Capítulo 21

Revelaciones

Sentía sus grandes manos envolviendo su cintura y sus labios moviéndolos contra los de ella con gran suavidad y delicadeza. Una de las manos del youkai se movió hasta su cabeza incitándola a ladearla al tiempo que sentía una pequeña presión que la invitaba a abrir su boca. La profundización del beso hizo que su corazón diera un salto aún más grande.

Aún no asumía bien lo que estaba pasando, solo supo que luego de que Sesshomaru se atreviera a ese toque con sus labios no podía permitir que se alejara y por ello, esta vez fue ella quien se atrevió a lanzarse a besarlo. ¿Cuánto tiempo había pasado de ello? No tenía idea, no podía razonar nada. Solo era capaz de sentir el cuerpo del youkai contra el de ella, besándola con una intensidad que solo creyó posible en sueños.

Lentamente el beso se acabó y se separaron aún con los ojos cerrados. Sesshomaru se enderezó y observó el rostro sonrojado de la humana que lentamente abría los ojos. Se quedaron en silencio, solo mirándose. Luego de algún tiempo, que ninguno de los dos supo medir, Sesshomaru se percató de la fría brisa nocturna que corría por sus territorios.

- Será mejor que entres- dijo Sesshomaru.

- ¿Eh?

Rin pestañó con rapidez intentando captar lo que su antiguo amo le decía. Sesshomaru al no ver respuesta, apoyó su mano en su espalda y la instó a entrar. La chica se dejó guiar hasta su cama, donde Sesshomaru la hizo recostarse para finalmente arroparla. Rin se dejó hacer sin quitar la mirada del hombre. Finalmente Sesshomaru se alejó de ella y le dedicó una mirada fija.

- Descansa- le dijo – Mañana tienes entrenamiento y quiero que me acompañes en ciertos asuntos.

La chica asintió en silencio y las mejillas fuertemente sonrojadas. Sesshomaru asintió a modo de despido y se giró marchándose por el ventanal, cerrándolo al salir. Rin se quedó con la mirada fija en la puerta por donde su antiguo amo había salido. Y luego sin poder evitarlo, tomó una almohada y la apretó contra su boca en un intento se sofocar el sonido del grito que escapaba del fondo de su corazón.

¡Sesshomaru la había besado! ¡La había besado! ¡Y luego arropado! En su euforia lanzó patadas contra la cama. ¡Tenía ganas de bailar! Sin embargo, de un momento a otro se quedó quieta mirando el techo, con múltiples ideas cruzando por su cabeza.

Sesshomaru la había besado pero ¿por qué? ¿Significaba que sentía algo por ella? ¿Y si solo la ve como un pasatiempo? Se mordió el labio con su ánimo algo más caído. ¿Por qué le había dicho que era libre, que no le debía nada? Rodó en la cama angustiada por no saber cuáles eran las intenciones del youkai. Finalmente se limitó a soltar un suspiro. No sacaba nada con estar preocupándose por todo aquello, mañana lo vería y podría resolver algunas dudas.

El sonrojo volvió a ella con fuerza al pensar en que se enfrentaría a él. No podía negarlo, le daba vergüenza.

- Basta Rin- susurró la chica cubriéndose con la ropa de cama- A dormir, que mañana es otro día.

Sin embargo, aun así pasaron horas antes de que pudiera conciliar el sueño. A la mañana siguiente, Yukiko fue a despertarla, cosa que consiguió luego de algunos minutos de lucha.

- Lo siento, Yukiko- susurró la chica restregándose los ojos mientras se sentaba en la cama.

- No tiene de qué, señorita Rin.- respondió la youkai al tiempo que le preparaba su traje de entrenamiento.

La chica la observó por unos segundos. ¿Era su idea o Yukiko había sonado más amable? Sin embargo, al ver que ya estaba atrasada se apresuró en arreglarse, tomar un desayuno ligero y correr al campo de entrenamiento, donde Kinshu la esperaba. Antes de llegar junto a él, soltó un suspiro dispuesta a dejar su nerviosismo por lo que había pasado la noche anterior. Debía concentrarse y dar lo mejor de ella en el entrenamiento. Se acercó con paso apresurado al general, quien le lanzó una mirada e intentó disimular una risita.

- Bien, señorita Rin- comenzó Kinshu con una sonrisa- Hoy veremos qué tal están tus reflejos y velocidad, para ello te lanzaré bolas de tela con pintura, por lo que si una te roza te dejará una marca. Empezaremos con las rojas, luego las verdes y finalmente las azules, así podremos medir el progreso.

- ¡Sí!- exclamó la chica emocionada.

Se colocaron a una distancia considerable y Kinshu comenzó a lanzarles las pelotas con calma, pero precisión. La primera bola le dio de lleno en el costado de su cadera, a pesar que ella realizó un giro para evitarlo. Apretó los labios frustrada, pero levantó la mirada decidida de seguir intentándolo y lograrlo. Dos, tres, cuatro, ¡Cinco! No había podido esquivar ni una sola. Ya jadeaba por los rápidos movimientos que daba.

- ¿Por qué no las esquivas?- le preguntó el general con un grito.

- No… puedo… ser tan rápida- jadeó la chica.

- No es por eso- dijo Kinshu negando con su mano- Eres lo suficientemente rápida, pero no lo estás haciendo bien. Fíjate hacia donde lanzo la bola, ve a donde quiero darte, espera el tiempo adecuado.

La chica asintió y en el próximo lanzamiento siguió las indicaciones de su entrenador. Esperó el tiempo adecuado y se fijó en el punto donde daría la bola roja. Concentró todo su cuerpo y mente en ella, pudiendo esquivarla con un salto.

- ¡Sí!- gritó la chica dando saltos en su lugar- ¡Lo logré! ¡Lo log- ¡Ay!

Una nueva pelota golpeó un costado de su cabeza dejando la mitad de su cabello y frente y mejilla completamente verde.

- ¡El enemigo no esperará a que celebres!- la regañó Kinshu.

Rin de inmediato se colocó a la defensiva con una sonrisa avergonzada. Aun así no podía evitar estar contenta al ver que el general ya estaba usando el segundo color. Estuvieron entrenando dos horas sin descanso. Kinshu estaba sorprendido de la resistencia de la chica, no habían parado ni un momento y él cada vez aumentaba más la velocidad de sus lanzamientos. Cuando la chica estaba cubierta de rojo, verde y azul, dejando pequeñas partes de piel y ropa limpias, consideró que era suficiente.

- Excelente entrenamiento- celebró el youkai mientras Rin se arrojaba al piso jadeante. – Tienes muy pocas manchas verdes.

- Pero estoy llena de azules- se lamentó la chica.

- Porque la dificultad es mayor- asintió Kinshu.- Ahora, vaya a arreglarse. El amo Sesshomaru la espera en unas horas.

- ¡Es cierto!

Con una fuerza renovada la chica se puso de pie y corrió hacia el Palacio. Necesitaba un baño con urgencia.

- ¿Viste como la haces correr?- se burló Kinshu observando la silueta de la chica alejarse.

- ¿Qué tal estuvo?- preguntó Sesshomaru apareciendo por su costado.

- Promete mucho- asintió Kinshu.- Es demasiado rápida y resistente. Quizás no tiene mucha fuerza, pero tiene grandes habilidades que la harán una gran guerrera.

Sesshomaru asintió complacido. Comenzó su camino de vuelta al Palacio, dispuesto a terminar sus asuntos antes que llegara Rin.

- Los humanos son sensibles- escuchó que Kinshu le decía antes de que estuviese lo suficientemente lejos- A veces es necesario… decirles las cosas claramente.

Sesshomaru continuó su camino, pero ahora con el ceño fruncido. No necesitaba que le dijesen lo que tenía que hacer, por mucho que él no lo supiera.


- Está todo bien complejo- asintió Shippo con una mueca.

Todos se habían sentado en el salón con los ánimos algo más calmados, luego de llevar a InoSada a su cuarto. No había sido fácil calmar al joven InuYasha porque ni siquiera Kagome salía de su estupefacción.

- Ya de verdad esto me está superando- exclamó de pronto InuYasha joven poniéndose de pie.- En primer lugar, ya me cuesta entender como veo a mi yo de futuro siendo que estamos en la misma… qué se yo… ¿dimensión? Ahora me encuentro con que Shippo se casa con una de mis futuros ONCE hijos.- remarcó la palabra causando una risita en su versión futura- además de que no entiendo porque mierda no hacen nada para evitar todo lo que se nos viene.

- Bien InuYasha- asintió Kagome del futuro con seriedad- Intentaré explicarlo de la mejor forma posible- se pasó las manos por el cabella pensando en cómo empezar- En primer lugar, ustedes seguirán creciendo y creciendo hasta alcanzar esta época…

- Eso quiere decir- interrumpió Kagome con el ceño fruncido- Que viviremos en el Sengoku… ¿Eso estás diciendo?

- Sí…- suspiró Kagome del futuro con una mueca- No quería que se enteraran de esta forma, pero es una decisión que terminan tomando. Ahora…- continuó antes que la interrumpieran- Nosotros no podemos intervenir en las cosas que ya sabemos, como ir a cazar a Zettai porque de hacerlo cambiaremos el futuro y todo lo que nosotros vivimos cambiará. Incluso los riesgos son que ustedes mueran en algún momento en la batalla y con eso, nosotros desapareceríamos.

- Entonces, si ustedes realizan algo que no fue realizado en su pasado, las cosas que vivieron cambiarían- resumió Kagome con el ceño fruncido.

- Sí, y la verdad es que tenemos un muy buen pasado- sonrió InuYasha del futuro.- No cambiaría nada.

- Bien…- asintió Kagome del presente mientras su InuYasha se rascaba la cabeza confundido- Escuché…- titubeó no muy segura- escuché que Sango vendría… ¿esa es mi amiga Sango?

Rin y Kagome del futuro se miraron con una mueca, pero finalmente Sesshomaru con una voz aburrida las instó a hablar.

- Sí, pero no queremos decir nada más al respecto- concluyó Kagome.- Realmente nos gusta ese punto del pasado.

- Ustedes no quieren decir nada, no quieren hacer nada… ¡Completamente inútiles!- exclamó InuYasha del presente furioso.

- Escucha bien hanyou- gruñó Sesshomaru- Nos gusta cómo se dieron las cosas, y para que eso se mantenga es necesario que nosotros no hagamos más de lo que vimos cuando estuvimos en sus zapatos. Así que no insistas.

InuYasha del presente se cruzó de brazos con un bufido y Kagome pareció desinflarse en el lugar. Ya no había nada más que hacer, tendrían que resolverlo solos.

- No puedo creer que los años pasen en ti y estés igual.

Shippo le sonreía a Kagome del presente con ternura y ella no pudo evitar hacer lo mismo.

- Te has convertido en un hombre muy guapo- le sonrió con algo de mejor ánimo.

- Aunque te metas con tu hermana- gruñó InuYasha del presente, causando otro gruñido en el InuYasha del futuro, al parecer opinaba similar.

- Mi relación con Shippo fue algo distinta a la de mis hermanos- sonrió Izumi viéndolo de reojo avergonzada intentando justificarse.

- Se ve que son muy felices- susurró Kagome del presente con los ojos emocionados.

Al ver a Shippo acariciar la barriga de Izumi, Kagome se dio cuenta que tampoco quería cambiar ese futuro, y si nadie intervenía, en unos cientos de años más ella podría ver a sus propios nietos. No parecía nada mal.

El problema estaba que cambiar el futuro no quedaba solo en sus manos.


Rin suspiró conteniendo los nervios antes de golpear a la puerta del despacho de Sesshomaru. Con un simple "pase", ingresó a la estancia con ansiedad. Sentía su cuerpo completamente magullado por el entrenamiento a la que fue sometida esa mañana, por lo que de cierta forma agradecía por esa tarde no tener ningún tipo de lección. No soportaría tener también a su cerebro dañado.

- Sesshomaru- saludó con una pequeña reverencia.

El youkai asintió a modo de saludo. Ya estaba acostumbrada a verlo sin su armadura, pero verlo en esa faceta intelectual, tras su escritorio y rodeado de pergaminos, era una imagen a la que aún no estaba acostumbrada.

- Acompáñame.

El youkai se había puesto de pie con rapidez y la guiaba hasta otra habitación dos pisos más abajo. Al ingresar, Rin la reconoció como la sala da audiencias, lugar donde el youkai recibía a los enviados o personajes importantes de otros reinos. Sesshomaru caminó hasta su asiento en un simple sitial en el fondo de la habitación, Rin lo acompañó hasta el lugar donde, en una señal de Sesshomaru, se sentó a su derecha en un sitial un poco más bajo y que habían colocado para ella. La chica confundida acomodó su gran kimono, el cual le parecía aún más elegante de los que acostumbraba a usar y que por orden de Sesshomaru, Yukiko se lo había preparado. También estaba maquillada por lo que no podía evitar sentirse más adulta de lo que realmente era.

- Sesshomaru…- llamó Rin con una mueca- ¿Qué hacemos acá?

- ¡Lord Sesshomaru!- exclamó un guardia abriendo las puertas- El hijo del jefe ya está aquí.

- Que entre.

Rin observó silenciosa como un joven youkai ingresaba a la estancia con rapidez. Tenía el cabello rubio y unos brillantes ojos verdes que miraban nerviosos. Lanzó una rápida mirada a Rin y luego de inmediato se volvió a centrar en el demonio. Hizo una gran reverencia al encontrarse frente al youkai y con una voz profunda saludó.

- ¿Cuál es el motivo de tu visita?- preguntó Sesshomaru con voz seria.

- M-mi señor- comenzó a decir. Rin sintió pena por el chico, parecía demasiado nervioso- Mi nombre es Sora, hijo de Miji, jefe de la aldea. Agradecemos su intervención en la batalla que sucedió en nuestra aldea. Sin usted hubiésemos sufrido muchas más bajas.

- Era mi deber- interrumpió Sesshomaru- Dudo que hayas viajado solo para agradecérmelo.

- En la aldea hay un serio problema de salud- respondió de inmediato el joven.- No sabemos qué es, pero está afectando a todos por igual. Sé que solo han pasado dos días desde su retorno, pero esto se ha propagado con una velocidad impresionante….

- No veo qué puedo hacer- respondió Sesshomaru.

Rin casi juró ver como el aire escapaba de los pulmones del chico, como si su última esperanza se perdiera en aquella frase del youkai. El joven youkai se quedó allí, en silencio, sin saber qué más decir.

- Si eso era todo…- dijo Sesshomaru haciendo una seña para que se marchase.

- Mi padre también ha caído enfermo- exclamó el chico- Mi señor…

- No puedo curar a nadie- exclamó Sesshomaru.

- Pero puede traer de regreso a aquellos que mueren- exclamó el chico con más desesperación- Si no hay cura, usted…

- No soy el dios de la muerte- exclamó Sesshomaru ceñudo- No puedo decidir quien vive y quien muere, así como tampoco puedo curar a nadie.-

- Todos morirán…- masculló Sora apretando los puños. Su nerviosismo y desesperación habían quedado atrás para dar paso la ira.

- Es el destino de todos- respondió nuevamente Sesshomaru sin hacer cambio en su expresión.- No puedo hacer nada.

Sora apretó la mandíbula con ira mirando fijamente a ese youkai que lo podría destrozar en menos de un segundo.

- Pero yo sí.

La voz de Rin se coló por los oídos de los presentes, centrando su atención en ella. Se veía calmada y segura de sí misma. Se puso de pie con elegancia, tal como Yukiko le había enseñado en sus primeros días en el castillo y se giró para mirar a su protector.

- Sesshomaru- inició con calma- Si bien es cierto que usted no puede ayudar en esta enfermedad, creo que yo sí estoy capacitada para tal labor.

Los dos demonios la miraron, el más joven con desconcierto y el más adulto con calma, analizándola.

- Correrás riesgos- dijo Sesshomaru finalmente.

- Tomaré las medidas adecuadas- asintió la chica con una sonrisa suave.- Pero no puedo dejar de ayudar a su pueblo teniendo la posibilidad de hacerlo.

Un silencio se apoderó del salón. Rin esperaba la respuesta del youkai con rostro calmo mientras Sora retenía el aire con una leve esperanza de que alguien ayudaría a su gente, aunque no tenía idea de cómo una humana lo haría.

- Iremos en dos días.- asintió el youkai finalmente con calma, luego se volteó hacia Sora quien tenía los ojos muy abiertos por la respuesta- Puedes quedarte en el Palacio hasta la hora del viaje.

- Sesshomaru, si es tan rápida la propagación preferiría salir cuanto antes- dijo Rin llamando nuevamente la atención de Sora.

- Mañana en la mañana entonces.- dijo Sesshomaru, para luego hacerle una seña a Sora- Te llevarán a tu habitación.

El joven youkai asintió sin saber si debía sentirse aliviado u ofendido, pero sin demostrar su confusión hizo una profunda referencia y siguió a un sirviente del palacio. Finalmente Sesshomaru y Rin se quedaron solos en la estancia en silencio.

- A la primera señal de peligro, te sacaré de allí- advirtió Sesshomaru desde su asiento.

La chica asintió sintiendo sus mejillas sonrojarse. Se preocupaba por ella, lo sabía. De lo que no tenía idea era el por qué Sesshomaru la había llevado hasta allí para la audiencia, pero no quería preguntarlo en ese momento. Tenía cosas más importantes sobre las cuales tenía muchas dudas.

- Sesshomaru…- susurró la chica atreviéndose a acortar las distancias entre ambos- yo…

Se quedó en silencio ¿Cómo preguntarle sobre el beso de la noche anterior? Se mordió el maquillado labio, nerviosa mientras Sesshomaru continuaba observándola.

El youkai esperaba con calma lo que la humana tuviese que decirle, mientras se deleitaba de la imagen de la chica. Yukiko la había arreglado para la ocasión, tal como él le había indicado. Era increíble todo lo que la chica había aprendido en menos de un mes, pero en realidad él no esperaba menos de Rin.

La noche anterior se había atrevido a besarla, ¿podría hacerlo de nuevo? Sin pensar bien en lo que estaba haciendo, estiró un brazo y atrapó la cintura de la chica acercándola a él. Rin abrió los ojos impresionada y sin darse cuenta colocó sus manos en los hombros del youkai que quedaban a la altura de su pecho. Se miraron por unos instantes en los que Sesshomaru tuvo que hacer más firme su agarre ante los temblores de la chica. La atrajo un poco más para sí y sus caras quedaron a escasos centímetros de distancia, sin embargo, Sesshomaru no se movió. Por mucho que deseara besarla, necesitaba comprobar que Rin también tenía sentimientos por él, necesitaba comprobar que ella no se sintió obligada, que por su voluntad había correspondido a su beso.

Un nulo en la boca de su estómago se formó al ver que la chica no se acercaba a él. ¡Cómo quería besarla! Pero al parecer Rin no tenía el mismo deseo. Sus ojos observaron los castaños de la chica con una tristeza que jamás había sido notada por nadie, al tiempo que su agarre en la cintura disminuyó hasta que sus brazos cayeron a sus costados. No la obligaría a que lo quisiese, no podía.

Abrió la boca para decirle que podía retirarse, pero para su sorpresa, los labios de la humana se posaron en los suyos con suavidad y delicadeza. Con una nueva emoción en su pecho las manos de Sesshomaru volvieron a la cintura de la chica acercándola a él casi con desesperación. Nunca había probado labios tan únicos como los de Rin, delicados, suaves y a la vez firmes, deseosos de él. El estar sentado le permitía que la distancia entre ambos fuese más corta, por lo que no dudó en profundizar el beso. La chica seguía su ritmo sin dificultad y podía escuchar perfectamente como su corazón latía con fuerza. ¿Cuándo había pasado esto? ¿Cuándo había caído atrapado por una humana? Quizás desde el primer momento en que se encontraron… Quizás desde ese momento ya estaba perdido en ella.

Se separaron con lentitud, sintiendo sus respiraciones agitadas por el contacto. Rin soltó un suspiro, los dorados ojos la observaban fijamente y ella no pudo escapar de ellos. Veía cosas en ellos que jamás había visto, aquellos ojos que eran el sol para ella, la envolvían en un cariño distinto y la hizo preguntarse ¿Qué era ella para él?

- Sesshomaru…- susurró Rin llevando una mano hasta el rostro de Sesshomaru y quitando el labial que había quedado en su piel.

Él esperó en silencio. ¿Qué era lo que la ponía tan tensa, tan angustiada? "Los humanos son sensibles. A veces es necesario… decirles las cosas claramente.", la voz de Kinshu se coló por sus mente. ¿Qué quería decir Kinshu con eso?

- S-sesshomaru…- repitió la chica cada vez más insegura bajando su mano y evitando su mirada.

- Rin- la instó a hablar apretando el agarre sobre su cintura.

- ¿Por qué… por qué me besa?- preguntó finalmente bajando el rostro avergonzada.

Sesshomaru no pudo evitar lo bella que se veía avergonzada, con ese suave rubor en sus mejillas. Sintió como la chica apretaba los puños sobre su ropa, nerviosa ante su silencio.

- Porque quiero- respondió de forma simple Sesshomaru. ¿Qué otra razón habría?

- Ah…- susurró la chica esta vez ocultando su mirada.

Sesshomaru notó la tristeza en el aura de la chica, algo no estaba bien.

- Y porque tú quieres- continuó el youkai sin soltar su agarre.

- Ah…- masculló la chica sin moverse.

Supo que no lo estaba haciendo bien. ¿Desde cuándo estaba tan perceptivo? Definitivamente pasar tanto tiempo con Rin lo estaba afectando.

- ¿Solo por eso?

La voz angustiada de la chica lo trajo a la realidad. Sabía que su propio rostro no demostraba emoción a diferencia del de la chica que parecía un poema. Quería decirle lo que había descubierto en base a sus sentimientos, pero no podía. Si bien ya no era el ser frío que era antes, pedirle expresar algo como sus sentimientos, siendo que recién había descubierto que los tenía, era pedir demasiado.

Mientras divagaba en sus pensamientos, sintió que la chica se alejaba de él, escapando de sus dedos y finalmente saliendo de la habitación.

Se quedó en silencio. ¿Qué hacía ahora?


Kagome acarició los cabellos de InuYasha con delicadeza. Luego de haber terminado la conversación con sus yos del futuro, se retiraron hasta su casa en el Sengoku sin siquiera pasar al templo. Le preguntó a su familia sobre si habían dicho algo en las noticias en relación con el puente, diciéndoles que habían dicho que no tenían mucha información de las causas, pero que la teoría más segura es que se había producido un multichoque por colapso de una parte de él y los sobrevivientes habían sufrido un shock psicológico por lo vivido. Es decir, solo mentiras.

Soltó un pequeño suspiro. Todo se había complicado a una velocidad increíble. Observó el rostro tranquilo de su esposo reposando en su pecho. Habían llegado muy cansados e InuYasha de inmediato se quedó dormido, ella en unas horas tendría que ir a la Universidad, pero lo adolorido de su cuerpo y el hecho que aún no recuperaba toda su energía por la batalla la habían obligado a decidir quedarse en casa. Sin embargo, aunque su intención había sido descansar, una molesta pesadilla la había despertado a mitad de la madrugada, donde se veía junto a InuYasha, Sesshomaru y Rin enfrentarse a una muerte con forma de luz. Había sido absurdo y abstracto, pero le había implantado un potente miedo en su pecho.

Continuó viendo la cara del hanyou, que dormía plácidamente. Los esperaba un buen futuro, felices y juntos. Besó suavemente la frente de InuYasha intentando dejar de lado la angustia que seguía a causa de la pesadilla. InuYasha se acomodó en su pecho, agradado por el contacto, pero aun así no despertó. Su largo cabello negro se confundía con el de ella y dejaba ver sus orejas humanas. A pesar de extrañar sus rasgos hanyou, sonrió, ya que era gratificante saber que había logrado que durmiera y descansara completamente y despreocupadamente al fin, sin miedo a que lo atacaran al sentirse más débil. Kagome miró el techo soltando un suspiro. Se sentía cansada, pero el sueño parecía haberla dejado. Dejó pasar los minutos con calma, hasta que finalmente InuYasha se movió saliendo de su pecho y dejándola libre para abandonar la cama.

Se colocó de pie, únicamente con su camisola corta. Se maldijo al sentir el frío en su piel por olvidar traer un pijama más abrigador al Sengoku. Tomó la parte de arriba del haori de InuYasha que descansaba en un costado de la habitación y salió al frío de la noche. Dio un rodeo a la cabaña y se sentó en la parte trasera para tener una bella vista de las estrellas en aquella noche de luna nueva.

La pesadilla acudió a su mente nuevamente. No venía nada fácil la batalla, pero quiso sacar todos aquellos malos presentimientos de ella, ya que bien sabía que no sacaba nada más con pensar en lo que podría pasar, sino solo descansar y estar preparada. Soltó un nuevo suspiro, con un fuerte dolor de cabeza comenzando a molestarla. Cerró los ojos ajustando el haori a su cuerpo, sintiendo reconfortada el olor de InuYasha impregnada en la tela, al tiempo que una fría brisa movía sus cabellos. Estuvo en lo correcto al salir al frío para alejar los malos presentimientos que comenzaban a ahogarla sin contemplación, la brisa envolviéndola había logrado calmarla. Pasó mucho tiempo así, disfrutando de la noche y de la sensación de adormecimiento que ésta le causaba.

- ¿Kagome?

InuYasha apareció por un costado con los ojos abiertos asustado. Solo llevaba unos pantalones de pijama que Kagome le había regalado y castañeaba los dientes.

- ¿Estás bien?- preguntó asustado.

- Todo bien InuYasha- sonrió la chica despertando de su somnolencia.

- Desperté y no te encontré- explicó con el ceño fruncido acercándose a ella- ¡No me asustes de esa forma!

- Lo siento InuYasha- sonrió Kagome culpable- Necesitaba despejarme un poco.

- ¿En este frío?- gruñó InuYasha sobándose los brazos y moviendo las piernas para calentarse.

- Tu haori es muy calentito- sonrió la chica colocándose de pie y sacándolo de sus hombros para colocarlos sobre los masculinos.- ¿Ves?

- Podría estar mejor- comentó el hanyou abrazándola para también abrigarla con la tela.- No te expongas tanto esta noche, sabes que no podría protegerte.- terminó de decir nuevamente ceñudo.

- Esta noche, yo te protejo a ti- susurró la chica besándolo en la punta de la nariz y con la pesadilla nuevamente rondando por su cabeza.

- Ya, señorita sabelotodo- gruñó InuYasha apresándola entre sus brazos- Entremos antes que estos cuerpos humanos se rompan.

- Eres tan exagerado- rio Kagome mientras caminaba con dificultad pegada al cuerpo de su esposo, de regreso a la cabaña.

Al entrar InuYasha no la soltó hasta que llegaron a su habitación y la metió en la cama, dejando el haori a un lado y metiéndose a su lado.

- Con este cuerpo, siento más frío- reclamó tiritando y pegando su cuerpo al de la mujer.

Kagome rio envolviéndolo con sus brazos, también sintiendo el frío de la madrugada. Sintió las manos de InuYasha colarse por debajo de su corto camisón para aferrarse a su espalda, provocándole que la piel se le erizara.

- ¿InuYasha?- preguntó Kagome mirándolo con una ceja alzada.

- Tengo mucho frío- respondió el hanyou con un suave sonrojo en sus mejillas- Y tú me das calor.

- ¿Por eso una de tus manos está en mi trasero?- preguntó la mujer.

- Es que está calentito- respondió el hanyou con una mirada inocente.

- ¿Desde cuándo te volviste tan manipulador?- se rio la chica antes de atrapar la boca de su esposo.

Se besaron lenta y apasionadamente, rozando sus piernas y brazos. Pronto el pecho de InuYasha ya estaba tibio gracias a las caricias de la miko y el frío apenas era perceptible por sus cuerpos. Kagome besó suavemente el cuello del transformado hanyou, mientras que con un solo movimiento el masculino cuerpo se colocaba sobre ella. InuYasha, sin el miedo de sus colmillos comenzó a dar pequeños mordiscos en el cuello de la chica, bajando lentamente hasta su escote.

Se sentía más libre de tocarla con más fuerza, porque no tenía el miedo constante de rasguñarla o dejarle alguna marca. Kagome acariciaba la cabeza del hanyou, jugando con sus cabellos negros y tirando de ellos cuando los mordiscos de InuYasha la hacían saltar de placer. Sintió como una mano de su esposo delineaba su costado llegando finalmente a sus muslos obligándola a abrir las piernas. La boca de InuYasha se coló por su pecho mientras una de sus manos bajaba a su entrepierna. Siempre había querido tocarla libremente en su zona más íntima, acariciar aquel botón que la hacía saltar de placer y gemir su nombre sin descanso y ahora no estaba perdiendo la oportunidad. Kagome sentía ante los movimientos de sus dedos y apretaba su espalda sin contemplación. Besó su boca sin detener su exploración, ahogando los gemidos de la chica.

- Kagome…- susurró en su oído con voz ronca.- Mía…

Para la miko, su voz fue la descarga de excitación que necesitaba para explotar de placer. InuYasha a una velocidad impresionante para estar como humano, acomodó su sexo en el de su esposa y se unió a ella, mientras ella continuaba en el letargo del orgasmo, haciéndola gritar de placer.

La transpiración de ambos se mesclaba bajo las sábanas y el frío había quedado en el olvido. Sus movimientos aumentaron de velocidad, agitando aún más sus respiraciones.

- Mírame- pidió InuYasha sin detenerse.

Kagome lo obedeció de inmediato, notando lo agitado del rostro de su esposo, mientras sus cabellos se movían al compás de sus embestidas. Sus ojos, ahora negros, la observaban profundamente, mientras su respiración agitada chocaba contra su cara. InuYasha, profundizó las embestidas, haciendo que Kagome volviese a cerrar los ojos ante la oleada de placer que la envolvía. Los labios de InuYasha se posaron sobre el blanco cuello, besándolo con tanta pasión como sus rápidos movimientos se lo permitían.

- Inu…- susurró la miko antes de gemir descontroladamente.

InuYasha, apretó el cuerpo de su esposa entre sus brazos y dio su última estocada antes de llegar al orgasmo, sintiendo ambos corazones retumbar en sus pechos. No se quiso separar ni decir nada, solo se quedó allí, entre los brazos y jadeos de su miko, sintiéndose terriblemente emocionado. Primera vez que estaba como humano en esas circunstancias y no sabía si sentirse bien o mal de todo el placer que vio en su esposa. ¿Lo habría disfrutado más ahora que como hanyou? Soltó un suspiro mientras sentía los dedos de Kagome rodar por su cabello, mientras ambos recuperaban la respiración.

- ¿Qué te parece hacerlo con un humano?- preguntó InuYasha mirándola expectante.

- Tan bueno como con un hanyou- sonrió coquetamente la chica- Mientras ambos sean mi InuYasha…

Éste no pudo evitar la gran sonrisa que se formó en su rostro. ¡Qué manera de dar buenas respuestas! Besó la punta de la nariz de la miko, causándole cosquillas. Cómo la amaba.


El viaje a la aldea fue silencioso. A penas llegaron, Rin se alejó junto a Sora, quien no sabía como tratarla. Sesshomaru se quedó cercano a la chica, siempre bajo su mirada, pero sin molestarla. La aldea seguía a media reconstrucción, tal como la había dejado antes de marcharse. La gente corría llevando agua, todos con paños en sus bocas y la tristeza marcada en sus ojos.

Todo parecía un maldito campo de moribundos. Sora les había dicho que todos tenían síntomas distintos y que al menos cuando él se había marchado nadie había muerto a causa de la enfermedad. Sesshomaru observó como los youkai miraban de reojo a Rin y supo que no la atacaban solo por el hecho que él estaba presente y Sora se había encargado de anunciar que era su protegida apenas llegaron al sitio.

El sencillo kimono que Rin había escogido para ir hasta el pueblo la hacía ver más pequeña de lo que realmente era. Miró a su alrededor pendiente de todo movimiento extraño, sintiendo una molesta energía en el lugar, pero por más que quiso identificarla, le fue imposible. Finalmente ingresaron a una estructura bastante grande, al parecer hecho a la rápida con madera y paja, donde dentro estaban todos los enfermos reunidos y alejados de los sanos. Solo unos pocos valientes se estaban encargando de ellos.

- Señor Miji- escuchó que Rin decía atrayendo nuevamente toda la atención a ella- Mi nombre es Rin y vengo a ayudarlo.

Sesshomaru observó como la chica sacaba algunas cosas de una bolsa que había llevado y así, con una especie de tela que cubría todos sus dedos y una extraña máscara que cubría su boca y nariz, todo de color blanco, se acercaba y veía las pupilas del anciano youkai.

- Una… humana…- susurró el youkai que era extremadamente parecido a Sora.

- Es la protegida de Lord Sesshomaru- explicó Sora que estaba al otro lado del youkai.- Vino a ayudar…

Sesshomaru notó como el hijo del jefe de la aldea lo decía inseguro, dudando de las habilidades de su protegida. Disimuló la pequeña sonrisa que se había querido formar en su rostro. Ahora se sorprenderían de lo que ella era capaz.

Rin sin darse cuenta de nada de la inseguridad de los youkais que la observaban desde lejos, tanto enfermos como sanos, comenzó a pasar las manos llenas de aura por el cuerpo del youkai anciano, con los ojos cerrados y concentrándose como Kagome le había enseñado. A los pocos minutos, arrugó el ceño y se centró en la zona de los pulmones aumentando la tos que había agobiado a Miji desde el inicio de su enfermedad.

- ¿Qué haces? ¡Solo empeora!- exclamó Sora asustado.

Sin embargo, Rin no parecía escucharlo. Su ceño fruncido daba cuenta de su concentración. La tos aumentó de forma insistente y dolorosa en Miji, haciendo que Sora, en un impulso de miedo, se lanzara contra Rin para que quitase las manos de su padre, mas nunca llegó a tocarla. Sesshomaru, a una velocidad sorprendente había detenido la mano del youkai que buscaba alejar a Rin. Sus ojos atemorizantes, congelaron en su sitio a Sora. Ni siquiera cuando peleó contra los demonios hace pocos días lo había visto tan enojado.

- ¡SESSHOMARU!- gritó Rin alzando las manos y enviando una luz verdosa que salía del pecho del youkai hacia afuera de ese cuerpo.

El ino youkai no tuvo que pensar dos veces lo que la humana le había querido decir. Sacó a Bakusaiga y de un solo corte la figura verde que había surgido desapareció en un grito desgarrador. Solo una piedra verde, partida en dos, cayó al piso.

- Las mismas piedras…- comentó Rin mirando por primera vez a Sesshomaru desde la noche anterior.

- ¡Padre!

El señor Miji se sentó en el futón con la cara mucho más repuesta. Sora lo ayudó a mantenerse en esa posición con un rostro sorprendido.

- Están poseídos- explicó Rin sacándose la mascarilla y llevando nuevamente una mano llena de aura al pecho de Miji comprobando que no había nada más que su propia esencia.- No están enfermos.

- Muchas gracias…- susurró el jefe de la aldea con una inclinación de cabeza- No sé cómo agradecerle, Lord Sesshomaru…

- Es a Rin a quien deben agradecerle- respondió Sesshomaru ceñudo, guardando la piedra en una pequeña tela que Rin le tendía.

- Señorita Rin…- agradeció el youkai con una inclinación de su cabeza- Me ha salvado la vida.

- No tiene que agradecer nada- rio nerviosa la humana poniéndose de pie dejando confundidos al líder de la aldea y a su hijo- Aún queda mucho trabajo por hacer…- continuó mirando a su alrededor e intentando detectar a quienes estaban más graves para empezar con ellos- ¡Bien! Debe comer y quedarse recostado hasta que su energía natural se regenere por completo- exclamó quitándose finalmente los guantes quirúrgicos que Kagome le había entregado cuando se marchó al Palacio del youkai- Vamos, Sesshomaru. Hay mucho trabajo por hacer… empecemos por esa niña…

Miji, Sora y el resto de los youkai observaron anonadados como el gran Sesshomaru seguía a la humana sin dudarlo dos veces y la ayudaba a acabar con cada uno de los espectros que salían de los pobladores. Observaron cómo la obligaba a detenerse luego de horas de trabajo para que comiese algo y repusiera sus energías, gastadas por sacar a tantos demonios y como, ella al negarse, era tomada por la cintura con un solo brazo y llevada a una zona de descanso para que comiese, mientras pataleaba ante el frío semblante del youkai. Observaron cómo, luego de algunos ruegos, volvía al trabajo nuevamente seguida por Sesshomaru, hasta que finalmente acabaron entrada la noche con la última expulsión. ¿Quién era esa jovencita que trataba con tanta confianza al temible youkai? ¿Quién era esa humana que causaba tanta preocupación en el Lord? ¿Quién era esa tal Rin que había logrado que Sesshomaru ayudara a cada uno de los pobladores?

- Al fin…- susurró la chica dejándose caer en el césped junto a un árbol.

- No tengo como agradecérselo, señorita Rin- dijo Sora dejando junto a ella platos de comida.

- Solo Rin, joven Sora- sonrió la chica ahogando un bostezo- Fue un placer…

- Me imagino que está agotada- exclamó preocupado el joven youkai.

- Un poquito- sonrió la chica haciendo el gesto con sus dedos.- Nada que un buen sueño no recupere. Lo bueno es que todos están recuperándose.

- Nos salvó, seño—Rin- dijo Sora con una reverencia.- Muchas gracias.

- ¡No es nada!- exclamó la chica avergonzada- Cualquiera hubiera hecho lo mismo.

Sora la miró asombrado, pero pronto negó con la cabeza. Esa chica no entendía que ningún otro humano hubiera hecho aquello por ellos, incluso dudaba que algún youkai lo hubiera hecho. El día que pasó acompañándola se percató de su amabilidad, preocupación y desinterés por todos y cada uno de los seres vivos. Esas horas asistiéndola bastaron para entender la excepcionalidad de la humana, pero lo que no era posible de entender era cómo había logrado tener esa relación con el youkai más temido de esas tierras.

- ¿Puedo preguntarle algo?- se atrevió a decir mirándola comer con ganas el trozo de pan que le había llevado.

- Dime- sonrió la chica.

- ¿Por qué está con Lord Sesshomaru?- preguntó finalmente sabiendo que estaba cruzando una línea peligrosa.

Rin lo observó con los ojos muy abiertos por unos instantes, pero pronto bajó la mirada relajando su expresión. Detalló el pan que tenía en sus manos, pero su cabeza divagaba en la pregunta que le acababan de hacer.

- D-disculpe mi atrevimiento- exclamó Sora moviendo las manos nervioso- No es algo en lo que deba entrometerme…

- No se preocupe, joven Sora- respondió Rin con una suave sonrisa en la que Sora pudo identificar tristeza- Sesshomaru me salvó la vida cuando era niña- explicó suavemente- Me cuidó y lo sigue haciendo hasta el día de hoy… Estoy con él…- suspiró alzando la vista al cielo nocturno- porque quiero.

Si bien su último beso había calado en lo profundo de su corazón y la respuesta a porqué el youkai lo hacía se había clavado con ira y dolor en su alma, no podía negar lo obvio. Lo amaba con locura y solo deseaba estar a su lado. No ser su juguete, no que hiciera lo que quisiera con ella, pero acompañarlo, ayudarlo… apoyarlo y darle su amor aunque ella no recibiese lo mismo a cambio.

Sesshomaru dejó las piedras guardadas en su túnica y luego de meditar sobre ellas se dirigió en búsqueda de Rin, que esperaba estuviese alimentándose. Zettai estaba cerca de ellos, lo que había pasado en la aldea se lo aseguraba, el día de enfrentarse estaba próximo y ya no podía permitir estar con la defensa baja. No demoró mucho en encontrar a la chica, estaba en un costado de la aldea, cerca de una fogata en compañía del hijo del jefe de la aldea. Arrugó el ceño. Si bien agradecía que no estuviese sola, no pudo evitar molestarse al sentir la esencia de la chica. Estaba triste y nerviosa. Se acercó con cuidado, sin ser percibido por ninguno de los dos, lo que le permitió escuchar con claridad lo que la chica decía.

- Estoy con él…- susurró Rin alzando su rostro y observando la noche estrellada sin luna- porque quiero. Sé que quizás es difícil de entender cómo una humana tiene semejantes deseos- agregó con rapidez dirigiendo su mirada a Sora- pero es lo que siento… No podría alejarme de él.

- Sé que no es mi asunto- continuó Sora con voz baja, teniendo curiosidad por la chica y atreviéndose a sentarse a su lado a una distancia prudente- Pero me es curioso como el amo se relaciona con usted… Hace mucho tiempo, solo temíamos del señor Sesshomaru y agradecíamos que él no se apareciera por años o siglos si fuese posible… Pero hace menos de una década, todo cambió- explicó con cautela- Se preocupó de mejorar la seguridad y nos prohibió atacar humanos, Aceptó hanyou en el ejército… nos entregó más recursos para mejorar nuestras condiciones de vida. Usted no ha podido verlo a causa de la batalla- comentó el youkai mirando a su aldea- pero esta es una aldea muy próspera y todo por los recursos que nos ha entregado.

Rin quedó en silencio procesando todo lo que le acababa de decir. No sabía que Sesshomaru era tan temido, siempre creyó que era muy respetado por el gran poder que tenía.

- Es por eso, que al verla y al ver como él se comporta con usted, me hace creer el motivo de todo ese cambio, es usted.- terminó de decir haciendo que el corazón de la humana saltara en su pecho.

- ¿Tú crees?- susurró Rin llevando las rodillas hasta su pecho.

- Soy un simple servidor- comentó Sora con una sonrisa- Y a penas la conozco, pero al menos eso es lo que puedo interpretar de todo los hechos. Pero sigue llamándome la atención que una humana lo haya logrado… usted debe quererlo mucho.

La chica se sonrojó por la vergüenza. Siempre era obvia con todos, menos para Sesshomaru. Cuando le dijo que la besaba solo porque quería, se sintió usada y desechable, y luego había tenido que pasar todo el día junto a él, incluso siendo obligada como una niña a parar y comer.

- El problema Sora…- comentó la chica con la mirada triste- Es que parece que solo yo lo quiero…

- Rin…

Sora de un salto se puso de pie e hizo una reverencia al demonio que estaba a escasos metros de distancia. La chica se quedó sentada mirando el piso, sin inmutarse de su presencia, aunque por dentro su corazón saltaba angustiado de pensar que hubiera escuchado la conversación.

- Rin- repitió Sesshomaru llegando a su lado.

Sora volvió a impresionarse por la valentía de la chica que parecía decidida a ignorarlo. ¿Acaso no temía que la descuartizara?

- Me retiro- susurró Sora por mera educación ya que Sesshomaru lo ignoraba y Rin tenía la cabeza escondida en sus brazos.

- Buenas noches Sora- respondió la chica mirándolo rápidamente con una suave sonrisa.

Sesshomaru se quedó allí mientras quedaban solos. Al percatarse de su presencia, todos los aldeanos se habían alejado del lugar, quedando la fogata solo para ellos. Agradecía que la hubiesen hecho a considerables metros de las primeras casas, así podrían estar tranquilos.

- ¿Qué deseas Sesshomaru?- susurró Rin alzando el rostro hacia él.

- ¿Es cierto lo que dijiste?- preguntó el youkai parándose junto a ella.

- Así que estuviste escuchando…- suspiró la chica avergonzada. ¿Qué haría al saber que estaba enamorada de él? Quizás la enviaría a la aldea de Kaede…

- ¿Es cierto o no?- repitió con dureza el youkai.

- No sé a qué te refieres- mintió la chica, esquivando su mirada. Definitivamente la regresaría.

- Nunca has sido buena para mentir- respondió Sesshomaru con urgencia. Rin creyó que era la primera vez que lo escuchaba con ese tono angustiado, pero podría estar fantaseando ¿o no? Los nervios debían estar nublando su juicio.

Soltó un nuevo suspiro y se puso de pie con calma, notando que el cuerpo del youkai se ponía tenso. Levantó el rostro y contrario a una mirada avergonzada, Rin lo miró con toda la tristeza que su alma tenía.

- Es cierto- respondió Rin y por esos instantes Sesshomaru no vio más a una niña sino a toda una mujer- Lo amo.

El silencio y una brisa acompañaron sus palabras. Sesshomaru se quedó inmóvil, solo observándola.

- Siempre lo he admirado y querido- continuó con una voz tranquila que solo consiguió con la resignación- Pero desde que tuve la edad suficiente, mis sentimientos hacia usted no son los de una protegida a su amo, sino los de una mujer a un hombre.- le dio una triste sonrisa. Se estaba despidiendo.- Pero entiendo que usted no sienta lo mismo y no quiero que se sienta comprometido o afectado con lo que le estoy confesando- se llevó una mano a su pecho- Mi amor por usted me ha hecho crecer y ser la persona que soy, por eso y por todo lo que ha hecho por mi… Muchas gracias… Sesshomaru-sama…

Lo decía con calma, resignada a su destino lejos de él. Con esos sentimientos, el youkai jamás permitiría que se quedara a su lado. Sin embargo, el llamarlo como cuando lo hacía cuando era niña hizo pestañear al youkai y ante la sorpresa de Rin una pequeña sonrisa se formó en su rostro. La primera que había visto en el rostro del youkai en su vida. Pestañó confundida y anonadada. Sesshomaru dio unos pasos hacia ella y antes que reaccionara la tomó por el cuello y acercó su rostro hacia ella.

- Estás equivocada- susurró contra los labios humanos- Y te lo demostraré.

La besó con ansias. La tomó de la cintura y la alzó para pegarla a su cuerpo sin romper el beso. Rin se colgó de cuello sintiendo por primera vez el corazón del youkai latir con una fuerza casi desmedida contra su pecho y las fuertes manos y brazos masculinas abrazándola con necesidad. Y lo entendió. Sesshomaru la quería. No la veía como su juguete sino que tenía un sentimiento real hacia ella. ¿Cómo estaba tan segura? Lo conocía. Lo conocía como la palma de su mano y esa ansiedad al abrazarla, esa necesidad por besarla, no eran por mera pasión. Habían sentimientos. Su miedo había cegado todas sus percepciones y su conocimiento de ese ser misterioso.

Separaron sus rostros, mas Sesshomaru no la soltó.

- No sabes lo que pasé para poder escucharte decir eso- susurró Sesshomaru mirándola fijamente.

Rin contuvo la respiración. No la quería. La amaba. Las lágrimas se escaparon sin contemplación mientras soltaba una potente carcajada y volvía a abrazarlo con fuerza.

Y Sesshomaru sonrió.


HOLAAAA! Espero lo hayan disfrutado, porque cree este capítulo especialmente para todos aquellos pedidos especiales. Queda extremadamente poco para el clímax, por lo que el final está muy próximo.

Ya no me disculparé por la demora, porque todas saben mis motivos y la verdad me siento tan estresada que no haré que esta pequeñita creación se convierta en otro punto de estrés. Y funcionó. El tiempo que tuve para escribir, pude hacerlo muy fluido y las ideas surgían solitas.

Sé que todas me entienden y por eso sí les daré las gracias. Por su comprensión y continuar leyendome, muchísimas gracias.

Agradecimientos:

ScarletSide : Que rico que te gustó tanto! Este capítulo fue especialmente romanticón, por lo que dejé las risas un poco de lado (sacando a Inu que su esencia es chistosa xD ) Espero que también te haya gustado!

setsuna17: Muchas gracias! Eso intento!

Samura G: También amé escribir esa escena! Me alegro que también te haya gustado! Espero que hayas revivido revividamente para poder seguir leyendo este cap! Jajjajaj amé tu review! Gracias!

nadaoriginal : Así no más con las perversiones de Kagome jajajja Lo de Miroku y Sango estoy pensando en no explicarlo en esta historia, quizás en un oneshot o en una posible continuación (si es que la quieren). ¿Qué opinas? Gracias por leer y comentar siempre!

Corazon de Mazapan: Tercera vez! Me hace tan feliz que te guste tanto! Siempre que leo ese tipo de comentarios me hace preguntarme ¿por qué? ¿por qué les gusta tanto? Pero no me malentiendas! no me quejo, al contrario, me hace feliz y me sube el ego jajajajaj Gracias por sentir tanto con este fic 3

Takarai-Arii:Esa esa InuxKag fue para ti. No sé si te gustó, pero espero que te haya satisfecho. Pronto se vendrán unas cosillas tiernas como solo ellos saben lograrlo 3 Gracias por lo de la redacción y ortografía, me esfuerzo para que sea lo mejor posible! Y no te desaparezcas tanto tiempo! 3

Jachagaco: Que alivio saber que capto personalidades de los personajes en momentos que jamás vimos en el manga o la serie. Ahora estoy mucho más cómoda con Sesshomaru quien era LA gran dificultad que tenía para escribir, pero creo que lo he logrado bien. ¿Sabes por qué once hijos? por que mi novio siempre molesta con que quiere oncillizos, así que como pronto él leerá mi fic (ya sabe de la historia de InuYasha), le quise hacer ese guiño jajaja. La relación de Shippo con la hija de Inu y Kag fue distinta a la del resto de sus hermanos, peo no creo que profundice en eso en esta historia, quizás en una continuación si ustedes lo quieren. ¿qué opinas? Y muchísimas gracias a ti! por siempre leer, comentar y animarme de esa forma!

Serena Sailor Moon: Sesshomaru maduró jajajajaj algo hizo tanto tiempo de crecimiento. Muchísimas gracias por leer siempre y comentar! Te estaré esperando!

serena tsukino chiba : Romance! Amo el romance! jajajja QUe bueno que todo te gustó, me deja completamente feliz! Gracias por leer y comentar!

Natalia: Gracias por tu abrazo y espero que este cap de nuevo te haya animado. Es especialmente romántico. Amo a esos hermanos! ajajj Gracias por leer y comentar! Ánimo con todo!

Estefania: Me preocupaba que no se entendiera, así qeu me dejas mucho más tranquila. Si te gustó el primer beso ¿qué tal esta declaración? Creo que en base a las personalidades que he ido desarrollando era la forma más correcta. Me pone a mi feliz, saber que te pone feliz mi historia. Gracias por tus ánimos siempre y por valorar mi trabajo y la evolución de cada personaje. Estoy con todo el power en mi vida, así que a seguir así no más jajaja. Nos estamos leyendo! Muchas, muchas gracias!

gaby: Gracias a ti, por disfrutar de todo el capítulo! Este es completamente romántico así que espero que lo hayas disfrutado! Gracias por leer y comentar!

Ca211: Mantener la personalidad de los personajes ha sido mi principal preocupación. Por suerte, a medida que más escribo de ellos y de lo que pensaban y sentían, cada vez me es más fácil. Sé como debería reaccionar cada uno de ellos a las distintas situaciones, pero intento que en ello también se vea su evolución como personajes. Me alegro lo de Inu, siento que es un personaje tan fácil de amar que tergiversar su personalidad es dañar su esencia. No por eso no me gustan algunos OoC, pero a veces se agradece ver al verdadero Inu. Espero que ahora haya quedado un poco más claro lo de los del futuro, porque pronto habrá más complicaciones con ellos (una esencial en el fin del capítulo -ups, spoiler!- ) y es necesario que las bases estén claras. Gracias por entender lo de los atrasos colega! Ánimo con los estudios y dale con pregrado, que estudiar es mucho más fome que ejercer! Gracias por leer y comentar!

Anmar: Debo agradecer especialmente tu opinión-crítica. Me hizo replantearme todo el final y como quería que quedara. Así que ahora, con todo clarísimo en mi cabeza podré avanzar más ordenado y no dejar vacíos. Muchas, pero muchas gracias por eso. Espero que en este cap, te haya quedado un poco más claro tus dudas con los del futuro (eso lo hice especialmente para ti y para todas aquellas anónimas que quizás tampoco lo entendían o les surgía esa duda), porque esa charla es esencial para el final de la historia. De nuevo muchas gracias por tu crítica constructiva. Me permitió mejorar todo lo que se viene. Gracias también por leer y comentar!

cindy: Espero que esta vez tampoco sea distinto! Esperaré tu opinión! Gracias por leer y comentar.

evilangelux: Aquí esta la tacita que me pidió vecina. (Qué manera de reirme cuando leí tu review) Gracias por leer y comentar! Aunque haya sido para pedirme una tacita! jajajajaja

Bueno, de nuevo gracias a todos y cada uno de ustedes. Gracias a sus ánimos y a sus críticas.

Gracias a mi novio, que me ayudó a esquematizar todo en mi cabeza sin tener ni puta idea de InuYasha. Te amo ricura (felices 9 años).

Nos estamos leyendo!

Saludos desde Chile 3

Astron.