Me demoré muchísimo menos! Espero lo disfruten!


Capítulo 12

Reajustes

Despertó lentamente. Dio un fuerte bostezo estirándose entre las sábanas, pero un brazo en su cintura le impidió hacerlo libremente. InuYasha, girado hacia ella, dormía tranquilamente. Kagome sonrió suavemente, agradecida por esa imagen. InuYasha siempre había tenido la costumbre de dormir sentado en el piso junto a ella, pero desde que había vuelto, el dormir juntos se había hecho costumbre y el que ahora fueren compañeros, lo hacía inevitable. En muy pocas ocasiones había podido disfrutar de un InuYasha con sus defensas totalmente bajas, confiado al nivel que se permitía dormir profundamente.

Todo había pasado con mucha rapidez, hace pocas semanas había regresado al Sengoku y ya estaban ligados por las leyes youkai y, en solo un mes más, se casarían por las humanas. Jamás había imaginado que InuYasha, aquel terco, expresara sus sentimientos facilitando todo entre ellos. Lo que realmente esperaba al regresar era al tímido hanyou, que apenas abría un poco su corazón, lo protegía con insultos o amenazas. Pero él había cambiado, ambos habían cambiado. El tiempo había pasado y ellos no querían seguir perdiéndolo.

Se acurrucó en su pecho y aspiró su aroma a bosque. Se dio cuenta que su aroma invadía la habitación, nunca lo había sentido con tanta potencia. ¡Qué afortunada era! Ese guapo, valiente y tierno hombre la amaba con locura, quizás tanto como ella a él.

Estando ambos de costado, comenzó a darle pequeños besos en su pecho desnudo, disfrutando de la suavidad de su piel. Imaginó que las orejas de InuYasha reaccionaban al toque, como siempre lo hacían cuando ella lo acariciaba, moviéndose tiernamente para escucharla mejor y no pudo evitar sonreír contra los pectorales. Sintió la mano libre de InuYasha comenzando a acariciar su espalda descubierta, mientras ella reanudaba sus besos. Él ya había despertado. Dejó una de sus manos apoyada contra el pecho del hanyou mientras que bajaba la otra lentamente por su costado hasta su trasero, donde sintió unas ganas incontrolables de apretarlo. Escuchó como InuYasha soltaba una pequeña risa algo nerviosa, por lo que levantó su rostro, encontrándolo con los ojos cerrados, disfrutando del toque. Ella siguió con su camino de besos, lamiendo con gusto sus abdominales y continuó bajando hasta encontrarse con el sexo del hanyou. Sintió un respingo por parte de él, al tomarlo entre sus manos y comenzar a acariciarlo con lentitud. El estar de costado, con su rostro a centímetros de la cadera del hanyou le entregaba una comodidad distinta, permitiendo deleitarse de forma aún más íntima. Sin dudarlo ni un segundo, acercó el miembro del hanyou a su boca, disfrutando del contacto.

Sabía que durante esa época ese tipo de actos solo lo realizaban las prostitutas, considerándolo algo humillante para la mujer, pero ella no era de esa época y su concepción de la sexualidad era totalmente alejada de eso, ella buscaba aprovecharla a plenitud, sin tapujos y sin vergüenzas, y eso incluía disfrutar de todo el cuerpo de su compañero, y ¡realmente disfrutaba esto! Sentir su excitación, su sabor y su calor de forma tan latente hacía que la de ella misma aumentara de forma alarmante. El miembro de InuYasha parecía un juguete con el que su boca y lengua se divertían sin cansancio. Los gemidos de InuYasha resonaban en la habitación ya iluminada por el amanecer y aumentaron al introducir y sacar su sexo de su boca repetidamente. Se sorprendió al sentir la mano de InuYasha en su cabeza, guiando la velocidad y profundidad de sus repeticiones, pero se dejó llevar acariciándole las piernas.

Luego de unos minutos, el miembro de InuYasha comenzó a palpitar y ella supo que pronto alcanzaría el clímax, dispuesta a que terminara en su boca aumentó la velocidad sintiendo como su propia humedad aumentaba en su entrepierna. Pero, sin previo aviso, se vio elevada de donde estaba y puesta de estómago contra el futón. El cuerpo de InuYasha estaba completamente sobre ella con la respiración agitada.

- Te necesito- le susurró roncamente en el oído.

Kagome no podía verlo pero sabía que estaba tanto o más excitado que ella, podía sentirlo en su aura. La miko levantó la cadera, moviendo su trasero contra el sexo del hanyou, buscando provocarlo más. InuYasha sin resistirse más, pasó un brazo por debajo del estómago de la chica y alzó su cadera, penetrándola sin aviso. Kagome soltó un fuerte gemido, que aumentó con cada embestida del hanyou. Con algo de dificultad logró apoyarse sobre sus rodillas y manos, permitiendo que las arremetidas fueran aún mayores y más rápidas. InuYasha, arrodillado tras ella, disfrutaba de la visión que tenía, el trasero de la chica golpeando contra su pelvis, su pequeña cintura y su cabeza agachada y meciéndose con sus movimientos. Mientras una de las manos de Inuyasha le sujetaba la cadera, la otra atrapó uno de sus pechos, sin detener su danza, y Kagome sintió la electricidad crecer de golpe en su cuerpo. La embestidas aumentaban en intensidad, ante la necesidad de sentirse completamente unido a la chica. Kagome gritaba el nombre de InuYasha con tal placer que hacía que el solo quisiera penetrarla con aún más fuerza. Los brazos de la chica cedieron, quedando su cara apoyada contra la cama. InuYasha bajó su mano hasta el sexo de la chica y lo acarició con rapidez. Kagome dio un último grito mientras llegaba al éxtasis, pero InuYasha no se detuvo sino que aumentó la profundidad de sus estocadas de forma salvaje debiendo apoyar sus brazos contra el futón para no dañar a la chica. A los pocos segundos, la siguió en el camino del placer, mientras Kagome no paraba de gemir, perdida en el encanto.

Se dejó caer junto a la ella, totalmente exhausto. Kagome alzó el rostro intentando recuperar la normalidad de su respiración y con lentitud alzó un brazo y le jaló un poco el cabello.

- Eso… eso duele- se quejó InuYasha con la respiración agitada.- ¿Por qué… me tiras… del pelo?

- Eres un salvaje- gimió la chica acercándose a él con dificultad.

InuYasha la miró nervioso un segundo, ¿se había sobrepasado en su fuerza? Pero todo pensamiento quedó en el olvido cuando la chica le dio un apasionado, pero corto beso.

- Todo un salvaje- susurró antes de caer sobre su pecho.

- Tú fuiste la que me despertó- dijo InuYasha con una sonrisa de lado arrogante- Atente a las consecuencias. – pasó sus garras por su oscuro cabello- Pensé que te había bastado lo de anoche.

Kagome le pegó en el pecho con toda la fuerza que pudo reunir, o sea, casi ninguna.

- No te vi quejándote.- le respondió con su flequillo pegado a su frente- Sé cómo te gusta que te bese to-di-to- terminó sugerente.

- No tienes por qué hacerlo- dijo InuYasha sonrojado.- No es algo que hagan todas las mujeres.

- ¿Y qué sabes tú de lo que hacen otras mujeres?- exclamó la chica intentando ponerlo en apuros.

- ¡No! O sea, es lo que he escuchado- intentó explicarse.

- Kagome soltó una suave risa, por lo que InuYasha supo que se estaba burlando de él. Giró la mirada ofuscado.

- No me importa lo que hagan las otras mujeres InuYasha- respondió tomándole el rostro y girándolo hacia ella.- Me gusta hacerlo, así como tú también lo haces.

InuYasha le quitó el cabello de la frente, sin poder negar lo que ella le decía. No insistiría con el tema, ya que no quería que la chica se arrepintiera y dejara de despertarlo de esa forma.

Kagome se estiró, dejando a la vista del hanyou parte de su cuerpo desnudo, quien no pudo sacar la vista de sus torneados senos.

- ¡Ey!- exclamó Kagome golpeándolo suavemente en su frente con las mejillas rosadas- ¿Qué miras? ¡Tienes que dejarme descansar!

- ¡Keh!- respondió InuYasha rolando los ojos avergonzado por ser descubierto- Tú andas provocando, mujer. Además no te veo muy cansada.

Kagome soltó una carcajada poniéndose de pie y exponiendo toda su desnudez. Él tenía razón, no estaba tan cansada ni adolorida como las primeras veces que habían tenido intimidad, al parecer su cuerpo ya se estaba adaptando a esta nueva forma de vida.

InuYasha miró de reojo el cuerpo de la chica que se encaminaba a un mueble y sacaba algo de ropa ¡Cómo lo estaba incitando! Kagome sentía los ojos de InuYasha pendientes de cada movimiento que ella realizaba, ¿Acaso no decía que ella provocaba? Bueno, le daría en el gusto. Se encaminó a la puerta de la habitación y le dijo que tomaría un baño.

- Quizás… también quieras tomar uno- le dijo coqueta saliendo finalmente.

En menos de un segundo InuYasha había saltado de la cama y seguido a la chica, también en completa desnudez, feliz de que lo provocara de esa forma.


Las aguas termales estaban perfectas en esa hermosa mañana de otoño. Se desenredó el largo cabello con los dedos y una pasta de flores y esencias que Kaede le había enseñado a hacer. Había despertado hace pocas horas y luego de un desayuno frutal decidió ir a darse un baño.

En cada visita de Sesshomaru, éste iba con Jaken y con Ah- Un y paseaban por distintos lugares por un buen periodo de tiempo. Así Rin había conocido montañas, playas y aldeas con gente con ropa muy parecía a la de ellos, pero con un idioma totalmente distinto. También lugares con mucha arena y enormes construcciones que Sesshomaru le había dicho que se llamaban Pirámides. Pero esta vez, él llegó solo y juntos, se habían dedicado a pasear medianamente cercanos a la aldea. Ella rondaba por los valles y recogía flores y hierbas medicinales, guardándolas en un pequeño bolso. También cantaba y le contaba sus anécdotas al youkai, quien la escuchaba con infinita paciencia y la dejaba hacer lo que quisiera.

Se hundió hasta el cuello pensando en cómo habían pasado la noche juntos, abrazados y en un confortable silencio. Hace poco más de dos años se había percatado que su cariño por su amo había cambiado, había mutado desde la admiración hasta el amor. Pero, ¿cómo decirle eso al rey del hielo? Soltó un fuerte suspiro. Ya, era cierto que ella podía saber lo que él pensaba o sentía con solo mirarlo y notar esa pequeña arruga en su ceño que parecía imperceptible para todos o esa suave curva en sus labios cuando estaba contento, pero eso solo lo había aprendido por los años que había pasado a su lado.

Alzó su brazo derecho y pasó su mirada por la serie de moretones y heridas que tenía. Desde hace 2 otoños que había comenzado a entrenar con Sango, pero solo en los últimos meses habían comenzado con el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. No había sido fácil para ella considerando que, al estar Sango embarazada, su rival era o Kohaku o InuYasha - cuando le rogaba y lo terminaba convenciendo por cansancio- aunque ambos apenas si aplicaban algo de fuerza. Pero finalmente, en las últimas semanas había logrado obtener un avance significativo, ya pudiendo esquivar a una muy rápida velocidad. Pero ese entrenamiento no había sido suficiente para ella, así que en secreto había preparado un sector algo alejado de la aldea, donde creó una serie de obstáculos que sorteaba. Pero, a pesar de sus esfuerzos aún era golpeada por las piedras o caía de las ramas, y las heridas que tenía a lo largo de todo su cuerpo eran prueba de su lentitud.

Había decidido volverse más fuerte, no estar siempre dependiendo de otra persona, y de esa forma demostrarle a cierto youkai que el ser humano no era algo malo, que podía ser digna de acompañarlo. Aunque al momento de dejarla en esa aldea le dijeron que era para aprender a convivir con humanos, ella creía que en realidad su amo la consideraba muy frágil, por lo tanto le estorbaba, y el convertirse en alguien más fuerte y hábil le permitiría servirlo y estar a su lado, así como Sango y Kagome acompañaron a sus parejas en todas las peleas contra Naraku, peleando codo a codo con ellos.

Soltó un nuevo suspiro. Jamás podría pelear codo a codo con Sesshomaru, pero quizás podría ser un buen aporte en sus misiones. Sabía que nunca podría amarla, pero al menos podría acompañarlo. Salió de las aguas termales y se sentó en la orilla para secarse al agradable calor de la mañana.

- Rin.

Escuchó su voz y su piel inmediatamente se erizó. A su costado, a pocos metros, se encontraba Sesshomaru mirándola con su expresión inmutable. Presurosa intentó cubrirse con una corta yukata que había llevado para el baño, mientras el youkai se acercaba a ella.

- ¡Amo!- exclamó envolviéndose en su ropa- ¿Qué es lo que sucede? ¿Hay peligro?

- ¿Qué significa eso?- dijo mirando a su muslo izquierdo, que lucía un gran hematoma.

Rin tragó duro sin saber qué responderle. No podía decirle que estaba entrenando. Iba a informárselo cuando ya estuviese lista, para que así él no pudiese negarse a que lo acompañara, pero no era lo suficientemente fuerte, aún no.

- Una caída amo- respondió ella alzando el rostro segura. Debes tener confianza en ti, recordó que le había dicho Sango y eso se aplicaba en todas las situaciones.

- ¿Aquello también?

Sesshomaru ya estaba junto a ella, invadiendo su espacio personal y mirando un feo corte, ya cicatrizado que se asomaba por su pecho. Ella dio un tirón a su ropa y lo cubrió sin quitar la vista del youkai.

- Así es.- respondió finalmente.

¿Desde cuando esa humana le hablaba de esa forma y le mentía tan descaradamente? No era difícil para él saber que le ocultaba algo, esa suave tensión en su mandíbula solo aparecía cuando estaba enojada o cuando le escondía alguna travesura o información, pero esta vez parecía decidida a que él no la descubriese.

- Mientes- le dijo acercando sus garras a uno de sus brazos. Le alzó la manga de su yukata y dejó al descubierto la gran cantidad de moretones que decoraba su extremidad.

Sintió la ira crecer en él. Rin le diría quien le causaba ese daño y se lo diría ahora. Mataría al infeliz.

- O me dices quien te hizo esto o recorreré toda la aldea buscándolo.- amenazó.

Rin sabía que no bromeaba, Sesshomaru estaba furioso, su ceño estaba totalmente fruncido y casi juraría que sus colmillos crecieron. Rin tragó duro y tiró de su brazo, saliendo del agarre en que se encontraba. Ella no le tenía miedo.

- Jamás encontrarás al culpable si haces eso.- dijo pasando junto a él, en dirección a donde estaba el resto de su ropa.

Sesshomaru apretó su mandíbula. ¡Esa humana lo estaba sacando de quicio! No respetaba su autoridad, no le temía. Todo era su culpa, era demasiado blando con ella. Se giró fijando sus dorados ojos en la figura de la chica, que se agachaba para recoger su ropa. Maldita sea, pensó cunado sintió su corazón saltar al disfrutar de la figura de Rin. La fugaz imagen de la chica desnuda cruzó por su mente, la que intentó alejar lo antes posible.

Rin fue levantada de un hilo por el brazo de su amo. Sesshomaru la giró dejándola cara a cara con él y se agachó para estar a su altura.

- Dime quien te hizo eso- susurró.

Sabía que estaba furioso, el tono rojo de sus ojos que comenzaba a aparecer lo confirmaba. Y quizás fuese solo su imaginación, pero su voz le pareció… ¿suplicante? Rin no pudo evitar temblar al sentir el brazo del youkai envolver su cintura con fuerza, con posesión, y supo que ya no podía seguir ocultándolo.

- Fui yo.

La respuesta pareció desconcertar a Sesshomaru que alejó su rostro y la miró aún más ceñudo. Rin, con pocas palabras le habló del entrenamiento en que estaba involucrada, sintiendo como su rostro se sonrojaba a cada palabra.

- No quiero ser un estorbo para usted- terminó diciendo.- Quiero servirle.

Sesshomaru la soltó y la miró disgustado. Rin jamás lo había visto tan molesto con ella y no supo que hacer.

- Vístete. Nos vamos.- dijo Sesshomaru antes de marcharse.

En solo una hora Rin se encontraba golpeando un árbol, molesta consigo misma. Sesshomaru la había dejado de vuelta en la aldea, sin siquiera despedirse.

A los 3 días, molesta ahora con Sesshomaru por haber sido tan desconsiderado con sus buenas intenciones, se encontraba entrenado con Kagome. La miko había regresado, luego de haber desaparecido por 3 días con InuYasha. La adolescente notó que algo había cambiado en su relación, parecían aún más unidos y no pudo más que alegrarse porque finalmente InuYasha estaba con la persona que amaba.

Se había encontrado con la miko camino a su lugar de entrenamiento, mientras ella iba hacia la aldea. Rin le comentó lo que planeaba a hacer –ya que no valía la pena seguir ocultándolo ahora que Sesshomaru lo sabía- y Kagome, gustosa, se ofreció ayudarla. InuYasha había continuado solo su camino en busca de Miroku y Sango, luego de que Kagome le dijera que lo más probable es que estuviesen preocupados por ellos y que era su deber ir a informarles. Así fue como luego de unos minutos de discusión y una amenaza de Osuwari, un hanyou las dejaba solas a regañadientes.

- Perfecto Rin- comentó la miko sonriente al verla avanzar por los obstáculos que ella misma había creado.- pero creo que esa ropa no es la más adecuada para el nivel que tienes- dijo apuntando las mallas que cubrían hasta sus rodillas y dejaban su escote y brazos descubiertos.- Te traeré un traje de exterminador para que uses y así quedes más protegida.

- ¡Muchas gracias señorita Kagome!- exclamó emocionada Rin.

Sango le había dicho que lamentablemente ya no tenía alguno para darle, pero que esperaba que en un futuro cercano, pudiesen regresar y rearmar su aldea para que no quedara perdido su legado y así poder entregarle un mejor traje.

- Bien Rin, mientras Sango esté con el bebé no te puede dedicar el tiempo que corresponde para tu ejercitación, así que te ayudaré- dijo la miko tomando una cinta de su muñeca y amarrándose el cabello. Llevaba unas calzas y una polera algo holgada, por lo que podría moverse sin mayores problemas.- La primera regla, es que soy Kagome, solo Kagome, ¿bien?- la chica asintió con los ojos brillantes.- Bien, ahora veremos que tal tu combate cuerpo a cuerpo.

Kagome, al saber los motivos profundos por los que la pequeña Rin quería volverse suficiente, no pudo más que enternecerse por aquel corazón tan puro que, dentro de su inocencia, no se había percatado de lo mucho que el youkai ya había cambiado por ella.

La miko se alejó unos pasos y se colocó en posición de batalla frente a Rin. La instó a atacarla y Rin lo hizo de la mejor forma posible. Lanzó puñetazos, palmadas y patadas sin descanso, todos pudiendo ser bloqueados o esquivados por la miko, quien acertó cada uno de los golpes que le lanzó.

Kagome no pudo dejar de notar que su cuerpo se sentía mucho más liviano y ágil de lo que recordaba. Un olor conocido vino a ella, mientras esquivaba una patada de Rin, haciéndola desviar su atención a su origen. Rin notó que en un instante la miko miró hacia un costado mientras la esquivaba y algo dentro de ella le dijo que no estaban solas. Perdió la concentración por unos instantes, los que Kagome aprovechó para hacerla caer.

- ¡Perfecto pequeña!- sonrió la miko arreglando su coleta, para luego ofrecerle la mano.

La adolescente sonrió con alegría mientras se levantaba. Había logrado dar un aceptable desempeño y se sentía muy orgullosa.

- Sango lo ha hecho perfecto enseñándote- dijo la miko acercándose a ella.- pero me gustaría ver algo. Extiende tus manos por favor.

Rin, confundida, estiró sus brazos y vio como Kagome colocaba sus palmas sobre las de ella. Sintió un cosquilleo cálido en sus manos y alzó el rostro mirando curiosa a una concentrada Kagome que tenía los ojos cerrados. A los pocos segundos, la miko los abrió y le entregó una gran sonrisa.

- Lo sabía- dijo bajando sus brazos.

- ¿Perdona?- preguntó una confundida Rin.

- Tienes poder espiritual- respondió Kagome sentándose en el suave pasto que estaba a sus pies.- Lo sentí mientras te concentrabas en atacarme.

- ¿Cómo?- preguntó la chica sorprendida, sentándose frente a ella.

- ¿Has tenido alguna experiencia con energía espiritual?- preguntó Kagome. Rin negó energéticamente.

- Considerando el hecho de que el Señor Sesshomaru me ha traído de la muerte dos veces…- dijo Rin quitándole importancia a la situación- No, nada.

Kagome la miró con una ceja alzada, divertida. Allí estaba la fuente de ese poder, claramente el haber tenido un contacto tan directo con la muerte había ocasionado que una pequeña fuente de poder espiritual naciera en ella.

- Rin, - comenzó a explicar Kagome con lentitud- Tienes algún nivel de poder espiritual bastante considerable, que debe ser con a causa de tu contacto con la muerte. No sabemos la magnitud de él, pero creo que deberías entrenarlo para que te ayude, ¿lo comprendes? ¿Estás de acuerdo?

- Eso me hará más fuerte, ¿cierto?- cuestionó la chica.

- No sabemos en qué consiste, pero definitivamente algo te ayudará- afirmó la miko.

- Entonces, ¡¿qué esperamos?!- gritó emocionada.

Motivada por el entusiasmo de la menor, comenzaron un básico entrenamiento de su poder espiritual, para ver en qué consistía y qué tan poderoso era. Kagome le enseñó como meditar para concentrar su energía y aprovechó la instancia para lo mismo. Rin, luego de un tiempo increíblemente eterno y aburrido para ella, abrió un ojo para ver lo que realizaba su ahora nueva maestra y quedó impresionada al ver como el cabello y ropas de la miko se movía suavemente a causa de la fuerte aura que desprendía.

- Concéntrate Rin- dijo con suavidad Kagome sin abrir los ojos.- Recuerda porqué te entrenas.

La más joven dio un respingo y volvió concentrarse. Tenía razón, debía ser más fuerte lo más rápido posible. Después de un tiempo indeterminado para ella sintió una suave calidez en su pecho y que se extendió por su cuerpo con lentitud. Intentó mantenerlo el mayor tiempo posible, pero finalmente se detuvo. Abrió los ojos sintiendo un cansancio inusual.

- Puedes regenerarte- indicó Kagome señalándole sus ahora despejados y sanos brazos.- Aumentas la velocidad de tus células y puedes curarte más rápido.

Rin al ver su piel despejada y sin marcas o cicatrices solo entendió que podía curarse con rapidez. Dio un grito de alegría, pero al intentar ponerse de pie, el cansancio la venció quedando sentada en el césped.

- Luego seguiremos entrenando, pequeña Rin- sonrió la miko colocándose de pie- Tenemos que evaluar el nivel de tu regeneración. Es un poder espiritual bastante inusual.- se arregló la coleta y le envió una gran sonrisa- No sigas con la meditación sin supervisión, ¿está bien? Nos vemos mañana para continuar.

Rin esperaba que Kagome la ayudara a ponerse de pie, pero la vio alejarse en dirección a la aldea.

- ¡Te la dejo, cuñado!- gritó de pronto alzando un brazo hacia un costado de Rin sin voltearse.

Rin giró el rostro con el corazón en la boca. Allí estaba, el Sesshomaru de siempre, mirando con el ceño fruncido a la miko que ya se perdía en el sendero. Luego se volteó hacia ella, quien cambió de inmediato su expresión de alegría por una de fastidio. Ahora entendía esa presencia que había sentido y por la que se había distraído. Kagome también se había percatado de la llegada del youkai, y sabía que las había estado vigilando durante el entrenamiento. Se puso de pie con un enorme esfuerzo, intentando mantener lo más posible su dignidad y, cuando lo logró, caminó siguiendo la ruta de su entrenadora.

- Rin- dijo Sesshomaru.

La chica se detuvo y se volteó con los brazos cruzados. Sabía que no obtendría una disculpa, pero no podía evitar sentirse enojada con él. Sin embargo, cuando lo vio caminar hacia ella, su corazón la traicionó y saltó feliz sin detenerse mientras él llegaba junto a ella. El youkai estiró un brazo dejando ver una larga caja envuelta en una tela azul. La chica la miró ceñuda antes de tomarla. Abrió la caja con lentitud y al ver su contenido quedó con la boca abierta.

- Son las más adecuadas para tu tamaño y fuerza- indicó Sesshomaru.

Rin sacó una de las dos Sai* y las observó con los ojos abiertos. Le sorprendió al encontrar la daga con un poderoso filo, tan agudo como su punta. La empuñadura, decorada con una luna creciente y de color plata y negra, se ajustaba perfectamente a su mano. Era liviana y el largo, le hacía sentir que era parte de su brazo.

- No basta que entrenes solo con tus manos- dijo Sesshomaru. Rin lo miró con los ojos brillantes por las lágrimas.

- Están perfectas- susurró Rin emocionada, apretando contra su pecho el regalo. Bien, estaba disculpado.

Sesshomaru dio un pequeño asentimiento en respuesta. Rin no resistió más y soltó unas pequeñas lágrimas apretando tanto la empuñadura que las yemas de sus dedos estaban blancas. No podía ser tan fuerte, tan dura, tan fría por mucho que lo intentara. Aquel regalo significaba que su amo la apoyaba en su meta, que la quería a su lado. Sintió una mano en su mejilla y abrió los ojos sorprendida. Sesshomaru, con una rodilla en el suelo, le limpió con delicadeza las lágrimas que corrían por su rostro y ella se estremeció con el suave toque.

- - No necesitas ser fuerte para que te quiera a mi lado- le dijo Sesshomaru con suavidad- No quiero que vuelvas a pensar que me eres un estorbo.

Rin abrió los ojos sorprendida por tal declaración. Jamás su amo le había dicho algo que pensaba o quería tan expresamente. Su forma de expresarse era solo con un silencio o una mirada. La sonrisa brotó de sus labios de forma espontánea mientras nuevas lágrimas corrían por su rostro. Se las limpió ella misma con rapidez, pero su sonrisa no disminuyó.

Sesshomaru la observó unos segundos más pensando en lo inocente que era su protegida. Se había molestado, no porque ella se entrenara sino porque ella creyó que él podría considerarla una molestia. ¡Una molestia! ¡Si había ido hasta el otro mundo por ella! En ese momento se había enfurecido, no con ella sino con él mismo, por no haber sido lo suficientemente claro con lo que Rin significaba para él, pero consideraba que aquella humana era la única persona que lo conocía realmente, que podía ver más allá de su apariencia.

- Vamos, te enseñaré a usarlas- dijo poniéndose de pie.

- ¡Sí!- gritó la chica emocionada dando un pequeño salto. Sin embargo, el cansancio no la había abandonado, por lo que estuvo a punto de caer de no ser por el youkai que la sujetó por la cintura.- Estoy bien- indicó de inmediato, al ver el rostro fruncido del demonio- Solo necesito un momento para descansar. El entrenamiento con la señorita Kagome fue duro, ¿aunque ya lo sabe, o no? Estuvo vigilándonos del principio.- terminó con una mirada maliciosa.

Sesshomaru, sin responder, la alzó en brazos por lo que a ella no le quedó más que suspirar y apoyar su cabeza en el pecho masculino.

- Señora- dijo de pronto Sesshomau mientras caminaba hacia un árbol.

- ¿Perdón?-

- Esa miko fue marcada por InuYasha- respondió el youkai. Llegó al árbol y la dejó sobre su regazo. Cerró los ojos sin decir más.

- ¿Marcada?- repitió la humana girándose para quedar cara a cara con él.

- Es su hembra- explicó el youkai con calma, pero abrió los ojos, curioso al escuchar un chillido de emoción por parte de la chica.

- ¡Entonces se casaron!- exclamó emocionada con sus manos en sus mejillas.- ¡Qué alegría! Tanto tiempo separados y finalmente podrán estar juntos y… formar una familia.- su mirada se entristeció de pronto. Ella no podría tener eso, Sesshomaru jamás la elegiría a ella para ser su esposa. Elegiría una poderosa y hermosa youkai con quien tendría poderosos y hermosos hijos. Y ella no quería a nadie más con quien compartir su vida.

Sesshomaru notó los drásticos cambios en el estado de humor de la chica. A pesar de que ella era el único ser que creía conocer completamente, reacciones como esta lo dejaban desconcertado. Esta humana era especialmente compleja.

- Amo… ¿Cómo se marca a la esposa?- preguntó de pronto la chica ladeando la cabeza.

- Se le muerde en el cuello- respondió éste sin dar más explicaciones. No entraría en detalles con ella.

- ¿Y es doloroso?- preguntó la chica pasando inconscientemente una mano por su propio cuello.

- Es complejo Rin- respondió Sesshomaru mirándola fijamente Como tú, pensó. ¿Por qué estaba tan interesada?

- Amo, por favor- suplicó la chica juntando sus manos en actitud de rezo.

- Si la hembra es la adecuada, la marca no duele y queda para toda la vida.- respondió Sesshomaru- Si no es la adecuada, la lastima y desaparece a los pocos minutos. La marca de un youkai es una unión para siempre, indisoluble e imborrable.

- Así que todos estamos destinados…- susurró la chica más para sí, pero Sesshomaru la escuchó a la perfección. – Y amo….- preguntó con miedo- ¿Usted ya marcó a alguien?

Sesshomaru continuó mirándola fijamente sin cambiar la expresión de sus facciones, mientras Rin parecía un libro abierto respecto a sus emociones.

- No- respondió sencillamente el youkai cerrando los ojos y dado por terminada la explicación. Escuchó un suspiro de alivio por parte de la chica, y no pudo evitar que una sonrisa quisiera aparecer en su boca. Sin abrir los ojos acercó la cabeza de la chica a su pecho para que descansara, ya que notaba su energía muy debilitada. Escuchó un risita contra él y sintió su propio pecho saltar.- Rin- dijo intentando ignorar los rápidos latidos de su corazón que siempre comenzaban al tenerla cerca.- Descansa.

- Sí amo- respondió la chica apretando la elegante ropa del youkai contra su mano. Eso le daba la tranquilidad que él no se alejaría.

Sintió como el sueño pronto la dominaba, por lo que no demoró mucho en adormilarse, pero algo dentro de ella no la dejaba caer profundamente, sentía que aún no le agradecía lo suficiente a Sesshomaru por su regalo. Por lo que se alzó lentamente, con los ojos semicerrados y algo confundida sobre si ya estaba soñando o no, y besó en la mejilla al youkai quien quedó inmóvil en su lugar. Luego se acomodó nuevamente en su pecho y quedó profundamente dormida.

El youkai al sentir los delicados labios de su protegida en su rostro no supo exactamente qué hacer, por lo que hizo lo de siempre: nada. La respiración de la chica se suavizó por lo que presumió que se había quedado dormida.

- Te dije que me llamaras Sesshomaru, Rin.- le susurró despejándole el cabello de la cara y disfrutando de su pacífica expresión.

Nadie es tu dueño… Apretó la mandíbula con un extraño sentimiento amargo.


Luego de dejar a Rin, Kagome caminó animada a la aldea. El poder entrenar a la pequeña, le daba cierta satisfacción personal, ya que podría entregar algo de lo que le dieron a ella en sus peores momentos. Al llegar, buscó a la anciana Kaede por el lugar, encontrándola cerca de un campo. La anciana estaba sentada con un canasto en sus piernas dividiendo ciertas plantas, y al verla llegar la saludó animada. Le comenzó a enseñar sobre las plantas y la chica se concentró para intentar aprender las nuevas mesclas para las distintas enfermedades. Luego de unas pocas horas, Kagome empezó a preguntarse por InuYasha. La anciana miko le había indicado que había salido con Miroku, pero ya había pasado bastante tiempo…

- - Pronto te veremos menos, ¿no es cierto?- preguntó al anciana de pronto.

- - Mmm… - meditó la miko sacando los pétalos de una flor azul. Arrugó la nariz ante el fuerte olor que la flor desprendía- En realidad no habrá mucha diferencia- respondió notando que la anciana no parecía afectada por el polen de las plantas- Pasaré las noches acá, por lo que solo estaré en la otra época durante las clases o cuando me requieran en el templo…

La anciana no respondió nada y siguió en su labor. Sin embargo, Kagome sentía su mirada fija en ella y comenzó a sentirse nerviosa, además que el fuerte olor la estaba mareando. Se puso de pie, señalando que iría a ver a Sango. Agradeció las enseñanzas de la miko y de marchó sin dejar de sentir en los ojos de Kaede clavados en su espalda.

Caminó por la aldea en dirección a la cabaña de su amiga, agradeciendo los saludos de las personas con quienes se cruzaba, pero realmente no les prestaba atención. No entendía porque Kaede la había mirado de esa forma, al punto que se sintió extremadamente incómoda. Sin embargo, tales pensamientos quedaron en el olvido cuando sintió finalmente la presencia de InuYasha a lo lejos. Corrió emocionada por encontrarlo, había pasado ya medio día sin verlo y sentía que lo necesitaba a su lado. Ya podía divisar la cabaña de sus amigos y la figura de Sango se hacía cada vez más definida. Vio el cabello plateado coronado por esas orejas que tanto le gustaban y una mujer, con muy poca ropa, estaba colgada de su cuello.

Detuvo su corrida mientras su cara se desencajaba. Pero pronto exhaló con fuerza y continuó su camino. Quizás en el pasado se hubiera alejado y se hubiera puesto a llorar pensando en lo tonta que era por estar enamorada de un idiota, pero ahora se dirigía hacia ellos con una furia inusitada.

- - Ya le explicamos señorita- escuchó que decía Miroku con voz conciliadora.

- - ¡Ya basta!- gritó Sango que parecía extremadamente molesta.

InuYasha intentaba deshacer el agarre de su cuello, completamente nervioso. Detuvo sus intentos y se giró hacia a donde ella venía. Kagome, a pesar de su ira, no pudo evitar que una risa de satisfacción se quisiera asomar al ver la cara de horror que el hanyou le dirigía.

- - Buenas tardes- dijo llegando junto a sus amigos.

InuYasha vio su suave expresión acompañada de una bella sonrisa, pero sentía su energía fluyendo furiosamente a su alrededor, incluso la sentía algo demoniaca. Bien, era oficial, estaba muerto.

- - ¡Kagome!- exclamó intentando nuevamente sacarse de encima a la mujer con desesperación.

- - ¿Quién eres tú?- preguntó la extraña soltándolo finalmente y acercándose a la miko.

Llevaba un traje de cuero que cubría sus pechos, parte de su estómago y sus caderas, dejando ver sus largas y morenas piernas. Sus ojos era grandes y almendrados y un largo cabello rojo amarrado en una cola baja caía por su costado. Simplemente preciosa y eso hizo que la miko solo se enfureciera más. Esa debía de ser la tigresa que había estado visitando a InuYasha luego de que la salvara.

- - Mi nombre es Kagome Taisho- respondió la miko sin disminuir su sonrisa.- ¿Tú quién eres?

InuYasha sintió su cara arder. A pesar de la situación y del hecho que probablemente Kagome quedara viuda en unos pocos minutos más, no pudo evitar sentir orgullo al escuchar que estaba usando su apellido.

- - ¿Taisho?- repitió la demonio con sorpresa, ignorando la pregunta. La examinó de pies a cabeza y se cruzó de brazos.- No sabía que mi querido Inu tenía una hermana- Se acercó aún más a ella- No se parecen mucho…

Sí, totalmente muerto, pensó InuYasha asumiendo su destino.

- - ¡Oh, querida! Estás equivocada- respondió Kagome ampliando aún más su sonrisa- Yo soy la compañera de InuYasha.

La youkai la miró sorprendida, pero luego lanzó una sonora carcajada que solo hizo que InuYasha sintiera más miedo de la reacción de la miko. Moriré lenta y dolorosamente, pensó sudando frío.

- - No juegues conmigo- dijo secándose las lágrimas causadas por la risa. Se acercó a InuYasha y le tomó el brazo antes de que él pudiese evitarlo.- Inu no está unido a nadie.

- - ¿Ah no?- preguntó Kagome se giró hacia InuYasha que retrocedió un paso.- ¿Qué opinas InuYasha?

- - ¡Le dije que ya tenía compañera!- gritó de inmediato- Kagome, te juro que no he parado de decírselo. ¡Miroku y Sango son testigos!- mencionó apuntándolos con su mano libre. Sus amigos asintieron con rápidez algo asustados por la energía que desprendía la miko.

- - Pero estás bromeando, cier—la voz de la tigresa se cortó de pronto. Su nariz se acercó a InuYasha y luego se giró en dirección a la miko, que estaba a tan solo pasos de ellos y mantenía la misma sonrisa.- Tienen sus olores mesclados…- susurró más para sí que para el resto. Luego dirigió su mirada atónita al cuello de la miko.

- - ¿Buscas esto?- preguntó Kagome señalando la marca de InuYasha.

La demonio pareció explotar en ira y, sin que nadie la pudiese detener, se lanzó contra la miko con sus garras listas para destrozarla. Kagome la esquivó saltando a un costado, al mismo tiempo que InuYasha gritaba su nombre y se lanzaba para rescatarla, pero ella le advirtió que no se entrometiera, que era un asunto entre ellas y continuó evitando los golpes sin mayor dificultad.

InuYasha y sus dos amigos estaban asombrados por la velocidad de la miko, no recordaban que fuera tan hábil. En un momento de descuido de la youkai, Kagome le tomó el brazo y se lo giró tras su espalda inmovilizándola. La demonio tigre cayó de rodillas a causa del dolor, su respiración estaba agitada y perlas de sudor caían por su rostro a diferencia de la miko que parecía totalmente renovada.

- - ¿Qué pretendías con atacarme?- le preguntó molesta.

- - Si te mato, tu vínculo con InuYasha se acaba- gruñó la youkai.- Y será mío.

- - Jamás será tuyo- respondió la miko entrecerrando los ojos.- Y jamás podrías matarme.

Una descarga de energía fue liberada de la mano de Kagome, una mescla entre demoniaca y pura, que causó que la demonio gruñera por el dolor.

- - Esto no es una milésima de mi poder- gruñó la miko con suavidad.- Si te acercas nuevamente a InuYasha de esa forma, no dudaré en usarlo completamente.- Arrugó su nariz ante el fuerte olor a manzana que tenía la youkai- InuYasha ya tiene a su pareja, espero que lo entiendas.

La soltó y se colocó frente a ella ofreciéndole la mano para que se levantara. La demonio la miró desde el suelo sobándose la muñeca.

- - Si quieres mantener la amistad, no pienso interferir- continuó la miko calmándose. Por un momento se había dejado llevar por la ira, casi perdiendo el control y ella no era así, jamás lastimaría a alguien solo por coquetearle a InuYasha, incluso aunque quisieran matarla (y estaba segura de eso al recordar su experiencia con Kikyo). Le entregó su mejor sonrisa intentando revertir su descontrol- Sé que le tienes aprecio a InuYasha y que él te ayudó- - Quiso seguir hablando, pero un repentino mareo la invadió.

La tigresa se puso de pie rechazando la ayuda de la miko. InuYasha ya estaba junto a ellas y observaba a Kagome muy preocupado.

- - ¿Te sientes bien?- le preguntó tomándole un brazo con delicadeza.

La tigresa bufó al darse cuenta que ni siquiera estaba preocupado en saber cómo estaba ella a causa de la humana. Kagome, ignoró a la tigresa y miró a InuYasha, pero tuvo que pestañar numerosas veces para enfocarlo correctamente.

- - Estoy bien- le respondió, aunque en realidad el olor dulzón que desprendía la youkai le estaba provocando náuseas. Se cubrió la nariz con su mano, sintiendo el piso moverse bajo sus pies.

InuYasha la tomó de los hombros intentando mantenerla estable y sus llamados parecían perforar sus oídos.

- - No grites InuYasha- chistó la chica sujetándose de su haori. Supo que Sango estaba junto a ella y le medía la temperatura con su mano.

- - Llévala a la cabaña de Kaede de inmediato- escuchó a Sango que gritaba en sus oídos.

- - Buscaré a la anciana - gritó a su vez Miroku alejándose.

Kagome apenas se percató que InuYasha se movía recordó que algo no había dejado claro.

- - ¡No le vuelvas a decir Inu!- gritó con todo lo que daban sus pulmones, esperando que la youkai tigre la hubiera escuchado. Con ese grito que perforó sus oídos quedó semi inconsciente.


- Su fiebre finalmente está bajando- susurró Kaede.

InuYasha asintió preocupado. Al momento en que ella lo encontró con Mizuki, la demonio tigre que le gustaba molestarlo cuando iba de visita a la aldea, él sintió una la presencia demoniaca dentro de su mujer, mesclada con la espiritual.

Bajo los cuidados de la anciana miko, la salud de Kagome recién había mejorado levemente, luego de tener una fuerte fiebre y no resistir ningún olor fuerte sin vomitar. Además, el más pequeño ruido la hacía rogar por silencio. En todo momento estuvieron susurrando, pero para Kagome era como si estuvieran taladrando sus oídos.

InuYasha tomó el pedazo de tela que estaba en su frente y lo volvió a sumergir en agua helada. Mientras lo acomodaba nuevamente sobre el rostro de la chica, recordaba lo que sus amigos le explicaron apenas estaban todos reunidos:

"- La llevaré a su época para que la curen- respondió InuYasha en voz baja al ver que su mujer no mejoraba.

- - No es necesario- respondió Kaede negando con la cabeza.

- - Esto es normal- agregó Sango que quemaba unas hierbas que neutralizaban todo olor.

- - ¿Qué quieres decir?- preguntó InuYasha ceñudo.

- - Su cuerpo se está adaptando a tu energía vital InuYasha- explicó Sango.

- - Quiere decir que el poder espiritual de Kagome está buscando el equilibrio de sus energías- dijo Miroku acomodando unos pergaminos que rodeaban el cuerpo de la miko y la ayudaban en su proceso.

- - Ustedes son dos especies distintas- continuó Sango- Es normal que el cuerpo de Kagome se deba acostumbrar a la energía que recibió de ti ahora que se unieron como compañeros.

- - Eres un pillín- interrumpió Miroku moviendo las cejas- Veo que mis consejos fueron realmente efectivos. ¡No te demoraste nada!

- - ¡Feh! Déjate de hablar tonterías- respondió InuYasha girando su rostro sonrojado.

- - Ahora entiendo por qué sentí energía demoniaca en Kagome- comentó la anciana.- Sospeché que algo así había sucedido, pero no quise ser entrometida… La unión entre los demonios es muy íntima. Y como no vi señales de que algo estaba mal, pensé que la estabilización de ambas energías ya había sucedido.

- - ¿Por eso se enfermó?- preguntó InuYasha amargamente. Era su culpa que Kagome estuviese sufriendo en ese momento, de su ignorancia. Todos parecían enterados, excepto él, que no sabía nada respecto de lo que implicaba el haberla marcado y ahora ella sufría por su estupidez.

- - Ella es una sacerdotisa- dijo Miroku- Su poder espiritual es enorme, más de lo normal, por lo que es lógico que su cuerpo colapse por la lucha con tu energía demoniaca. Sin embargo, ahora es solo cuestión de tiempo de que se estabilice.

- - ¿pero no corre riesgos?- dudó InuYasha arriesgado.

- - ¿Crees que estaría tan tranquila si sospechara que mi mejor amiga está en peligro?- gruñó Sango mirándolo con odio.

InuYasha negó silenciosamente, sin ánimos de discutir. Eso aliviaba un poco la preocupación que tenía, pero no evitaba que su culpa creciera.

- - Estabilizando sus sentidos- continuó explicando Sango con suavidad. Había sido una desconsiderada con el pobre de InuYasha- le permitiremos a la energía que solo se concentre en equilibrarse. Kagome es una mujer fuerte, por lo que estoy segurísima que podrá con esto antes que acabe el día, pero para estar seguros, la ayudamos controlando su fiebre, reduciendo al mínimo las estimulaciones a su alrededor y con unos pergaminos sagrados que le ayudarán a volver a la normalidad.

- - Todo estará bien, mi pequeña bestia- dijo Miroku dándole una palmada en su espalda."

El problema es que ya llevaban cuatro días desde que eso había pasado y la miko recién mostraba alguna mejoría. Aunque sus amigos no le habían dicho nada, él sabía que estaban preocupados por la cantidad de tiempo que se estaba demorando en volver a la normalidad. Pero aparte de las cosas que ya estaban haciendo para ayudarla, no había nada más que pudiesen hacer. Él no se había alejado de ella ni un solo segundo, preocupándose de mantener los inciensos, pergaminos y un paño frío sobre su frente, pero aun así se sentía un inútil.

- - No te culpes InuYasha-comentó de pronto Kaede poniéndose de pie- Estoy segura que Kagome jamás hubiera dudado en unirse a ti sin importar las consecuencias.- pasó a su costado.- Ustedes están destinados a estar juntos.

InuYasha la escuchó salir y se sintió libre de expresar sus sentimientos. Le sacó un mechón rebelde de su mejilla y una lágrima amenazó con salir de sus ojos. Soltó un fuerte suspiro y le acarició la frente. No entendía la demora en la recuperación de Kagome y Myoga, brillaba por su ausencia, quien era el único que podría darle algunas explicaciones. ¿Por qué no se lo había dicho cuando les contó las implicancias de la marca?. Soltó un nuevo suspiro y acercó su rostro al oído de Kagome.

- - ¿Escuchaste a Kaede, Kagome?- le susurró lo más suave posible- Estamos destinados a estar juntos.- tragó duro intentando aliviar el nudo en su garganta- Vuelve pronto... debemos continuar con nuestra vida… juntos.


Diccionario:

*Sai: Su forma básica es la de una daga sin filo pero con una aguda punta, con dos largas protecciones laterales ('guarda manos' o tsuba en Japonés) también puntiagudas, unidas a la empuñadura


Holaa a todaaaas! Primero, el "concurso" lo ganó una historia de InuYasha! Así que les dejo el oneshot "A la distancia" que habla del periodo en que InuYasha buscaba una forma de arreglar el pozo:

s/10264922/1/A-la-distancia

Espero lo lean y me dejen sus comentarios!

Segundo, se abren las votaciones nuevamente! Consideraré las que votaron en el capítulo anterior y hasta que alcance los 150 reviews! Espero sus votos!

Tercero, agradecimientos!

JOAN: Muchas gracias por tus energías!Parece que llegaron porque me costó muchísimo menos escribir! Espero también te haya gustado este capítulo! Espero tu voto y tus comentarios!

serena tsukino chiba: Acá hay un poco de lemon! Jjaajja espero también te haya gustado! Y disfruté escribir como se enfrentaba Kagome a Eri jajajajaj Aquí metí algo más de SessxRin y lo disfruté tanto! Espero lo hayas disfrutado también! Espero tu nuevo voto y tus comentarios! 3 También por el de "a la distancia"!

setsuna17: Muchas gracias! Espero te haya gustado este cap y leas el one shot"A la distancia" que está vinculado con este! Espero tu voto!

Sangoaome: La boda se viene muy pronto! Ojalá te haya gustado este con más de Sess y Rin :D Espero tus comentarios y te invito a pasar al oneshot " A la distancia"!

Lizell: Muchas gracias por tus halagos! Me sonrojas! Jajja espero que también te haya gustado este capítulo y ojalá te pases por "A la distancia" que es de la historia de InuYasha en sus intentos por abror el pozo. Muchos besos!

gaby: Ya habrá tiempo para cachorritos! ajajaj a mi también me gustaría verlos y espero ponerlos en algún momento. Ojalá te pases por el oneshot "A la distacia" que completa este fic! Gracias por tus comentarios!

aky9110: Primero: GRACIAS! que te guste tanto mi fic me trae una satisfacción enorme! Muchas gracias! Y segundo: adivinaste totalmente el porqué no puede quedar embarazada aún. ¡InuYasha a penas la dejaría respirar! Jajjaja espero te pases por el oneshot "a la distancia" que está vinculado a este fic. Gracias por tus comentarios y ánimo! Espero también tu voto para el nuevo oneshot!

azucenas45: Te entiendo mucho! Yo también he hecho eso de dejar pasar fic y luego devorarmelos en un día. Que le hayas dado una oportunidad al mío, te lo agradezco demasiado, y e hace sentir muy orgullosa el que te haya gustado tanto para leerlo todo seguido. También gracias por tu comentario en el fic " A la distancia"! Espero sigas leyendo y votes para el nuevo oneshot!

PaulaLunatica: Muchas gracias por todas tus palabras siempre! Me animan demasiado! Sobre quien lo miraba, bueno... jajaja ya lo sabrás! He estado pensando en como hacerlo sobre el futuro así que tengo una idea que quiero formar mejor y ahí te cuento. Lo de la extensión, ha sido positivo porque me he esforzado en dar más contenido en cada capítulo y así no dejar con ganas sino que con suspenso ajaajjajaja. ¿Que te pareció este? ojalá lo hayas disfrutado! Y gracias por tu comentario en "A la distancia"!

July-Chann : ¿Talento? Muchas gracias! me sonrojo! jajaja espero te guste este capítulo también y sigas comentando y te pases por "A la distancia"! Gracias!

andreb1401: Muchas gracias! Sii, no la dejaré botada, ya que me siento bastante contenta con ella! Espero más de tus comentarios, y que te pases por " A la distancia"! Saludos!

O.P. Wendy: Amo a SesshxRin aunque me cuesta mucho más escribir sobre ellos porque Seshh no habla casi nunca -_- y Rin en el anime y manga era solo una niña, por lo que hay que generarle una nueva personalidad sin salirme de lo que se espera que haga. Espero estar lográndolo! Espero que te pases por "A la distancia" que es una anexo de este fic! Saludos!

LaDyAkAnEyRaNmA: Algo de InuYasha sin ropa! Jajja Muchas gracias por tu comentario!

naiara moon: me pensaré tu idea de que después salga positivo.. a ver si encaja bien jajaja Muchas gracias por tu sugerencia! Siempre son bienvenidas! También gracias por agregarme a tus favoritos y por tu comentario, son super importantes. Tu voto ya está contabilizado! Muchas gracias! Y espero te pases por " A la distancia! que es el oneshot ganador de los capítulos anteriores. Gracias!

También muchas gracias a todos los que pasaron a leerlo y espero que se animen a comentar para la próxima!