Capítulo 15

El mal se acerca

- Están sospechando.

- Lo sé

Continuó contemplando a la pareja que bailaba divertida.

- ¿Qué harás?

Apretó los labios pensando. Tendría que hacer algo o echarían todo a perder. Una sonrisa que cruzó su rostro ensombreció su mirada.

- La pregunta es ¿Qué harás tú?

Yumiko giró el rostro alerta, deteniendo las vueltas que John le daba. Juraría que alguien los estaba observando, pero no encontró a nadie pendiente de ellos. Un pequeño escalofrío recorrió su espalda, el mal presentimiento volvía a hacerse presente.

- ¿Yumi? ¿Qué sucede?- preguntó John preocupado porque el constante rostro sonriente de su prometida mostraba un ceño fruncido.

- No lo sé John…- susurró Yumiko escondiendo su rostro en el pecho de John. Exhaló con fuerza y dejó que su sonrisa volviese a aparecer en ella.- Sigamos bailando.

John le sonrió con ternura y cumplió lo que ella le decía sabiendo que no tenía otra opción, sin embargo, sabía que algo le estaba preocupando y él tenía que estar listo para protegerla.


- ¿Miroku?

Sango miró a su esposo que tenía el ceño fruncido mirando a su alrededor incansablemente.

- Sentí una presencia maligna…- comentó Miroku aún con el vaso de licor camino a su boca, sin dejar de buscar con la mirada. Él juraría que sintió una energía oscura en la fiesta, pero ésta desapareció en seguida - Muy parecido a lo que sentimos cuando ese hijo del terrateniente fue poseído…

Sango comenzó a buscar, pero tampoco percibió nada.

- ¿Será lo que nos dijo Kagome? ¿Les avisamos?- preguntó Sango mirando hacia donde sus amigos bailaban lentamente.

- Dejémoslos disfrutar- dijo Miroku con una mueca observándolos- Jamás había visto a InuYasha así de feliz. Hoy es su día, nosotros estemos pendientes.

Sango asintió y miró nuevamente a su alrededor. Nadie parecía sospechoso, pero a los pocos minutos algo le llamó la atención. Un extraño con aspecto deplorable hacía su aparición en la fiesta.

- Miroku- llamó la taijiya apuntándole al hombre.

El aludido arrugó el ceño. Algo en su aura no estaba bien. Al ver que se acercaba a donde estaban los recién casados, Miroku apuró el paso y le cortó el camino.

- Disculpa, ¿te encuentras bien?

El extraño de cabello castaño soltó una risotada haciendo que un poco de la bebida de la delgada botella que llevaba se derramara.

- ¡De maravilla!- gritó llamando la atención de varios de los invitados presentes.- ¡Vine a celebrar con los novios!

- ¿Qué mierda haces acá?

InuYasha había aparecido, seguido por Kagome que parecía aterrada. Miroku arrugó el ceño ante la ira que despedía su amigo, por lo que decidió intervenir.

- Será mejor que te llevemos a un lugar para que descanses- dijo el monje intentando tomarlo por el brazo.

- ¡Vine a felicitar a los felices novios!- exclamó el hombre moviendo la botella y alejándose de él de un salto.

- Michael… ¿Por qué no vas a descansar?- preguntó Kagome tomando a InuYasha del brazo para que no se moviera de su lado.

- Te ves hermosa- dijo Michael intentando acercarse a ella para tocarle el cabello y el velo que lo cubría.

- Aleja tus manos de ella- gruñó InuYasha agarrando su brazo antes de que la alcanzara. Una pequeña descarga en su palma lo hizo soltarlo de inmediato, pero la ira hizo ignorarlo- Te dije que no te volvieras acercar.

- Maldito seas – gruñó Michael con los ojos inyectados de sangre. Kagome se angustió al verlo en tan malas condiciones, además notó energía oscura en su aura.

- Michael, déjame ayudarte- pidió la chica angustiada. Realmente le dolía verlo así.

- ¿Ahora me quieres ayudar?- exclamó el extranjero.- Me abandonaste Kagome… Y te arrepentirás.

- Michael, siempre te dejé todo claro- se justificó Kagome sintiendo como las lágrimas amenazaban con aparecer.

Las amigas del colegio de Kagome se acercaron a la escena y abrieron los ojos sorprendidas por la aparición de Michael y más en esas condiciones. Intentaron convencerlo de que se marchara, pero el continuó exclamando que quería participar de la fiesta. Fue tanto el escándalo que hacía, que incluso llamó la atención de Sesshomaru y Rin, quienes se acercaron para ver qué sucedía.

- Te lo diré sólo una vez más- gruñía InuYasha siendo sujetado por Ryu, John y Miroku con todas sus fuerzas. Pequeños rastros de unas marcas moradas en su cara amenazaron con aparecer: si lo soltaban él se lanzaría a matarlo.- Vete y no vuelvas.

- ¡Qué Kagome me lo diga!- exclamó con una risotada-

- Michael, vete- dijo de inmediato Kagome sin atreverse a acercarse más de la cuenta por miedo a que él se atreviese a algo, ya que InuYasha no podría controlarse. Sango la tomó del brazo dándole su apoyo y protección.

- ¿Qué es todo esto?

La voz de Sesshomaru hizo que todos los invitados se quedaran callados. Tenía una apariencia seria y estoica y la joven Rin estaba a su lado mirando todo sorprendida.

- Este maldito no quiere irse- respondió InuYasha sin mirar a su hermano.

Michael de pronto pareció enfermarse aún más. Estaba pálido mientras veía con los ojos abiertos como platos al youkai. Sin decir nada, dio unos pasos hacia atrás y luego se volteó, corriendo fuera del lugar.

- ¿Qué le hiciste?- preguntó un ceñudo InuYasha siendo soltado por sus amigos.

Sesshomaru giró arrugando la nariz.

- Solo lo que has visto- respondió alejándose del lugar, seguido por Rin- ese humano apestaba a demonios.

La madre de Kagome empezó a dispersar a los invitados, instándoles a salir a bailar o ir a comer. Pronto todos se habían olvidado del suceso excepto los que habían entendido las palabras de Sesshomaru.

- Sentí una presencia oscura- comentó Kagome a su grupo de amigos.- Provenía de él y de la botella.

- También la sentí- dijo Miroku, lanzó una rápida mirada a Sango que asintió dando su aprobación- También la sentí antes de que él llegase, fue muy rápido.

- Fue muy extraño- Asintió Yumiko con expresión sombría.- También sentí la presencia antes que llegara… pero era mucho más fuerte y fue solo algunos segundos.

- ¿Quién era él, Kagome?- preguntó Sango.

- Era un amigo- respondió la miko con una mueca- Pero hace algún tiempo dejamos de hablarnos.- no quiso explicar más- No sé qué le sucedió, jamás lo había visto así.

- Es un idiota- gruñó InuYasha dando por sentado que ese era el problema.

- Y se aterró al ver al hermano de Inuyasha- comentó John ceñudo.- ¿Lo conocía?

- No- negó Inuyasha ceñudo- No sé qué fue eso…

- Parecía aterrado- comentó Sango-

- Sesshumaru tenía su energía al mínimo- comentó Kagome masajeándose la sien, pensando- No pudo haberla percibido, no tiene la habilidad.

- Bueno, todo se solucionó- dijo Yumiko intentando aliviar la tensión- Vayamos a seguir celebrando.

- Tienes razón- asintió Miroku mirando a sus amigos- No dejen que esto arruine este día tan especial.

Los novios asintieron y se alejaron hacia donde estaba jugando Shippo quien, por suerte, no se había percatado de lo que había sucedido. John giró hacia Ryu y le movió el hombro. El sujeto pestañó con rapidez y enfocó su vista.

- ¿Qué sucede amigo?- inquirió John preocupado por su expresión.

- Nada, no sucede nada- susurró Ryu con el ceño fruncido. Al notar que la cara de John seguía con esa expresión preocupada, dibujó una sonrisa en su cara y le dio palmaditas en su espalda- Vamos a beber algo.

Yumiko siguió a su prometido y a su amigo, con la mirada clavada en éste último y notando como él apretaba sus puños, nervioso.


- ¡Adiós!

Kagome e InuYasha, cercano a que amaneciera, se despidieron de los últimos invitados en el pozo del Sengoku y se voltearon hacia la vacía recepción. Kagome había querido despedirse de todos para asegurarse que el pozo funcionaba y que sus familiares más lejanos se marchaban sin sospechar nada. Sesshomaru y Rin habían desaparecido hace horas –cosa que tenía a InuYasha sin cuidado- y su madre, abuelo y hermano ya estaban descansando. La miko soltó un suspiro, cansada, alejándose del pozo mientras InuYasha se abría un poco más el cuello de la camisa.

- ¿Nos vamos a descansar?- preguntó Kagome mirándolo. A pesar de su aspecto ya desarreglado por el ajetreo de la fiesta, no podía verse más guapo. ¿Por qué no puede ser un hombre menos atractivo?, pensó mordiéndose el labio.

- ¿Realmente quieres descansar?- preguntó InuYasha tomándola de la cintura y pegándola a su cuerpo. – ¿No que ahora viene la noche de bodas? Y anda que he tenido paciencia mientras esperabas que todos se fueran.

Kagome soltó una risa y no pudo evitar sonrojarse.

- Al verte así… ya se me fue el sueño- dijo

Kagome se escondió en su pecho, nerviosa por el tono ronco que InuYasha había usado. Sintió el corazón del hanyou latiendo con fuerza contra ella. Por esa noche dormirían en casa de su madre, para ayudar a limpiar al día siguiente, además que tendrían más tranquilidad allí en vez de su cabaña con Shippo revoloteando por todas partes.

- Vamos- dijo Kagome alejándose de él y tomándole la mano.

InuYasha la siguió con una sonrisa arrogante al ver la mirada coqueta que Kagome le lanzaba por sobre su hombro, sin embargo, una voz llamándolos los hizo detenerse. Ryu se acercaba a ellos con una gran sonrisa y les tendió un sobre.

- Pensé que te habías ido- comentó InuYasha mientras su esposa abría el sobre.

- Había olvidado darles eso- respondió Ryu que tenía los ojos levemente cerrados por el sueño y el alcohol que había bebido.

- ¡Ryu!- exclamó Kagome con los ojos como platos observando el papel que tenía en su mano- No podemos aceptar esto…

- Tienen qué- sonrió Ryu rechazando tomar el sobre de vuelta- Regalo del templo, aunque fue mi idea- rio sonoramente- ¡Había olvidado dárselo! El maestro Akira me lo recordó.

- ¿Qué es?- preguntó curioso InuYasha intentando entender el sobre.

- Son pasajes para Kobe- respondió Kagome recibiendo una mirada confundida de InuYasha- ¡Para la costa de Himeji!

- Allí también está el hotel donde tienen reservado por toda la semana- explicó Ryu apuntando otra hoja- Yo que ustedes me arreglo rápido… el vuelo sale en 3 horas.

- Ryu…- masculló Kagome sin saber qué decir. Este regalo era demasiado, les debió haber costado una fortuna y ella sabía que el templo no era especialmente acaudalado.

- ¡Vayan a celebrar su amor!- gritó Ryu exageradamente. Abrazó a InuYasha dándole unas palmadas efusivas en su espalda y luego le dio un sonoro beso en la mejilla a Kagome para luego salir corriendo fuera del templo.

- Aún no entiendo que es lo que está pasando- dijo InuYasha ceñudo ante la expresión impactada de la chica.

- Creo…- comentó Kagome pestañando impactada- que nos vamos de Luna de Miel.

InuYasha aún sin entender mucho siguió a la chica mientras ella corría a su casa y le hablaba emocionada a su familia de un viaje. Luego lo mandó a que fuera lo más rápido posible a su cabaña a buscar algunas cosas y a informarle a sus amigos que se irían de viaje por algunos días. Vestido con algo que Kagome llamó chaqueta negra y unos pantalones que ya había usado, además del infaltable pañuelo, InuYasha la seguía por un gran edificio cargando con unas maletas. No entendía que estaba pasando ni a donde iban, solo tenía claro que irían de viaje. Estaba de mal humor, él sólo había querido volver a la habitación y estar solos, pero su ahora esposa, apenas Ryu se hubiese marchado, corrió a organizar cosas y darle órdenes. Luego de ir a una serie de lugares, entregar sus maletas y su espada – a la cual Kagome tuvo que mostrar un permiso especial que Ryu había gestionado para poder trasladarla- hacer filas y atravesar pasillos y túneles, entraron a una cabina y buscaron sus asientos.

- No quiero que te asustes- comentó Kagome acomodándose junto a la ventana.

- ¡Keh!- gruñó el hanyou sentándose junto a ella.- ¿Por qué me asustaría?

- Porque estamos en un avión- explicó Kagome con una mueca- Por lo que volaremos.

- ¿Esta cosa gigante vuela?- exclamó sorprendido InuYasha.

- Si se mueve un poco, es normal- asintió la chica escuchando que les pedían abrocharse el cinturón y apagar los aparatos electrónicos. Pasó las correas por InuYasha que no dejó de quejarse.

Cuando el avión empezó a avanzar por la pista giró su rostro a InuYasha y lo vio apretando con fuerza el apoyo de su asiento, tenía los ojos muy abiertos y parecía nervioso.

- Menos mal que no te asustas- bromeó la chica con una risita.- El Gran InuYasha asustado de volar.

InuYasha le envió una mirada cortante y siguió sujetándose del asiento.

- ¿Por qué estás tan molesto?- se quejó la chica notando que su expresión no era solo por miedo.

- ¡Feh! No entiendo por qué estamos acá- respondió InuYasha con el ceño fruncido sin atreverse a mirar por la ventana.

- Ryu y los demás del templo nos invitaron a una playa- comentó la miko emocionada.- Y llegaremos más rápido por avión.

- ¿Quiénes estarán allá?- preguntó el hanyou.

- Solo nosotros dos- respondió Kagome ladeando la cabeza.

- Ahh…- soltó InuYasha relajando su ceño.

Kagome lo miró confundida por un segundo hasta que finalmente entendió la permanente molestia de su compañero de viaje. Apretó los labios resistiendo reírse de la fogosidad de su marido y lo instó a que mirara por la ventana, sorprendiéndose al ver la altura en que estaban.

El vuelo fue corto y en cuanto llegaron a Kobe, se dirigieron de inmediato al hotel. Los dirigieron hasta su habitación a través del ascensor y en cuanto llegaron Kagome lanzó una exclamación emocionada. No era extremadamente lujoso, pero tenía todas las comodidades y un ambiente bastante acogedor. Había una mesita para el café junto a unos sillones mullidos para descansar. Al fondo de la habitación estaba una bella cama matrimonial, cercana a un balcón que estaba separado por cortinas delicadas. Una mullida alfombra de muchos centímetros de grosor estaba al centro del lugar. También había una puerta, que Kagome asumió como el baño privado.

InuYasha cerró la puerta mientras Kagome se arrojaba a la cama liberándose de sus zapatos. Observó como la chica se acomodaba en las mullidas almohadas y soltaba un suspiro.

Ya hace horas había amanecido, pasado la mitad de la noche en la fiesta y el resto viajando. Con algo de inseguridad se acostó junto a la miko, y la abrazó por su espalda. La chica al sentirlo se volteó quedando de lado y refugiándose entre sus brazos, intentando mantener los ojos abiertos.

- ¿Te gustó?- preguntó en un susurro.

- Estabas preciosa- respondió tímidamente el hanyou pasando sus garras por el brazo que quedaba libre.- Ese kimono te queda perfecto.

- Me refería a la habitación- dijo Kagome avergonzada.

- Está bien- respondió InuYasha encogiéndose de hombros intentando omitir su vergüenza.- No tenían por qué molestarse.

- Me sorprendió- asintió Kagome cerrando los ojos.- Es un lindo regalo, ahora podremos celebrar que estamos casados… Estuvo muy linda la ceremonia- divagó- … Te veías muy guapo.

- ¿No que siempre soy guapo?- bromeó InuYasha acercando su cabeza a la de la miko.

- Siempre- aceptó con una sonrisa, haciendo que InuYasha se pusiera más nervioso.

Kagome, gracias al mayor desarrollo que tenían sus sentidos sintió el nerviosismo de su esposo por lo que comenzó a acariciarle la espalda con ternura para relajarlo. No entendía cómo podían seguir avergonzándose y poniéndose nerviosos después de todo lo que habían vivido además del hecho de que ya se habían casado, ¡Y dos veces! ¡Por las dos leyes! Sintió las garras del hanyou acariciando su cabeza con delicadeza y el sueño inevitablemente la comenzó a invadir.

InuYasha la observó mientras su respiración se regulaba. Finalmente era suya, ya nadie podría decir algo al respecto. Jamás había imaginado estar en esta situación, acariciando a la miko tranquilamente, sabiendo que ella disfrutaba de su toque. ¡Cuántas veces en el pasado había deseado poder hacer esto sin miedo! El verla dormir en su bolsa al aire libre fuertemente abrazada de Shippo, deseaba poder estar en el lugar del pequeño y poder disfrutar de su calor.

La miko se movió suavemente adormilada, y el cabello cayó sobre su rostro. El hanyou la cubrió con una manta y luego le despejó la cara para observarla mejor. Su madre le había dicho que conocería a alguien que lo amara por lo que es, sin querer cambiarlo y finalmente se había cumplido y de la forma en que menos lo esperaba. Recordó la aparición del molesto humano y en vez de sentir la ira que había aparecido al verlo, sintió miedo. ¿Cuántos hombres desearían estar con ella? ¿Cuántas veces tendría que luchar para que ella no se marchara de su lado?

- ¿Inu?- susurró Kagome abriendo levemente los ojos- ¿por qué estás triste?

- No estoy triste- negó de inmediato InuYasha.

- Sé que sí- respondió la miko con suavidad tocando con su índice su propia nariz- No puedo saber el humor de todos, pero el tuyo me llega con facilidad. ¿Qué pasó?

InuYasha hizo una mueca, maldiciendo los nuevos sentidos de Kagome. No quería demostrarle su inseguridad, no sólo le daba vergüenza, sino que también se sentía algo estúpido.

- Anda dime- insistió Kagome intentando despertar un poco más- Me estás preocupando.

- Es que…- masculló el hanyou con una mueca al ver que su preocupación era real- tengo…- le costaba decir la palabra, - ¿Por qué mejor no lo olvidamos?

- No te pongas tonto- dijo Kagome con paciencia ocultando su cabeza en el cuello del hanyou- Sabes los problemas que tuvimos porque tú siempre eludías contar lo que te pasaba.

- Maldición Kagome- suspiró agotado InuYasha, sabía que nuevamente había perdido la batalla- Solo pensaba en lo feliz que soy contigo…

- ¿Y eso te pone triste?- exclamó la chica alejándose para mirarlo molesta y totalmente despierta.

- ¡No!- exclamó éste mirándola ceñudo. La miko se había puesto sobre su estómago y se apoyaba en sus antebrazos para estar en altura- ¿Por qué siempre malentiendes todo?

- Te siento triste y me dijiste que pensabas que eras feliz conmigo- recontó Kagome- ¿qué puedo malentender?

- ¡Pues lo malentendiste!- respondió InuYasha apoyándose de lado, sobre un brazo.

- Entonces, ¡¿qué querías decir?!- gruñó Kagome.

- ¡Que soy feliz contigo y no quiero perderte!- gruñó a su vez InuYasha arrojándose de espalda sobre la cama y cruzándose de brazos.

- ¡Eres imposible!- exclamó Kagome molesta.- ¡Y un idiota!

- ¡Ey! ¿Qué te pasa?

- Eres un idiota- repitió Kagome sentándose a horcajas sobre él y bajando su rostro para alcanzar el masculino- Un completo idiota.

- ¡Keh!- exclamó InuYasha ceñudo, pero con su corazón acelerado por tener a su mujer en esa posición.

- Pero eres mi idiota- susurró Kagome besándolo lentamente.

InuYasha le respondió de inmediato. Ya, estaba molesto por los apelativos, pero no podía rechazar un beso de ella. La miko se separó unos centímetros dejándolo con el pulso acelerado. Acunó su rostro con sus dos manos y le sonrió con los ojos brillantes.

- ¿Por qué te dejaría?

Kagome le había dicho muchas veces que lo amaba y nada había logrado acabar con la inseguridad del hanyou, siendo que ella era la que debía ser insegura. Era InuYasha quien había tenido una larga historia con otra mujer y tenía una especie de club de fanáticas.

- ¡Qué sé yo!- exclamó InuYasha desviando la mirada.

- No hay motivo InuYasha- respondió Kagome rozando su nariz con la de él- No te dejaría por nada-

InuYasha cerró los ojos y se dejó acariciar. Él encontraba millones de posibles motivos, pero se mantuvo callado. Había prometido no tener más inseguridades respecto a lo que Kagome sentía por él, la chica se lo había demostrado con creces sus sentimientos. Además, no era tan feo ¿cierto? Siempre creyó que sí, pero había escuchado a varias chicas de algunas aldeas decir que era guapo y la misma Kagome se lo había dicho... No podían estar todas mintiendo, ¿verdad? Era verdad que tenía un pésimo carácter y ni que hablar del hecho que era un hanyou, pero tampoco era la última opción ¿o no? Ahora no se sentía como la última opción… Bueno, para ser honesto, al fin se sentía una opción.

- Entiende que te amo… Tal cual eres- continuó la chica mirándolo fijamente a los ojos al ver que se perdía en sus pensamientos. InuYasha volvió a centrar su atención en ella y apretó los labios sin decir nada-¡Me marcaste! ¡Nos casamos! ¿Qué más necesitas para que me creas?- terminó algo exasperada.

- ¿Realmente me amas?- preguntó tímido InuYasha.- ¿De verdad te gusto?

- Me encantas InuYasha- respondió Kagome mirándolo conmovida por su repentina timidez- Y te amo como jamás he amado. No quiero a nadie más en mi vida como mi pareja. – acunó su rostro entre sus manos- Eres maravilloso. Tienes tus defectos, pero si no los tuvieras no serías mi InuYasha- le dio un breve beso en la punta de la nariz- Así que no seas tonto y no vuelvas a pensar que te dejaría. Te amo.

El hanyou sintió un escozor en sus ojos, así que los cerró y tragó duro para aliviarlo. Sintió como Kagome lo volvía a besar por sus mejillas, sus ojos, la comisura de sus labios, con suavidad y ternura. Se sentía emocionado. Kagome siempre lo hacía sentir así, especial, único, amado, que pertenecía a alguien. De pronto perdió el calor del cuerpo de Kagome y abrió los ojos, viendo como la chica se ponía de pie se acercaba a las maletas.

- Dame unos minutos ¿sí?- dijo rápidamente mientras iba al baño con algo en sus manos.

InuYasha asintió y se quedó acostado sin saber qué más hacer, confundido por el apuro de la miko. La mañana ya estaba totalmente abierta y por el balcón veía el cielo despejado junto al reflejo de los primeros rayos del sol sobre el mar. Sin saber por qué, la primera conversación con Akira apareció en su cabeza.

Estamos en peligro, un youkai del pasado ha logrado afectar esta época… Creo que busca algo… Debemos encontrarlo. Esas palabras lo tenían preocupado, pero no se lo había dicho a Kagome a petición del mismo Akira. Conociéndola, arriesgaría su vida por todos. Finalmente eso lo había convencido, además él se encargaría de todo y protegería a Kagome, ¿Para qué preocuparla?

Escuchó que la puerta se abría y giró quedando totalmente paralizado. Sintió como la sangre subía a su rostro al ver a la chica de pie en el marco de la puerta del baño, descalza. Llevaba un cortísimo vestido semi trasparente de encaje blanco que llegaba hasta la mitad de su trasero. Marcaba sus senos con un gran escote. Sus labios brillaban más rojos de lo normal y su cabello, algo alborotado enmarcaba su rostro y caía por sus hombros. El solo verla, ya había hecho a su cuerpo reaccionar. Se sentó en la orilla de la cama con la boca abierta mientras la chica, con una expresión nerviosa, daba unos pasos hacia él.

- Kagome qué…

- Ahora te demostraré cuánto te pertenezco- susurró Kagome sentándose en su regazo y pasando sus brazos por el cuello del hanyou. Fijó sus ojos en él e InuYasha se sintió más nervioso.- pero hay algo mal- La miko tomó el pañuelo que seguía cubriendo la cabeza del hanyou desde que salieron de la casa de su madre y lo sacó, dejando a la vista las orejas de perro.- Ahora sí- sonrió acariciándolas con suavidad.- Ahora sí eres tú.

InuYasha la miró conmocionado. Pasó sus garras por la cintura de la miko y la atrajo hacia él, devorándole la boca. Kagome soltó un suave gemido al sentir como la mano libre del hanyou subía y bajaba por sus piernas e InuYasha gruñó contra sus labios al ser acariciado en sus orejas con dedicación, sentía su corazón latiendo con demasiada fuerza y sabía que Kagome podría escucharlo perfectamente si prestaba atención.

Lentamente la acomodó sobre la gran cama matrimonial colocándose sobre ella. Subió la delgada tela dejando al descubierto el estómago de la chica y sus manos delinearon su piel. Ella se había arreglado para él, para gustarle, para atraerlo y él, no perdería la oportunidad de aprovecharlo. Colocó su índice desde el nacimiento de sus pechos y comenzó a bajarlo por el centro de su torso, hasta su ombligo, el que besó con suavidad. Kagome soltó una pequeña risa por las cosquillas que le provocó y él quedó encantado. Volvió a devorar sus labios, pleno por sentir que ella era feliz. Entre caricias y besos, ambos quedaron completamente desnudos, rozando sus pieles y compartiendo sus gemidos.

El hanyou giró en la cama dejando a Kagome a horcajas sobre su estómago y saboreó sus senos con hambre. La miko curvó su espalda dejando caer su cabeza hacia atrás perdida en las sensaciones que la boca de su esposo le entregaba. El aroma que inundaba la habitación y que era imperceptible para el olfato humano aumentaba su excitación y la miko se percató por primera vez que sus auras estaban mescladas. El estar así de entregados, tan libres, tan unidos era lo que siempre había querido. No se refería sólo a algo físico o sexual sino algo aún más profundo, InuYasha ya le había abierto su corazón, expresaba lo que sentía – a su modo, pero lo hacía- y allí sólo encontró amor para ella.

Kagome buscó el cuello del hanyou lamiéndolo y mordiéndolo mientras sus manos se perdían por su plateada cabellera. Empezó un suave movimiento rozando sus sexos y haciendo gruñir a InuYasha mientras éste se aferraba a las caderas de Kagome ayudándola con el ritmo.

InuYasha sentía su sexo palpitando dolorosamente por su excitación resistiendo las ganas de tomarla de golpe. Sus pieles ardían y la cercanía de sus cuerpos no bastaba. La chica, sin resistir más la ansiedad, se levantó suavemente y unió finalmente sus cuerpos, haciendo que InuYasha soltará un fuerte gemido. Comenzó una suave danza, mientras InuYasha recorría sus piernas con los ojos semicerrados. Kagome se inclinó hacia delante buscando la boca del hanyou y ralentizando su movimiento.

- InuYasha…- dijo la miko entre gemidos- Eres mío…

InuYasha se levantó apoyándose sobre sus codos correspondiendo a la boca de Kagome. Los lentos movimientos de la chica lo tenían dominado por completo. Asintió en respuesta a la chica, ya que no podía articular palabra. Él sabía que le pertenecía, todo su ser, su cuerpo, su alma eran de ella. Por eso temía, porque si la perdía, también se perdía a sí mismo.

- Y yo soy tuya, InuYasha.- continuó la chica- Te amo…

Kagome lo miraba fijamente sin detener sus movimientos, intentando transmitirle la verdad de sus palabras, demostrándole que jamás había dudado y él no tenía por qué temer.

- Mía- gruñó InuYasha. De un solo movimiento la giró, colocándose sobre ella sin romper la unión y tomando el control de la situación.- Solo mía.

- Solo tuya- repitió Kagome antes de perderse en el placer que su esposo le hacía sentir.


- Debimos habernos despedido…

Sesshomaru continuó mirando el amanecer, su cabeza estaba en otro lado. La extraña energía de ese humano y el miedo que sintió al solo verlo, incluso llegó a desconcertarlo a él. Sabía que su mera presencia podía generar pánico, pero eso sucedía con demonios que podían percibir su poder o con humanos que lo habían identificado como peligroso, pero ese sujeto no había tenido la oportunidad de ello, jamás se habían visto y en ese futuro – y si creía en las palabras de InuYasha- los youkai no eran reconocidos, por lo que menos posibilidades de conocerse existían.

- Debo ir a avisarse a la anciana Kaede- continuó Rin, sacándolo de sus pensamientos.

Estaban en la cima de un cerro, lugar donde Rin se había quedado dormida apenas habían regresado de esa aburrida ceremonia y recién había abierto los ojos. Sesshomaru vio como la chica se estiró dando un bostezo y esperó alguna palabra de él. El youkai quitó los ojos de ella enseguida, odiaba esa ropa, le traía de recuerdo la última vez que la vio desnuda en el rio y ya de por sí le constaba controlarse.

- Iré a buscar algo de comer- informó Rin colocándose de pie.- Vuelvo enseguida.

Mientras la chica se alejaba y él la seguía con sus desarrollados sentidos, se permitió perderse nuevamente en sus pensamientos. No podía sacarse a ese humano de la cabeza, algo no estaba bien. Podría jurar que en esa época tan extraña sintió la esencia de otro demonio.

De pronto, su nariz se movió inconscientemente, captando la misma esencia que lo había molestado y que ahora estaba cerca de Rin. En casi un parpadeo ya tenía a la chica en su radio de visión, justo en el instante en que ella daba un gran salto esquivando un ataque. Sesshomaru ya había sacado sus garras para destruir a quien osaba tocar a su protegida y se dirigía hacia él cuando sintió como su corazón se detenía.

Una serpiente gigante, con los ojos vacíos y sus colmillos infestados de veneno se lanzó contra la chica a tal velocidad, que ni siquiera él pudo alcanzar a detenerla. Un sudor frío recorrió su espalda mientras lanzaba su látigo de veneno para intentar alcanzarlo, pero no fue suficiente. La serpiente alcanzó a Rin y él quedó paralizado… se sintió vacío… vacío que fue llenado de inmediato con odio e ira. Sus ojos se pusieron rojos y sus colmillos crecieron. Estaba listo para matar cuando un grito resonó desde la serpiente. Una Rin, empapada de sangre, jadeando y con las Sai en alto hacía su aparición y caía saliendo del cuerpo del demonio. La chica la había cortado desde su interior para escapar.

Sesshomaru logró reaccionar y corrió hacia ella tomándola en sus brazos.

- Seshom- gimió la chica mirándolo aliviada.

- Calla- susurró Sesshomaru interrumpiéndola y dejándola en el césped.- Ya…- su voz tembló- Ya estás bien.

Rin le entregó una gran sonrisa luchando por mantenerse consciente, pero sus ojos se abrieron aterrados al notar que la serpiente se alzaba tras la espalda de Sesshomaru.

- Maldita huma-

El demonio no terminó de hablar porque Sesshomaru ya lo había destrozado con sus garras. El haber sido cortada por Rin la había ralentizado lo suficiente como para que el, sin esfuerzo, la terminara. La serpiente desapareció convertida en polvo dejando una brillante piedra esmeralda en el suelo.

Sesshomaru la tomó con una tela por mera precaución. Sabía que algo tenía que ver esa piedra. De ella emanaba la misma energía maligna que había percibido en ese humano durante la ceremonia de la miko e InuYasha. Decidiendo dejar esos pensamientos para después, se volteó hacia Rin que había logrado unir sus palmas y estaba intentando usar su energía espiritual para regenerarse, sin embargo, solo había logrado eliminar el veneno que había ingresado por una herida en su hombro, ya que no tenía energía para más.

- Fui muy lenta- susurró la chica cuando él la elevó entre sus brazos.

- No podías hacer nada más- respondió Sesshomaru alejándolos del lugar por los aires. Ni siquiera yo pude alcanzarlo, pensó enfureciéndose nuevamente.

- Lo siento, Sesshomaru- continuó la chica débilmente acomodándose en su pecho.- No alcancé a esquivar el segundo ataque, así que solo reaccioné a lanzarme hacia su garganta, para que no me mordiera, pero-

- Lo hiciste bien Rin- interrumpió Sesshomaru.

A los pocos minutos, la chica notó como descendían y se sumergían en agua cálida. Abrió levemente los ojos mientras era acomodada sobre el regazo del youkai y se recostaba en su pecho. La calidez del agua aliviaba su adolorido cuerpo y Sesshomaru comenzó a removerle la mugre de sus brazos con suaves toques.

Rin, dentro de todo su cansancio, disfrutó con algo de vergüenza, las atenciones que su antiguo amo le daba en silencio. Jamás había esperado que Sesshomaru, con tal delicadeza y dedicación, estuviera atendiendo sus heridas.

- Se está mojando- susurró.

Realmente era una observación obvia, ya que ella estaba sumergida hasta el pecho en el agua y él, por su altura, hasta la cintura, pero aun así, Sesshomaru no dijo nada y continuó pasando sus dedos por sus brazos.

- ¡Ay, no!- exclamó sentándose.

- ¿Te duele algo?- exclamó el youkai asustado.

- Arruiné el vestido- gimió la chica girándose hacia él y levantando parte de su falta destrozada.- Y Kagome me lo regaló con tanto cariño…

Sesshomaru cerró los ojos intentando calmarse y recuperar su expresión inmutable que con una simple exclamación la chica perturbó. Esa humana estuvo a punto de morir y se preocupaba por un estúpido ropaje. Escuchó como Rin seguía lamentándose por el vestido, sin ver las heridas que su cuerpo mostraba.

- Ya basta- dijo duramente callando a la chica. Rin se giró a verlo, sorprendida por el tono que había usado- ¿Viste tus piernas?- Rin se fijó en ellas y notó la serie de cortes y golpes que tenía- ¿Te fijaste en esto?- Le tomó el brazo y lo movió, intentando que viera la profunda herida de su hombro que sangraba y donde antes había veneno.- No me importa tu ropa, sólo me importas—

Sesshomaru se calló notando lo que había estado a punto de decir. Arrugó el ceño y volvió a voltear a la chica para que le diera la espalda completamente. Continuó arrojándole agua para limpiar la herida. Rin había quedado anonadada, sabía lo que el youkai había querido decir. Solo me importas tú. Apostaría su vida a que eso era y con eso en mente, tomó consciencia de cómo estaban. Su piel se incendió sintiendo la del youkai contra la suya, tembló levemente al percatarse de sus cuerpos encajados y su corazón explotó con cada caricia que le daba.

- ¿Te duele mucho?- susurró Sesshomaru solo haciéndola temblar más fuerte.

Él la conocía bien, no podía sentir su aroma por la humedad de las termas, pero no había que ser un genio para saber que le dolía. Durante todos sus viajes jamás se quejaba si sufría alguna herida y al ir creciendo se fue volviendo cada vez más independiente y autosuficiente, pero él sabía que era un ser sensible y delicado. ¿Débil? No, todo lo contrario. Era la persona más fuerte que conocía y más tonta. ¿Lanzarse contra una serpiente demoniaca? Solo había sobrevivido gracias a su astucia y al hecho de que parecer no se separaba de las Sai que le había regalado, pero no quitaba el hecho de lo tonta que era. Su corazón se apretó al ver que la chica asentía en respuesta a su pregunta. No, no era tonta, se corrigió fijando su mirada en la nuca femenina. Era valiente. No había nadie tan valiente como ella, que sólo siendo una niña se atrevió a ayudar a un demonio, a seguirlo, servirlo e incluso a desafiarlo y reñirlo. Acercó su rostro a la herida sangrante de la chica y la lamió. No lo había querido hacer por miedo a lo que él mismo podía sentir y ahora que lo hacía, se lamentó el no haberlo hecho antes. Sus sentidos se abrieron y el calor lo llenó. Siguió lamiendo la herida hasta que la sangre dejó de salir. Se alejó lentamente de ella y respiró profundo intentando calmarse.

- ¿Por qué…- susurró la chica girándose para verlo a los ojos.

Su rostro estaba sonrojado y no era precisamente por el calor de las aguas termales. Sentía su cuerpo en llamas y no sabía por qué. Detalló el rostro del youkai y a pesar que no tenía una mayor expresión, sus ojos brillaban.

- Mi raza tiene propiedades curativas- explicó Sesshomaru- Al lamerte, ayudé a la cicatrización.- pasó una mano por el estómago de la chica y la apegó contra su pecho, obligándola de paso a que se sentara sobre solo una de sus piernas.- Ya te dejará de doler- terminó apoyando su cabeza en el hombro de la chica.

Rin estaba rígida, demasiado nerviosa por tal cercanía. Sentía la piel del youkai en su hombro y su mano acariciando su estómago por sobre la tela de su vestido. Sesshomaru solo la había acariciado una en el momento en que la trajo de vuelta al mundo de los vivos por segunda vez. ¿Acaso se sentía culpable y por ello buscaba reconfortarla?

- Estoy bien- dijo luego de unos segundos- Fui una tonta, me alejé demasiado.

- No digas eso- susurró Sesshomaru. Rin vio a través del agua como empuñaba sus garras con ira- Fue mi culpa, no llegué a tiempo… Si no fuera porque te sabes defender, hubieras…- no pudo terminar la frase. Como nunca en su vida, tenía un nudo en la garganta- Fui demasiado lento.

Rin le tomó la mano empuñada y se giró lo suficiente para verlo de frente. Temblorosa, acercó su mano libre y la llevó al rostro del youkai que la miraba fijamente. Sabía que él se sentía culpable por lo que había sucedido y ella necesitaba hacerle entender que no tuvo responsabilidad, sino que al contrario, él- una vez más- la había salvado. Lo acarició con ternura y le entregó una gran sonrisa.

- Estoy bien- repitió sin quitar su mano ni detener sus caricias.

Y en ese momento Sesshomaru hizo algo que ni siquiera él se creía capaz de hacer. Giró su rostro y con los ojos cerrados, besó la palma de la chica. Rin quedó paralizada sintiendo como su corazón también se detenía. Sesshomaru abrió levemente los ojos y la tomó por el cuello, acercando su rostro al de ella para finalmente detenerlo en un beso en su frente que duro unos minutos que ninguno de los dos supo medir. Finalmente reemplazó sus labios por su propia frente, sin soltar su cuello. Desde allí la observó, totalmente sonrojada, pero con una sonrisa enorme, de esas que él amaba y que hoy estuvo a punto de perder.

- Lo sé- susurró Sesshomaru apretando los labios. Y él se aseguraría que eso continuara así.


- ¡Corre Kagome!

InuYasha se lanzaba de picada al mar, luego de sacarse apuradamente la ropa y quedar solo en un traje de baño que acababan de adquirir.

Habían pasado la mañana durmiendo luego de su intensa conversación sobre las dudas de InuYasha y luego de un almuerzo, por fin podían disfrutar de la playa. Kagome recogió el haori y el resto de su traje de piel de rata de fuego que descuidadamente InuYasha había arrojado por sus deseos de ir a nadar. La acomodó sobre sus toallas y junto a Tessaiga – de la que InuYasha se había negado a separarse- y se quitó el sombrero que la protegía del sol. La playa tenía a algunos turistas descansando en la arena o disfrutando de las olas, pero eran realmente pocos para al agradable clima que había.

- Y eso que estamos en otoño…- mencionó la chica mirando el despejo cielo. El castillo de Himenji se mostraba imponente a lo lejos. Ahora es un centro turístico, pensó la chica, ¿le gustaría ir a InuYasha?

- ¡KAGOME!- gritó InuYasha desde el mar.

- ¡UY! ¡YA VOY!- gritó de vuelta enojada. A lo que InuYasha reaccionó arrojándose al mar.- Deja todo tirado y más encima me apura- masculló sacándose el vestido que la cubría.

InuYasha que solo tenía los ojos fuera del agua, sonrió al ver que finalmente se acercaba a donde estaba él. Su sonrisa se volvió maliciosa al ver que usaba esos triángulos que cubrían sus pechos y su zona íntima. ¿Desde cuándo se volvió tan pervertido? Ya sentía su sangre correr con velocidad por su cuerpo con solo verla y hace tan solo una horas que la había tenido, ¡Ni siquiera la había dejado dormir!

- Podrías acercarte, ¿no crees?- gritó Kagome teniendo dificultad de alcanzarlo por la fuerza de la marea que tendía a sacarla hacia la playa.

- ¿Puedes ir a la batalla sola, pero no caminar por el mar?- se burló InuYasha.

- ¡InuYasha!- gruñó la chica.

InuYasha soltó una carcajada y nadó hacia la chica que ya le sonreía sin dejar de acercarse a él. La miko ya estaba a solo dos metros de él y extendía su mano en su dirección tropezando con la arena y las olas y riendo por su torpeza. InuYasha estaba en las nubes, no recordaba sentirse tan pleno y feliz. Saber que tenía varios días con Kagome solos y luego regresar a su hogar donde Shippo los estaría esperando y que en un tiempo más Kagome comenzaría sus clases y él se esforzaría en los trabajos con Miroku para tenerle todo lo que necesitara y nada le faltase, lo hacía feliz. No podía pedir nada más. Mientras veía sus ojos brillantes dirigidos hacia él sabía que todo estaría bien.

- ¡InuYasha!- exclamó la chica de pronto totalmente aterrada.

Y en ese momento lo sintió. Una energía maligna los rodeaba y aumentaba de forma alarmante. InuYasha se apuró en llegar hasta Kagome, pero cuando estuvo a punto de alcanzarla ella se vio arrastrada hacia el fondo del mar sin posibilidad de escapar.

- ¡Kagome!- gritó InuYasha desesperado llegando al punto donde su mujer había desaparecido y sumergiéndose para buscarla.

La vio siendo arrastrada por una figura que la sujetaba desde un tobillo, pero no logró distinguir su forma por las burbujas y espuma que ocasionaba su rápido movimiento. Nadó lo más rápido posible, angustiado por no poder alcanzarla. La distancia entre los dos empezó a aumentar a pesar que él se desagarraba los músculos por ir más rápido.

Lo último que vio de Kagome fue sus brazos extendidos hacia él y los ojos abiertos mirándolo fijamente, asustada. Sacó la cabeza del mar salado y vio la dirección en que la chica se había perdido y lo único que resaltaba era el castillo de Himenji. Intentando controlar sus temblores nadó de vuelta en busca de su traje y su espada. Ya vestido y sin decir ninguna palabra tomó las cosas de Kagome y las escondió bajo unas rocas cercanas, diciéndose mentalmente que Kagome luego lo mataría si las perdía. Porque Kagome volvería, se repitió encaminándose hacia el castillo, volvería sana y salva. Él se encargaría de ello.


La demora no fue tanta, ¿cierto? Bueno para las que preguntaron, Lima, Perú fue hermoso y agotador jajjajajaj. Todo precioso, pero el ruido! Merlín! Qué manera de tocar bocinazos! Jajjajjajaj En fin, una experiencia maravillosa y donde aprendí mucho. Inicié mi Magister, así que estaré corta de tiempo por lo que no se asusten si me vuelvo a demorar, esto sí o sí termina y no lo dejaré botado por meses ni nada parecido. ¿Cuánto durará? La verdad no lo sé jajajaj, pero creo que pronto se viene el clímax. Quizás sean unos 20 capítulos o por allí.

Que les parecen las personalidades de los personajes ya conocidos? He logrado captar tu esencia? Me cuesta mucho, sobretodo Sesshomaru, que siempre fue tan... especial jajaja. Espero sus opiniones!

Agradecimientos

setsuna17: Muchas gracias! Ojalá te haya gustado este capítulo! Espero tus comentarios!

JOAN: Gracias por tus buenos deseos! Todo salió súper :D Gracias también por leer y comentar!

serena tsukino chiba: Siempre es un agrado leerte! Gracias por estar siempre pendiente y dejarme tu ánimo! Me alegro que te haya satisfecho el capítulo!

Popy16: Si me haz escrito! Jajajjaj no te preocupes por lo anterior! espero que ahora si sigas escribiéndome y dándome tu opinión de los capítulos.

aky9110: El maestro? Uffff ni se imaginan lo que pasará ajja gracias por comentar!

gaby : Me alegro que lo hayas disfrutado! Siempre me alegra ver que me dejas un comentario! Amo a esos hermanos, son muy especiales :D Gracias por leer y comentar!

Mine: Gracias por tus buenos deseos! Todo salió maravilloso. También gracias por leer y comentar! Espero seguir viéndote!

Tsuki: Tendrás que esperar más por lo del maestro! Que rico que te haya gustado y muchas gracias por leer y comentar!

OPAWER: Está medio loco ese Sesshomaru, pero bueh! que le vamos a hacer. Gracias por leer y comentar!

Athena Taisho: Todo súper en Perú! Muchas gracias! Que bueno que te haya gustado y espero seguir viéndote por aquí dándome tu opinión!

N.I. 4ever: Gracias por tus palabras y tus halagos ! Me motiva demasiado! Y espero que este capítulo te haya gustado!

mili-chan: Más arriba respondí lo de los capítulos! Muchas gracias por leer y comentar! No importa que sea la primera vez, siempre es agradable y llenador ver los comentarios de gente nueva que se da la flojera de leer todos los capítulos! Muchas gracias!

izayoitaisho: Gracias! Espero seguir viéndote por acá!

Estefania: Si tendrán bebés? Pues... no lo sé jaja todo puede ser sorpresa! Tendrás que seguir leyendo para averiguarlo. Estudio Derecho, así que ese seminario trataba del sistema judicial peruano, gracias por preguntar :D. También muchas gracias por tus lindas palabras y espero que te haya gustado este capítulo!

inubreneli: 3 *O*

ScarletSide: Gracias por tu comprensión! Me alegro que lo hayas disfrutado y muchas gracias por leer y comentar!

Raquel Cisneros Taisho: Que bueno que te gustó! Aún hay varias aventuras por descubrir! Gracias por leer y comentar!

Sangoaome: Jajajja yo también me lo imaginé y morí ajjajaj Gracias por leer y comentar!

Guest (1): Aquí ya hay algo de Sessh y Rin! Espero lo hayas disfrutado! Saludos y gracias por leer y comentar! ojalá para la otra dejes tu nombre para poder identificarte mejor!

Guest(2): Bueno, esa no me la sé... pero gracias por comentar! ajjaja

Tammy: Espero que la redacción de este capítulo no te haya decepcionado, no pude revisarlo bien pro tiempo y en los otros capítulos cuando los releo igual encuentro errores a pesar de revisarlos, así que ni quiero pensar como quedó este.. lo siento! Muchas gracias por leer y comentar.

naiara moon: En la religión, muchas veces el vestido blanco es símbolo de pureza, es decir, virginidad en la mujer, por eso es la broma. Claro que yo no creo ello, porque la verdad lo que menos tengo es de religiosa, pero lo encontré una broma graciosa de incorporar. Gracias por leer y comentar!

O.P. Wendy : Que bueno que te gustó! Gracias por comentar en cada capítulo! Saludos y gracias de nuevo!

Jachagaco: Gracias por alabar mi forma de escribir, aún siento que me falta un mundo por avanzar y progresar. Me emocionan tus palabras, me motivan demasiado! Tenía miedo del capítulo anterior porque lo sentía un poco relleno, pero parece que tuvo éxito ajja Gracias por leer y comentar!

cindy: Y espero seguir leyéndote acá! Gracias!

mili-chan-taisho98:Muchas gracias! Espero que también te haya gustado este capítulo! Es una gran hazaña! No son capítulos cortos, por lo que te lo agradezco más! Espero que sigas comentando y leyendo!

FlorwerGreen :Te comento al tiro para darte las gracias! Y creo que me adelanté antes que terminaras el cap 14! Espero verte de nuevo comentando que tal todo!

Bueno gracias a TOOOODAAAAASSS las que comentaron que de verdad me sacaban una sonrisa y son mi motor para seguir. 27 personas! Wow! Un nuevo record! Gracias!

Espero me respondan mis preguntas de más arriba y a los que no han comentado, los invito a que me digan que tal les parece todo!

Saludos y besos desde Chilito lindo!

Astron~