Capitulo 24
Pestañó con lentitud. No había ruido alrededor y todo el lugar estaba en penumbras. La tenue luz de la luna iluminaba los perfiles de las cosas desvirtuando sus formas. No podía reconocer nada del lugar, pero prestando más atención logró detectar un suave aroma que incluso su olfato humano logró identificar.
—¿Sesshomaru? —susurró al aire notando su garganta seca.
Algo se movió del costado y notó a Sesshomaru sentado junto a ella en la cama. Su corazón se agitó con rapidez a pesar de lo debilitada que se sentía y no pudo evitar una sonrisa al ver que el youkai estaba dormido. Los recuerdos estaban confundidos en su cabeza, pero en su cabeza rondaba la imagen de una cueva. Suspiró aliviada al deducir que Sesshomaru la había encontrado a tiempo. Se alzó levemente intentando observarlo más de cerca, resistiendo su peso en sus codos.
Había tenido mucho miedo. Eso lo sabía a pesar de no recordar mucho más que cuando el sujeto comenzó un rezo.
Sabía que había sufrido. Lo dedujo por lo mucho que le dolía el cuerpo siéndole difícil incluso estar sobre sus codos, pero estaba a salvo y eso era lo importante.
Continuó observando a Sesshomaru, notando como su espalda estaba reposada en el respaldo de la cama con el cuerpo levemente girado hacia ella. Su cabeza colgaba sobre su pecho dejando salir una suave respiración. Pocas veces había apreciado al youkai durmiendo, al parecer bastaba con pocas horas y no necesariamente todos los días para reponerse por completo.
Rin dibujó una sonrisa cansada en su rostro y se recostó nuevamente en la cama. El cansancio finalmente la venció, quedándose suavemente dormida.
Cuando nuevamente despertó la habitación se mantenía en penumbras, pero el cuerpo de Sesshomaru no estaba a su lado. Su silueta se enmarcaba por la luz de la luna a través de la ventana. Lo notó observando un punto fijo hacia las estrellas, completamente concentrado. Rin no quiso interrumpirlo, por lo que simplemente se quedó contemplándolo sin moverse. Luego de varios minutos Sesshomaru se volteó con lentitud abriendo los ojos sorprendido. Rin le sonrió con ganas a pesar de sentir sus ojos muy cansados mientras el youkai daba largos pasos hacia ella para finalmente sentarse en la cama. Alzó su mano con rapidez y le acarició la mejilla. Rin cerró los ojos ante el contacto y con lentitud llevó su propia mano sobre la del youkai.
—¿Cómo está?
Sesshomaru asintió levemente sin dejar su rostro. Rin sonrió suavemente entendiendo la respuesta. Seguía sintiéndose cansada, pero luchó contra el sueño para no caer en la inconsciencia nuevamente.
—¿Qué pasó? —preguntó intentando acomodarse en la cama.
Pudo observar como Sesshomaru arrugaba el ceño notoriamente. Su mirada cayó a la cama siendo seguida por su mano, alejándola del calor de su mano. Esperó pacientemente que el youkai se decidiera a hablar; si algo había aprendido todos esos años a su lado era que no podía presionarlo para hablar si él no lo deseaba hacer. Por lo que siguió esperando con paciencia infinita acomodándose en las almohadas mullidas.
—Querían tu energía —explicó Sesshomaru mirándola fijamente luego de unos instantes —. Lo importante es que ahora estás bien y que no permitiré que vuelvas a estar en peligro.
Ante la palabra peligro una alarma despertó en la humana.
—¡Yukiko! —gritó con tanta alarma que el youkai llegó a dar un salto en su lugar. —¿Cómo está ella?
Antes de que Sesshomaru pudiera responder las puertas de los aposentos se abrieron dejando ver a la youkai completamente alarmada. Yukiko la miró con los ojos abiertos de par en par y se acercó a la humana ignorando a su señor que se había puesto de pie y alejado de la cama.
—¡Estás bien! —exclamó Rin con los ojos llorosos —Me asusté tanto, pensé que—
El cuerpo de la youkai abrazándola con delicadeza hizo que se interrumpiera, pero fue por unos pocos segundos, ya que antes que Rin pudiera reaccionar a devolverle el abrazo la youkai ya se había alejado de ella y la reverenciaba.
—Disculpe mi atrevimiento —dijo al tiempo que se levantaba y la miraba intentando componerse —, es solo que estoy demasiado contenta por ver que ha despertado.
—Yukiko estaba tan asustada por ti, pensé que…
Rin tragó duro al sentir como su voz se quebraba. Soltó una bocanada de aire e intentó recomponerse.
—Me alegro que estés bien.
Yukiko sonrió al tiempo que asentía reluciente. Nunca pensó que esa humana con sus suaves maneras y buen corazón lograra romper el muro que ella y todos los youkais del castillo colocaron como obstáculo. Esos últimos días incluso los habitantes del castillo que tenían menos contacto con la chica quedaron impresionados con su capacidad de aceptación que quedó en evidencia con el trabajo que realizó en el pueblo, ayudando a las familias de prácticamente todos los del palacio.
—Yukiko, trae la comida y avísale a Kagome.
La youkai dio un respingo al escuchar la seria voz de su señor a su espalda. Al parecer había olvidado la presencia del sujeto por la emoción de ver a la chica despierta. Dio una rápida reverencia y con una sonrisa que Rin jamás había visto en su rostro, salió a paso rápido del lugar. —¿Kagome?
Rin preguntó confundida mientras la observaba marcharse, sin entender por qué su amiga estaba en el palacio.
Sesshomaru la observó arrugar el ceño confundida y de forma imperceptible soltó un suspiro. Su Rin había regresado.
—¡Maldita sea!
Zettai arrugó el ceño observando al espejo que le hablaba. Le había informado que no había logrado obtener toda la energía necesaria. La frustración era parte de ellos, habían tenido la suerte de poder llevarse a la chica, pero no habían logrado completar con sus planes.
—Tendremos que conformarnos con eso —masculló cuando dejó de hablar.
—Si lo utilizamos bien, no debería afectar con nuestros planes —respondió el hombre.
Se miraron fijamente maquinando la manera ideal para poder llevar a fin su objetivo y sin mover ni un músculo sus ojos se abrieron al mismo tiempo al encontrar una idea. El demonio sonrió maliciosamente, mientras el hombre enseriaba su expresión, sin embargo ambos pares de ojos brillaron con el mismo brillo ambicioso. Ambos pares, mismos ojos, tenían un plan.
Miroku ingresó a la enorme biblioteca del Palacio buscando con la mirada, notando como la luz de la mañana se colaba por las amplias ventanas iluminando cada pomo de libro en las enormes estanterías que devoraban las paredes, escondiéndolas por completo. Allí, entremedio de unas torres de libros y rollos de pergaminos, su esposa paseaba su mirada por unos papeles que parecían antiguos y estaban cocidos precariamente. Su ceño fruncido reflejaba lo concentrada que estaba y su boca mordiendo su pulgar, no dejaba duda a que no era nada bueno.
—¿Sango?
La mujer levantó la mirada algo asustada por no haberlo escuchado llegar. Se puso de pie rápidamente y pasó entre la telaraña de libros que tenía en el piso con gracia, ante lo cual Miroku no pudo dejar de agradecerle a Buda lo afortunado que era por tener a una mujer que mantenía sus condiciones físicas como si fuera una adolescente.
—Mira lo que encontré.
La mujer, ajena a sus pensamientos pervertidos, le extendió el libro que ella estaba leyendo hace tan solo unos instantes. Los ojos de Miroku se abrían cada vez más al notar la información que allí había.
—Tenemos que decirles —exclamó el monje a penas terminó de leer.
—Todo se ve bien —sonrió Kagome con ánimo. —Tus signos vitales están bien y tu energía está casi recuperada, pero aun así preferiría que hicieras reposo por unos días más.
—Pero estoy aburrida de estar acostada —gruñó Rin.
Las dos estaban solas mientras Kagome revisaba a la chica y su estado de salud, ya que Sesshomaru había optado por darles privacidad sin que nadie se lo pidiera.
—Llevas menos de una hora despierta, así que tendrás que seguir aburriéndote entonces —se burló la miko mientras se ponía de pie y se dirigía a la terraza para abrirla de par en par. —Sesshomaru no permitió que se abrieran las cortinas durante el día para que el sol no te molestase… puede ser bastante exagerado al cuidarte.
Rin bajó la mirada avergonzada olvidándose de seguir reclamando sobre su reposo. Ya por Kagome se había enterado que desde que la rescataron del secuestro hace cinco días, el youkai no se alejó de su lado en ningún momento, vigilando en todo momento su estado y estando atento a cualquier emergencia.
—Le enviamos un mensaje a la anciada Kaede y Kohaku, que se quedaron muy preocupados cuando nos fuimos, así que puedes quedarte tranquila con eso.
Rin asintió con una sonrisa al enterarse de tal consideración. Llevó su mano a su cuello, en búsqueda de su collar, pero no encontró nada. Lo había perdido. El collar que la anciana Kaede le había entregado se había perdido en su secuestro.
—¿Qué pasó exactamente? —preguntó Rin levantando el rostro intentando olvidar la pena que ésta pérdida le causaba — Le pregunté a Sesshomaru y no me quiso decir, tampoco le insistí porque sentí que le dolía hablar del tema.
Kagome ladeó la cabeza pensando si debía contarle todo a la adolescente o mejore reservarse algunos detalles para que no sintiera más miedo al saber que estuvo prácticamente en las puertas de la muerte por tercera vez. Con un suspiro y la decisión tomada comenzó a contarle toda la información que tenía sobre lo que había pasado incluyendo el motivo para el cual la habían secuestrado. La chica escuchó con atención todo lo que la miko le señaló intentando controlar el miedo que luchaba por hacerse dueño de su razocinio. La miko terminó de relatarle la historia y calló a la espera de alguna respuesta por parte de Rin imaginando todo lo que su amiga debía estar pensando.
—Gracias Kagome —respondió la chica mirando por la ventana —Ahora entiendo mejor todo.
La miko asintió sin dejar de observarla. Se veía extrañamente calmada, lo cual no le pareció para nada normal o tranquilizador. Mordió sus labios jugueteando con sus dedos nerviosa mientras observaba el perfil de la chica que aún no le dirigía la mirada.
—Rin, ¿Hay algo que te molesta?
La chica no quitó la mirada del exterior, sin embargo Kagome tuvo la esperanza de que la había escuchado, por lo que con paciencia esperó a que su amiga se decidiera a hablar.
—He estado junto a la muerte tres veces con esta ocasión y no entiendo por qué sigo con vida.
Kagome hizo una mueca sin saber qué responder. Ella sabía que la chica viviría al menos quinientos años más ¡La había visto!, pero no podía decírselo, debería mantenerse callada y esperar que la chica pudiese resolverlo. Rin se giró a observarla y al ver su expresión sonrió con calma.
—No lo digo de forma malagradecida, sino que realmente me cuesta pensar en algún motivo. Sesshomaru lo ha evitado siempre y la muerte parece estar de acuerdo con eso.
—No hay nada que pensar al respecto más que el estar agradecidos por ello.
Rin asintió luego de unos instantes con una suave sonrisa, aceptando lo dicho por la miko. Había pensado en el tema desde la segunda vez que fue salvada y esta tercera vez había llegado a la misma conclusión de siempre: vivir todos los días como si fuese el último.
—A todos nos llega la hora Rin —continuó Kagome tomándole la mano —Es lo único que sabemos con certeza, pero no por eso estaremos pensando en ello todo el tiempo. Así que basta de todo eso y disfruta de la vida.
Rin volvió a asentir. Viviría cada día en una forma de agradecer el regalo de continuar en ese mundo.
Suspiró mirando el enorme cuadro en la poca iluminada habitación. Su padre se veía grandioso, poderoso y honorable en el retrato, con su mirada seria, su largo cabello plateado amarrado en una coleta, sus espadas en su cinto y la hermosa armadura reluciendo. Miró de reojo a la misma armadura que descansaba junto a la pintura al tiempo que cerraba su mano en la empuñadura de su espada. Kinshu le había dicho que le pertenecía, esa había sido la instrucción de Sesshomaru. Un segundo suspiro escapó de sus labios sin permiso.
—Allí se nota que has juntado mucho con humanos: tus suspiros te revelan.
InuYasha arrugó el ceño sin siquiera girarse para ver quien le hablaba, no lo necesitaba. Sintió la presencia del youkai acercándose a él, pero solo reaccionó a cruzarse de brazos. Maldita sea, no esperaba que lo encontrara allí.
—La batalla en donde Inu no Taisho murió fue hace muchísimo tiempo, el mismo tiempo que has vivido o medio vivido.
InuYasha arrugó el ceño, ¿acaso se estaba burlando de él? Sin embargo, prefirió callar al no saber qué era lo que Sesshomaru pretendía.
—Por ello, recuperar la armadura fue difícil —continuó el youkia con los ojos fijos en la armadura —, aunque en realidad ese nunca fue mi objetivo en mi búsqueda.
—Querías a Tessaiga. —adivinó sin dificultad InuYasha.
—Hice que la restauraran, ya que el incendio había dejado algunas marcas en ella.
InuYasha supo que se refería al incendio en dónde su padre había muerto protegiendo a su madre y a él. Realmente no tenía muchos conocimientos sobre el cómo habían sucedido las cosas, no había querido indagar más en el asunto.
—La armadura pertenece al Capitán General del Ejército de este reino —continuó Sesshomaru sin cambios en su voz.
—¿Por qué no la usas entonces? —preguntó InuYasha girando a mirarlo con el ceño fruncido.
Su medio hermano se volteó a verlo y por unos instantes ninguno dijo nada. InuYasha intentó no retirar su mirada, pero no pudo negar que la mirada de Sesshomaru lo hacía sentir como un niño pequeño que debía responder ante su padre… o hermano mayor.
—No usaré la armadura que le pertenece al Capitán, no importa cuánto tiempo ese idiota se demore en asumirlo.
Sin decir más se alejó del hanyou dejándolo solo y completamente anonadado.
—Esto es todo.
Miroku y Sango habían llegado a la habitación de Rin en pocos minutos y sin perder ni un solo segundo, le informaron a ambas chicas lo que habían descubierto sin siquiera esperar a InuYasha.
—Es terrible…
Kagome estaba completamente impactada y así la encontró InuYasha al ingresar a la habitación preguntando por Rin quien tenía una expresión confundida.
—¿Qué rayos pasa?
—Encontré un pergamino que habla del ritual que le realizaron a Rin —explicó Sango con rapidez —En resumen, el báculo que utilizaron para obtener la energía de ella tiene por objeto interferir en el tiempo, cambiar la línea temporal.
—¿Cómo hacen eso? —preguntó InuYasha confundido.
—Por lo que logré recabar, la energía que desprende puede ser utilizada para cambiar el destino, pero en realidad no se me ocurre alguna forma en que pueda eso pasar, ya que a final de cuentas nadie sabe lo que pasará en el futuro, por lo que es imposible que puedan aplicar esa energía en nuestra contra.
InuYasha abrió los ojos al tomar el peso a esas palabras. Se volteó a mirar a Kagome que lo miraba angustiada, ambos con el mismo pensamiento en la cabeza.
—Pueden destruir nuestro futuro.
La voz de Kagome quedó flotando en el aire y solo InuYasha la comprendió. Zettai podría cambiar el destino, es decir, él podría matarlos y sus yo del futuro desaparecer.
—Hay algo que nos están ocultando.
Kagome miró a Rin angustiada al ser descubierta y luego notó como Sango y Miroku la miraban con el ceño fruncido.
—Bastante idiota ocultar información en estas circunstancias.
Sesshomaru ingresó a la habitación desde el balcón. Al parecer había estado escuchando la conversación desde ese lugar desde el principio. InuYasha arrugó el ceño y miró a un costado evitando la mirada de sus amigos.
—¡Keh! No es que hayamos querido hacerlo —dijo molesto —. Tuvimos que hacerlo.
Kagome soltó un suspiro sabiendo que ya no podrían ocultarlo más. Se alejó de la cama en donde reposaba la adolescente y los miró a todos mordiéndose el labio, intentando pensar en cómo reaccionarían ante tal información.
—¿Kagome? —instó Sango.
—Cuéntalo ya, ya no podemos seguir ocultándolo. —masculló InuYasha ceñudo.
—Bien, pero necesito que estén tranquilos y me escuchen con atención —al ver una respuesta afirmativa, continuó —Hace algunas semanas, en mi tiempo… quinientos años en el futuro —aclaró en dirección a Sesshomaru — junto con InuYasha nos vimos enfrentados a un enemigo bastante fuerte y quien nos salvó de eso fue InuYasha… pero el de quinientos años en el futuro.
Un extraño silencio siguió esas palabras. Los miraban confundidos sin saber precisamente qué decir. Fue Rin que con expresión confundida, preguntó:
—¿Otro InuYasha?
Kagome asintió lentamente observando las caras sorprendidas de sus amigos. Sesshomaru tenía el ceño fruncido analizando lo que decían.
—Al llegar allí no solo nos vimos a nosotros mismos —continuó Kagome con delicadeza —sino que también a Rin y Sesshomaru de esos tiempos, además supimos que Sango y Miroku también están vivos en ese tiempo, aunque no los pudimos ver.
—¿Viviremos quinientos años? —repitió Sango con sus manos en su rostro sin saber qué pensar al respecto.
—No nos pregunten nada, porque no podemos decirlo. —advirtió InuYasha tajante.
—No nos podemos arriesgar a cambiar el futuro. —completó Kagome mordiéndose el labio.
—Ahora es Zettai quien podrá hacerlo.
Todos miraron a Sesshomaru sabiendo lo ciertas que eran esas palabras. Zettai tenía ahora el poder de cambiar lo que ellos habían visto que pasaría y así hacerse con el poder que deseaba.
Las cosas se habían complicado y estaban en más peligro que nunca.
InuYasha salió del templo con el ceño fruncido. La reunión con Akira había funcionado, creyéndose que había visto a Ryu enfrascado en libros preparándose para sus exámenes cuando en realidad había visto solo una vez a su amigo para advertirle de su maestro y contarle la información que habían recabado.
«Algo grande está pasando InuYasha, ahora con lo que me dices todo calza… Akira esconde unos pergaminos importantes muy bien… Los vi, pero necesito tiempo para encontrarlos… Consígueme ese tiempo» Las palabras de Ryu seguían resonando en sus oídos por lo que intentaría con sus pistas falsas el tiempo que necesitaba. Observó la calle frente a él y soltó un suspiro ahora le tocaba otro dolor de cabeza.
La mansión de su medio hermano se alzaba frente a él y sin detenerse dio un gran salto para ingresar a sus jardines. Ignoró a los demonios que se acercaban para intentar detenerlo y que se detenían con una reverencia al identificar quien era e ingresó a la mansión sin esperar que nadie le abriera la puerta.
—Bien —exclamó con fastidio cerrando la puerta tras de sí —Cayó en lo que le dije.
—¿Estás seguro? —preguntó con suspicacia un relajado Sesshomaru con su acostumbrada taza de café en sus manos.
—¿No sabías que soy el maestro de la actuación? —gruñó InuYasha cruzándose de brazos orgulloso.
—¿Debo responder a eso? —preguntó Sesshomaru con una sonrisa bailando en su rostro.
—Bien, espero que con eso se calmen las cosas para Ryu —comentó la Kagome del presente interrumpiendo a InuYasha que ya se alzaba hacia él con el puño en alto.
—Las cosas están cambiando —interrumpió el InuYasha del futuro seriamente —Cosas que nosotros no vivimos están pasando ahora.
—Eso quiere decir que el futuro está cambiando —dijo Kagome del futuro angustiada.
—Por lo que Kagome nos contó, estamos en serio riesgo de que las cosas como las vivimos y las superamos están pasando de forma distinta —agregó Rin del futuro con el ceño fruncido —. Zettai ya está utilizando el cetro.
—¿Qué cosas han cambiado? —preguntó InuYasha del presente arrugando el ceño — Además de lo del secuestro de Rin y todo eso del báculo.
—Sango y Miroku ahora mismo se encontraron con un demonio camino a realizar unas compras —comentó Rin con la mirada perdida por la ventana —Ya lo solucionaron, pero eso jamás había pasado… Quiero decir, cuando estábamos en su lugar, nunca ninguno de nuestras versiones del futuro se enfrentó a algún demonio… a parte del que tuvieron que acabar para salvarlos cuando se reencontraron.
Los InuYashas y Kagomes se miraron con una mueca de preocupación en sus rostros. ¿Qué tanto estaban modificándose los destinos de todos?
—Necesitamos averiguar cómo detenerlo —dijo Sesshomaru dejando su taza de lado. —Romper el báculo, pero dudo que sea tan fácil como golpearlo contra el piso.
—Sango descubrió lo del báculo en tu biblioteca —comentó Kagome del pasado observando algunos libros en el despacho del youkai —Quizás podrías averiguar algo más por tus libros.
—Acá no encontrarás nada —comentó Sesshomaru negando con la cabeza —Los pergaminos y libros de valor que hemos conseguido a lo largo de estos años están protegidos en el Palacio principal.
—¿Palacio principal?
—Nos dedicaremos a eso… Desde ahora —comentó Kagome del futuro arrugando el ceño. —Ustedes deben seguir preparándose para el ataque de Zettai, que al parecer será más difícil de lo que habíamos pensado.
Y con la promesa de salir de allí para investigar se despidieron, con la promesa de que la próxima vez que se vean, tendrían la solución. Lo que no sabían era que ello sería más pronto de lo que creían.
Suspiró dejando la bandeja a un costado. A pesar que Yukiko que había esforzado en dar instrucciones para que cocinaran sus comidas favoritas, la cantidad que le entregaban era exagerada. Soltó un suspiró aburrido y miró a su alrededor pensando qué hacer, pero nada le parecía lo suficientemente atractivo. Una idea pareció en su cabeza y se concentró en sentir la presencia de cierto youkai. Sonrió al no sentirla cercana, lo cual en realidad no fue sorpresa ya que no lo había visto desde la mañana.
En completo silencio abrió la puerta de la habitación y se fijó que estuviera desierto. Aún tenía su energía espiritual baja por lo que el sentir presencias podría perfectamente fallar. En puntillas pasó los últimos pilares hasta llegar al jardín agradecida de no encontrarse con nadie y emocionada por su aventura logró ingresar al sector más aislado del lugar, donde estaba rodeado con altos árboles que lentamente se despojaban de sus hojas a causa de la cercanía del invierno.
Respiró con profundidad, llenando sus pulmones de fresco aire nocturno. Se arrojó sobre el poco césped quemado que aún quedaba a causa de los últimos fríos y dejó escapar una risita que pronto se tapó con ambas manos. Esperó unos segundos quieta, rogando que no la hayan escuchado. Al no escuchar ni sentir nada, se volvió a relajar, volviendo su vista a las estrellas. El cielo estaba levemente nublado por lo que se divirtió observando cómo las nubes avanzaban tapando la luna. Amaba estar en ese jardín, era realmente grande y con la mayor cantidad de flores que había visto en su vida. La fría brisa la obligó a ajustarse la yukata que estaba usando, pero no se preocupó más de ello. Estaba afuera y eso bastaba por ahora.
La miró con el ceño fruncido, molesto por la situación. Era una chica completamente irresponsable y a pesar de que en combate parecía poder valerse por sí misma, en otras ocasiones parecía una niña que no es posible de dejar sola.
La tomó entre sus brazos con delicadeza y caminó con ella hasta su habitación. La había encontrado dormida en el jardín cuando regresaba de una ronda nocturna en los terrenos cercanos al Palacio, quedándose tranquilo de que ahora que InuYasha estaba en el Palacio, Rin estaba segura en caso de que algún problema se presentara. Hizo una mueca ante ese pensamiento. Su hermano. Nunca hubiera pensado reconocerlo de esa forma y menos, agradecer su presencia en sus terrenos. Bajó la vista hacia la chica que se había acurrucado en su pecho y reprimió una mueca.
Llegó a su habitación, que durante los últimos días había sido usado solo por la chica y la colocó en el futón con delicadeza. La sorpresa se hizo dueña de él cuando la chica no lo soltó de su ropa, haciéndole perder su equilibrio por querer separarse de ella con rapidez. Alcanzó a poner las manos en la cama para evitar que aplastar a la chica y desde allí la observó: tenía los ojos levemente abiertos y sus mejillas sonrojadas; sus castaños ojos estaban fijos en el lugar de donde lo sujetaba, con miedo a mirarlo, pero sin intenciones de soltarlo.
—Rin —llamó el youkai mirándola ceñudo en una espera de la respuesta a su comportamiento.
La chica levantó la mirada lentamente y sin darle ni un segundo para reaccionar, lo besó. Sesshomaru no respondió de inmediato, reaccionando solo cuando la chica apretó más sus labios contra él. Sin pensarlo mucho, se dejó llevar por la invitación que la chica le entregaba siendo atraído por su boca y sus manos, al grado de que sin darse cuenta, la mitad de su cuerpo ya estaba sobre la chica y sus manos detallaban su cintura sin descanso.
Se alejó de ella unos segundos, cayendo en la realidad. Intentó sentarse para alejarse de la humana, pero las manos de Rin nuevamente lo sujetaron impidiendo que se alejara de ella. Sabía que si él aplicase un poco de fuerza podría perfectamente alejarse de ella, pero no quería. La miró con la sorpresa a lo que la chica solo reaccionó a morder su labio nerviosa.
—No se vaya —susurró tímidamente.
El youkai sintió las manos de la chica temblando sobre sus ropas y escuchó como los latidos de ella estaban desbocados. Él no se sentía muy distinto, el tener a la chica bajo su cuerpo, pidiendo que no se alejara de ella, con los ojos brillando solo por él…
—Y-yo sé que crees que soy muy pequeña, pero no es así, las chicas de mi edad ya están casadas y algunas incluso con hijos… Puedo tomar mis propias decisiones. —susurró la chica sonrojada —Me gustaría que confiaras en mi.
—No sabes todo lo que involucra vincularte conmigo —susurró Sesshomaru sin moverse de su posición —No sabes todo lo que perderí-
—Lo sé —interrumpió Rin mordiendo sus labios —Kagome me explicó todo y no me importa… La verdadera pregunta es si tú estás dispuesto y-y seguro de mi… de lo nuestro.
—Rin… no mides esas consecuencias… es mucho lo que esto implica—susurró Sesshomaru acercando su cara a la de la chica —, pero… yo sí las sé y créeme que estoy completamente seguro de lo nuestro.
Antes de que la chica pudiese incluso procesar lo que él había dicho, comenzó a besarla con pasión acomodándose sobre su pequeño cuerpo e intentando controlar todo el deseo que había estado acumulando desde hace tanto tiempo. Las manos de Rin estaban aferradas de su cuello, respondiéndole a sus besos con nerviosismo e intentando seguirle el ritmo a sus frenéticos movimientos. Su yukata se había elevado lo suficiente para que Sesshomaru disfrutara de sus piernas libremente, causando escalofríos en la ahora cálida piel de la chica.
El youkai la sentía delicada bajo sus dedos, impresionado por la suavidad que poseía. Con hambre, se separó de la boca de Rin y repartió besos por su cuello, mordiendo suavemente su hombro. Acomodándose entre las piernas de la chica, se apoyó sobre un brazo para no aplastarla y tener libre acceso a su cuerpo sin dejar de besarla. Deslizó la yukata por el escote mostrando el inicio de sus pequeños pechos, los que lo excitaron como nunca, besándolos con desesperación. Un pequeño salto de la chica lo hizo detenerse y alzar su mirada al rostro de la humana. Rin estaba completamente sonrojada y lo miraba con los ojos muy abiertos. Recordó que la chica solo tenía quince años y que era una humana, por lo que recuperando su control le acomodó la yukata y la besó suavemente en los labios.
—Iremos con calma.
Rin lo continuó mirando tragando duro, pero sin decir nada.
El youkai se puso de pie y caminó hacia el balcón sin demostrar que su corazón estaba tan exaltado como el de ella. Siempre se había jactado de su autocontrol, pero hace pocos instantes lo había perdido por completo. Dejó que el frío aire lo refrescara y despejara su mente. No podía entender como toda su personalidad se veía cambiada con solo estar con ella.
Escuchó unos pasitos a su espalda y sabiendo perfectamente a quien le pertenecían, se volteó apoyando su peso en el balcón. Rin estaba frente a él y lo miró con seriedad. Sesshomaru alzó una ceja divertido con la actuación de la adolescente. ¿Qué estaría pensando esa humana ahora?
—Estoy cansada de esto —comentó la chica con el ceño fruncido y mirándolo molesta. Al ver que no había respuesta dio otro paso hacia él y se cruzó de brazos sonrojada. —Yo estoy capacitada para tomar mis propias decisiones y estoy cansada de que el resto se crea con el poder como para invalidar mi opinión.
—¿Y qué quieres entonces?
Rin se sonrojó, pero su mirada se mantuvo fija en él. Dio unos tranquilos pasos deteniéndose a escasos centímetros. Sin mediar más palabras, Rin llevó sus manos a su obi con movimientos temblorosos y lo desató con la mirada fija en él abriendo su delgada yukata, que suavemente se deslizó por sus hombros y cayó al piso.
Sesshomaru apreció la suave caída de sus pechos y la curva de su cintura, sintiendo que su excitación aumentaba al apreciar como Rin evitaba con el rostro sonrojado caer en la tentación de cubrir su centro. Recordó aquella vez que la presenció desnuda en el río, cuando descubrió los moretones y heridas a causa de su entrenamiento y a pesar de que se deleitó con su figura, la molestia de verla en esas condiciones ahogó toda posible excitación que había sentido inicialmente. Notó como la piel de la chica se erizaba por la fría brisa que se desplaza por los jardines y estuvo tentado a dejar de observarla y cubrirla con sus brazos para que no sintiera frío, pero al notar que sus pezones se endurecían, prefirió no moverse de su lugar.
Rin intentó controlar su respiración y el pudor que todo le causaba. ¿Acaso el youkai no pensaba moverse? Estaba completamente desnuda para él y solo recibía de respuesta una mirada. Inquisitiva, pero solo una mirada. Apretó sus labios sabiendo que era lo que Sesshomaru estaba esperando y una parte de ella lo odió por hacerla pasar esa vergüenza. Dio nuevos pasos hacia él, quedando lo suficientemente cerca que su nariz rozaba el pecho del demonio.
—Te quiero a ti. —respondió alzando la mirada y enfrentando a la penetrante mirada dorada que estaba sobre ella. Sentía sus mejillas ardiendo como nunca, pero aún así no se acobardó—Te amo Sesshomaru y quiero ser tuya para siempre… Quiero que seas mío para siempre.
Sesshomaru abrió los ojos sorprendido por lo directa que había sido la humana, dejándolo momentáneamente con la mente en blanco; pero solo fue un segundo, porque pronto sintió los labios de la humana sobre los suyos con dificultad. Había dado un salto para alcanzar su boca a lo que él reaccionó atrayéndola en un abrazo. Sus lenguas no tardaron en encontrarse y disfrutar de su sabor.
El youkai regresó a la habitación con la chica colgada a su cuello y la dejó caer sobre la cama sin dejar de besarla. Si ella estaba decidida, él no dudaría más. Quería a esa humana solo para él y estaba completamente dispuesto a acortar parte de su vida para que ella siguiese a su lado mucho más de lo que su naturaleza le permitiría.
Sintió las pequeñas manos de la chica luchando por sacarle su yukata por los hombros, ante lo cual él no pudo evitar sonreír contra el cuello que ahora besaba. El nerviosismo de la chica parecía haber desaparecido, ya que al lograr abrir levemente su yukata, sus dedos no perdieron el tiempo y comenzaron a cubrir su espalda y pecho. Él continuó bajando sus besos, deslizando sus manos por la cintura de la chica. Era tan pequeña… Con las demonios que se había involucrado anteriormente jamás había sentido la pasión que en ese momento la chica le provocaba con su menudo cuerpo ¡Ni que pensar en ternura! Ningún otro ser había logrado que él se enterneciera. Nuevamente, solo Rin lograba efectos en él.
Sus garras encontraron los pezones erectos de la chica y los apretó con delicadeza obligando a la chica a soltar un fuerte gemido, que hizo que su excitación aumentara aún más. Su boca se dirigió al otro pecho y sin soltarla de sus garras, lo besó y mordió con ansiedad. Rin gemía bajo de él moviendo sus caderas contra su estómago, respondiendo a su excitación. Cambió su boca al otro pezón, bajando su mano libre a las piernas de las chicas, apretándola contra él. Dentro de toda su excitación, sintió como la chica finalmente lograba sacarle los brazos de la yukata y ahora enterraba sus dedos en su espalda respondiendo a los estímulos que él le causaba.
Comenzó a dibujar un camino de besos por el centro de su pecho, bajando por su vientre y jugando con su ombligo. Lamió y chupó, dejando marcas y rasguños en la tersa piel. Alzó la mirada encontrándose con los ojos entrecerrados de la chica que lo miraba completamente expectante y sonrojada. El youkai, continuó mirándola mientras su boca se acercaba a su centro, por lo que pudo apreciar como la chica deba un respingón y un gemido cuando finalmente su lengua la tocaba. Sesshomaru lamió con ansias ese lugar que sabía que nadie más había siquiera visto, mientras sus manos acariciaban las piernas de la chica con una delicadeza extrema. Succionó la delicada zona, tomándola de las caderas para atraerla hacia sí. El aroma de la chica lo había drogado por completo, no prestaba atención a nada más que los fuertes gemidos y femeninas manos apretando las sábanas. Al sentir como la respiración de Rin se entrecortaba, subió con pequeñas lamidas hasta su clítoris percibiendo claramente como el olor de excitación de la chica aumentaba. La chica gritó estremeciéndose ante el placer y el sintió a su miembro palpitar con ansiedad.
La deseaba demasiado, pero quería que la humana disfrutara de esto tanto como él lo hacía con solo tocarla. Alzó sus manos y atrapó los pechos de la chica, apretándolos y masajeándolos, provocando gritos en la humana que estaba seguro se escucharían en todo el palacio. Sabía que esta era su primera vez y ella merecía toda la atención que le estaba entregando. Evitó una carcajada para no desconcentrar a la chica: por primera vez, el gran Sesshomaru no estaba siendo egoísta en la cama.
Su miembro palpitaba ansioso cuando luego de una succión en el clítoris de la chica, sintió sus músculos contraerse bajo sus labios y un fuerte grito alejó a Rin de la realidad por unos instantes. Sesshomaru se separó de ella con una sonrisa arrogante en su rostro y notó que Rin, con la mirada nublada y algo confundida, lo buscaba.
—No te asustes —le susurró al tiempo que se quitaba el resto de su ropa y se posaba completamente sobre ella —Lo que acabas de sentir, es solo placer.
La chica asintió algo perdida. Le sonrió con ternura y alzó los brazos hasta el cuello del youkai, acercándolo a su boca. Se besaron con ansiedad y Sesshomaru sabía que ya no podía resistir más. Abrió las piernas de la chica con sus rodillas y se acercó para unir sus frentes. El youkai la miró de forma interrogadora ante lo cual Rin asintió con los ojos brillantes y entregándole una nueva sonrisa. Lentamente Sesshomaru comenzó a introducirse en ella. Era una tortura, pero sabía que a las humanas le dolía su primera vez y lo que menos quería era causarle daño a Rin. Notó como la chica se tensaba bajo sus brazos, por lo que nuevamente la besó intentando distraerla del dolor. Sin embargo, no pudo evitar soltar un gemido de placer al sentirse completamente dentro de la estrecha chica. La observó y notó una pequeña lágrima corriendo por su rostro. Con delicadeza y evitando moverse, besó la lágrima causando una risita en la chica que no había dicho nada.
—No tengas miedo —le susurró besando ambos ojos. —Pasará.
Comenzó a moverse dentro de ella con la mayor lentitud que podía, resistiendo el placer que le causaba estar en el interior de la chica. Observó como el rostro de la chica cambiaba de muecas de dolor a de placer y como sus dedos que antes lo apretaban angustiosos ahora lo arañaban con ansiedad. Ver el cambio de la chica fue lo más excitante que había presenciado y ya sabiendo que no le estaba causando dolor, sus movimientos aumentaron disfrutando del apretado y caliente interior de la chica.
Rin cruzó sus piernas por la cintura del youkai, atrayéndolo hacia él todo lo que sus pieles le permitían. Sesshomaru continuó con sus estocadas sintiendo como el placer lo envolvía como nunca. Tomó las manos de Rin y las colocó sobre su cabeza, bajando su rostro hasta los pechos de la chica donde los mordió sin descanso. El aroma de Rin envolvía sus sentidos y sentía como el sudor de ambos comenzaba a mezclarse, dando un aroma único. La chica tenía los ojos fuertemente cerrados, bamboleándose por las estocadas que él le daba, enterrando sus uñas en la piel del youkai sin poder controlar las sensaciones que estaba sintiendo.
La tomó de la cintura y la alzó hacia él, quedando ambos sentados y completamente unidos. Tomó las caderas de la chica y le indicó que se moviera sobre él, a lo que pronto la chica reaccionó a hacer lo que se le indicaba. Sesshomaru observó como las mejillas rojas de la chica brillaban ante la tenue luz de la luna que se filtraba por el balcón; la pequeña silueta se contorneaba sobre él aferrándose a sus hombros y echando la cabeza hacia atrás. Había fantaseado con este momento muchas veces, más de las que alguna vez admitiría y tampoco jamás diría que sobrepasaba por mucho lo que se había imaginado. Rin despedía una sensualidad junto a una inocencia que no había considerado como deseable; pero allí estaba una vez más, Rin, rompiendo sus esquemas.
Besó su pecho y lamió hasta que se hartó. Tomó a Rin sin dificultad, sorprendiéndola, y la colocó sobre su estómago, dejándole la cadera levantada y volviendo a entrar en ella de una sola estocada. La chica gimió con tal fuerza que Sesshomaru estuvo seguro que resonó por todo el palacio y él se esforzó por mantenerla en ese éxtasis. Sus movimientos se volvieron más fuertes, sujetando a la chica fuertemente por las caderas, ya que los brazos de ella no resistían el impulso. La silueta del cuerpo femenino se estrellaba contra su cuerpo provocándole espasmos en su columna que lo recorrió por completo.
Gruñendo se detuvo y volvió a girar a la chica quien con los ojos entrecerrados respiraba entrecortadamente.
—Sesshom—
La interrumpió ingresando nuevamente en ella con fuerza y rapidez, haciendo que la chica se aferrara a su espalda enterrando sus uñas. Sintió como el orgasmo se acercaba a él y sin pensarlo dos veces lamió intensamente el espacio entre el cuello y el hombro, mordiéndola con fuerza al tiempo que alcanzaba el éxtasis. Alejó sus colmillos y lamió la herida sintiendo únicamente la respiración de la chica. Buscó su mirada, encontrándose con unos brillantes ojos castaños que lo miraban alegres.
—No dolió…la mordida quiero decir… Soy yo. —susurró la chica con lágrimas apareciendo en sus ojos.
Sesshomaru se colocó a su costado y la atrajo hacia su pecho, donde los cubrió con una sábana.
—¿Alguna vez lo dudaste?
Escuchó como Rin soltaba una risita mesclada con un sollozo y se aferraba a su pecho con alegría.
Y no quería que se soltase de él, jamás.
Se giró intentando acomodar su cabeza en la suave almohada, pero recibió un molesto rayo de sol en pleno rostro. Pestañó con pereza, estirándose en el futón, pero de inmediato se arrepintió sintiendo como cada músculo de su cuerpo le reclamaba. De pronto, recordando la noche anterior abrió los ojos sentándose en la cama con rapidez y observó a su alrededor impactada. Estaba en la habitación de Sesshomaru como había estado todos los últimos días, pero no de la misma, partiendo por el hecho de que estaba completamente desnuda y llena de mordidas, marcas de besos y algunos moretones.
Se cubrió con la sábana hasta más arriba de su cabeza azorada por la vergüenza y apretando los labios para que el grito de emoción no saliera de su boca.
—No sacas nada con callar ahora, si anoche todos te escuchamos.
Rin se destapó y horrorizada vio a Kagome entrando a su habitación con una sonrisa pícara en su cara .
—¡¿Qué?!
—No necesitamos tener oído superhumano para haber entendido qué pasó anoche —dijo mientras le dejaba un poco de ropa sobre una silla a un costado. —No lo he preguntado, pero creo que hasta Miroku y Sango te oyeron.
Rin se tapó la cara con las manos más avergonzada de lo que nunca había estado en su vida.
—¡Estoy bromeando! —rio Kagome cruzándose de brazos —Me enteré solo porque al entrar acá sentí que el aroma era distinto… Y el collar que llevas me lo da a entender también.
Rin bajó su mano notando solo en ese segundo que el collar que llevaba puesto. Era el collar que la anciana Kaede le había regalado, pero el dije perlado ahora tenía incrustrada una piedra negra con luz blanca en el centro, igual a la que Kagome ostentaba en su cuello.
—Tienes energía demoniaca ahora… junto con tu espiritual. —le aclaró la miko. —Veo que mi visita del día de hoy para revisarte es totalmente innecesaria, estás completamente sana. —caminó hacia la salida despidiéndose con la mano —Volveré a mi época unos días. —llegó a la puerta y antes de cerrarla se volteó con una risita —Nos vemos… cuñada.
En cuanto la puerta se cerró con esa última palabra Rin sintió una nueva emoción en su corazón. Ahora era la compañera de Sesshomaru. Y olvidando completamente su desnudez se puso de pie de un salto y comenzó a bailar por la habitación, ignorando como un youkai de ojos dorados la miraba desde afuera divertido.
¡Hola! Desde octubre que no publicaba... Wow! Cómo pasa el tiempo. Chicas, estos meses han sido de locos, primero tuve que terminar mi tesis, luego se me echó a perder el teclado del netbook, luego trabajé para ahorrar para un nuevo pc, luego empecé el estudio para mi examen de grado (examen que te obliga a estudiar toda la materia de la carrera para una sola gran prueba), obtuve mi pc nuevo, luego me fui a la playa y ahí avancé la historia! en el netbook de mi novio y ahora entre estudio y pega, he logrado finalmente completar uno.
Uff que manera de que me costase!
Además empecé un proyecto de gameplay de videojuegos de zombies que pronto subiré a youtube, además de una pequeña investigación respecto de ellos, que me pide mucho tiempo. Sin considerar que este fin de semana doy la prueba militar (evaluan mi manejo en la espada) en mi grupo de recreación medieval... ¡No me había dado cuenta de todo lo que he hecho!
En fin, este capítulo lo leí al menos 5 veces para ver que pasaba con la trama y las cinco veces lo cambié. En fin, ya está en camino el siguiente y a penas suba éste seguiré escribiendo el correspondiente.
¡Disculpen la demora!
En fin... Agradecimientos!
serena tsukino chiba: A mi me da penita Michael, queda como un esperpento :C Gracias por siempre leer y pasar a comentar!
Guest: Muchas gracias por tus halagos! Que hiciste sonrojar a penas lo leí. Espero ser tan adictiva también en otras áreas creativas! Doy lo mejor de mi en cada proyecto y me alegro que así se sienta. Gracias por pasar y comentar!
Zakura Naiguino: Muchísimas gracias a ti por leerla! Espero hayas disfrutado el SesshxRin de este capítulo que me ha costado un montón! Seguiré la historia con todo el power posible! Gracias!
gcfavela: Jajajaj sería un sueño hecho realidad, pero dudo que eso pase alguna vez :C Me alegro que mi forma de redactar te sea amigable y logre plasmar de forma correcta la historia. Muchísimas gracias por tus palabras!
nadaoriginal: De verdad te dio miedo? Yey! Lo logré! Jajajjajaj, eso me costó bastante! Digamos que el capítulo entero fue un desafío. Michael :C pobrecillo :C
Maizpalomero: Uy! Quizás ahora no estás tan segura de ese resultado! Chan-chan! Veremos que les depara el destino -o mis dedos- a esos loquillos. Gracias por comentar!
Guest: Sii continuaré! Lo trminaré aunque me demore! UF! GRACIAS! El que me digas que no está trillado y tiene coherencia me hace sentir muy safisfecha, porque hay veces que tiendo a caer en el cliché y a penas me doy cuenta, lo elimino! Jajjaj Gracias por leer!
AbiTaisho: SÍIIII! Continuará en nuestras vidas jjajaja, no te preocupes, lo terminaré sea como sea. Gracias !
SerenaSaori: Me alegro que aún no puedas predecir que pasará, me he esforzado por evitar eso xDD Creo que en el siguiente cap, le daré un empujón a la trama para acercarla lo más posible a la gran batalla. No quiero alargarlo más de lo necesario, pero me complica que queden partes inclonclusas. En fin... gracias por siempre leer!
Jachagaco: Te extrañaba :C pero te entiendo completamente, así que no tienes porqué disculparte. Intenté tomar los pequeños gestos de Sesshomaru como guía para imaginar como cambiaría. Es lo más dificil que me ha tocado xD Respecto a lo del futuro... exacto, nada asegura como sucederán las cosas. ¡Quizás todo cambie! ¡Quizás muera alguien importante! o quizás no :B Habrá que esperar. Que bueno que te gustó lo de General Inu! En mi cabeza es perfecto también. Y que Zettai te de asco me hace llorar de emoción: el saber que logro esas cosas me hacen muy feliz. Nos leemos pronto! Prometo no desaparecer tanto tiempo si tú haces lo mismo. Gracias!
Estefania: Admito que no ver tu comentario inmediatamente luego de subir el cap, me puso nerviosa, pensé ¿Y si no le gustó?, pero me alegro saber que no es así. Y me alegro que haya logrado una evolución lógica de cada personaje! Ha sido una de mis metas. Muchas gracias por todo tu entusiasmo!
xelsita: Jajajja espero que la sorpresa sea en el buen sentido! Ahora veremos que le depara el futuro a estos chicos. Saludos!
Cindy 04: Siii quiero pronto ya hacer la batalla final, creo que al fin he cerrado los espacios para poder continuar con libertad. ¿Qué es lo que pretenden? poder, ahora la duda está en cómo lo obtendrán. Muajajajjaj. Saludos!
Claudia: Gracias! QUe honor! Espero que hayas disfrutado este cap. también! Saludos!
Claudy: Espero verte nuevamente por aquí! muchos besos!
Anglica: Gracias! podrías pasarte por los oneshot que tengo y que están vinculados a esta historia! Te agradezco tus palabras!
Guest: Espero que te haya gustado el 11 !
Corazon de Limon : Jjajajaj mi sexy historia tiene un sexy Sesshomaru. Muchas gracias ! Espero te haya gustado este cap. también!
Nanika-T : Empecé este fic para llenar esos mismo vacíos y ahora me siento más en paz con el final oficial de InuYasha. Me alegro que te haya gustado y mejor aún que seas de Chile y estudies la misma carrera que yo! Gracias por entenderme y si necesitas ayuda en algo de la carrera, estoy disponible :D Gracias por tus palabras!
Zakura Naiguino : Fue una agonía que quedara bien, espero eso haya compensado un poco tu sufrimiento :C
MisakiAyuzawa: Lectora fantansma! Le respondí los anteriores también! Jajajja. Que bueno que te haya gustado el capítulo y en sí toda la historia. Bien! descubriste lo de la boda! Una pista introducida jajajaja. Perdón por la demora :C no quería hacerte sufrir, pero prefiero que esperen un poquito más a entregarles algo que no tiene la calidad mínima para satisfacerlas. Gracias por leer mi historia!
Bueno chicas, les agradezco como siempre sus palabras y espero y haré lo posible que a la vuelta de mi prueba de espada -que espero pasar-, me pondré las pilas con esto.
Muchos Besos!
Saludos desde Chilito!
Astron.
