Capitulo VII. – Confusiones inciertas...
Solo había pasado un par de horas desde que se había echado en su ataúd. Se sentía agotado, pero aun así no podía conciliar el sueño, cosa que le irritaba aún más el saber que en unas cuantas horas más se tendría que ver cara a cara con el sol.
Sintió curiosidad por saber que hacia su amo, pero debía de suponer que estaba durmiendo; y si la despertaba, esta vez sí encontraría el descanso eterno.
Se levantó de su ataúd y desapareció, apareciendo en forma de sombra en la habitación de su amo.
Ella estaba acurrucada entre las sabanas y las armas estaban acomodadas al lado de ella, en la mesita de noche. Tomo su forma ordinaria y se acercó al lado desocupado de la cama, sentándose y luego acostarse al lado de su amo, con ambas manos detrás de la cabeza.
—¿Qué crees que haces? —Pregunto Integra molesta, pero sin abrir los ojos.
—No puedo dormir, y necesitaba distraerme.
—Es extraño, para alguien que incluso duerme sentado. —Se burló de él.
—Muy graciosa ama. —Respondió volteando hacia la mujer.
Integra sintió como se movía lentamente como gusano hacia ella, acortando cada vez más el especio entre los dos.
—Alucard…—Refunfuño molesta.
En nosferatu tan solo se carcajeo ante esas palabras, pero no era impedimento para que él no se le acercara.
Integra sintió como su sirviente no se detenía, después de recibir esa pequeña advertencia de su parte. Se volteo, pero ese fue un grave error de su parte.
Sintió la cabeza del vampiro sobre su pecho y como este se abrazaba a ella. Trato de quitarse al vampiro de encima, pero era demasiado pesado como para hacerle a un lado.
—Me encantaría que esa tal Roset nos encontrara en una situación, "inapropiada".
—Quítateme de encima, maldito animal depravado. —Estiro la mano hacia la mesita de noche, tomando la primera arma que pudo alcanzar y le apunto al nosferatu a la cabeza.
—Vamos amo, no tienes por qué enojarte con este esposo tuyo que solo trata de complacerte. —Menciono burlón, mientras le daba un beso en el cuello.
—Lárgate. —Gruño.
El nosferatu poco a poco se hizo hacia un lado, dejando claro que le costaba trabajo el alejarse de la mujer. Para luego desaparecer.
Integra tan solo suspiro mientras dejaba el arma al lado de ella. Tenía que ocultar todo antes de irse a bañar y arreglar (aunque no le gustara el tipo de ropa que Walter empacó para ella), para ir a otra excursión con Roset.
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Se bajó del auto negro y miro que el joven chofer esperaba recargado fuera del auto.
Roset se acercó hasta la puerta y comenzó a golpearle ligeramente.
—Un momento. —Escucho la voz de Alucard del otro lado de la puerta.
La puerta se abrió y Roset paso hacia dentro de la casa, encontrando a Integra sentada elegantemente en el sofá de la sala.
—Buenos días Integra. —Le saludo la mujer mayor mientras se acomodaba en el sofá de frente.
Integra vestía esta vez con un pantalón de mezclilla ajustados, metidos dentro de unas botas algo parecidas a las de su sirviente y una blusa sencilla de color blanco.
Alucard cerró la puerta, y se sentó al lado de su maestro.
—Buenos días Roset. —Regreso el saludo. —¿Y, nos puedes decir a donde nos llevaras ahora?
—Bueno, planeo llevarles al mercado ambulante.
—¿Mercado ambulante? —Pronuncia Alucard algo decepcionado.
Roset noto la decepción en el tono del vampiro. —¿Los mercados ambulantes no son de su agrado?
Él tan solo le miro. Tenía ganas de decir que no, pero de seguro seria arrastrado de todas formas por su amo. Integra le miraba con severidad desde su asiento.
—No es eso…—Comenzó a hablar. —Solo que no tengo ganas de estar entre tanta gente tan temprano.
—Vamos querido, será entretenido. —Integra insistía.
Alucard miro a ambas mujeres, quienes esperaban su respuesta. Pero en especial los ojos de su amo, quienes le miraban amenazadores, si no aceptaba. Suspiro.
—Está bien. —Rezongó. Esto su amo lo tendría que pagar.
—Bien, vámonos ya. —Roset menciono con ímpetu, mientras abría la puerta.
Integra se puso en pie siguiéndola, pero al pasar al lado de su sirviente le dio las llaves para que él cerrara.
Alucard apretó los puños con fuerza, molesto por como ella lo trataba a pesar de que según son marido y mujer. Se puso en pie al ver salir a su ama por la puerta y al salir cerró la puerta.
Roset e Integra ya le esperaban sentadas dentro del auto, metió las llaves en una de las bolsas de su pantalón, y entro al auto, acomodándose dentro del auto junto a su ama.
Ninguno de los tres menciono palabra alguna durante todo el trayecto, hasta que el chofer los llevó a una zona más concurrida, donde ni siquiera el auto podía pasar por la gran cantidad de personas que caminaban por la calle. Roset volteo a mirarles.
—Hasta aquí podemos llegar.
El auto paro por completo y Roset salió de él.
El chofer se bajó para ayudar a la mujer mayor y ambos abrieron las puertas de los pasajeros.
—Este es el mercado ambulante de Araco.
Integra miro la gran cantidad de puestos ambulantes y de gente que rondaba de un local a otro comprando lo necesario o lo que se le viniera en ganas. Agradecía llevar un bolso con suficiente dinero, aunque no se le antojaba comprar nada, pero aun así lo requería necesario, por si algo llamaba su atención.
Alucard miraba por entre las lentillas al mar de gente que compraba impulsivamente frente a él, estaba molesto. No solo tenía que soportar no poder dormir todo el día, tener que estar bajo la luz del sol y ahora entre tantos humanos estúpidos.
Seguía debatiendo en su mente, hasta que las manos de su ama lo tomaron del brazo y lo comenzaron a jalar a "La Boca del Lobo".
Integra pasaba rápidamente la vista por los puestos, viendo si algo le llamaba la atención. Roset les acompañaba por delante, deteniéndose en algunos de los puestos para que sus invitados pudieran ver con mayor atención los locales. Integra miro al nosferatu, el cual ni parecía que estuviera en ese planeta, más bien parecía un títere el cual ella arrastraba a todas partes tomándolo del brazo.
Miro sus ojos, los cuales miraban hacia el frente, hacia la nada, se mostraban molestos, y ella sabía que estaba irritado.
Roset e Integra se fijaron en uno de los locales el cual un señor gritaba promocionando algo, el cual estaba atiborrado de personas. Ambas se tuvieron que escabullir por entre las personas para poder ver bien de que se trataba. Dejando al vampiro solo, en medio de la calle, y lo que era aún peor, con la vista de la gente alrededor de él.
El nosferatu al ver como aquellas corrientes personas se le quedaban viendo, tan solo suspiro, agobiado.
Si otra fuera la situación y su ama no se encontrara hay, de seguro ya hubiera matado a todos aquellos humanos que se le quedaban viendo.
Mientras seguía en sus sádicos pensamientos, su vista se puso sobre un puesto de chácharas viejas el cual era atendido por una mujer algo mayor de edad. Comenzó a caminar hacia el puesto, con algo de curiosidad. La mujer vio como un hombre atractivo y vestido de rojo comenzó a abrirse paso entre la gente para ir aparentemente a su local. Hasta que este se para frente a él.
—Puede preguntar por lo que sea, joven. —Menciono la mujer al ver al joven perdido en cada artículo.
Alucard miraba con detenimiento cada pieza en ese local. Había desde tasas de te viejas, hasta joyería de plata y oro.
Sus ojos se posaron sobre una antigua gargantilla de plata la cual tenía en el centro un hermoso zafiro ovalado. Tomo la pieza con cuidado y vio la piedra, recordándole al par de zafiros de su ama.
Pregunto por el precio de la pieza, y sacando de la bolsa trasera de su pantalón una billetera de cuero (Vamos, tratándose de pasar por humano tenía que tener una cartera ¿No?), pago la pieza dejándole lo que sobraba a la señora, para no cargar con el cambio.
La señora antes de darle la pieza al joven de rojo, el depósito dentro de una pequeña caja de regalo, el papel era de un color blanco, algo maltratado y manchado por el paso del tiempo, con un pequeño moño de color dorado. Dándole el toque antiguo.
Alucard camino de regreso al lugar donde su ama y aquella mujer lo habían abandonado, mientras guardaba el regalo en la bolsa por donde lo general guardaba una de sus armas que por ese momento no portaba.
Integra y Roset había logrado llegar al frente del local, donde un hombre de avanzada edad tenía una pequeña jaula de madera puesta sobre la mesa, la cual contenía dentro un pequeño canario. Mientras del otro lado había una caja repleta de papelitos blancos.
—Pasen, pasen a averiguar su suerte. —Gritaba el señor, algo desquiciado.
—¿Porque no lo intentas Integra? —Menciono Roset al ver a la rubia algo distraída.
Integra solo miro a Roset. Era la primera vez que veía algo así en su vida, y no le llamaba mucho la atención algo así, de hecho se le hacía algo tonto.
—No, gracias Roset. —Menciono tratando de retroceder para salir de ahí, a pesar de la gran cantidad de personas que había tras de ellas.
Pero cual va siendo su sorpresa que siente una mano tras de ella empujándola de vuelta hacia el frente.
—Deberías de intentarlo, querida. —Menciono burlándose de ella.
Integra le miro molesta.
El señor del local paso su vista entre la gente buscando a su siguiente cliente. Miro la reconocida cara de Roset, quien era una vieja amiga suya, y como esta le apuntaba con ambas manos a la pareja que se encontraba discutiendo al lado de ella. Una jovencita de cabellos rubios, ojos azules, y un joven de cabellos negros y abrigo rojo.
—Que tal ustedes dos. —Menciono el señor, señalando a Alucard e Integra.
Ambos se quedaron viendo al señor que les apuntaba con el dedo, Integra se ruborizo un poco, mientras que el vampiro solo se quedó serio y agradecía a la mujer por darle la idea al señor.
Alucard tomo de la cintura a su ama y la empujo para encaminarse juntos hasta la mesa.
El señor miro a la joven.
—Adelante señorita. —Menciono el señor.
Integra le miro algo apenada. —¿Qué tengo que hacer?
—Tome un puño de los papeles que hay en aquella caja y colóquelos en su mano.
Integra hizo lo que el señor le indico y coloco los papeles que había tomado de la caja en su mano, sintió como su sirviente se pegó más a su cuerpo y colocaba la cabeza en su hombro.
El señor abrió la jaula de madera y el pequeño canario salió de ella, parándose sobre la mesa. Integra y Alucard miraban curiosos al pequeño animal, el cual volteaba a todos lados mientras daba pequeños saltitos.
Miro la mano de la mujer, la cual estaba repleta de papeles y se acercó a ella. Integra se puso algo nerviosa al ver al canario acercarse a su mano, y aún más cuando la pequeña ave se paró en su pulgar. El pequeño pájaro miro los papeles y tomo uno con su pico, para luego salir volando hacia el hombro del hombre mayor. Tomo al pequeño pájaro en su mano y antes de meterlo de nuevo a su jaula le quito el papel.
El señor estiro la mano con el papel hacia la rubia. Sin mirarlo.
Integra dejo el resto de los papeles puestos sobre la mesa y tomo el papel que tenía el señor sobre su mano. Desdoblo el pequeño pedazo de papel, el cual tenía el dibujo de un pequeño corazón envuelto en llamas y con una daga enterrada en una de sus curvas.
—¿Qué significa esto? —Pregunto Integra al no comprender el dibujo.
Estiro la mano con el papel para entregárselo al señor, el cual tomo el papel para verlo y responderle a la joven.
—Significa: corazón en guerra. —Contesto el señor. —Estas pasando ó pasaras por una decisión muy difícil y personal.
Integra le miro, tal vez y tenía razón.
—¿Y el joven no quiere intentarlo? —Pregunto al joven que abrasaba a la joven de orbes azules.
Alucard iba a decir que no, pero su ama contesto antes que él.
—A mi esposo le encantaría intentarlo. —Contesto Integra.
Alucard miro a su esposa, molesto, pero no podía hacer nada para disculparse e irse.
Sin dejar que Integra se alejara de su lado, tomo barios papelitos colocándolos en su mano, y el señor abrió la jaula para que el canario saliera. El pequeño canario duro varios minutos para acercarse a la mano del vampiro, debido al aura oscura que este poseía como esencia, y en cuanto se acercó tomo rápidamente uno de los papeles y se fue volando al hombro del hombre.
El señor le entrego el papel al joven de abrigo rojo.
Alucard tomo el papel y lo desdoblo. En él había un par de espadas cruzadas las cuales estaban dentro de una intensa flama. Se lo entrego al hombre.
—El dibujo significa contienda. Estas ó estarás dentro de un pleito el cual tu estarás participando. Una contienda importante.
Integra tan solo miro a su esposo, el cual estaba algo perdido en las palabras del hombre.
—Gracias señor, ¿Cuánto será? —Comento Integra abriendo su bolso.
—Nada señora. —Le contesto sonriente. —Los invitados de Roset, son mis invitados.
—Gracias señor Giver. —Menciono Roset escoltando a sus invitados fuera de la multitud.
—ESPEREN! —Grito el señor Giver. —SE LES OLVIDA ALGO A LOS JOVENES!
Alucard e Integra se detuvieron y se dieron la vuelta, mirando al señor. El cual tenía en su mano los papeles que ambos habían sacado. Ambos tomaron el papel que habían sacado y lo dejaron en sus respectivas bolsas. Para luego salir del lugar.
Fin del capitulo 7!
Hola, hola de nuevo :3
Como lo mencione en el capitulo anterior, este jueves que viene no podre subir capitulo, razón por la que ahora he subido 2. Así que desde una ves ya están advertidos XD
Nos vemos el próximo, próximo jueves n.n
Zak -La Dama de Hielo-
