Capítulo 17

Abrió los ojos con dificultad, aún sentía demasiado sueño y su cuerpo parecía pesar demasiado. Se acomodó, apretando el cuerpo cálido que estaba a su lado y soltó un pequeño suspiro. El aroma de la chica se colaba por su nariz y la tranquilidad que le otorgaba, lo invitaba a viajar nuevamente al mundo de los sueños.

A penas terminó todo el asunto con ese youkai-pez, tomó a Kagome y corrió al hotel para que la miko descansara. Aún estaba muy preocupado por el tema de sus energías y no entendió lo que había pasado hasta que ella se lo explicó: Al momento de marcarla, no sólo Kagome había recibido energía demoniaca por parte de InuYasha, sino que él también recibió energía pura de ella. El que tal mescla no le afectara de igual forma, era por que InuYasha era mitad humano y, por lo tanto, mucho más resistente a tal energía, en cambio Kagome no tenía nada que la ayudara a resistir la energía demoniaca. Es por ello que le pidió que la mordiera, para que de esta forma la miko absorbiera parte de la energía pura que ella misma le había entregado meses antes.

Sintió la tranquila respiración de la chica contra su cuello, mientras ella se acomodaba colocando casi la mitad de su cuerpo sobre él. Era un placer sentir como ella, incluso inconscientemente, quería estar lo más cercano a él posible. A penas llegaron, la chica se quedó dormida y él, luego de vigilarle el sueño un par de minutos, cayó inevitablemente con ella. ¡Es que era tan agradable! No recordaba haber dormido tan bien jamás, no como lo hacía con Kagome.

Y, ahora, ya había anochecido. Llevaban 2 días en ese lugar y no habían podido disfrutarlo como correspondía. Pero, la verdad, es que él ya quería irse. Ya fueron advertidos sobre el hecho de que alguien estaba tras ellos y claramente, sabían cuál era su ubicación actual. No se le ocurría alguna forma en que pudiesen saber aquella información, considerando el hecho que solo los del templo y la familia de Kagome sabían.

Abrió los ojos asustado por sus pensamientos, mirando fijamente a su esposa. Acaso… ¿algún amigo de ella estaba involucrado con el demonio? Maldijo internamente ante tal pensamiento. ¿Quién podría hacer aquello? Y ¿por qué estar tras ellos? No podía pensar en ningún motivo, no se habían visto enfrentados a nadie luego de Naraku. Entonces ¿por qué?

- ¿Inu?

Kagome masculló su nombre, levantándose para verle la cara. Tenía los ojos semicerrados por el sueño que la invadía y su voz sonaba muy suave. El hanyou la miró y por unos instantes olvidó todas sus preocupaciones.

- ¿No puedes dormir?- susurró la chica alzándose.

El negó con la cabeza en forma de respuesta, sin querer decir qué rondaba por su mente. Kagome se colocó de espalda e instó a InuYasha a acomodarse sobre ella. Él solo se dejó hacer. La abrazó por su cintura mientras apoyaba su cabeza en su pecho, escuchando los latidos de su corazón.

- Sabía que llegarías- susurró la miko ya con los ojos cerrados y acariciándole las orejas con suavidad, pensando que ese era el motivo de la preocupación que le impedía dormir.

- Perdona la demora- susurró InuYasha, enterrando más su cara en el pecho de la chica.

- Somos un equipo InuYasha- respondió Kagome con la misma suavidad.- Nos protegemos mutuamente, nos ayudamos y apoyamos… Sabía que llegarías, por lo que solo me dediqué a hacer tiempo.

- Mmmmhhh- masculló InuYasha no muy convencido.

- InuYasha- susurró la miko con ternura.- Ya no soy la chica indefensa que debes proteger de todo, yo también puedo hacerlo…

- Pero si te hubiese pasado algo…

- No hubiera pasado nada, porque me sé cuidar y sé que en cualquier momento llegarás a ayudarme.- interrumpió la miko abriendo un ojo.

InuYasha suspiró y alzó el rostro, encontrándose a la miko con una suave sonrisa. Se acercó a su boca y la besó con suavidad, disfrutando de su sabor. Al separarse, la miró por unos segundos y quiso decirle esas palabras que con tanta facilidad la chica le decía y que él sólo cuando estaban en la máxima intimidad podía expresarlas sin tapujos, pero su garganta se cerró y su lengua se trabó. ¿Por qué le era tan difícil?

- También te amo - susurró suavemente la miko con una pequeña sonrisa. InuYasha le sonrió tímidamente, sonrojado y volvió a acomodarse en el pecho de la miko quien continuó con su labor de acariciarle las orejas.-Y ahora a dormir- dijo la miko- Te mereces descansar…

Sin mucho esfuerzo, tales caricias lo relajaron lo suficiente para caer dormido.


- ¡John!- exclamó la chica tomándole la mano al ver que finalmente había despertado.

- Yumi…- sonrió el moreno apretándole la mano.

- Estaba tan asustada- susurró con lágrimas en los ojos.

- Pero ya estoy bien- respondió el exterminador intentando calmarla, pero su expresión cambió de inmediato a una más seria- ¿Lograste averiguar algo?

- Hay alguien en el templo que está involucrado.- respondió de la misma forma la rubia acariciándole los dedos, que hace tan solo unas horas estaban quebrados.

Habían decidido averiguar si Akira o alguien más estaba involucrado con los constantes ataques que se estaban viendo en la actualidad, puesto que ya estaban ocasionando grandes riesgos: Humanos habían muerto dentro de los ataques de seres controlados, hanyous se habían visto en peligro de ser descubiertos intentando salvar a la ciudadanía y youkais habían estado en muchas ocasiones en grandes riesgos de ser poseídos.

No podían seguir permitiendo eso.

Habían resuelto investigar por su cuenta, ya que de esa forma corrían menos riesgos de ser descubiertos y así fue como llegaron a una fábrica abandonada. En ella lograron encontrar ciertos pergaminos, donde estaban explicitados ciertos rituales que permitirían trasladar energía maligna a objetos. Yumiko había alcanzado a guardar uno, cuando enormes demonios y una pareja de youkais llegaron a atacarlos. John de inmediato intentó acabar con ellos o al menos darle tiempo a Yumiko para que escapara, pero eran demasiados y ella jamás lo abandonaría.

Luego de una intensa batalla donde quedaron seriamente heridos, sus enemigos comenzaron a conversar entre ellos, planeando como acabarlos. Pensaron que sus vidas ya habían llegado a su fin, pero John no se rindió. Se arrojó contra uno de los demonios mientras Yumi acababa su última bomba purificadora, pero no fue suficiente y sin mucha dificultad, los demonios atacaron a John dejándolo noqueado. Yumiko corrió hasta el cuerpo de John, quien tenía graves heridas.

Uno de los youkais que había quedado algo rezagado, llamó por un teléfono celular. Yumiko, a pesar de su colapso emocional, pudo oír cómo le decía a alguien al otro lado de la bocina, que dos miembros de "su" templo, estaban en ese lugar. Sin embargo, cuando estuvo a punto de dar descripciones físicas, el youkai fue despedazado por un látigo verde. En un solo parpadeo, el resto de los demonios corrieron la misma suerte.

No fue difícil identificar al causante de esa matanza, lo habían visto hace pocos días en el matrimonio de Kagome e InuYasha.

- ¿Sesshomaru?- susurró Yumiko, mareada por la golpiza.

El hermano de InuYasha, ataviado con un perfecto traje negro, se acercó a ellos y levantó a John sin dificultad.

- ¿Puedes caminar?- preguntó el youkai seriamente. La chica asintió en respuesta- Vamos- dijo éste sin más y Yumiko lo siguió.

Acababa de conocer al Sesshomaru del presente.

Ingresaron a un auto que estaba fuera de la fábrica y a toda velocidad, el chofer los llevó hasta una gran casa en el barrio alto de la ciudad. Parecía una mansión, pero Yumiko no tuvo ojos para eso, solo quería saber cómo Sesshomaru ayudaría a John, quien era sacado del vehículo por el mismo youkai y no había pronunciado palabra en todo el trayecto.

- ¿Querido?

Yumiko al bajar del auto observó como una mujer de su misma edad aparecía por el jardín. Le costó unos segundos reconocerla, pero el rostro no había cambiado en nada, era la misma Rin que conoció hace pocos días. La chica, que calzaba una blusa y unos vaqueros, vio el estado del sujeto que Sesshomaru cargaba y de inmediato corrió a la casa a ordenar que prepararan una habitación para atenderlo. Y así luego de un par de horas, había podido volver a ver a John que no tenía más que unas líneas rosadas donde antes había profundas heridas.

- Uno de los youkais llamó por celular y dijo claramente su templo- continuó la chica con tristeza- Creo que es necesario que hablemos con Kagome e InuYasha…

- ¿Y Ryu?- susurró John angustiado.

- Ryu lleva mucho tiempo en el templo… al igual que el maestro, cualquiera de los dos puede estar involucrado…

- No puedo creer que Ryu…- susurró angustiado John.

- Lo mejor será que por ahora descanses y volver al templo como si nada hubiese pasado- dijo Yumiko con la tristeza marcada en su rostro. Pensar que a quien consideraban su amigo, pudiese estar involucrado en algo tan espantoso, los estaba afectando demasiado.

- Si nos comportamos como siempre, no levantaremos sospechas- continuó John con un quejido intentando sentarse- Y podremos seguir investigando.

- No quiero que corras el mismo peligro- susurró Yumiko acariciando el rostro del moreno.

- Todo estará bien, le informaremos a los chicos- comentó el exterminador- Por suerte la señora Rin y el señor Sesshomaru nos ayudaron, quizás algo puedan decirnos sobre lo que está pasando.

La chica asintió luego de soltar un suspiro. Si el youkai no hubiese llegado, estarían los dos muertos.

- Estaremos bien- susurró John- Todo estará bien.

- Lo sé- asintió la chica, pero su rostro siguió mostrando una mirada angustiada.

- Sonríe Yumiko- dijo John besándole la nariz- El mundo es un lugar muy oscuro sin tu sonrisa.

Y la chica sonrió. Con John a su lado, nada podría ser malo, ni siquiera la muerte.


Rin suspiró algo frustrada. Llevaba tres días en la aldea y ni señales de Sesshomaru. Ahora que había decidido marcharse con él, la dejaba nuevamente en la aldea y ni se aparecía. Lanzó un puñetazo con fuerza, el cual fue esquivado con dificultad y luego sin dar tiempo a su rival, atacó nuevamente dando de lleno en el estómago de su contrincante, que cayó de rodillas sin aire.

- ¡Kohaku!- gritó Rin dándose cuenta del daño que había causado a su amigo- ¡Lo siento!

- Estoy bien- gimió el chico intentando recuperar el aliento.- Estoy bien.

- ¡Cuánto lo siento!- exclamó la chica arrodillándose junto a él preocupada, pero al verle el rostro rojizo por el dolor, no pudo evitar soltar una carcajada que intentó cubrir con su mano.

Kohaku la miró con una ceja alzada, pero pronto se rió con ella, a pesar de su dolor. Habían estado entrenando parte de la tarde y él había tenido que utilizar todas sus capacidades físicas para mantenerse a la par de la chica. Su mejora había sido impresionante y ya podía considerarla a la altura de los mejores exterminadores.

- ¿Qué te tiene tan molesta?- le preguntó Kohaku luego de calmar sus carcajadas.

- Todo lo que está pasando- respondió la chica dejándose caer en el césped. Tomó una pequeña flor que estaba a su alcance y la miró ensimismada.- Ustedes arriesgando su vida con todo eso de las piedras…

- ¿Qué es lo que realmente te molesta?- insistió Kohaku con una mueca. La conocía hace demasiado tiempo como para saber que había algo más.

- Sesshomaru se ha ido hace tres días y no tengo rastro de él…- alzó las manos molesta- Debería estar con él… - confesó frustrada.

- Te dijo que volvería en cinco días- exclamó Kohaku con una carcajada.- No puede ser que lo extrañes tanto.

Rin hizo un desprecio con las mejillas sonrojadas. Sintió el brazo de su amigo en sus hombros y con un suspiro, recargó su cabeza en su amigo.

- ¿Cómo está Sara?- preguntó de pronto Rin haciendo que esta vez Kohaku se sonrojara.

Sara era una chica de la aldea vecina a la cual Kohaku había ayudado con un youkai hace algunos meses y a la cual, desde ese momento no había dejado de visitar y llevarle obsequios.

- Bien, te envía saludos- respondió mirando al cielo ruborizado.

Rin soltó una fuerte risa y se arrojó al pasto, lugar donde Kohaku la siguió de inmediato.

- Eres todo un donjuán- comentó la chica arrojándole pétalos de la flor sobre tu cara.

- ¡Rin!- rio Kohaku sacándoselos del rostro- ¿Qué me dices tú de Sesshomaru? ¿Ah?

- Solo me pidió irme con él- respondió la chica sonrojada- Nada más.

- ¡Quiere que vivas con él!- rio Kohaku por la ingenuidad de su amiga- ¿Qué crees que pretende con eso?

- ¡Nada!- exclamó la chica sentándose de golpe- Él… él solo me ve como su protegida.

- Rin…- masculló Kohaku con tristeza. Al parecer aún el gran youkai no había mostrado cambios con ella.- ¿Realmente crees eso?

La chica miró a la nada mordiéndose el pulgar. Luego miró de reojo a Kohaku y su rostro se sonrojó.

- No lo sé – suspiró finalmente con la mirada triste.- Siento que lo conozco… pero no sé qué es lo que precisamente siente por mi…

Kohaku hizo una mueca al ver a su amiga tan afligida. La veía como una hermana menor y lo entristecía no poder ayudarla. ¿Cuándo ese maldito youkai se daría cuenta que está enamorado de ella? Al ver que no cambiaba su expresión triste, se puso de pie de un salto y la alzó del piso llevándola a un prado de flores cercano. La chica de inmediato olvidó toda tristeza y se perdió en la fragancia de las flores haciendo coronas y arreglos, mientras Kohaku la acompañaba con una sonrisa. Miró disimuladamente de reojo a un árbol cercano y su sonrisa se ensanchó. Él si sabía lo que Sesshomaru sentía por Rin y lo comprobaba ahora, al verlo escondido en la copa de un árbol.


Caminaban por la playa, tomados de la mano y tranquilos. Habían conversado sobre que lo que sucedió el día anterior y luego de algunas disputas, optaron por quedarse el resto del tiempo que les quedaba de luna de miel en el hotel y en la playa. InuYasha aún no estaba muy convencido y por lo mismo, Tessaiga descansaba cómodamente en su espalda.

Ningyo les había indicado que sería el enemigo quien los iría a buscar, y ellos difícilmente podrían encontrarlos sin ninguna pista, por lo que no podrían hacer mucho al respecto. InuYasha le explicó a Kagome sus sospechas sobre la posibilidad de que alguien cercano a ellos pudiese estar involucrado en lo que estaba sucediendo. Era algo de lo que debían ocuparse, pero sería al volver. Tal como Kagome le dijo, ellos se merecían unos días de paz.

- Aún no puedo creer que hayas guardado mi vestido- rio Kagome refiriéndose a las cosas que usaba el día de su secuestro, las cuales InuYasha había ocultado entre algunas rocas y que acababan de recuperar.

- Me hubieses matado si no lo hubiera hecho- exclamó InuYasha girando el rostro.

- ¡Jamás hubiera hecho eso!- exclamó Kagome ofendida soltándole la mano y apurando su paso.

- ¡Ey! ¡Kagome!- gruñó InuYasha intentando alcanzarla, pero ella lo ignoró- ¡Sabes que lo hubieras hecho!

- ¿Crees que soy una bruja?- respondió la chica de pronto, deteniéndose y haciéndole frente.

- Esto…- masculló InuYasha nervioso.

- ¡InuYasha!- gritó la miko apretando los puños.

El hanyou dio un salto al costado apretando los brazos contra su cuerpo. Dudaba que le dijera "Osuwari", puesto que la ropa de esa época – un vaquero azul y una playera blanca- quedaría arruinada.

- Tranquilízate mujer- gruñó el hanyou y utilizando una de sus tácticas de distracción, comenzó a caminar- Recuerda lo que llevo puesto…

- InuYasha…- masculló la miko apretando la mandíbula.

- ¡Keh! Vamos, que tengo hambre.- exclamó sin dejar de caminar.

- ¿A dónde crees que vas?- exclamó la miko enojada corriendo tras él.

- ¡Keh!- gruñó el hanyou cruzando de brazos sin detenerse.- Ya te dije que a comer.

- OSUW—

El grito de Kagome quedó atrapado en su garganta cuando InuYasha, para evitar ir al suelo, selló su boca con la propia. Un escalofrío recorrió su espalda al pensar que el callarla solo ocasionaría que la miko se molestara más, pero su miedo se vio disipado al sentir como la chica movió sus labios para intensificar el beso. Pasó sus manos por su cintura y la apegó a su cuerpo. ¿Si era una bruja? Pues sí, lo había hechizado para no poder vivir sin ella y, bueno, además tenía un carácter bastante difícil… de bruja, pues. Pero que le iba a hacer, era su bruja. ¡Y que bien besaba!

Al separarse, Kagome frunció los labios, sonrojada y él no pudo evitar lanzarle una sonrisa ladeada.

- Aparte de callarme, pones esa maldita sonrisa- se quejó la chica aún más sonrojada, mirándolo hacia arriba a causa de su altura.

- ¿Qué tiene mi sonrisa?- preguntó disolviéndola.

Kagome lo miró apretando sus labios, dudosa de responder a esa pregunta. Negó con la cabeza y con una risa contenida hizo el ademán de continuar su camino, sabiendo que InuYasha no descansaría hasta saber la respuesta.

- ¡Vamos Kagome!

Y no se equivocaba. El hanyou la había tomado nuevamente de la cintura y la miraba ceñudo. Ella negó con la cabeza intentando zafarse, pero él en vez de soltarla, la alzó en sus brazos y comenzó a girar sobre sí mismo. Gritó que la bajara, pero él solo giraba más rápid. Si seguía así en cualquier momento vomitaría todo lo que había desayunado.

- ¡Está bien!- gritó la chica sintiendo como su cabeza daba vueltas- ¡Te lo diré! ¡Juro que te lo diré!

- ¿Qué esperas?- instó InuYasha luego de detenerse y darle algunos segundos de respiro a la chica.

Kagome tragó duro intentando aliviar las náuseas que la invadieron por girar a tanta velocidad. Si le respondía quizás elevaba el ego de su esposo hasta niveles estratosféricos, pero la verdad es que no tenía muchas opciones.

- ¿No te gusta que sonría?- preguntó nuevamente InuYasha.

- Es que a veces haces un tipo especial de sonrisa- explicó la miko moviendo sus pies por la arena, ya más recuperada.

- ¿Especial?- repitió el hanyou confundido.

- Sí…- respondió la chica sonrojada mirándolo brevemente a los ojos- Cuando estás muy confiado de ti mismo o cuando…- miró al piso bajando la voz- te pones cariñoso.

- Ah…- exclamó InuYasha perplejo. No esperaba esa respuesta. - Entonces… ¿te gusta?

Kagome asintió soltando una risita nerviosa e InuYasha no pudo evitar sonreír arrogante. Así que ese gesto era su debilidad, pues entonces sabría aprovecharla.

- ¡Basta!- exclamó la chica pegándole en el pecho.

- Pero dijiste que te gustaba ¿o no?- respondió InuYasha ampliando su sonrisa y retomándola de la cintura.

- Sí…- respondió la chica mirando a un costado.

InuYasha le tomó el rostro y la obligó a verlo. La chica se sonrojó más al ver sus profundos ojos dorados brillantes y fijos en ella. Ya se estaba acostumbrando a esa mirada, llena de sentimientos, feliz. Mientras la siguiera mirando así, no necesitaba que le dijese te amo, ella lo sabía.

- ¿Vamos a comer?- preguntó la chica poniéndose de puntillas y besándolo en la punta de nariz.

- ¡Vamos!- exclamó InuYasha tomándola por sorpresa y colocándola sobre su espalda.

Corrió hacia el final de la playa con la chica apoyada en su cuello, riendo por las cosquillas que su cabello plateado le hacía en la cara.

Se sentían felices.

Finalmente luego de una media hora, ya estaban acomodados en un restaurante con vista al mar, en una mesa algo apartada.

- Esto es muy lindo- sonrió la chica mirando alrededor esperando que un mesero se acercara a ellos.

- ¡Keh! Está bien- masculló InuYasha encogiéndose de hombros.

El local era bastante hogareño, Kagome había evitado elegir un restaurante demasiado elegante, puesto que de por sí InuYasha llamaba la atención. Digamos que el cabello plateado por muy amarrado por coleta que esté, sigue siendo algo totalmente inusual.

- Buenas tardes- saludó un joven con una gran sonrisa entregándoles las cartas de comida- ¿les ofrezco algo para beber mientras eligen?

- Dos refrescos por favor- pidió Kagome con una sonrisa.

El camarero le sonrió con ganas mientras asentía y se retiraba. InuYasha arrugó el ceño, ¿por qué siempre sucedía lo mismo? Todos los malditos machos quedaban prendados de su sonrisa.

- ¿Te gustaría probar algo en especial?- preguntó Kagome que no se había percatado de la actitud de InuYasha.

- Lo que quieras-gruñó InuYasha cruzándose de brazos.

- Mmm- meditó la chica con un dedo en su mentón, pasando la vista por la lista de las comidas.- Deberíamos pedir pescado… ¡Sí! Y un postre de chocolate con avellanas… ¡Te encantará!

La chica lo miró con una enorme sonrisa e InuYasha no pudo evitar sonreír de la misma forma. A final de cuentas la chica podía sonreírle a la mayoría de las personas, pero tenía una sonrisa especial dedicada solo a él.

- Cuando lleguemos a casa, tan solo faltará una semana para ingresar a la Universidad- comentó Kagome mientras InuYasha jugaba con los cubiertos - sabes que las cosas cambiarán, ¿cierto?

- Será como cuando ibas a clases- respondió el hanyou.

- A grandes rasgos sí- respondió la chica con una mueca.- pero tendré menos tiempo y tendré que pasar más tiempo en la Universidad. InuYasha- llamó al ver que no tenía atención por parte de su esposo, quien alzó la vista al escucharla- No puedes ponerte celoso y posesivo como en la escuela…

- No soy celoso ni posesivo- gruñó InuYasha dejando la servilleta hecha una bolita a un costado y cruzándose de brazos.

- Escúchame bien- exclamó la chica con firmeza.- No puedo usar tu apellido, porque en esta época tú no existes, pero – levantó su argolla de matrimonio y apuntó al mismo tiempo la de InuYasha- no te ocultaré como mi esposo, ¿está bien?

- ¿Por qué no puedes usarlo?- gruñó InuYasha celoso.

- Porque tendría que llevar un certificado de matrimonio, porque me matriculé con mi apellido, pero para eso necesito que tú tengas identidad acá y eso no es posible de obtener.- explicó la miko con rapidez, puesto que ya había visto esos detalles.

El hanyou hizo una mueca. Estaba seguro de que habría una forma para lograr que llevase su apellido, y ya sabía a quién pedírselo. A fin de cuentas, debía solucionarlo, ya que eso era lo que mantendría alejados al resto de los humanos.

- Llevarás mi apellido- dijo InuYasha dando un pequeño golpe en la mesa.- Yo lo solucionaré.

- InuYasha, no se puede…- intentó convencer la chica con tristeza.

- Te doy mi palabra, y tú sabes que siempre la cumplo.- cortó InuYasha con el ceño fruncido. Ya tenía un plan.

- InuYasha, no puedes hacer nada- exclamó la miko molestándose.

Pero InuYasha ya estaba perdido en su fantasioso plan. Kagome lo miró con algo de miedo. ¿Qué caos se desencadenaría con la decisión que crispaba en esos ojos dorados?

- Por favor, no te metas en problemas- rogó la miko sabiendo que ya nada lo haría cambiar de opinión.

- Ya verás Kagome – sonrió el hanyou con una sonrisa maliciosa- Todos sabrán que estás casada conmigo.

La miko suspiró. Seguía siendo el mismo celoso y posesivo de siempre.

- ¿Están listos para ordenar?- preguntó el camarero.

Se había acercado sin que ellos se dieran cuenta, por lo que Kagome luego de reponerse, le dijo lo que comerían. El muchacho, que parecía de su edad, asentía y anotaba con una sonrisa dedicada a la miko.

- ¿Algo más?- preguntó el chico sin sacarle la vista a Kagome, luego de que le diera la orden.

- Sí, el plato de él sin pimienta, por favor- exclamó la chica notando que ese ingrediente formaba parte de la comida y el alto sentido del gusto que tenía el chico lo noquearía.

InuYasha ignoraba lo que la miko decía, solo miraba con odio al sujeto y su ceja comenzaba a tener un tic, al ser ignorado por ese idiota, quien ni siquiera lo miró cuando Kagome lo señaló. Finalmente el camarero se retiró y Kagome lo miró confundida.

- ¿Qué te pasó ahora?- le preguntó con una ceja alzada al ver el tic en InuYasha.

Pero antes de que el hanyou pudiese responder, el camarero nuevamente se acercó a ellos y dejó una flor frente a la chica.

- Una atención del restaurante- comentó el camarero sonrojado.

- Gracias…- respondió Kagome algo cohibida y sonrojada.

Un fuerte ruido desvió la atención hacia InuYasha, quien corrió su silla y se sentó al costado de Kagome. Puso un brazo sobre la mesa, mirando enfurecido al muchacho.

- Piérdete- dijo con un tono grave.

El muchacho recién en ese momento pareció tomarle atención a InuYasha. Lo miró pálido y asintió marchándose sin más. El hanyou lo siguió hasta que desapareció de su vista, mientras Kagome estaba en una disputa interna si enojarse o no.

- ¡Feh!- exclamó InuYasha desviando la mirada ya más calmado.

- InuYasha…- masculló la chica lentamente. Sí, la molestia había ganado.

- No me digas nada Kagome- la cortó inmediatamente InuYasha mirándola seriamente.- Se sobrepasó. Punto.

La chica quedó silenciada por unos segundos. Él hanyou había tenido razón, el sujeto a sabiendas que estaba con InuYasha se atrevió a coquetearle. No podía pretender que InuYasha lo dejara pasar, a final de cuentas no solo fue un acto posesivo, sino que también él se hizo respetar al ser ignorado totalmente.

InuYasha realmente maduro, pensó la miko mirándolo aún anonadada. Ahora que lo pensaba el sujeto estuvo durante toda su servicio, pendiente de ella, ignorando al hanyou incluso cuando ella lo apuntó respecto a las especificaciones de su plato e InuYasha, celoso como era, se resistió todo ese tiempo de hacer algo.

Soltó una pequeña risita y le dio un beso en la mejilla, que a pesar de que no alivió el ceño fruncido del hanyou, si provocó que un suave sonrojo cruzara por su cara. La miko tomó la rosa y se puso de pie, entregándosela a una camarera que pasaba por el lugar. InuYasha observó esto agradecido y así cuando llegó la comida, servida por otro camarero, ya ambos conversaban con tranquilidad.

Cenaron con calma, riendo y disfrutando de la comida. Luego de unos momentos, mientras InuYasha disfrutaba de su segundo trozo de pastel de chocolate, Kagome se dedicó a observarlo. Sus ojos estaban encendidos mientras hablaba y sus rasgos masculinos ya lo hacían ver más maduro. El hanyou levantó la vista y la apuntó con la cuchara mientras decía algo a lo que ella no le prestó atención, perdida en detalles que ahora podía observar libremente. InuYasha alzó los brazos, continuando con su charla y Kagome notó los músculos marcándose en su cuello, hombros y brazos, a lo que ella no pudo evitar morderse el labio. InuYasha, que había vuelto a su pastel, de inmediato levantó el rostro al percatarse del nuevo aroma de la chica, y sintió como el calor invadía su cuerpo.

Se miraron fijamente por unos instantes y la chica soltó una risa avergonzada al ser descubierta. Le era imposible no sentirse atraída por ese hombre. Sus ojos dorados que la miraban profundamente y su sonrisa ladeada – que le nació al segundo de haber sentido su aroma a excitación- le daba una apariencia malditamente atractiva.

- Pediré la cuenta- sonrió la chica acalorada.

InuYasha se devoró el resto de su pastel en un segundo y esperó ansioso a que salieran del lugar.

Ya había atardecido y la noche amenazaba con aparecer. Al primer momento que pusieron el pie fuera del local, el hanyou la tomó en brazos y comenzó a correr en dirección al hotel, sin embargo, Kagome lo detuvo señalándole la playa. El hanyou arrugó el ceño sin comprender, pero ante la insistencia de la chica, cumplió sus órdenes. Corrió a una velocidad moderada mientras vio gente, pero en cuanto dejaron de ver personas aumentó la velocidad. Finalmente, por indicaciones de la miko, se detuvo y la bajó de su espalda. Estaban en una parte solitaria de la playa, el sol ya casi había desaparecido por el horizonte y la temperatura era agradable.

- ¿Vamos a bañarnos?

InuYasha giró hacia la chica, quien se sacaba la ropa quedando totalmente desnuda ante su mirada incrédula. Le lanzó una mirada sugerente y corrió hacia el mar.

- ¡Kagome, espera!- gritó InuYasha reaccionando.

Se apresuró en sacarse la ropa y, sin algo de vergüenza por estar completamente desnudo, se lanzó hacia el mar, alcanzando a la chica. Ella se colgó de su cuello en cuanto estuvo a su lado y lo besó con suavidad. Sus cuerpos, rodeados por el suave oleaje del mar que les llegaba hasta el pecho, estaban totalmente pegados, acogidos por la oscuridad que lentamente se hacía presente.

Kagome disfrutaba de las caricias que el hanyou le daba en su espalda, mientras sus labios se saboreaban con calma. Se alejó uno centímetros y notó como InuYasha tenía sus orejas atentas a cualquier ruido extraño.

- Amplié mi marco de percepción- informó la chica dándole un mordisco en su cuello.- Si hay alguna presencia, lo sentiré… podemos estar tranquilos.

InuYasha asintió y con más calma, acarició la cintura de la miko por debajo del mar. Esta chica lo estaba haciendo vivir experiencias jamás antes imaginadas. Jamás se aburriría de estar con ella, jamás podría cansarse de su presencia. Definitivamente todo lo que había vivido, había sido para estar en ese momento con ella. Tomó las piernas de la miko y la hizo colgarse de su cintura, temblando ante el contacto. Las marcas en su rostro ya se habían hecho presentes y Kagome las acarició con delicadeza.

El mar ayudaba a eliminar el poco peso que la miko tenía, haciéndole todo movimiento más fácil, pero a la vez más lento. Comenzó a girar suavemente con ella, haciendo ondas en el oleaje, mientras no dejaba de saborear sus labios. Kagome se alejó de él y se dejó caer hacia atrás, siendo arrastrada con suavidad por los giros que InuYasha continuaba realizando. El desnudo torso de la chica quedó totalmente expuesto, iluminado solo por la luz de la luna y las estrellas, para placer de InuYasha.

Sin resistirlo más volvió a alzarla y se apropió de su boca, mientras el agua marina caía del cabello de la miko. A los segundos, sintió las manos mojadas de la chica recorrer su espalda y su pecho, al tiempo que él recorría sus largas piernas y comenzaba un camino de besos sobre su cuello. La alzó un poco más para poder tener acceso a sus pechos, sintiendo el sabor a mar mesclado con su sabor a vainilla. La chica gimió suavemente cuando él le apretó el trasero, aumentando su deseo.

Se alejaron unos centímetros y se miraron a los ojos. Las estrellas ya brillaban en el cielo y daban un ambiente de calma y tranquilidad, lo único que se escuchaba eran las olas romper contra la playa y sus agitadas respiraciones. Suavemente y sin romper el contacto visual, InuYasha alzó a la miko y finalmente unió sus sexos. La miko entrecerró los ojos, disfrutando de la sensación que le entregaba el movimiento que InuYasha comenzaba. El hanyou le besó la nariz con ternura, mientras ella se aferraba de sus hombros. La intensidad de sus sentimientos aumentó el deseo de sus cuerpos, acrecentando sus movimientos de caderas y con ello, los gemidos. El oleaje chocaba contra sus cuerpos y salpicaba sus caras, pero a ellos no les importaba. Estaban perdidos en el cuerpo del otro.

- Kagome- gimió el hanyou, con voz ronca, apretándola contra su firme pecho.

La miko enterró sus uñas en su espalda al tiempo que el ritmo alcanzaba su mayor velocidad. Escuchó los gruñidos de InuYasha contra su cuello, haciendo su piel erizarse y que ella misma soltara otros gemidos.

El placer los invadió casi al mismo tiempo. Se besaron con suavidad y, sin separarse, soltaron una carcajada, impresionados por lo que acaban de hacer.

- Eres una pervertida- rio InuYasha, aun jadeante.

- No te veo quejándote- respondió la chica recuperando la respiración.

- ¡Keh!- soltó sonrojado.

Sacó un cabello húmedo de la cara de la chica y le sonrió con ganas. Aprovecharía los días que les quedaban en ese lugar en una forma de recuperar todo el tiempo perdido. Kagome tenía razón, se lo merecían.


Entonces definitivamente había caído en lo mismo que su padre. No podía encontrar otra explicación a la situación. La pregunta ahora era ¿Qué hacer al respecto? ¿Hacía algo?

Patético, pensó frustrado. No es posible que él no fuese capaz de aclarar su cabeza y saber que pasaba por su… ¿corazón? Eso era lo que los humanos llamaban sentimientos, ¿o no? Miró el río, soltando un suspiro. ¿Ahora también suspiraba? Su expresión se volvió agria. Se estaba volviendo débil y no sabía que podía hacer para evitarlo… si es que realmente quería evitarlo.

- ¿Qué haces acá?

La voz de InuYasha lo hizo volver inmediatamente a su expresión inmutable y fría. Lo había sentido llegar hace unos minutos, pero estaba tan hundido en sus pensamientos, que no le prestó mayor atención. Lo observó por el rabillo del ojo sin cambiar su posición.

El hanyou lo miraba con los brazos cruzados y el ceño levemente fruncido. Sabía que algo le pasaba a Sesshomaru. Hace pocos instantes había llegado con Kagome de su luna de miel, encaminándose de inmediato hasta su cabaña, pero en el trayecto InuYasha sintió la presencia del youkai medianamente cerca. Algo le dijo que debía ir a ver qué pasaba, por lo que a penas Shippo los recibió en la cabaña, él se marchó a ver qué estaba haciendo su medio hermano. Al llegar, se sorprendió de que el youkai no notara su presencia e incluso una expresión de confusión y cansancio invadía su acostumbrado semblante amargado – según su opinión-.

- No es de tu incumbencia- respondió Sesshomaru sin más.

InuYasha bufó. Pensar que se había preocupado de ese idiota… Se dio media vuelta, listo para marcharse cuando la voz de Sesshomaru lo detuvo.

- ¿Tu mujer llegó contigo?

InuYasha arrugó más su ceño. ¿Qué quería de Kagome? Y ¿Desde cuándo la llamaba mujer y no miko? Y su tono no fue… despectivo.

- No es de tu incumbencia- respondió InuYasha con un desprecio.

Sesshomaru no respondió, se limitó a seguir observando como la corriente del río pasaba ante sus ojos. Sabía que había llegado, también la había sentido, solo lo había preguntado para detener la ida del hanyou. Ahora, ¿por qué lo había hecho? No lo sabía con claridad.

InuYasha al ver que no había respuesta o intención de seguir hablando, iba a continuar su camino, pero una nueva pregunta de Sesshomaru lo detuvo. Una pregunta que jamás pensó escuchar de ese youkai.

- ¿Amas a tu compañera?

Sesshomaru no se estaba rebajando, claro que no. Solo necesitaba información e InuYasha la tenía. Notó como su medio hermano, se quedaba congelado unos segundos y luego daba unos pasos hacia él sentándose a una distancia considerable. Al parecer si estaba dispuesto a responderle. Bueno, tenía que hacerlo, a final de cuentas él, el gran Sesshomaru, se lo estaba exigiendo.

- Por supuesto que sí- respondió InuYasha cruzado de piernas y brazos, mirando al mismo punto que Sesshomaru.

- ¿Cómo lo sabes?- inquirió luego de unos instantes de silencio.

InuYasha no sabía que estaba sucediendo. Nunca Sesshomaru había parecido interesado en saber algo de él o siquiera en conversar. ¿Será que Kagome tenía razón, al decirle que si iba a ver a Sesshomaru, tuviera la mente abierta? Esa mujer sí que es una bruja. Pensó en marcharse, realmente era ridículo que tuvieran ese tipo de conversación, pero una voz, muy parecida a la de Kagome, le gritó en su mente que se quedara allí y ayudara.

- No es algo que se pueda describir completamente- respondió con una mueca, aún sin mirarlo- Es algo casi inexplicable - habló algo avergonzado. No podía creer que estuviese hablando esto con Sesshomaru- No quiero ni puedo estar lejos de ella mucho tiempo… Me interesa saber lo que piensa y siente, y haría todo para que sea feliz… ella me cambió, sin siquiera darme cuenta, me transformó en la persona que soy ahora. Si quieres algo físico, podría decir que sé que lo siento, porque… - hizo una mueca y puso una mano en su pecho- ella me hace sentir un calor agradable aquí- apretó su haori- algo tan… especial, que jamás había sentido en mi vida.

Un nuevo silencio siguió esa respuesta. InuYasha se sintió un poco idiota luego de terminar de hablar y Sesshomaru no demostraba su perturbación, como siempre, pero en su interior existía un caos. Parecía que InuYasha hubiese descrito lo que él mismo sentía por Rin… así que sí sentía amor por aquella humana. Él había cambiado muchas cosas sin siquiera percatarse, como buscar consejo en InuYasha. Arrugó el ceño, ¿Qué mierda estaba haciendo? ¿Qué mierda le estaba haciendo Rin? Se estaba transformando en un ser tan débil como cualquier humano.

Mientras, InuYasha no sabía muy bien qué hacer, así que optó por quedarse callado, mientras Sesshomaru parecía perdido en su cabeza. ¿Qué lo habría llevado a hacer esas preguntas? Al parecer, nuevamente Kagome tenía razón y ese idiota se había enamorado de Rin. No encontraba otra explicación.

- ¿Cómo sabes que te ama?- preguntó nuevamente Sesshomaru mirando el río.

InuYasha dio un salto en un lugar. ¿Más preguntas? Ya no estaba seguro que fuera el verdadero Sesshomaru con quien estuviera hablando. Quiso por un segundo gritarle que dejara la farsa y le dijera qué pretendía, pero algo trabó su impulso. Dentro de él… sí quería ayudarlo.

- Me lo dice- respondió con simpleza con la mirada al frente. El silencio siguió a su respuesta y creyó que había sido muy parco. Soltó un suspiro y se animó a continuar. – Me cuida, me protege, me ayuda… le gusta estar conmigo, sin importarle nada… ni siquiera que soy un hanyou.- dijo algo perdido en sus pensamientos- ¡Incluso le gusta que sea un hanyou! ¿Puedes creerlo?- soltó una carcajada feliz, limpia, como no estaba acostumbrado a hacer y olvidándose de con quien estaba hablando.

Sesshomaru lo miró de reojo. Al parecer InuYasha era muy feliz y, por primera vez, sintió envidia. Sí, lo reconoció de inmediato. Él también quería sentirse así, seguro de que había alguien que lo aceptara sin importar nada. No. Realmente él solo quería que Rin lo aceptara, no le importaba el resto.

Maldita sea! ¿Qué le estaba pasando? Recibiendo consejos de InuYasha, suspirando por una humana, preocupado de lo que estaba sintiendo. Nunca en su cientos de años había pasado por nada similar. Solo le había importado ser poderoso y superar a su padre, lo cual ya había logrado. Ahora debería regresar a su Palacio en el Oeste a mantener un orden en sus territorios y luego, seguir ampliando su poderío. Pero aquí estaba, preocupado de una humana y desconociéndose.

InuYasha no entendía lo que estaba pasando y la verdad había dejado de intentar descubrirlo. Sesshomaru era un maldito ególatra arrogante, lo detestaba y nada lo cambiaría. Pero aun así se quedó a su lado, en silencio acompañándolo y Sesshomaru tampoco tuvo intención de marcharse. Ambos se quedaron en silencio, sin nunca dirigirse una mirada. Ambos habían comenzado una relación, pero jamás lo admitirían. No, a pesar de que ambos observaron el atardecer juntos, uno preocupado por el otro y éste, agradecido con aquel, jamás admitirían que ese muro invisible que habían creado entre ellos, se estaba derrumbando, lentamente, para al fin verse como iguales… como hermanos.


Taraaaan! Y ¿qué les pareció? Me demoré, pero creo que menos que la vez pasada.

¡Espero les haya gustado! A mi me dejó bastante satisfecha, aunque la parte de Sessh- Inu me complicó bastante hacerla, pero que les haya agradado.

Estoy viendo que efectivamente me saldrán más de 20 capítulos, no sé con exactitud cuantos, pero prometo dedicarme en cada uno de ellos.

Bueno y como siempre, gracias a las personas que se tomaron unos minutos en escribirme un review y también gracias a las que me agregaron a favoritos y que comenzaron a seguirme, espero que también se animen a dejarme algún comentario.

Gracias!

Agradecimientos:

CynthiaIsabella: VIVA MIERDA! Jajjaja, buenísimas fiestas patrias, descansé bastante y gracias por tus buenos deseos! Espero que también hayas descansado para tener energías para lo que nos queda de año. Gracias por pasar y comentar!

Tsuki: Sí, definitivamente esto es un relajo, aunque tengo la presión de no decepcionarlas. Espero que te haya quedado más claro lo del tiempo con este capítulo, pero sí, le habías achuntado (no sé de qué país eres, pero significa que acertaste). Muchas gracias por todo tu ánimo! Gracias también por pasar y comentar!

Estefania: Volvió lo pasional ajjajaj, espero lo hayas disfrutado. Te hice caso y aproveché mis ratos libres para avanzarla (aunque también avancé en mis clases aburridas ajjajaj) De nuevo gracias por tus hermosas palabras y deseos. Espero que te haya gustado este cap!

setsuna17: Gracias por leer y comentar! Me demoré menos!

ScarletSide: Sí, tiene algo que ver... mucho que ver en verdad ajjaja Gracias por leer y comentar! Espero te haya gustado este cap también!

O.P. Wendy: Gracias por tu ánimo y comprensión, me imagino que tu carrera es igual de exigente! Espero que te haya quedado algo más claro lo que pasó con Sessh en este capítulo :D Muchos besos y gracias por comentar!

nadaoriginal : Creo que te equivocaste ajjaja 3 pero bueno, me encanta que hayas creado tu hipótesis de esta historia, espero haberte sorprendido de buena forma. Gracias por su comprensión, por leer y comentar!

lucy dragneel taisho : Por personas como tú me esfuerzo en ir mejorando y que esta historia vaya quedando lo mejor posible. Tengo pensado volver con una continuación de esta, luego de terminarla, pero bueno ahí veré como quedan de satisfechas y si les interesa o no. Gracias por leer y comentar!

inubreneli: ¿Significa que soy buena escritora? Si es así: Uyy! Gracias! que me consideres escritora, ya me halaga de sobremanera. Y si no es así: bu :C Gracias por pasar y comentar!

gabu- gaby: Supuse que eras tú! jajjaja Creo que este capítulo aclara un poco tus dudas y sino, espero hacerlo con el siguiente 1313. Gracias por considerarme escritora, me emociona :'D Gracias por leer y comentar! Saludos!

serena tsukino chiba : Me alegro que te haya gustado! Gracias por siempre pasar y comentar! Siempre te estoy esperando! Jajajjaja 3 no me dejes nunca jajajjaja Besos!

Raquel Cisneros Taisho Okumura : Gracias por leer y comentar! Espero que lo hayas disfrutado mucho!

Natalia: ¿Diosa redactando? WOW GRACIAS, de verdad gracias, porque siento que redacto pésimo y siempre se me pasan errores por mucho que recorrija. Espero que te haya quedado un poco más claro todo lo que está pasando porque se viene muy entretenido ajjaj Me hice todo el tiempo posible para poder seguir con esto y espero que lo hayas disfrutado. Saludos compatriota! y gracias por tu comprensión 3

jossy-chan: Tengo un compañero mexicano en mi magister y me encanta su acento... eso te lo quería comentar jajajaj es genial. Ahora respecto a la historia... gracias! Me alegro que te haya gustado y espero que este capítulo también lo hayas disfrutado. Saludos!

danita-inu: Esa es la idea! Si! Estarán involucrados en lo que está pasando, ahora la pregunta es ¿cómo? se me ocurrieron unas cosas entretenidas así que veré como resultan. Gracias por pasar y comentar!

cindy: Me alegro que te encante! Me seguiré esforzando para que eso no cambie. Se vienen sorpresas! Espero sigas por acá disfrutándolas! Gracias por pasar y comentar!

Jachagaco: Gracias! Me entretiene un montón escribir sobre SesshxRin y ver como se desenvuelven en ambas épocas me tiene muy entretenida. Ya se va resolviendo lo de los misterios, pronto se aclarará todo! Y quedará el caos jajja Muchas gracias por seguir siempre esta historia, no negaré que espero tus comentarios siempre 3 Gracias por leer y comentar!

paty 2010: Wow! Cuanto tiempo te tomó eso?! Muchas gracias por todo tu interés y bienvenida! Espero seguir leyéndote por acá! Y sí, era algo enredado que eso apareciera de la nada, pero creo que de igual forma resultó bien. Gracias por pasar y comentar!

Bueno, muchas gracias nuevamente a todas y espero que me sigan leyendo!

Que pasen un entretenido Halloween!

Saludos desde Chile!