiempo que la chica aumentaba su roce.

Kagome notó un cambio en el aura del hanyou a lo que abrió los ojos con dificultad y ahogó un grito al ver el rostro de InuYasha con dos líneas moradas en cada mejilla.

- InuYasha- gimió la chica deteniéndose e intentando llamar su atención.

El aludido levantó el rostro con su dorada mirada confundida.

- ¿Sucede algo?- susurró ronco.

Kagome pasó sus manos por sus mejillas, tranquilizándose al ver que no había perdido la consciencia.

- Te estás transformando- susurró la chica sin dejar de acariciarlo.

InuYasha se llevó una mano a su rostro y la miró preocupado, alejándola levemente.

- Será mejor que paremos- dijo el hanyou con la mirada angustiada.- No quiero hacerte daño y si seguimos así…

- No me harás daño- susurró la chica aún agitada acercando su cuerpo al de él y de paso arrepintiéndose por habérselo comentado- Mírate, estás controlado.

- Pero podría dejar de estarlo y no quiero que la primera vez que nosotros…- masculló el hanyou sonrojándose de sobremanera.- Sé que la primera vez es… muy importante, Miroku me lo dijo- continuó sonrojándose aún más- Y quiero que tú… quiero poder… Arg! Maldición…- exclamó molesto por su poca capacidad de comunicarse. Kagome acarició su rostro intentando calmarlo, puesto que ya estaba aprendiendo a darle su tiempo para que pudiese ordenar sus ideas y esta vez no se equivocó, el hanyou soltó un fuerte suspiro y logró continuar en un susurro - quiero que realmente lo disfrutes… No sé cómo hacerlo bien…-jamás lo había visto tan avergonzado y angustiado en toda su vida.

- El que sea contigo ya me basta para disfrutarlo- respondió la chica sin dejar de acariciar su rostro intentando consolarlo.- Y nadie sabe cómo hacerlo al inicio.

- Pero pareciera que tú sabes mucho más que yo- masculló InuYasha algo exasperado.

- Solo me dejo llevar InuYasha- susurró la chica avergonzada despejando la frente húmeda del chico.- Contigo no es muy difícil.

- Si me dejo llevar podría hacerte daño- susurró el hanyou suavizando su agarre de las caderas de la chica por debajo del agua. Sus mejillas comenzaron a retornar a la normalidad.

- Jamás me harías daño- respondió Kagome apoyando su frente en la de él.- Pero si te asusta, confía en mí. Confía en que podré detenerte.- movió suavemente su cadera sobre el hanyou, que soltó un gruñido- Solo quiero que lo disfrutes tanto como yo…

- Ka-go-me- gimió el chico sintiendo el contacto sobre su erección- basta…

La chica lo ignoró besando además el cuello del hanyou. La cordura lentamente se iba de InuYasha. ¿Quería que lo disfrutara? Nunca en su vida había disfrutado tanto algo. El suave cuerpo de la miko sobre él, su piel húmeda acariciándolo, sus labios devorándolo.

"Kagome, Kagome" La noción de la realidad comenzó a desaparecer al mismo tiempo que líneas moradas aparecían en su rostro. Volvió a repetir el nombre de la chica antes de estar a punto de caer en el poder de su youkai interior.

- Basta- exclamó sujetándola por los brazos con dificultad.

Kagome lo miró preocupada. ¿Acaso nunca querría tener intimidad con ella por ese miedo?

- Dame tiempo- masculló InuYasha con la voz ronca como en repuesta a sus pensamientos- déjame hablar con Myoga, él debería poder ayudarme.

- Ayudarnos- corrigió Kagome ceñuda- Estamos juntos en esto.

InuYasha la miró con una sonrisa suave, pero Kagome reconoció la tristeza en sus ojos. Las marcas en su rostro ya habían desaparecido por completo y Kagome sintió como su presencia se humanizaba.

- ¿Me dirás que te sucede?

- Lo siento- dijo al cabo de un rato- Yo sé que esto no es lo que esperabas y..

- Yo solo esperaba estar contigo, nada más ni nada menos- interrumpió Kagome pasando los brazos por el cuello de InuYasha. Soltó una suave risita que intentó aclarar de inmediato ante la cara de molestia de su compañero- Es que generalmente en mi época, quien espera que, bueno… que la otra persona esté preparada para este paso es el hombre, así que me siento bastante masculina en este momento.

- ¡Keh!, pues no te veo muy masculina que digamos- comentó InuYasha bajando su mirada hasta sus senos.

- ¡Ey!- exclamó la chica alejándose de él y cubriéndose con sus brazos. Estaba tan cómoda con InuYasha que había olvidado por completo que solo su tanga separaba sus cuerpos desnudos.

- Ven acá- dijo InuYasha tomándola de la nuca con las mejillas marcadas esta vez por un suave rojo.

Acercó la cabeza a su pecho y la abrazó con ternura. Estaba luchando contra sus instintos, así que decidió calmarse unos instantes y disfrutar del momento. Logró estabilizarse y finalmente, el tenerla tan cerca, acariciándole la espalda con lentitud, disfrutando del agua caliente, le entregaba una tranquilidad inigualable. Incluso la desnudes de la chica que hace solo unos segundos hacía su piel arder, en este momento solo le daba un sentimiento de pertenencia. Acarició con cuidado el húmedo cabello de la chica y le besó la frente, feliz de pertenecerle a ella.

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- Ya está listo!

La voz de Kagome llegó hasta sus oídos mientras terminaba de desocupar la última caja con las cosas de la chica en la habitación. Se sacudió las manos satisfecho. Había hecho un buen trabajo ordenando la habitación mientras Kagome hacía el desayuno.

Al entrar en la pseudo cocina, un agradable aroma a verduras le abrió el apetito. La mesa ya estaba servida y Kagome luciendo un corto vestido lo esperaba a desayunar.

- Pensaba ir a una aldea al norte- comentó la chica comiendo de su arroz.- Cuando fui a buscar agua, escuché que están teniendo problemas con algunos demonios. Quizás encuentre algo sobre lo que está pasando en mi época.

- De camino podemos pasar donde Totosai, quizás él sepa algo de Myoga- masculló el hanyou sonrojándose. Realmente quería solucionar ese asunto pendiente cuanto antes.

- ¡KAGOMEEEE!

Un grito sonó fuera de la cabaña y luego un pequeño zorro demonio abrió la puerta emocionado.

- ¡Llegaste!- exclamó saltando hacia ella.- ¿Cuándo?

- ¡Maldito enano!- gruñó InuYasha a penas lo vio.- ¿Acaso no te enseñaron a golpear?

- Anoche Shippo, pero muy tarde, por eso no te fui a buscar- respondió la chica ignorando a InuYasha y sirviéndole al niño un plato de arroz.- Ten, asumo que apenas sentiste mi presencia al despertar viniste a verme y no comiste nada.

- ¡Gracias!- exclamó sentándose sobre la mesa devorando el plato de arroz- Oye InuYasha- preguntó Shippo mirándolo curioso- ¿Por qué tienes el aroma de Kagome? Y ella también tiene el tuyo…

- ¡Eso no te interesa!- exclamó sonrojado el hanyou cruzándose de brazos-

- Es porque pasan mucho tiempo juntos- interrumpió Miroku ingresando a la cabaña.

Junto con Sango siguieron al pequeño demonio apenas éste se percató de la llegada de Kagome a esa época.

- Pero antes pasamos mucho tiempo juntos y no teníamos su aroma así- cuestionó el chico tocándose la nariz- Se parece a tu aroma con el de Sango, pero mucho más suave.

Tanto Sango como Miroku miraron a la pareja que se habían ruborizado de sobremanera.

- Es que ahora hacen… cosas- dijo Miroku lentamente mirando suspicazmente a InuYasha.

- ¿Qué cosas?- preguntó el niño curioso.

- ¡Cosas que no les interesan!- gritó InuYasha tan rojo como su haori al tiempo que Sango golpeaba a su esposo en la cabeza.

- ¡Ajá! InuYasha…- exclamó Miroku sobándose la cabeza, pero con una miraba pervertida- ¡finalmente estás convirtiéndote en todo un hombre! ¡Qué orgulloso me haces sentir!

- Maldito pervertido- masculló InuYasha apretando su puño amenazadoramente.

- ¡Pero qué cosas dice monje Miroku!- exclamó Kagome totalmente sonrojada.

- Pequeña Kagome- dijo Miroku tuteándola por primera vez y mirándola fraternalmente- no tienes nada de qué avergonzarte. Ni te imaginas cómo ha aguantado esta bestia tu ausencia, sin disfrutar los placeres de las mujeres a pesar de que las oportunidades se le presentaban.

- Miroku, ya basta- previno Sango mirándolo amenazadoramente.

- Pero mi querida esposa, solo estoy diciendo que Kagome debería premiar a InuYasha por su actitud tan estoica.

- ¿Así que muchas oportunidades?- repitió Kagome ocultando su vista en su flequillo.

InuYasha sintió un escalofrío correr su espalda al tiempo que el aura de la miko aumentaba drásticamente.

- ¡No sé de qué está hablando!- gritó en su defensa.- ¿Cómo le crees a este estafador?

- Me refiero a la joven demonio tigre que ha venido a visitarte- respondió Miroku con una sonrisa de complacencia, pensando que con esto, su amigo pagaría por todas las bromas pesadas y golpes que le hizo- la señorita Mina.- se giró a Kagome- Tuvimos problemas con unos demonios hace un tiempo y ella se encontraba en peligro, así que nuestro héroe aquí presente- señaló a InuYasha- la salvó de una muerte segura y desde ese momento ha estado muy interesada en él.

- ¡Pero que rayos dices Miroku!- gritó InuYasha molesto.

- Es verdad InuYasha- meditó Sango con un dedo es su mentón- Ella siempre viene gritando tu nombre muy animada…

- InuYasha, eres un idiota! Gritó Shippo pegándole en la cabeza- ¿Qué te crees que le andas coqueteando a otra mujer?

- ¡Pero qué quieres que haga con eso!- gritó InuYasha alzando a Shippo y lanzándolo lejos- Yo le digo que se marche, pero me ignora.- se giró hacia Kagome suplicante- ¡No te vayas a creer lo que este monje mentiroso dice!

- Pero si él no ha mentido en nada- respondió Kagome mirándolo fijamente- Acabas de confirmar que esa tal Mina viene a verte…

- ¡Pero no es lo que estás pensando!

- ¡Y cómo sabes tú lo que estoy pensando!- gritó Kagome poniéndose de pie.

- ¡Te conozco!- replicó InuYasha como si fuera obvio- Y ya verás que este maniático esta solo mintiendo.

- Yo he dicho que te has resistido estoicamente a sus sensuales coqueteos y cuerpo de…- una nueva aura maligna se sintió en la habitación y emanaba de Sango- ¡Los cuales no son nada comparados a los de mi hermosa esposa!- terminó de decir completamente angustiado.- Es un hombre muy fiel, Kagome- dijo intentando enmendarse.

La chica miró a InuYasha aún con el ceño fruncido, pero su aura disminuyó notablemente. En su cabeza solo estaba la idea de que a penas esa demonio llegara les dejaría las cosas muy claras.

- Mejor dígame si sabe algo sobre los demonios que están atacando en el norte- dijo Kagome cruzándose de brazos y volviendo a sentarse.

- Escuché que las aldeas en ese sector están siendo atacadas con mayor frecuencia- respondió Sango intentando aliviar el ambiente- Kohaku ayudó a algunas hace unos días.

- ¿Por qué te interesa eso, Kagome?- preguntó Miroku agradecido por el cambio de tema.

- En mi época, por causa de unas piedras, los youkais y personas están causando daños- respondió la chica ceñuda-. Basta con que las toquen para perder la conciencia y ser controlados por una fuerte energía maligna.

- Ayer sentimos una presencia maligna demasiado poderosa- dijo InuYasha con un rostro muy serio.- Debe ser un youkai bastante poderoso, por lo que debe estar vivo en esta época.

Kagome lo miró ceñuda. Estaba segura que esa información la había recibido del maestro Akira, ¿cuánto más le habría dicho? ¿y porque no le había entregado esa información a ella o algún miembro del equipo, pero sí a InuYasha? Y además, al muy idiota le habían coqueteado en su ausencia…

- Iré con ustedes- dijo Sango decidida interrumpiendo sus divagaciones.- ¿Planear ir o me equivoco?

- ¿Estás loca?- exclamó InuYasha- ¿qué sucederá con tus hijos?

- Sabes que no te dejaré sola Sango- dijo ceñudo Miroku tomándole la mano- Adonde vayas tú, estaré yo.

- Rin y la anciana Kaede los cuidarán- sonrió Sango con ternura- Y le diré a Kohaku que se quede cuidando la aldea, además con Rin acá Sesshomaru está siempre pendiente.

- ¡YO TAMBIÉN IRÉ!- exclamó emocionado Shippo dando un gran salto en el aire y reapareciendo en la escena- ¡Será como en los viejos tiempos!

- Ustedes están locos- dijo InuYasha cruzándose de brazos, mientras Kagome sonreía olvidando por un instante sus celos.

La mañana pasó rápidamente preparándose para el viaje. Kagome se había marchado a visitar a Jinenji junto con Shippo que no se quiso separar de ella y él la esperó "pacientemente" en el río.

- Ya llegará- dijo Miroku acercándose a él.

- ¡Feh! No sé qué estás diciendo- respondió mirando a un costado con los ojos cerrados.

- Vamos amigo mío- dijo Miroku sentándose a su costado- cuéntame qué te está pasando

- ¿Para que después lo antes divulgando por allí?- gruñó recordando lo causado por el monje en la mañana.

- No es malo que Kagome sepa que debe cuidarte de otras mujeres- dijo Miroku con aires de sabio.- Así te valora más y… te mantiene más mimado.

InuYasha lo miró ceñudo sin saber si creerle o no. Cruzó por su cabeza la imagen de la chica lavándole el cabello y luego en la bañera desnuda contra su cuerpo. El calor lo invadió rápidamente y sacudió la cabeza intentando despejarse.

- Veo que ya empezó a mimarte- rio con suavidad el monje palmándole el hombro.

- ¡Keh!- exclamó InuYasha aún más sonrojado. Pensó por un momento en aprovechar esa oportunidad para preguntarle una serie de cosas algo íntimas, pero no estaba seguro de que su supuesto amigo no se burlara de él.

- Ya, suéltalo- dijo de pronto Miroku.- tu cara me lo dice, algo te pasa.

InuYasha lo miró algo sorprendido, al parecer había hecho muecas y Miroku ya lo conocía bastante bien. Soltó un suspiro y decidió aprovechar la oportunidad que le estaba entregando.

- Con Kagome…- comenzó sonrojándose y moviendo las manos nerviosamente- ella… yo… entonces… ella…

Estuvo cerca de 5 minutos intentando comenzar a hablar y Miroku tuvo que utilizar todo su entrenamiento para tener la paciencia suficiente y no saltar encima de su amigo y remecerlo con fuerza para que hablara.

- Ya entendí que tienen un acercamiento más íntimo- interrumpió el balbuceo de Inuyasha con la paciencia a su máximo nivel. Esa frase solo causó que la cara del hanyou explotara de vergüenza- Mi pregunta es, ¿qué es lo que te está molestando? o…- entrecerró los ojos con una sonrisa en su cara- ¿quieres saber algo? Sabes que puedes contar conmigo y mis vastos conocimientos…

- Te lo diré- exclamó el hanyou con su cara tan roja como su traje- pero ¡ni se te ocurra decírselo a alguien o molestarme!- lo amenazó exageradamente.

- Ya, ya amigo mío- respondió el monje con una sonrisa tranquilizadora.- dime que te aproblema.

InuYasha soltó un fuerte suspiró y comenzó a hablar mirando al río demasiado avergonzado como para darle frente.

- Desde que Kagome llegó- empezó a relatar nerviosamente- ha estado más… atrevida.

- Bueno, ella ya es toda una mujer- asintió Miroku animado de que al fin haya hablado.

- Y ha hecho… algunas… cosas- continuó tartamudeando levemente. No estaba seguro de poder continuar.- que yo no conocía.

Miroku se mordió la lengua intentando contener sus preguntas indiscretas porque estaba seguro de que ante la mínima molestia InuYasha se iría dando por terminada la conversación.

- ¿Y qué problema hay con eso?

- Que me gustaría ser yo quien…- dijo InuYasha, pero se tuvo que detener, la vergüenza era demasiado grande.

- ¿Quien haga esas cosas?- terminó de decir comprensivamente Miroku.- Ay! Mi bestia ingenua!

- ¡Ey! ¡Qué te pasa!- gruñó molesto por el apoyo.

- Yo te ayudaré- dijo el monje con una gran sonrisa perturbadora- Te enseñaré algunos truquillos…

Y en ese instante la ingenuidad de InuYasha se vio fuertemente amenazada. Y el hanyou tuvo miedo.


Hola a todas! Primero quiero darle las gracias a todas las que comentaron luego de la última actualización: 15 review! un record! Me siento demasiado honrada por sus palabras! Espero que este capítulo también los disfruten aunque haya menos "acción", pero intenté hacerlo más cómico y empezar finalmente a dar atisbos de lo que está pasando con el tema de los youkais. Espero haberles sacado alguna sonrisa!

Agradecimientos:

Pauly: Muchas gracias por tu halago, ni te imaginas como me subes el autoestima jajaja. Espero tus comentarios!

Is . nikyx : El mejor fic que haz leído? WOW! Gracias, gracias y gracias! Espero hayas disfrutado este capítulo y también espero tu comentario!

Lizell: Se viene mejor ahora con los consejos de Miroku así que te recomiendo que lo leas con papel en caso de sangrado! Jajajja Gracias y espero tus comentarios!

gaby: Espero hayas disfrutado este capítulo también y gracias por tus halagos, realmente me motivan a seguir. Muy feliz año para ti también! Espero tus comentarios!

serena tsukino chiba: Ya pronto se viene lo esperado! Jajajja ¿Qué opinas de este capítulo? siempre tu opinión es importante!

Samura G: Jjajjaj gracias por leer y me encanta que hayas disfrutado esta pequeña creación de esta humilde estudiante. Estoy pensando seriamente en que ahora sea otro quien seduzca, que se ponga más macho dominante o no? ajjaja Espro tus comentarios!

usagi2432 : ¡Qué honor! Jajajjaj me sonrojas con lo de ser tu sempai jajaja y muchas gracias por darme un espacio en tus favoritos. Espero tus comentarios!

Tammy Souza: El que te rías por mi escrito me hace sentir realizada! No soy muy graciosa en persona, pero creo que por escrito se me da mejor jajaja Muy feliz año para ti! Amor y felicidad!

Debi: Tu comentario me encantó. Eso es exactamente lo que busco en mi fic y que se esté logrando me hace sentir realizada. Espero que este capítulo también lo hayas disfrutado y se empezará al fin a ver lo que está pasando con los youkais. Saludos! y sigo esperando tu opinión!

macucainuyasha: Prometo que en el otro capítulo se empezará a ver lo de los youkais con más fuerza, creo que ocasionaré un poco de caos. Gracias y espero tu review!

Jachagaco: Dejarte fascinada, me fascina a mi! ajjaj. Responderles sus review es lo mínimo que puedo hacer, ya que es gracias a ustedes que escribo y me sigo motivando. Prometo ocasionarte a lo menos un preinfarto en el próximo capítulo! Habrá mucha acción de mucho tipo! jajaj Intento que su relación sea lo más real posible con los altos y bajos y las complicaciones de sus propias personalidades, y me alegra saber que lo estoy logrando! Muchas gracias por tus comentarios y créeme que no me agobias! Me hace feliz! ajjajaja Espero tu comentario!

BoMinYeon: Jajajaj y qué sorpresa me diste! Me alegro que te guste como se está haciendo la historia, creo que los detalles son importantes. Se viene el lemon! lo juro! jajaja pero hay que hacer las cosas interesantes! Y tú actualiza pronto!

O.P. Wendy: jajajaj Kagome es una loquilla, aún tiene esa personalidad de niña en ciertas ocasiones, el madurar no implica olvidar a ese niño interior, creo jajajajja Ahora tampoco esperaste tanto, cierto? Gracias y espero tus comentarios!

OPAWER: Uy! intentaré disminuir el tiempo de actualización! Y este cap, me salió un poco largo ajjaja. Yo también quisiera hacerlo :( Gracias! Espero tu review!

Hilary Jazmin: Ya se está poniendo los pantalones con la relación, así que veremos que tal le va con los consejos de Miroku y si Myoga alcanza a darle las correspondientes advertencias! Saludos, gracias! Espero tu review!

Me siento realmente honrada, gratificada y feliz con sus review! Este capítulo no me gustó mucho, pero creo que era necesario. De verdad, gracias por sus palabras lindas y por decirme que soy una buena escritora! Son mi motor de motivación.

Disculpen si hay alguna falta de ortografía o redacción, si me percato de alguna prometo corregirla.

Espero sus comentarios!

Feliz 2014! Que estén lleno de amor, risas y alegrías.