Capitulo V. —Bienvenidos a Araco...


Cuando vieron el carro dar la vuelta por la esquina del fondo, Integra metió la llave al cerrojo y le dio vuelta, ingresando a la propiedad seguida por detrás por el vampiro.

—Al fin lejos del sol. —Alucard hizo el alegre comentario mientras se dejaba caer sentado en uno de los sillones de la sala. Al cual Integra no le hizo caso alguno ya que por su cuenta comenzó a explorar los rincones de la caza.

Miro dentro del enorme frigorífico de la cocina, el cual estaba totalmente abastecido de comida. A unos cuantos metros de él se encontró con la estufa y el microondas, y la alacena; la cual también estaba llena de comida, como para no salir de la casa durante meses. Abrió uno de los cajones que estaba a su alcance y encontró una cantidad exagera de linternas de mano, veladoras y fósforos, abrió el de alado encontrándose con lo mismo.

Paso de la cocina a la recamara principal. Su habitación era enorme, en el centro pegado a la pared se encontraba una enorme cama que tenía encima un par de valijas, se acercó a la mesita de noche que estaba al lado de la mullida cama abriendo el pequeño cajón y encontrándose con la misma exagerada cantidad de velas y linternas.

—Todo listo para nuestra luna de miel, ¿No crees? —Susurro libertinamente el vampiro en su oído, mientras pasaba su mano por la cintura de la joven.

Integra sintió un estremecimiento, pero no de placer, sino más bien de escalofríos. Se volteo hacia él ofensivamente, lanzándole una bofetada en la mejilla.

—¿Quién te crees que eres para tocarme esclavo? —Integra le respondió casi furibunda por la rabia.

—Tu marido. —Contesto el vampiro, quien ahora tenía la mejilla coloreada de un ligero color carmín y le sonreía a la rubia.

Integra, aun mas enfurecida se acercó a él. Tomándole del corbatín, acercó la cara del nosferatu a la de ella. —Escúchame muy bien maldita alimaña chupa sangre.. —Le comenzó a amenazar. —más te vale que recuerdes muy bien cuál es tu papel como mi esclavo, si no, te encerrare en tu asqueroso cajón durante el resto de tu infeliz eternidad.

Alucard comenzó a carcajearse, mientras retrocedía. —Claro, condesa.


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—Esa mujer. —Musito recargado en las frías piedras de su caverna, oculto entre las sombras de la misma.

Recordándola cuando la miraba desde las sombras de los árboles en aquella colina en la playa.

Era hermosa. Tenía los finos semblantes de una dama, los orbes tan azulados al igual como las suyas, y un cabello tan dorado como los rayos del sol. Sabía que era especial desde que la vio asomarse por la ventanilla de aquel avión, cuando él pasó a toda velocidad cercas del trasto.

Pero sus pensamientos quedaron colgando cuando puso sus ojos sobre aquel sujeto que le acompañaba. Esa creatura emanaba una gran cantidad de magia y al parecer no era humano; además que su rostro se le hacía peculiarmente conocido.

Se quedó pensativo, pero por más que lo intento no pudo recordar de quien se trataba aquel tipo, pero lo que más le importaba era saber más sobre aquella joven.

Podría vigilarle durante la noche, aunque no le creyó del todo conveniente; ya que sus enemigos y esa maldita que le había traicionado solo podían salir de noche. De seguro le capturarían o lo matarían al verle.

Pero aun así se tomaría el riesgo.


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Seras se encontraba sentada detrás del gran escritorio de su ama, revisando una de las tantas hojas que debía de firmar y sellar. Su relevo con Walter solo había sido alrededor de veinte minutos, pero ya no aguantaba la cabeza por tantas hojas que había leído, la espalda le dolía por falta de movimiento y la enorme montaña de papeles por leer que tenía al lado de ella solo le desesperaba aún más.

Creyó que gritaría de desesperación y terminaría arrojándose por el enorme ventanal que había detrás de ella; ahora entendía del porqué del mal humor de Sir Hellsing todos los días, y porque torturaba cruelmente a su maestro cada vez que le hacía aunque sea una pequeña jugarreta.

Suspiro agobiada, pero el timbre del teléfono del despacho le alegro.

—Bueno, despacho de Sir Hellsing—Menciono alegremente la draculina. —¿Con quién desea hablar?

—Seras ¿Eres tú? —escucho la voz de su ama.

—Sí, Sir Integra, soy yo.

—¿Y qué paso con Walter? —Pregunto Extrañada.

—Amm.. El Señor Walter termino su turno hace unos veinte minutos. —Le explico Seras. —¿Se le ofrecía algo Sir?

—No. Solo quiero saber cómo va todo por allá. —Integra menciono con algo de nervios, ya que por lo general los papeles que ella firmaba eran sobre asuntos que decidían el movimientos de su organización.

—Ahhh… algo empapelados. —Bromeo, dando vista a la montaña de papeles que aún le faltaban. —Pero ya casi terminamos.

—Bien, si surge algo no duden en avisarme. —Y sin despedirse, colgó.

Seras tan solo miro la bocina del teléfono por un par de segundos al escuchar el típico tono de llamada cortada. Suspiro, dejando la bocina en su lugar y mirando hostilmente la montaña que le aria compañía durante toda la noche.

—Señorita Seras… —Entro el mayordomo sin pronunciarse, y con una bolsa fresca de sangre médica. —le he traído esto.

—Gracias, Señor Walter. —Menciono sonriente la draculina al ver la muestra de sangre. —Por cierto, hace unos momentos Sir Integra llamo.

—¿Deberás? ¿Y qué quería?

—Solo llamo para ver si todo estaba bien.

—Oh, bueno. —Se relajó.

—Veo, que ni siquiera fuera deja de atender su trabajo. —Mencionó graciosamente Seras.

—Esa es nuestra Sir Integra.

Walter y Seras comenzaron a carcajearse unísonamente. Al terminar de reírse Seras pensó:

—Lo que me pregunto es ¿cómo le estará hiendo a mi maestro?

—Bueno, si no está haciendo renegar a Sir Integra, podemos asegurarnos de que sigue con vida. —Dijo literalmente el mayordomo.


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—Si, dime Roset. —Contesto Integra.

—Integra, querida, ya es hora del toque de queda. —Contesto Roset.

—Gracias Roset, comenzaremos a tomar las medidas.

Integra colgó y dejo el móvil en la mesa. Se acercó a la cocina y saco una de las lámparas de mano, junto con media decena de velas y una caja de fósforos.

Observando la lista de precauciones que Roset le había dejado en un sobre, que estaba sobre la mesa.

—Alucard, cierra las ventanas y entronca la puerta principal. —Le ordeno al vampiro que le observaba cómodamente sentado en uno de los sofás.

Tan solo basto con que el vampiro chasqueara los dedos para que las ventaras se cerraran y las cortinas se extendieran.

Integra tan solo le miro, algo molesta. Le hubiera encantado ver al nosferatu aunque sea acomodando las cortinas.

—Aunque sea, pon el candado en la puerta. —Le ordeno con el ceño fruncido.

Alucard se levantó malhumoradamente del sofá. Tomo el candado, cerro ambas puertas y coloco el candado en las manijas para que nadie pudiera entrar, o salir. Hasta que una pregunta se formó en su cabeza.

—Y puedo preguntar: ¿Por dónde planea salir mi amo? —Preguntó libertinamente al observar el candado ya puesto en la puerta.

—Saldré por la puerta trasera.

Coloco el candelabro ya encendido sobre la mesa, al ver como la luz poco a poco abandonaba la sala principal. Se fue a su cuarto para irse alistando para la primera cacería de esa noche.

Una larga gabardina de color negro esperaba extendida sobre su cama, y a uno de sus lados una espada envainada; mientras que del otro lado, una escopeta, dos armas pequeñas, media docena de navajas hechas de plata pura (cada arma con sus respectivos Cinturones), y una pequeña bolsa donde guardaba los cargadores de cada arma.

Integra no había visto la sombra que le observaba desde la puerta, oculta entre las largas sombras de la casi oscura habitación.

Mirando como su ama (la cual no se había ni siquiera quitado el vestido), se abrochaba uno de los cinturones en una de sus muslos, para tener cercas de sus manos ambas pistolas; y el otro cinturón en su otro muslo, para tener cercas las navajas de plata.

Se abrocho la pequeña bolsa en la cintura, para luego amarrar la pequeña cintilla de la espada. Por ultimo para colocarse la gabardina y alrededor el cinto de piel de la escopeta; la cual se ocultaría en su espalda, entre sus dorados y largos cabellos.

Alucard se sorprendió al ver a su ama fuertemente armada. Y no es porque la Sir tuviera miedo; si no que prefería no correr ningún tipo de riesgo.

—Puedo preguntar, ¿Por qué tanto armamento?

—Porque nos dividiremos para poder acabar más fácil. —Contesto molesta al saber que él le estaba espiando.

—Se supone que te acompaño para protegerte. —Menciono molesto.

—Y para ayudarme. Que no se te olvide eso. —No volteo a verle. —Es casi hora de irnos. —Menciono al ver como la luz naranja del atardecer terminaba de atravesar por su ventana.

—Como ordene, mi amo.

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—VAMOS ALICE, CORRE! —Grito Alex a su hermana mientras corrían cogidos de la mano, y corriendo a la velocidad que sus pequeñas piernas de nueve años les permitían a los dos.

El atardecer los había pillado de improviso, sin las posibilidades de dejarles encontrar un lugar en donde poder pasar la noche a salvo. Era lo malo de ser niños que vivían en la calle.

Varias veces tocaron en distintas puertas; pero nadie se atrevió a abrirles por temor de ser engañados por las arpías.

Se lamentaba de haberse quedado tan tarde a jugar en el jardín del parque. Porque ahora solo la oscuridad era lo que invadía todas las calles solitarias de Araco.

—POR FAVOR, DEJENOS ENTRAR! —Toco con desesperación en una puerta de madera, mientras su hermana le miraba sentada en el suelo ya agotada tras varias manzanas recorridas, mientras se acomodaba los revueltos cabellos castaños. Él sabía que su hermanita ya no podía recorrer ni una sola manzana más.

Del otro lado de la puerta se escuchó a alguien moviendo algo. La puerta se abrió.

Un señor de edad avanzada apuntaba con una escopeta a la cabeza de Alex; este le miro sorprendido.

—Rápido, entrad. —Menciono el hombre, desviando la punta del cañón de la cabeza hacia afuera, por lo que quisiera entrar.

Alex arrastro hacia el interior de la casa a su hermana con todas las fuerzas que le eran posibles. Ella estaba agotada, y lo notaba en su agitadísimo pecho.

—Oh! Por el amor de dios. ¿Qué estaban haciendo afuera? —Pregunto una señora de edad avanzada que se cubría con una manta, acercándose a los pequeños.

—Estábamos jugando en el parque, pero el crepúsculo nos sorprendió. —Respondió aun algo agitado.

—Sus padres devén estar preocupados. —Menciono el hombre mayor mientras se asomaba por la ventana. Sin soltar la escopeta de sus manos.

Alice y Alex bajaron la cabeza, apenados.

La mujer mayor les miro con algo de tristeza, se quitó la manta y les cubrió a los dos para protegerles algo del frio de la noche.

—Pueden quedarse a dormir a partir de ahora en esta casa. —Menciono tiernamente la mujer mayor.

El hombre de la escopeta volteó a verla al escuchar esas palabras. —Martha, ¿Estas segura en lo que dices?

—Claro que estoy segura.

Él hombre suspiro. —Tendrán que dormir con nosotros.

Alice y Alex miraron a la mujer mayor con alegría. Estaban felices de por fin tener un techo seguro donde poder refugiarse de aquellos monstruosos seres.


Fin del Capítulo 5!

Muchas gracias a todos por sus Reviews n.n por supuesto que seguiré subiendo más capítulos, gracias a sus comentarios estos capítulos se siguen dando.

Deahtz:

Gracias por tu comentario y por supuesto que se aclararan tus dudas.

-Es obvio que la trama se da antes el ataque de Milenium ya que de lo contrario se aria mención de la misma y Alucard no sería incluido a no ser que se hiciera mención (a fuerzas se aria mención, si fuera después de Milenium).

-Mis faltas ortográficas son intencionales, ya que como lo hice mención en el primer capítulo, mencione que este Fanfiction ya fue terminado y ya ha sido subido en 2 lugares distintos. Por lo cual los errores ortográficos son en sí una marca de agua.

-La Historia está marcada como Drama/Acción, por lo tanto, uno que otro toque de comedia no está mal y no es obligatorio al no marcar la historia con una descripción de comedia.

-Roset es si es una vendedora de paquetes turísticos, por lo que esta profesionalmente obliga en tener un cierto apego de comedia y Respeto detallista hacia la gente con la que hace negocios. Como lo sabemos hay muchos apellidos en la vida real que son coincidentes con varios apellidos ficticios o famosos de la vida real y en realidad no tienen nada que ver. Por lo tanto Roset a ser alguien con una profesión que se dedica en cuidar los detalles para que las personas tengan unas "vacaciones" agradables, no puede hacer un comentario o si quiera creer que sus "clientes" son una manga de caza Vampiros y hacer acusaciones falsas (de broma) o redundantes ya que sería poco profesional de su parte. Como se hace mención en el manga, anime por parte de Gonzo estudios y las ovas: la organización Hellsing no permite saber de la existencia de los vampiros a los civiles, ni otras organizaciones inferiores que no tengan prioridad de saberlo, así que los vampiros siguen siendo más que una fantasía de libros y películas.

-No es por presumir, pero soy Fan desde hace más de 12 años y sigue siendo de mis favoritos; y escritora desde hace 7 años por hobby n.n


Gracias a todos por su apoyo y claro que seguiré subiendo capítulos

Nos vemos el próximo jueves n.n/

Zak –La Dama de Hielo-