¡Amo demasiado a estos dos! Bien, es el tercer día seguido de esta semana. ¿Cuantos se hicieron Marissonshippers con este hit de ellos? ese maravilloso abrazo del tercer especial. Bueno, algunos lo sabrán pero yo soy Marissonshipper desde el segundo especial, así que pasa este momento grite cual loca por que no creí que algo así pasara.
En fin, les dejo la historia aquí para que la lean y me voy a escribir la de mañana. De paso a hacer los dibujos para esta semana que me retrasé ayer u.ú
Aclaraciones
(*)Tanto Alain como Mairin son adultos jóvenes (20-25 respectivamente)
(**)Creo que no hay más aclaraciones xD
Pokemon no me pertenece, de ser así, ¡El Marissonshipping sería canon!
We Found something || Marissonshipping Week 2017
III.- Abrazo. || No es el ultimo.
Si lo pensaba bien, no fue ella quien dio primero el abrazo. Lleva pensando esto toda la mañana, siendo muy estricta con el termino "primera vez" fue Alain quien la abrazó a ella, arriesgando su propia vida sea dicho de paso, aquel día en que conoció a Steven y a Lysandre.
Hizo lo posible por que su mente no recordara a Lysandre.
Fue cuando Mega Rayquaza los atacó, cuando ella conoció de primera mano el poder destructivo del protector d ellos cielos de Hoenn, cuando conoció el miedo.
Volvió a mover su cabeza hacia los lados, no quería recordar esas cosas, ella solo estaba pensando en el abrazo.
– Ah, supongo que nuestro primer viaje juntos no fue muy lindo – Suspiró, colocó sus manos sobre sus mejillas y se apoyó sobre la mesa.
¿Cuantos entrenadores tenían tantos tropiezos con tres fuerzas legendarias?
Alain se removió sobre la cama, murmuró algunas palabras que ella no comprendió del todo, pero no despertó. Mairin notó que a pesar de haber dormito gran parte de la tarde de ayer y la noche de hoy, el aún tenia esas ojeras bajo sus ojos. Se acercó a él para cubrirlo con las mantas, ahora más que nunca se mueve mucho mientras duerme.
¿Quién lo manda a estudiar tanto durante dos noches seguidas? No tiene remedio, es un terco de cuidado y a pesar de los regaños que ella y el profesor le dio antes, no escuchó razones.
– Vaya que es importante ese examen – Susurró ella.
Las ultimas semanas han estado metidos en el laboratorio, y él en su oficina estudiando, todos los días sin falta, memorizaba conceptos, resumía libros, subrayaba párrafos y su mal humor era palpable.
Ayer, ella y el profesor confabularon para que se tomara unos somníferos y desde entonces está durmiendo como un tronco, uno que se mueve y se destapa cada diez minutos.
Otra vez ella se acerca para taparlo. ¿Estará soñando?
– Mm… – Él se remueve, traga saliva y suspira, pero no despierta.
– Falta que susurre mi nombre y esto parecerá algún tipo de novela romántica – Se ríe ella cruzándose de brazos.
Sentía el ambiente un poco pesado, así que abrió la ventana con cuidado para que entrase un poco de aire. El profesor estaba junto a los nuevos pokémon iniciales, ya era la temporada en que los nuevos entrenadores venían a cumplir sus sueños, recordó cuando vino a buscar a su Chespie.
Ya habían pasado varios años desde eso. Años en los que ella viajo y conoció muchas cosas sobre el mundo, junto a Alain y a su propio equipo pokémon, recorrieron varias regiones, participó en ligas regionales, retó a gimnasios, probó en concursos pokémon e incluso se vio a si misma enfrentándose a algo completamente nuevo a ella y a sus conocimientos como entrenadora, el recorrido insular en la región de Alola.
– Mairin… – Escuchó de pronto, volteó y ahí, sentado sobre su cama estaba Alain, cubriéndose una parte de la cara con su mano.
– Buenos días, princesa – Se burló ella acercándose al muchacho con paso tranquilo.
– ¿Por qué...? ¿Qué me hiciste?
– Mis labios están sellados – Ella hace una seña con la mano, da la vuelta a la cama y se sienta en un costado. – ¿Dormiste bien?
– Supongo – Alain no está convencido, pero se siente mucho mejor ahora después de haber dormido tanto. – Asumiré que Sycamore te ayudó.
– No pierdas las formalidades, Alain – Ella sonríe – Que seas un adulto no te pone en la misma situación que el profesor.
– A Sycamore no le molesta – Él se encogió de hombros.
– Tu cabello está largo… – Le susurra y coloca su mano sobre los mechones que se asoman por detrás de la oreja, cayendo en sus hombros, los siente gruesos y suaves.
Alain se queda quieto, se siente algo mareado por dormir tantas horas – y sospecha que a su café algo extraño le echaron – pero prefiere concentrarse en cómo los dedos de ella acarician su cabello que ha olvidado cortar en mucho tiempo.
– ¿Te vas de viaje? – Murmuró muy bajo, aprovechando la cercanía de ella.
– Tengo un asunto que atender en Alola.
– Vas muy seguido.
Mairin bufó, encorvó la espalda y miró hacia otro lado. Clara señal de que no le va a hablar más del tema, Alain rueda los ojos y sostiene su mano con cuidado para que ella lo mire.
– Buen viaje.
Ella siente un escalofrío en su cuerpo cuando Alain pasa las yemas de sus dedos por su piel.
– Tu examen de ingreso es en… ¿una semana?
– Si, y debo ir a estudiar.
– Estaré aquí para cuando lo des – Le aseguró, tomó la mano del chico con fuerza – Lo prometo.
– Muchas gracias.
Es cuando recuerda el primer abrazo que él correspondió de su parte, en un atardecer, después de enfrentarse a Kyogre primigenio y Groudon primigenio, cuando casi deja que su miedo hacia estas bestias de la naturaleza le impidieran cuidar de él.
Y tal como esa vez, con la tenue luz del cuarto por lo lejana de la ventana, después de que él le regalara una sonrisa, una caricia y un "muchas gracias" por cuidar de él a pesar de todo, ella extiende sus brazos, rodea su cuello con ellos y esconde su rostro en la curvatura de su cuello.
– No hagas que me preocupe tanto – Le regaña, y hace más fuerte el agarre.
Él la rodea, en menos tiempo que aquella vez, afirma su mentón en su hombro y la cerca a su cuerpo con insistencia.
– Vuelve pronto – Susurra contra su oído, pero no permite que ella se separe, no quiere que vea su rostro avergonzado por decirlo en voz alta, aun no está preparado para verla a la cara y decir estas cosas.
Él se asegura de permanecer así lo suficiente como para calmar su propia respiración y los nervios, el tiempo suficiente para volver a encerrarse en esa oficina a estudiar para el examen de admisión, para esperar su regreso y no extrañarla demasiado.
.
.
.
– Cuando vuelva, quiero que me recibas con un abrazo.
En la puerta del laboratorio, ya pasan de las nueve de la noche, pero ella debe salir para tomar un vuelo directo a la lejana y paradisíaca región de Alola.
– ¿Te eh dicho que eres una caprichosa? – Le reclama él con un buen café en la mano.
– No lo suficiente.
Él ríe, mientras la chica se pone la mochila al hombro, toma con una de sus manos la pequeña maleta y mira por última vez el laboratorio.
– Buen viaje.
– Suerte con tus estudios.
Mairin da un suspiro, mira al chico frente a ella, pasa por su mente una idea que la cree muy loca como para realizara, suprime una risa avergonzada por ese pensamiento así que prefiere dar un paso atrás.
– Nos vemos en una semana.
– Adiós Mairin.
Ella hace una reverencia y sale por la puerta principal.
El silencio se hace presente tras el crujido de la puerta cerrarse, Alain mira su taza de café, confiando en que esta vez esté limpia. Se da media vuelta para ir a su oficina y continuar con sus estudios, la carrera de investigador pokémon no se sacará sola y ser especialista en un área tampoco sale de la noche a la mañana.
Además, debía esforzarse para darle una enorme sorpresa para cuando ella volviera, a parte del abrazo.
¿Está cursi? ¿No? AH~ Ellos me ponen cursi... Nos leemos mañana~
PD: Yo no tengo anécdotas divertidas que contar :D
PD2: Me quiero bajar del semestre D:!
#MarissonshippingWeek2017
