Capítulo 19
Nuevas experiencias
Debía ver a Ryu y por ello lo citó en su casa. Habían pasado muchos días sin ningún tipo de comunicación, por lo que ya con los planes listos para proteger la aldea, pudo centrarse únicamente en su amigo.
- ¿Qué tal lo pasaron en su luna de miel?- preguntó Ryu tomando del té que le ofrecía Kagome.
Su sonrisa enorme lo acompañaba como siempre, pero unas ojeras llamaron la atención de la pareja. Se miraron e InuYasha hizo algo inesperado: se puso de pie y con el ceño fruncido salió de la habitación dejando a Kagome solo con Ryu.
- ¿Qué le pasó?- preguntó ceñudo el exterminador.
- Necesito hablar contigo- comentó Kagome seriamente.
Agradecía que InuYasha los dejara solos aunque suponía que estaba escuchando todo en la otra habitación, pero eso Ryu no lo sabía.
- Nos atacaron Ryu- comenzó la miko contando la historia.
Así y ante la mirada sombría de Ryu le contó lo sucedido con Ningyo. También le contó que ya sabían para qué servían las piedras y que pronto serían atacados. Lo único que se reservó fue lo de sus yo del presente y que Yumiko y John estaban sospechando de él. Al terminar de hablar, Ryu tenía la vista clavada en su tasa y no parecía dispuesto a emitir comentarios.
- Ryu, algo te está pasando- dijo Kagome mirándolo angustiada.
Al ver que el chico no decía o hacía algo, se atrevió a tomarle la mano. Ryu aún sin levantar la mirada, se la apretó.
- Eres mi hermanita Kagome- comentó haciéndole cariño en la mano- Desde que te conocí y nos acercamos, te sentí así- levantó la mirada triste- Mi hermana murió cuando tenía yo trece años, ella solo diez - contó de pronto- No dejaré que te pase nada a ti.
- ¿Cómo murió?-preguntó Kagome sorprendida. Conocía hace ya tres años a Ryu y nunca había escuchado esa historia.
- Un youkai – respondió de inmediato- poseído…
Kagome se quedó petrificada unos instantes. ¿Acaso eran las mismas posesiones que se estaban produciendo en esta época?
- Ya estaba entrenando en el templo… es decir, desde que recuerdo estoy allí, pero estaba pensando en dejarlo, estaba cansado- explicó- pero en un ataque inesperado… Mi hermana se vio enfrentada a un youkai y … bueno, no pudimos hacer nada… yo no pude hacer nada- Tragó duro para recuperar su voz luego de que ésta se quebrase- En ese momento decidí enfocarme totalmente al templo y a convertirme en un exterminador.- continuó Ryu. La miró con los ojos brillantes por la tristeza- No puedo decirte qué estoy haciendo, pero prometo que no te pasará nada. Te doy mi palabra.
Kagome no necesitó más. Confiaba en él y nada que otros le dijesen cambiaría de lo que ella ahora estaba totalmente segura. Realmente, siempre confió en él, pero necesitaba escucharlo, necesitaba confirmar que era el mismo Ryu que ella quería.
- Dime que está pasando, Ryu, déjame ayudarte- pidió Kagome tomándole ambas manos.
Ryu miró sus manos entrelazadas y luego la observó a los ojos. Una suave sonrisa se dibujó en su rostro.
- Confía en mí, hermanita. No te metas en problemas- le sonrió con ternura.
Y Kagome confió, pero no pensaba no meterse en problemas.
Terminaron de tomar su té y se dirigieron al salón. Kagome rogaba por no encontrarse a un InuYasha pegado a la puerta, pero contrario a lo que esperaba estaba sentado en la sala jugando videojuegos con Sota, gritando emocionado porque lo había vencido.
- Jamás podrás superarme - se jactaba apuntándolo con su dedo y con una sonrisa enorme.
- ¿Cómo puedes ganarme, si juegas mucho menos que yo?- preguntaba Sota derrotado.
- Tiene habilidades innatas, Sota- rio Ryu.
En ese momento InuYasha se percató de sus presencias. Miró a Kagome quien le sonrió con tranquilidad, y él no pudo menos que sonreír ahora mirando a Ryu. El exterminador lo entendió, InuYasha también estaba entregando su confianza en él, y no pudo sentirse menos emocionado.
- Es un tramposo, eso es lo que pasa- dijo Sota cruzándose de brazos.
- ¿Qué dijiste, mentiroso?- gruñó InuYasha alzando su puño.
- ¡Eres un tramposo, hermano!- respondió Sota que no se dejó intimidar por InuYasha.
- Hagámoslo de nuevo- retó el hanyou tomando el mando y centrando su atención en la pantalla- Ya verás que eres un perdedor…
- ¡Eso jamás!- gritó Sota, tomando su mando y comenzando la partida.
- Te quedas a cenar, ¿Ryu?- preguntó Kagome con una sonrisa avergonzada.
- Me encantaría- sonrió el exterminador luego de soltar una carcajada al ver como los otros dos se gritaban mientras jugaban.
- ¡Necesito un favor Ryu!- gritó InuYasha mientras apretaba un botón sin detenerse.- ¡Luego te lo digo!
Ryu miró con una ceja alzada a Kagome, que parecía más confundida que él.
Suspiró e intentó calmarse. Observó la gran edificación y su corazón comenzó a latir aún más rápido. Se acercó a ver cuál era su salón y buscó su nombre. Pasó su vista por la lista hasta que finalmente lo encontró.
- Taisho, Kagome- susurró al encontrarse.
Soltó un suspiro mesclado con una risa. InuYasha lo había logrado: llevaba su apellido. No lo podía creer, soltó una nueva risa recordando todo lo que había pasado. InuYasha le pidió a Ryu, un estudiante de derecho casi egresado que lo ayudara para que cambiara su apellido, el cual con sus contactos logró no solo cambiar legalmente el apellido de Higurashi a Taisho sino también creó documentos para Inuyasha, por lo que desde ahora era un ciudadano japonés.
Nunca sabré como lo lograron, pensó la chica aún divertida caminando hacia su salón. Antes de entrar, se giró y lanzó un saludo hacia la entrada. InuYasha le respondió con una mano y luego se cruzó de bazos, iniciando el paso alejándose de ese monstruoso edificio. Él también estaba nervioso, dejar a Kagome sola tantas horas no podía darle la seguridad que requería, pero luego de cientos de horas de conversación Kagome lo convenció que ella podría manejar cualquier situación hasta que le llegaran refuerzos.
La energía de Kagome ya estaba controlada. Había estado entrenando junto con Miroku y Kaede hasta el punto en que podía expulsar tanto energía demoniaca como pura –aunque la primera en mucho menor medida que la segunda-. Por su parte, InuYasha había logrado emitir pequeñas ráfagas de energía pura que si bien no destruirían a oponentes fuertes, le entregaría una ventaja sobre ellos. El resto del grupo había estado entrenando sus distintas habilidades sin cansancio, incluso las gemelas habían comenzado a ser entrenadas por su madre, al menos respecto a su estado físico para que no les fuese difícil escapar llevando a su pequeño hermano en caso de alguna emergencia.
Kagome finalmente llegó a su salón y ocupó un lugar vacío a la espera del maestro. Sacó sus libros y los acomodó sobre el mesón ansiosa por empezar.
- ¿Taisho?
La chica levantó el rostro y se encontró con un sujeto de cabello castaño y suave sonrisa, que estaba acompañado de una chica de corta melena negra, con expresión apacible. Kagome asintió girándose hacia ellos.
- Mi nombre es Sakura Yamaka, él es Shinji Haruno.- presentó la chica acomodando los libros en sus brazos- Seremos compañeros.
- Mucho gusto- sonrió la chica con una pequeña reverencia.
- Te vimos en el examen de admisión- comentó Shinji- Espero que tengamos una buena estadía y podamos trabajar juntos.
- ¡Me encantaría!- sonrió Kagome emocionada.
Al parecer la experiencia universitaria sería aún mejor de lo que esperaba.
Estaba maravillada, el palacio era enorme. Caminó tras su señor mirando a su alrededor sin descanso. El Palacio del Oeste se imponía sobre una pequeña loma rodeado por enormes jardines con la mayor cantidad y variedad de flores que había visto en su vida. Sesshomaru la miraba de reojo, reconfortado al ver su mirada brillante detallando el lugar sin descanso.
Llegaron a la blanca escalera de ingreso, que parecía echa de un material extremadamente lujoso que Rin no logró reconocer. Guardias estaban ubicados en la entrada, desde donde Rin logró sentir a otros alrededor y no pudo evitar ponerse extremadamente nerviosa. Sintió la miraba penetrante, pero disimulada, de todos sobre ella mientras subían por la escalera.
- Rin- llamó Sesshomaru deteniéndose algunos escalones frente a ella- No te quedes atrás. Ven a mi lado.
La chica asintió levemente sonrojada y corrió para quedar a su lado. Junto las manos frente a ella y comenzó a subir intentando controlar su respiración y parecer serena, pero no le estaba siendo fácil.
Los sirvientes y guardias miraban impresionados a la humana que caminaba como un igual junto a su señor. ¿Ella era la protegida de su amo? ¿Eran ciertos los rumores de que era humana? Al menos el olor que sentían decía claramente que era una humana y no solo eso, sino que además caminaba junto al youkai, como su igual. Al llegar al vestíbulo, dos youkai llegaron a su encuentro haciendo una pequeña reverencia.
- Bienvenido, Sesshomaru-sama- saludaron sin poder evitar lanzar miradas curiosas a la humana.
- Yukiko- llamó Sesshomaru. Una hermosa youkai de naturaleza zorro de las montañas dio un paso adelante haciendo una nueva reverencia.
- Te encargarás de Rin y de todas sus necesidades- ordenó Sesshomaru seriamente.
Antes que la youkai asintiera, acatando la orden, Rin lanzó una exclamación tapándose la boca nerviosa.
- Muchas gracias Sesshomaru, pero no es necesario- exclamó negando con las manos y la cabeza rápidamente.
Ambas youkai y los guardias que estaban en la entrada miraron aterrados al escuchar como la chica llamaba por su nombre al youkai.
- Es necesario- respondió Sesshomaru ignorando la reacción de sus subordinados- No manejas las costumbres youkai ni el tamaño del castillo, además no corresp-
- ¡AMO SESSHOMARU!
La voz de Jaken pronto se hizo escuchar en el vestíbulo, dando paso al renacuajo que con ojos llorosos corrió hacia el youkai. Sin embargo, cuando llegó a su encuentro observó a Rin y su boca se abrió sorprendida.
- ¡Señor Jaken!- gritó la chica emocionada corriendo hasta él y abrazándolo con fuerza.- ¡Lo extrañé tanto!
- ¡Mocosa!- exclamó Jaken intentando alejarse de ella, asfixiado- ¿Qué haces aquí?
- ¡Vine a vivir aquí!- exclamó la chica sonriente.
- ¡¿QUÉ?!
El grito de Jaken se escuchó por todo el vestíbulo y una pequeña piedra, salida de no sabe dónde, lo golpeó en la cabeza con fuerza dejándolo noqueado al instante.
- Sesshomaru…- dijo Rin con aire reprobatorio, pero sin poder evitar una sonrisa culpable.
- Yukiko, llévala a la habitación que ordené que prepararan- dijo Sesshomaru ignorando la mirada de Rin.-
- No debiste haberte molestado- suspiró Rin con una mueca, sintiéndose incómoda por tantas atenciones.
- Ya escuchaste, Yukiko- ordenó Sesshomaru nuevamente ignorando a la chica.
- D-disculpe amo- asintió la youkai saliendo del impacto que le causaba la forma de relacionarse el youkai y la humana.- Por aquí, señorita Rin.
Rin dejó a Jaken en el suelo del vestíbulo e hizo una reverencia a Sesshomaru antes de caminar hacia donde la youkai le indicaba. Sin embargo, antes de salir del lugar y perderse por los pasillos se giró para ver a Sesshomaru que se encaminaba a una puerta lateral seguido por el youkai que había quedado rezagado. Sesshomaru le lanzo una breve mirada de reojo antes de cruzar a la otra habitación, lo que le hizo soltar una risita nerviosa al verse descubierta y apurar el paso para alcanzar a la youkai que ya estaba a buena distancia.
Sin decir ni una palabra caminaron juntas por largos y bellos pasillos, subieron innumerables escaleras y se cruzaron con cientos de youkai de distintas razas, todos con una mirada de asombro y algunos –no pocos- de asco.
- Esta es su habitación, señorita – informó Yukiko abriendo una gran puerta doble.
Su habitación era el paraíso. De bellos colores pasteles, las amplias y altas paredes solo veían interrumpida su continuidad por un enorme balcón que se expandía en la pared contraria a la puerta. Una enorme cama con doseles y una delicada tela cayendo desde el techo, se imponía en un costado de la habitación, que también tenía un bello armario, y una puerta corrediza que daba a su baño personal.
- Este es el piso principal- comenzó a informar Yukiko de forma neutral- En este piso solo se encuentra el amo, y ahora usted- remarcó el usted con fuerza.- El resto de las habitaciones están vacías o son utilizadas como estudio por el amo. En los pisos inferiores podrá encontrar los salones, el comedor principal, la biblioteca y los jardines.
- Muchas gracias, señorita Yukiko- agradeció la chica con una reverencia y una sonrisa- Intentaré no ser un estorbo en mi estadía en este Palacio.
- Lo que necesite, puede decírmelo- respondió la youkai neutralmente haciendo una reverencia. – Vendrán a ayudarla a arreglarse para la hora de la comida. Ahora con su permiso.
Yukiko salió de la habitación dejando finalmente a Rin sola. Su habitación era alucinante. Toco la suavidad de la tela de su cama y con una sonrisa caminó hasta la terraza. El hermoso jardín se expandía ante sus ojos haciendo que sus ojos se abrieran emocionados. El Palacio era incomparablemente más bello de lo que alguna vez pudo imaginar. El sol comenzaba a descender dándole delicadas tonalidades naranjas al lugar.
A la anciana Kaede le encantaría esto, pensó nostálgica. La despedida no había sido fácil.
"Había guardado sus cosas en un baúl que Ah-Uh –llamado anteriormente por Sesshomaru- cargaría hasta el castillo, ayudada por la anciana miko. Cuando ya habían terminado, la anciana le tomó las manos y la miró emocionada.
- Sé que nos volveremos a ver, mi pequeña Rin- dijo al ver que los sollozos de la niña comenzaban a aparecer.- Debes ser fuerte. Irás a un lugar donde no todos te aceptarán, por lo que deberás demostrarles de lo qué está hecha una humana tan maravillosa como tú.
- Anciana Kaede, gracias por todo lo que ha hecho por mi… - masculló Rin intentando controlar sus lágrimas.- Usted es mi familia y no descansaré hasta asegurarme que el peligro se alejó de aquí.
- Solo preocúpate por ser feliz Rin- dijo Kaede acomodándole el dije perlado con forma de lágrima que le había regalado hace pocos momentos- Yo siempre estaré contigo. Aunque la distancia nos separe, velaré por ti.
- Y yo por usted- dijo Rin reverenciándola.
Kaede la levantó por los hombros y se fundieron en un fuerte abrazo.
- La quiero mucho- lloró Rin aferrándose a ella.
- Y yo a ti, mi pequeña Rin."
Tragó duro intentando controlar las lágrimas que luchaban por salir, mientras apretaba con fuerza el dije de la anciana Kaede que colgaba de su cuello y que jamás se sacaría. Esa despedida no había sido la única, además de muchos aldeanos que fueron a darle un adiós, el resto de su familia se despidió con llantos y lágrimas, sobre todo los pequeños hijos de Miroku y Sango, que le rogaron que fueran a visitarlos pronto. Incluso InuYasha le dio un fuerte abrazo antes de gritarle a Sesshomaru que si no la respetaba, lo mataría, ante lo cual el youkai solo frunció el ceño e hizo un desprecio.
- Cómo si él tuviera ese tipo de intenciones conmigo- susurró con una suave risa triste.
El tiempo mirando por el balcón pasó volando y pronto Yukiko, con dos sirvientas más ingresaron a su habitación para ayudarla a bañarse y vestirse para la cena. A pesar de los reclamos y quejas de que ella podía sola, las youkais la ayudaron diciéndole que eran órdenes de su amo. Avergonzada, terminó aceptando que la preparan con un lujoso kimono lila y un obi azul. Incluso le arreglaron el cabello, dejándolo completamente liso cayendo por su espalda. Intentaron sacarle el dije de perla señalándole que no era acorde a la ocasión, pero ella tuvo que ponerse un poco pesada y decirles que jamás se sacaría tal collar. Finalmente, las youkais dejaron de insistir.
Con un suspiro, se dejó guiar por los pasillos hasta el comedor, intentando recordar el camino y comenzar a memorizar aquel lugar tan grande. Al ingresar al comedor principal, Sesshomaru la esperaba sentado en la cabecera de una gran mesa. A un costado, dos guardias estaban de pie y ella notó como la seguían con la mirada disimuladamente por el rabillo del ojo.
- Buenas noches, Sesshomaru- saludó la chica con una pequeña reverencia en la entrada.
- Asiento, Rin- indicó el youkai un asiendo a su derecha, luego de saludar con la cabeza.
La chica obedeció caminando apresuradamente a su lado, emocionada por tener un tipo de cena así con el youkai. Sesshomaru tuvo que disimular el impacto que le causó ver a la chica. Su sedoso cabello caía con gracia por su espalda y un rebelde mechón jugueteaba frente a sus ojos cuando movía su cabeza. El kimono le quedaba a la medida y tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para que su mirada no se quedara pegada en sus curvas. Maldijo a InuYasha por ayudarlo a aclarar sus sentimientos, porque en realidad ahora no sabía qué hacer. Por suerte, dos youkais del servicio ingresaron dejando la comida en los lugares correspondientes, permitiendo que la humana se concentrara en ellos y no en el conflicto interno que Sesshomaru intentaba disimular. Luego de agradecer por la comida –y ganarse una mirada reprobatoria de los dos youkais que habían servido la comida y ahora se mantenían a un costado esperando posibles indicaciones- Rin comenzó a probar los distintos platos, fascinándose con el sabor.
- ¡Esto está delicioso!- exclamó contenta sonriéndole al youkai.
Sesshomaru asintió complacido interiormente. La última vez que había estado en el Palacio le había señalado a sus cocineros que debían aprender a cocinar comida con los mismos ingredientes que utilizaban los humanos y eso comenzarían a comer todos. Tenían permitido comer otros demonios, pero quien se atreviese a dañar a un humano sería castigado con la mayor pena posible: la muerte. No lo iba a admitir nunca, pero desde hace bastante tiempo se estaba preparando para la llegada de Rin, quería que ella se sintiese en casa. Ahora sentía que debía acercarse a ella, conocerla más, saber qué tipo de cariño es el que sentía exactamente por él, pero ¿cómo?
- ¿Te gustó la habitación?- preguntó pensando que quizás a través de la conversación lograría su objetivo.
- Es realmente hermosa- sonrió la chica con los ojos brillantes- En realidad todo el Palacio lo es. Jamás pensé que estaría en un lugar como este.
Sesshomaru asintió sin saber bien como continuar con la conversación. Era Rin la que siempre hablaba, la que le contaba su día y sus aventuras, él solo escuchaba.
- Sesshomaru, ¿te encuentras bien?
La voz preocupada de Rin lo sacó de sus pensamientos, al parecer había dejado ver alguna perturbación en su rostro. Sabía perfectamente que nadie más que ella podría notarlo, solo ella era capaz de ver si algo le afectaba. La miró fijamente por unos instantes que al parecer fueron demasiados porque un suave sonrojo comenzó a asentarse en el rostro de la chica.
- Perfectamente- respondió Sesshomaru quitando finalmente los ojos de ella y centrándose en su plato.
Rin tragó duro y miró su plato intentando controlar su respiración. La mirada intensa de Sesshomaru había calado hasta en lo más profundo de su ser y aún sentía su cara ardiendo, muestra de lo que había sentido.
- L-los jardines son realmente hermosos- comentó la chica intentando continuar la plática como si nada.- No esperaba que hubiese tantos árboles y flores.
- Me alegra que sean de tu agrado- respondió Sesshomaru antes de echar un bocado a su boca.
La chica lo observó comer, dándose cuenta que nunca antes lo había visto así. El sonrojo se mantuvo en su rostro al sentirse más cerca de él por el solo hecho de estar compartiendo una comida.
- Tomarás clases- anunció de pronto el youkai, dejando a la chica choqueada.
- ¿C-cómo dijo?- preguntó Rin dejando su comida a mitad de camino.
- Necesito que conozcas de cultura, costumbre, historia, idiomas y matemáticas- dijo Sesshomaru- Debes estar al día con todo.
- S-si usted lo desea- asintió la chica recuperándose de la primera impresión.
Jamás había pensado que tendría que realizar todos esos deberes, pero una especie de satisfacción la invadió: su amo quería que ella tuviese todas las armas necesarias para enfrentar el mundo youkai.
- Pero me gustaría continuar entrenando físicamente- acotó antes de que ese punto quedara relegado- Y espiritualmente. Kagome me dijo que era esencial continuar con la preparación para potenciar mis habilidades.
Sesshomaru asintió. No pensaba detener sus entrenamientos y dejarla debilitada en ese aspecto. Le gustaba esa Rin aguerrida e independiente. Él siempre estaría para protegerla, pero que ella pudiese defenderse de peligros menores le daba la tranquilidad que tendría un plan B en caso de emergencia. Se llevó su copa a los labios y dio un sorbo dándose cuenta que sus sirvientes no dejaban de mirar a la humana. Esperaba que no hubiese ningún problema o lamentablemente vería reducido su personal en el Palacio.
Rin después de la mirada que su ex amo le envió, un extraño nerviosismo se había asentado en su estómago y no había desaparecido. Y ahora con todo lo de las nuevas lecciones, todo había aumentado. Todo estaba siendo aún más grande de lo que había dimensionado. Ella solo creyó que se iría a vivir y estaría con el demonio hasta que él lo permitiera, pero en esos instantes sentía que era mucho más.
- Al terminar de cenar ¿Podría mostrarme los jardines?- preguntó Rin. Quizás esa era una buena idea para tener algún indicio de qué es lo que se esperaba de ella en ese lugar.
Un silencio se apoderó del lugar y Rin por primera vez se percató de que los sirvientes estaban pendientes de ellos. Al realizar la pregunta notó una fuerte tensión en todos ellos y se extrañó ¿por qué parecían tan nerviosos?
- Mhpm- respondió Sesshomaru con un asentimiento, para luego tomar de la tasa de té que le habían dejado hace tan solo unos instantes.
Dio unos sorbos a su té lo que permitió disimular la pequeña sonrisa de alegría que se le había formado.
Salió del salón con calma. Se sentía gratificada. Shinji y Sakura era compañeros muy agradables y la habían estado acompañando durante la mayoría del día, sin embargo, en las últimas clases se habían separado por tener un horario distinto. Con su bolso colgando del brazo salió de la facultad observando el brillante cielo. Por suerte solo el día miércoles salía tarde de la Universidad, teniendo el resto de la semana libre la mayoría de la tarde. Tendría esa suerte al menos el primer año.
- ¡Taisho!—gritó Shinji a lo lejos.
Kagome, ya en la salida del campus se volteó hacia el lugar de donde provenía el grito y lo esperó al ver que corría hacia ella.
- ¿Ya te marchas?- preguntó Shinji llegando junto a ella.
- Sí- sonrió la chica- Debo ir a un lugar ahora.
InuYasha estaba tomando clases de artes marciales en el templo durante las mañanas que ella estaba en la Universidad. Él mismo se lo había pedido a Ryu. Fue en un momento que lo observaba entrenar junto con Kagome y se percató de que junto con su fuerza, saber artes marciales solo potenciaría su poder. El exterminador aceptó gustoso y se sintió apreciado al escuchar que el hanyou solo aceptaría clases de él.
- Ah… - exclamó el chico llevándose un brazo a la cabeza algo avergonzado.- Bueno… ¿Puedo acompañarte?
Antes de que Kagome pudiese responder, sintió la presencia de InuYasha muy cerca suyo. Se giró para encontrarlo y lo vio yendo en su dirección. Llevaba ropa moderna, su cabello tomado en una coleta alta, su espalda cruzada por su espalda y su mano derecha escondida tras su espalda. Tenía el rostro ceñudo, lo que inmediatamente la miko relacionó con celos.
- InuYasha- sonrió la chica acercándose a él los pocos pasos que los separaban- No te esperaba aquí hoy.
- Salí más temprano para venir a buscarte- respondió el hanyou lanzando una molesta mirada a Shinji.
Kagome se puso en puntillas y le dio un suave beso en los labios para luego girarse hacia su nuevo compañero.
- InuYasha, él es Shinji Haruno, un compañero de la Universidad- sonrió señalando al chico quien los miraba algo sorprendido.- Shinji- el nombrado se sobresaltó al oír su nombre- Él es InuYasha Taisho, mi esposo.
InuYasha extendió la mano libre, como Ryu lo hacía al saludarlo, entendiendo que así se hacía en esa época, sin saber que ese tipo de saludo se realizaba solo en occidente y los amigos de Kagome habían adquirido esa forma de saludarse. Shinji salió de su asombro y miró confundido a InuYasha sin saber qué hacer, por lo que hizo una pequeña reverencia a modo de saludo.
- El dar la mano es una forma de saludar en el extranjero- explicó Kagome a Shinji sabiendo que InuYasha tampoco sabía.
- Ah… ahora entiendo- sonrió el chico tomándole la mano a InuYasha, la cual aún no había bajado. – Disculpa Taisho, no tenía idea.- le sonrió- Me imagino que no es de Japón, y creo que su cabello y ojos lo confirman. Un gusto conocerlo.
InuYasha asintió sin decir nada. Ya sabía que la mejor forma de evitar preguntas era decir que no era de la misma región que Kagome.
- No sabía que eras casada Taisho- dijo Shinji avergonzándose levemente.- Cómo eres bastante joven…
- Eso no tiene importancia- cortó InuYasha molesto. Sabía que el chico estaba cortejando a su mujer antes de que él llegase, y ahora más que nunca agradecía el haberle pedido ayuda a Ryu con los apellidos.
- Bueno, los dejo entonces- se despidió Shinji con una reverencia y una sonrisa avergonzada.- Que tengan un buen día.
El chico se marchó con rapidez, dejando a la pareja en la entrada del campus.
- Gracias por venir por mí- sonrió Kagome antes de InuYasha dijese algo.
- Es tu primer día- sonrió InuYasha, pensando dejar para luego lo de ese tipo. Sacó de detrás de su espalda un ramo de flores y se lo tendió con un suave rubor en sus mejillas.
- InuYasha…- susurró la chica recibiéndolo emocionada.- Son hermosas.
Era un bello ramo de flores blancas y rojas, que desprendían un agradable aroma dulce. Escuchó como estudiantes de la Universidad susurraban cuando pasaban a su lado, y al mirar de reojo notó como un grupo de chicas estaban con la vista pegada en el hanyou. Por lo que, molesta, se acercó a él y lo besó en los labios. InuYasha la tomó de la cintura elevándola del suelo, contento de verla feliz.
- ¿Nos vamos a casa?- preguntó el hanyou al separar sus rostros y sin percatarse de las mujeres.
- Vamos- respondió la chica levemente sonrojada.
Caminaron tranquilamente por las calles, mientras Kagome le contaba su día a InuYasha y éste preguntaba cosas que no entendía. Le contó de Shinji y Sakura e InuYasha no pudo evitar gruñir al escuchar como hablaba del chico.
- Eres un exagerado- le respondió Kagome ceñudo.
- No lo soy Kagome- respondió InuYasha tocándose la nariz con un dedo- Eso no pasa desapercibido para mí.
- Lo que sucede es que eres un celoso- respondió Kagome omitiendo su gesto.- Para ti, todos los hombres andan tras de mi…
- Feh, es algo que tú no te percatas- le respondió InuYasha acomodando la soga que sujetaba a Tessaiga.
- No es que no me percate, es que sim—
Kagome se calló al sentir una presencia cercana e InuYasha de inmediato se sacó la espada de su espalda y la dejó lista para desenvainar.
- ¿Dónde está?- preguntó InuYasha mirando a su alrededor insistentemente.
- Creo que hacia el oeste- respondió la chica intentando aumentar su radio de alcance para sentir la presencia.
- Vamos- dijo InuYasha, envainando la espada para arrodillarse y ofrecer su espalda a la chica, quien de inmediato aceptó.
Corrieron hacia el lugar de donde provenía la presencia maligna mientras escuchaban como gritos se esparcían en dirección contraria. Al llegar a la fuente de problema quedaron boquiabiertos. Un enorme youkai reptiliano de al menos tres metros de altura estaba en medio de la carretera aplastando los autos que sus dueños desesperadamente habían podido abandonar a tiempo.
- Pero… ¿qué…?- masculló Kagome mirando el caos que el youkai estaba dejando.
Se bajó de la espada del hanyou y miró con espanto como el youkai no solo buscaba destruir todo a su paso, sino que tenía como principal objeto dañar a las personas que tenían la desdicha de estar a su alcance.
De pronto, sintió su sangre congelarse: Una mano escamosa tomaba una camioneta y la enviaba directamente contra un grupo de personas que corrían histéricas, dándole a dos pobres almas que no alcanzaron a escapar. El vehículo cayó con tal fuerza que Kagome, a pesar de todo el alboroto que invadía el lugar, creyó escuchar el sonido de los cuerpos quebrarse.
- ¡Debemos detenerlo!- gritó InuYasha sacándola de su horror, al tiempo que desenvainaba a Tessaiga.
Kagome asintió observando la situación y controlando sus estremecimientos. No dudaba que pronto llegaría apoyo del templo, tal caos no parecería desapercibido por ellos, por lo que su prioridad en ese momento era solo intentar evitar que la gente siguiera muriendo.
- InuYasha, este no es un youkai cualquiera- gritó mientras corría hacia el youkai seguido por su esposo- Siento la energía demoniaca de las piedras en él y está muy concentrado.- llegaron a su radio de alcance y Kagome no pudo evitar apretar su collar contra su pecho.- Debemos atraer su atención, intenta darle en las piernas para que no pueda seguir moviéndose.
- ¡Déjamelo a mí!- gritó InuYasha corriendo hacia el youkai con la mayor velocidad que los molestos pantalones le permitían.- ¡Ey! ¡Salamandra asquerosa!- la enorme cabeza del monstruo se volteó hacia él- ¡Estás acabada!
InuYasha dio un enorme salto golpeando de lleno en el hombro del youkai, pero éste con un solo manotazo alejó a InuYasha antes de que la espada le cortara un brazo.
- Maldita sea, InuYasha- gruñó Kagome mientras concentraba una enorme cantidad de energía pura entre sus palmas- Para que lo llama, ¡Así solo centra su atención en él!
El youkai gruñó furioso y dio unos pasos corriendo hacia un auto dispuesto a lanzarlo. InuYasha escuchó como unos gritos desesperados salían de allí, por lo que reponiéndose de un salto alzó su espada concentrando energía pura.
- ¡Junsuina bāsuto*!- gritó lanzando una fuerte ráfaga de energía pura contra el brazo del demonio evitando que tocara el auto.
InuYasha aprovechó ese momento para acercarse al automóvil y agarrar el metal de la puerta, desprendiéndola. Dentro se encontraba una mujer con sus dos hijos que miraban aterrados lo que sucedía.
- ¡Vamos, salgan!- gritó InuYasha desesperado, el youkai comenzaba a fijarse en ellos nuevamente.
- ¡El cinturón se atascó!- gritó la mujer reponiéndose del impacto de ver como ese chico sacaba la puerta con solo un tirón.
InuYasha se fijó en la cinta que la mujer señalaba y que tenía sujeto a uno de sus hijos en el asiento trasero y que ella tironeaba sin descanso, mientras su otro hijo lloraba asustado. InuYasha sacó la puerta trasera y con sus garras cortó el cinturón del pequeño y lo sacó, junto con el otro niño. La mujer salió por su cuenta y él le entregó al más pequeño en brazos.
- ¡Corran!- gritó a la mujer, sintiendo como el youkai se acercaba rápidamente a ellos.
Pero el grito desgarrador de la mujer que aterrada miraba hacia la espalda del hanyou le hizo entender que el youkai estaba mucho más cerca de lo que creía. Al mirar atrás, un destello lo encandiló por unos instantes y luego escuchó el grito de su esposa haciéndolo reaccionar.
- ¡Sácalos InuYasha!
De un solo movimiento tomó a la madre con sus dos hijos y dio un enorme salto acompañado del grito de la mujer y de los niños, alejándolos del centro del conflicto y depositándolos en un lugar seguro. Buscó a Kagome con la mirada y la encontró lanzando pequeñas bolas de energía pura a los ojos del youkai. Ella lo había salvado, lanzó justo una gran cantidad de energía contra el youkai antes de que los alcanzara. La observó moverse con una agilidad que ya no era solamente humana, sus saltos alcanzaban más de dos metros y sus reflejos se habían afinado de una manera increíble.
- M-muchas gracias- lloró la mujer tomándole la mano.- Ahora debes ir a salvar a esa jovencita.
- ¿A ella?- dijo InuYasha con una media sonrisa, observando cómo Kagome con una facilidad increíble le daba una patada en la cabeza al demonio- Ella es mi esposa- sonrió orgulloso- No necesita ser salvada.
Finalmente entendía que Kagome y él eran un equipo. Dejando a la mujer confundida corrió hacia Kagome con una sonrisa emocionada en su rostro. Lo acabarían. Juntos.
La chica ahogó un grito al ver un enorme grupo de cerezos a un costado del jardín. Corrió lo mejor que le permitió el largo kimono que llevaba hasta que se acercó lo suficiente para ver como aún, a pesar de que el invierno ya estaba encima de ellos, estaba hermosamente frondoso.
Sesshomaru la observó pasearse entre los árboles, mientras la seguía en silencio. Habían estado recorriendo el jardín y la chica no paraba de sonreír y de señalarle todas las cosas que le gustaban, haciendo que se sintiera totalmente satisfecho. La observó dejarse caer bajo un cerezo que estaba rodeado de pequeñas flores. La chica hizo un ademán para que él se acercase y se sentara a su lado, por lo que no dudó en acompañarla, apoyándose contra el árbol y cerrando los ojos. En silencio, la chica comenzó a cortar las pequeñas flores, entrelazándolas entre sí.
Sesshomaru no supo exactamente cuánto tiempo pasaron así, pero el repentino nerviosismo de su protegida lo hizo salir del letargo que le producía la paz de estar con ella. Sintió su aroma más cerca, sin embargo, no abrió los ojos y así los mantuvo al sentir los dedos de la chica repartiéndose por su cabello. La sentía colocando flores en su cabello plateado, tal como lo hacía cuando era niña y tal como en esos años, él continuó haciéndose el dormido.
Rin sin dejar de sentir su emoción por tenerlo tan cerca, continuó decorando su cabello, sintiendo como las hebras suaves y plateadas se repartían entre sus dedos. Era su primer día en el Palacio y ahora, que la noche ya estaba cerca, agradecía que el youkai la hubiese acompañado la mayoría del tiempo. Colocó otra flor en su cabello y observó su obra de arte: Era el ser más guapo que hubiera visto alguna vez en su vida. Sin embargo, el lado contrario a donde estaba ella, estaba falto de flores. Tomó una y se estiró para colocarla cerca de su oreja, haciendo fuerza con sus músculos para no caer sobre el youkai. Logró colocarla con esfuerzo y se alejó unos centímetros para ver su creación. Fue en ese momento sintió su corazón detenerse: Sesshomaru la miraba fijamente, mientras ella aún mantenía la mitad de su cuerpo cruzado frente a él.
¿Se habría molestado? Descartó esa opción al ver como no existía ningún músculo tenso en su frente. Él solo la miraba, casi sin pestañar.
- Yo solo…- su disculpa se vio cortada al sentir la mano del youkai en su rostro.
Sin saber cómo reaccionar su corazón comenzó a latir a una velocidad alarmante, avergonzándose más al recordar que Sesshomaru fácilmente podría escucharlo. Luego de unos segundos inmóviles, Rin notó como la mirada del youkai bajaba hasta sus labios, para que luego el pulgar masculino rozase los rozase. Su cabeza quedó en blanco mientras veía al youkai lentamente acercarse a su rostro. Pero de pronto, sin saber en qué momento ni de qué forma, su antiguo amo estaba de pie junto a ella mirando hacia su espalda.
- ¡Amo bonito!- el grito de Jaken la hizo girarse lentamente aún sin poder reaccionar.
Jaken, junto con dos youkais que parecían guerreros se acercaban a ellos a paso rápido. La cara del renacuajo pareció desencajarse al ver las flores en el cabello de su maestro y los guerreros no pudieron evitar abrir los ojos impresionados dando un rápido vistazo a la humana que seguía congelada en el piso.
- Qué quieres Jaken- preguntó Sesshomaru, aunque más bien sonó como una orden.
Estaba muy molesto, todos podían verlo sin mayor esfuerzo. Los guardias temblaron en su lugar.
- Mi señor- respondió uno con una reverencia al ver que Jaken se quedaba callado- Noticias de un ataque a cincuenta kilómetros del palacio, en la aldea.
- Jaken quedas a cargo- dijo Sesshomaru sacudiéndose las flores de su cabello, que pronto cayeron al piso. Se giró hacia Rin que las observó caer en silencio- Rin, Jaken te enseñará lo necesario de la administración en mi ausencia- le dijo mientras iniciaba el paso hacia el Palacio.
- ¿C-cómo?- preguntó la chica colocándose de pie y siguiéndolo a paso rápido.
- Jaken- llamó haciendo que el youkai saltara exaltado mientras corría persiguiéndolo- Preocúpate de las lecciones de Rin y de lo que te dije respecto al manejo del castillo.
- Sí, mi amo bonito- gimoteó corriendo tras él.
Rin quedó de pie en la entrada del palacio sin entender bien qué había sucedido, viendo como Sesshomaru se unía a un ejército de al menos cien demonios y juntos salían de los terrenos.
- Señorita Rin- llamó Yukiko con una reverencia- Es hora de que vaya a descansar.
La humana la miró aún confundida. ¿Qué estaba pasando?
- Jaken- llamó ignorando a la demonio zorro.- ¿A dónde fue Sesshomaru?
- ¡Tan insolente como siempre!- exclamó el aludido molesto- El amo fue a proteger la aldea que se encuentra cercana.- explicó haciéndole ademanes para que entrara al Palacio- Acabará con los invasores y luego verá de que todo quede en orden.
- ¿Aldea?- preguntó la chica siendo empujada por Jaken.
- Allí viven las familias de los que sirven en el Palacio- respondió Jaken- ¡Ahora vete a descansar! ¡Ya escuchaste al amo! ¡tenemos mucho trabajo por delante!
- ¿Pero cuánto demorarán en regresar?- preguntó Rin que ya se encontraba al inicio de las escaleras al segundo piso del palacio.
- ¡Quién sabe!- exclamó el youkai molesto.
Rin hizo un mohín con su cara y miró hacia la entrada del Palacio. Ahora quedaba prácticamente sola dentro de ese desconocido lugar.
- Sólo espero que regresen con bien- susurró la chica apretando las manos con impotencia y finalmente subiendo las escaleras.- Kami, por favor protégelos.
Solo Yukiko la escuchó.
No habían llegado refuerzos, ni siquiera la policía se había hecho presente, por Kami ¡Ni la prensa! Y esos sí que llegaban primeros que todos.
Kagome e InuYasha estaban agotados, llevaban más de dos horas en la batalla, y solo habían logrado alargar la pelea, puesto que en el momento que cortaban alguna parte del cuerpo del demonio, esta de inmediato se regeneraba. Recordaron a Naraku, puesto que parecía tener la misma fuente inagotable de energía maligna, pero este demonio solo parecía tener una fuerza que jamás habían visto y un poder de regeneración inigualable. Finalmente les estaba ganando por cansancio.
- ¡Vamos Kagome!- gritó InuYasha alzando una vez más su espada y lanzándose contra uno de los brazos del demonio, esperando que este nuevo plan resultase.
La miko de inmediato lanzó una flecha de energía al muñón que quedó a la altura del hombro, provocando un fuerte destello que los encandiló por la oscuridad de la noche, pero que finalmente logró sellarlo.
- ¡Eso es!- gritó InuYasha secándose el sudor de su frente.
La chica asintió llevándose una mano a su pecho. Su energía pura estaba al límite. Había soportado mucho más de lo que alguna vez creyó que podría, pero sentía que su última oportunidad estaba pronta.
- ¡Vamos a la cabeza!- gritó la miko intentando regular su respiración- Con eso acabaremos con él.
InuYasha la miró con preocupación. Él se sentía demasiado cansado, no podía ni imaginar cómo estaba la chica. No habían sido objeto de mucho daño, sino que principalmente el cansancio por el constante movimiento y desgaste de energía los tenía agotados. Parecía que el demonio jamás dejaba de regenerarse, como si no tuviese fin.
El hanyou lanzó un nuevo ataque a la cabeza, pero sus movimientos ya no eran tan rápidos por lo que el demonio lo tomó en el aire y luego de sacudirlo con una fuerza tan grande que la chica creyó que le rompería la columna. Luego, finalmente lo soltó, lanzándolo lejos de la miko.
- ¡InuYasha!- gritó Kagome asustada al ver que el hanyou no se movía.
El monstruo corrió hacia el hanyou al tiempo que lanzaba un rugido. Kagome corrió con todas sus fuerzas intentando llegar hasta él antes que el youkai. Lanzó pequeñas esferas de energía que lograron ralentizarlo lo suficiente para que llegase junto a InuYasha antes que él.
- ¡InuYasha!- lo llamó desesperada, pero el hanyou parecía inconsciente.
El monstruo volvió a recuperar su velocidad y corrió hacia ellos alzando su único puño, listo para aplastarlos. Kagome, cubrió a su esposo con su cuerpo al tiempo que creaba una barrera protectora. El enemigo, comenzó a golpearla sin descanso, y ella rogó por soportar.
- Ka…gome- gimió InuYasha recuperando la consciencia.
Su esposa lloró sobre su cuello aliviada de que despertara, pero el resistir la barrera le estaba siendo demasiado difícil.
- Te amo- susurró Kagome mirándolo a los ojos, sabiendo que en pocos segundos la barrera caería y sería su fin.
- No… te despidas- ordenó InuYasha intentando moverse desesperado.
Sintió como la sangre youkai comenzaba a tomar el control al saber que su mujer estaba en peligro. Sus ojos se tornaron rojos, mientras Kagome lo besaba en sus labios con delicadeza. Si él se transformaba, moriría. Su cuerpo estaba totalmente destrozado y ella no podría vivir sin él, no le permitiría transformarse.
Y su barrera no pudo más. Cedió bajo el puño del monstruo. Sin embargo, no sintieron dolor, solo un fuerte rugido del monstruo. Miraron a su costado y un sujeto, vestido de traje y con una coleta alta, cortaba la cabeza del monstruo con una espada, luego de alejarlo de ellos con un limpio puñetazo. De inmediato una potente luz blanca golpeó el cuello y la cabeza desprendida del demonio sellando al primero, y convirtiendo en cenizas la segunda.
Miraron hacia dónde provenía la luz, y sus bocas se abrieron anonadadas. Una Kagome ataviada de un vestido formal y tacones corría hacia ellos. Su cabello estaba recogido en un moño, dándole aires más maduros y un suave maquillaje decoraba sus ojos y labios.
- ¿Están bien?- preguntó alejando levemente a la joven Kagome que no reaccionaba a moverse.
- ¡Claro que están bien! ¡Si llegué a tiempo!
Giraron su rostro a la nueva voz, encontrándose con un InuYasha más adulto, pero igual de arrogante, que se acercaba a ellos. Llevaba un impecable traje negro, zapatos lustrosos y una coleta alta ocultado sus orejas.
- ¡InuYasha, deja de fanfarronear y ayuda a mi yo!- exclamó Kagome del futuro ceñuda.
- Mira, que inocente eras- sonrió InuYasha burlón a ver la impactada cara de la otra Kagome. Se agachó y la alejó del hanyou, quien también lo miraba impactado.- Sigues igual de bella, de todas formas- agregó antes que su mujer se molestara más.
- Mira cómo estás…- susurró una angustiada Kagome del futuro viendo al joven InuYasha gemir.- Ya te ayudaré, tranquilo.
- ¡Ey! ¡No coquetees con yo de pasado mujer! ¡Que te estoy mirando!- exclamó InuYasha del futuro tomando finalmente en brazos a la otra Kagome que seguía muda.
- ¡InuYasha!- se quejó Kagome del futuro sonrojada- ¿Cómo se te ocurre decir eso?
- Está bien que sea más joven, pero yo ahora soy más experimentado- dijo moviendo las cejas sugerente.
- Maldita sea, InuYasha- gruñó Kagome de futuro totalmente sonrojada y concentrando su energía en el otro hanyou.- Concéntrate.
- No pueden ser…- gimoteó InuYasha del presente finalmente reaccionando al sentirse levemente mejor por la energía que la miko del futuro le transmitía.
- ¡Oh, cariño! Debes estar muy confundido…- asintió Kagome intentando no desconcentrarse.
- Sí, hanyou guapo y joven- respondió el otro InuYasha acomodando a la Kagome más joven en sus brazos.- Somos sus yo del futuro.
Kagome lo miró sonreírle desde sus brazos permitiéndose finalmente caer desmayada. Ya estaban a salvo.
Diccionario:
*Junsuina bāsuto: Ráfaga pura, en japonés. (Creada por mi)
Bien estimadas, ha pasado mucho tiempo desde mi última actualización a pesar de que prometí que sería mucho menor la espera. Y les seré honesta: Desde la llegada de Kagome a la Universidad quedé bloqueada, total y completamente. Fui a la playa con mi familia y llevé el pc para ver si me inspiraba y nada. A pesar de abrir el documento y quedarme mirándolo por mucho, mucho tiempo, no salía nada. Finalmente estos últimos dos días pude terminarlo y debo decir que quedé muy satisfecha.
Pensando en lo que me está pasando del bloqueo, es que quizás al estar tan cerca del final, no quiero que queden vacíos o vaguedades, no quiero lanzar una idea y que luego quede sin explicar. Quiero darles realmente un buen final, el cual ya está pensado, pero el camino a él está construyéndose.
Además ciertos problemas personales me han tenido bastante cansada emocionalmente y no he querido forzarme a nada obligatorio en estas vacaciones. A final de cuentas, esto es un placer y no quise convertirlo en un deber.
Por eso mis más sentidas disculpas, pero sobretodo mis más grandes agradecimientos por seguir esta historia a pesar de los problemas de tiempo que he ido presentando a lo largo de su construcción. Y les repito, JAMÁS DEJARÉ ESTA HISTORIA INCONCLUSA, es mi orgullo y por respeto a ella y a ustedes, no las dejaré plantadas.
Ahora... Agradecimientos!
setsuna17: Sí! y lo he vuelto a hacer! Lo siento, pero muchas gracias por seguir leyendo a pesar de ello!
O.P. Wendy: Muchas gracias por tu ánimo! Está pesadito el magister ajjaja, pero vamos que se puede. Espero te haya gustado este capítulo y muchísimas gracias por dejarme un review en cada capítulo que lees, ¡a pesar de leerlos seguidos! 3
Serena Sailor Moon: Jajjaja Ya llegará tu hora. Muchas gracias por siempre estar leyendo y comentando! 3
Estefania : Primero: ¡Muchas felicidades por tu ingreso a la Universidad! ¿Qué entrarás a estudiar? En fin, sea lo sea, dale con toda la energía del mundo que es una experiencia única 3 Sal, conoce gente, aprende, disfruta, arriésgate, crece, que es solo el inicio de la aventura. Muchas gracias por tus buenos deseos, y mi novio es testigo de todos los intentos fallidos frente al netbook (que a todo esto se llama Littleblue). Espero que sea un hermoso año para ti y los tuyos. Gracias por leer y comentar! Me dejas con una sonrisa en el rostro.
paty 2010 : Estaba un poco preocupada respecto a que si la reacción de InuYasha fue creíble respecto a lo de Sesshomaru, así que con tu comentario, me dejas demasiado contenta. Gracias por leer y comentar! Muchos, muchos buenos deseos para este nuevo año.
gaby: Y bueno... ¡Aquí están los Inu y Kag del futuro! jajajajajja espero que te haya gustado como aparecieron jajaj. ya sabremos más de ellos en los próximos caps. Gracias por tus buenos deseos! Espero que también sea un hermoso año para ti!
Natalia: Así es! Daré todo de mi para este último semestre de magister y para que así todo salga bien! gracias por tus buenos deseos, espero se hagan realidad. También espero que igual hayas descansado estos meses y hayas soportado bien el calor de nuestra ciudad ¡por que realmente hubo momentos que creí que me derretía! Mucho éxito en este nuevo año!
Tsuki : Mientras escribía pensaba en conocer a mi yo del futuro y me da un poco de miedo, tal como lo reflejé en nuestros protagonistas en su minuto, pero lo que he aprendido este último tiempo es que el miedo no te lleva a nada así qeu quizás si me gustaría ver que tal estoy en el futuro ajjajaj. No me aburres! Muchas gracias por tus buenos deseos, por leer y comentar!
nadaoriginal: Me pone muy contenta que no sea previsible el final, pero ya saqué sospechas del pequeño Ryu ¿cierto? Igual está ocultando cosas, algo me dice que sabe algo muy oscuro que no quiere que se sepa... En fin habrá que esperar para ver que pasa jajajaj. Ahora sobre Ringu... No tengo idea de qué es jajajajaj. En general los nombres los saco de diccionarios japoneses de traducción, así que fue una invención jajajaja Gracias por tus buenos deseos y por leer y comentar!
CaroObeso: Uy! Muchas gracias! Lentamente logré equilibrarlos y ahora son igual de importantes. Me alegro haber logrado un buen resultado. Que alegría me das al saber que te gustó tanto mi fic como para leerlo sin detenerte, y ya que eres nueva leyéndolo, te pido directamente disculpas por la demora y espero que eso no te anime a dejar de seguirlo. Prometo, como siempre, dar lo mejor de mi en cada capítulo, por eso esta vez preferí esperar a que la inspiración llegara en vez de subir algo sin la mínima calidad que esperan de mi. Gracias por leer y comentar!
Jachagaco: Me emocionaste, de verdad. Ando muy sensible y tus palabras me sacaron unas lágrimas. No sabes lo feliz que me hace saber que les gusta tanto esta historia que al inicio creí que nadie leería. Me hacen sentir orgullosa de lo que he escrito y por eso no quise ser menos en este cap y esperar que la inspiración diese algo realmente bueno. Que me digas "buena escritora" cuando aún siento que hay miles de cosas por mejorar, me motiva a seguir creciendo y mejorando. Es parecido a lo que me pasa con las armas ( Estoy en una agrupación de recreación medieval donde además de aprender historia y cultura, aprendemos sobre combate, y ahora pasé la prueba de lanza y estoy empezando con la espada), dicen que aprendo muy rápido, entonces siento que esas expectativas que tienen de mi, hacen que cada vez fuerce más mis límites y siga creciendo y aprendiendo. Ahora, respecto al cap, jajajaj... calculé un siglo por hijo más o menos ajjajajaja No podía ser menos o no? Y ahora ya viste un inicio de la declaración de Sesshomaru! Espero o hayas disfrutado mucho, mucho. Al menos a mi me encantó escribirlo, de hecho, los dedos en el teclado fluyeron solos jajajaj Y ahora aparecen los InuxKag del futuro! Yo amé a ese Inu más confiado, espero que también les guste :D Gracias como siempre por leer y dedicarme unos preciados minutos. 3 Muchos saludos y besos.
cindy: El enemigo hace sus jugadas! Espero que te haya gustado este cap también! Gracias por tus buenos deseos y por leer y comentar!
Amanda Machado : Brasil! Muchísimas gracias por dejarme un comentario a pesar de la complicación del idioma! No tienes nada de qué disculparte! Un placer haber sido de tu agrado!
Eagle Gold: Esa era exactamente la idea, me alegro haber logrado esa idea de secuela. Muchas gracias por leer y comentar! Y por ponerme en tus favoritos!
danita-inu: Vamos por esa vida socia inexistente! jajajajja Noo, siempre hay que hacerse un tiempito para otras actividades. Muchas gracias por leer y comentar. Te deseo un exitoso nuevo año!
lucy dragneel taisho : Gracias por tus buenos deseos! y respecto al lemon de esos dos, quiero que sea realista por eso tanta demora. Ahora finalmente el demonio perro se dio cuenta de sus sentimientos, así que vamos a ver como lo resuelve. Muchas gracias por leer y comentar!
Bueno chicas, muchas gracias por todo como siempre. Y seguiré dando de mi en cada palabra de esta historia creada por una loca niña que se cree mujer.
Saludos desde Chile 3
