Notas iniciales: ¡Segundo día! Juro que tenía todo planeado para este, pero lamentableente el tiempo no estuvo de mi parte, así que lo terminé muy tarde, a penas lo pude corregir u seguramente cuando toda la semana termine volveré a ver estas historias y cambiaré cosas, por que soy así de quisquillosa.
En fin, hablemos del one-shot, no es tán largo que el anterior, y no pude incluir una batalla (se quedará para otra idea) pero de todas formas me gusta el resultado. No está tan cursi como el anterior pero si es medianamente tierno. El tema de este día es protegiendo al otro, cosa que em encanta de ambos, pues los dos arriesgaron sus vidas por el otro, Alain la cubrió con su cuerpo cuando el Mega-Rayquaza atacó (y de paso se lastimó el brazo) Mientras que Mairin corrió en un campo de hielo para cubrir a Alain con su cuerpo del ataque de Kyogre primigenio.
¡Ah! esas escenas fueron grandiosas, mis pequeños son tan asdasdsad. ya, los dejo con la historia.
Aclaraciones
(*) Esto pasa cuando ambos van a Hoenn en busca de la mega piedra de Alain ya que no la encontraron en Kalos, si este es otro Headcanon xD Steven viajará con ellos de vez en cuando por que él tiene obligaciones en la liga pokémon y por la empresa de su padre. Sawyer ya no estará en Hoenn con Steven, el ahora viaja por Sinnoh en busca de conquistar una liga regional, como Ash xD
(**) Me gusta mucho Swablu y Altaria así que desidí darle uno a Mairin. Eso...
Pokemon no me pertenece, de ser así, ¡El Marissonshipping sería canon!
We Found something || Marissonshipping Week 2017
II.- Protegiendo al otro. ||"Túnel"
La nueva visita a Hoenn fue bajo la excusa de la Mega piedra y la investigación que le prometieron al profesor continuar. Aunque ellos ya tenían metido en la cabeza ir a ver la región con más calma que la vez anterior – y sin las tres fuerzas de la naturaleza al acecho esta vez.
La tarea de hoy era investigar una cueva de Hoenn. Steven los había dejado en la isla donde se encontraban ahora, de ahí se emitían señales de una Mega Piedra y ellos fueron con la esperanza de encontrar la ansiada Charizardita X. Steven no los pudo acompañar esta vez – para decepción de él – Su trabajo en la liga estaba muy retrasado como para hacer nuevas excursiones por ahí a su antojo.
Sawyer había retomado sus viajes por su cuenta y ahora visitaba Sinnoh, en conquista de la liga regional, por lo menos eso fue lo último que supieron del muchacho.
Pero desde que pisaron la cueva que estaba señalada en el mapa, Mairin sintió un mal presentimiento. No estaba segura por qué, pero esa preocupación se mantuvo gran parte del camino, dentro de la cueva.
– ¿Quieres volver? – Le preguntó Alain notando su estado.
– Volvamos… – Responde al instante, deja de caminar y mira alrededor.
– Puedo ir a dejarte, pero debo investigar esta cueva. – Se toma el tiempo de observar las reacciones de ella, es extraño su estado.
– Puede esperar, hasta mañana o pasado. – O una semana, lo que sea necesario, ella no quiere seguir el camino.
– ¿Qué te preocupa tanto?
– No lo sé…
Es un susurro silencioso, si no fuera porque la entrada de la cueva está casi vacía, él no le hubiese escuchado. Mairin mira hacia su alrededor buscando algún indicio de algo, lo que sea.
Alain mira hacia adelante, sabe que hay una serie de túneles conectados a una cámara que fue hecha por antiguos excavadores de la zona, por lo menos eso muestra el mapa que le entregó Steven antes de marcharse esta mañana apresurado. Por lo menos debe comprobar esa parte de la información, aunque ir sin ella no es una opción.
– ¿Y si…? – Hizo una pausa – Llegamos hasta la cámara principal y nos vamos.
Mairin hizo una mueca, miró unos segundos al rostro de Alain, no quiere, pero no puede buscar una verdadera razón para irse de inmediato, solo esa sensación extraña en su cuerpo. Baja los hombros y se cruza de brazos.
– Bien.
Alain le sonríe complacido.
La cámara principal de la cueva no está muy lejos y hasta pueden ver cables antiguos en las paredes de roca, con ampolletas rotas y postes de soporte que aun sirven para su propósito.
– Ya llegamos, ya vimos, por favor ya vamos.
– Espera, ¿sabes? Es muy raro que no corras a mirar por alguno de los túneles.
Ella lo sabe, toda la situación es extraña.
Alain se toma unos segundos para examinar la cueva, ve un total de tres túneles que se extienden en un lado, sólo en dos de ellos hay cables que siguen hacia dentro, un par de herramientas viejas en el suelo y el tercero, se nota que es reciente, no calcula más de un par de meses desde que lo excavaron, lo cual no concordaba con la información entregada, esta cueva debía estar abandonada desde hace tres años.
Tomó una de sus pokeball, y de ella sacó a Weavile. Si ella estaba preocupada por lo que fuese es su deber hacerla sentir segura. Se acercó a su pokémon arrodillándose frente a él y puso su mano sobre su cabeza.
– Tengo que pedirte un favor – Su mirada va de su pokémon hacia Mairin quién tiene un enorme signo de interrogación en la cara – Mantente cerca de ella hasta que salgamos de la cueva.
– ¿Qué haces?
Weavile asiente y se posiciona cerca de la entrenadora.
– Ya tienes un guardaespaldas.
– Tengo mis propios pokémon para cuidarme – Ella se cruza de brazos. Alain alza una ceja y sonríe divertido.
– Saca uno también si quieres – Él camina hacia el tercer túnel y toca las paredes rocosas con cuidado. – Que dos te cuiden es mejor opción.
Ella no duda en sacar a uno de sus nuevos miembros, uno que recientemente atrapó apenas pisó Hoenn. Tomó su pokeball – una superball que le regaló Steven – y dejó salir a la nueva integrante de su equipo: Swablu.
– Swan, ¿podrías ayudarme en este túnel?
La pequeña Swablu revolotea alrededor de la chica y terminó por quedarse sobre su cabeza, sus alas rodearon su propio cuerpo y cerró sus ojos.
– Tomaré eso como un sí…
Alain hizo una señal con la cabeza para que continuara, ella cedió después de todo el viaje al centro pokémon más cercano era bastante largo y ya estaban aquí de todos modos. Camino hasta el entrenador y se paró frente a él, su rostro decía que aún no estaba segura pero con dos pokémon cuidandola dentro de una cueva escondida entre los bosques de Pueblo Dewford no hay mucho que pueda pasar de malo.
A excepción de los pokémon salvajes, claro. Recordaría no molestar a ninguno que superara su tamaño.
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No quería avanzar, pero Alain se notaba extrañamente emocionado por ir, como cuando viajaba solo, él acostumbraba ir a cuevas así, seguramente ahora que está acompañado quiere compartir esa experiencia con ella.
Lastima que los pokémon en la cueva no estaban de acuerdo con su excursión.
Aron aparecieron espantados, corriendo por pequeñas cuevas entre la pared, asustaron a Mairin, y de paso a una pequeña Whishmur que se asomó de la nada.
El grito del pokémon dejó sordos y desorientados al par de entrenadores, Swablu despertó de su sueño y atacó al pokémon rosa con un picotazo.
– ¡Swan, cálmate!
El nuevo grito del pokémon solo hizo que ambos cerraran sus ojos, pronto el grito ya no era de un solo pokémon, ahora se transformó en un rugido de ira que vino desde el fondo del túnel.
Alain pudo ver a duras penas una pequeña máquina que se arrastraba por el piso, con una marca que reconoció de inmediato.
"¡Team Flare!"
– ¡Exploud! – Grito Mairin, el entrenador volteó y a una velocidad de miedo, el enorme pokémon corría hacia ellos, golpeando su cuerpo contra las paredes con furia.
A su alrededor se levantaba tierra y polvo, incluso sus preevoluciones corrían asustados de él. Pudo ver cómo los pequeños Aron de antes, hacían pequeños agujeros en las paredes y el piso asustados.
¿Qué hace esa maquina con ese símbolo por aquí? ¿Tan lejos de Kalos? ¿Justamente en esta cueva?
– ¡Mairin, corre a la salida! – Le gritó.
Con todo el caos ambos entrenadores fueron separados, en medio de ellos los pequeños Aron que comenzaban a desestabilizar el suelo y las paredes. Mairin no iba a acceder, así que el entrenador dio una señal a Weavile para que la sacara de ahí.
– ¡Espera, no...!
– ¡Salgan!
Mairin fue jalada de su brazo con prisa por el pokémon tipo siniestro, aunque ella quisiera soltarse, Swablu voló a su cabeza en cuanto sintió todo el caos a su alrededor. La entrenadora se soltó por unos segundos de la mano de Weavile, lanzó una de sus pokéball hacia Alain de la cual apareció un enorme Chesnaught.
– ¡Cuida de Alain!
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Abrió lentamente los ojos, su garganta se siente completamente seca y no ve que hay más allá de sus manos. Se cubre la boca con su antebrazo y siente una punzada en el costado, que lo obliga a encogerse de dolor, vuelve a cerrar los ojos con fuerza, tose con dificultad hasta que expulsa gran parte del oxígeno de sus pulmones.
Vuelve a tragar aire, su garganta pica horrible, pero duele más su costado. Trata de reincorporarse con sus manos y se da cuenta que sus piernas están atoradas bajo un poste de madera podrida y varios trozos del muro de roca.
Suspira, esto se siente típico de alguna película de exploración, de esas donde un grupo de adolescentes idiotas van donde no deben y les pasan cosas feas por estúpidos e imprudentes.
No es momento de esto, lo sabe. Pero sus piernas no responden y su mente sólo trata de mantenerlo despierto. Entonces su conciencia usa su carta del triunfo para que él reacciones de una buena vez.
– M-Mierda… – Susurra a penas. – No veo a Mairin…
Su respiración se vuelve agitada a la vez que el dolor en su costado disminuye por la preocupación, busca con la mirada a la chica a su alrededor, rezando que no esté bajo esas rocas enormes o bajo algún poste al igual que prefiere que ella no esté en la cueva.
No la ve por ninguna parte, maldice a todo lo que recuerda y se sienta de una vez por todas.
– ¡Mairin! – Grita, tose y espera a escuchar algo, el eco de su voz lo pone nervioso. – Mierda, responde. ¡Mairin!
El crujido de las paredes aumenta la cantidad de polvo en el espacio que ocupa, si se estira un poco seguro alcanza a tocar la pared, es muy cerrado donde está atrapado.
El silencio después del segundo grito no altera aún más y varios escenarios donde la chica está en problemas pasan por su mente. Pensó en sacar a alguno de sus pokémon, pero ninguno de los que trae ahora mismo cabe en ese espacio, no está muy seguro pero lo siente muy pequeño incluso para que otra persona esté dentro.
Y entonces comienza a contar desde el uno en adelante. Sabe una cosa, debe calmarse, si está alterado no logrará nada, debe centrarse, encontrar una salida y a Mairin en el menor tiempo posible.
¿Que mierda había pasado?
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– ¿Alain?
Ve la cámara central de la cueva, mira a todos lados, lo llama nuevamente, pero no responde. Trata de sacar la tierra de su ropa más por inercia que cualquier otra cosa.
Weavile inspecciona el túnel por el que acaban de salir, las rocas han cortado el paso completo. Swablu revolotea alrededor de su entrenadora para tratar de calmarla, ella comienza a toser al sentir irritada la garganta.
– No lo escucho… – Miró hacia la muralla de roca, Weavile camina hasta ella y la toma de la mano, parece que quiere disculparse. – Descuida, todo está bien.
Aunque se lo dice más a ella misma que al pokémon, ¿El presentimiento era por eso?
– Por lo menos Chespie está con él – Murmuró al aire. – Weavile, Swan, busquemos otra entrada, si es necesario, cavaremos con las manos.
Ella avanzó a zancadas por el túnel de al lado, sin mapa, sin saber hacia dónde ir exactamente. Ambos pokémon la siguieron sin rechistar.
Se notaba profundo, incluso dentro del mismo había más caminos que recorrer, trato de seguir el que quedaba en su mano derecha, y así no perder la cercanía con el túnel, incluso cada cierto tiempo gritaba el nombre del chico, si estaba cerca seguro le oye, o Chespie que desde que evolucionó a su última etapa era más sensible a los sonidos.
Alguno de ellos debía escuchar su voz, ¿Cierto? Rezaba a Arceus que fuese así.
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Logró sacar sus piernas de debajo de las rocas, estaban heridas pero no de gravedad, las siente entumecidas pero sabe que podrá caminar en un par de minutos. Tras aclarar su mente y llegando al número cien, a su cabeza llegan los recuerdos de lo que sucedió, el comportamiento anormal de los Aron en la cueva, el Whishmur en este lado de la Región, el Exploud lleno de ira, como si algo perturbara su hábitat, no, el pokémon perseguía algo, ¿Qué era?
Un pequeño temblor fue lo que lo distrajo de su analogía, la pared de detrás de él se removía y pudo apreciar unas garras levantar la enorme roca de un tirón.
– ¡Chespie! – Se alegró, relajó sus músculos y le sonrió – ¿Es tu turno de rescatarme?
La enorme pokémon le regaló una sonrisa seguido de un gruñido de felicidad, con cuidado rodeo el cuerpo del entrenador y lo sacó de la pequeña cueva que se había formado a su alrededor.
Alain trató de estar de pie por sí solo, grave error, las heridas de sus piernas dolía más de lo que creyó y de seguro estaban infectadas.
Maldijo al Exploud y su caracter de mierda, aunque sabe que el pokémon sólo se comporta así si le provocan, sabe que algo lo provocó y que no fue una casualidad.
Ojalá se acordara de qué era.
– Vamos a buscar a Mairin, estará preocupada.
Chespie asintió, tomó con uno de sus brazos al entrenador y avanzó por el túnel.
Al parecer sólo una parte del mismo se había caído sobre ellos, junto a todo ese caos, todo lo que sucedió era extraño.
No tardaron mucho en encontrar el final del mismo túnel, aún se notaban excavaciones recientes, un par de palas bastante caras se encontraban a un costado de la pared, linternas rotas pero muy nuevas, en realidad una de ellas aún estaba tibia. ¿Qué estaba pasando?
Chespie se movió hacia un lado, su cabeza no dejaba de mirar las paredes como si escuchase algo.
– ¡Chespie, Alain!
¿Podía ser? ¿Ella había vuelto a entrar al túnel?
– Le dije que saliera – Gruñe Alain, a lo que la pokémon tipo hierba rueda los ojos.
Chespie prepara su puño para golpear la pared, da un suspiró y lanza un Puño Drenaje contra la roca agrietándola. Vuelven a escuchar el grito de Mairin, esta vez más cerca.
– ¡Aléjate de la pared! – Le dice Alain, quien baja del brazo de Chespie para que ella pueda ocupar todo su cuerpo en el golpe.– Chespie, concéntrate y dale en medio de la grieta.
Conoce la fuerza de la pokémon, ayudó en su entrenamiento, incluso luchó contra ella tiempo atrás. Y cómo le dijo, tras dar el golpe de lleno en la grita esta trizó la roca que cayó justo a sus pies levantando una cortina de humo, Alain logra ver la figura de Mairin, distingue la silueta de Weavile y ve las alas de Swablu acercándose a él.
– Recuerdo haberte dicho que salieras de aquí – Le dijo casi riendo, ve su rostro lleno de preocupación y alivio al verle ahí, herido y mareado.
No recordaba que dolieran tanto sus piernas.
– Como si te fuera a escuchar – Le contesta ella, sentándose a su lado, mira las heridas de la piernas, mueve sus manos sobre ellas para separar la tela manchada de sangre y tierra. – Mira lo mal que estás.
– Podría ser peor.
– Te encanta preocuparme así, ¿eh? – Ella aguanta las lágrimas.
Siente un enorme alivio de verlo, de dejar de lado el susto cuando el túnel colapsó y él no salió del lugar, de no haberlo escuchado por lo menos por una hora en que estuvo caminando por el túnel.
Él no parece ser consciente del tiempo que pasaron separados, y decide no contarle nada, no ahora que lo ve tan cansado.
– Mairin… – Susurra él, cerrando sus ojos. – ¿Tú estás bien, cierto?
Ella lo mira, incrédula por la pregunta, sus labios tiritaban y sus ojos se humedecen.
– Claro que sí – Logra contestar.
– Menos mal, buen trabajo Weavile – Felicita a su querido pokémon, quiere acariciar su cabeza pero su cuerpo no responde, a penas y está consciente de todo.
– Descansa, Alain. – Le susurra ella, colocando su mano sobre la cabeza del chico quien suspira de alivio. – Nosotras te sacaremos de aquí.
Chespie carga al entrenador entre sus brazos y sigue a su entrenadora fuera de la esta vez quiere ser ella quien lo rescate, quien lo cuide y quien vele por su seguridad. Se lo debe después de tanto tiempo juntos, en este viaje bajo la excusa de encontrar la Mega piedra.
Mairin siente que le debe la vida a Alain. Y está dispuesta a seguir a su lado todo el tiempo del mundo, con tal de sacarlo de ese túnel en el que se metió por culpa del Team Flare, por culpa de Lyssandre.
Notas Finales: ¿Y? ¿Les gustó? Espero que sí, nos vemos mañana con el otro. ;)
*Se larga a escribir*
#MarissonshippingWeek2017
