Capítulo 26

Antes del caos.

No recordaba estar tan furiosa antes. Dio vuelta el cajón del escritorio y continuó buscando alguna pista, algún papel, algo que la ayudase a encontrarlo. Se paró en medio de la habitación y frustrada miró a su alrededor: todo estaba hecho un desastre, había literalmente desbaratado todo.

Aguantó el nudo en su garganta, intentando calmar la angustia que sentía. Desde que había estado en el Templo un desagradable presentimiento se había apropiado de ella y sentía que ya no tenía tiempo. Ni siquiera había regresado a su casa: luego de su encuentro con Akira el departamento de Ryu había sido el destino. No sabía con exactitud cuánto tiempo llevaba buscando, pero aún no encontraba nada, nada que le dijera donde podía estar su amigo.

Se arrojó al piso cansada y frustrada y tomó uno de los pocos bolsos que aún no revisaba y hojeó los cuadernos en su interior. Era de la Universidad y tenía escasos apuntes de una de sus asignaturas y allí garabateado en un margen de la hoja, un pequeño mapa. Observó el mapa con el ceño fruncido intentando reconocer el lugar por si le servía de algo. Ese pasillo largo… luego escaleras… El corazón se le detuvo: ella sabía a qué correspondía ese mapa, lo había visto al perderse hace algunos años.

Se puso de pie tan rápido como pudo y dejando sus cosas en el departamento, salió del lugar.

¿Cómo era tan ciega? ¡Había estado allí mismo!

Pidió un taxi y en menos de quince minutos ya estaba cerca del templo. Esperó impaciente que oscureciera y que la calle estuviera despejada para escalar el muro que rodeaba el Templo. Cayó limpiamente sobre el jardín agradeciendo haberse puesto pantalones en ese frío día y corrió sigilosamente hasta una ventana trasera que daba a la cocina y recordaba que siempre la mantenían abierta. Esa noche no era distinto y pudo colarse sin problemas. El Templo estaba silencioso, pero por precaución disminuyó completamente su presencia y mantuvo sus sentidos completamente abiertos, atenta a cualquier amenaza.

Recorrió los pasillos esquivando a los monjes que paseaban por el lugar, terminando sus labores o yendo a descansar, pero finalmente llegó a la puerta que estaba buscando sin que nadie la viese. Se concentró en sentir energía a su alrededor y la calmó el hecho de sentir a Akira lejos, en su habitación. Abrió el candado que cerraba la puerta con sus propias manos, agradeciendo que tuviera mucha más fuerza que lo normal e ingresó al estrecho corredor donde descendían unas escaleras a las que no le veía fin. Bajó por ellas luego de cerrar la puerta tras de sí, pero al girar hacia el interior del corredor se paralizó de angustia: el olor de la sangre de Ryu estaba en todas partes.

Con sus sentidos al límite, bajó lo más rápido que pudo, saltándose los escalones y sintiendo como el aroma de su amigo se hacía más potente. Finalmente llegó a lo que escasamente pudo notar como una amplia habitación. Solo una antorcha iluminaba un costado del lugar, pero ignorando todo lo que estaba allí, se dejó guiar por el aroma de su amigo, el cual la hizo caminar por un corto pasillo con una puerta de madera y acero al final. Se acercó a la pequeña ventanilla que ésta tenía y pudo identificar con dificultad la silueta de su amigo sentado contra la pared. Volvió a forzar la cerradura donde tuvo que aplicar mucha más fuerza y finalmente ingresó a la habitación con un rechinido de las bisagras.

—¿Ryu?

No contestó a su llamado. Se acercó lo suficiente a él como para ver que estaba inconsciente. Apenas notaba su figura por una débil antorcha que estaba en lo alto del calabozo, pero pudo observar ambas muñeras amarradas contra la pared con grilletes. Se acercó a su pecho y con alivio notó que respiraba.

—¿Ryu? Por favor, despierta… —susurró la chica golpeándole las mejillas.

Nuevamente no hubo respuesta. Necesitaba sacarlo de allí para poder ayudarlo, puesto que temía que el utilizar energía pura para curarlo le diese aviso a Akira que ella estaba allí. Intentando mantener su cabeza fría a pesar que sentía que su corazón iba a salirse de su pecho, intentó romper las cadenas que unían los grilletes a la pared, pero estás al ser de acero era mucho más difíciles de romper.

—Maldición —gimió sintiendo su piel rasgarse por el metal.

Siguió jalando con todas sus fuerzas, omitiendo el punzante dolor que sentía en sus manos, hasta que finalmente sintió como un eslabón de la cadena se abrió lo suficiente como para poder soltar a su amigo. Hizo lo mismo con la otra cadena, aplicando toda la fuerza que podía. Finalmente logró liberar a su amigo que aún no recuperaba la consciencia. Lo tomó con dificultad por bajo sus hombros y lo arrastró a fuera del lugar y por las largas escaleras. Intentaba no realizar ningún sonido extra, pero el pesado cuerpo de Ryu no le hacía las cosas más fáciles. Se detuvo en la escalera, recuperando el aliento y aprovechando la oportunidad de sentir alguna presencia. Cerró los ojos concentrándose, pero por suerte no sentía nada. Apoyó a Ryu contra la pared para descansar unos segundos cuando sintiéndolo en un solo segundo, logró agacharse para evitar que un brazo la agarrara por el cuello.

Michael estaba hecho un desastre, la piel estaba verdosa y sus ojos idos.

—Michael, ¿qué- -

El humano intentó agarrarla sin decir una sola palabra y ella, solo por reflejo se apoyó contra la pared y lo golpeó en el pecho aplicando energía pura, haciendo que rodara escalera abajo en donde quedó inmóvil.

¿Lo había matado? Se llevó una mano al pecho, recuperándose de la sorpresa y con el temor cruzando por su ser, pero no tenía tiempo. Tomó nuevamente a Ryu por debajo de los hombros y comenzó a subirlo. Le hubiera gustado llevarse a Michael, pero no podía con ambos y había elegido a Ryu.

Sintiendo como sus músculos se quejaban después de interminables minutos había logrado sacarlo del largo pasillo. La puerta estaba abierta hasta atrás, dándole a entender que Michael había entrado por allí sin que ella pudiese percatarse. Con aún más miedo, volvió a juntar la puerta con la esperanza de ganar tiempo y arrastró a su amigo hasta la cocina, donde salieron por la puerta trasera. Sin embargo, Kagome no se detuvo, siguió corriendo con su amigo arrastrando los pies hasta el muro donde dio un salto lo suficientemente alto como para lanzar a Ryu al otro lado y luego saltar ella.

Habían salido del Templo, pero aún no estaban seguros.


¿Por qué tenía que pasarle esto a ella? Siguió caminando por el salón intentando controlar su ansiedad.

—Ya, mocos- digo ama. Verás que el Amo Sesshomaru controlará toda la situación.

Jaken intentaba controlar la ansiedad de la chica, aunque él mismo estaba asustado.

—Mi señora, debe calmarse…

Yukiko intentaba hacer lo mismo por su parte, con una apariencia mucho más controlada que el pequeño youkai, aunque en su cabeza rondaba la misma incertidumbre.

—Primero… basta con eso de ama—exclamó Rin deteniendo su paseo y observándolos nerviosa. —Me tienen histérica con eso. Soy Rin, eso es suficiente. Y segundo, ¿cómo quieren que me calme? —exclamó llevando sus manos a su cabello de manera dramática. —Sesshomaru lleva una hora con su madre en el salón de recepciones y yo no tengo idea que está pasando.

Yukiko y Jaken se miraron con una mueca en sus caras sin saber cómo responder. Rin continuó paseándose por el lugar apretando las mangas de su kimono. Yukiko le había aconsejado cambiarse la ropa a una más elegante para que en caso de que tuviera que presentarse ante la madre de su pareja y ahora la estaba arrugando.

—¿Estará molesta por que eligió a una humana? —preguntó mirando por la ventana hacia la lluviosa tarde. —¿Por qué me eligió a mi?

Yukiko apretó los labios sin saber qué decir. Estos últimos días al lado de la chica las habían unido más de lo que alguna vez pensó que pasaría entre seres así de distintos. No pudo evitar sentirse impotente por no poder ayudarla.

—Debería sentirse muy orgullosa.

La voz de Jaken salió firme mientras la miraba fijamente. Rin se giró mirándolo sorprendida mientras el yokai continuaba.

—Eres la humana más valiente y fuerte que conozco—dijo arrugando el ceño —Capaz de seguir a dos youkai sin miedo y logrando cambiarlos solo siendo tú. Llegaste al corazón del amo como jamás nadie ha estado y te ganaste el respeto de todos sus seguidores. —dio unos pasos hacía la impactada humana —Te convirtió en su compañera porque nadie más que tú podría estar a su lado. Con tu corazón humano y todo, lograste que finalmente el amo buscase algo más que poder… —levantó su báculo y le señaló su corazón —Solo tú, una humana, logró que el amo al fin fuera feliz.

Bajó el báculo y la miró con seriedad. Rin tenía los ojos extremadamente brillosos y aguantando las lágrimas se agachó y abrazó al renacuajo que de inmediato se quejó pidiendo ser soltado.

—Gracias señor Jaken —susurró la chica apretándolo con fuerza haciendo que el youkai se quedara quieto —Lo quiero mucho.

Unos golpeteos en la puerta y un sirviente indicando que se requería de la presencia de la ama en el salón de recepciones hizo que finalmente la humana se alejara del youkai.


—¡No está por ninguna parte!

Shippo se paseaba por la casa de Kagome, donde la familia de ésta estaba reunida. El kitsuke acababa de llegar de recorrer todo el barrio de la miko sin encontrarla. La chica llevaba todo la noche y el día desaparecida e InuYasha y sus amigos habían estado barriendo el lugar.

—En el templo no saben dónde está ella.

John y Yumiko habían ido al templo para ver, lo más sigilosamente posible, si la miko estaba allí, pero todos negaron haberla visto ese día.

El hermano de Kagome miró por la ventana angustiado, cuando vio un destello plateado apareciendo en su entrada.

—¡¿Apareció?!

InuYasha parecía un demente, estaba completamente empapado por sudor, los ojos abiertos como maniático y su ropa moderna desastrosa a causa de correr sin parar.

—La vieron ayer en el templo, pero dijeron que se fue muy temprano luego de hablar con Akira. —informó Yumiko con voz de ultratumba.

—¡Maldita sea! —gritó InuYasha golpeando un muro. La sangre brotó de su puño, al tiempo que su mirada estaba cubierta con su flequillo. Nunca se había sentido tan desesperado y angustiado, sentía que su corazón estaba destrozado y tenía poca noción de lo que estaba pasando.

—Fuimos al departamento de Ryu —continuó John, provocando que InuYasha levantara la cabeza de golpe. —Estaba todo desordenado y Yumiko identificó restos de aura de Kagome.

—¿Dónde vive? —exclamó InuYasha lanzándose sobre John.

—No pudimos rastrearla —continuó entendiendo las intenciones del hanyou. —Ya lo intentamos.

—¡Pero puedo seguirla con mi olfato! —gritó InuYasha girándose hacia ella, pero sin soltar la ropa de John. —¡Díganme donde está!

Gritó tan fuerte que Yumiko retrocedió un paso asustada. John de inmediato lo tomó de la ropa dispuesto a calmarlo de un solo golpe, cuando una delicada mano impactó con fuerza la mejilla de InuYasha. La señora Higurashi bajó la mano con el rostro serio y miró duramente a InuYasha. Shippo observó como InuYasha bajaba las manos y se giraba hacia la mujer con la mirada baja. Ahora entendió de donde venía el carácter de Kagome.

—Primero InuYasha: cálmate —exclamó la mujer con firmeza —Segundo: Deberías confiar en mi hija.

Los jóvenes se voltearon hacia ella confundidos por ese comentario.

—Ella es una sacerdotisa muy capaz —comentó el abuelo de la miko bebiendo de su té con absoluta calma sentado en la sala —Si no sabemos noticias de ella es porque consideró que era lo más adecuado.

—¿Pero y si ella está en algún peligro? —preguntó Shippo angustiado.

—Nos lo hará saber —sonrió la madre de Kagome apretando el hombro del niño.

La mujer vio como InuYasha seguía con la mirada baja apretando los puños con ira. Se acercó a él y le tomó una mano con delicadeza, el hanyou no la miró, pero aceptó que la mujer lo consolara con ese simple gesto.

—Esperemos InuYasha… y confía.

InuYasha escuchó a su suegra y sintió ganas de salir corriendo de allí a buscar a su mujer, pero por primera vez, hizo caso a un mayor y esperó. En ocasiones debía ser más inteligente que impulsivo.


El salón estaba en completo silencio cuando ella ingresó. Sintió la tensión del ambiente, pero mantuvo la cabeza en alto mientras se colocaba frente a la pareja de youkais. Sesshomaru estaba sentado en su clásico asiento con expresión molesta y su madre, de pie a un costado de él la miraba divertida.

Al llegar frente a ellos, la chica hizo una suave reverencia y esperó aplicando toda la actuación que tenía para no mostrar lo histérica que estaba en ese momento. Sesshomaru observaba a su madre sin dirigir la mirada a la chica, por lo que ella hizo lo mismo.

—Así que al fin nos vemos de nuevo —comentó la mujer youkai dando algunos pasos hacia ella —. Me alegro que esta vez no sea en las piernas de mi hijo.

Una especie de gruñido salió de la garganta de Sesshomaru, al tiempo que Rin bajaba la cabeza avergonzada, pero de inmediato y con una valentía inusitada, levantó el rostro colocando una suave sonrisa.

—Para evitar tales situaciones nuevamente, le ruego que informe de su visita. Así además podremos prepararnos para atenderla como corresponde.

Irasue alzó una ceja, mientras Sesshomaru se ponía de pie y se acercaba hasta uno de los ventanales.

—Has crecido bastante, humana —continuó Isarue moviendo parte de su ropa con delicadeza —Y conseguiste que mi hijo te mordiera… ¡Bravo!

Rin esta vez se mordió la lengua. La youkai buscaba provocarla y debía ser más inteligente que eso.

—No puedo creer que no me haya avisado. ¡Es igual a su padre! Mordiendo a una humana… De tal palo tal astilla—exclamó mirando de reojo a Sesshomaru—. Y pensar que gracias a mí, estás viva —suspiró la youkai con aires dramáticos mirando con molestia a la chica.

—Ya hablaste con Rin, ahora si acabaste, te ruego que te marches.

Sesshomaru se había volteado hacia su madre más molesto que antes. Odiaba que le recordaran el peligro al que la chica se vio sometida.

—¡Quiero conocer a la compañera de mi hijo!

—Sesshomaru, es normal que las madres se preocupen por sus hijos —sonrió Rin con amabilidad evitando que el youkai respondiera—Señora Irasue, ¿desea algo de beber? ¿Le parece ir al salón para estar más cómodas?

La youkai volvió a alzar la ceja, pero con una carcajada que parecía eterna, asintió siguiendo a Rin, saliendo del salón y dejando finalmente a Sesshomaru congelado y solo.

—¡Jaken!

El youkai no tardó en aparecer ante su amo, puesto que junto con Yukiko estuvieron esperando cerca del salón.

—Acompáñalas y mantén a Rin a salvo.

Sin más Jaken desapareció del lugar.


InuYasha se había marchado nuevamente en búsqueda de Kagome sin éxito. Shippo había regresado a la época antigua para informar a sus amigos y ver si la chica aparecía por allí, cosa prácticamente imposible, pero que le permitía sentir que hacía algo.

Ya caía la tarde cuando InuYasha volvió sin pistas. Había ido finalmente al departamento de Ryu, sorprendiéndole y preocupándole lo desordenado que estaba, pero no había podido continuar el rastro de la chica. Miró el té que su suegra había colocado frente a él evocando los momentos en que podía seguir a la chica sin problemas hasta su escuela. ¿Por qué ahora no podía realizar lo mismo ahora?

Un timbre sonó, pero él lo ignoró perdido en sus pensamientos. Sin embargo, el grito de su cuñado lo trajo de vuelta.

—¡Claro! Quédate allí. Sí… Sí.. ¡Oh por Kami, te quiero matar! ¡Ya te dije que sí!

Las pisadas rápidas de Sota siguieron esos gritos y pronto Sota aparecía con una enorme sonrisa en su rostro.

—Era ella. Dijo que está en la mansión, que InuYasha sabría donde es, que la fuera a buscar.

InuYasha no supo de su cuerpo en ese momento. Solo corrió lo más rápido que pudo, sin detenerse ni un segundo. Al llegar a su destino no se molestó con golpear la puerta, la abrió de un solo golpe reventando la cerradura y siguió el olor de su mujer ignorando a todos los que estaban en el lugar.

—Kagome…

La chica estaba en una cama con las manos vendadas y unas fuertes ojeras en su rostro. Junto con ella, Rin de esa época terminaba de darle una especie de sopa.

—Hola.

El hanyou se acercó a ella y la abrazó con fuerza. La miko le correspondió con alivio, su sola presencia la hacía sentir mejor.

—¡¿Dónde mierda estabas?! —le gritó separándola de él agarrándola por los brazos. —¡¿Sabes la angustia que me hiciste pasar?!

—Todo pasó muy rápido y no tenía cómo avisarte… —respondió la chica con suavidad. —Apenas y pude llegar hasta acá.

—¿Y tú no pudiste avisarme? —gruñó InuYasha girándose hacia Rin que ya se retiraba de la habitación para darles espacio.

—Ah, no InuYasha. Yo no voy a aguantar tu mal humor. —exclamó la mujer alzando una mano despectivamente. —Kag, iré a ayudarte con Ryu a la otra habitación, te mantendré al tanto.

La mujer salió del lugar dejando a un InuYasha completamente ceñudo y confundido.

—Mi otro yo está con Ryu que tiene muchas heridas y un gran bloqueo energético —explicó Kagome acomodándose con quejidos en la almohada.

—¿Y qué fue lo que pasó? ¿Cómo es que llegaste acá? ¿Dónde estuviste estos días?

La miko no tardó en explicarle todo a su compañero con lujo de detalles. InuYasha escuchaba enfureciéndose cada vez más, Kagome incluso tuvo que detenerse en varias ocasiones para que el hanyou dejase de insultar al aire.

—Ya, si dejaré de maldecirlo —exclamó InuYasha cuando vio que Kagome tenía intenciones de interrumpirlo al terminar su relato. —Pero no entiendo por qué no avisaste a penas llegaste acá.

—Las cadenas que sujetaban a Ryu, absorbían energía vital—explicó la chica —. Sesshomaru lo descubrió al sacarle las que quedaron en las muñecas de Ryu. Fue muy difícil romperlas y como estuve en contacto con ellas mucho tiempo, absorbieron bastante de mi energía. A penas llegué acá y les expliqué brevemente lo que pasaba, me desmayé. A penas estuve consciente me comuniqué con ustedes. Nuestras otras versiones prefirieron esperar a que despertara antes de cometer una imprudencia.

InuYasha soltó un suspiro de agotamiento, sentía su cuerpo agotado. Se había sentado en la cama junto a la chica mientras ésta terminaba de relatarle lo que había pasado. Ahora que sabía que Kagome estaba bien, nada importaba. Su mundo volvía a existir.

—Entonces Akira está detrás de todo esto —dijo InuYasha con un gruñido.

—No puedo creer que nos tuviera engañados tanto tiempo. —dijo Kagome negando con la cabeza —Tiene que estar vinculado con Zettai, pero no sé como…

La puerta se abrió de golpe dejando ver nuevamente a Rin, pero con una apariencia mucho más pálida.

—Deben venir a escuchar esto.

Ryu estaba con los ojos semicerrados y hablaba con mucho esfuerzo, pero no pudo evitar sonreir a ver a Kagome junto a él.

—Mi monstruo se convirtió en mi salvadora… —susurró con esfuerzo.

—Oh… Ryu… —lloró la chica sentándose en la cama a su lado y tomándole una mano. —¿Por qué no nos dijiste? Te hubiéramos ayudado.

—¿Y exponerte? Jamás… —susurró su amigo de vuelta —Eres mi hermanita Kag, ¿recuerdas?... Pero… necesito decirles algo importante…

Sesshomaru, Rin y Kagome estaban en la habitación escuchando, además del matrimonio del presente y todos aguantaron la respiración a la espera de lo que el chico estaba por contarles.

—Akira y Zettai… están esperando que la luna… —tosió levemente —sea llena. Esa noche, generarán un portal… y su poder será mayor. No entiendo por qué, pero será esa noche. Habrá muerte en ambos tiempos…

—¿Dices que lucharán tanto en el Sengoku como en este tiempo? —preguntó Kagome del futuro.

—Planean destruirlos… Ustedes lo detuvieron en el pasado, no sé cómo, pero ahora todo es distinto —continuó Ryu con esfuerzo —Este presente ya no es su pasado.

InuYasha y Kagome de ese tiempo se giraron para observar a sus versiones mayores quienes apretaban los labios angustiosos.

—No podemos permitir que esto siga sucediendo —comentó Sesshomaru que se había mantenido algo alejado de la conversación.

—No lo permitiremos —asintió Rin decidida.

—Son más fuertes de lo que ustedes enfrentaron —comentó Ryu cerrando los ojos con cansancio —Debemos tener cuidado…


Sesshomaru observó cómo su madre y compañera bebían té a la lejanía. No podía entender como la chica había logrado estar tantas horas junto a la desesperante de su progenitora y que nada malo pareciera estar pasando. Jaken estaba cerca de ellas, así como Yukiko, atentos a cualquier posible problema que la youkai quisiera ocasionar.

Sintió la presencia de alguien tras él, pero no se inmutó mirando fijo a las dos mujeres que en ese momento hablaban seriamente.

—Amo Sesshomaru.

Con molestia se giró, reconociendo a uno de sus sirvientes.

—Mensaje para usted.

Recibió el pergamino y no tuvo que decir nada para que el mensajero se marchara de inmediato. No tenía ningún sello, solo una cuerda lo cerraba. Lo abrió con parsimonia no reconociendo la letra descuidada del emisor.

"Próxima luna llena. Prepárate.

I."

Apretó el pergamino, arrugándolo de inmediato. La próxima luna llena sería dentro de una semana. Alzó la vista captando justo el momento en que finalmente ambas mujeres terminaban su conversación y salían del salón. Sesshomaru se giró comenzando su camino hacia el interior del palacio mientras en su cabeza comenzaba a planificar como hacer que su loca compañera no lo acompañase en esa batalla.

—¡Hijo mío!

La voz de su madre lo trajo a la realidad. Ambas mujeres lo observaban y Sesshomaru no pudo evitar sentirse orgulloso, al ver a la mujer frente a él. La humana se veía tan respetable y elegante como lo era su madre, no tenía absolutamente nada que envidiarle: su postura, sus gestos, su forma de expresarse… Su compañera era una Señora de pies a cabeza, pero lo más maravilloso de todo, es que detrás de todo ese comportamiento adquirido, ella seguía siendo Rin. La misma Rin que lo encontró herido e intentó cuidar de él a pesar del peligro que eso implicaba.

—Ya me marcho —continuó la youkai caminando hacia él —. Espero que para la próxima visita podamos compartir más tiempo.

Sesshomaru se mantuvo impávido como siempre, pero la duda sobre qué había dicho Rin para que su madre se viese tan contenta y se fuese tan pronto se implantó en su mente. Recibió una caricia de su madre en su rostro que lo hizo arrugar el ceño confundido, puesto que no recordaba que su madre jamás hubiera hecho eso con él.

Finalmente, la youkai se fue con toda su elegancia y belleza, y el ambiente se relajó notablemente. A penas la mujer cruzó el umbral y desapareció en el cielo, Rin sin darle tiempo a nada, se marchó diciendo que se cambiaría de ropa.

—Jaken.

El youkai apareció enseguida e hizo una pequeña reverencia ante su señor.

—¿Y bien?

—Amo, me fue muy difícil escuchar la conversación, ya que la señora Rin supo de inmediato las intenciones y nos mantuvo junto con Yukiko a una distancia que nos fue imposible escuchar con claridad —explicó Jaken nervioso —. Sin embargo, toda la conversación fue tranquila y si bien en ocasiones su madre se ofuscó, la Ama lo mantuvo controlado.

Sesshomaru no continuó escuchándolo, simplemente se giró y salió del salón dejando a un aliviado Jaken solo.

—Cómo tiemblas… —se burló Yukiko que había estado escuchando la conversación.

Jaken se sobresaltó ante la frase e insultándola sonrojado se marchó del lugar acompañado de las risas de la youkai.

Cuando ingresó al dormitorio encontró a Rin colocándose su yukata más cómoda. La chica se volteó a verlo y algo avergonzada, se cerró la tela sobre su cuerpo. Sesshomaru rodeó a la chica y la observó sin decir ni una sola palabra. Ella, ignoró su mirada instigadora y comenzó a colocarse el obi en completo silencio, sin embargo, Sesshomaru notó como el nerviosismo delineaba sus movimientos.

—¡Arg! Está bien, te diré que pasó con tu madre.

Sesshomaru alzó una ceja divertido del hecho de que con solo mirarla, la colocara lo suficientemente nerviosa como para que hablase sin que él emitiese sonido alguno.

—Pero solo te diré un poco —continuó la chica, tomando su ropa y dejándola ordenada a un costado.

Sesshomaru continuó en silencio, esperando a que la chica hablara.

—Lo único importante de toda la conversación es que tu madre está tranquila con la decisión que tomaste de elegir a una simple humana como compañera, porque a final de cuentas ya lo hiciste.

Rin empujó el taburete donde había colocado su ropa con molestia. Al parecer finalmente estaba liberando toda la frustración que le causó la conversación con su madre.

—No te debí dejar sola con ella.

—Tenía que ser así —masculló Rin negando con la cabeza.

Una serie de patadas fue recibida por el taburete, mientras Sesshomaru esperaba pacientemente que la chica se calmara. Rin dio una última patada que volteó el taburete y soltó un suspiro mientras echaba su cabeza hacia atrás.

—Ahora entiendo por qué tu eres así —sonrió de lado dirigiéndose a él.

Sesshomaru alzó ambas cejas acercándose a ella y tomándola de la cintura, la miró a los ojos.

—¿Perdón?

Rin ahogó una risa al ver el desconcierto que su compañero. Alzó los brazos hasta sus hombros y se permitió sonreír más relajada.

—Digamos que tu madre, no es la mujer más cariñosa que he conocido—Se puso en puntillas y alcanzó sus labios, dándole un suave beso —. Por eso te gusté ¿cierto? Porque soy completamente distinta a lo que habías vivido antes.

—Que confianza…

—Apuesto a que te gusté desde que era niña —continuó la chica burlesca jugando con su cabello.

—¿Me crees un pervertido? —arrugó el ceño el youkai.

—Sí —respondió la chica riendo divertida.

—Te recuerdo —continuó Sesshomaru acercándola más a su cuerpo, haciendo que la chica se encorvara hacia atrás —que fue otra la que se me presentó desnuda para que la tomara.

Rin lanzó un grito avergonzado, cubriéndose la sonrojada cara. Sesshomaru aprovechó la instancia para comenzar a besarle el cuello con delicadeza mientras ella no ponía resistencia.

—¿Nada más que agregar? —preguntó Sesshomaru deteniendo su labor y mirándola fijamente.

Rin recordó la discusión con la madre del youkai y un nudo se formó en la boca de su estómago. El tema del heredero había salido a flote y con ello que la naturaleza de su posible hijo con Sesshomaru, sería hanyou. Irasue había logrado su objetivo: colocar la duda y el miedo en la humana sobre si Sesshomaru aceptaría un hijo con tales características. ¿Qué sucedería con su compañero? Si bien aceptaba hanyou en el ejército y cuidaba de ellos y de sus familias, no implicaba que tendría la misma aceptación con un posible descendiente. ¿Y si lo aceptaba, pero no lo amaba? Su corazón no podría aguantar tal situación.

—Rin, qué sucede.

Rin volvió a concentrarse en la mirada del youkai e intentó dibujar una sonrisa en su rostro.

—Me alegra que ya estemos solos, no fue muy agradable. —dijo finalmente la chica, alzando los brazos hasta el cuello del youkai. —Aún me quedó la sensación amarga… podrías distraerme…

Sesshomaru alzó una ceja ajustando sus manos a la cintura de la chica y apegándola a su cuerpo. Se acercó a ella lentamente y finalmente la besó. Rin no pudo borrar sus preocupaciones inmediatamente, pero intentó que los besos que el youkai repartía por su cuello la distrajeran de sus malos pensamientos.

—Rin —la voz de Sesshomaru llamó su atención.

—Estoy bien —susurró la chica acercando su boca a la de él.

Sesshomaru sabía que estaba ocultando algo, no había que ser adivino para darse cuenta de que algo perturbaba a Rin, pero no quiso insistir, algo le decía que debía darle su espacio. La abrazó, intentando confortarla de aquello que la afectaba. Había escuchado que eso era lo que los humanos hacían cuando uno de ellos estaba triste. Sintió como la chica se aferraba a su ropa y supo que estaba haciendo lo correcto.

La alzó y la llevó hasta el futón donde sin mediar más palabra y despojándola de sus ropas la acarició con libertad. La chica pronto logró dejarlo en iguales condiciones, acariciándole los músculos de la espalda con ansiedad en una búsqueda de sentirlo lo más cerca posible. Sesshomaru paseó sus manos por los senos de la humana sacándole fuertes gemidos que quedaron sofocados por sus labios. Rin bajó su mano por el torso masculino hasta que finalmente pudo tomar el miembro duro que se apretaba contra ella.

Los encuentros con su compañero habían sido constantes desde que se unieron, ayudándola lentamente a perder la vergüenza de tener la iniciativa mientras estaban juntos. Sesshomaru agradecía la confianza que la chica iba adquiriendo, ya que hacían de esos momentos aún más excitantes. Y en ese momento volvía a agradecerlo, gruñendo mientras la chica movía su mano sobre su miembro. La chica lo enloquecía. Mordió sus pechos, succionando los duros pezones y causando que la chica moviera su mano con mayor velocidad acorde al aumento de su excitación.

Tomándola de la cintura la giró, colocándola sobre él y dejando a la chica sorprendida sobre su estómago. Sesshomaru la miró intensamente y con un suave apretón la instó a colocarse sobre su miembro sin entrar en ella. Rin, sonrojada al saberse observada completamente, comenzó a moverse sobre él, mordiendo su labio al sentir el duro pene del youkai rozando con su clítoris. Aumentó la velocidad, al sentir como el placer aumentaba en ella olvidándose de que Sesshomaru la observaba fijamente detallando cada parte de su cuerpo. Sesshomaru, sacando los colmillos, tomó a la chica desde las caderas y de un solo movimiento la movió finalmente penetrándola. Rin gimió al sentirlo dentro de ella, pero las manos de Sesshomaru de inmediato la instaron a moverse sobre su erección, siguiendo un ritmo cada vez mayor. Una de las garras dejó sus caderas y atrapó un pecho, provocando un grito en la chica y que ella, sin indicaciones de Sesshomaru, aumentara la velocidad y profundidad de las penetraciones.

El youkai apretó sus colmillos, completamente extasiado de la imagen que su mujer le entregaba. Los pechos rebotaban con fuerza, sus gemidos atravesaban sus oídos y su estrecho interior apretaba con hambre su miembro. No podía dejar de verla y él mismo gimió al sentir como una de las manos de Rin se apoyaba en su pecho para darse apoyo y rasguñando su piel en el proceso. Quería estar todo el día en esa posición con la chica, pero su excitación ya había alcanzado todo lo que podía resistir. Su mano soltó su pecho y lo llevó al clítoris de la chica, con el que empezó a jugar. Sin que pasaran muchos segundos sintió como su excitación aumentaba y sin querer resistirlo más se liberó en el interior de la chica, quien continuó saltando sobre él, hasta que finalmente en una fuerte convulsión la chica lo acompañó en el orgasmo.

Se dejó caer sobre su pecho, ambos con la respiración agitada y el sudor corriendo por su piel. Rin escondió su cara en el cuello de masculino y se quedó allí disfrutando de la calidez que el hombre que en ese momento trazaba círculos sobre su espalda.

—¿Con cuantas mujeres haz estado?

La pregunta de Rin lo tomó desprevenido. Detuvo sus caricias en la espalda de la chica y se quedó en silencio. Ella no se había movido, seguía escondiendo su rostro en el cuerpo de él, sin embargo, el nerviosismo que expelía era evidente.

—¿Con cuántas? —repitió la chica desde su refugio.

—Eso no importa. —respondió finalmente.

—Quiero saberlo.

Sesshomaru la alzó y la colocó a su costado, para luego finalmente salir de la cama. Su cuerpo desnudo hizo contraste con la oscura noche cuando le dio la espalda para mirar por la ventana. Rin nunca dejaría de cansarse de observar ese cuerpo, tan blanco, con líneas púrpuras cruzando por su torso delineando marcando sus músculos, pero en ese momento se preguntó cuántas habían presenciado lo mismo… cuántas de ellas podrían darle un hijo puro.

—Sesshomaru…

—Es por algo que dijo Irasue.

Cómo era costumbre, el youkai no hizo una pregunta, sino que dio una aseveración. Rin se mantuvo en cama cubierta con una suave sábana que ajustó más a su pecho cuando escuchó el nombre de la madre de su compañero, porque se sintió descubierta, no sería muy difícil para que Sesshomaru se diera cuenta del miedo intenso que su suegra había implantado en ella.

—¿A qué le temes Rin?

—Solo quiero saber con cuantas mujeres haz hecho el amor —respondió la chica con la miraba en la sabana —Tú sabes que eres el único hombre con quien he estado, creo que es justo que yo también pueda saberlo.

—Con ninguna más —se volteó quedando delineado por las suaves velas que iluminaban la habitación. —Solo he hecho el amor contigo.

Rin suspiró intentando no caer en lo romántico que había sido escuchar eso, a pesar de que el sonrojo que apareció en sus mejillas no lo pudo evitar.

—Pero me refiero a sexo, Sesshomaru. —dijo aumentando su sonrojo.

—Es intrascendente —respondió el youkai comenzando a molestarse —. Sabes que no me puedes mentir… ¿Qué te dijo Irasue para que estés así?

—Nada… olvídalo. —suspiró la chica recostándose nuevamente en la cama y cubriéndose hasta la cabeza.

A los pocos segundos después sintió como las sábanas eran arrancadas de su cabeza con fuerza. Enojada se volteó sentándose en la cama y encaró al youkai que sostenía la sábana en una de sus manos.

—¿Qué te pasa?

Sesshomaru dejó caer la sábana y la miró con molestia. Rin intentó no bajar la mirada de su rostro, porque sabía que si bajaba la mirada por su cuerpo, se sonrojaría y pondría nerviosa en un segundo. El youkai tampoco parecía dispuesto a distraerse con su cuerpo de ella, la molestia permanecía en su rostro y el silencio comenzaba a incomodar a la chica.

—Ya basta Sesshomaru, ¿me puedes dejar dormir?

—No hasta que me digas que te está pasando —respondió Sesshomaru acercándose a la cama.

Rin gruñó recogiendo sus piernas para ocultar un poco más su cuerpo de la mirada de su compañero. Sabía que tarde o temprano terminaría contándole lo que pasaba por su cabeza, pero el miedo a la respuesta le pedía que fuera más tarde.

—Soy humana —suspiró finalmente sin levantar la mirada de sus propias piernas.

Sesshomaru alzó una ceja sin entender a qué iba ese hecho obvio.

—Soy humana, Sesshomaru —repitió la chica alzando la cabeza y viéndolo con ojos llorosos —Y tú un youkai… si tenemos hijos…

Sesshomaru cayó en cuenta de lo que la chica quería decir. Hizo una mueca molesta, que hizo que Rin se estremeciera.

—Serán hanyous… —susurró la chica bajando el rostro.

—¿Y qué tiene que ver eso con que quieras saber con cuantas mujeres he estado? —preguntó Sesshomaru con el mismo tono molesto.

—Ellas podrían darte un heredero puro… —continuó la chica.

Sesshomaru se volteó y comenzó a vestirse rápidamente con clara expresión molesta. Rin lo observó sorprendida, ya que no esperaba una reacción así del youkai.

—¿Qué haces? —preguntó la chica colocándose de pie, tomando su yukata para dormir y envolviéndose en ella.

Al ver que Sesshomaru no respondía, se acercó a él y lo tomó del brazo deteniendo su movimiento. El youkai se soltó de ella y continuó cerrándose su pantalón.

—¿A dónde vas? —insistió la chica asustada, pero nuevamente no hubo respuesta. —¡Maldita sea, Sesshomaru, respóndeme!

El youkai se giró hacia ella sorprendido por el grito y la maldición que salió de la boca de la pequeña humana.

—No puedes irte y no decirme qué planeas hacer —continuó Rin agradecida de que al menos el youkai se había detenido.

—Iré a dejarle en claro a Irasue que no puede acercarse a ti nuevamente.

—¿Crees que yo no había pensado en lo que ella dijo? —dijo la chica cruzando sus brazos sobre su pecho. —No había querido ahondar en eso… pero ese hecho siempre estuvo rondando por mi cabeza, incluso cuando el hecho de que el hecho de que fuésemos compañeros no era más que un sueño…

Sesshomaru se acercó a ella, pero ésta retrocedió unos pasos impidiendo que la tocara.

—Sin embargo, ahora puede ser una realidad —continuó Rin sonrojándose levemente —Con todo lo que hacemos…

—Rin…

—No, por favor. No digas nada —interrumpió con real miedo en su voz —Yo… Necesito un momento.

La chica se giró y descalza salió de la habitación principal, dejando al youkai solo y en silencio sin poder darle ninguna oportunidad de responderle.


Los días pasaron más rápido de lo que hubieran deseado y sin darse cuenta ya era la noche anterior a la luna llena. Kagome había querido pasar ese día junto a su familia, por lo que ya en la noche, luego de una cariñosa despedida de su familia, estaba en su casa en el Sengoku, intentando calmar ese mal presentimiento que la acompañaba desde hace semanas. Las pesadillas donde sus amigos y ella desaparecían en un haz de luz aumentaron, despertándose agitada en la noche y debiendo ser calmada por InuYasha.

La miko se encontraba leyendo unos pergaminos sobre magia antigua, aunque en realidad no había avanzado del primer párrafo. Su mente estaba vagando por lo que podrían vivir a la noche siguiente, los riesgos que implicaría… Quizás los hijos de Sango y Miroku no los verían más, la pequeña Rin quizás no viviría ese brillante futuro junto a Sesshomaru, quizás ella misma no podría tener ni siquiera un solo hijo de su amado hanyou… Agradecía infinitamente que Shippo estuviese lejos, sin posibilidad de verse en peligro. Miró el sobre bajo el pergamino, que contenía todas las palabras de cariño y una pequeña despedida para su querido kitsuke, que dejaría en manos de Kaede en caso de que ellos no regresaran.

—Eso es una pérdida de tiempo.

InuYasha interrumpió sus pensamientos con un tono molesto. Kagome le sonrió mientras él se sentaba junto a ella con los brazos cruzados.

—Volveremos con Shippo, no era necesario que le hicieses una carta. —continuó el hanyou con los ojos cerrados y su ceño fruncido.

—Así me quedo más tranquila —respondió la chica, dejando los papeles de lado para apoyarse en su hombro.

InuYasha no dijo nada, se quedó quieto disfrutando del calor que la chica emitía. Él también estaba nervioso, temía perder a la chica en la batalla, temía que ella saliese herida, temía que el futuro que había presenciado no fuera más que una linda ilusión.

—Lástima que esta batalla fuera antes que Navidad —comentó la chica soltando un suspiro. —Me hubiera gustado pasar nuestra primera Navidad juntos…

—¡Keh! Deja de quejarte —exclamó InuYasha molesto —Estaremos juntos para esa molesta celebración.

Kagome le sonrió y se levantó, dirigiéndose a su habitación. Sintió como InuYasha entraba en la habitación mientras ella encendía las velas para iluminar el lugar. Se giró al tiempo que InuYasha se sentaba en la cama con un quejido cansado.

Habían estado entrenando los últimos días y aquel no había sido la excepción. Kagome se mordió el labio al verlo cerrar los ojos mientras se apoyaba en la cabecera. Esa podría ser la última noche que pasaran juntos y era injusto, muy injusto. Hace muy poco tiempo habían logrado estar juntos nuevamente y ya tenían que arriesgar sus vidas en una nueva batalla.

—Ya deja de mirarme y ven acá —exclamó InuYasha sin abrir los ojos.

La miko sonrió y se acercó al hanyou acurrucándose a su lado. InuYasha estiró el brazo y la acercó a él, dejándola reposando en su pecho. La garra de InuYasha comenzó a trazar círculos en la cintura de su compañera, haciendo que la piel de la chica se erizara suavemente.

—Intenta descansar —susurró InuYasha mientras él mismo iba cayendo en un suave letargo.

Kagome se aferró a su haori y soltó un suspiro. Sintió como InuYasha le besaba la cabeza con cariño y ella se sintió completamente segura entre sus brazos.

Debían ser fuertes, debían vencer a Zettai y continuar con sus vidas.


—Ya era hora.

—Lo sé.

Sesshomaru le sonrió a su hermano mientras ambos disfrutaban de una copa de vino. Ambos miraban el fuego de la chimenea en una agradable calma.

—Tuvimos buenas vidas —continuó InuYasha sin quitar su mirada del fuego.

—Las mejores —asintió el youkai dando un sorbo a su copa.

—Lo que me da real tristeza es que no podré conocer a mis nietos…

—Ino aún es muy pequeña… —suspiró Sesshomaru con real tristeza en su voz.

—Pero es fuerte —asintió InuYasha con igual angustia —Estará bien.

El silencio volvió a reinar en el lugar, mientras solamente el fuego crepitaba y consumía la leña.

—Me alegro que nos hayamos acercado.

—¿Acaso te pusiste sentimental? —se burló Sesshomaru con una ceja alzada.

—Eres un maldito —respondió InuYasha con molestia.

—Yo también me alegro, hermano. —respondió Sesshomaru observándolo.

InuYasha le sonrió con calidez, antes de dar un último sorbo a su copa. Esa noche sería la última.


¡Hola!

Hace mucho tiempo que no actualizo, así que para variar me disculpo. El motivo principal es que tuve un bloqueo porque no sabía como darle el pase al climax de la historia de forma coherente. Aún así siento que le faltó algo o sobro... pero espero que de igual manera les guste.

¡Aprobé mi examen de grado! ¡Soy licenciada! La prueba la dí en abril por lo que estuve todo marzo y abril estudiando como histérica. El por qué no actualice luego de eso es que inicié práctica profesional (en Chile, la práctica para la carrera de derecho se hace luego de terminar la carrera propiamente tal, ya que es un requisito establecido por ley) y si bien me gusta mucho, me deja bastante agotada. Por si les interesa, la práctica la realizo en el Centro de La Mujer, que se encarga de asesorar y representar a mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, por lo que tengo que ir a audiencias constantemente.

En otros temas, el próximo capítulo inicia finalmente la batalla contra Zettai, este desconocido enemigo, que a mi parecer me ha faltado perfilarlo más. Poco se sabe de él, así que intentaré que en el próximo capítulo todo quede más claro , acepto y agradezco sugerencias para eso.

Espero hayan disfrutado este capítulo y dejen sus reviews!

Agradecimientos:

gcfavela: ¡Qué bueno que te gustó! Para eso trabajo. Espero que me perdones por demorarme tanto en actualizar y que al menos el capítulo lo hayas disfrutado.

serena tsukino chiba: Gracias por leer y comentar siempre! Espero te haya gustado este capítulo!

Sakura521 : Si es importante saber que eres chilena! compatriota! Mi dedo por suerte sanó bien, solo duele con el frío y pucha que han estado helados estos días! Me alegro que te guste como escribo, siento que me he oxidado un poco, pero espero pronto ponerme al día. Espero que hayas disfrutado de este capítulo!

Veramy: Qué lindas tus palabras! Muchas gracias! Por suerte pasé la prueba y la vida de adulta se me viene encima a golpes ajjaja. Espero que te haya gustado este capítulo y muchas gracias por comentar!

Cindy 04: La maldita suegra siempre dando cizaña! jajaja En realidad yo he tenido mucha suerte con eso, pero Rin no puede decir lo mismo. El mantener las personalidades ha sido lo más importante al hacer esta historia. Espero que hayas disfrutado de este capítulo! Gracias por leer y comentar!

.1610: Sesshomaru fue mi gran reto ajajja, pero cada vez me ha costado menos por suerte. Quedan pococs capìtulos para que esto termine, así que espero que disfrutes de lo que se viene. Gracias por leer y comentar.

AbiTaisho: La inspiración viene y se va jajaja. Gracias por comentar! Espero te haya gustado!

setsuna17 : Ahora se viene lo difícil! Saludos!

Estefania : Perdona! Yo juraba que si te respondí, quizás se borró :C Miles de disculpas. No podría molestarme contigo! Me caes demasiado bien! jajajaj Pensé en poner lemon de Inu y Kag, pero no lo sentí apropiado o coherente en este capítulo. Espero que al menos te haya satisfecho el de Rin y Sessh :D Muchos besos y de nuevo disculpa lo del capítulo pasado!

nadaoriginal : ¿Qué te pareció éste? La gran batalla se acerca. Gracias por leer y comentar.

Xinia893: Los 25 en un día! Estoy realmente sorprendida! Me alegro que te haya gustado tanto! Espero que hayas disfrutado de este capítulo.

AngelySoul: Wow! Muchas gracias! Me sorprende que te haya gustado tanto mi historia! Te invito a leer unos one shot que tengo vinculados a esta historia. Podrás verlos en mi perfil. Y de todas formas te aconsejo que igual leas otros fics de este manga, ya que hay otros buenísimos y muchos mejores que el mìo. Aún así agradezco desde el alma tu preferencia y tu comentario.

Guest: Uff! Mandarlo para que lo hagan animé? Sería un sueño hecho realidad, honestamente. Que bueno que te haya gustado tanto y espero que para la próxima me dejes tu nombre para poder identificarte mejor. Espero leerte en este capítulo.

Jachagaco: El escudo ya me ha dejado dos beses la boca morada por los golpes jajajaj, pero ya todo está mejor, ya que aprendí a controlarlo un poco mejor. Espero que te haya gustado este capìtulo que me dejó mal sabor de boca. Espero el otro compensar lo flojo de éste. Muchos, muchos saludos y gracias por tus comentarios siempre.

Nanika-T: Espero que te haya gustado este capítulo y que la espera haya valido la pena. Perdón por no hacerlo más emocionante, pero daré todo de mi para el siguiente. Gracias por leer y comentar!

Arya. Hija de Islanzadi: Intento que mis capítulos sean largos, porque realmente me frustran los cortos jajajaja; Sì! Akira es un marrrrdito! Jajaja; Ahora colapsarás un poco con tu teoría jajajaja, porque lo que se viene dejará al mundo de cabeza (o eso espero al menos); el estudio medieval realmente me ha dejado feliz porque tiene un nivel de crecimiento espiritual muy grato. Muchas gracias por esas felicitaciones! Ahora me esfuerzo semana a semana para manejar el escudo y espada. Espero que este capítulo te haya gustado y que en el próximo tus teorías queden locas con lo que escribo jajajajaj Gracias por leer y comentar.

Nena Taisho: Muchas gracias por ir comentando capítulo a capítulo, espero que te guste éste también. Saludos!

ziram: Muchas gracias! Espero que te guste este capítulo!

Guest: No sé si son la misma persona, pero... lo siento y gracias!

Bueno, muchas gracias a todos sobretodo por la paciencia.

Nos estamos leyendo.

Saludos desde Chile.

Astron.