Chicas!

Esta vez me demoré mucho menos tiempo!

Espero lo disfruten y lo lean hasta el final ya que les tengo una tentadora oferta!


Capítulo 10

Mía

Le acarició la mejilla con ternura intentando controlar su propia agitación. Tenía sus sentidos abiertos al máximo, captando el olor de excitación de la chica completamente, quien tenía sus ojos fijos en los de él, con las mejillas sonrojadas y su corazón latiendo descontrolado.

- E-res… eres he-hermosa- susurró InuYasha sonrojado.

La chica abrió los ojos emocionada. Le entregó una gran sonrisa a InuYasha que lo dejó hipnotizado por unos instantes.

- Tú me haces sentir así- susurró en respuesta alcanzando sus labios.

Esta vez el beso fue lento, delicado, donde InuYasha saboreó los labios de la miko a plenitud, mientras acariciaba la curva de su cintura. Bajó al hueco entre el cuello y el hombro invadiéndolo una extraña sensación que lo hizo lamer con ansias aquella parte de la piel, erizándola. Las manos de la sacerdotisa seguían el contorno de músculos de su espalda, alucinando por la perfección de ellos.

Lentamente InuYasha fue bajando desde el cuello hasta uno de los senos, dejando un rastro de pequeños besos. Al llegar a él, la ansiedad de probarlo lo invadió. Dio unos pequeños besos alrededor del pequeño botón y finalmente lo saboreó. Kagome arqueó la espalda y soltó un fuerte gemido ante el primer contacto de la lengua del hanyou con su pezón. InuYasha disfrutaba del sabor de la chica, envuelto en el aroma de excitación de ambos. Se alejó unos centímetros apreciando como el pezón de la chica se había puesto duro y no pudo evitar mordisquearlo con la mayor delicadeza que podía. La chica volvió a gemir con fuerza, totalmente extasiada. Movió sus piernas buscando el contacto con las de él y rozando, de paso, el sexo del hanyo. InuYasha gruñó por el golpe de fogosidad que lo embargó al sentir la fría piel de las piernas de la chica contra su sexo. Buscó el otro pecho, mientras con su mano atrapaba al primero, y lo lamió con la misma sed. Al sentir que el pezón se endurecía no pudo evitar succionarlo, escuchando un nuevo gemido que resonó en sus orejas.

La chica enterró sus manos en el cabello plateado alcanzando las orejas del hanyou que se movían ante cada ruido que ella emitía. Las acarició a plenitud, sintiendo la vibración de los gruñidos del hanyou sobre sus senos. No dejó de tocarlas mientras InuYasha continuaba sus besos por su estómago erizándole la piel con cada toque. Su corazón dio un vuelco al sentir que el hanyou continuaba su camino más abajo de su ombligo.

- ¿InuYasha?- preguntó nerviosa mientras el hanyou le apretaba las caderas con sus garras.

El nombrado alzó el rostro, tragando duro. Notó la sorpresa en la cara de la chica y apretó los labios decidido. Se levantó lo suficiente para abrir las piernas de la chica y se arrodilló entre ellas. Acercó sus garras al costado de la única prenda que aún tenía la chica y la cortó, sacándola inmediatamente. El aroma de excitación de la chica parecía concentrarse en ese lugar, atrayéndolo de forma inevitable.

Kagome abrió la boca sin emitir un solo sonido y cerró los ojos con fuerza apenas sintió la lengua de InuYasha hacer contacto con su intimidad. Enterró su cabeza en la almohada apretando las sábanas con sus manos. Las sensaciones eran indescriptibles acumulando una enorme cantidad de energía en su bajo vientre. El placer que le entregaba la lengua de InuYasha, jamás lo había sentido, no pudiendo compararlo a ninguna sensación antes conocida. Los gemidos escapaban de su boca sin control, y sus manos en cualquier momento desgarrarían la sábana.

InuYasha estaba experimentando con cada movimiento que realizaba. La esencia de la chica lo tenía fascinado, jamás había imaginado que tales caricias podrían provocar esas sensaciones en ella y menos en él. Enfocó sus caricias y lamidas en un pequeño botón, que descubrió que al ser tocado, aumentaba la intensidad de los quejidos de Kagome. La excitación de la chica aumentaba la de él, sintiendo como su miembro palpitaba ansioso y reclamante de atención. Sabía que su esencia youkai exigía tomarla ahora mismo, pero lograba mantenerla a raya ante el placer que sentía al ver que la miko disfrutaba con cada una de sus caricias. Pasó sus manos por las piernas femeninas, percatándose que los gemidos de la chica se hacían cada vez más fuertes. Aumentó la velocidad de las caricias de su lengua y labios sobre el botón mientras, de forma inevitable, le apretaba los muslos agitado por su propia excitación.

- Inu…- el nombre quedó en la boca de la chica cuando la energía acumulada se liberó de golpe dejándola sin aliento y es un estado de tranquilidad total. Había alcanzado el cielo por unos segundos.

InuYasha sabiendo lo que había sucedido gracias a las pláticas con Miroku, sonrió arrogante. Subió por el cuerpo de Kagome, disfrutando de la desnudez de ambos. Besó el cuello de la chica, mientras acariciaba su estómago con sus garras provocándole escalofríos que la hacían aferrarse de su espalda.

La chica pronto volvió a la realidad con su energía renovada. Pillándolo desprevenido, lo giró quedando sobre él. Se sentó a horcajas sobre sus piernas, sin poder evitar sonrojarse al ver su erección. InuYasha paseó su mirada por el desnudo cuerpo de la mujer, perdiéndose en las curvas de sus pechos y en la anchura se la cadera. Pasó sus garras por las finas piernas que estaban a sus costados, erizándole la piel. Levantó su mirada al rostro de la miko, quien agudizó sus sentidos, expectante. Se sentía algo cohibida, pero un sentimiento agradable la invadió al ver el deseo que InuYasha mostraba al observarla. Pasó sus dedos por el marcado torso del hanyou, sintiendo los fuertes músculos en su bronceada piel. Continuó sus caricias deteniéndose en el ombligo sin poder evitar morder su propio labio. InuYasha con el corazón en la garganta esperó algún movimiento más de la chica, pero al ver que no se movía siguió su mirada, encontrándola fija en su erección. Se quedó paralizado ante el nerviosismo que lo invadió. Pensó en decirle algo a la chica, para que dejara de mirarlo tan descaradamente, pero justo en ese momento ella pareció reaccionar. Kagome bajó su rostro hasta su cuello y respiró profundamente.

- Ahora me toca a mí- le susurró erizándole la piel. InuYasha supo que ya había perdido el poco control de la situación que había logrado.

Kagome le besó el cuello con ansias mientras sus manos recorrían su pecho con destreza. Alcanzó su boca y la devoró, dejándolo sin respiración. InuYasha dio un pequeño respingo cuando sintió la delicada mano de su miko envolver su miembro para acariciarlo. La chica liberó su boca y se perdió en el placer que le estaba entregando, dejando que hiciese con él lo que quisiera.

De pronto se quedó sin respiración al sentir algo húmedo rodear su miembro. Abrió con dificultad un ojo y su corazón dio un salto ante la imagen que presenció: Kagome agachada sobre su miembro y con los ojos cerrados, lo besaba, lamía e introducía en su boca. Veía el contorno de su cuerpo y sus pechos duros rozaban sus piernas. Su excitación alcanzó niveles desbordantes cuando ella abrió los ojos y lo miró fijamente mientras pasaba su lengua por él.

- Por Kami….- masculló con dificultad dejándose caer en la cama al sentir que la chica nuevamente lo introducía en su boca.

Apretó las sábanas con fiereza al sentir que algo subía desde su bajo vientre. Las marcas en su rostro estaban fuertemente arraigadas, y sus colmillos crecieron levemente. Su respiración se había detenido hace rato, soltando pequeñas cantidades de aire con los gemidos que salían de su boca. Con cada movimiento de la chica se le hacía más dificultoso aguantar "eso" que subía por él, y sospechando de que se trataba, y en un acto de total fuerza de voluntad, logró sentarse y alejó a Kagome.

Confundida no se dio cuenta cuando volvía a estar bajo el cuerpo de InuYasha que no perdía detalle de su rostro.

- Déjame hacerte mía- rogó con la voz ronca y los ojos brillantes.

Con esa frase, toda la piel de Kagome se erizó automáticamente. Aquella voz la derritió por completo. Notó que InuYasha temblaba ligeramente y pudo reconocer en su mirada una mezcla de nerviosismo y de deseo. No logró emitir palabra, por lo que optó por asentir en silencio.

InuYasha tenía la necesidad de poseerla, pero recordando una vez más los consejos de Miroku, logró controlarse totalmente e intentar ser lo más delicado posible. Apretó con fuerza las sábanas a los lados de la chica para descargar allí algo de su fuerza y lentamente comenzó a entrar en ella sin dejar de mirarla a los ojos. Cuando llegó al final, la chica apretó los ojos con fuerza y gimió suavemente, asustándolo.

- ¿Te lastimé?- preguntó completamente inmóvil. Maldita sea, sabía que haría algo mal, pensó angustiado, ¡Le hice daño! Por estar pensando solo en lo bien que se siente todo, le hice daño.

- Sigue- gimió la chica aferrándose a su espalda.

- ¡Te duele!- respondió el hanyou sintiendo un nuevo aroma en el aire- ¡Huele a sangre! ¡Te herí!- Se sentía el peor ser sobre la faz de la tierra.

- Sigue- respondió la chica con una voz angustiada- Te juro que no duele nada- La pequeña molestia que sintió al principio desapareció de inmediato.- Sigue.

- Mientes- exclamó InuYasha sin saber que hacer- Terminemos con esto o te haré más daño.

Kagome soltó un gemido y movió sus caderas aferrándose a la cintura del hanyou con sus piernas. InuYasha abrió los ojos, sorprendido.

- Terminemos esto, pero bien- le respondió tomándolo por la nuca para darle un beso feroz. A penas separó sus labios y lo miró fijamente- Hazme tuya- gimió.

InuYasha tragó duro observándola. No había rastro de dolor en su rostro, por lo que comenzó a moverse con suavidad en su interior. Al verla gemir de placer y asirse a su espalda con desesperación, perdió el miedo inicial y se abandonó al encanto. Tomó las manos de la chica y las alzó sobre su cabeza entrelazando sus dedos con fuerza y apoyándolas contra la cama. Aumentó el ritmo, perdido en el placer que le entregaba ese acto de entrega, un placer que jamás creyó que podría llegar a conocer. Y allí estaba, la persona más buena y pura que conocía, disfrutando con su cuerpo tanto como él lo hacía con el de ella, deseando que la poseyera, pidiéndole que la hiciese de él.

Aumentó la fuerza en sus embestidas ante las exigencias de su deseo. Liberó las manos de la chica que volvieron a su espalda y sintió como le enterraba sus uñas, lo que lejos de causarle dolor, le causó un escalofrío de agrado que lo invadió de pies a cabeza. Su sudor se mezclaba con cada caricia y roce. La energía contenida pronto explotaría y sin saber por qué, se acercó al cuello de la miko y lo lamió con ansias.

- InuYasha- gimió la chica sintiendo como se acercaba nuevamente al clímax.

Le encantó escuchar como su nombre salió de los labios de la chica entre gemidos y gritos. La tomó de la cadera e hizo fuerza para que las embestidas fueran aún mayores. Kagome gritó al tiempo que llegaba al clímas y su interior se contraía repetidamente alrededor de su miembro, impidiéndole resistir más su propia energía. Se liberó llevándolo a la cúspide del placer y dejando su mente totalmente en blanco. Pero, súbitamente y sin entender el porqué, el sabor a sangre invadió su boca. Abrió los ojos y se encontró enterrando sus colmillos en el espacio que existía entre el cuello y los hombros de la miko.

La soltó de inmediato y buscó su mirada, encontrándola totalmente sorprendida.

- ¡Lo siento!- dijo con la respiración acelerada. Intentó alejarse, pero la chica lo sujetó con la escasa fuerza que sentía.

- ¿Y eso?- preguntó suavemente intentando recuperar el aire.

- N-no lo sé- respondió asustado- ¿Te duele?

La chica negó con la cabeza y soltó una risa. Parecía radiante.

- Creo que te dejaste llevar por la pasión- dijo sonrojada intentando calmarlo.- Tus marcas casi desaparecen…- susurró pasando sus dedos por ellas.

- Lo siento- repitió avergonzado sin regular su respiración.

- También lo siento- comentó la chica con picardía moviendo sus caderas con lentitud.

- ¡Kagome!- exclamó sonrojado el hanyou al tomar consciencia que ella se refería al hecho que aún estaba en su interior.

Con suavidad la dejó y se colocó a su lado, cubriéndose el rostro con una mano. ¿Qué le había sucedido? No podía recordar nada. El placer lo había invadido y de pronto ¡Zaz! Mordiendo a Kagome. Tragó intentando disminuir el metálico sabor de su boca. La rabia pronto lo invadió, su primera vez con ella y terminaba dañándola. Sintió como Kagome se acomodaba en su pecho, abrazándolo con fuerza. Sacó su brazo para poder verla.

- No sé por qué—comenzó a decir InuYasha intentando justificarse de algún modo, angustiado por lo que podría pensar la chica, pero ella lo interrumpió colocando un dedo sobre sus labios.

- Te amo- dijo Kagome con la mirada brillante fija en él. Sonrió ampliamente y se alzó para darle un pequeño beso en la punta de su nariz. Acercó una mano a su mejilla y lo acarició con ternura.

InuYasha se quedó inmóvil. La había mordido y, ¿aun así le decía que lo amaba? Su garganta se apretó, emocionado por la declaración. ¡Lo amaba, por Kami! ¡A él! A pesar de la bestia que podía ser, del peligro que residía en su interior, Kagome lo amaba, tal y como era. Se había entregado totalmente a él, sin importarle nada más que estar juntos.

Kagome se asustó al ver como los ojos de InuYasha comenzaban a aguarse. ¿Qué le ocurría? Solo InuYasha en su estado humano mostraba sus emociones a ese nivel. ¿Acaso algo le había pasado? De pronto, sin que lo hubiese podido prever, InuYasha enterró su cabeza en su cuello, abrazándola con desesperación repitiendo la palabra "Gracias" sin descanso. La emoción la embargó mientras envolvía a InuYasha con sus brazos y piernas.

InuYasha cuando se calmó, dejó de hablar y abrió lentamente los ojos, encontrándose con la marca de sus colmillos aún abierta. Se acercó lo suficiente y la lamió con suavidad para que se cicatrizara más rápidamente. La chica acomodó su cuello para que él tuviera mayor libertad. No sabía el motivo del mordisco, pero realmente no le había molestado, sin embargo, el que no sintiera ningún grado de dolor, la tenía algo confundida. InuYasha se alejó levemente y la miró aún emocionado.

- Te amo- susurró, para luego envolverla en un poderoso beso que duró varias horas más.


La luz que se colaba por las ventanas le dio en el rostro, haciéndolo despertar. Pestañó con rapidez, pero la luz le molestó demasiado por lo que optó por mantener los ojos cerrados. Intentó mover un brazo, pero algo estaba sobre él, limitándole la movilidad, mientras el otro envolvía una especie de bulto. No recordaba haber dormido tan bien nunca, siempre estaba alerta por cualquier peligro, pero en ese momento se sentía fatigado físicamente, mas con un brío que lo podría hacer correr por horas. Se acurrucó al bulto suave y confortable que estaba en sus brazos y ahogó un bostezo. El bulto se movió ligeramente causándole extrañeza, por lo que abrió los ojos. Kagome le daba la espalda y usaba su brazo como almohada- por ello no lo podía mover- mientras él la tenía firmemente abrazada por su cintura. Recorrió sus cuerpos con la mirada y supo que las sensaciones eran correctas, las sábanas con que estaban cubiertos delineaban sus dos cuerpos totalmente acoplados. Sentía los muslos desnudos de la chica contra su pelvis y su pecho unido a la delicada espalda.

No fue un sueño, pensó ruborizándose de inmediato. Anoche había amado a Kagome sin cansancio olvidándose por completo del mordisco inicial. Hizo una mueca al recordar su primer y único descontrol que ahora se veía marcado en la piel de la chica. Ya se cicatrizó…, pensó curioso.

No quiso moverse para no despertarla y acabar con la posibilidad de sentirla descansar entre sus brazos. Jamás había pensado que "hacer el amor"- como le llamó Kagome hace unas horas- fuera un acto tan especial y único, bueno, en realidad nunca lo había pensado como tal. Si tuvo fantasías con la mujer en todo ese tiempo de separación, pero como nunca había sabido de la experiencia, sus sueños sólo eran imágenes de Kagome desnuda y besándolo, bueno, en ocasiones algo más atrevidas aún, pero nada como lo que acababa de vivir.

Movió su nariz respirando el aroma que invadía la habitación, era una extraña mezcla donde podía distinguir el aroma de la chica y el suyo mezclado con sudor y – el calor nació en su cuello- sexo. Notó que la chica tenía impregnado su olor y sonrió arrogante. Ahora ningún macho se atrevería a acercarse a ella, era totalmente de él. Mía, repitió en su cabeza con una agradable sensación en el pecho. Anoche le había dicho que lo amaba y él, increíblemente, había logrado declararse a través de palabras por primera vez y sin tartamudeos. Dudaba que fuera capaz de hacer lo mismo en otra ocasión, pero qué más daba, ya lo había hecho una vez y se lo había dejado claro.

"De hecho, lo dije más de una vez", recordó, con un vuelco en el corazón por la vergüenza, como durante toda la noche, mientras se aprendía de memoria su cuerpo, le repitió incontable veces que la amaba. ¡Eso debería bastarle para el resto de sus vidas!

El rostro de la chica parecía totalmente relajado y no cambió, cuando se giró quedando refugiada en su pecho. InuYasha, turbado, la abrazó y la atrajo aún más cerca de él. Cerró los ojos relajándose por la respiración apaciguada de la chica contra su piel y rogó porque tuviese muchas mañanas más así. Solo mía, pensó antes de caer nuevamente dormido.


Pestañó repetidas veces intentando enfocar su mirada. El rostro dormido de InuYasha reposaba sobre la almohada y su brazo reposaba aferrado a su cintura, manteniéndola firme contra él. Arrugó el ceño confundida, no sabía si seguía soñando algo maravilloso o si ya estaba en la realidad y simplemente alucinaba. Intentó sentarse en la cama, pero InuYasha aumentó su agarre y movió sus orejas en su dirección al escucharla soltar una exclamación de sorpresa, sin embargo, no despertó.

Kagome sintió su cara explotar al tomar conciencia de la realidad y de sus desnudos cuerpos en la cama. Intentó controlar su acelerado corazón dejando de lado las imágenes que cruzaban por su cabeza rememorando las horas recién pasadas. Acarició el rostro de InuYasha, quien movió un poco la mejilla agradado por el tacto. Se quedó un largo rato arrullándolo, disfrutando del momento que le parecía totalmente increíble, pero su estómago pronto comenzó a sonar lo que la hizo pensar, junto con la luz que venía de la ventana, que ya debía de ser la hora de almorzar. Con la mayor lentitud posible comenzó a alejarse de los fuertes brazos de InuYasha intentando no despertarlo. Se puso de pie sintiendo dolor en cada uno de sus músculos, pero principalmente en sus caderas y muslos.

"Me duele hasta estirar los brazos", pensó al colocarse una camisa al menos 5 tallas más grande que había traído del futuro y que usaba en sus momentos de comodidad. "No es para menos, si InuYasha no me dio descanso en toda la noche". El calor invadió su rostro con ese pensamiento mientras se dirigía a la cocina a preparar la comida.

Jamás había imaginado a InuYasha de ese modo, totalmente llevado por la pasión al nivel que le susurró y gritó en incontables ocasiones que la amaba. Soltó una pequeña risa enamorada al recordar eso. Sabía que él jamás se lo diría en condiciones normales, pero le bastaba con que por lo menos en esos momentos de máxima intimidad el hanyou pudiese expresarse. Era más de lo que alguna vez había soñado.

Se pasó las manos por su cuello intentando aliviar algo sus músculos y sintió la cicatriz de la mordida que había sufrido la noche anterior. ¿Por qué habrá sucedido eso? En las siguientes ocasiones en que habían intimado no se había repetido nada semejante. Bueno, pensó nuevamente sonrojada, al menos de su parte no se había repetido, porque yo sí lo mordí un par de veces. Pero jamás tan fuerte como para siquiera causarle algún tipo de dolor. Negó con la cabeza intentando despejarla, realmente eso no importaba, no le dolía y la marca en algún momento desaparecería.

No tardó mucho en preparar una contundente comida usando incluso la carne del jabalí de la noche anterior. Agradeciendo haber traído utensilios de cocina desde su época, tomó la bandeja rebosante de comida y se dirigió al cuarto. InuYasha seguía completamente dormido, por lo que dejó la bandeja sobre su escritorio y se acercó para despertarlo.

- InuYasha... – llamó con suavidad.

La voz de Kagome se colaba por los oídos del hanyou sacándolo finalmente de sus sueños. La chica estaba en cuclillas junto a él, pasando sus dedos por su cabello plateado esparcido por la cama.

- Despierta dormilón- dijo con una gran sonrisa al verlo pestañar con el entrecejo fruncido.

- ¿Kagome?- masculló el hanyou logrando finalmente despertar. Se sentó en la cama dejando ver su torso desnudo.- ¿Cuándo despertaste?

- ¡Vaya que dormías profundo!- respondió la chica poniéndose de pie y caminando a su escritorio para traerle la bandeja – Me costó un montón despertarte.- acomodó en la cama la comida y lo miró emocionada.- Traje el almuerzo… No preparé desayuno porque es demasiado tarde- rio contenta.

InuYasha observó la bandeja rebosante de comida y luego miró a la chica que le sonreía radiante. Llevaba puesto una especie de tela grande que le llegaba debajo de los muslos y su pelo estaba totalmente alborotado. Se veía preciosa.

- ¿Qué sucede?- preguntó la chica ceñuda- ¿Algo no te gusta?

Inevitablemente se le formó una sonrisa, ¿Qué si algo no le gustaba? Acababa de volverla su mujer y ahora le preparaba una maravillosa comida y le sonreía feliz, a pesar de que él le había dejado una cicatriz por su estupidez.

- ¡Pero que tonterías dices!- exclamó InuYasha ceñudo.

Tomó unos palillos y comenzó a devorarse la comida ante la mirada sorprendida de la miko.

- ¡Sabía que tendrías mucha hambre!- dijo Kagome luego de soltar una carcajada. Definitivamente seguía siendo el mismo InuYasha.

A las horas y pasada la vergüenza de saberse semidesnudos a la luz del día, Kagome revisaba los pergaminos que InuYasha le había regalado. Le había interesado especialmente uno que permitía crear distintos tipos de barreras; algunas protegían, pero permitían ver su interior, muy parecidas a las que realizaba Miroku; otra que cumplía el mismo propósito, pero sin ver su interior; también algunas que solo restringían uno o más sentidos para quienes las observaban desde fuera, es decir, impedían que el tercero no notara el olor, el sonido y/o la visión. Sería muy útil para alguna misión de espionaje, pensó ensimismada.

- Oye Kagome- dijo el hanyou llamando su atención por décima vez.

InuYasha estaba muy aburrido y algo molesto por el poco interés que la miko le había dado en las últimas horas.

- ¿Qué sucede ahora?- preguntó ella sin mirarle y apretando los puños. Paciencia Kagome, paciencia, pensó.

- No me dijiste lo que le hiciste al pozo- preguntó sin percatarse de la molestia de la chica.

Kagome se volteó en su silla encontrándose con InuYasha acostado de espalda en el suelo y con las piernas alzadas contra la cama. El hecho que él la mirara al revés no evitó que viera el sonrojo que cruzó las mejillas de la chica al notar que estaba solo con su hakama puesta. Sonrió de medio lado, ya que sabía que al estar con tan poca ropa lograría captar totalmente la atención de su mujer. Lentamente comenzaba a conocer cómo manejarla, al menos en algunos momentos.

- Puse unos sellos- respondió intentando desviar la mirada de los pectorales y abdominales de InuYasha, pero le era bastante difícil- Solo yo puedo sacarlos y mientras estén nada ni nadie puede pasar al otro lado. – le dio la espalda cerrando los ojos, pero parecía que el cuerpo masculino estaba grabado en sus párpados porque aún podía verlo- Pero pretendo crear un hechizo que permita que conociendo alguna clave, o algo así, permita el paso. De esa forma tú podrás pasar cuando yo no esté y Ryu podrá venir a avisarnos algo en caso de necesidad.

- ¡Feh! Ningún sello me impediría cruzarlo si así lo quiero- dijo InuYasha poniéndose de pie y sonriéndole arrogante al tiempo que se cruzaba de brazos. Una pose que él consideraba que podría ser sumamente atractiva para la chica.

- Créeme que mis sellos sí- respondió la chica mirando fijamente el escrito.

InuYasha bajó los brazos frustrado. Primera vez que intentaba coquetearle abiertamente y ella no era capaz de mirarlo. Observó como la chica estiraba los brazos y se quejaba de algún dolor, por lo que retomó su confianza y se le acercó.

- ¿Qué te duele?- le susurró en su oído.

Bien, estaba totalmente avergonzado, eran sus primeros coqueteos y esperaba estar haciéndolo bien. Seguía todos los consejos que Miroku le había dicho alguna vez y que solo luego de haber dado el paso más grande de su vida se atrevía a hacer. Qué ridiculez, ¿no? Ya habían hecho el amor y a él le daba vergüenza simplemente coquetearle.

- ¿La verdad? Todo- respondió la chica luego de recuperarse del escalofrío que la grave voz de InuYasha le causó- Me dejaste agotada.

InuYasha tragó duro sabiendo que los colores ya habían invadido nuevamente su rostro, pero se mantuvo firme como nunca y no retrocedió ni le tembló la voz.

- ¿Quieres…- susurró corriéndole el cabello del cuello y besándoselo con delicadeza- que te alivie un poco? Es lo mínimo que puedo hacer a modo de disculpa…

Kagome lo escuchaba gratamente sorprendida. Estaba perdida en la sensualidad que InuYasha le transmitía solo con su voz y con pequeños roces. Dejó de lado el pergamino que estaba revisando.

- Y…- susurró Kagome cerrando los ojos disfrutando del toque de sus labios- ¿Qué propones?

- Estaba pensando- susurró InuYasha respirando profundamente totalmente perdido en el aroma de la chica.- Hacerte unos pequeños masajes, aquí…- dijo con sus manos en los brazos de la chica- aquí- continuó bajando hasta las caderas- y aquí- siguió hasta los muslos de la chica deteniéndose.

- ¡Amo InuYasha!

Un pequeño grito se escuchó a un costado de la pareja, seguido inmediatamente de un piquete en la mejilla del nombrado, quien se golpeó con fuerza.

- Myoga...- masculló lentamente InuYasha tomándolo entre sus dedos índice y pulgar.

La pequeña pulga tragó duro al escuchar la terrorífica voz del InuYasha que lo miraba con una ira jamás antes vista.

- ¿Por qué apareces en el momento más inoportuno?- siguió diciendo con la misma voz al tiempo que hacía presión en el pequeño cuerpo.

- A-amo… Es que estaba muy l-lejos- tartamudeó con dificultad- Y me emocioné a-al encontrarlo…

- Maldita pulga- dijo InuYasha alzándolo hasta la altura de sus ojos con el rostro ensombrecido- Te estuve buscando y ahora que ya no te necesito, vienes y me molestas…

- Ya InuYasha…- dijo Kagome con una mueca poniéndose de pie.- Míralo, está aterrado.- su voz tampoco estaba muy animada, ella también se había molestado por la interrupción, por lo que no pudo evitar que le gustara la pequeña tortura de InuYasha.

InuYasha alivió algo la presión de sus dedos con el ceño fuertemente fruncido, momento que la pulga aprovechó y se lanzó contra la mejilla de la chica.

- ¡Gracias Ama!- gritó y al momento empezó a chupar la sangre de Kagome.

La miko se golpeó el lugar donde estaba la pulga y lo dejó caer, mientras miraba a un confundido InuYasha.

- ¿Ama?- repitió Kagome con el entrecejo fruncido.

- ¡Por supuesto!- exclamó la pulga saltando desde el suelo al hombro de la chica. Le apuntó la cicatriz que le había dejado la mordedura de InuYasha de la noche anterior- El amo ya la marcó, eso significa que es su hembra… ¿cómo lo dicen los humanos?- se preguntó golpeándose el mentón con una de sus patas- ¡Ah, sí!- exclamó golpeándose la palma de una mano con la otra- ¡Matrimonio!. La marca significa que ustedes son un matrimonio.

Kagome abrió los ojos como platos mirando a InuYasha que tenía una especie de tic en su ceja.

- ¿Estamos casados?- dijo la chica con un hilo de voz.

- ¡Claro que sí!- exclamó con felicidad la pulga con pequeños saltitos.- Y conociendo la naturaleza del amo InuYasha, que debe ser como la de su padre ¡Ya debiésemos estar esperando a los cachorros! ¡Felicidades!

- ¿CACHORROS?- gritó la pareja totalmente conmocionada.

Acaso… ¿Kagome ya estaba embarazada?.


¿Y? ¿Gustó? Es mi primer lemon completito y espero haya cumplido sus espectativas.

Bueno aquí va la propuesta:

Al ver que tantas personas han leído esta historia, agregado a sus favoritos y/o seguido, que les parece si desde ahora y hasta completar los 100 reviews (que espero se cumplan en este capítulo-ruego ambiciosa-) en cada uno de ellos me digan un personaje sobre el cual quisieran que escribiera un one-shot relacionado con la historia, por ejemplo, si me piden a InuYasha podría hacer un one shot sobre el motivo del por qué después de un viaje que hizo en esos tres años cambió su confianza respecto al regreso de Kagome. Digo esto como ejemplo, porque realmente se me ocurrió algo entrete y bastante tierna ajajajaj.

¿Les gusta la idea? ¿Les atrae? El personaje con más review gana xD

Todos pueden votar! Es cosa de dejarlo en un review! Se aceptan ideas también sobre qué les gustaría de ese personaje elegido, ¡por supuesto!

Agradecimientos!

Lizell: Me alegro que lo hayas entendido y muchas gracias por seguir leyendo y comentando!

honeystrange17: Gracias! Intento que quede lo más cercano a lo que podría haber sucedido en el manga, me alegro que esté resultando! Muchas, muchas gracias por leer y comentar! Y a mi también me encanta este InuYasha sexy ajjaja

gaby : ¡Escritora favorita! Muchas, muchas gracias! Ni te imaginas lo emocionada que me dejas con ese comentario. ¡Espero te haya gustado este capítulo!

serena tsukino chiba: Y aquí está el lemon! Jajajja ¿te gustó? Ay! de verdad espero que sí! Tengo pensado unos buenos celos para el futuro que sé que te gustarán. Gracias por leer y comentar siempre!

Jachagaco: ¡Qué alegría! Espero que te haya gustado este cap también. Me encanta Ryu, y será muy importante para el futuro. Al parecer gustó de Miroku y Sango así que seguiré dándoles sus pedacitos. Tengo pensado agregar a Sesshomaru y Rin pronto, ¿que opinas?

Hillary STH Fan: Te entiendo tanto! Yo también era de leer historias completas ajjaa Maldita impaciencia! Por eso me siento más honrada a que hayas leído esta historia en proceso. Prometo demorarme lo menos posible para que la impaciencia se mantenga a raya. Muchísimas gracias por leer y comentar.

PaulaLunatica: Gracias por ponerme en tus favs! Y te entiendo lo del movil! ajjaj a mi también me ha pasado. Intento mejorar a cada capítulo mi redacción que siento que tambalea en ciertas ocasiones. Por otro lado, el usar las palabras "originales" me ha servido mucho para aprender de la cultura japonesa, así que seguiré haciéndolo por lo mismo. ¿Crees que sea necesario agregar un pequeño diccionario al final para esas palabras? Gracias por comentar y leer!

KEwords: No me demoré casi nada! Gracias por todos los halagos! Intento mejorar cada vez más para subir el nivel y entregar un buen producto. Me he esforzado bastante y me alegro que esté siendo reflejado en tan buenos resultados! Muchas gracias por leer y por darte unos minutos para comentar!

Samura G: Consumación lista! Jajaj no quise recargarlo con más soluciones para que se disfrutara bien este capítulo. Gracias por todos tus halagos, realmente me esfuerzo para entregar un buen trabajo y no decepcionarlas. Gracias por leer y comentar! Y amar tanto a este InuYasha ajajaj

Tammy Souza: No te preocupes por la tardanza! Lo importante es que leas y comentes, yo te lo agradezco un montón. Que alegría que lo hayas disfrutado!

Bueno, espero sus votos!

Gracias también a aquellos lectores anónimos, por darse minutos de su tiempo en leer esta pequeñita creación. Espero se den un tiempito y voten por su personaje favorito y les prometo una historia increíble!

Amor para todos!