Capítulo 13
Consciencia
¿Qué había pasado? Parecía que su cuerpo hubiese sido golpeado una infinidad de veces. Lo último que recordaba claramente era que había vencido a la youkai tigre y luego se había desmayado. Pequeñas imágenes llegaron a su cabeza: el rostro preocupado de InuYasha, la voz de Sango y Miroku, el rezo de Kaede… pero todo era demasiado confuso como para darle algún sentido.
- ¿InuYasha?
Una voz femenina se coló por sus oídos, pero por más que intentó abrir los ojos estos permanecieron cerrados. Se sentía demasiado cansada.
- ¿Qué es lo que quieres?
Ese fue InuYasha. Su voz se notaba molesta y muy cansada. ¿Con quién hablaba?
- Quería saber cómo estaba la miko… y bueno, tú.
- No te interesa.
La voz de InuYasha fue dura y cortante. Esa era la youkai tigre, estaba segura, el desagradable olor a manzana parecía rodearla. ¿Pero por qué preguntaba cómo estaban?
- Vamos InuYasha- insistió algo tímida la youkai.
Kagome escuchó un fuerte suspiro y su corazón se apretó. InuYasha estaba triste, algo de él le llegaba directamente y se lo decía. Intentó mover una mano para alcanzarlo, ya que lo sentía a su costado, pero le fue imposible siquiera mover un dedo.
- No despierta- respondió con la voz apagada.- Miroku dijo que su energía estaba casi estabilizada, pero no parece retomar la conciencia.
- Realmente lo siento- dijo la youkai con voz suave- nunca pensé que el alterarla afectaría sus energías.
- Es mi culpa- dijo InuYasha y la miko sintió que pasaba sus garras por su cabello- Yo no sabía lo que pasaría con nuestra unión… fui imprudente. Jamás pensé que el que yo fuera un hanyou provocaría que mi energía demoniaca se mesclara con la espiritual de ella.
Al escuchar a Inuyasha, intentó recordar algo que el maestro Akira le había dicho respecto a la unión de razas… pero no podía recordarlo… Le había prevenido sobre su relación con InuYasha, ¿Qué le había dicho?
- Bueno- susurró la youkai, pero ella la escuchó perfectamente. La sintió acercarse- pero ella es una humana… tú sabes que son débil—
- ¡Tú no conoces a Kagome!- rugió InuYasha. Kagome sintió que su corazón saltaba al escucharlo tan enojado.- ¡Ella es la persona más fuerte que conozco! Se recuperará, lo sé- la miko sintió la firme mano de InuYasha sujetando la de ella, quiso apretarla, pero le fue imposible.- Ella volverá a mí, no me abandonará, lo prometió.
- Pero Inu- dijo Mizuki suavemente.
- No me llames así- interrumpió el hanyou molesto.
- Está bien, InuYasha- dijo más firme- El problema es que tú no has dormido en estas 15 lunas y tienes una apariencia espantosa. Shippo podría llegar en cualquier momento de su entrenamiento y te verá así ¿tienes consciencia de eso?
¿15 lunas? Repitió Kagome en su cabeza. ¿Acaso había estado inconsciente tanto tiempo? Y durante todo ese tiempo InuYasha la había estado cuidando. Debía despertar, debía moverse, pero ya sentía que el sueño volvía a invadirla.
- El enano más que nadie me entenderá- susurró InuYasha luego de un largo silencio.- Ahora vete, el ruido aún puede estar afectándola.
Kagome empezó a perder la voz de InuYasha y de la youkai, quien en ese momento le respondía algo. De pronto ya no pudo escucharla más.
- ¿Así?- preguntó dudoso.
Rin asintió animada ante su mirada escéptica. Acomodó el medallón en el pecho de la miko y esperó.
La misma tarde de la visita de Mizuki, habían trasladado a Kagome a la cabaña que ahora era su hogar, para que la youkai no volviera a aparecer a importunarlos. Al día siguiente, Rin había llegado de sorpresa y le había entregado ese amuleto por parte de Sesshomaru, hecho que InuYasha aún no podía lograr convencerse totalmente. El amuleto, era una pequeña medalla de cristal negro que contenía una pequeña y suave luz blanca en el centro.
- Sesshomaru me dijo que con ese amuleto la energía de la señorita Kagome se arraigará cuando esté estabilizada. No debe sacárselo nunca o le podría traer un nuevo desequilibrio en caso que algo la altere- explicó la adolescente colocando sus dos manos sobre el corazón de la miko.- Quizás ya está estabilizada su energía, pero al no poder quedar fija le impide despertar.
- No puedo creer que Sesshomaru lo haya mandado- masculló el hanyou ceñudo.- ¿por eso te fuiste todos estos días?
- A penas nos enteramos de esto, salimos a buscarlo.- asintió Rin.- Sesshomaru sabía dónde estaba, pero era demasiado lejos, por eso nos tardamos tanto. Realmente siento la demora, InuYasha.
Rin le envió una mirada avergonzada y luego cerró los ojos. A los segundos InuYasha vio energía emanar de sus palmas.
- ¿Rin?-preguntó InuYasha más ceñudo. No sabía que la pequeña tuviera energía espiritual.
Ella no le respondió enseguida, concentrándose en la energía que intentaba hacerle llegar a su maestra. A los pocos minutos sin embargo, se detuvo, muy cansada.
- Kagome descubrió que tengo esta habilidad- explicó intentando regular su respiración.- Y en el camino Sesshomaru me ayudó a manejarlo un poco más. Por ahora intenté darle un poco de fuerza a sus órganos vitales que parecen muy cansados- explicó con una mueca. – Creo y Sesshomaru concuerda, que su cuerpo está muy cansado y por eso no despierta, quizás si le doy un poco de fuerza a su sistema pueda ayudarla finalmente a recobrar el sentido. Intentaré de nuevo…
Luego de algunas horas Rin seguía su labor en intervalos cortos, porque parecía que aún le costaba demasiado mantener externalizado su poder, pero no permitía que estas dificultades mermaran su ánimo, por lo que ella insistía en continuar. Sentía que debía ayudar a esa mujer que tanto había sufrido y que había sido tan buena con todos. Y también sentía que se lo debía a InuYasha. Su cara demacrada, sus ojeras profundas y sus ojos hinchados solo ocasionaban que se quisiera ayudarlo con más ansias. Quizás por eso Sesshomaru había ido a buscar el medallón a ese templo egipcio, vio la necesidad e impotencia que ella sentía al ver a Kagome y a InuYasha sufriendo.
Sango y Miroku habían llegado poco después de Rin y no habían parado de intentar convencer a InuYasha a que comiera algo, pero el continuaba negándose sin ceder ni un poco.
- ¿Acaso no ves que apenas haz comido en estas dos semanas?- reprendía Sango por décima vez.
InuYasha se limitó a un ¡Feh! Y siguió mirando como Rin daba energía a su mujer.
- Tampoco haz dormido InuYasha- comentó Miroku con el ceño fruncido, pero InuYasha volvió a responder de la misma forma que lo hizo con su esposa.
- ¿Qué crees que te dirá Kagome cuando despierte, sobre que no hayas dormido absolutamente nada durante todo este tiempo y que no hayas tomado más que tazas de te en estos días?
- Que eres un idiota…
La voz de Kagome se coló débil entre todos, dejándolos momentáneamente congelados.
- Bienvenida- sonrió Rin cansada, bajando finalmente sus manos.
El saludo de la chica hizo que InuYasha despertara de su trance. Tomó la mano de Kagome con la mayor delicadeza que podía y acercó su rostro al de ella, buscando confirmar que había regresado.
- Kagome- susurró con un nudo en la garganta.
- InuYasha- respondió Kagome con la voz debilitada. Alzó con dificultad su otro brazo y acarició el rostro del hanyou.- Perdona la demora.
InuYasha escondió sus ojos en su flequillo y aumentó su agarre. Su Kagome había vuelto, finalmente había vuelto.
- Se te está haciendo costumbre esa frase- susurró entrecortadamente ocasionando una suave sonrisa en Kagome.
- ¿Cómo te sientes?- le preguntó Sango arrodillándose junto a Rin.
- Muy cansada- respondió con voz ronca por sus días de inutilización. Se intentó sentar, pero le fue imposible.- pero Rin tenía razón, mi espíritu ya estaba estabilizado, pero mi cuerpo estaba con un aura demasiado débil como para poder moverlo.
- ¿Escuchó todo lo que dije?- preguntó Rin sorprendida.
- Estaba consciente a momentos- Kagome asintió.- pero no podía moverme.
- Que tranquilidad nos da el que hayas regresado- comentó Miroku colocando una mano sobre el hombro de InuYasha.- Le iré a avisar a la anciana Kaede- miró a su esposa.- Querida Sanguito, ¿me acompañas?
La mujer se puso de pie enseguida con los ojos brillantes por las lágrimas de alivio que amenazaron con aparecer.
- Pequeña Rin, estoy seguro que estás agotada- continuó Miroku acercándose a la salida de la habitación- Porque no nos acompañas para que tomes un descanso.
La adolescente lo siguió con una sonrisa y un gesto de despedida a la pareja que se quedaba.
- Miroku… - susurró Kagome con una débil sonrisa- Siempre tan disimulado para dejarnos solos.
Al ver que InuYasha no respondía, giró su rostro para verlo, pero él seguía sujetándole la mano y con la mirada oculta. Kagome movió su mano, con la mayor fuerza que pudo, llamando la atención del hanyou que se acercó más a ella, pero aún sin dejar ver su rostro.
- No fue tu culpa - comentó la miko. Vio como las orejas de InuYasha se ponían más alertas- El maestro Akira me había comentado sobre las consecuencias que podría traer nuestra unión, pero lo olvidé completamente.- Su voz seguía sonando rasposa- Tú no tenías como saberlo, en cambio yo ya tenía ese conocimiento y no lo aproveché…
Tosió suavemente e InuYasha se apresuró a entregarle un poco de agua. La apoyó contra su pecho para que quedara sentada y la ayudó a beber. La miko alzó la vista y le sonrió en agradecimiento, pero su sonrisa se perdió al ver el aspecto desastrozo de InuYasha. Por la posición en que estaba era imposible que él continuara ocultando su cara por mucho que lo intentaba. Kagome se giró levemente y pasó una mano por la mejilla de InuYasha. Estaba húmeda. InuYasha lloraba silenciosamente.
Kagome sintió su corazón quebrarse al verlo llorar, jamás lo había presenciado, solo había visto unas pequeñas lágrimas de alivio cuando hace mucho tiempo se enteró que ella y sus amigos estaban vivos. Con toda la fuerza que pudo reunir se alzó, alcanzando la boca de su compañero y lo besó con suavidad. Fue un beso suave, lento y anhelante. Al separarse, InuYasha la miró con los ojos brillantes mientras ella le secaba las lágrimas.
- Tú lo dijiste, ¿recuerdas?- le susurró la miko con suavidad.- Siempre estaré contigo.
InuYasha asintió dejando salir su llanto de alivio. Se acurrucó en el cuello de su compañera y se dejó consolar sin vergüenza. Su Kagome había vuelto.
- ¡Cuidado con tu zona baja!
Ryu indicó luego de haberle dado un golpe en las rodillas a Rin, haciéndola tambalear, pero se pudo recuperar con prontitud. Kagome los observaba entrenar sentada en el césped junto a Shippo.
Ya habían pasado dos días desde que había recuperado su consciencia e InuYasha había salido temprano a avisarle a su familia que estaba bien, pero de eso ya horas y aún no regresaba. Ryu había llegado el mismo día que se había recuperado, al igual que Shippo – quien no se despegaba de Kagome desde ese momento-, y estaban compartiendo la habitación del pequeño. El exterminador pasaba principalmente el tiempo con Rin ayudándola en su entrenamiento y Kagome los supervisaba, ya que aún no se sentía capacitada para participar físicamente.
- Kagome- llamó Shippo.- ¿Tienes hambre? ¿Quieres que te traiga algo?
La miko lo observó por unos momentos. Su pequeño Shippo había crecido. Luego de los 3 años separados ya estaba algo más alto, pero estos dos meses había dado un gran estirón. Ya le llegaba a la altura de su pecho y no podía tenerlo en sus brazos como antes. Sabía que los youkais tenían una extraña forma de crecer, dependiendo de su raza, pero no pudo quedar más que impactada cuando la misma tarde que despertó llegó su "pequeño" demonio zorro, con por lo menos más de un metro de altura de lo que lo recordaba.
- ¿Kagome?- repitió Shippo angustiado al ver su mirada fija en él.
- Haz crecido tanto- respondió la miko emocionada mientras le acariciaba su cara que aparentaba poco más de 11 años.
Shippo se sonrojó ante la sorpresiva respuesta de su autonombrada madre.
- Estoy muy orgullosa de ti Shippo- continuó la miko con una sonrisa- Nunca olvides cuanto te quiero.
El demonio asintió emocionado. Cuando había llegado se había aterrado ante la apariencia que tenían sus padres adoptivos, y se maldijo por no haber estado acompañando a InuYasha en esos momentos tan duros. Por eso, ante la ausencia de InuYasha, era su principal deber cuidar de Kagome.
Una maldición de Ryu hizo que fijaran su atención en la pareja que entrenaba. Rin había logrado herir su brazo, rompiendo parte de la tela del traje.
- Esas sai si que son poderosas- exclamó Kagome acercándose con Shippo- Nuestros trajes no se rompen con filos normales.
- Creo que es hora de detenernos un momento.- rio Ryu ignorando su herida- ¿comemos?
Comenzaron a caminar hacia la cabaña de Kagome, mientras Rin no dejaba de disculparse.
- ¡Tranquila, pequeña guapa!- exclamó Ryu pasando un brazo por los hombros de la chica- Que me hayas dado ya es un gran logro. ¡Hay que celebrarlo!- sin soltar a Rin se giró hacia Kagome- ¡Hablando de celebraciones! Tu matrimonio es en menos de dos semanas… Tu mamá estaba histérica porque no llegabas.
- Pero no tenías por qué decirle que estaba inconsciente- masculló molesta.
- No puedo mentirle a tu mamá, lo sabes- dijo Ryu encogiéndose de hombros- Falta tu vestido, así que debes volver lo antes posible, eso me dijo.
- Yo inconsciente y ella preocupada de que aún no tengo vestido…
- No estaba preocupada por ti, dijo que con InuYasha nada te pasaría, por eso se enfocó en los preparativos de la ceremonia.- respondió Ryu.
- En fin…Mañana volveré y ustedes me acompañarán- le dijo a Rin y a Shippo que la miraron sorprendidos- ¡Están invitados a mi matrimonio y debemos ir a comprarles ropa!
.
Estaba anocheciendo cuando llegó. Solo esperaba que todo funcionara. Abrió la cabaña y encontró a su mujer sentada alrededor del fogón en compañía de Ryu, Shippo y Rin.
- ¡Mira la hora que es!- exclamó Kagome mirándolo ceñuda.- ¿Dónde estabas?
- Tu mamá me pidió ayuda en algunas cosas- respondió acercándose a ella y besándola en la frente.- Además Shippo estuvo contigo todo el tiempo, ¿cierto?
- ¡Por supuesto InuYasha!- exclamó el nombrado- me preocupé que comiera y no se esforzara.
- Perfecto enano- le sonrió revolviéndole el cabello.
- Tengo el agua lista para tu ramen- dijo Kagome.
- Yo me preparo- dijo InuYasha deteniéndola.
- ¡Un hombre moderno!- exclamó Ryu aplaudiendo ruidosamente y causando las risas de todos. – Quiero verte que tan moderno serás cuando mañana vayamos a comprar tu ropa para la ceremonia.
InuYasha casi vierte el agua hirviendo encima de él. Miró aterrado a Kagome quien apretó los labios y le sonrió algo culpable.
- ¡Iremos todos InuYasha!- exclamó Shippo emocionado- También Miroku y Sango, pero no las gemelas ni el pequeñín porque ellos prefieren que se queden acá y Kaede dice que está muy vieja para esos viajes.
- ¡Será muy divertido!- exclamó Rin igual de emocionada que Shippo.
InuYasha dejó caer su cabeza derrotado. Ya estaba demasiado cansado como para discutir, además Kagome se veía ilusionada.
Ryu la acompañó hasta la aldea y se despidió de ella con un beso en la mejilla. Ella no pudo evitar sonrojarse y mantenerse así al tiempo le hacía ademanes de despedida con la mano mientras él se alejaba en dirección al pozo. Se quedó unos segundos inmóvil viéndolo desaparecer. Él era un joven muy guapo y había sido extremadamente atento y cariñoso con ella. Sabía que eso era parte de su personalidad porque también lo era con Kagome, por lo que no creía que él tuviese algún interés especial en ella, pero no podía evitar sonrojarse ante las múltiples expresiones de cariño que tenía. Soltó un suspiro, como le gustaría que cierto youkai fuese un poco así con ella.
- ¿Quién era él?
La fría voz del youkai en quien pensaba interrumpió sus pensamientos. Se giró a un costado y lo vio allí de pie a pocos metros de ella. ¿En qué momento había llegado? Él era el único demonio que no podía sentir su presencia claramente, por eso siempre la sorprendía.
- ¡Sesshomaru!- exclamó con una sonrisa. En el viaje en busca del amuleto finalmente se había acostumbrado a llamarlo por su nombre- Regresaste muy pronto.
- ¿Quién era él?- repitió Sesshomaru manteniendo la distancia.
- Un amigo- respondió Rin ceñuda.
- No es de acá, ¿su nombre?
- Ryu, es de la época de Kagome- respondió Rin entrecerrando los ojos. Acaso la voz de Sesshomaru ¿sonaba molesta?
- ¿Qué hacías a esta hora con él?
- Me vino a dejar a la cabañ… ¡Hey!- se interrumpió molesta acercándose a él.- ¿Qué es este interrogatorio?
Sesshomaru guardó silencio. Su rostro parecía frío como siempre, pero a ella no podía ocultarle totalmente sus sentimientos. Estaba molesto.
- Si no me responderás, me iré a dormir, que mañana tengo un compromiso.- dijo molesta pasando por su lado camino a la cabaña de Kaede.
Sabía que Sesshomaru no le preguntaría qué compromiso, porque eso involucraría que ella insistiera para que le dijera el motivo de su interés, por lo que sin más dijo buenas noches y se marchó a descansar. Estaba bien que ella estuviera perdidamente enamorada de él, pero eso no implicaba que él podía manejar su vida a voluntad.
- ¡Bienvenidos!- saludó la Sra. Higurashi.
Kagome había llegado junto con todos sus amigos a su época. Todos miraban impresionados la casa y cuando ingresaron, no dejaban de mirar cada uno de los objetos que habían. La Sra. Higurashi los invitó a la sala de estar y se fue a la cocina para servirles té con ayuda de Kagome.
- ¿Así es siempre?- preguntó Shippo mirando impactado como las manecillas de un reloj se movían.
- Sí, con eso ven que hora del día es- dijo InuYasha encogiéndose de hombros.
- Esto es impresionante- comentó Sango mirándolo tan fascinada como Shippo.
- Este mundo es increíble- apoyó Miroku tocando la pela del sofá en que estaba sentado.
- Es muy confuso- dijo InuYasha con el ceño fruncido.
La puerta se abrió dejando pasar a Sota que miró la escena, sorprendido.
- ¿InuYasha?- preguntó curioso.
- Son nuestros amigos del Sengoku- respondió el nombrado- Él es el hermano menor de Kagome, Sota.
- Es un gusto finalmente conocerte- saludó Sango.
Los demás la siguieron en su saludo y pronto Sota quedó enfrascado en una conversación con Shippo, fascinado con él y su cola. Kagome volvió junto a su madre y les sirvió té y unos trozos de pastel que su madre había preparado.
- ¡Esto está delicioso!- alabó Rin sin poder dejar de comer.
- Muchas gracias por todas las veces que nos envió comida, Sra. Higurashi- agradeció Miroku.- Con Sango y Shippo siempre las disfrutábamos.
- ¡Para mí ya es más que suficiente que les gustaran!-exclamó emocionada la mujer- Y ahora me es un total placer finalmente poder conocerlos.
- Bueno, hoy iremos a que se compren ropa para la ceremonia- indicó Kagome luego de unos minutos de conversación- Yo me iré con las chicas y Ryu y Sota acompañarán a los chicos.
La Sra. Higurashi les entregó un montón de ropa a cada uno para que se cambiaran y así no llamaran innecesariamente la atención.
- ¡Está hermoso!- exclamó Rin mirando el vestido celeste que usaba. La ropa dejaba sus brazos al descubierto, acompañado de un escote redondo. Era ajustado hasta las caderas donde se ampliaba y le llegaba a mitad de su muslo.
- ¿No estará algo corto?- cuestionó Sango mirando su corta falta roja acompañada de una blusa combinada.
- Te queda más corta que a mi, porque tienes más caderas- se rio Kagome divertida por la vergüenza de su amiga.- Además estoy segura que a Miroku le encantará.
Soltó una mayor carcajada al ver el aumento de su sonrojo a pesar de que se refería a su marido. Ella llevaba una falta ajustada y una blusa azul, pero claramente Sango llamaba más la atención al ser más voluptuosa.
En la sala, Ryu que había llegado hace pocos instantes, le explicaba a Miroku cómo funcionaba el televisor, mientras InuYasha, Sota y Shippo jugaban videojuegos y gritaban emocionados.
- Hola Ryu- saludó Kagome ingresando a la sala junto a las chicas.
- ¡Pero que guapas!- respondió Ryu poniéndose de pie y acercándose a Rin. La hizo dar una vuelta sobre sí misma y le sonrió enternecido.- Estás preciosa.
Mientras a Rin agradecía sonrojada, Miroku que llevaba unos vaqueros negros y una camisa azul, se había puesto de pie anonadado. Se acercó a su esposa, que también estaba impactada por lo guapo que él se veía, y tragó duro. Sin decir nada, se giró hacia Kagome y le tomó las manos.
- Kagome, ¿podrías prestarle ese traje a Sango para que se lo lleve a casa?
Mientras todos soltaban una carcajada, Sango lo golpeaba suavemente en la cabeza por hacerla pasar tales vergüenzas.
Se marcharon del templo en dirección al centro comercial. Shippo, vestido con ropa de Sota, le preguntaba a Kagome constantemente todas las cosas que le llamaban la atención, lo que agradecían los demás, ya que era la única forma de informarse sin parecer infantiles.
- Te ves raro con esa ropa InuYasha- comentó Shippo poniéndose junto a él.
- ¡Keh! Y qué me dices de ti, enano- gruñó InuYasha cruzándose de brazos. Esta vez llevaba una camisa negra y vaqueros azules y un pañuelo negro cubriendo sus orejas.- ¿No te molestan esas cosas en los pies?
- Un poco- asintió Shippo mirando sus zapatillas- Pero Kagome dijo que me veía guapo, ¿cierto Kagome?
- Muy guapo,- asintió la miko tomando el brazo de InuYasha. Shippo sonrió muy grande y le tomó la mano a Kagome. Caminando de esa forma, sentía que estaba con sus dos padres.
Finalmente llegaron al centro comercial y Kagome le indicó a Ryu y a Sota las tiendas a donde debían ir. Les indicó que se reunirían en dos horas más en el patio de comidas.
Las compras con las chicas fueron muy divertidas. Luego de insistir hasta el cansancio, y diciéndoles que tendría una boda tipo occidental- y de explicarles lo que eso implicaba- logró que Sango se comprara un ajustado vestido azul, que delineaba sus caderas y acentuaba sus pechos. Para Rin escogió un vestido rosado crema, con una falda vaporosa sobre sus rodillas y un escote largo en la espalda. Su vestido de novia lo vería al día siguiente con su madre, ya que ella le había agendado una visita con una modista, en toda su emoción del matrimonio.
- ¡Muero de hambre!- exclamó Kagome sentándose en una mesa.- ¿cuándo llegarán los chicos?
Luego de terminar se dirigieron al patio de comidas, pero al no encontrar a los chicos, se acomodaron en una mesa. Dejaron las bolsas de lado- ya que también compraron otras cosas en el camino- y se tomaron unas bebidas.
- Las cosas de esta época son sabrosas- exclamó Rin saboreando su gaseosa.
- Y tan grandes…- exclamó Sango mirando a su alrededor.
- Vendremos más seguido- les prometió Kagome.
- ¿En serio?- los ojos de Rin parecieron brillar- ¡Muchas gracias!
- Y dime Sango, ¿cómo fue tu matrimonio con Miroku?- preguntó Kagome luego de unos momentos.- ¿cómo te lo propuso?
- Fue bastante romántico- relató Sango con los ojos brillantes- Fue al poco tiempo de establecernos en la aldea, cerca del río. Preparó una comida y allí me lo propuso. Pero nos casamos unos meses después, teníamos la esperanza de que volverías pronto- dijo con una expresión triste- Quería que estuvieras en la ceremonia.
- Cuanto lo siento, Sango- dijo con voz triste Kagome. Tomó su mano por sobre la mesa- Te juro que siempre quise regresar… no me lo hubiera querido perder por nada.
- Lo importante es que ahora estamos juntas- sonrió Sango reanimada.
Kagome le sonrió de igual forma. Había extrañado a su hermana. Luego se giró hacia Rin y la miró con las cejas alzadas- ¿Y tú Rin?
- ¿Yo qué?- preguntó Rin aun conmovida por la escena que había presenciado.
- ¿Nos contarás que sucede entre tú y Sesshomaru?- preguntó la miko moviendo las cejas.
- ¿A qué se refiere?- preguntó Rin totalmente ruborizada- Él es mi maestro.
- Todos sabemos que hay algo especial en ti que atrae a Sesshomaru- agregó Sango. Siempre había querido preguntarle, pero jamás se había atrevido.- Cambió totalmente por ti.
- Bu-bueno…- tartamudeó Rin.
- Sabemos que tú estás loca por él- dijo Kagome mirando a Sango, que asintió de inmediato apoyándola- Pero, ¿en que están ustedes dos?
Rin no podía sentirse más avergonzada ¿Tan obvia era? Dio un sorbo a su gaseosa intentando que la temperatura de su cara se aliviara, pero tanto Sango como Kagome la siguieron mirando fijamente.
- Sesshomaru se casará con una youkai- murmuró.- Tiene que mantener la descendencia de su padre.
- A puesto que debe estar muriendo de celos en este momento- comentó Kagome con aires de sabionda. Observó la cara confundida de sus amigas y continuó, apuntando con un dedo a Rin- Cuando atravesamos el pozo, él te estaba observando desde un árbol. Debemos trabajar en tu poder espiritual, Rin.
- Jamás puedo saber si está cerca- comentó asombrada Rin.- Siempre siento que está a mi alrededor aunque no sea así…
Kagome la miró con los ojos brillantes y Sango supo por qué, pero no quiso decir nada.
- Yo que tú no me rendiría- comentó Sango dando un sorbo a su bebida.
- Buenas tardes…
Las chicas se voltearon y se encontraron con tres jóvenes de unos 23 años mirándolas sonrientes.
- Desde lejos notamos que están solas- continuó el que las había saludado. Era bastante guapo, al igual que sus otros dos compañeros quienes les sonreían coquetos.- Nos preguntamos si quisieran compañía y aceptarnos algo para comer.
- ¡Oh, muchas gracias!- sonrió Kagome.- Pero no tienen por qué molestarse.
Sango y Rin la miraron sorprendidas, ellas no estaban acostumbradas a ese tipo de acercamientos, pero Kagome no parecía perturbada.
- Pero si no es molestia- continuó otro que se acercó a Sango y la miró coquetamente- Es un gusto que mujeres tan hermosas como ustedes nos acompañen con su presencia.
- Muchas gracias- rio divertida Kagome por las cursilerías del hombre.- pero realmente no es necesario.
- ¿Te habían dicho que eres realmente encantadora?- le preguntó a Rin, el que parecía más joven.
Rin se sonrojó y no dijo nada, solo se limitó a bajar la cabeza.
- Vamos,- sonrió el primero que había hablado, apoyando la mano en la mesa para acercarse más al rostro de Kagome- Te aseguro que te divertirás.
- Me imagino- asintió Kagome con una sonrisa complaciente.- Muchas gracias por todos tus halagos, pero te aconsejo que te marches, porque mi esposo viene hacia acá y no te imaginas lo celoso que es.
InuYasha se lanzaba hacia el grupo de hombres seguido muy de cerca por Miroku, ambos enfurecidos. Los extraños no esperaron que ellos llegaran junto a ellos y desaparecieron en cosa de segundos.
- ¿Quiénes eran?- gruñó InuYasha al ver que ya habían salido de su alcance.
- No lo sé- respondió Kagome encogiéndose de hombros- Solo dijeron que éramos muy guapas y nos invitaron a comer.
- ¿QUÉ?- exclamó InuYasha enfurecido.- Y tú les sonreías fascinada, ¿cierto?
- Fueron bastante agradables- asintió Kagome dando un sorbo a su bebida. ¡Cómo estaba disfrutando de los celos de InuYasha!
- Sango…- dijo Miroku con los ojos cerrados y un tic en la ceja.
- Eso fue lo que hicieron- respondió Sango siguiendo el juego de su amiga.
Rin los miraba nerviosa. Sentía la ira de los hombres en su aura, pero por su parte las mujeres estaban muy divertidas. Ryu, Sota y Shippo llegaron en ese momento con todas las bolsas de las compras. Ryu se sentó junto a Rin y pasó un brazo tras su espalda apoyándolo en el asiento.
- Estoy hambriento- le comentó ignorando a las parejas.- InuYasha realmente es un caso para comprar su ropa…
- Iré a buscar a esos malditos…- gruñó InuYasha olfateando en el aire y dispuesto a seguirlos, pero Kagome le tomó la mano y lo detuvo.
- Dudo que sigan acá- respondió tranquila- Le dije que mi esposo era muy celoso y a penas los vieron, salieron corriendo.
InuYasha apretó la boca para evitar que una sonrisa de satisfacción apareciera. Le encantaba escuchar a Kagome tratarlo de su compañero, pero no iba a permitir que ella se diese cuenta, por lo que con un "¡Keh!" decidió sentarse a su lado sin mirarla.
- Nunca más te alejarás de mí en esta época- dijo Miroku seriamente mirando a Sango.
- Eres un celoso- respondió su mujer girando su rostro para que no viera la diversión que le causaba la diversión.
- Todos están locos- dijo Shippo negando con la cabeza y Sota no pudo más que asentir encontrándole la razón.
- ¿Cómo les fue?- preguntó Kagome mirando las bolsas que estaban a un costado.
- Nunca más salgo a comprar con InuYasha- le respondió Sota agotado.
- No había caso para que se probara toda la ropa- apoyó Shippo mirando a su alrededor- Kagome, ¿podemos comer?
Comieron y disfrutaron del resto de la tarde en los alrededores, pero el tiempo pasó rápido y pronto se vieron listos para regresar al Sengoku. Dejaron la ropa comprada en esa época, pero Sango y Miroku se llevaron unos regalos para sus hijos y Shippo unos videojuegos que Kagome le había comprado.
Los despidieron en el pozo y de inmediato Kagome lo selló nuevamente. Ryu se despidió de ellos con el mismo ánimo de siempre y se marchó a su casa.
- Fue un día agotador- comentó Kagome cepillando su cabello. – Pero fue muy entretenido. ¡Shippo estaba tan emocionado! No me gusta la idea que se marchara solo a casa.
Habían cenado junto con su familia y ahora, luego de un baño finalmente podían descansar.
- Odio comprar ropa- masculló InuYasha, que ya se había puesto su haori y estaba sentado a los pies de la cama.- Y creo que Shippo agradecerá el descanso en casa, ha estado compartiendo habitación desde que llegó.
- Bueno, mañana luego de ir por mi vestido y visitar el templo volveremos con él.- comentó Kagome dejando el cepillo a su lado. Se acercó a InuYasha y se detuvo frente a él jugando con la orilla de su haori.
- ¿Qué sucede?- preguntó InuYasha ya nervioso por ese pequeño acercamiento. Apoyó sus manos en las piernas de la chica y las acarició con suavidad.
- Ayer aprendí a utilizar un hechizo silenciador- comentó sonrojándose suavemente.
- ¿Silenciador?
- Recuerdas esos pergaminos que me trajiste y que hablaban de distintos tipos de barreras- comentó sin dejar de jugar con la ropa.
InuYasha asintió recordando que por esos pergaminos Kagome lo ignoró por muchas horas.
- Bueno, uno de ellos explicaba cómo hacer una barrera que impedía que el ruido saliera de ella…- comentó sin atreverse a mirarlo a los ojos.- Y ayer pude hacerla a la perfección.
- No deberías haber estado practicando en tu estado- dijo InuYasha con el ceño fruncido.
- InuYasha creo que no estás captando lo importante del asunto- suspiró Kagome rodando los ojos.
El hanyou se quedó callado por unos instantes y la miró confundido. No tenía ni la menor idea de que quería decir. ¡Ah! ¡Que tonto había sido!
- Felitaciones Kagome- sonrió tomándola de las caderas y sentándola sobre una de sus rodillas- Cada vez eres mejor miko.
- ¡Ay, InuYasha!- resopló la chica pasando sus manos por el cuello del hanyou.- Como puedes seguir siendo tan ingenuo con todas las cosas que me haces…
InuYasha la siguió mirando confundido por un instante más hasta que las palabras de Kagome hicieron sentido en su cabeza. El calor apareció en su rostro de inmediato.
- Pero aún estás convaleciente Kagome- masculló avergonzado.- Estás muy delicada.
- Es verdad que estoy algo débil- asintió la chica abriendo el haori de InuYasha- Pero ya no tengo la misma resistencia que un humano cualquiera… Así que… sería como si fuese la primera vez…
Le sacó el haori por los hombros y le abrió el kosode de inmediato. InuYasha solo se dejó hacer, las caricias de Kagome siempre eran irresistibles.
- Tendrás que ser muy delicado- susurró Kagome bajando un dedo por todo su pecho hasta el nudo de su hakama que ya se mostraba algo abultada.
- Kagome…- masculló InuYasha no muy convencido, pero sus manos parecían tener vida propia y acariciaban sus piernas descubiertas por el corto pijama.- No me hagas las cosas más difíciles, ya me he estado resistiendo todos estos días…
- Muchos días InuYasha…- asintió la chica sentándose a horcajas sobre él- Además quiero compensarte el que no haya estado contigo en luna nueva…
- Estabas inconsciente- justificó InuYasha cerrando los ojos ante el placer que le producía el lento movimiento de caderas que la chica había comenzado a hacer.
- Te mereces un agradecimiento por cuidarme tanto- le susurró coqueta contra su cuello.
InuYasha sentía el olor de excitación de la chica envolverlo lentamente hasta que ya no pudo resistirlo. Atrapó sus labios con ansias, pero consciente de lo suave que debía ser. Le sacó la polera con rapidez, dejando sus pechos descubiertos, listos para él. Los besó y acaricio con lentitud, con suavidad, haciendo que Kagome rogara por mayor fuerza, pero él no le hizo caso y continuó de la misma forma. Cuando la chica menos se lo esperaba mordió un pezón haciéndola resistir un fuerte gemido.
- Pon la maldita barrera- gruñó con voz ronca deteniéndose en su labor.- Me gusta escucharte gritar.
Kagome, extasiada aún más con ese comentario, se puso de pie con el torso desnudo y soltó un fuerte suspiro intentando regular su respiración. Mientras cerraba los ojos y juntaba sus manos, InuYasha paseó su mirada por el cuerpo de su mujer. Simplemente maravilloso. Miró el amuleto entre el nacimiento de sus pechos y aunque no lo diría jamás en voz alta, jamás podría terminar de agradecerle a Sesshomaru ese regalo. Gracias a él, estaba a punto de disfrutar de su mujer una vez más. Los labios de Kagome en su boca interrumpieron sus pensamientos. La recostó en la cama con la mayor suavidad del mundo y terminó de desnudarla. Paseó su lengua por su vientre y sus manos por las piernas. Kagome tenía la respiración acelerada y gemía con cada roce. Pasó una garra por los bordes de sus senos, pero Kagome no resistía más tal delicadeza, por lo que le tomó una mano y la colocó sobre uno de ellos, apretándolo. InuYasha jugó con el pezón, apretándolo y rozándolo hasta que Kagome le pedía que la poseyera, pero en vez de eso, sonrió con arrogancia y la besó lentamente mientras pasaba una garra por el contorno de sus pechos y lo bajaba hasta la húmeda entrepierna de la chica. Con extremo cuidado por sus garras, paseó sus dedos por el lugar, hasta que encontró aquel botón que la hacía explotar de placer y comenzó a acariciarlo. Kagome ahogó un grito y arqueó la espalda. InuYasha tragó duro, controlándose para no penetrarla de golpe. Quería ser lo más suave posible, lo más delicado. Además, aquella forma de hacerle el amor solo le estaba permitiendo notar cada detalle de las reacciones de Kagome, cada gemido, cada pequeño salto y porqué era causado.
- Deliciosa- gimió aumentando el ritmo de sus caricias y lamiendo un pezón de la chica.
Kagome soltó un gemido de ansiedad. Lo necesitaba dentro de él, aquellas caricias eran maravilllosas, pero le hacía falta sentirlo. Además había algo que nunca antes había percibido: Olía la excitación de InuYasha, el aroma de sus hormonas lo rodeaba y llegaba a su nariz excitándola aún más. No entendía como InuYasha podía controlar sus instintos sintiendo ese aroma, si para ella era embriagador, para InuYasha que seguía teniendo los sentidos más desarrollados, deberían ser totalmente dominadores. Con los ojos cerrados encontró el miembro de InuYasha, duro y palpitante, y lo acarició con ansiedad.
InuYasha suspiró ante el contacto, pero no dejó de atender la intimidad de la chica. Se acomodó sobre su costado, a un lado de la chica y controló su respiración para calmar sus instintos. Si no hacía algo pronto, perdería el control, por lo que detuvo sus caricias y la volteó, dejándola sobre su constado y de espaldas a él. Pasó el brazo por sobre el que estaba acostado, bajo el cuello de la miko y la acercó a su espalda, mientras que con la otra mano alzó el trasero de la chica, curvándole la espalda y entró en ella con suavidad. Kagome ahogó un grito al sentirlo en su interior moviéndose con lentitud. InuYasha pasó su mano libre desde sus caderas hasta su clítoris y continuó acariciándolo, siguiendo el ritmo de sus embestidas. Kagome le pedía más velocidad, pero él se mantenía lento, además el estar de lado le permitía un total control a él. Su excitación estaba al límite, creía que ya no podía seguir siendo igual de suave por lo que, sin aumentar la velocidad, tomó la cadera de la chica y la embistió con fuerza haciendo a Kagome gritar. Sus embestidas seguían lentas, pero firmes. Bajó su mano hasta la entrepierna de la chica para acariciarla mientras desde allí hacía la fuerza para mantener su ritmo y, a penas la tocó, sintió el interior de la miko contraerse a su alrededor al mismo tiempo que un grito invadía la habitación.
Lamió el cuello de la chica sin detenerse, sintiendo las pequeñas convulsiones de placer que recorrían el cuerpo femenino. No quería aumentar el ritmo, para no causarle un daño, pero cada vez era más difícil controlarlo, de hecho la embestía con tal fuerza que Kagome tenía sus manos contra la pared para recibirlo. Tomó la pierna de la chica que quedaba encima y la llevó hacia atrás, colocándola sobre su propia cadera, llegando aún más profundo en el interior femenino.
- Inu…- gimió la chica alcanzando por segunda vez el clímax.
Este segundo golpe de excitación fue demasiado para InuYasha. Sujetó con fuerza la pierna de la chica y la embistió con toda la fuerza que tenía, pero sin aún aumentar el ritmo. Kagome sentía su cuerpo arder en placer. La mano de InuYasha apretando uno de sus pechos y la otra sujetando su pierna, la quemaban dulcemente. Los movimientos de InuYasha la llenaban por completo, estaba totalmente perdida. Escuchó los gemidos de InuYasha contra su cuello, y le rogó que fuese más rápido y esta vez él le hizo caso. La penetró con rapidez, haciéndola gritar sin dejarla tomar aire. Mantuvo sus brazos firmes para resistir la fuerza y que él llegase lo más adentro posible, pero su propia fuerza desapareció cuando un nuevo orgasmo la invadió junto con un gruñido de InuYasha que la llenaba perdido en el placer.
Recuperó el aliento con dificultad. Soltó la pierna de la chica y la abrazó contra su pecho.
- ¿Cómo te sientes?- preguntó luego de unos instantes.
Kagome se volteó con los ojos cerrados y se refugió en su pecho.
- Espero que la barrera haya funcionado bien- dijo con una risita casi perdida en el sueño.
InuYasha la acompañó en la risa y luego de cubrirlos se quedó dormido.
Se despidió de Shippo que la había acompañado a la cabaña de Kaede y esperó a que se alejara para marcharse de allí. En su interior tenía el deseo que Sesshomaru la estuviera esperando, deseoso de saber a dónde se había marchado y con quien había estado. Celoso, pensó con un suspiro, por mucho que desee que esté celoso, eso jamás sucederá.
Llegó a la orilla del río y se sentó a apreciar la bella noche otoñal. Kagome y Sango que le habían dado a entender que el youkai sí sentía algo más que un cariño fraternal por ella. Pero aunque eso fuese así, él jamás se uniría a una humana. ¡Estaba tan loca por él que siempre lo sentía cerca de ella! Sacudió la cabeza y se fijó en su ropa. Seguía llevando el vestido que Kagome le había entregado para estar en su mundo y que terminó por regalárselo. Se puso de pie y comenzó a girar para que éste se elevara. Soltó su risa animada al ver lo lindo que giraba y finalmente cayó de rodillas totalmente mareada. Ryu le había dicho que se veía linda, ¿Sesshomaru creería lo mismo?
Hizo una mueca y volvió a sacudir la cabeza.
- Ese Ryu…- murmuró con una sonrisa.
- ¿Con él estuviste hoy?
No pudo evitar sorprenderse al encontrar a su lado al youkai. De pie junto a ella, la miraba con el ceño fruncido.
- ¿Acaso me estás espiando?- preguntó la chica de la misma forma. Intentó controlar los latidos de su corazón para que él no se percatara de su emoción. ¡La había estado esperando!
- Respóndeme Rin- ordenó Sesshomaru mirándola desde su altura.
La chica se puso de pie y se sacudió las piedrecillas de su ropa antes de alzar el rostro y mirarlo desafiante. Los dorados ojos de Sesshomaru estaban fijos en ella y notó como su nariz se arrugaba levemente.
- Apestas a él- dijo Sesshomaru entrecerrando los ojos.
- Si ya sabías con quien estaba, ¿Por qué lo preguntas?- preguntó Rin cruzándose de brazos.
- ¿Estás interesada en él?- preguntó duramente.
Rin lo miró por unos instantes y su corazón saltó. Casi apostaría su vida a que estaba celoso. Se mordió el interior de la mejilla nerviosa. Genial, ahora él lo olerá y malinterpretará todo. No se equivocaba Sesshomaru se puso rígido y la miró fríamente.
- ¿Quieres unirte a él?- preguntó de pronto.
- ¿U-unirme?- preguntó Rin descolocada. Sus mejillas se sonrojaron y no supo que responder.
- ¿Eso es lo que quieres?- repitió Sesshomaru lentamente.- Si es lo que quieres, no tienes porqué sentirte comprometida conmigo. Puedes hacer lo que quieras, eres libre.
- ¿Pero qué tonterías dices?- exclamó Rin sonrojada.
- Apestas a él y los últimos días los has pasado a su lado- señaló Sesshomaru dándole la espalda y sentándose contra una roca.
- Eres un mentiroso- le recriminó Rin poniéndose frente a él con las manos en la cintura- Cuando me dejaste con el amuleto me dijiste que irías a una expedición en tus tierras. ¡Pero estuviste espiándome!
- ¿Qué es esa ropa?- preguntó ignorando las recriminaciones de la chica.
- Me la regaló Kagome- respondió ella sonrojándose. - ¿Te gusta?
- Es muy corto- dijo Sesshomaru mirando descaradamente sus piernas.
Rin se tironeó el vestido hacia las rodillas y sintió ganas de llorar. ¿Por qué no podía decirle que se veía bien? Y además la hacía olvidar que estaba enojada con él con solo mirarla fijamente.
- ¿No te gustan los kimonos que te entrego?- cuestionó Sesshomaru cerrando los ojos.
- Me gustan mucho- susurró Rin sentándose algo derrotada- Pero en la época de Kagome llamaría mucho la atención.
Espero unos segundos a que Sesshomaru le dijera algo, pero sabía que ya había sobrepasado su cuota de preguntas por mucho, generalmente ella era la de las preguntas y él el de las respuestas.
- Kagome nos invitó a su matrimonio con InuYasha- explicó desganada- En su época… y fuimos a comprar la ropa. Ryu nos acompañó- agregó acercando sus rodillas a su pecho- Luego nos mostraron los alrededores… fue muy divertido.
Sesshomaru abrió un ojo. La palabra "divertido" había sido pronunciada totalmente triste. Era cierto que se veía preciosa con ese vestido, pero no era su Rin. Además el que últimamente estuviera tanto con ese humano lo tenía harto. No podía hacer nada, si es lo que Rin quería, él no lo impediría, pero ¿Por qué dolía tanto su pecho cuando pensaba en ello? ¿Por qué se devolvió de su misión al sentir que el aroma de Rin estaba mesclado con otro desconocido? ¿Por qué destruyó todo un bosque al verla divertirse con ese humano? No soportaba la idea de que otro estuviera cortejándola. Y ahora el verla tan triste sin comprender a cabalidad por qué, lo destruía.
- Ryu es muy divertido…- continuó Rin apoyando su cabeza en sus rodillas y Sesshomaru no pudo evitar tensarse más- Es atento y se preocupa por mí, pero no quiero unirme a él. Ya te dije que quiero estar a tu lado Sesshomaru, pero solo pareciera que buscas alguna forma de deshacerte de mi, si te estorbo—
- No digas ridiculeces- la cortó Sesshomaru con el ceño fruncido.
- ¿Qué quieres que piense con todo lo que me dices?- preguntó la chica poniéndose de pie de golpe y acercándose a él. Estaba enfurecida. Se puso las manos en su cintura y se agachó junto a él acercándose a su cara.- Que me una a otro hombre… que soy libre…
- Eres libre…- asintió el youkai sin quitarle los ojos de encima. Siempre tan atrevida, tan valiente…
- ¡Pero de igual forma me dejaste acá! Cuando yo me quería ir contigo- continuó con los ojos brillantes- Lloré, te supliqué que no me dejaras, y aun así lo hiciste.
- Quería que pudieses elegir…
- ¡Elegir qué!- exclamó alzando los brazos al cielo de forma teatral.
- Si querías quedarte con los humanos o…- Sesshomaru apretó sus garras sin poder evitarlo- conmigo.
Rin bajó los brazos y ladeó la cabeza confundida.
- Eres un idiota- dijo finalmente. Se dejó caer y le golpeó el brazo con suavidad. Sesshomaru alzó las cejas sorprendido.- Siempre me dijeron que tendría que elegir… nunca supe qué, pero ahora que me lo explicas ni siquiera he tenido que pensarlo. Te elegí a ti Sesshomaru, siempre lo he hecho.
El youkai quedó retenido en la mirada de la chica y sintió como su corazón se detuviera y a la vez parecía querer escapar. Quería abrazarla y tenerla a su lado para nunca más soltarla. Él que detestaba todo tipo de contacto físico, deseaba que Rin lo tocara.
Una luz cruzó por su cabeza y maldijo a su padre en su interior. Ya sabía lo que le pasaba.
Me he enamorado de una humana.
¡Mucho tiempo! ¡Lo sé! Pero en época de exámenes siempre se vuelve complicado dedicarle tiempo.
Espero les haya gustado y lo hayan disfrutado. ¡En el próximo capítulo se vendrán aventuras y el matrimonio!
Agradecimientos:
serena tsukino chiba: Yo tmb odio a esa tigresa, jajaja , pero creo que seguirá molestando. Me alegro que te guste el SessxRin, la iré poniendo siempre porque me encantó escribir sobre ellos.
LaDyAkAnEyRaNmA: Volverá! lo siento! ajjajaja ¿es detestable, cierto? Intento reunir todo lo que me carga en ella, pero no es mala persona.
ScarletSide: Muchas gracias a ti por leer y por dejar un comentario! Es muy escaso que esa relación suceda jajaja. Espero seguir leyéndote!
gaby: Muchas gracias por tus halagos! Y me alegro que te hayas reído con esto, es una de las intenciones. Ojalá sigas leyendo y comentando como siempre!
Sangoaome: Sí, tengo pensado que InuYasha recuerde algunas cosas y así podamos conocer más de ella. Espero hacerlo pronto y que no se me olvide! Si es así, te encargo que me retes y me lo recuerdes! Gracias por leer y por comentar.
JOAN: Todo lo que se vivió con Kagome lo veremos nuevamente en algunos capítulos más. No es grave, pero no es fácil lo que pasó. Muchas gracias por leer y por comentar.
setsuna17: Perdona la demora, pero gracias por comentar y leer constantemente!
danita-inu: Gracias! Espero también te haya gustado este capítulo! Gracias por leer y comentar!
PaulaLunatica: Tengo una buena fuente de inspiración jajajajaj Me muero de vergüenza el día que mi novio lea esto ajjaja. Muchas gracias por tus ánimos constantes y siempre estar pendiente y comentando! Es un placer leerte siempre! Espero tus nuevos comentarios de este capítulo!
Serena Sailor Moon: Muchas gracias! Espero te sigas pasando por acá!
Tammy Souza: Tammy! Gracias por todos tus comentarios! Me alegra un montón que te hayan gustado las distintas temáticas de la historia y espero las sigas disfrutando! De verdad, muchísimas gracias!
Fran: siempre sufre este pequeñín :( pero quiero que madure y siento que él lo necesita hacer a través de golpes y caídas. Gracias por tu comentario!
HarleyQuinn18: Primero... GRACIAS! El que te hayas dedicado a un comentario de esa magnitud se lleva todo mi agradecimiento, ¡eterno! También amo ambas parejas, y me he dado cuenta que realmente disfruto de SessxRin, quizás porque son tan distintos y poco sabemos de sus personalidades. Espero también te haya gustado este capítulo y puedas tener un tiempecito para distraerte con esta humilde historia. Y me sonrojaste y mi sonrisa gigante por tus halagos! El que les guste mi forma de escribir me llena de satisfacción. Muchísimas gracias! Y gracias por votar!
SerenaSaori: Gracias! y no me demoré nada desde que leíste! Jajjajajaaja Me alegro que te haya gustado! Pero siempre acepto críticas :D
Bueno chicas, gracias por todo! A las nuevas lectoras y a las que recordaron la historia de esta humilde chica.
NO OLVIDEN VOTAR!
