Capítulo 11
Futuro
El objeto reposaba sobre su escritorio. InuYasha sentado con las piernas cruzadas movía una de ellas impaciente, con los ojos cerrados y el entrecejo fruncido. Kagome suspiró intentando calmar su propia angustia y nerviosismo, esa prueba finalmente les diría si estaba o no embarazada.
Desde la aparición de Myoga, ambos quedaron bastante impactados. InuYasha casi podía escuchar la explicación del pequeño youkai resonando en su cabeza:
" - Los Inu Youkai al momento de escoger pareja, lo hacen para toda su vida. Para ello marcan a la hembra escogida en el acto de consumación, así ¿ven? - apuntó los pequeños orificios que quedaron como marca de los colmillos de InuYasha- aquí están. Si no fuese la hembra elegida para ser compañera simplemente realizarían el acto y no la marcarían.
- ¿El marcarla significa que la escogí como mujer?- preguntó un sonrojado InuYasha.
Myoga se sentó cómodamente en el hombro de la chica mientras asentía con la cabeza.
- Es el pacto de unión entre ambos.- explicó sabiamente- Se unen las energías vitales inmediatamente para el resto de sus vidas. – saltó al hombro de InuYasha y dio pequeños saltos- ¡Lo felicito amo, realmente la señorita Kagome es una mujer muy fuerte, que le dará una poderosa descendencia!
- ¿Pero por qué dijo que estaba embarazada?- preguntó Kagome intentando controlar los acelerados latido de su corazón y totalmente agobiada por la gran cantidad de información.
- Pues porque el amo InuYasha es un semental - respondió Myoga como si fuese lo más obvio e incluso se podía ver algo orgulloso.
No podían distinguir cuál de los dos estaba más avergonzado.
- Pero no es posible que esté embarazada- soltó Kagome cayendo sentada en el piso- No es posible… He estado tomando mis pastillas desde hace 2 años por un desorden hormonal…
- ¿Pastillas?- repitieron Myoga e InuYasha sin entender nada.
- Son unas cápsulas que me impiden quedar embarazada si las tomo todos los días- susurró Kagome más para ella que para el resto.
InuYasha tenía un caos en su interior. Miedo, felicidad, emoción, angustia y confusión, sobre todo por el estado de Kagome, que parecía bastante afectada ante la posibilidad que fueran padres, ¿acaso ella misma no había dicho que tendrían hijos? O ¿ya se había arrepentido? Pero había mencionado que esas pastillas las estaba tomando de hace bastante tiempo, antes de volver con él. Entonces, ¿nunca planeó tener cachorros con él? Se agarró la cabeza con las manos, agobiado por tantas dudas.
- Tendremos que hacerme una prueba- dijo Kagome intentando recordar las clases de sexualidad en el Instituto. Se levantó controlando su exaltación- Pero debemos esperar 3 días por lo menos… y aun así dudo que aparezca un resultado totalmente seguro…"
- Me complicaría un poco con los estudios…
La voz de Kagome interrumpió sus pensamientos. Abrió los ojos observándola mirar el techo con el ceño levemente fruncido.
- ¿Qué?- preguntó InuYasha confundido.
- Tendría que congelar el año o algo así cuando nazca- siguió la chica que parecía estar planeando algo concentrada- Y luego tendrías que quedarte tú con el mientras estudio, durante mis horas de clase, digo… también está mi mamá para ayudar. ¿Qué tan complicado puede ser?
- ¿De qué hablas Kagome?- insistió InuYasha.
- ¡Del bebé, InuYasha!- exclamó la chica dirigiendo la mirada hacia él.
- ¿Del cachorro?- repitió el hanyou ceñudo.
- Cachorro…-rio la chica con aire soñador- me gusta cómo suena…
Inuyasha apretó la mandíbula nervioso. Desde la conversación con Myoga la había llevado a la casa de su madre en su época sin siquiera avisarles a sus amigos. No habían tenido mucho contacto físico, ya que no quería importunarla –aunque la verdad él no sabía cómo acercarse nuevamente a ella-. InuYasha estaba especialmente atento a todas las necesidades de la chica y le impedía todo tipo de esfuerzo a un nivel totalmente exasperante, lo que inevitablemente hizo sospechar a la familia de la chica de que algo ocurría.
- ¿Kagome?- llamó con la duda carcomiéndolo. Cuando la chica centró su atención en él, éste no pudo evitar girar el rostro hacia el piso.
- Dime- instó la chica a que continuara.
- ¿Quieres tener a… al cachorro?- preguntó finalmente sin atreverse a mirarla.
Kagome arrugó el ceño. Se levantó del escritorio dejando la prueba en el olvido y se acercó a InuYasha, arrodillándose frente a él.
- ¡Por supuesto!- exclamó buscando sus ojos que estaban escondidos por el flequillo.- ¿Qué te hizo pensar lo contrario?
InuYasha levantó el rostro encontrándose con la molesta mirada de la chica. Soltó un suspiro. Últimamente estaba diciendo mucho lo que sentía.
- Te vi aterrada cuando Myoga lo dijo- respondió este mirando a un costado al tiempo que se encogía de hombros- Y desde ese momento… bueno, tú y yo no hemos…- se cortó totalmente sonrojado.- ya sabes.
- Pensé que tú no estabas cómodo con eso- respondió la chica con las mejillas ruborizadas al entender a lo que se refería- No quise presionarte o molestarte… además, tú tampoco te mostraste dispuesto a-
- ¡Keh! Eso jamás me molestará- interrumpió InuYasha alzando el rostro de costado con los ojos cerrados.- Yo pensé que ya no querías.
- Eso tampoco pasará- susurró la chica con una sonrisa tímida que fue recibida con la mirada avergonzada de InuYasha.
- ¿Por qué tienes miedo entonces?- preguntó InuYasha.
- Porque ser madre es algo difícil- respondió la chica como si fuese algo obvio- Además está la Universidad y algo está pasando con los youkai y quiero aclararlo antes traer a nuestros hijos a este mundo.
- ¿Nuestros hijos?- repitió InuYasha dando un salto.
- Por supuesto tontito- rio la chica pasando una mano por el cabello plateado.- Quiero tener a tus cachorros InuYasha, jamás pienses lo contrario. Tú…- dijo cambiando su semblante a uno más inseguro- ¿quieres?
InuYasha ladeó la cabeza con una media sonrisa. Notó la vacilación en el rostro de la chica y su aroma fácilmente lo identificó con el miedo. ¡Qué loca estaba! Él era el que debía temer que ella se arrepintiese de estar a su lado, él era el hanyou, mientras ella era una miko hermosa, inteligente y bondadosa, además de poderosa, en fin, una mujer que podría estar con quien quisiera.
- Eres una boba- le dijo con una media sonrisa tomándole la mano con ternura.
- Argg…- gruñó la chica con el ceño fruncido aunque una pequeña sonrisa hizo amago de aparecer. Le soltó el cabello y se puso de pie con las manos en su cintura- Bueno, no tienes mucha opción.- dijo con aire de superioridad- ¿se supone que estamos casados o no? Así que deberás cumplir con tus deberes como esposo.
InuYasha aumentó su sonrisa, agradado de que Kagome pudiese leer lo que él quería expresar sin que tuviese que forzarse a hablar. Bueno, claramente a ella no le gustaba mucho, pero parecía que ya había asumido esa dificultad de su carácter. Sintió un nuevo nudo en la boca de su estómago al tomar el peso de las palabras de Kagome: estaban casados y todo el asunto del embarazo lo había desplazado a segundo plano.
- De eso ya hablaremos- continuó la chica acercándose al escritorio, ajena a los pensamientos de su compañero. Sin ver el resultado, tomó la prueba y volvió a donde estaba el hanyou- Ya pasó el tiempo para que aparezca el resultado. ¿Listo?
InuYasha asintió con sus ojos fijos en ese extraño objeto que la chica, arrodillada frente a él, sujetaba entre sus manos.
- Bien…- dijo la chica soltando una gran cantidad de aire para intentar calmarse- Aquí vamos…
Su mirada finalmente se centró en el aparato, mientras los corazones de ambos resonaban con potencia. InuYasha esperó que Kagome hablara, pero parecía que había quedado paralizada.
- ¿Y?- llamó ansioso- ¿Qué dice esa cosa?
La chica tardó un poco, pero finalmente levantó el rostro con los ojos brillantes y una suave sonrisa, sin embargo, InuYasha no tuvo que recurrir a analizar su aroma para saber que algo iba mal.
- Negativo- respondió la miko bajando la prueba hasta su regazo, pero quitando rápidamente la vista del hanyou- No estoy embarazada.
Se puso de pie con rapidez y dejó la prueba nuevamente sobre el escritorio, quedándose unos segundos allí. Intentaba hacer lo posible por no llorar, para que InuYasha no se percatara de su estado y así evitar preocuparlo. Es verdad que aún no quería quedar embarazada, y que durante esos tres días había sopesado la posibilidad, concluyendo que en ese momento de su vida le traería más complicaciones de las que eran necesarias, pero ahora que sabía el resultado, una especie de vacío se había asentado en su pecho causándole unas enormes ganas de llorar. Soltó un fuerte suspiro intentando alejar la tristeza ilógica y ridícula que parecía invadirla. ¡Ella sabía que las probabilidades eran mínimas! Las pastillas anticonceptivas eran parte de su rutina y funcionaban a la perfección. ¡Qué tonta era! Se giró para buscar salir de la habitación y alejarse de InuYasha antes que las lágrimas la vencieran, pero se topó con el fuerte pecho del hanyou bloqueándole el paso.
- ¿Vamos a desayunar?- preguntó la chica continuando con su idea de aparentar, pero la voz le falló, saliendo temblorosa.
InuYasha la envolvió entre sus brazos y la sujetó con fuerza, apoyando su cabeza en la de ella.
- Solo no es el momento- le susurró en el oído con ternura- Ya llegará.
Kagome, que había contenido su respiración, la soltó en un sollozo que rápidamente aumentó en intensidad hasta convertirse en llanto. Liberó esa tristeza que había nacido con la desilusión mientras InuYasha le acariciaba la espalda y le daba pequeños besos en su cabeza. Cuando estuvo un poco más calmada levantó el rostro encontrándose con una dorada mirada preocupada. ¿Él sabía lo que le pasaba porque también lo estaba viviendo?
- ¿Desde cuándo te volviste tan maduro?- dijo Kagome con una suave risa y el rostro empapado de lágrimas, decidida a animarlo por si sus suposiciones eran ciertas.
InuYasha la ajustó más a su cuerpo y arrugó el ceño.
- Siempre he sido maduro- respondió molesto causando una carcajada en la miko.
Luego de desayunar, Kagome instó a InuYasha a que salieran para distraerse, ya que el abuelo se había dado cuenta que algo sucedía y los empezaba a atosigar con preguntas incómodas.
Caminaban por un parque cercano, InuYasha nuevamente con ropa de esa época y ambos con un cono de helado en sus manos.
- InuYasha…- llamó Kagome notando como se devoraba el helado complacido.
- ¿Mmhh?- emitió InuYasha concentrado en su comida.
- ¿Qué opinas eso que dijo Myoga?- preguntó la chica sentándose en una banca.- ¿De que estemos unidos?
InuYasha paró el camino del cono a su boca y la miró nervioso. Se sentó junto a ella y centró su atención en la extraña comida helada que tenía en sus manos. Kagome esperó pacientemente a que le dijera algo, sabía que no sacaba absolutamente nada con presionarlo, pero la duda la carcomía, ¿Estaría arrepentido o contento con la situación?
- Perdóname- susurró InuYasha observando cómo se derretía el helado en sus manos. Había llegado la hora de enfrentar el miedo que lo estaba consumiendo desde la mañana- No sabía lo de la marca, no sabía que eso sucedía y menos de las consecuencias.
- ¿Estás arrepentido?- preguntó la chica haciendo lo mismo con su helado.
- No te pregunté, Kagome- respondió éste con la voz amarga- te forcé a una situación sin consultártelo y ahora somos compañeros para toda la vida… Eso implica muchas cosas…
- ¿Qué cosas?
- No sabía el cómo, pero sí sabía que cuándo un youkai, o en mi caso, un hanyou, marca a su compañera mezclan su energía vital- masculló angustiado. Tenía que decirle toda la verdad a Kagome, tenía que saber a lo que la había expuesto.- Eso significa que el que más hubiese vivido reduce sus años para que el que menos años tenía por vivir, la extienda hasta la misma cantidad que el primero la reduce.
- ¿Una especie de promedio?- preguntó la chica con lentitud intentando asumir las palabras del hanyou.
- No sé qué significa eso- respondió con un suspiro cansado.
- Que se suman lo que les queda de vida a ambos y luego se reparte entre los dos- simplificó la chica sopesando sus propias palabras.
- Algo así- confirmó el hanyou con una mueca.- al final, ambos viven la misma cantidad de años.
Kagome giró su helado para que no cayera por su mano y observó las gotas caer al piso.
- ¿Significa que viviré mucho más de lo que un humano viviría?
InuYasha asintió sin atreverse a mirarla.
- ¿Y durante todo ese tiempo se mantiene el vínculo?- preguntó nuevamente la chica, esta vez mirándolo.
InuYasha nuevamente asintió sintiendo los castaños ojos de la chica sobre él. Esperó un grito, algún Osuwari, cualquier reacción, pero ella se quedó mirándolo totalmente tensa.
- ¡Por Kami Kagome, dí algo!- explotó luego de unos minutos en silencio alzando los brazos.
- ¿Qué piensas tú de eso, InuYasha?- preguntó
- ¿De qué?- preguntó alejándose un poco intimidado por la mirada penetrante que la chica le dirigía.
- ¿De qué va a ser?- dijo exasperada Kagome- ¡Del matrimonio!
- Pues…- masculló InuYasha mirando a todos lados buscando alguna forma de zafarse de la pregunta. Al ver que no tenía escape se rindió mirando a un costado totalmente avergonzado- Ya te lo he dicho…- dijo con la voz muy baja- no sabía lo de la marca, pero el casarnos estaba dentro de mis planes…
Esperó algún comentario de la chica, pero solo recibió silencio. La observó de reojo y vio que ella comía tranquilamente de su helado sin estar dispuesta a responderle.
- ¡Kagome!- llamó nuevamente exasperado, moviendo los brazos y manchándose la cara con algunas gotas de helado.
La nombrada se llevó un dedo a su mentón mientras levantaba la vista al cielo, causando que él solo se exasperara más.
- No quiero decirle a mi mamá como quedamos unidos- dijo la chica pensativa- Es bastante… vergonzoso, el tener que explicarlo, digo… pero sin decirle eso no veo problema, podríamos decirle que simplemente al escogerme quedamos unidos por las leyes youkai… Además conociéndola, lo más probable es que quiera que tengamos una ceremonia en esta época…- se giró hacia él- ¿te molestaría?
InuYasha pestañó repetidas veces y notó los brillantes ojos de la chica. ¿Acaso Kagome estaba contenta con todo lo que le había dicho?
- No sería mucho, le pediré que sea algo familiar, - agregó la chica nerviosa por la posible negativa.- sería lindo que-
- ¿Te das cuenta de lo que dices?- interrumpió InuYasha ceñudo- Estás vinculada a mi, vivirás mucho más que el resto de los humanos—
- Y tú mucho menos que el resto de los hanyou- lo interrumpió esta vez ella- y no te veo complicado por eso.
- ¡Es muy distinto!- exclamó InuYasha alzando la voz- Ser hanyou no es algo bueno, así que vivir menos es bastante positivo, pero tú estás alargando tu vida más de lo que corresponde. Verás a tu familia morir, ¡incluso a Sota!
- Entiendo que mi vida se extenderá- respondió la chica molesta, ignorando el nudo que se le hizo al pensar en la muerte de sus familiares- pero, ¿será a tu lado, no? Se supone que somos compañeros de por vida… Eso dijo Myoga, ¿te arrepientes de eso?
- ¡Claro que no!- respondió InuYasha poniéndose de pie molesto.
- ¿Entonces? ¿Cuál es el problema?- exclamó la chica haciéndole frente. Aunque era notoriamente más baja que él, su carácter no la hacía ver menos.
- ¡Estarás siempre conmigo!- respondió InuYasha como si fuera obvio alzando más la voz.
- ¡Eso es lo que quiero!- gritó la chica con tal ímpetu que su última bola de helado cayó al piso.- ¡Te amo idiota! ¡Quiero pasar toda mi vida a tu lado! ¡Pero parece que no te basta, que quieres otra cosa!
- ¡Claro que quiero estar siempre contigo tonta!- gritó InuYasha exasperado- ¡No podría vivir sin ti! ¡Por eso me quería casar contigo!
Kagome se lanzó al cuello de InuYasha y le plantó un beso emocionado. Un sonido de aplausos los obligó a darse cuenta de su alrededor. Un grupo de personas los miraba sonrientes, haciéndolos sonrojar y separarse inmediatamente. Se alejaron rápidamente del parque escuchando expresiones tales como "que románticos tan extraños", "que lindo es el amor de los jóvenes", que solo aumentaron su vergüenza, la cual les impidió notar que a la distancia un par de ojos los miraban furiosos.
Al llegar al templo, la familia Higurashi los esperaba para almorzar. Kagome e InuYasha se sentaron a un costado de la mesa con una sensación de tranquilidad de la cual prontamente el resto de los presentes se dieron cuenta.
- Cuéntanos de tu misión, hermana- pidió Sota emocionado.- Me encontré con Yumiko en el camino y me dijo que estaban esperando su regreso con ansias, para que les trajeran información. ¿Algo está sucediendo en el Sengoku?
Kagome se cubrió la boca con ambas manos. Había olvidado por completo que debía regresar hace 2 días al templo para decirles lo que sea que hubiese averiguado sobre el extraño poder maligno que estaba apareciendo en esa época. Si no hubiese sido por ese casual encuentro de su compañera de equipo con su hermano jamás lo hubiese recordado.
- Luego iremos al templo a informar lo que pasó con el hijo del terrateniente.- exclamó angustiada dirigiéndose a InuYasha- Se me olvidó completamente que debíamos volver, ¡Es tu culpa InuYasha!- agregó molesta.
- ¿Qué?- exclamó el hanyou deteniendo el camino de la comida a su boca-¿Por qué me hechas la culpa?
- ¡Me distraes!- respondió algo avergonzada. Tomó sus palillos y siguió comiendo ignorando los reclamos que comenzaba InuYasha.
- Bueno, bueno chicos- calmó la madre de Kagome con una sonrisa.
- ¡Hermana!- interrumpió Sota- ¿nos contarás?
- Lo siento Sota- respondió Kagome con una mueca- Esta vez no puedo decir nada, no aún.
- Debe ser algo realmente grave, ¿no?- preguntó el abuelo ceñudo- Ahora lo entiendo, por eso estuvieron tan preocupados desde que volvieron.
Kagome e InuYasha dieron un respingo en sus asientos. InuYasha, inevitablemente sonrojado, miró de reojo a la chica viendo como asentía a lo que su abuelo le había dicho y no pudo evitar apretar los palillos en sus manos. La realidad había sido muy distinta y su actual situación también lo era.
- ¿InuYasha?- llamó la Sra. Higurashi al cabo de un rato. El almuerzo ya había acabado para el resto, pero extrañamente InuYasha apenas había probado bocado.- ¿Acaso no te sientes bien?
- ¿Perdone?- preguntó InuYasha levantando la vista de su plato.
- No has tocado tu comida- dijo la mujer con un tono preocupado.- Eso no es común en ti.
InuYasha la miró fijamente un segundo y de pronto se puso de pie sorpresivamente.
- ¿Qué haces?- preguntó Kagome ceñuda.
- Sra. Higurashi- dijo con voz segura y el rostro alzado, ignorando a Kagome.- Ruego una audiencia con usted en el momento en que lo permita.
Un extraño silencio se hizo presente en la mesa, cortado por Sota que soltó una pequeña risa. La madre de Kagome quedó algo sorprendida por tal reacción del peliplateado, y lo miró confundida por unos segundos, sin embargo, al notar el claro nerviosismo que tenía el chico oculto detrás de esa máscara de seriedad y decisión, hizo lo que consideraba adecuado a la situación.
- Por supuesto InuYasha. Permiso familia- dijo poniéndose de pie con solemnidad y haciéndole un ademán al chico para que lo siguiera- Acompáñame por favor.
Kagome quedó con la boca abierta sin entender nada de lo que sucedía mientras veía a un decidido InuYasha seguir a su madre hasta la sala.
InuYasha se sentó frente a la madre de Kagome con la mayor seguridad que pudo reunir en ese momento, luego de que ella cerrase la puerta para que nadie más los escuchara.
- Bien, InuYasha- inició la mujer con una suave sonrisa- ¿cuál es el motivo por el que querías hablarme a solas?
El nombrado apretó los puños sobre sus rodillas y la miró firmemente. Se enfrentaba contra youkais de maldad y poder inigualables, pero no recordaba sentir un nerviosismo similar al que tenía en ese instante.
- Sé que no tengo mucho para ofrecer- comenzó-, pero puedo asegurarle que mientras yo viva, a Kagome no le faltara nada y su felicidad es y será la prioridad. Me encargaré de que termine sus estudios y cumpla sus sueños, sin importar cuales éstos sean ni cuanto demoren en realizarse. Lo que le ofrezco es mi completa y absoluta protección y dedicación a su hija.
Jamás se imaginó en una situación semejante. Intentaba parecer seguro y valiente al decir sus palabras, pero su estómago estaba totalmente comprimido por sus nervios. Mantuvo la mirada de la madre de su hembra durante unos segundos que le parecieron horas.
- Querido- dijo la mujer suavemente- Todo lo que me acabas de decir, ya lo sabía y no lo dudo. Pero no sé por qué me lo estás repitiendo y menos por qué me pediste esta reunión de forma tan solemne.
InuYasha tragó duro. No sabía muy bien cómo hacer lo que planeaba hacer. Gracias a su madre se había enterado de algunas de las costumbres humanas, pero solo a grandes rasgos. Dio un fuerte suspiro intentando calmarse al ver que la madre de Kagome lo miraba con serenidad e incluso, cariño.
- Vengo a pedir la mano de Kagome- resolvió finalmente con una pequeña reverencia.
La mujer se quedó en silencio, mientras el hanyou no levantaba la cabeza.
- InuYasha- llamó suavemente. El hanyou se atrevió a mirarla, encontrándose con una conmovida mujer- Lo único que quiero que le ofrezcas a mi hija es todo tu amor.
- Mi amor y mi vida- respondió intentando calmar su emoción.
Sra. Higurashi le regaló una amplia sonrisa que él respondió con una aún mayor.
- Ya pueden entrar- dijo de pronto la mujer mirando hacia la puerta.
La puerta se abrió y ante el impacto de InuYasha- que por su concentración en la conversación no se preocupó de evitar que los estuviesen espiando- ingresó Kagome que, con una emoción difícil de describir, se lanzó a abrazar a su madre. El abuelo y Sota aparecieron tras ella con grandes sonrisas.
- ¡Mi nieta se casará!- gritó el abuelo con lágrimas en los ojos mientras lanzaba arroz por la sala.
- ¡Bien hecho Hermano!- exclamó Sota dándole unas palmadas en la espalda.
InuYasha, dentro de toda la vergüenza y consternación que estaba viviendo, asintió tímidamente.
- Y ¿Cuándo será la ceremonia?- preguntó el abuelo dejando finalmente de tirar arroz.
Finalmente salían del templo luego de dar su informe al maestro Akira. El anciano parecía muy preocupado por lo que habían presenciado, por lo que les pidió que fueran a investigar al pasado de forma urgente, aprovechando que la miko aún no ingresaba a la Universidad. Además les entregó un antiguo libro que les permitiría ver la forma de mantener el pozo seguro, ahora que estaba abierto para todos.
InuYasha parecía apresurado en querer volver al Sengoku y el motivo, aunque no había dicho palabra, era simplemente que quería regresar para así disfrutar finalmente de un poco de completa soledad con su mujer.
"Mi mujer", pensó sonrojado observando la espalda de la miko. "por la ley de los youkais y en un mes por la de los humanos"
Caminaban por una avenida buscando las provisiones que llevarían a su cabaña. Kagome se había medido mucho más con la comida, ya que tenía aún bastante en el pasado, por lo que finalmente estaban próximos a terminar. Sin embargo, una tienda llamó la atención de la chica, que se detuvo frente a la vitrina con los ojos brillantes. InuYasha se fijó en lo que Kagome observaba y se encontró con una especie de kimono muchísimo más voluminoso y de color blanco.
- Es un vestido de novia occidental- explicó la chica ante la mirada curiosa de InuYasha.- Me gustaría usar algo así cuando sea la ceremonia, pero es bastante costoso y será tan íntima que no creo que valga la pena…- terminó algo desilusionada.
- Si es lo que quieres, lo tendrás- dijo InuYasha decidido- Ya veremos cómo.
Kagome le regaló una hermosa sonrisa, no porque estaba la posibilidad de usar el vestido con el que siempre había soñado sino por la determinación del hanyou en entregarle algo que incluso podría considerarse solo como un capricho. Lo abrazó de costado imaginando el futuro.
- Kagome…- llamó InuYasha sonrojado luego de unos instantes. La chica se giró mirándolo curiosa- ¿Podemos regresar ya a la cabaña?
- ¡Claro!- respondió ella revisando las bolsas- Creo que ya tenemos todo, pero - agregó confundida- ¿por qué te pusiste rojo?
- ¡Feh! Solo vámonos, anda- exclamó evitando su mirada sintiendo como el calor invadía su cuello.
Cerca ya de su casa, escucharon como los llamaban a lo lejos. Yumiko con su larga cabellera suelta corría emocionada hacia ellos. Se lanzó a abrazarlos y se separó dando pequeños saltitos.
- Los íbamos a visitar- comentó John que venía tras la chica. Miró a Yumiko y suspiró- Ya cálmate Yumi, ya los saludaste.
- ¡Es que me pone tan contenta verlos justos!- exclamó la rubia tomándole el brazo a John.
- El maestro nos dijo que volvieron y quisimos saber cómo estaban- informó John que por su altura, Yumiko parecía una muñeca colgada de él.
- ¡Gracias chicos!- sonrió Kagome, gustosa de encontrarlos.- ¿Por qué no vamos a mi casa y se toman un té? Hace tiempo que no nos sentamos a conversar.
InuYasha lanzó un pequeño gruñido al ver como los extranjeros aceptaban felices la invitación, pero, por suerte, pasó imperceptible por todos. Miró al cielo suplicante, ¿Acaso esa mujer no entendía que él solo quería tenerla a solas?
- ¿Qué esperas InuYasha?- llamó Yumiko que ya había iniciado el camino junto al resto.
Kagome soltó una pequeña risa al ver la actitud de derrotada de InuYasha mientras se acercaba a ellos.
Al llegar finalmente al hogar de Kagome, InuYasha no pudo evitar que su agonía aumentara al encontrarse con Ryu y las amigas de la miko sentados cómodamente en la sala. Los saludaron animados y – las chicas- le señalaron que se habían preocupado por la ausencia de la miko durante tanto tiempo.
- Ryu ya nos explicó que tú e InuYasha fueron a un retiro espiritual fuera de la ciudad- comentó Eri.
La madre de Kagome les llevó bocadillos a todos, por lo que InuYasha, con una amarga expresión en su cara, asumió que no podrían irse hasta unas horas más. Se sentó en una esquina más animado al haberse encontrado con Buyo haciéndolo bailar en sus dos patas traseras. De pronto, un sonido llamó su atención encontrándose con Sota que le hacía gestos desde fuera de la sala.
Kagome observó como InuYasha salía de la habitación y decidió dejarlo tranquilo, ya era suficiente con la cantidad de gente con la que estaba lidiando. Es y será un antisocial, pensó sin poder evitar soltar una risita.
- ¡Creo que Kagome ya se nos distrajo!- comentó Ryu con una carcajada. Buscó con la mirada a InuYasha y al no encontrarlo le lanzó una mirada pícara a su amiga.- ¿Estás buscando a tu semental?
Al escuchar el calificativo que su amigo le había dado a InuYasha no pudo evitar sonrojarse y poner una mano sobre su cuello pasando los dedos por las marcas de los colmillos de InuYasha.
- ¿Kagome, qué-? – Yumiko tomó la mano de la chica y la sacó del cuello dejando a la vista la cicatriz. Sus ojos brillaron emocionados- ¡OH KAGOME!- gritó abrazándola y felicitándola sin descanso.
- ¿Qué es lo que tiene?- preguntó Ryu acercándose a ellas e intentando alejar a Yumiko para poder ver el cuello de su amiga. Sus ojos se abrieron impactados al ver la marca.- ¡Wow! ¡Felicidades!- exclamó moviendo las cejas sugestivamente, mientras John sonreía paternalmente.
La chica no supo que hacer en esa situación. Claramente sus amigos sabían más del comportamiento de los youkai que ella, algo totalmente entendible, ya que durante toda su vida se habían visto rodeados de eventos relacionados con ellos, y al parecer, el emparejamiento no era un tema que había quedado fuera.
- ¿Qué sucede?- preguntó Yuka confundida.
- ¿Cuándo sucedió?- interrumpió Yumiko alejándose finalmente de Kagome. Le tomó las manos e ignoró a la otra chica.
- Hace 4 días- respondió ésta sonrojada.
- ¿Harán una ceremonia?- preguntó Yumiko con los ojos brillantes.
- Una pequeña- respondió nerviosa, no pretendía aumentar el número de asistentes de su boda que ahora constaba de solo 3 invitados más los novios.
- ¿Así quedan unidos por las dos leyes, cierto?- preguntó Yumiko nuevamente.
- ¡Por supuesto!- respondió John tomando a la rubia y sentándola junto a él.- Yumi, deja de agobiarla.
- ¿Cuándo venimos entonces?- preguntó Ryu tomando un vaso con refresco- ¡Hay que comprarles un buen obsequio!
- Chicos, ¿de qué hablan?- preguntó Eri ceñuda.
- ¡Kagome e InuYasha son compañeros! ¡Y también se casarán por las leyes humanas!- exclamó Yumiko poniéndose de pie y poniéndose a dar saltos por toda la habitación, justo en el momento en que la puerta se corría e ingresaba InuYasha.
El hanyou se quedó congelado mientras la rubia se lanzaba sobre él felicitándolo sin cansancio. Había alcanzado a escuchar la última frase de ella y maldijo para sus adentros no quedarse más con Sota. Kagome lo miró incómoda por la situación, no sabía ni qué hacer ni cómo reaccionar.
- ¿Se casarán? – exclamó Eri poniéndose de pie.
- La ceremonia será dentro de un mes- respondió InuYasha mirándola fijamente. ¡Cómo detestaba a esa mujer! Sonrió arrogante mientras finalmente lograba dejar quieta a Yumiko junto a él.- Si quieres puedes venir, así no te quedan dudas sobre mi relación con Kagome.
Ayumi y Yuka saltaron de sus lugares y fueron a abrazar a su amiga mientras Eri hacía una mueca amargada. Kagome reía nerviosamente agradeciendo la alegría de sus amigas, pero le entristecía la reacción de Eri, quien finalmente se decidió a acercarse a ella.
- Veo que ya no hay forma de te alejes de este inútil que solo te ha hecho sufrir- dijo con un fuerte suspiro. InuYasha sintió la ira comenzando aparecer.
- Eri, eres mi amiga y te quiero- dijo Kagome haciéndole frente- Pero es la última vez que te permito que hables así de InuYasha, él es el mejor hombre que he conocido y es la persona a quien elegí para pasar el resto de mi vida. – estaba molesta con Eri y ya era hora de que le dejara en claro que no podía dar ese tipo de comentarios- Y me siento privilegiada de que él me acepte y me ame de la forma como lo hace.
Tanto sus otras amigas como los del templo estaban en un tenso silencio, excepto Ryu que soltó una pequeña risa mientras seguía comiendo unas botanas. Eri abrió los ojos sorprendida, pero rápidamente se compuso. Se giró hacia InuYasha y caminó hacia él con paso firme.
- Más te vale que la cuides- le dijo colocándose las manos en su cintura haciendo que InuYasha diera un paso atrás desconcertado.- O juro que te mataré.
Ryu no pudo contener más la risa y lanzó una fuerte carcajada ante la ironía que le producía que una humana amenazara al hanyou de esa forma.
- Bueno estamos celebrando este compromiso ¿o no?- dijo éste alzando su vaso animado.
Luego de ese momento el ánimo mejoró notablemente. Ryu le lanzaba constantes bromas respecto a la marca de la miko e InuYasha y Kagome sentían que su cara explotaría en cualquier momento. Las chicas parecían totalmente emocionadas por el próximo matrimonio y se dedicaron a planear muchos detalles.
En un momento de distracción InuYasha aprovechó para salir un momento al jardín y descansar de las ruidosas chicas. Miró el atardecer pensativo. Quién lo hubiese dicho, realmente se casaría. Mi madre estaría muy contenta, pensó sentándose en la engawa* con calma.
- Kagome parece muy emocionada.
Ryu se sentó junto a él y le entregó un té que la madre de Kagome recién había llevado. InuYasha agradeció con un asentimiento de cabeza y lo bebió gustoso.
- Me alegro que la hayas marcado InuYasha- continuó Ryu observando el atardecer. El nombrado dio un salto en su asiento y lo miró confundido- Así podrán estar juntos mucho, mucho tiempo- continuó- se lo merecen.
InuYasha dio una sonrisa de lado. Mucho, mucho tiempo, repitió para si mismo.
- Sabes cuánto quiero a Kagome- continuó Ryu esta vez mirándolo- Es como mi hermana pequeña- aclaró de inmediato ante la mirada celosa del hanyou- y por eso sé cuánto bien y cuanta felicidad le traes, aunque no olvido que la hiciste sufrir bastante con tu demora, ¿eh?
- ¡No podía abrir el pozo!- exclamó InuYasha molesto.- ¡Tú sabes qu-
- Me refiero a Kikyo- interrumpió el exterminador.
- Eso fue otra cosa- dijo InuYasha luego de recomponerse.- Tenía una promesa con ella y soy un hombre de palabra, por eso intenté protegerla nuevamente de Naraku…
- Pero estabas enamorado de ella y aun sabiendo de los sentimientos de Kagome, permitiste que ella viera como te escapabas con Kikyo- dijo Ryu calmadamente. Dio otro sorbo de su te esperando la respuesta de InuYasha.
- Nunca estuve enamorado de Kikyo- respondió el hanyou ceñudo.
- ¿Ah no?- inquirió Ryu con las cejas alzadas. Estaba logrando que InuYasha le dijera todo lo que alguna vez sintió y el muy ingenuo no se estaba percatando.
- Pensé que sí- respondió InuYasha notando como el sol comenzaba a esconderse por el horizonte- Pero cuando llegó Kagome…- una suave sonrisa apareció en su rostro- Esa niña tonta e impulsiva, que no me hacía caso nunca y solo se buscaba problemas, me hizo darme cuenta que, comparado con lo que sentía por ella, por Kikyo solo tuve cariño y agradecimiento, a final de cuentas fue la primera humana extraña con quien pude relacionarme.
- La primera en aceptarte- asintió Ryu que tenía una leve noción de la historia del hanyou gracias a Kagome.
- No…- dijo InuYasha volteándose hacia él- Kagome fue la primera en aceptarme, tal como soy.
Ryu le dio una pequeña palmada en la espalda a InuYasha con una gran sonrisa.
- Kagome me salvó Ryu- continuó InuYasha con una sonrisa- Me enseñó lo que significa amar y entregarse completamente, sin importar las consecuencias. Kikyo fue una etapa importante en mi vida, pero no puede compararse a lo que siento por Kagome. Me enamoró, maldita sea- soltó con una carcajada- No sé en qué momento exacto fue, pero no pasó mucho para darme cuenta que ya no podía vivir sin ella.
- Y no tendrán que hacerlo- respondió Ryu con última palmada en la espalda del hanyou- Vivirán siempre juntos.
InuYasha asintió emocionado, agradecido de las palabras del humano.
- Chicos, está haciendo frío, ¿por qué no entran?
Kagome salió con sus ojos brillantes y llevando una manta. InuYasha se puso rojo al instante, nervioso de que la miko pudiese haber escuchado todo su discurso ¿Pero en qué momento había soltado la lengua de esa forma? Notó que el cielo ya estaba oscuro y recordó un hecho importantísimo en su vida, ¡la luna nueva se acercaba!
- Yo entraré Kag, no te preocupes por mí- dijo Ryu poniéndose de pie. Se acercó a la chica y le besó la frente.- Estoy muy feliz por ustedes.- dijo conmovido. Kagome asintió emocionada por la alegría que los ojos de Ryu le transmitían.
InuYasha hizo una mueca ante el gesto de Ryu, aún no podía acostumbrarse a ese tipo de acercamiento entre ellos, pero rápidamente volvió a darle la espalda para que no viera su sonrojo inicial. De pronto, sintió como una tela cubría sus hombros alejando el frío que comenzaba a incomodarlo. Alzó el rostro y vio como Kagome lo rodeaba y lo obligaba a abrir los brazos para sentarse en el espacio que dejaban sus piernas cruzadas.
- Siento todo el ruido- dijo tomando los brazos de InuYasha para que los pasara sobre ella.- Sé que tanta gente te incomoda.
InuYasha, tomando la orilla de la manta la cubrió totalmente abrazándola por su estómago y acomodando su cabeza junto al de la chica.
- No te preocupes- le dijo ajustándola a su cuerpo. Sentía la espalda de la chica contra su pecho, y sus piernas descubiertas por la falda que usaba, resguardadas por las de él.- ¿Y cómo pudiste escaparte de ellos? ¿No vendrán buscándote acá?
- Las chicas piensan en el pastel y Yumiko está entretenida con John- sonrió Kagome- planea la boda de ellos.
- ¿Se casarán?- preguntó sorprendido, intentando mirarle el rostro.
- Siempre han estado enamorados- suspiró Kagome- Se conocen desde que nacieron y llegaron juntos a Japón. Son muy distintos, John es extremadamente calmado y Yumiko es… bueno, Yumiko- rio contenta- No se han casado porque John quiere que ambos terminen sus estudios primero, ¿lindo no crees?
Kagome giró su rostro buscando la mirada de InuYasha y se encontró con sus labios a escasos centímetros de ella. Se miraron un segundo y lentamente fueron acercándose hasta fundirse en un tierno beso. InuYasha apretó el cuerpo de la miko contra él confortado por el calor que ella le entregaba.
Kagome buscó la mano de InuYasha y entrelazó sus dedos con firmeza, no quería que él se alejase. Había alcanzado a escuchar solo el final de la conversación que su amigo había tenido con InuYasha, pero fue suficiente para que la sombra que el nombre de Kikyo aún le causaba en su corazón desapareciera. Se giró para alcanzar mejor la boca de InuYasha y así profundizar el beso. Kagome pudo percibir una especie de esencia que venía del hanyou y supo que se estaba excitando tanto como ella.
- InuYasha- susurró Kagome contra los labios del hanyou con una voz seductora.- Ya es tarde… ¿Qué te parece si nos vamos a casa?
InuYasha le lanzó una sonrisa seductora que no hizo más que aumentar su deseo.
- ¡Ya era hora que lo dijeras!- dijo éste robándole un corto beso antes de ponerse de pie.
Con algo de premura lograron que los invitados se marcharan y se despidieron de la familia de Kagome para finalmente marcharse al Sengoku. Llegaron a su cabaña cuando ya había anochecido. Dejaron las cosas que habían llevado en el piso e InuYasha cerró el lugar. Se giró buscando a Kagome quien lo miraba coqueta desde el umbral de su habitación. No negaría que aún le ponía nervioso saber lo que harían y también se sentía algo avergonzado, pero ignorando todo aquello, con pasos firmes y abriéndose la camisa, caminó hacia la chica.
Kagome quedó sin respiración al ver como InuYasha sin sacarle la vista de encima se quitaba la camisa dejando ver sus fuertes músculos. Al llegar frente ella, se apoderó de sus labios sintiéndose algo orgulloso de notar que la chica se había excitado con solo verlo desnudarse. Siguió besándole el cuello mientras la encaminaba hacia la cama.
- Eres tan sexy- gimió la chica recorriendo con la punta de sus dedos su espalda, mientras InuYasha la despojaba de su blusa con agilidad.
InuYasha la arrojó sobre la cama desde donde la miró con una sonrisa arrogante.
- ¿Te has visto en el espejo mujer?- le dijo quitándole de un movimiento la falda dejándola solo en ropa interior. Kagome sintió su deseo avivarse ante la fuerza y dominio que InuYasha inspiraba. El hanyou se colocó sobre ella de un solo movimiento y acercó su boca a la de ella- Tú eres lo más sensual que existe.
Y devorándole la boca y destrozándole la ropa interior para sentir toda su piel, se prometió jamás volver a cuestionarse si era merecedor de ella, después de todo Kagome había nacido para conocerlo y el nació para ella.
- Ya me dio sueño.
La chica se acercó a él y sin pedir permiso se acomodó en su regazo, acostándose sobre su pecho. Sentía su fuerte corazón latiendo con la rápida velocidad que siempre le escuchaba y el sonido la ayudó a relajarse. Un suave sonrojo estaba asentado en sus mejillas y es que no podía evitar ponerse nerviosa cada vez que estaba con él y se atrevía a este tipo de acercamientos.
Sesshomaru, por primera vez, pasó un brazo por su cintura y la mantuvo cerca de él mientras su estola la cubría completamente para mantenerle la tempera. Rin no pudo evitar que su corazón se acelerara al sentir el fuerte brazo de su amo sujetándola con firmeza. Era primera vez que él se atrevía a abrazarla y no sabía muy bien cómo interpretarlo.
- Rin- dijo Sesshomaru en un tono bajo solo para que la chica lo escuchara- ¿Por qué tiemblas?
La chica alzó un poco el rostro encontrándose con los dos ojos del youkai mirándola fijamente. El sonrojo aumentó aún más así como sus temblores. Cumpliría los 15 años esa semana, finalmente dejaría el rol de niña para convertirse en una mujer, ¿Sesshomaru la vería de esa forma?
- Rin- llamó nuevamente el youkai ante el silencio de la chica.
- Solo tengo un poco de frío amo- respondió finalmente acomodándose nuevamente en su pecho.
- Sesshomaru, Rin- dijo éste envolviéndola esta vez con sus dos brazos- Te dije que no me llamaras ni señor, ni amo. Eres una mujer libre y que está bajo mi cuidado, no tienes por qué llamar a nadie así.
Sesshomaru sintió como la chica apretaba su haori y por su aroma supo que estaba contenta. Cerró los ojos acomodándose en el tronco del árbol, listo para pasar la noche en vela cuidando de la humana. Esa humana que no salía de su cabeza cuando estaba lejos y que cuando la tenía cerca no quería soltarla. Maldición, pensó molesto, ¿qué me estás haciendo Rin?
- Buenas noches… Sesshomaru- susurró Rin con una suave sonrisa emocionada. Eres una mujer... repitió la chica en su mente. Eso había dicho. Quizás, solo quizás, tendría alguna oportunidad de ser amada por él.
Lo que ella no sabía es que el youkai había sentido una extraña sensación en su pecho cuando la escuchó decir su nombre. Sensación que aumentó su molestia, pero que no evitó que la apegara aún más a su cuerpo.
Diccionario:
*Engawa: pasarela de madera que se conecta con las ventanas y puertas corredizas en los cuartos de las casas tradicionales japonesas. No recuerdo si la casa de Kagome tiene o no esta parte, pero, bueno, todas las casas pueden tener remodelaciones ¿o no?
Solo diré- PERDÓN! Sufrí de un bloqueo mental enorme, cero creatividad, además que empecé mi último año de mi carrera y colapso un poco.
Para las que han dudado: CONTINUARÉ LA HISTORIA! Aunque me demore, no la abandonaré.
Este capítulo me costó un montón y la verdad solo me gustó el final, pero espero ustedes lo hayan disfrutado.
Respecto al One-shot, lo tengo casi listo por suerte y ganó InuYasha, pero esta idea sigue! Así que espero sus votos! ¿De quien les gustaría que hiciera un oneshot relacionado con esta historia?
Agradecimientos:
serena tsukino chiba: Como siempre, gracias! Me alegro que te haya gustado el lemon y espero hayas disfrutado de este capítulo dulce hasta la diabetes.
Samura G: Lo dejé simple, para no centrarnos en la explicación, pero lentamente irán apareciendo más detalles de la unión. Espero te guste este capítulo! Te invito a que me dejes tu voto por el oneshot!
Sangoaome: Esa tigresa aparecerá muy pronto! Y tengo algo muy entretenido planeado! Gracias por tu voto y espero te guste este capítulo!
Lizell: Jaja me hace demasiado feliz que me digas que te gusta este fic. En realidad también le tengo un gran cariño y por lo mismo quiero que quede lo mejor posible. Todas somos pervertidas! Lo maravilloso es que estos personajes nos dejan serlo con facilidad. Gracias por tu voto y por leer!
LaDyAkAnEyRaNmA: ¿Te hizo llorar? Wow! Asumiendo que fue por algo positivo, que felicidad que haya logrado eso. Este capítulo estuvo muy dulzón para estos dos, así que espero que lo hayas disfrutado. Muchísimas gracias por leer y espero tu voto para el one shot!
gaby: Gracias por leer y habrá más lemon, te lo aseguro. Espero tu voto para el one shot!
setsuna17 : perdonameee T.T Realmente tuve un gran bloqueo y me estaba desesperando por no poder escribir. Espero te haya gustado esta actualización y sigas leyendo y comentando! Espero tu voto!
KEwords : Gracias! realmente me esfuerzo en mejorar, aunque siento que en este volví a caer nuevamente porque me costó mucho terminar este capítulo. Gracias por tu voto, por leer y por tu comentario!
JOAN: Que alegría que te haya gustado tanto para leerlo de corrido. Perdón por las faltas ortográficas y de redacción de los capítulos anteriores! prometo ir corrigiéndolos a medida que me de el tiempo. Muchas muchas gracias por tu comentario! Espero tu voto para el one shot también!
inubreneli: Como te dije, si la continuaré! Lo prometo! Espero te haya gustado este capítulo y t einvito a que me dejes tu voto del one shot!
Marcelalol: Gracias por comprender lo del tiempo! Y siempre me hace sentir orgullo al saber que logro poner un buen escenario y describirlo bien. Espero que te haya gustado este capítulo y espero tu voto!
PaulaLunatica : Pues te hice caso y me forcé un poco más. Gracias por valorar mi trabajo y darme palabras de aliento tan llenadoras. Te hice caso con lo de las notas finales para el vocabulario! Muchísimas gracias por todo, de verdad lo aprecio demasiado! espero tus comentarios de este capítulo y espero no te haya decepcionado.
Karly Masen Potter: Me demoré un poco, pero lo logré! Espero lo hayas disfrutado y gracias por tus comentarios! Espero tu voto del one shot!
O.P. Wendy: Así como genio realmente lo dudo Jajjaja, pero gracias por tus palabras, me hace muy feliz que te haya gustado. Y me siento honrada de que digas que te gustaría escribir como yo, ya que siento que tengo demasiadas falencias, pero hay que seguir escribiendo y leyendo para seguir mejorando. Espero tu voto y gracias por leer y tus palabras!
Muchas gracias a todos los que han pasado leyendo y no han dejado comentarios, de igual forma me hacen feliz!
