Hola, hola…
Cuanto tiempo sin verlos (lo se, me tome un año sabatino, pero fueron por razones escolares :'/), pero ya regrese a continuar lo que empecé
Espero ver sus reviews y tratare de retomar la rutina nuevamente, que esto ya casi llega a su fin.
Capitulo XIII.-Pérdidas…
Había comenzado a amanecer y los nacientes rayos del sol traían consigo a la luz del sol, los estragos de lo que la luz de la luna habían cobijado esa noche.
El pueblo se encontraba devastado, pero no tanto como los corazones de sus habitantes al haber perdido a sus amados seres queridos esa noche. Muchos lloraban la pérdida de sus seres queridos y otros simplemente ya habían comenzado a hacer lo necesario para velarlos y enterrarlos ese mismo día. Ya que no podían ponerse en riesgo para otro ataque... necesitaban refugiarse antes del anochecer.
Muchos otros habían comenzado a reunirse en grupos para buscar un lugar seguro y recolectar todo lo que le fuese necesario para protegerse y sobrevivir. Mientras encontraban un lugar estable.
Jamás en toda la historia del pueblo, habían tenido que pasar por algo así; y mucho menos a causa de seres sobrenaturales y nocturnos.
—Por favor.. Abra los ojos. —Menciono Alex a la señora Giver, quien ya había cerrado los ojos desde hace horas atrás. Su pequeña hermana Alice lloraba sin poder parar en el brazo de su hermano mayor, lloraba por quien había comenzado a querer como una madre, alguien que aun a pesar de conocer hace poco tiempo, quería mucho.
Mientras que el señor Giver, con sus ojos cerrados, lamentaba en silencio la perdida de quien se había enamorado desde hace tanto tiempo atrás, que ya ni siquiera lo recordaba, le dolía su pérdida; más de lo que podía demostrar.
Dejo a su esposa acostada en la cama que compartían desde hace mucho y la dejo cubierta hasta el pecho con las sabanas… como si durmiese aun… como si toda aquella noche de horrible terror, hubiese sido solo una pesadilla que se esnifa a media noche, al despertar. Ella, para él… aun dormía.
Beso su frete, con paz y armonía. Y dejándola "dormir" en su cama, salió de la casa, tomando a los niños de las manos; caminaron hacia la plaza para juntarse con el resto de los sobrevivientes y buscar un lugar mucho más seguro para los tres.
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Tenía que haber regresado a la casa, ya que no podían encontrarle con las manos en la "masa" en plena luz del día y a la vista de todos. Además de que sus enemigos no podían vivir bajo la luz del sol y continuar luchando.
Estaba furico, pero no tanto como perder la cabeza y el control sobre sí mismo y sus actos.
Mientras regresaba a la casa, en el camino había visto a los sobrevivientes reunirse en la plaza principal; opto por no ir, ya que ahora tenía que pensar en la forma de ir a rescatar a su amo. Podía convertirse en murciélagos o simplemente llegar volando a la isla, pero bajo la luz del sol no podía, ya que podría ser visto, y además la luz del sol disminuía sus poderes muy poco. Y durante la noche seria atacado por las arpías y el infeliz de Araco.
Un toque continuo en la puerta llamo su atención y distrajo sus pensamientos, no tuvo que abrirla para saber que se trataba de Roset. Saco las gafas de su gabardina, colocándoselas.
—Adelante. —Menciono.
Roset abrió la puerta mirando la casa intacta a comparación del resto que había visto, miro a Alucard. —Por lo visto se encuentran bien, su casa fue de las pocas que quedaron intacta al ataque devastador de anoche. —Menciono dando vueltas por el lugar, verificando todo. —¿Dónde se encuentra Integra? —Pregunto al no verla con él, y mucho menos peleando.
Alucard volteo la mirada, recordando como el maldito de Araco le había arrebatado de sus manos a su amo. Roset ahogo un lamento llevándose las manos a la boca, mirando la expresión de coraje del vampiro al recordarlo.
Alucard leyó la mente de Roset, pensando que su amo estaba muerto.
—No es lo que te imaginas. —Menciono molesto.
—¿Aún se encuentra con vida? —Pregunto al escuchar la respuesta del hombre.
—Araco se la llevo a noche. —Menciono apretando los puños.
—¿Araco? —Menciono extrañada.
Miro directamente a Roset, quien aún se encontraba confundida al escuchar lo que le había sucedido a Integra, y quien aún se hacía preguntas del ¿Por qué Araco aria algo así?. Se acercó a ella.
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Golpeo con fuerzas las rocas de su cueva, desquebrajándoles mientras las arañaba con sus garras; marcando las afiladas garras en ellas. Estaba furiosa.
A esas horas esa humana ya debería estar muerta y Drácula con ella, pero todo había salido mal por la culpa del entrometido de Araco. Pero estaba a la vez consiente de que si Araco no hubiese cachado a la mujer, Drácula lo hubiese hecho; y muy probablemente la humana le hubiese dado la orden de aniquilarlos a todos. Si ese hubiese sido el caso, probablemente todos ellos ya estarían muertos.
Para la próxima vez que intentara matar a la mujer, primero tendría que hacer algo para retener y aislar a Drácula mientras ella se encargaba de matarla. De lo contrario quienes morirían serian ellos.
Salió de la sección de su cueva y miro a sus tropas. Habían perdido a una cantidad mínima de sus soldados y otros habían sido heridos mínimamente por las armas de los humanos, pero eso era algo que no les lastimaba tan gravemente a ellos.
Se sentó en la orilla mirando a sus tropas, pensando en la siguiente estrategia que yacía en su mente.
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Todo el vuelo se la había pasado golpeando a aquella arpía con sus manos, pero al parecer eso no funcionaba, ya que seguía en su trayecto y sin mirarle. Solo miraba al horizonte. Se lamentaba rotundamente de haber soltado su espada al ser tumbada de la torre por aquel ser; ahora se encontraba indefensa ante una nueva amenaza, y lo peor de todo (aunque lo niegue), Alucard no estaba allí para protegerla.
Araco había tenido que volar por encima de las nubes para alcanzar los nacientes rayos del sol, y para que sus enemigos dejaran de seguirles. Ahora se encontraba sobrevolando por encima del mar sin atravesar la capa de nubes, esperando a que los rayos llegaran le atravesaran para poder al fin descender, tuvo que aguantar un sinfín de golpes y gritos por parte de la mujer, pero al parecer ahora se encontraba un tanto más calmada.
Decenio rápidamente en picada, atravesando por la gruesa capa de nueves naranja pálido, dejando al final la vista de la isla donde era su hogar; entrando a la boca de la cueva que yacía escondida entre la densa vegetación sin detener su vuelo. Pasaba al ras en todo, del suelo y de los costados de la cueva, atravesándole tan precisamente como una flecha, atravesó el laberinto de roca llegando a su habitación, poniéndose en pie y bajando lentamente a la mujer, observándole.
Integra bajo lentamente de los brazos de la arpía, sin despegar su gélida mirada de aquellos ojos que parecían un reflejo algo más calmado que los suyos, mientras su mente trabajaba por intentar buscar una respuesta válida a todo lo que pasaba en ese instante.
No necesitaba preguntar quién era él, lo sabía, sabía que se trataba de Araco y la prueba de ello era como era tocado por los rayos del sol sin sufrir ni el más mínimo daño como el resto de aquellos seres.
Se alejó unos cuantos pasos de él sin dejar de mirarle, mirando por pequeños momentos alrededor de la habitación donde se encontraban. Araco se acercó lentamente hacia ella, estirando su mano la cual yacía cubierta por una especie de armadura plateada con afiladas garras.
Araco intento tocar aunque fuese por encima de la armadura la cálida y delicada piel del rostro de la mujer, pero al acercar su mano a escasos centímetros, recibió un fuerte golpe en su brazo por parte de la mano de la mujer, alegándole de su rumbo. Araco sonrió al ver que no se había equivocado al ver la fiereza que la mujer guardaba dentro. Integra se alejó aún más de él y seria le miro.
—¿Por qué me has traído aquí? —Fue la pregunta seca que recibió de los labios de la mujer, quien aún le miraba fríamente.
—Para vengarme de Drácula. —le miro de la misma forma que ella le miraba. Con frialdad ante el recuerdo.
—¿Solo por eso?
Araco se acercó rápidamente a ella sin darle oportunidad de reaccionar, empujándola a la cama; la tomo de los brazos para que no se levantara, ni se pudiera mover o huir. La observó, mirándola con frialdad.
—Él me quito a mi mujer hace siglos atrás.. —acercó su rostro al suyo, mirando fijamente los ojos de Integra. —ahora yo le he quitado la suya. — tomo con ambas manos su rostro sin lastimarla con las afiladas garras, besando profundamente su frente, alejándose lentamente de ella.
Integra se sentó rápidamente en la cama con alerta, mirando cómo Araco se dirigía a la salida de la habitación. Volteo a mirarla.
—Más te vale no salir de esta habitación.. —mirándole con frialdad. —la cueva está llena de laberintos y trampas. Si te pierdes, morirías. —y diciendo eso desapareció en las sombras de la salida.
Integra suspiro, era obvio que no le aria caso a Araco y su advertencia. Se puso en pie tomando una de las velas y camino hacia la salida. Escogió una de las dos direcciones que el camino daba, y comenzó a caminar mientras pensaba.
Era ridículo que estuviera en esa situación por la culpa de viejas rencillas de épocas donde ni siquiera le había tocado nacer. Primero la arpía celosa y ahora el ex novio con deseos de venganza sobre el vampiro, parecía que la situación no podía ponerse de ningún modo peor.
Gruño enojada, y comenzó a caminar más lento mediante el dolor por parte de las zapatillas se hacía más presente. Alzo la vista al escuchar un ligero sonido parecido al del mar, cosa que le hizo caminar más rápidamente a pesar del dolor. Y después de unas cuantas intersecciones por la cueva miro una luz más adelante.
Integra corrió.. pero solo para darse cuenta que no se trataba de la salida, sino más bien de una fosa marina por donde el agua de la marea se agitaba violentamente y comenzaba a subir. Sin darse cuenta de la humedad en las rocas, Integra resbalo, perdiendo el equilibrio y cayendo lentamente hacia la fosa sin poder hacer nada para impedirlo.
Centímetros antes de que su cara tocara el agua, sintió como algo jalaba del vestido, evitando que se sumergiera y se perdiera en las aguas violentas de la marea. Sintió un fuerte jalón en su vestido, para terminar chocando levemente en un pecho emplumado, volteo hacia arriba, mirando los ojos igual de azules que los suyos.
Araco le miro fríamente.
FIN DEL CAPITULO 13!
Muchas gracias por sus comentarios y esto no lo pienso dejar así a medias, sé que me desaparecí por lo menos un año, por razones de la escuela (los que están en universidad me entenderán), pero he regresado XD
Ahora, vamos a aclarar una cosa… este es mi primer fanfiction así que no iré tras el salvajismo romántico del AxI (aunque quisiera XD), quise hacerlo ligero ya que es una historia corta, así que si están esperando escenas XXX esta historia no ira por ese rumbo y no pienso cambiar eso.
Cosa #2… esta historia es corta, así que lamento decírselos pero estamos a la mitad de la misma. Pero al parecer y si el tiempo me rinde, al terminar esta historia comenzare a subir otra XD, ya le llevo un poco adelantada pero quiero adelantarle un poco más y les daré más detalles sobre esta más adelante.
Para terminar, muchísimas gracias por no dejarme en el olvido y por estarme jodiendo en seguir subiendo la historia, en serio eso se los agradezco ya que me hacen no olvidar que tengo este proyecto y que a la gente le interesa que lo siga actualizando n.n
Gracias a todos y espero ver sus reviews muy pronto…
Zak –La Dama de Hielo-
