Capítulo 27
El todo por el todo.
Despertó con pereza y nuevamente Sesshomaru no estaba a su lado. Era algo a lo que ya se había acostumbrado, pero sin saber por qué esta vez se sentía distinto. Se puso de pie y con una gruesa yukata, salió de la habitación en busca de su compañero. Sin demorarse mucho encontró la presencia de Jaken en el Hall de entrada, quien a penas la vio, la ignoró y caminó en dirección contraria.
—¡Jaken!
El youkai se detuvo de golpe al escuchar la voz de su nueva ama llamándolo.
—¡Mocosa!, digo… ¡Ama! No la había visto —sonrió nerviosamente retorciéndose las manos.
—¿Dónde está Sesshomaru? —preguntó la chica llegando a su lado e ignorando la clara mentira de su amigo.
—¿El amo? N-No lo sé —respondió Jaken tomando nerviosamente su ropa.
—Jaken es obvio que me estás ocultando algo importante —dijo la chica con cansancio en su voz— Ahorrémonos una discusión sin sentido y dime qué pasa con Sesshomaru. Claramente es por él que estás tan nervioso, así que dime ¿Dónde está?
Jaken se mordió los labios sin dejar de retorcer sus manos en su ropa. Intentaba pensar en alguna excusa, pero su mente estaba en blanco. Pronto empezó a tartamudear y a sudar sin control, y la punzada constante en el pecho de Rin comenzó a intensificarse con dolor.
—¡Maldita sea Jaken! ¿Dónde está Sesshomaru?
La voz de Rin salió fría y demandante cuando lo interrumpió en su fraseo sin sentido, urgida por su necesidad de información. Jaken sintió como el aura de la chica aumentaba con fuerza haciéndolo temblar de miedo.
—¡Se fue con InuYasha a combatir a Zettai!
Jaken solo pudo respirar tranquilo cuando vio que la chica a grandes zancadas se devolvía a su habitación. Se dejó de caer de rodillas al tiempo que Yukiko entraba en el lugar asustada por la fuerte presencia de la humana que había sentido desde el jardín. Había desobedecido a Sesshomaru, pero el miedo que había sentido fue tan grande como su hubiera estado frente al youkai.
Akira había desaparecido del mapa esa última semana. No habían podido encontrarlo en ninguna parte y nadie en el Templo tenía noción de lo que estaba pasando respecto a su maestro y a su extraña desaparición.
Kagome había estado muy afectada al darse cuenta de todo lo que había estado haciendo Akira a sus espaldas. Se sentía completamente manipulada y usada, pero intentaba que el rencor no se apoderara de ella.
Atardecía cuando llegaron al núcleo de energía demoniaca de la ciudad. Durante ese día, ésta había estado creciendo de forma explosiva, concentrándose esencialmente en un solo lugar. Según lo que habían averiguado, para realizar el ritual se requería de una alta concentración de energía maligna por lo que era inevitable que se supiera la ubicación del lugar donde Zettai planeaba realizarlo.
El grupo del futuro llegó preparado para encontrarse con el enemigo, sin embargo, el lugar estaba desierto. Era un descampado con tierra muerta y sin vegetación, rodeado de un bosque que el día anterior también ocupaba ese espacio.
—No bajen la guardia —susurró InuYasha mirando a su alrededor. Portaba la armadura de su padre y su cabello seguía amarrado en una coleta alta.
—Aún no sale la luna… —notó Sango ajustando su viejo Jiraikotsu a su espalda. —Dudo que se arriesgue a aparecer antes…
—Pero… ¿No debería estar preparando el ritual? —preguntó Rin tomando con firmeza la empuñadura de sus Sai.
Sesshomaru alzó la mirada al cielo sin emitir ni una palabra. Intentaba localizar la energía maligna característica de Zettai, pero ésta parecía difusa. Dio un vistazo a Miroku y a Kagome quienes estaban con el mismo objetivo, pero ellos negaron con la cabeza observándolo: tampoco identificaban la fuente. Por su parte, Michael y Yumiko estaban también preparados para la batalla, dispuestos a enfrentar todo lo que se les pusiera por delante. Ryu, a pesar de sus quejas y reclamos, se había quedado en cama recuperándose de sus heridas, puesto que aún estaba demasiado débil para pelear.
La mayoría del grupo había enfrentado a Zettai en el pasado, pero todos los hechos se habían desenvuelto de forma muy distinta a como lo habían vivido en su momento. Ahora no sabían que era lo que los esperaba en esa batalla. Lo único que tenían claro era que debían derrotar a Zettai, costara lo que costara.
Estaban dándose la espalda mutuamente en un intento de tener una vista de 360 grados del lugar. La luna aún no aparecía en lo alto del cielo y la mitad del sol ya estaba escondida en el horizonte cuando la batalla empezó.
Kagome del presente miró a su alrededor incrementando su recepción de energía al máximo, sin embargo, no percibía energía negativa alguna.
Habían decidido separarse en dos grupos: los del presente irían a la época del Sengoku para luchar con lo que presumían era Zettai de esa época y por lo tanto menos fuerte que el que podría estar en el actual Japón. A regañadientes InuYasha aceptó esto, por su parte Sesshomaru solo tenía noción del lugar donde se desarrollaría la batalla.
InuYasha arrugó el ceño al ver que en ese pedazo de bosque carente de naturaleza y de vida, no había más que tierra enferma por el youki de algún demonio. No había rastro alguno de que Zettai estuviera planeando conectar las épocas o realizar algún ritual.
Miroku y Sango evaluaban el terreno con ojo crítico. Ambos sabían que podían morir en esa batalla, por lo que habían informado a Kaede el motivo por el cual salían de la aldea. Tenían la calma de que sus hijos tendrían a Kohaku y a la anciana en caso de que ellos fallaran, con la esperanza de que sus hijos entendieran en un futuro el por qué realizaban tal sacrificio.
Sesshomaru pronto llegó volando solo, no extrañándole a ninguno de los presentes la ausencia de Rin. Sabían que Sesshomaru no estaba dispuesto a arriesgar su vida nuevamente.
—Aún nada —comentó InuYasha algo desesperado por el silencio y quietud del lugar.
Pero al momento de terminar con aquella frase, lo sintieron. Una especie de portal se abrió en la nada y justo en momento que salía el primer demonio de él, Kagome lo atravesó con una flecha sagrada que lo desintegró por completo. Sin embargo, no hubo mucho tiempo para celebrar, puesto que de inmediato comenzaron a salir decenas de demonios, una cantidad tan grande que los hizo recordar su batalla contra Naraku.
Con un grito furioso InuYasha se lanzó contra sus enemigos, cortando a todo aquel que se le cruzara en el camino. El resto del grupo no se quedó atrás, puesto que todos luchaban con todas sus fuerzas para evitar que los demonios los alcanzaran con sus garras o armas.
Mientras destrozaba a una especie de serpiente con sus garras, Sesshomaru se dio cuenta que estos seres no eran más que una distracción, quizás una forma de agotarlos, pero jamás de vencerlos.
¿Qué estaría planeando Zettai?
Los ogros y youkais saltaron en contra del grupo sin que ellos tuviesen mucho tiempo para reaccionar. Los golpes de puños, patadas, espadas y garras se confundían, unidos únicamente por la sangre de los distintos seres que iban siendo desintegrados y mutilados por el grupo que había ido a enfrentarlos. Sesshomaru con movimientos de sus garras más veloces que un rayo, mantenía al límite a los youkais más rápidos que buscaban destruir sus defensas saltando por sus cabezas. InuYasha destruía con Tessaiga a cientos de demonios con un solo Viento Cortante; Miroku, Yumiko y Rin intercalaban ataques de sus enemigos más cercanos con rezos que les mantenían la estamina y la salud en altos niveles; Michael, Kagome y Sango se dedicaban a destrozar con sus ágiles movimientos a los enemigos que buscaban romper su formación. Sus movimientos estaban pensados en la estrategia que habían planeado con tiempo y detalle, en un intento de no desgastarse si no era necesario.
De pronto una serie de oscuros proyectiles se dirigieron contra Sesshomaru, que los pudo desviar con un solo movimiento de su espada, pero no previó que un ataque similar se dirigía por su espalda. Antes de ver el impacto contra su cuerpo, una mancha roja se interpuso y desvió los proyectiles de energía, salvándolo por los pelos.
—¡Solo recuerda que un hanyou te salvó! —gritó InuYasha con una sonrisa burlona antes de dar un salto y correr hacia el sector que había dejado desprotegido por salvar a su hermano.
—Mhp… —masculló Sesshomaru con el ceño fruncido, pero sin poder esconder una sonrisa ladeada, mirando a su contrincante y partiendo a una veintena con un solo movimiento de su espada.
Kagome saltó a un costado esquivando el enorme puño de un ogro cuando lo notó. A su costado, un rostro conocido la desconcertó. El señor Yusei se lanzaba contra ella a atacarla, aquel youkai que había sido poseído por Zettai y sus piedras verdes hace 500 años para ella, pero hace solo unos meses para él. Y allí estaba nuevamente poseído. Un escalofrío recorrió su espalda al darse cuenta de ese hecho. Luego de cortarle la mano al ogro con su espada y lanzarle una ola de energía pura a su cabeza, lanzó una flecha de energía a la cabeza del Yusei dejándolo inmediatamente inconsciente y viendo como miasma verde abandonaba su cuerpo.
—¡Cuidado con quienes luchan! —gritó esquivando a un nuevo enemigo —¡Hay youkais poseídos por Zettai! ¡No los maten!
—¿Qué? —gritó InuYasha furioso —¿Quieres que distingamos a quienes están poseídos de los que no?
—¡Sí! —respondió Kagome lanzando una nueva flecha de energía contra un hanyou, que también de inmediato cayó inconsciente liberándose de la energía maligna.
—¡Maldición!—gritó InuYasha golpeando con fuerza a un delgado youkai con aura verde que buscaba atacarlo, dejándolo inconsciente —¡Aquí hay uno, maldita sea!
Kagome dio un salto y le sonrió con ternura mientras expulsaba la energía maligna del youkai, sin embargo, pronto la sonrisa se le borró al tener que concentrarse en todos aquellos enemigos que estaban poseídos. Debían evitar lo máximo de bajas posibles.
No sabían cuánto tiempo llevaban combatiendo, pero sus energías ya se veían mermadas. Kagome de esa época se había percatado de que muchos de sus enemigos que los atacaban se encontraban poseídos, sin embargo, se veían tan superados que no podían evitar matar a alguno por necesidad. Sesshomaru era el que menos cuidado ponía, pero no tenían tiempo para evitar que lo hiciera.
—¿Dónde mierda está Zettai? —gritó InuYasha harto de estar en la misma situación por tanto tiempo.
Nadie respondió a su interrogante, pero el sol ya se había ocultado y la luna estaba en lo alto del cielo.
—Si no cerramos el portal, los demonios seguirán llegando —exclamó Miroku limpiándose el sudor de su cara en un pequeño respiro que le permitió analizar la situación.
Kagome sin pensarlo dos veces esperó a tener la oportunidad y con toda la energía que pudo concentrar en ese momento lanzó una flecha llena de energía que logró finalmente cerrar el portal y acabó con todos los enemigos a su paso. Sin embargo, luego de esto cayó de rodillas, intentando no caer en la inconsciencia.
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Al cerrar el portal con una flecha de energía de Kagome del futuro, Kanjis comenzaron a dibujarse en el suelo. No pudieron fijarse en ellos hasta que acabaron con el último grupo de demonios que habían salido del portal.
—Zettai—dijo Rin ensombreciendo su semblante.
Allí estaba el ser que había secuestrado a su versión pasada, el que quería cambiar su futuro, el que quería destruirlos. Lo peor es que no estaba solo, Akira les sonreía con amabilidad aunque su piel emanaba energía demoniaca.
El portal estaba cerrado y un silencio tenso se adueñó del lugar. Jadeantes, miraron a su alrededor esperando que Zettai apareciera, pero nada sucedió.
—¿Esto es una broma? —gruñó InuYasha con ira —¿Dónde está ese maldito?
Kagome, quien InuYasha sujetaba de la cintura, se aferró de su haori aterrada cuando sintió la energía maligna aparecer en el lugar.
—No esperábamos nada menos de ustedes.
La voz de Akira salió tranquila, ante la mirada suspicaz de sus rivales. El sujeto observó a su alrededor con calma, mientras Zettai sonreía maquiavélicamente. InuYasha apretó el pomo de su espada listo para entrar en combate. Quizás si acaban con ambos al mismo tiempo, sus otras versiones no correrían riesgos.
—Pero ahora, si me disculpan —interrumpió sus pensamientos Akira —Debo realizar un viaje para que todo esto resulte.
Hizo una pequeña reverencia y aún con una sonrisa en su cara dio unos pasos hacia los kanjis desapareciendo en ese instante.
—Ahora, solo quedamos nosotros —sonrió Zettai estirando su cara en una horrible sonrisa.
Akira sonrió ante la mirada incrédula que recibía. Hasta ahora todo había salido según sus planes. Miró a Kagome y a pesar que sentía un poco de lástima por la chica, no le quedaba otra opción más que sacarla de su camino.
—Akira… —susurró Kagome con repulsión. Se sujetaba de InuYasha quien a su vez la tenía sujeta de su cintura— ¿Cómo pudiste?
—Mi querida Kagome… —sonrió Akira viendo al grupo y preparándose para cualquier ataque sorpresa —Tus conocimientos eran necesarios para la historia, eso no lo negaré. Avanzamos mucho en el conocimiento de los youkais, hanyous y humanos con poderes espirituales gracias a ti, pero de pronto apareció Zettai y me ofrecía algo mucho más atractivo.
—Quiere decir que cuando me fuiste a buscar…
—Nada de esto estaba planeado, realmente quería ayudarte—continuó Akira con un asentimiento. —Y creo que lo hice… por algo te reencontraste con todos tus amigos y con InuYasha por supuesto.
—¿Entonces por qué, maestro? —preguntó Kagome con lágrimas en los ojos.
—Zettai hizo contacto conmigo, al momento que encontré una peculiar piedra verde dentro de un pergamino. Resulta que no era más que un residuo de las que usó ese demonio en su tiempo. —metió una mano en el cuello de su haori y sacó un medallón donde en el centro residía una gema verde. —Al parecer, tus viajes o el pozo en sí, provocaron una especie de fractura en el tiempo, que abrió otros portales de contacto entre distintos espacio-tiempo. Lo importante de eso, es que Zettai se pudo comunicar conmigo.
—Te convertiste en su esclavo —interrumpió InuYasha con asco.
—En su socio—corrigió el monje sin perder su calma—. Resulta que a cambio de ayudarlo a acabar con ustedes, tendría mi propio poder por sobre los youkais y hanyous, podría dominarlos y hacer lo que quisiera con ellos. Un mundo equilibrado donde no tendríamos que preocuparnos de su poder y de que aniquilaran a los humanos.
—¿Dónde está Zettai? —gruñó Sesshomaru sin importarte lo que estaba diciendo. Solo quería acabar con quien había puesto en peligro a Rin.
—En mí y en el futuro. —respondió con sencillez, dejando al grupo boquiabierto— Digamos que decidimos que nos daría mayor seguridad si uníamos nuestros poder en un solo cuerpo, así que... aquí estamos.
—Así que la energía demoniaca que emana de ti… —comentó Miroku con seriedad.
—Es Zettai de este tiempo —asintió Akira alegremente —Vive en mi cuerpo y me entrega el poder para enfrentar lo que sea.
—No puedo creer que haya permitido que un demonio lo poseyera —masculló Kagome con la mandíbula apretada por la ira. —Ha traicionado todo por lo cual ha luchado toda su vida.
—Una vida que no me ha traído más que soledad —respondió Akira con calma —Una vida que realmente no viví…
—Ya basta de charlas… —interrumpió InuYasha dejando a Kagome sentada en el suelo. —Acabemos con esto.
—¡Espera! —exclamó Sango rompiendo su silencio —¿Qué es lo que realmente planean con el ritual? Ya cambiaron el futuro… ¿no es cierto? ¿Para qué entonces continuar con esto?
—Deberías saber que el destino nunca cambia. —respondió Akira. —Con el poder que Zettai me entregó aún hay riesgo de que ustedes lo derroten eventualmente. En cambio, con este ritual, aseguraremos que él finalmente no sea destruido. El ritual nos permite reescribir el destino desde cero. Ahora, ha sido un placer conversar con ustedes, pero ahora realmente están estorbando, así que tendré que acabar con esto de una vez por todas.
Antes de que alguno pudiera reaccionar, Akira se lanzó directo contra InuYasha atravesándole su estómago con su propia mano llena de energía maligna. InuYasha escupió sangre al tiempo que Akira daba un salto al costado y era atacado por una enfurecida Sango.
Kagome sujetó a InuYasha para evitar que revotara contra el piso, manchándose con la sangre que brotaba de su herida. Lo llamó mientras que con su energía espiritual intentaba cerrar la herida, pero InuYasha parecía al borde de la inconsciencia. La energía maligna había ocasionado una herida que el hanyou hubiera podido soportar sin mayor problema lo afectara más de lo que su cuerpo podía aguantar.
Mientras Kagome intentaba por todos sus medios salvar a InuYasha, Sango, Miroku y Sesshomaru atacan con todas sus energías a un Akira que Kagome jamás había visto tan fuerte y hábil. ¿Por qué estaba pasando esto? Al fin estaban todos bien y ahora InuYasha iba a…
— ¡No! InuYasha ni se te ocurra dejarme —gritó Kagome concentrada en eliminar la energía maligna en su esposo. Tenía la vista nublada por el sobreesfuerzo, pero no se detendría hasta que InuYasha estuviera bien— ¿Me escuchaste? ¡Despierta, maldita sea!
InuYasha luchaba por mantener los ojos abiertos, pero le era cada vez más difícil. Sentía la energía de Kagome luchando contra el dolor intenso que le atravesaba el pecho, pero parecía no ser suficiente.
Akira seguía esquivando los ataques sin mayor problema, Sesshomaru comenzaba a molestarse de no poder alcanzarlo y los otros humanos no eran mayor aporte en este combate.
—Aléjense. —ordenó en un momento en que los tres saltaron esquivando un ataque de Akira. Sin esperar respuesta, se lanzó nuevamente contra el enemigo.
—¡Maldito engreído! —gritó Sango frustrada, sabiendo que Sesshomaru era mucho más poderoso.
—¡InuYasha despierta!
El grito de Kagome los hizo correr hacia ella, olvidando a Sesshomaru. El hanyou estaba completamente pálido, mientras Kagome utilizaba toda su energía en la borboteante herida del pecho.
—No… no puede ser —susurró Miroku sintiendo como sus piernas flaqueaban.
Para el grupo del futuro la batalla se estaba desarrollando de manera distinta. Todo el grupo estaba combatiendo, dejando a Yumiko y a Rin concentradas únicamente en darles apoyo con su energía puesto que Zettai no parecía afectado por los golpes.
InuYasha atacó con Tessaiga obligando a Zettai a retroceder de un salto cerca de Miroku, quien no perdió la oportunidad y atacó con pergaminos sagrados, que Zettai esta vez no pudo esquivar. Los papeles se impregnaron en su piel comenzando a deshacerla como si estuvieran hechos de ácido. Zettai de un movimiento brusco se arrancó la piel y carne que había sido afectada por los pergaminos, dejando parte de su brazo con hueso expuesto, pero evitando que el daño se siguiese propagando.
—Se acabó el juego… —susurró Zettai lanzándose directo contra Miroku.
De un solo golpe en el estómago del monje fue suficiente para hacerlo volar varios metros.
—¡Miroku! —gritó Sango corriendo hacia donde su esposo estaba tendido.
Sesshomaru e InuYasha se lanzaron contra el enemigo con la esperanza de que Sango pudiera ayudar a su esposo. Golpearon con todas sus fuerzas, cada uno con su propia espada, pero Zettai lograba bloquearlos y acertarles golpes con igual eficacia. En un descuido de InuYasha, el demonio logró darle con una patada, golpeándolo con tal fuerza que también salió despedido varios metros.
—¡InuYasha! —gritó Kagome observando el rastro de polvo que quedó en el lugar en que había caído. Intentó correr hacia él, pero algo había sujetado su pie. Miró hacia abajo notando como una sombra tenía rodeados sus tobillos con fuerza impidiéndole moverse.
—¡Maldición!—gritó Miroku a su lado.
Todos sus compañeros se encontraban atados al suelo, sujetos firmemente y cada vez que forcejeaban o intentaban quitársela, éstas se apretaban más y más a sus extremidades.
—Las cosas han cambiado —susurró mientras los miraba con sus ojos celestes. Su sonrisa se extendió por toda su cara, deformándola por completo —Pasé mucho tiempo planeando acabar con ustedes y disfrutaré haciéndolo uno por uno mientras los demás miran. —Miró a Kagome con los ojos tan grandes que parecían salir de sus órbitas —Tú serás la última.
—No podrás con nosotros… —gruñó Rin empuñando sus sai con ira.
— ¿Eso crees?
Zettai se acercó a la mujer con los ojos entrecerrados. Rin sintió un fuerte olor a moho que estuvo a punto de generarle arcadas. Alzó una mano y tomó la mejilla de la chica con un solo dedo.
—Sigues igual de bella que tu antigua versión… —susurró con perversión.
Sintió un sobresalto que le hizo reaccionar y saltar a un costado, en el momento exacto que Sesshomaru destrozaba el piso en el lugar que antes se encontraba.
—¿Cómo…? —Zettai observó pergaminos deshaciéndose en el piso. Miroku los había usado para separar a gran parte del grupo de las sombras que los tenían inmovilizados.
—No vuelvas a tocar a Rin —gruñó Sesshomaru lanzándose contra Zettai con la espada en alto.
El demonio intentó esquivar el ataque de Sesshomaru, pero algo lo sujetó firmemente. Los brazos de InuYasha lo envolvían por los hombros, impidiendo que se moviera. Se había acercado sin que se diera cuenta. Forcejeó con fuerza intentando liberarse, pero Sesshomaru ya estaba frente a él.
—Es tu fin —dijo el hanyou mientras Bakusaiga bajaba con rapidez contra el demonio.
Sin embargo, la espada nunca tocó al demonio. Una especie de barrera se interpuso entre ella y el cuerpo de Zettai, mientras éste sonreía e InuYasha se veía obligado a soltarlo.
—Parece que no…
Un fuerte destello con una increíble fuerza hizo que todos salieran disparados varios metros mientras Zettai lanzaba una macabra carcajada.
Sesshomaru estaba intentando darle algún golpe a Akira, pero sin entender cómo, éste lograba esquivar cada uno de sus ataques. Akira había comenzado a responder los ataques, buscando conectar con una especie de bastón de madera, pero que no se rompía siquiera al chocar contra Bakusaiga, por lo que claramente ese no era un bastón común. El youkai comenzó a retroceder por los golpes que el monje le lanzaba, ya que parecía que cada vez que el bastón lo golpeaba, absorbía parte de su energía.
Ese maldito monje estaba sobrepasándolo en velocidad, no podía creerlo. Ante el bloqueo que le ocasionó su orgullo afectado, Akira logró acertarle un golpe en las costillas, haciendo que se doblase por el impacto.
—Maldito monje… —gruñó Sesshomaru transformando sus ojos en rojos y aumentando el crecimiento de sus colmillos.
—Se acabó youkai —sonrió Akira al tiempo que con una velocidad impresionante alzaba el bastón para darle en seco en la cabeza.
Sin embargo, aquello nunca sucedió.
Justo cuando bajaba sus brazos para noquear a Sesshomaru, un destello brillante cruzó frente a él y se enterró entre los ojos del monje. Los propios ojos de Sesshomaru se abrieron mientras su enemigo retrocedía unos pasos llevando sus manos a su rostro. Había reconocido ese objeto, eran una de las sai de Rin, pero cómo…
El cuerpo pequeño de su compañera cayó a su costado. La chica llevaba el traje de exterminadora que Kagome le había regalado y aún sujetaba una sai en su mano izquierda. El youkai observó como la chica alzó su brazo y apuntó con la palma abierta a la sai que Akira estaba a punto de tocar, haciendo que ésta temblara y en un solo segundo volviese a estar en su mano.
—Ah-Uh me trajo —respondió Rin ceñuda, sin mirar a su compañero —le dije que se marchara de inmediato.
Sesshomaru estaba anonadado. ¿Acaso Rin acababa de salvarlo de una derrota inminente?
—No deberías estar aquí —dijo molesto sin perder de vista a un tambaleante Akira.
—Cállate —espetó Rin molesta. Sesshomaru arrugó el ceño sorprendido por la reacción de la chica y la observó de reojo. Se mordía el labio con ira y tenía el rostro tan tenso como jamás la había visto. Rin se puso en posición de batalla sin aún mirarlo —Tenemos mucho que hablar por no avisarme de esto… Estoy muy dolida y molesta Sesshomaru, pero ahora no hay tiempo para esto.
—Maldita… —Akira comenzó a emanar una potente aura maligna.
Sesshomaru tomó de la cintura a su compañera y dio un salto atrás a modo de prevención.
—Ve con InuYasha.
—Maldita sea, Sesshomaru —gruñó Rin. —Me quedaré a pelear contigo.
—InuYasha está muriendo. —exclamó el youkai sin dejar de mirar a Akira que lentamente comenzaba a aumentar de tamaño.
—¿Qué? —Rin sintió como el aire se iba de sus pulmones y miró a su espalda buscando a su cuñado. Observó como Miroku y Sango le hacían señas mientras corrían hacia su dirección. —No se te ocurra morir, aún tengo mucho por lo cual regañarte.
Rin se giró para correr en dirección de sus amigos cuando escuchó claramente como su compañero exclamaba un "sandeces". Al cruzarse con el monje y la exterminadora, le dijeron que irían a apoyar a Sesshomaru mientras ella ayudaba a Kagome con InuYasha, que aún no podía eliminar la venenosa energía demoniaca de su cuerpo y sus reservas de energía estaban al mínimo.
—Kagome… —susurró Rin al llegar junto a la miko.
—Si encontramos la energía pura que está dentro de InuYasha, podremos expulsar el miasma. —explicó Kagome completamente sudorosa, estaba a punto de desmayarse y la sangre continuaba emanando de la herida del hanyou.
Rin sin decir nada comenzó a hacer lo indicado, tal como antiguamente Kagome le había enseñado, mientras a lo lejos se escuchaban los gritos de batalla que sus amigos habían comenzado con una versión aún más fuerte de Akira.
Yumiko y Michael no podían luchar más, el nivel de batalla estaba demasiado alto para exterminadores con pocos años de experiencia. Con impotencia, observaban cómo sus compañeros de lucha daban todo por acabar con el demonio. Zettai, luego de una enorme explosión de energía se había dedicado a atacar sin darles ni un solo respiro, haciendo que Yumiko y Michael quedaran gravemente heridos obligándolos a alejarse de la batalla para no morir.
Cientos de cráteres fueron creados al recibir el impacto de los ataques de la batalla habían deformado el terreno del lugar. Sango lanzó su Jiraikotsu logrando golpear el brazo de Zettai desviando la sombra que, como una estaca, buscaba atravesar el pecho de Sesshomaru.
Zettai utilizaba como armas sombras solidificadas, que podían ser tan letales como la más mortífera de las armas. La utilizaba tanto como espada como proyectiles, siendo difícilmente esquivadas por sus rivales.
Kagome miró a su alrededor mientras Sesshomaru e InuYasha se lanzaban en una batalla frenética contra el demonio cuando lo sintió: sus versiones del pasado no lo lograrían.
—Rin, tendremos que hacerlo.
La chica, que había lanzado un conjuro sobre Sesshomaru para eliminar el miasma que había comenzado a expandirse luego de que una estaca diera en su hombro, la miró con los ojos muy abiertos.
—Tenemos que acabar con esto ahora… Siento como el otro grupo está gravemente herido.
—Tenía la esperanza de que no fuese necesario… —sonrió Rin con tristeza. —Comencemos con el ritual, antes que sea demasiado tarde.
Kagome asintió y llamó a Miroku, quien con solo ver el rostro de sus amigas entendió que era hora del plan de emergencia. El monje corrió hacia su esposa que recuperaba su jiraikotsu luego de un nuevo ataque y la besó con ternura.
—Fue un honor que hayas aceptado ser mi compañera de vida.
Sango abrió los ojos al entender el porqué de las palabras de su esposo y sin poder evitar las lágrimas sonrió y susurró un "Te amo".
Miroku con una sonrisa melancólica, regresó al lugar algo alejado donde sus amigas se encontraban y se unió a su rezo. Pronto una brillante luz comenzó a emanar de sus cuerpos y envolvió también a Sango, Sesshomaru e InuYasha, quienes abrieron sus ojos sorprendidos.
—Vaya… —comentó InuYasha jadeante alejándose de Zettai al percatarse del brillo de su propio cuerpo.
—¿Qué están haciendo? —gruñó Zettai mirando ceñudo el cuerpo de sus enemigos.
Rápidamente la energía perdida en la batalla regresó al cuerpo de todos aquellos que estaban envueltos en la luz, llenándolos de vitalidad y fuerza.
Sesshomaru miró con una mueca triste su cuerpo y posteriormente el de Rin, sabía que esto era parte del ritual que permitiría que tanto ellos como los del pasado se renovasen por completo a cambio de sus propias vidas.
—Estamos a punto de acabar contigo —sonrió InuYasha saltando con Tessaiga en alto a tal velocidad que Zettai no tuvo tiempo de reaccionar.
La mente de InuYasha estaba completamente perdida, escuchando por pedazos lo que sucedía a su alrededor. Sentía su cuerpo ardiendo ¿Cómo era posible que estuviese en tan malas condiciones? Maldecía a Akira cientos de veces odiándolo por engañarlos y odiándose por haber hecho caso a sus amigos y no haberlo matado antes.
Un dolor punzante en su estómago lo atravesó por completo sintiendo como el ardor que comenzaba a expandirse por sus extremidades, retrocedía concentrándose en su estómago. Sintió como su garganta se desgarraba ¿acaso estaba gritando? Lentamente su cuerpo dejó de arder y pudo abrir los ojos con cansancio al tiempo que intentaba sentarse.
—InuYasha —susurró una voz a su costado.
Sintió unos brazos que lo envolvieron y el calor de ese cuerpo lo ayudó a volver a la realidad.
—Estoy bien —dijo reconociendo a Kagome.
La mujer se veía agotada. Tenía unas enormes ojeras decorando un pálido rostro que sudaba bastante. InuYasha se puso de pie con la ayuda de Rin y Kagome, sin siquiera preguntarse en qué momento la chica había aparecido en ese lugar.
—Estoy bien —repitió InuYasha jadeante observando a lo lejos como sus amigos apoyaban a Sesshomaru contra un Akira que jamás había imaginado.
Notó que Kagome estaba en realmente malas condiciones, así que con un último fuerte abrazo y diciéndole "Quédate acá", se separó de ella, le dio un suave y rápido beso y se dirigió en dirección a su enemigo, recogiendo a Tessaiga en el camino.
—¡InuYasha! —gritó Kagome al ver como su esposo sin esperar reponerse ni un segundo, corría a unirse a la batalla.
Sesshomaru estaba completamente agotado, Akira había absorbido gran parte de su energía, impidiéndole incluso la posibilidad de transformarse en su forma original. La ira bullía en su interior en cada ocasión que uno de los humanos lo salvaba evitando que Akira lo golpeara o le dieran con esas desagradables sombras en forma de flechas. Miró de reojo como InuYasha cojeaba mientras se dirigía hacia ellos, completamente agotado y prácticamente en las puertas de la muerte y sintió nuevamente la ira invadirlo.
—Mantente alejado hanyou, solo serás un estorbo —exclamó Sesshomaru lanzándose con Bakusaiga directo a Akira.
No fue difícil para el demonio esquivarlo, Sesshomaru se encontraba completamente debilitado a pesar del hecho de que Sango y Miroku habían sido un constante apoyo durante la batalla. Akira materializó una estaca que sin dificultad a la espalda desprotegida de Sesshomaru, quien sin poder esquivarla, cayó al piso sintiéndose completamente humillado.
—Esperaba mayor trabajo del Gran Sesshomaru —comentó Akira con burla. —Esto ha sido demasiado simple.
—Maldito bastardo —masculló InuYasha apretando los dientes con ira y empuñando a Tessaiga con dificultad —Te mataré.
Sesshomaru se puso de pie con dificultad, evitando dirigir la mirada al lugar donde se encontraba Rin. Debía mantenerla alejada de la batalla, no podía perderla, ni a ella ni al hijo que Rin aún no sabía que esperaban y no tenía duda que si se mostraba aún más débil la chica se lanzaría a ayudarlo sin medir el riesgo que conllevaba.
—Mantente alejado InuYasha —gruñó Sesshomaru rompiendo la estaca que había atravesado su tórax.
—Idiota, apenas puedes moverte —jadeó InuYasha sin siquiera mirarlo.
—¡Sandeces! —exclamó Sesshomaru ignorando el dolor que comenzaba a invadirlo a causa de la energía demoniaca de su herida.
—No resistirás mucho, youkai —comentó Akira con una sonrisa —las sombras de las cuales hago uso, tienen tal concentración de miasma que incluso tú, un youkai de sangre puro, no podrá resistirlo.
—¡Cállate! —gritó InuYasha enfurecido.
Sesshomaru cayó sobre una de sus rodillas, imposibilitado de resistir más de pie. Sentía como su interior ardía, había sido infectado de la misma forma que InuYasha hace solo unos minutos.
—¡Sesshomaru!
La voz de Rin se coló por sus oídos y a través sus ojos rojos, notó que la chica corría hacia él con desesperación y sus armas listas para defenderlo.
—¡No te acerques!— ordenó haciendo que la chica se detuviera de golpe por la ira en sus palabras.
Utilizando la fuerza que le quedaba se puso de pie tambaleante y lanzó una mirada de odio hacia Akira que sonreía con arrogancia y paciencia ante la escena.
—Acabemos con esto Sesshomaru. —dijo InuYasha preparándose para retomar la lucha.
Sesshomaru no dijo nada y siguiendo a su medio hermano, se trenzó nuevamente en la batalla, lanzando golpes de su espada sin parar, pero nada parecía ser lo suficientemente rápido como para lograr causar algún daño. InuYasha y Sesshomaru levantaron sus espadas y atacaron a Akira en un movimiento sincronizado, pero éste pudo bloquearlos con su bastón comenzando un pulso de sus fuerzas.
—Chicos, creo que hemos jugado bastante, así que es hora de terminar.
Con un grito, Akira expulsó energía lanzando a Sesshomaru y a InuYasha varios metros por el terreno, levantando una gran cantidad de polvo y tierra. Ambos hermanos se incorporaron jadeando agotados ¿Acaso realmente éste sería su fin?
El resto de los presentes observaban con impotencia como los más fuertes del grupo no parecían tener oportunidad. Kagome apenas podía mantenerse de pie a causa de toda la energía espiritual utilizada, Miroku y Sango estaban gravemente heridos y Rin sentía que no tenía suficiente poder para siquiera acercarse al monje.
—Es hora de decir adiós —sonrió Akira antes de alzar una de sus manos y materializar dos flechas de sombras.
InuYasha y Sesshomaru no alcanzaron siquiera a pestañar antes de que las flechas estuvieran a centímetros de sus caras, sin embargo, estas nunca llegaron. Una barrera se había formado entre ellos y el ataque, haciendo desaparecer las flechas de golpe. Todos miraron a su costado y pudieron observar a Rin con ambos brazos alzados conjurando la protección que duró solo unos segundos más. La chica cayó sobre el terreno desmayada, había utilizado su poca energía espiritual en esa defensa. Kagome corrió como pudo a su lado y la refugió entre sus brazos completamente agradecida.
Sesshomaru sintió como la ira emergía con un nuevo ímpetu y su cuerpo pareció reaccionar nuevamente, sin embargo, antes que pudiese siquiera prepararse para dar un golpe, su agotado cuerpo comenzó a emanar una luz que lentamente comenzó a sanarlo. Miró a su alrededor y notó que los otros que estaban luchando contra Akira también brillaban.
—¿Cómo lo hicieron? —gruñó Akira ya sin una sonrisa en su rostro.
La espada cortó con limpieza el brazo del demonio, que gritó con ira alejándose de Sesshomaru. Desde que habían realizado el ritual su fuerza había regresado y todos se encontraban con todas sus energías para luchar, impidiéndole a Zettai sacar ventaja de la batalla. Miroku lanzó un pergamino que de inmediato consumió el brazo que había caído desprendido del cuerpo principal, evitando que de él saliera otro monstruo. Sango, junto con Sesshomaru e InuYasha continuaron atacando sin descanso a Zettai, que impresionado de la recuperación de sus enemigos intentaba defenderse de la multiplicidad de golpes y cortes.
InuYasha notó que el brazo de Zettai comenzaba a regenerarse, pero antes de que diera aviso a sus compañeros, una brillante flecha de energía se clavó en el muñón del enemigo transformándose en una especie de materia oscura y pegajosa que cubrió todo el sector e impidió el crecimiento del nuevo brazo. Kagome sonrió con confianza al ver que su flecha había cumplido el objetivo, a final de cuentas, tantos años de luchas y entrenamientos demostraban lo poderosa que se había vuelto.
Zettai aprovechó un descuido de Rin y lanzó una serie de estacas de sombras, las cuales la chica tuvo que esquivar con movimientos acrobáticos. Sin querer detenerse en ello, Zettai volvió a lanzar estacas alejando a Sesshomaru y a InuYasha que se dirigían a él para atacarlo directamente, pero no sirvió de nada, ambos dieron en su tórax haciéndolo caer de rodillas.
—¿Acaso realizaron un ritual de sacrificio? —soltó una carcajada y su risa pareció congelar a todos los presentes —¿Tan asustados estaban de mí, que incluso están dispuestos a sacrificar su vida?
—Estás equivocado.
Ryu caminaba con dificultad hacia el centro de donde se desarrollaba la batalla sosteniendo fuertemente un mala*. Su apariencia estaba claramente desmejorada: varios hematomas estaban regados por su rostro y cuello y su pierna derecha aún delicada, lo hacía cojear notoriamente. Su presencia sorprendió a todos, puesto que no esperaban que el chico apareciera considerando la preocupante condición en que se encontraba.
—¡Ryu! ¿qué haces acá? —exclamó Kagome acercándose a su antiguo amigo. —¿Cómo llegaste acá?
Ryu sonrió y se alejó de la mujer dejando con la cabeza.
—No podía quedarme en cama… Estoy cuidando a mi hermanita, incluso la de este tiempo. —respondió con una suave sonrisa. Luego su mirada llena de asco se dirigió a Zettai mientras éste intentaba levantarse penosamente. —¡Se acabó Zettai, ya estás muerto! Y Akira… Akira también.
Luego de esa frase y sin esperar que nadie la interrumpiera comenzó a recitar una especie de mantra a una gran velocidad. Lentamente la luz que anteriormente había estado brillando en sus amigos comenzó a emerger desde sus pechos y a envolverlos en una especie de aura. Zettai abrió los ojos sorprendido entendiendo lo que estaba sucediendo.
—Acabemos con esto —exclamó InuYasha lanzándose hacia Zettai no dispuesto a perder más tiempo y confiando en lo que sea que estuviese realizando el exterminador.
Ryu continuó recitando el mantra sin descanso mientras sus amigos combatían. El chico tenía conocimientos de distintos aspectos espirituales gracias a su entrenamiento como exterminador por lo que no le fue difícil identificar el ritual que había decidido hacer el grupo del futuro. Sabía que el ritual consistía en reunir su energía vital y potenciar sus habilidades físicas y espirituales al máximo, lo que ocasionaba que la persona inevitablemente muriese, puesto que la energía vital desaparecía de sus cuerpos al ser complemente consumida. Sin embargo, él tenía la teoría que si él entregaba su energía completamente, sin consumirla como sus amigos lo habían hecho, sería suficiente para evitarles tan trágico final. No le importaba morir y sabía que las únicas personas capaces de derrotar a Akira y a Zettai era el grupo que peleaba tan fervientemente contra ellos en esos momentos.
Zettai no podía entender cómo era que lo estaban venciendo. Después de una larga preparación, una planificación detallista para poder vencer a ese grupo de ineptos, resultaba que él estaba siendo derrotado. El solo quería poder dominar lo suficiente para que los demonios pudiesen vivir en paz y no constantemente atacados por humanos. ¿No entendían que ellos eran los más fuertes? Era la naturaleza la que decidía quien debía vivir y eso claramente se destinaba a ellos.
—¡Estoy destinado a la gloria! —gritó el demonio lanzando una bola de poder que fue esquivada por poco.
—¡Ríndete Zettai! —gritó Kagome con cansancio. La energía que la había llenado por completo lentamente se desvanecía y un agotamiento físico y espiritual la comenzaba a invadir.
—¡Nunca! —gritó Zettai manteniéndose en pie trabajosamente.
.
Akira jadeaba mientras Sesshomaru tenía el filo de su espada en su garganta. Sin explicación para ellos, el cansancio había desaparecido y un agradable calor se había instalado en sus pechos que les había permitido recuperar el terreno perdido en batalla y dejar finalmente a Akira en completa desventaja.
—Se acabó Akira —dijo con firmeza Kagome acercándose a su antiguo maestro. —Ganamos.
—¿Es así? —sonrió Akira dejándose caer sin que la espada del youkai lo amenazara con su filo. Tenía un ojo cerrado por la inflamación que le ocasionó un golpe certero del Jiraikotsu de Sango y la sangre brotaba de sus múltiples heridas. —Creo que habrán muchas más muertes de las que ustedes se imaginan muera o no ahora.
—¿A qué te refieres? —preguntó Kagome arrugando el ceño.
—Sandeces —masculló Sesshomaru con la intención de acabar con la vida del maestro de un solo movimiento de su arma.
—¡Espera Sesshomaru! —exclamaron Kagome y Rin a la vez, mirando con sospecha a Akira.
—¿Qué quieres decir? —insistió Kagome.
—Su cansancio se fue, ¿no es cierto? Bueno, eso es un ritual —sonrió de lado Akira y luego escupió sangre manchando el piso con grandes gotas. —No me di cuenta enseguida, pero finalmente pude reconocerlo… Lo más probable es que sus versiones del futuro estén muriendo en este mismo instante.
—¿Qué mierda estás diciendo? —gruñó InuYasha colocándose junto a su hermano.
—Bueno… eso… Tendrán que averiguarlo ustedes mismos. —Akira miró a Kagome y sin que ella pudiese entender el motivo, el anciano le sonrió con cariño —Adiós pequeña.
Y con una última sonrisa se lanzó hacia el frente, enterrándose la espada del Sesshomaru es su cuello y dejando que su vida se escapara junto a su sangre derramada.
Un potente silencio se instaló en el lugar, roto solamente por el sonido del metal saliendo de la carne cuando Sesshomaru retiró su espada del cuerpo de su enemigo.
Se miraron con un sentimiento de miedo en común. ¿Qué habría pasado al otro lado?
InuYasha cayó al piso al tiempo que la cabeza de Zettai rodaba a unos metros de él.
La batalla había terminado.
Se puso de pie con trabajo a causa de las últimas heridas y el cansancio que lentamente volvía a dominarlo. Kagome, Rin y Miroku se habían acercado de inmediato a la cabeza y la purificaron con las últimas energías que tenían. Lentamente, tanto la cabeza como el cuerpo se convirtieron en cenizas que fueron arrastradas por el suelo.
El hanyou sonrió con suavidad y le tendió la mano a Kagome para que se pusiera de pie, quien colocándose de pie le devolvió una sonrisa cansada. Sin embargo, los desconcertó un fuerte sonido, notando a los pocos segundos que Ryu había caído con pesadez al suelo, aún con su Mala firmemente sujeto entre sus dedos formando la seña del mantra que estaba recitando.
—Lo logramos —sonrió Ryu.
—Muchas gracias Ryu —le sonrió Kagome con ternura mientras se arrodillaba a su lado. —Ahora es tiempo de que vayas a descansar a un hospital…
—No será necesario pequeña monstruo —respondió Ryu antes de soltar una áspera tos al sentir cómo le comenzaba a faltar el aire.
—¡Mierda Ryu! No creo que alcancemos a ayudarte —jadeó InuYasha arrodillándose en el piso, incapaz de mantenerse más en pie. Lo sabía, el hechizo estaba acabando, pronto su cuerpo no respondería más. — Nos queda poco tiempo.
Sango abrazó a Miroku, quienes también sentían los efectos del hechizo desapareciendo.
—No tienen de qué preocuparse —sonrió nuevamente ante la mirada preocupada que Kagome le enviaba.
—Ryu… —susurró de pronto Rin abriendo los ojos de par en par. —¿Por qué…?
El chico miró a Rin y le sonrió con tanta amplitud que llegó a cerrar sus ojos de la emoción.
—No podía permitir que murieran —jadeó tosiendo.
—¿De qué estás hablando? —preguntó Kagome confundida.
—¿Sabías lo que haríamos? —preguntó Sesshomaru quien sujetaba a Rin desde la cintura evitando que cayera al piso.
—Ha sido un placer conocer a la mujer en que se convertirá mi amiga. Eres realmente increíble, monstruito y las estaré cuidando lo prometo —sonrió Ryu mientras sus manos le temblaban y su pecho subía y bajaba con esfuerzo —. Díselo a la Kagome de mi tiempo, por favor.
—¿Qué estás diciendo? —preguntó Kagome con los ojos muy abiertos y las manos temblando colocando la cabeza de su amigo sobre sus piernas para ayudarlo a respirar —Se lo dirás tú mismo…
Ryu sonrió y le cerró un ojo con dificultad. Adiós, dijo mientras relajaba sus manos y la Mala caía al piso. De inmediato el grupo sintió un agotamiento que los hizo a todos caer, sin poder sostenerse. InuYasha se arrastró hacia Kagome quien había caído a un costado de la cabeza de inerte de Ryu.
—No… no hemos muerto —jadeó Sango luego de unos minutos, incapaz de levantar la cabeza del suelo.
Un silencio frío se extendió entre el grupo de amigos, quienes escucharon unos pasos rápidos acercándose. Yukiko y Michael se acercaron a ellos y sin entender lo que pasaba comenzaron a darles los primeros auxilios con los escasos materiales que tenían a disposición.
—¿Ryu? —susurró Kagome antes de caer en la inconsciencia. —¿Qué hiciste?
Diccionario:
*Mala: Rosario Budista.
¡Gente! Creo que pedir perdón por el increíble atraso no me salvará de su odio, por eso intenté que si me retrasaba al menos tuvieran un capítulo largo y llenador, a final de cuentas los grandes conflictos se acaban de resolver y aparecieron algunas sorpresillas.
La verdad este capítulo me costó cada uno de los días de atraso. Tenía la idea general, pero desarrollar la pelea sin dejar vacíos fue agotador y también algo aburrido. Es el capítulo que menos me gusta, pero que por su importancia le dí todo lo que podía, espero haya sido al menos suficiente y les haya bastado. Ahora con todo este peso menos, siento que el fic finalmente sale del velo de falta de creatividad y me permitirá escribir más rápido.
En realidad creo que solo queda un capítulo y su epílogo, así que si bien me da real tristeza terminar este enorme proyecto, me tiene bastante feliz el crecimiento que fui adquiriendo como "escritora", espero seguir en ese camino.
Hoy coincide con el Día Internacional de la Mujer y quería aprovechar de recordarles e informarles -a las/los que no estén enteradas/os- que este día se conmemora la lucha de las mujeres por alcanzar la equidad en todo ámbito y el sacrificio que muchas realizan hasta el día de hoy por la causa. Es importante que todas/os aportemos con un granito de arena con cosas tan fáciles como no descalificando a las mujeres por su mera apariencia (tachándola de perra o mojigata); dejemos a los niños llorar si así lo quieren y señalarles que no está mal que muestren sus sentimientos; dejando al hombre como un igual y no como a un proveedor que deba costearme mis gustos; alzando la voz cada vez que veamos a una mujer ser víctima de acoso callejero; dejar de insultar tomando como "respaldo" la libertad de expresión. Así como espero que hayan concluido después de leerme, soy feminista y las/los insto a leer y educarse del tema y no llevarlo a la ridiculez de pensar que la mujer es superior al hombre. El feminismo busca la igualdad, la equidad entre el hombre y la mujer, tanto en derechos como en obligaciones.
Ahora, luego de este monólogo los agradecimientos:
serena tsukino chiba: Bueno el futuro definitivamente cambiará! Ahora en qué medida lo veremos en el siguiente capítulo, espero también verte allí!.
gcfavela: Gracias por tus buenos deseos! Terminé mi práctica y espero ahora los resultados. La inspiración costó, pero finalmente llegó, perdona la increíble demora y espero leerte nuevamente!
Cindy 04: Al final Ryu fue esencial para la batalla. Lo extrañaré :C
lupitacullen12: ¡Un gusto! Que mala impresión te debí haber dejado con tantos meses de espera, así que solo espero que te haya bastado este capítulo y no me odies :C
Rocio A: ¡Gracias! Espero que tus expectativas no hayan disminuido con éste complejo capítulo. Y amo también a esas parejas! Definitivamente quiero seguir escribiendo sobre ellas.
Zakura Naeiguino: ¡Gracias por las felicitaciones! Ojalá este capítulo haya cumplido con tus expectativas.
Yoo Joo: ¡Me dejas sin palabras! Muchísimas gracias por tus palabras y espero que hayas disfrutado del capítulo!
setsuna17: ¡Nuevamente sorpresa!
nadaoriginal: ¡Muchísimas gracias! Espero que este capítulo "clímax" haya satisfecho tus expectativas. Espero leerte pronto!
Nena Taisho : Esa era la intención, pero Ryu se interpuso en ese plan. Gracias por leer y comentar!
AngelySoul: No me es muy fácil pensar en sus versiones futuras ya que son mera interpretación mía de sus personalidades, pero espero lograr al menos algo creíble. Muchas gracias por leer y comentar.
Estefania: ¡Pequeña! Espero que haya sido un año maravilloso académico para ti y si no, no te preocupes que mejores cosas vendrán! Debo admitir que estaba un poco angustiada por mi ausencia por ti, no quería desilusionarte y realmente me esforcé en este capítulo para ello. Gracias por tus felicitaciones y ahora se me viene lo dificil: Encontrar trabajo, pero algo bueno saldrá ya lo sé. Realmente espero que perdones mi ausencia y disfrutes de este capítulo que realmente fue un trabajo de otro mundo. Espero también leerte pronto!
kolee2405 : ¡Mucha gracias! Sería un sueño verlo en la pantalla, un sueño que dudo que suceda :C Pero al menos con que la gente lo lea me doy por satisfecha y más que feliz. Gracias por leer y comentar!
Sakura521: ¡Saludos a tu primo! ajjaj Muchas gracias por tus palabras y espero leerte pronto!
eishh: Lo siento, pero era necesario. Ahora Ryu está con su hermana, quien lo esperaba hace tiempo ya. Gracias por leer y comentar!
Corazon de Mazapan : ¿Te imaginas? Sería increíble que se aceptara ahora que ya está saliendo el kanketsu-hen. Espero que hayas quedado satisfecha con el capítulo, tampoco quería desilusionarte porque pucha, realmente me importa tu opinión como lectora. Tu último review hace pocos días me dio el impulso para finalmente terminarlo, así que este capítulo también es gracias a ti. Esperaré a ver que dices de este capítulo y prometo demorarme lo menos posible para el último, ya tengo todo armado en mi cabeza al menos, además tengo pensados unos oneshot, así que no será necesario subir un recetario. Besos y abrazos!
Elizabeth McAllister: Espero te haya gustado! Gracias por leer y comentar.
Bueno gente, espero leerlos pronto.
Saludos desde Chile!
Astron.
