Capítulo 14

Solo somos tú y yo

Kagome le cuestionó durante toda la semana sobre el lugar a donde se iba por las tardes y él solo le daba explicaciones poco creíbles. "Fui a pescar", "Iré a entrenar", "No, no puedes acompañarme" Respuestas que causaban la molestia de su mujer, que aumentaba de forma exponencial.

Llegó a la cabaña encontrando a Kagome con su traje de exterminadora puesto y tirada en el suelo junto al fogón. La mujer giró el rostro al verlo llegar y luego, con un desprecio, volvió a mirar al techo.

- ¿Qué haces ahí tirada?- inquirió ceñudo. Sabía que estaba molesta con él porque por décimo día se había ausentado.

- Descanso- respondió secamente.

- ¿Y el traje?- preguntó quedando junto a ella y mirándola desde su altura.

- ¿Qué pasa con él?- respondió Kagome encogiéndose de hombros desde el piso.

- ¿Por qué lo traes puesto?- gruñó InuYasha cruzándose de brazos.

- Si hubieras estado acá lo sabrías- dijo la miko poniéndose de pie.

Kagome recogió su arco y espada e InuYasha no pudo evitar notar el olor a sangre de youkai en ellos.

- ¿Con quién te enfrentaste?- exclamó molesto.

- Con nadie que siga vivo- dijo la chica caminando hacia la habitación.

- ¡Arrgg!, ¡Por Kami, Kagome!- gruñó InuYasha tomándola del brazo para detenerla- ¡Te dije que no irías a batalla sin mi!

- Fui al templo y se produjo un ataque- respondió ceñuda- No me iba a quedar mirando solo porque no estabas. Además creo que no debo darte ninguna explicación de lo que hago, tal como lo haces tú- lo apuntó con el índice alzando la voz- Porque no soy tan estúpida como para creerte toda esa sarta de mentiras que me dices que haces en las tardes- entrecerró los ojos- No estarás viendo a alguien más, ¿cierto?- su voz sonó temblorosa- Acaso… ¿Te ves con esa youkai que huele terriblemente a manzana?- InuYasha vio como lo olisqueaba. Ahora que tenía sus sentidos más desarrollados, los usaba a su conveniencia.

- Pero qué mier—exclamó perplejo el hanyou soltándola- ¿Cómo se te ocurren tantas ridiculeces?

- ¿Qué quieres que piense si te desapareces todos los días, todo el día?- exclamó Kagome.

Había explotado, los días anteriores había discutido brevemente con él, pero a dos días de casarse no podía seguir así ¿Acaso esto era lo que le esperaba el resto de sus vidas? Al ver que InuYasha callaba, se volteó con un bufido. Mejor se iría a dormir o lo mataría a Osuwaris.

- Kagome…- La voz de InuYasha la detuvo. Se giró dispuesta a usar el hechizo, pero el verlo extremadamente sonrojado y con la mirada en el piso la desconcertó.

El hanyou le lanzó rápidas miradas no pudiendo mantenerlas por más de un segundo. Se acercó unos pasos a ella y le dio una última mirada antes de dejarla clavada en el piso.

- Tengo algo para ti- masculló con su cara ardiendo y con las manos en su haori.

Kagome ladeó la cabeza confundida. ¿Y ese cambio tan radical? Se quedó esperando otra palabra de InuYasha, pero el parecía demasiado turbado.

- ¿Y bien? No creas que el enojo de se me quitarán tan fá—comenzó a decir, pero InuYasha sacó sus manos de su traje y le mostró una pequeña cajita de terciopelo. Kagome la recibió ceñuda, pero al abrirla sus ojos asombrados eliminaron todo rastro de molestia.

Un anillo de compromiso de plata con una bellísima piedra preciosa de color rojo la reflejaba en varias versiones pequeñas en cada una de sus caras.

- ¿Cómo lo conseguiste?- susurró anonadada.

- Estuve trabajando con tu abuelo y Sota estos últimos días- masculló InuYasha sonrojado.- Y hoy finalmente pude ir a comprar el anillo. ¿Te gusta?- preguntó dudoso- Tu mamá me ayudó. Es un anillo de compromiso- agregó. Kagome vio como sus orejas estaban hacia atrás ante el claro nerviosismo que lo carcomía.- Si nos casamos debía darte uno…

- Ahora debes ponérmelo- dijo Kagome con los ojos brillantes, acercándole la caja.

InuYasha asintió sonrojado y lo sacó de la caja. Para sorpresa de la miko, éste se arrodillo y alzó el anillo.

- Kagome- dijo sintiendo como su corazón explotaría en cualquier momento por los nervios y la vergüenza- ¿T-te casarías conmigo?

Kagome le mostró una enorme sonrisa y no pudo reprimir las lágrimas por la sorpresa.

- Sí- exclamó con la voz emocionada- Sí quiero…

InuYasha le sonrió de vuelta, aún sonrojado y colocó el anillo en su dedo anular. Kagome soltó una risa nerviosa y se lanzó a sus brazos besándolo.

- ¿Cómo sabías todo esto?- le preguntó mirándolo desde su pecho desnudo.

Estaban en su cama, desnudos y disfrutando del descanso luego del placer.

- Lo aprendí contigo boba- respondió InuYasha como si fuese obvio- Bueno, Miroku también ayudó… Aunque sus consejos eran bastante perturbadores- dijo arrugando el ceño- No quiero ni imaginar las cosas que no me contó y que hace con Sango.

- ¿De qué estás hablando, pervertido?- rio Kagome dándole una palmada en el pecho- Me refiero a lo del anillo.

- ¡Ah! ¡Eso!- exclamó InuYasha dándose con la mano que no sujetaba a Kagome, en la frente- Bueno, cuando todos tus amigos se enteraron de lo nuestro, me quedé hablando con Sota y él me contó cómo era el proceso de unión de los humanos de tu época. Luego habló con tu mamá y abuelo y me consiguieron un empleo, que era ordenar unas cajas y cosas pesadas para distintos templos. Después tu madre me llegó al lugar donde habían anillos y compró el que elegí con el dinero que gané.

- ¿Por eso te ausentabas todos los días y llegabas tan cansado?- inquirió la chica sintiéndose la peor persona del mundo. InuYasha asintió aumentando su sensación de pesadez. Él constantemente le hacía cosas hermosas y ella solo dudaba de él.

- Esta vez el regalo logró mi perdón- dijo ella con un dedo acusador- pero no debes volver a hacer estas cosas, no lo necesito.

- Pero sabía lo importante que era para ti todo esto- respondió InuYasha como si fuera obvio. Acercó su cara a la cabeza de la chica.- ¿De verdad te gustó?

- Me sorprendiste- sonrió la chica mirándolo soñadora.

- ¿Eso es un sí?- preguntó InuYasha fijando su mirada en el cabello de la miko.

- ¡Claro que sí!- respondió Kagome dándole un beso corto- Pero no era necesario.

- Nunca te había regalado nada- masculló el hanyou con mirada triste.

- ¿Hablas en serio?- exclamó la chica sentándose frente a él. InuYasha no la miró por lo que ella le tomó la cara y se la giró.- ¿Dónde vivimos, InuYasha?- el aludido solo hizo una mueca- Exacto, en la casa que tú me construiste…

- ¡Pero ese tal Hobo-bobo siempre te estaba dando cosas!- exclamó InuYasha molesto.

- ¿Hobo?- repitió ceñuda- ¡Hoyo! ¿Estabas celoso de él?

- ¡Keh!

- Ya basta con las inseguridades InuYasha- rio Kagome acomodándose en el pecho del hanyou- Que tú estés a mi lado me es suficiente, no necesito nada más para ser feliz.

InuYasha sonrió intentando creer en esas palabras.


Y ahora estaba a punto de casarse.

Respiró profundamente intentando calmarse. Sentía náuseas y su estómago se revolvía de forma incontrolable. Necesitaba verla, pero desde la noche anterior le habían sido prohibidos todo tipo de contacto. Observó el horizonte desde el Árbol Sagrado, pensando en cómo el tiempo pasaba tan despacio… ahora solo debía esperar a Ryu que iría a buscarlo para llevarlo a la época moderna.

- Estás pálido, InuYasha

La voz de Shippo lo hizo mirar hacia su costado. El ya no pequeño kitsuke se hacía sentado en una rama cercana a la de él y lo miraba burlesco.

- ¿Qué dices, enano?- gruñó el hanyou cruzándose de brazos.

- ¿Por qué estás tan nervioso, si ustedes ya están unidos?- preguntó Shippo.

- No lo entenderías- respondió en un gruñido.

- Si me lo explicas quizás hasta pueda ayudarte- comentó Shippo.

Desde que Kagome se había marchado la relación entre ellos dos se había vuelto mucho más fuerte, InuYasha lo cuidaba y protegía siempre, y él no pudo evitar verlo como su modelo a seguir. Aunque no era una figura muy paterna, para Shippo él cumplía ese rol y se sentía orgulloso de eso.

- Habrá mucha gente- masculló InuYasha cerrando los ojos.

- ¿Te da vergüenza?- preguntó intentando contener su risa.

- ¡Keh!

- Bueno, igual es comprensible- aceptó Shippo cruzándose de brazos- Sobre todo considerando que también irá Sesshomaru.

- ¿QUÉ?- el grito de InuYasha resonó por toda la aldea.

Mientras Shippo intentaba explicarle a un alterado InuYasha, Kagome tenía sus propios problemas en la época actual. La miko miró a su enemigo fijamente y dio un salto esquivando un nuevo ataque. Aprovechó esos dos segundos de pausa y le lanzó una patada en la cabeza haciéndolo caer.

Cuando iba de regreso, una poderosa energía maligna se hizo presente cerca de ella, en un edificio a medio construir. No llevaba ningún arma con ella, puesto que había salido a caminar para calmar sus nervios antes de la ceremonia sin jamás pensar que se encontraría con un demonio.

Al llegar se encontró con un horrible oni que buscaba peligrosamente salir de él y acercarse al resto de la población. Sin poder avisarle a nadie tuvo que lanzarse sola a atacarlo para evitar una catástrofe. Buscaba nockearlo para poder purificarlo, pero la rapidez y fuerza del oni le había sorprendido. Se acercó al caído enemigo pensando que finalmente podría purificarlo, cuando éste le agarró del tobillo y la lanzó contra una gruesa barra de metal que correspondía a los pilares del edificio. Sintió como si sus costillas se hubieran hecho polvo. Abrió los ojos justo en el instante que el oni tomaba unas largas varillas de metal y las usaba contra ella a modo de lanzas. Rodó sobre su costado, pero no puedo evitar que una de ellas dañara su brazo izquierdo, hiriéndolo gravemente. Lanzó un grito de dolor y de furia. El oni ya corría nuevamente hacia ella dispuesto a acabarla, y ella lo esperó. Justo en el momento en que él ya estaba alzando los brazos para aplastarla contra el duro piso, Kagome lanzó una fuerte energía desde sus manos que lo atravesó justo en el corazón, haciéndolo caer estrepitosamente en el suelo.

- ¡Maldita miko!- gruñó guturalmente agonizando- ¡Nunca lograrás acabar con nosotros, estamos en todos los tiempos!

Kagome iba a preguntarle sobre qué estaba sucediendo, pero el monstruo ya había muerto. Se sujetó el brazo herido y sangrante agradeciendo que sus poderes espirituales hubiesen mejorado de esa manera. Con la respiración dificultosa se acercó a él mientras éste se deshacía en polvo dejando un solo pedazo de cristal verde esmeralda.

- Estos son…- susurró la miko sin atreverse a tocarlo.

- ¡Kagome!

La miko giró el rostro encontrándose con Yumiko que, junto con John, llegaban vestidos para la batalla. Se arrodilló junto a ella con una grave expresión de preocupación.

- ¡Mira cómo estás!- exclamó mientras sacaba de una cápsula de su cinturón una venda y se preocupada en detener la hemorragia.

- ¿Qué sucedió? Nos dijeron que un oni había aparecido acá- comentó John preocupado por la apariencia de su amiga.

- Sentí la presencia y vine hasta acá- explicó trabajosamente la miko sin decirles lo que el oni había dicho, además había gastado demasiada energía y aún no sabía controlar la nueva mescla demoniaca y pura que contenía- El oni quería atacar a los civiles, pero logré vencerlo.- dio una seña con su cabeza- eso fue lo que quedó de él.

Sus dos amigos observaron el cristal que relucía entre el polvo que anteriormente era el demonio.

- Me lo llevaré- dijo John sacando un pañuelo y tomando el cristal.

- La energía maligna de él es más fuerte que de los anteriores- dijo Kagome apretando los labios a causa del dolor de su brazo mientras Yumiko lo limpiaba- Por eso no me atreví a tocarlo porque aún no sé qué tan firme es el equilibrio de las energías dentro de mi… ¡Ay!

- Lo siento amiga- se disculpó Yumiko- pero debo apretar para detener la sangre. ¡Y ahora es tu matrimonio!

- InuYasha me matará- susurró la miko frustrada. Con su vestido era imposible que no viera el vendaje.

- Será mejor que nos vayamos al templo- dijo John al tiempo que ponía un pergamino sobre las cenizas del oni y estás se quemaban desapareciendo inmediatamente- Allí podremos tratar mejor la herida.

Ya en el templo y luego de un baño, Yumiko volvía a curar la herida. Estaban solas en una pequeña habitación del templo, ya que John había ido a informarle al maestro Akira.

- Está mucho mejor- exclamó sorprendida por el rápido mejoramiento.

- Creo que ahora que fui marcada adquirí algunas de las características de InuYasha- respondió la miko sorprendida por la cicatrización, ahora la falta de músculo se había regenerado y parecía una herida que llevaba semanas.

- Aún está muy delicada- respondió Yumiko echándole una pasta- Podría reabrirse, así que ten cuidado.

- Si no hubiera sido porque mi condición física mejoró ahora estaría muerta- susurró Kagome. Por poco y dejaba a InuYasha solo.- Por favor no le digas nada a él…- le pidió a su amiga- Se pondrá histérico.

- Kagome…- Yumiko la miró con los labios apretados. Se puso de pie y vio si había alguien en el pasillo, al comprobar que estaban solas cerró la puerta y se volvió a acercar a ella- Creo que hay algo extraño con todo esto.

La chica la miró confundida. Yumiko parecía bastante nerviosa y su voz había bajado a nada más que un susurro.

- Hay algo extraño con esto de los cristales- continuó la exterminadora- El maestro anda muy raro y creo que nos está ocultando algo…

- ¿El maestro?- repitió Kagome en otro susurro.

- No sé qué es- respondió Yumiko preocupada.- Pero con John sospechamos que algo está sucediendo, algo realmente peligroso y que el maestro lo sabe. Creo que él es parte de todo esto…

- El oni antes de desaparecer, dijo que estaban en todos los tiempos- comentó Kagome con un hilo de voz- Deben tener algún contacto con alguien de las distintas épocas, ¿crees que en esta puede ser el maestro?

Yumiko apretó los labios insegura de sus propias palabras.

- No lo sé- respondió finalmente.

- No puedo creerlo- negó Kagome con el ceño fruncido- Él nos ha estado ayudando todo este tiempo, enseñándonos para luchar con los demonios, ¿qué sentido tendría todo eso si él está conectado con lo que está sucediendo?

- No lo sé Kagome- respondió Yumiko reanudando su labor con la venda- Pero creo que él está involucrado… lo presiento y sabes que nunca me equivoco.

- No he sentido energía maligna en él- susurró Kagome.

- Sé que no tenemos pruebas, pero realmente creo que está involucrado de alguna forma.

- ¿Cómo te sientes Kagome?

El maestro Akira ingresó a la sala con una suave sonrisa.

- Está mucho mejor maestro- respondió Kagome animadamente.

- Sus capacidades de regeneración con muy buenas- respondió Yumiko con una sonrisa y terminando de sujetar la venda- ¡Ya estamos listas para el matrimonio!

Se puso de pie de un salto y con las manos hacia el cielo.

- ¡Vamos a arreglarte!

Kagome soltó una risa nerviosa acompañada por una risotada del maestro. Mientras la miko se ponía de pie, rogaba que hubiera pasado desapercibido la conversación con su amiga y que el maestro al ver sus nervios, solo los hubiera atribuido a su próxima ceremonia. Al salir de la habitación ambas se lanzaron una mirada preocupada, la conversación tendría que esperar.

Al llegar a su casa junto a Yumiko, su madre la esperaba con Rin y Sango, que habían llegado gracias a Ryu. Luego de la sorpresa de verla vendada y la correspondiente explicación, se dedicaron a arreglarla para la ceremonia que sería dentro de pocos instantes.

- ¡Te ves preciosa!- exclamó su madre al verla con el vestido puesto.

Vio su reflejo en el espejo y no pudo evitar llevar sus manos a su boca con cuidado de no quitarse el maquillaje. El vestido blanco de escote tipo corazón se ajustaba perfecto a su busto y a su cintura y seguía así hasta las caderas en donde una amplia falda se inflaba hasta el piso. Parecía algodón. El velo, acomodado sobre un mono alto, caía por su espalda y se mesclaba con la cola del vestido. Con su maquillaje, en el que resaltaban sus labios rojos, y con su peinado, se sentía una princesa.

- Este kimono es hermoso- dijo Sango con la boca abierta mientras Rin y Yumiko chillaban emocionadas.- Te ves hermosa.

Kagome se sonrojó con los ojos brillantes, el vestido era perfecto.

- Por suerte la herida casi desapareció- sonrió Yumiko fijándose en su brazo.

- Todo gracias a Rin- agradeció la miko.

La pequeña asintió con una sonrisa, complacida. A penas había visto el daño de su maestra se había empecinado en usar sus poderes para ayudar a la cicatrización. Gracias a eso solo quedaba una pequeña línea blanca donde antes no había piel.

- Tu trabajo es muy peligroso hija- dijo la Sr. Higurashi pasando un dedo por la cicatriz- No me gusta que te arriesgues sin InuYasha presente.

Kagome tomó aire para reclamarle que no necesitaba de ningún hombre que la protegiera, que ella ya estaba capacitada para hacerlo sola y esa pequeña cicatriz que le quedaba después de una batalla donde todo estaba en su contra era prueba de ello. Pero vio la preocupación en los ojos de su madre y soltó el aire. Estuvo en un gran riesgo de salir gravemente herida, quizás de morir, y ella lo sabía bien. Su madre debió intuirlo, siempre lo hacía e InuYasha era la garantía de que él impediría que algo malo le pasara.

- Ya es difícil que InuYasha me deje andar sola por la calle mamá- bromeó Kagome con una sonrisa- Esto fue excepcional.

- Lo sé- sonrió la mujer. La miró emocionada.- Ya casi es hora.

En el Sengoku, InuYasha se acomodaba las mangas de su camisa, nervioso. Ya estaba vestido con ese extraño atuendo que compraron en la época de Kagome y aunque todo le apretaba y esa tela que envolvía su cuello parecía asfixiarlo, su estómago revuelto y sus manos sudorosas eran lo que más le molestaban.

- Deja ya tu corbatón- exclamó Shippo obligándolo a que soltara la ancha y voluminosa tela gris y arreglándola.- Y deja de tirarte la camisa, la arruinarás.

- ¿Cómo te sabes los nombres de estas cosas?- gruñó InuYasha dejando que el kitsuke lo acomodara.

- Pongo atención InuYasha- sonrió el adolescente soltándolo.

- Deberías aprender de tu hijo putativo- rio Ryu que tenía su delgada corbata negra floja.

InuYasha solo gruñó avergonzado. Se vio en el espejo del armario que habían traído para Kagome, y solo lo puso más nervioso. Llevaba una camisa blanca con un cuello muy rígido para su comodidad de donde salía un plastrón- también llamado corbatón- . Encima de la camisa llevaba una Gillette masculina de color gris y sobre ella un frac negro que iba a tono con sus pantalones de tela y zapatos formales. El cabello lo llevaba sujeto a una cola alta que lograba ocultar sus orejas y dejaba caer su largo cabello plateado a su espalda.

- Las niñas al fin se quedaron con Kaede- suspiró Miroku entrando a la cabaña.

Él como Ryu ya estaban vestidos con unos esmoquin negros, pero a diferencia de Miroku que llevaba una camisa negra y fina corbata azul eléctrico, Ryu llevaba una camisa blanca y corbata negra. El esmoquin de Shippo era gris oscuro y se arreglaba constantemente para estar perfecto, realmente le gustaba la ropa de esa época.

- ¡Qué guapo amigo mío!- exclamó Miroku dándole palmadas en la espalda a InuYasha- Te pareces mucho a tu padre peinado de esa forma.

- ¿Conociste a Inu No Taisho, Miroku?- preguntó curioso Shippo.

- No tuve la fortuna, pero sí en el templo me mostraron algunas pinturas suyas.

- ¡Es igual al amo!- agregó una voz chillona. Myoga saltó a la cara de InuYasha y lo picó, siendo inmediatamente aplastado- Es la viva imagen del General Perro- exclamó luego de reponerse.

- ¿Qué haces acá Myoga?- preguntó InuYasha ignorando la referencia a su padre.

- ¡Amo!- exclamó angustiado la pulga saltando al hombro de Shippo- Recordé que no le dije lo que sucedería al marcar a la Sra. Kagome. ¡Podría provocar una fuerte desestabilidad en sus energías! A su madre le sucedió, pero pasó al poco tiempo, sin embargo, ¡su mujer tiene una fuerte energía espiritual que podría ser un gran riesgo!

- Maldita pulga…- masculló InuYasha alzando un puño con los ojos cerrados intentando contenerse.- Voy a matarte…

- ¡Calma InuYasha!- exclamó Miroku sujetándolo por los brazos mientras intentaba acercarse a la pulga.- ¡Arruinarás el traje!

- Ya pasó eso- comentó Ryu acercándose a la pulga y mirándolo curioso- Eres realmente pequeño… ¿entonces- parecía fascinado por el pequeño demonio- por qué tu voz se escucha tan bien?

- Kagome cayó en trance, pero ya despertó gracias a un amuleto que le trajo Sesshomaru- explicó Shippo ignorando los gritos de Miroku e InuYasha.

- ¡Oh, pues ya que está todo solucionado… ¡Adiós!- gritó la pequeña pulga sudando de miedo por la ira que desprendía InuYasha.

- Y se fue…- exclamó Ryu con una mano en su mentón.- Es muy rápido aún para ser una pulga… y su voz se escucha perfectamente y nada aguda… que ilógico es todo esto…

- ¿Qué importa eso?- gruñó InuYasha recomponiéndose y siendo finalmente soltado por Miroku- Es una molestia de todas formas.

- Tienes razón- exclamó Ryu ajustando su coleta baja y mirando su reloj de pulsera- Ahora lo importante es que es la hora de que te cases, InuYasha.

Cruzaron el pozo y lo sellaron con el nuevo sistema de Kagome. Bastaba decir una palabra y colocar la mano en un sector específico del pozo donde estaba el sello de energía para abrirlo y cerrarlo- con palabras distintas para cada caso-. Al salir de la caseta los chicos quedaron anonadados con lo bello que se veía el lugar. Bajo el Árbol Sagrado se erguía una pequeña plataforma blanca y desde sus ramas bajaban hermosas cintas del mismo color formando un arco sobre ella. Mirando hacia ella hileras de sillas cubiertas por tela blanca se hallaban dispuestas ordenadamente y formaban un pasillo en el centro. Sobre todo el paisaje una especie de red de pequeñas luces, estaban encendidas dándole una especie de aurea mágica.

- Esto está precioso- comentó Shippo caminando junto al resto de los adultos camino a la casa.

InuYasha no pudo negarlo, parecía de ensueño. Solo esperaba que a Kagome le gustara como había quedado todo, él también había ayudado a preparar la decoración. Estaban por llegar a la puerta cuando Rin salió presurosa. Ya estaba lista para el matrimonio con el bello vestido rosa que Kagome le había regalado.

- Los invitados ya empezaron a llegar- dijo mientras pasaba a su lado.- InuYasha anda a recibirlos junto al abuelo de Kagome y la Sra. Higurashi.

Y sin más corrió directo al pozo.

- ¡No haré eso!- gritó InuYasha histérico.

- Gracias por venir- saludó InuYasha luego de 20 minutos a las personas que llegaban al templo. La tía de Kagome le sonrió y siguió caminando en dirección a donde estaba el resto de los invitados.

- Lo estás haciendo muy bien querido- felicitó la Sra. Higurashi. Luego se giró a los nuevos invitados que eran saludados por el abuelo- ¡Buenas tardes!

Era una pareja de ancianos, amigos de la familia que pronto se acercaron a ellos. InuYasha los saludó con una pequeña reverencia de cabeza.

- ¿Tú eres el novio?- preguntó la anciana mirando de arriba abajo.

- InuYasha Taisho- se presentó el hanyou como su suegra le había enseñado.

- ¡Pero qué raro pelo tienes!- exclamó el anciano con el ceño fruncido.- ¿Te lo tiñes?

- InuYasha viene de otra región- respondió la Sra. Higurashi al ver que InuYasha parecía cansado que cada invitado le preguntara lo mismo, sus ojos cerrados y su tic en la ceja lo demostraban .- En ese lugar el cabello de este color es normal.

- ¿Qué cosas dices, viejo?- lo miró ceñuda la anciana, pero luego miró a InuYasha sonriendo- ¡Es muy guapo! Kagome es una chica afortunada.

- Pueden pasar a sentarse, la ceremonia está por empezar.- instó el abuelo para que se marcharan.

- ¡Mira vieja, ahí hay otro!- exclamó el anciano apuntando hacia un costado mientras caminaban.

- ¿Es familiar tuyo, InuYasha?- preguntó la señora Higurashi dándose cuenta del desconocido.

InuYasha arrugó la nariz. No podía entender por qué Sesshomaru estaba allí. Cuando Rin volvió del pozo, él apareció tras ella y desde ese momento se había mantenido al margen de las personas, con su vestimenta de siempre, cruzado de brazos y con los ojos cerrados apoyado en un árbol. ¿Por qué había venido a esta época? Cuando le preguntó, el youkai se limitó a decirle que él podía ir donde quisiera. Rin, había calmado la situación diciendo que había venido para acompañarla y que era normal que quisiera estar presente en el matrimonio de su hermano. Ante esas palabras, ambos peliplateados la miraron ceñudos, demostrando lo poco realista que era esa justificación.

- Es mi mediohermano- gruñó InuYasha mientras le lanzaba una mirada a la distancia.

Sesshomaru abrió un ojo y luego le hizo un desprecio, ocasionando un tic en la ceja de InuYasha.

- ¡Qué guapo!- sonrió la Sra. Higurashi con una mano en su cara ajena al odio mutuo.

Ignoró a la mujer que acababa de decirle guapo, pero no pudo evitar apretar su mandíbula. Solo por Rin estaba allí, ya no estaba tan dispuesto a dejarla andar tan libremente. Además le había dicho que ella lo elegía a él, por lo que ahora más que nunca era responsable de su seguridad.

Ese olor… Abrió los ojos nuevamente y vio como ese humano que andaba constantemente con Rin cruzaba el lugar hacia InuYasha y le decía algo respecto de la hora. La mujer asintió y todos se marcharon de la entrada. Sentía a InuYasha muy nervioso por la ceremonia que realizarían. Que estupidez, esto no era nada, ya la había marcado, con eso bastaba.

El olor de Rin se coló por sus sentidos. La buscó con la mirada y la encontró llevando a sus lugares a los últimos invitados. Estaba preciosa, el ropaje color rosa pastel que usaba, resaltaba sus curvas sin dejar de lado su inocencia. Su cabello estaba suelto, sujeto por una flor a un costado. Su sonrisa amable no salía de su cara y parecía hipnotizarlo. Pero tal estado desapareció al ver como ese humano se acercaba a ella por su costado y colocaba una mano en su baja espalda, llamando su atención. Sus músculos se tensaron, preparados para saltar a destruir al insolente que se atrevía a tocar de forma tan íntima a la chica, pero una mano sujetó su brazo con fuerza, deteniéndolo.

- Ni se te ocurra- masculló InuYasha. Estaba tan abstraído en Rin que no se había dado cuenta como el hanyou se había acercado- Si causas algún desastre que arruine la ceremonia, te mataré.

- Como si pudieses hacerlo- silbó Sesshomaru librándose de su agarre con un movimiento.

- No sé si Rin te lo dijo, pero en esta época los youkais pasan desapercibidos- gruñó InuYasha empezando a caminar hacia el altar- Controla tus celos y no arruines este día.

Sesshomaru quedó congelado en su mismo lugar. Por primera vez en su existencia, una frase lo había dejado totalmente descolocado. ¿Yo, celoso? No podía ser eso real, él no podía caer en ese tipo de sentimientos humanos, sería ridículo. La risa de Rin se coló en sus oídos. Reía con entusiasmo por algo dicho por el humano, mientras la encaminaba a la casa sujetándola de su espalda. Mataría a ese humano por tocar lo suyo, pensó olvidado sus anteriores pensamientos.

Kagome miró el altar a lo lejos y escuchó la música sonar. Vio como Sota, Shippo y Rin caminaban primero por el pasillo, seguidos por Miroku y Sango. Ryu le ofreció su brazo para que lo tomara y la instó a moverse. Kagome soltó el aire que parecía comprimido en sus pulmones. Ya era hora de casarse.

- ¿Lista?

Ryu le envió una sonrisa tranquilizadora con la pregunta. Kagome tragó duro y asintió con una sonrisa nerviosa, mientras Ryu la llevaba hacia el pasillo.

- No estés tan nerviosa- dijo Ryu.- Ya adelantaste la Luna de Miel que es lo más emocionante de casarte.-soltó una risa relajada- Y te vestiste de blanco…

- Ridículo- masculló Kagome avergonzándose.- Además solo los que saben de la marca de los youkai podrían cuestionar el color de mi vestido. ¿Te imaginas a mi madre enterándose que no debería usar blanco?- Se mordió la mejilla interior intentando aguantar sus nervios.

- Dudo que no lo sospeche- comentó Ryu apareciendo ya por el pasillo entre las sillas.

- No bromes con eso- masculló la chica mirando el piso avergonzada- Sé que es tonto que esté nerviosa considerando que con InuYasha ya somos compañeros, pero… - soltó un suspiro intentando calmarse. Levantó la vista viendo a InuYasha al final de éste, bajo el Árbol Sagrado. Sus miradas se cruzaron y no pudo despegarse de esas orbes doradas- esto parece una ilusión que podría desaparecer en cualquier momento…

InuYasha no podía verse más guapo. El traje le quedaba a la medida y su porte le parecía comparado al de un gran señor de la época feudal. El cabello en su coleta alta solo resaltaba la intensidad de su mirada, aunque no pudo evitar desear poder ver sus orejas y no tener que estar ocultas. Nada más existía, solo ella y ese hanyou que la esperaba ansioso.

- Esto es real, Kagome- escuchó que Ryu le decía mientras la imagen de InuYasha se hacía más cercana- Así que, vívelo.

Al ver aparecer a Kagome con ese traje blanco quedó sin aire. Estaba hermosa. Cuando su mirada se encontró con la de ella todo su alrededor pareció desaparecer. Era cierto que esta ceremonia no cambiaba mucho las cosas, ya que el que la haya marcado hacía que todos los machos la reconocieran como de él, pero el casarse con ella también hacía que los humanos de la esa época lo reconocieron a él como la pareja de Kagome.

- Aquí la tienes.

InuYasha miró a Ryu y asintió con una expresión tensa.

- Es real, amigo- repitió Ryu a InuYasha dándole una palmada en la espalda antes de ir a su asiento.

El hanyou no pudo evitar sonreír, inevitablemente había pensado que estaba soñando.

Kagome se colocó a su lado mirando a su abuelo, que oficiaría la ceremonia. El anciano empezó a decir unas palabras, pero el hanyou no estaba restando real atención. Sus ojos estaban fijos en la hermosa mujer que estaba a su lado, con sus mejillas levemente sonrojadas y sus ojos brillantes pendientes de lo que su abuelo decía. Esa imagen hasta había logrado que olvidara a todas las demás personas que estaban pendientes de ellos.

- Me daré el permiso de decir unas palabras especiales para ustedes- dijo el abuelo Higurashi.- InuYasha… préstame atención un minuto.- el hanyou dio un pequeño salto avergonzado de haber sido descubierto en su ensimismamiento.- Ustedes son el claro ejemplo de la existencia del hilo rojo del destino. Estaban destinados a conocerse y a estar juntos. El hilo rojo que los une se ha tensado por el tiempo y el espacio, se ha enredado por los distintos obstáculos que han tenido que sortear, pero nadie ni nada ha logrado romperlo. Aquí están…- los miró emocionado- juntos nuevamente. Como debe ser y como siempre debió haber sido.

La pareja se miró emocionada. Las palabras del anciano no podían ser más certeras. Pasaron a beber del sake ceremonial algo más serenos.

Sesshomaru también había escuchado las palabras del anciano. Había conocido hace algunos años a ese idiota emperador que le pidió a una bruja, que podía ver el hilo del destino, que le dijera a quien estaba destinado, pero él al señalársele a un bebé de una campesina, se alteró, empujó a la madre haciendo que la niña se cayera y de paso provocándole una herida en su pequeña frente. Además no encontró nada mejor que matar a la bruja que había osado burlarse de él. Pero el youkai confirmó la estupidez humana al enterarse que el emperador finalmente se casó con la hija de un general que casualmente tenía una herida en la frente. Nunca hubiera imaginado que esa historia había durado tantos años.

Miró la estúpida cara de embobado de su hermano, el muy idiota no podía sacarle la vista de encima a la miko. ¡Ya era su mujer por Kami! Soltó un suspiro molesto, y su mirada volvió a Rin, la chica estaba en la segunda fila llorando emocionada junto a ese niño zorro. Era humana, no podía culparla, además Rin siempre había sido muy empática con todos, dulce, amigable. ¡Tan distinta a él! Quizás por eso sentía que la necesitaba. La emoción aumentó en Rin, por lo que no pudo evitar que él mismo desviara su atención.

- Puedes besar a la novia- terminó de decir el anciano con una sonrisa.

InuYasha se giró hacia Kagome con su corazón latiendo en sus oídos. Sentía las miradas de todos clavadas en él, se sentía tan avergonzado que su cuerpo no reaccionaba.

- InuYasha- sonrió Kagome colocando una mano en la mejilla del hanyou- Solo somos tú y yo.

El hanyou sonrió complacido. Tiene razón, pensó mientras se acercaba a los labios de su esposa, solo somos nosotros dos. La besó suavemente mientras la sujetaba por la cintura y ella pasaba sus brazos por sus hombros y los aplausos los envolvían. Ya era totalmente su mujer.

La cena empezó casi enseguida. Habían acomodado unas bellas mesas redondas y decoradas, a un costado de donde se realizaba la ceremonia. Sesshomaru, había aceptado sentarse en la mesa cercana a los novios, junto con el resto de los de la época del Sengoku solo porque Rin se lo rogó, pero no había probado bocado. En un momento, cuando las copas estaban llenas, Shippo se puso de pie en su silla, llamando la atención de todos.

- Me gustaría decir unas palabras- comenzó a hablar temblando de nervios. Kagome le sonrió con ternura, mientras InuYasha tenía una ceja alzada- Conocí a Kagome y a InuYasha, cuando estaba totalmente solo en el mundo hace 5 años- continuó nervioso. Escuchó algunos murmullos, pero intentó ignorarlos- Kagome de inmediato me cuidó y a pesar de que InuYasha es un pesado, gracias a él superé la muerte de mi papá.- InuYasha estaba sorprendido por las palabras que él le dirigía, jamás había sido tan directo respecto a ese tema- Ellos me enseñaron a no rendirme nunca, a ser valiente y a proteger a los míos. Pasamos por muchas cosas, junto con Sango y Miroku- miró a sus amigos que le dieron ánimo para continuar- pero logramos salir adelante. Juntos. Kagome se convirtió en mi madre y la amo y la respeto como tal…- dijo sonrojándose levemente.- InuYasha,- vaciló un poco en continuar, pero decidió ser valiente- InuYasha, es mi ejemplo a seguir, quiero ser como él cuando crezca… es mi héroe.- se aclaró la garganta alzando su vaso con refresco- Por eso, quiero brindar por esta pareja, que estaba destinada a estar juntos y demostrarnos lo que es el amor. ¡Salud!

Mientras todos repetían el salud por los novios, el hanyou no sabía que decir. Miró a Shippo a la distancia y el niño solo le sonrió avergonzado. Maldito mocoso, pensó respondiéndole con una sonrisa intentando que no se notara la emoción que sentía.

- ¿Todo bien?- le preguntó Kagome.

- Sí- sonrió InuYasha volteando hacia ella.- ¿Qué se siente ser la mujer de un hanyou?

- Maravillosamente bien- sonrió Kagome besándolo suavemente en los labios.

Al separarse InuYasha se sintió pleno, la felicidad de Kagome al decir esas palabras ya no lo desconcertaba sino que lo embriagaba.

Las horas pasaban y la gente parecía estar divirtiéndose a lo grande. Kagome conversaba con sus amigas del colegio mientras InuYasha se había marchado con Shippo a algún lugar hace algún rato.

- ¿Ya te dije que te ves preciosa?- comentó Ayumi con una sonrisa.

- Como 20 veces- rió Kagome.

- Todo está muy lindo- sonrió Yuka mirando la decoración al aire libre donde varias personas ya estaban bailando.- tu mamá realmente se dedicó.

- Me sorprendió la verdad- concordó la chica mirando las luces que cruzaban por sobre sus cabezas que tenían aspecto de luciérnagas y las mesas decoradas con flores que dejaban un espacio amplio para bailar. – InuYasha también ayudó- comentó con aire soñador- mi madre, Sota, mi abuelo y él se coludieron para darme la sorpresa…

- Parece que se ha estado esforzando-comentó Eri con una ceja alzada.

- No necesita hacerlo- sonrió Kagome.

Miró a su alrededor y encontró a Sesshomaru de pie a un lado de la pista con una expresión bastante feroz. Siguió la dirección de su mirada y no pudo evitar sonreír complacida: Rin bailaba con Ryu animadamente.

- ¿Quién es él?- preguntó Ayumi mirando hacia donde lo hacía Kagome.

- El medio hermano de InuYasha- respondió Kagome

- Da miedo- comentó Yuka intimidada.

- Pero es muy guapo- dijo Ayumi con un dedo en su mentón- Se parece mucho a InuYasha, solo que es más intimidante…

- ¡Kagome!

InuYasha venía con las manos llenas de pasteles y una porción de helado. Tenía un poco manchado la comisura de su boca con chocolate y le mostraba el helado emocionado.

- ¡Esto está maravilloso!- comentó llegando a su lado.

- ¿Cómo se llama?- preguntó Shippo que estaba en iguales condiciones que InuYasha, pero con el rostro limpio.

- Es helado de chocolate- explicó la miko con una carcajada. InuYasha parecía un niño pequeño con todos esos dulces algo que lo enternecía más al compararlo con su apariencia imponente- ¿Estaban comiendo todo este rato?

- ¡Sí!- exclamó emocionado el hanyou mientras Kagome le quitaba una de las servilletas- Shippo me los mostró.

- Les dolerá el estómago- advirtió la chica limpiándole el chocolate de la cara a su esposo- Como cuando te comiste toda la despensa de ramen.

- ¡InuYasha no soporta nada! Yo no me enfermo- exclamó con superioridad Shippo llevándose un pedazo de pastel a la boca.

- Ya verás enano que te ganaré- exclamó InuYasha apuntándolo con otro pedazo.

- Veo que tienes un hijo más que un esposo- rio Eri mientras el youkai y hanyou empezaban una competencia de comida.

La miko solo sonrió. A ella le encantaba verlo así, libre, sin miedos de demostrar cómo era, de reir sin malicia y sin miedos. Al ver que nadie sacaría de su competencia a esos dos, se despidió de sus amigas y caminó hasta cierto que youkai que estaba luchando por no aumentar su aura demoniaca. Rin seguía bailando con Ryu y en ese momento la hacía dar muchas vueltas sobre sí misma.

- Me alegra que Rin se esté divirtiendo- comentó la miko llegando a su lado. Ninguno de los dos le quitó la mirada a Rin. Sesshomaru volvía a tener su cara inmutable.- ¿Qué te ha parecido la ceremonia?- Kagome no esperaba respuesta del youkai y no la recibió- Se ve linda, ¿cierto? Lo está pasando de maravillas con Ryu- por el rabillo del ojo notó que apretaba la mandíbula notoriamente.- Me alegro que la hayas cuidado todo este tiempo, ella realmente te aprecia…- solo silencio, así que decidió algo más osado- Pero parece que ya creció… se ve bastante entretenida con Ryu… quizás quiera quedarse en esta época.

- Ya eligió-dijo Sesshomaru totalmente rígido.

Kagome arregló la falda de su ancho vestido pensando en cómo hacer reaccionar a ese idiota youkai. Sabía lo que había elegido Rin, era obvio, pero quería ayudarla de alguna forma.

- Y si ya eligió- dijo la chica mirándolo fijamente- ¿porque baila con Ryu y tú no estás con ella?

Sesshomaru no dijo nada, pero ella sintió como la ira creció en él.

- ¡Kagome!- gritó Sango desde el otro salón de baile- ¡InuYasha se está acabando toda la comida!

La miko le hizo una seña con la mano diciéndole que iría de inmediato.

- Bueno, debo irme o sino mi nuevo marido morirá intoxicado- comentó la miko dando unos pasos lejos de él.-pero cuñado- se dio vuelta y notó la molestia en la cara del youkai por el apelativo- si no reaccionas pronto, la decisión de Rin podría cambiar.

Sesshomaru la vio marcharse y luego regresó su atención a la adolescente que finalmente había dejado de bailar y estaba junto a una mesa en compañía del humano. ¿Realmente podría cambiar su elección? El humano se inclinó hacia ella y le dijo algo que la hizo reír a carcajadas, haciéndola perder el equilibrio. Ryu la tomó por la cintura acercándola a él, ambos sin dejar de reir. Sesshomaru no supo en qué instante su cuerpo reaccionó, pero ahora estaba entre una sorprendida Rin y un sonriente Ryu.

- ¿Se- Sesshomaru?- tartamudeó Rin al sentir su aura demoniaca.

- ¡Tú eres el famoso Sesshomaru!- exclamó Ryu asintiendo con la cabeza.- Me alegro que hayas decidido participar de la fiesta, no todos los días se casa tu hermano, ¿cierto?

Sesshomaru se mantuvo inmóvil, pero hizo sonar sus nudillos. Rin dio un pequeño salto al verlo tan enojado, ¿qué había sucedido para que esté en ese estado?

- Ya, tienes razón- dijo Ryu alzando los brazos a modo de rendición- Te robé a Rin mucho tiempo, ahora te la devuelvo.

Sesshomaru arrugó más el ceño e hizo sonar más sus nudillos, pero lejos de intimidar a Ryu, lo hizo carcajearse.

- ¡Nos vemos luego, pequeña!- se despidió Ryu antes de ir hasta donde Kagome reñía a InuYasha y a Shippo.

Sesshomaru lo vio alejarse con el ceño fruncido. ¿Qué le sucedía a ese humano que no temía al enfrentarse a él? Este mundo era muy extraño, las personas no tenían respeto por las criaturas superiores que eran los youkai… Hace mucho tiempo que no sentía tantas ganas de matar…

- ¡Sesshomaru!

El youkai la miró y ella lo miró con los brazos cruzados. Por primera vez podía sentir su aura demoniaca sin problemas y estaba peligrosamente alta, le sorprendía que alguien no hubiera ido hasta ellos a ver qué es lo que estaba sucediendo.

- ¿Me quieres decir que te sucede?- le preguntó ceñuda- ¿Percibiste algo peligroso?

Sesshomaru controló su energía y la miró con el rostro inexpresivo. Ella jamás veía nada malo en él, a pesar que sintió su ira, ella lo atribuye a que hay algo peligroso, no a sus instintos de matar.

- ¿Sesshomaru?- insistió Rin, bajando los brazos y acercándose a él preocupada.- Estás extraño… ¿sucede algo?

- Nada- respondió Sesshomaru girándose para darle la espalda y caminando hacia el Goshinboku.

La chica lo siguió en silencio. A ella no la engañaba, sabía que algo le sucedía y esperaba que pudiese alguna vez confiar en ella y contarle sus preocupaciones.

Kagome e InuYasha estaban sentados en una banca a un costado de la pista de baile, mirando a la extraña pareja que ya llegaba junto al Árbol Sagrado.

- ¿Tú le dijiste a Rin que podía traer a Sesshomaru?- preguntó InuYasha mientras se sujetaba el estómago.

- Ella estaba muy ilusionada- respondió Kagome acomodando su vestido mientras le sobaba el estómago hinchado al hanyou.

- No entiendo por qué- comentó InuYasha con los ojos cerrados, disfrutando de las caricias de su esposa.

- Están enamorados, InuYasha- susurró Kagome

- ¿Qué?- exclamó InuYasha poniéndose de pie- ¿Me dices que ese ser sin corazón, se enamoró?

- Deja de ser tan escandaloso y ven- dijo Kagome tironeándolo hasta que él reposara su cabeza en las piernas de la chica.- Creo que él recién lo está asumiendo…

- No lo puedo creer- exclamó InuYasha mirándola desde su regazo- Pero hay muchas cosas que ha hecho últimamente Sesshomaru, que yo no puedo entender…

- Las personas cambian, InuYasha- sonrió Kagome.

- Me duele- masculló InuYasha con una especie de puchero ignorando su última frase y tomando la mano de la miko para colocarla sobre su propio estómago.

- Te dije que estabas comiendo mucho- regañó la chica acariciándolo para aliviar el dolor.- Además, tú eres la prueba viviente de que se puede cambiar.

- ¡Keh! Estás loca, mujer- exclamó cerrando los ojos.- Soy el mismo de siempre.

La miko rió mientras con la otra mano le acariciaba el cabello plateado. Lo había tenido que amenazar con Osuwari para que dejara de comer en la competencia que ya había perdido ante Shippo, que ahora jugaba con Sota y otros primos de Kagome que habían asistido a la ceremonia.

- Me gusta cuando ríes- comentó InuYasha sonrojándose y disfrutando de las caricias- Últimamente lo haces mucho.

- Cuando una persona es feliz, ríe mucho- explicó Kagome mirando a la gente bailar.

InuYasha abrió los ojos y vio la expresión de felicidad de la cara de su esposa. En la noche y con las luces del lugar, el velo parecía resplandecer, dándole un toque angelical a su rostro. El hanyou se puso de pie de un salto y le tendió la mano a la miko que la aceptó poniéndose de pie confundida.

- Vamos- dijo InuYasha dirigiéndose a la pista de baile.

- ¿Bailar? ¿En serio?- preguntó Kagome anonadada. Ni siquiera le había pedido bailar, pensando que el hanyou jamás lo aceptaría.

Llegaron al lugar e Inuyasha se colocó frente a ella, mientras una lenta melodía sonaba. La miró sonrojado y bastante tenso.

- Esto…- comentó mirándola avergonzado- ¿cómo se hace?

La miko soltó una nueva risa que lejos de avergonzar a InuYasha, lo hizo sentir un calor en su corazón. Kagome tomó una mano de su esposo y la colocó en su cintura, tomando la otra y manteniéndola suspendida en el aire junto a la de ella. Comenzaron su suave y lento movimiento al vaivén de la música.

- Te amo – susurró Kagome pasando ambos brazos hasta el cuello del hanyou.

- Lo sé – respondió InuYasha sujetándola de la cintura y uniendo su frente a la de ella.

Kagome cerró los ojos, complacida de que ya no necesitaba escuchar eso de él para saber que también la amaba.


- ¿Qué?

Rin sentía los latidos de su corazón resonando en sus oídos, entorpeciendo su raciocinio y aislando cualquier sonido o distracción de la fiesta. Sesshomaru estaba frente a ella, con su mirada fija e intensa y su rostro inexpresivo.

- ¿Aceptas o no?- preguntó Sesshomaru.

- ¿Quieres que me vaya a vivir contigo?- repitió Rin para comprobar si había escuchado bien.

- Mañana espero tu respuesta- dijo Sesshomaru entendiendo que no debía presionarla y girando en dirección al pozo.

- ¡Espera!- exclamó Rin sujetando la manga de su haori.

Sesshomaru detuvo su caminata y la observó. Escuchaba los latidos de su protegida resonando con rapidez, y su esencia despedía nerviosismo. ¡Cómo le gustaría saber qué pensaba!

- Acepto- dijo Rin con una sonrisa tímida soltando su haori- ¿Cuándo nos vamos?

Sesshomaru abrió los ojos sorprendido, pero pronto volvió a su expresión común. Su propio corazón saltaba emocionado por la aceptación de su protegida y agradeció que ella no lo pudiese escuchar. No quería perder más tiempo. La quería con él, ahora y siempre.


Me demoré más de un mes! Lo siento tanto! Estaba terminando mis últimos examenes de pregrado de la Universidad y estaba un poco colapsaba y agotada mentalmente.

Este capítulo tiene un poco de "relleno", pero creo que nunca es malo para darle un mayor acercamiento a las personalidades de cada personaje, además intenté compensarlo con "pequeños" datos relevantes. Espero lo hayan disfrutado! Ahora estoy de vacaciones, pero me perderé por dos semanas porque iré a un Seminario a Perú (conoceré ese país!) así que intentaré sacar algo de tiempo por allí y aprovechar de avanzar.

Aún sigue en marcha el concurso de one shot! Acuérdense de votar! A los 150 reviews, cierro las votaciones!

Agradecimientos:

SerenaSaori: Perdona la demora! Muchas gracias por tu mensaje y por leer!

setsuna17: Y tiene para rato! Gracias por comentar!

JOAN: Odio a esa tigresa ajjaja, pero estará molestando pronto nuevamente :( La preocupación de Sesshomaru es todo a causa de Rin! Esa niñita lo tiene todo cambiado! Muchas gracias por el review y por leer!

ScarletSide : Ni tonta ni perezosa esa Kagome jajajajaj Muchas gracias por leer y comentar! Saludos!

LaDyAkAnEyRaNmA: Muchas gracias! espero que también te haya gustado este capítulo! Saludos!

Mandyvdiaz : Disculpa la demora! Espero encontrarte nuevamente por acá y sigas dando tu opinión!

Tsuki: Te entiendo totalmente eso de los personajes originales, me pasa lo mismo al momento de leer un fic, y la verdad me quise arriesgar al inventar a estos personajes. Me alegro que haya logrado lo que quería! Que en vez de molestarte, el personaje aportara a la historia. Lo de las personalidades de los personajes de la serie en sí, intento siempre estar lo más apegadas a ellas, cambiarlas me desconcierta un poco, ya que a todos nos gustaron esos personajes por como los conocimos. Muchas gracias por leer y agradeceré cada esfuerzo que haces al comentar!

gaby : Gracias a ti por comentar! Me alegro que te hayan gustado los distintos puntos del capítulo, espero que haya pasado lo mismo con este. Saludos!

naiara moon: Perdonada! Jajajja, muchas gracias por continuar leyendo y darte el tiempo de un review, de verdad lo agradezco de corazón.

serena tsukino chiba: Gracias por seguir comentando! Siempre estoy a la espera de tu review! Muchas gracias! Espero que este cap también te haya gustado! Saludos.

Serena Sailor Moon: Espero que te haya gustado en como concluyó este capítulo! Jajjaja Me gusta mucho sesshxrin y me alegra poder incluirla en este fic de forma tan natural. Gracias por comentar!

Sangoaome: Gracias por tu voto! También muchas gracias por pasar, leer y comentar. Espero te haya gustado este cap también!

inubreneli: Gracias por el halago! Y sí, creo que este fic me saldrá largo jajajjaa. Disculpa que me demore tanto, pero mi carrera me ahoga un poco, pero prometo no dejarlo abandonado e intentar demorarme menos para el próximo. Gracias por comentar!

Jachagaco: Ya te extrañaba! Que bueno que regresaste jajajaj Gracias por todos tu halagos, de verdad pongo mucho esfuerzo en que esto quede bonito, entendible y de la mejor calidad que puedan mis capacidades. Ojalá te haya gustado esta boda! me di el gustito de dedicarle todo un capítulo, se merecen la instancia, ¿cierto? Y por favor! comenta todo lo que quieras! Es un agrado leerte y saber que no lo estoy haciendo tan mal! De verdad muchísimas gracias por tus palabras y espero que sigas por acá y no me abandones tanto tiempo! Saludos!

Estefania: Muchas gracias por tus palabras, eres muy tierna! Me alegra saber que esta pequeña invención ayuda a formar tu felicidad, ya que también forma parte de la mía y a la vez en ella plasmo algunos sucesos que me traen felicidad en mi vida. El final se viene en un buen rato más, no planeo terminarlo muy pronto la verdad, quiero explotar este fic al máximo y darle el espacio que creo que se merece. Muchas gracias, de nuevo, por comentar y espero seguir leyéndote por acá!

HarleyQuinn18: este también salió bastante largo! ajajja Muchas gracias por tus palabras bonitas, el que no solo te guste el fic, sino también la forma en que escribo, me sube el ego de una manera! jajajja Espero que este cap haya cumplido tus expectativas, porque realmente me cuesta imaginar como sería una Rin adolescente y su relación con Sesshomaru, siempre estoy buscando no alejarme de lo que ella demostró que era y que podría llegar a ser. Esta boda la occidentalicé para no hacerla aún más complicada jajaj, espero que igual te haya gustado. Tú también cuidate mucho y espero que sigas comentando!

OPAWER: Todo un caso jajajaj Gracias por leer y comentar!

inuxkaglovelove: Nooo, no quiero patos asesinos! ajjaja No te preocupes, este fic sí o sí será terminado, ya lo tengo armado en mi cabeza jajajja Gracias por leer y comentar, espero que sigas ahí para el futuro y guardes al pato!

Athena Taisho: Gracias a ti por comentar y halagarme de esa forma! Realmente me pone muy contenta. Espero que sigas por acá y dejes más comentarios! Saludos!

Gracias también a los lectores silenciosos y espero que se motiven a dejarme su opinión para este capítulo!

Saludos desde Chile!