Hola ternuritas!

Les traigo un nuevo capítulo, en donde aparecen varios personajes importantes.

Se narra desde el punto de vista de Ichimatsu.


"Ichimatsu- Nii san cada vez que te sientas mal y te arrepientas de esta decisión, cierra los ojos y piensa en aquel lugar que solíamos frecuentar con nuestros padres"

"¿Aquel lugar?"

"Sí, ese bosquecillo en donde las flores de cerezo se iluminaban en la noche, y la Luna parecía bajar hacia nosotros para envolvernos con su reflejo en el lago, en donde nos dábamos las manos confrontando el temor que padecíamos a la oscuridad ¿Lo recuerdas?"

Claro que lo hacía, tan solo me negaba al ser víctima del temor.

Nunca me agrado la oscuridad, las tinieblas en nuestro hogar eran aterradoras entre sabanas e infantiles historias, los vándalos merodeando por el lugar, las líneas escarlatas del diablo reflejadas entre las sombras y sus intensas miradas. Los regresos de ese pequeño local hacia nuestro refugio, era espeluznante.

La noche en que mi hermano falleció el pánico inundo mis venas hasta desteñirse con su sangre, convirtiéndome en una ironía viviente; un adefesio que se alimenta en la ausencia de luz, pero a su vez le temé. Tiembla como un niño pequeño sollozante en busca de los brazos de su madre.

"Solo recuerda el lugar" Llevando mis dedos hacia mi frente, la masajeé, clamando por una mísera gota de paciencia, intentando colocarme esas ridículas y ostentosas prendas moradas para su majestad,

Han pasado casi dos semanas desde que Tougou me encomendó proteger y resguardar al doloroso idiota de los demonios, amenazándome con la muerte de Jyushimatsu. Diez días que han sido insufribles para mi polvorienta alma, en donde, ese petulante me ha humillado al forzarme a acompañarlo para tramites sin sentido, acabar con peligros sin importancia y sobretodo soportar a una princesa sin corona, con el rostro angelical, y el carácter desenterrado del mismo infierno. Está debía ser alguna especie de nueva maldición.

Estaba pagando por los pecados de esa insignificante vida.

"Ichimatsu" Un golpeteo en la puerta de mi habitación me regreso hacia la realidad. Sin esforzarme en ocultar mi repulsión le abrí la puerta al de delicadas facciones "Hasta que por fin te levantas, inútil criminal"

"¿Se te ofrece algo, princesa?" Lamí mis colmillos, ocultos, con satisfacción al ver esa irritada expresión.

"El príncipe quiso que lo llamará para que desayunara con él" Rodeé los ojos tomando el marco de la puerta, azotándola en su perfecta y respingada nariz, fracasando al haberse interpuesto con una blanca bota de tacón "¡No seas irrespetuoso!"

"No se me antoja pasar tiempo extra con él" Una vena, aun latiente, apareció en la frente del más bajo con un mohín de completo fastidio "¿Tan aburridas son sus conversaciones que no pueden estar los dos solos?"

"No es como sí a mí me encantará la idea de pasar más tiempo con un vago" Mis uñas se deslizaron por el marco de mi pieza, rasguñándolo, reprimiéndome "Pero al parecer tú le agradas bastante"

"Sus padres debieron contratarle mejores amigos, así no estaría en estas" Bufando, salí de la habitación, siendo reprochado y analizado por esos agudos ojos rosáceos.

Todomatsu no dijo más, tan solo se dedicó a encontrarme falencias y demostrármelas con atisbos de desdén y una eterna mueca de decepción. Esa clase de personas, tan superficiales, hipócritas, necesitadas, tan huecas, siempre las he detestado. Estas páginas en mi quebrajado libro no parecen llevarme hacia ningún lugar.

"Trata de sonreír cuando él te salude" El contrario esbozo, con una cínica actitud, una risilla "Lo hieres cuando no lo haces" Para incorporarse en el salón del primer piso.

"Good morning my Karamatsu boys" El príncipe mimado se encontraba en la punta de una gigantesca mesa de madera, con un ostentoso candelabro de cristal alumbrándola y sillas de caoba adornadas con elegantes retazos "Por favor tomen asiento"

"Claro" Todomatsu con un lento caminar se acomodó al lado del príncipe, en donde, había un gran tazón de sopa "Escuche que hoy conocerás a tus prometidas"

"¿Ichimatsu?" Esa sonrisa "¿No te vas a sentar?" Me fastidio.

"Por supuesto que sí, su majestad" El sarcasmo que goteé mancho el suelo con una profana reverencia. Ignorando la filosa expresión de Todomatsu tomé mi plato para ubicarme al extremo contrario de la mesa, quedando a metros de distancia. Hiriendo un poco más ese maltrecho corazón.

"¿No prefieres acercarte?" Aunque su tono fue suave y cauteloso, sus cejas encorvadas lo delataban.

"Aquí estoy bien" Musite hundiendo la cuchara de plata dentro del bol, chasqueando la lengua por el mal sabor que está tenía.

Pese a tener la habilidad para tragar una amplia gama de alimentos estos jamás me van a saciar como la sangre lo hace, ni me darán las energías suficientes que se requieren en una batalla. Estaba en problemas.

"Como te decía" Todomatsu tosió, intentando recuperar su atención "Hoy vas a conocer a Osoko ¿No es verdad?"

"Sí" Una melancolía expresión fue la que se tatuó entre sus facciones "Finalmente mi madre accedió a ese capricho, la pobre debe estar desesperada para que escoja a alguna de las dos" Sus palmas apretaron con fuerza el mantel, arrugándolo "Me siento como un terrible hijo al ser una carga extra"

"Karamatsu" El de uniforme rosa le extendió las manos "No es bueno que cargues con una culpa que no te corresponde" Para envolverlas en un tierno agarre "La debes dejar ir"

"Es más sencillo decirlo que hacerlo" Ambos compartieron una extraña mirada. Intensa, brillosa, intima, tierna. Mis hombros se encogieron incomodos sabiendo que sobraba en aquel lugar. Era una pieza ya gastada, no tenía donde encajar.

"Si no la puedes liberar de tu espalda, me puedes usar de apoyo para compartirla" El cuerpo de Todomatsu se inclinó sobre la mesa, acercando sus rostros, perdiéndose en una imagen coqueta.

"O también puedes dejar de lloriquear" Me mordí el labio, cansado de mi impulsivo humor "No sacas nada sentándote en tu trono para culpar al mundo de tus problemas en lugar de asumir lo que te toco" La risa del más joven erupciono mi sangre.

"Que fácil debe ser criticarlo cuando no has pasado ni la mitad de lo que a él le tocó" Mis uñas se clavaron en ese pulcro pantalón para desgarrarlo, con cólera.

"¿Qué sabes tú por lo que yo he pasado?" El contrario retiro un mechón cerca de su oreja para bufar.

"¿Un vago como tú?" La sangre de mi familia entre mis manos "Debes estar bromeando" Los desgarradores gritos a causa de mis garras "Eso no se puede comparar" Los latigazos, las lágrimas, el frío, la soledad "Tan solo eres un criminal" No había vendido mi puto orgullo para ser la burla de un imbécil superficial. Con un golpe sobre la mesa me levante, de postura seria y mueca escurriendo veneno y dolor.

"Lo que he visto, lo que he sufrido, a quienes he conocido ¿Acaso lo sabes?" A pesar de tener la mandíbula entreabierta y una mirada temerosa, él no dejo esa tierna máscara de lado "La carga que he sobrellevado"

"No es algo que atrape mi interés"

"Por supuesto que no" Con una desquiciada risilla intente estabilizarme ante el recuerdo de su llamado "Después de todo estas demasiado ocupado encasillándome por mi falta de recursos" Del toque de sus manos "Ni si quiera te das el tiempo para hacer eso" De sus colmillos, drenándome.

"Solo son excusas" Frustrado, me dispuse a salir de la habitación "Bastante patéticas por cierto" Solo para ser detenido por un agarre en mi muñeca; un movimiento seguro y poderoso. Tan vivaz.

"Totty no quiso decir eso, él lo siente" Sus ojos me atraparon con una extraña seriedad "También lo lamento yo" Ignorando la mueca de fastidio del de rosa él me invito a sentarme, una vez más, guiándome a su lado. Sin dejarme de atrapar.

"Él no merece que le rueguen, si se quiere ir es libre de hacerlo" Karamatsu por primera vez, le mostró una enojada expresión a su amigo "Idiota afortunado" Chillo asqueado.

"Aunque lo que él dice es verdad" Pronto la atención del príncipe fue captada por mi espíritu en pena "No sé absolutamente nada de ti"

"No hay mucho que saber" Me tuve que reprimir para no rasguñarle la mano ante el altanero toque con él que elevo mi mentón.

"¿Tus amigos?" Desvíe nervioso la mirada "¿Dónde estuviste estos veinte años?" Sintiendo como su aliento me rozaba "¿Tu familia?"

"Lo que sea que haya tenido" Él sonrío cuando por fin me anime a responder "Lo he dejado atrás" No fue necesario verlo para saber que esa expresión se había escapado, acomodándose en otro tiempo.

"¿Pero por qué?"

"¡Alteza!" Antes de que pudiese responder, Iyami, con el traje sudado, las piernas temblorosas y el cabello desordenado ingreso en el comedor "Su prometida ya viene en camino"

"No es mi prometida, solo una pretendiente" Bufo por inercia, pintando su rostro con pena "¿Hoy?" Balbuceó "¿Viene en camino?"

"Lo mejor sería que se fuera a arreglar para esperarla como su presencia lo demanda" El de ojos azules asintió tomándome del brazo, obligándome a levantarme de la mesa para ser arrastrado por el pasillo hacia su habitación.

"Quiero que tú me ayudes" Sentencio al haberme secuestrado en su cuarto "Porque mi madre lo quiso de esa manera debe ser perfecto, y tú te encargarás" Rodeé los ojos, agitando mis nuevas cadenas, dispuesto a obedecer por mera inercia a quien había alquilado esta ennegrecida alma.

Karamatsu me mantuvo prisionero por dos horas probándose diferentes atuendos, practicando aburridos y exagerados diálogos, pisando los fragmentos que poseía en lugar de orgullo, estirando mi paciencia, experimentando que tanto podía soportar.

Cuando él se cambió por última vez me dedique a apreciar su cuerpo; su espalda era fuerte, su pecho se hallaba bien trabajado, sus brazos eran más grandes que los míos, sin embargo, ese cuello; me parecía llamar. Mordiéndome la lengua controle el hambre que me provocó sentir el cálido liquido recorriendo aquella traviesa vena.

Una prueba para un valor ya perdido.

"¿Crees que este bien así?" Me pregunto apoyando la corona de su padre sobre su cabeza, planchando los pomposos bordados de su capa "¿Se ve respetable?"

"Se ve doloroso" Chasqueé cruzándome los brazos sobre el vientre, obteniendo una amigable risa en lugar del característico desprecio. Ese hombre me irritaba.

"So cute" Me jodia que no lo pudiese predecir "Creo que con eso será suficiente" Él, extendiéndome la mano, me ofreció salir de la habitación. Un galante gesto que rechacé con altanería, corriendo hacia la entrada para evitar más de esa taladrante y tortuosa palabrería.

Diez guardias se posicionaron a cada lado del príncipe para recibir a su prometida, de elegantes uniformes negros con toques celestinos. Todomatsu, con una mueca neutra, se acomodó a la izquierda de Karamatsu, aferrándose a su brazo, y aunque yo trate de escapar, él me forzó a permanecer a su derecha, cargando el peso de su cuerpo en contra del mío. Invadiéndome con su calor.

"Es un gusto finalmente conocerlo" Una mujer de fina contextura, sencillo vestido escarlata, sonrisa socarrona ingreso en el lugar seguida de cinco hombres "He esperado mucho para tener este encuentro" Me dio escalofríos.

"Lo mismo digo, su majestad" Él más alto se inclinó besando la mano de la castaña, quien rio, indicándole que se levantará.

"Puedes llamarme Osoko, no es necesario que tengas tantas formalidades conmigo si nos vamos a comprometer" Pude sentir como él tirito intimidado, retrocediendo a mi lado.

"De hecho aún no he escogido con quien, my lady" La chica deformo sus labios pintados de carmín por ese inglés mal pronunciado.

"No te preocupes" Le guiño un ojo, coqueta "Yo me encargo de convencerte" Él de orbes azules sonrío con confianza encaminándonos hacia el salón, en donde Iyami frenó al sequito, señalando la importancia de la privacidad de esos dos.

"Quiero que Ichimatsu entré conmigo" La cara que esbozaron esas adorables facciones.

"¿Es enserio?" Ni siquiera se podía comparar con el peso de la eternidad "¿Llevas al novato antes que a tu mejor amigo?" Nada contrastaba con el dulzor que me daba la venganza.

"¿Esta seguro que no le molestará a la princesa?" La chica negó con la cabeza, llevándose la mano detrás de la nuca.

"De hecho, yo también quiero que ingrese mi consejero" La respiración me peso, el cuerpo me tirito, la sangre me ardió, el estomagó me quemo con un sabor a oxido "No hay problema ¿Cierto?" Aquella presencia.

"Por supuesto que no" No era humana. Antes de ingresar a la habitación un par de largos y fríos dedos acariciaron mis hombros.

"Es un placer conocerte" Su frío aliento sobre mi cuello erizo mis poros "Ichimatsu" Aquella mirada escarlata, encendida por una chispa de maldad "Esperé mucho tiempo para encontrarte" Nunca me la pude borrar.

Arrojando mis prejuicios en el averno me aferre a Karamatsu en toda la reunión, analizando los pasos de quien fue proclamado como la confianza de otro reino.

Él era de contextura delgada, aunque más gruesa que la mía, de sonrisa puntiaguda, piel pálida oculta bajo un extraño atuendo negro y una camisa carmín, de facciones oscurecidas, y una presencia que se asemejaba a quien me había sentenciado con el martillar mi cruz.

En ningún momento su mirada se apartó de la mirada, ni frenó el saborear de sus labios con un obsceno gesto de lengua, al contrario, mi tortura lo parecía divertir, él me estaba incitando a perecer en una locura revestida de paranoia. Me estaba impulsando hacia mi primer error para ser azotado por el tirano que jalaba de mi correa.

Karamatsu, por otro lado, se parecía divertir; Osoko resulto ser una mujer agradable y comprensiva, quien pese a tener pésimas habilidades en economía, poseía una gran fortaleza dentro de los tratados sociales. Esa encantadora personalidad logró bajar las barreras del príncipe para limpiarla de las espinas.

Ella consiguió algo que yo no habría podido hacer, aunque mis magulladas manos realmente lo intentasen.

"Entonces su majestad" La castaña apoyo ambos codos sobre la mesa, colocando su dedo debajo de su nariz "¿Lo he logrado convencer con toda mi palabrería o es necesario más?"

"Eres muy buena en lo que te propones" Esa mirada; una mezcla de ternura y gentileza, se alumbro de sensatez "No fuiste lo que me esperaba encontrar"

"¿Debería tomarme eso como un cumplido?" Ella elevo una ceja con un pestañeo sensual.

"Deberías" Él respondió con la misma galantería. Yo no comprendía esas cosas como el amor "Me has dado mucho en que pensar" Ni las quería entender.

"Si nuestros dos reinos se unen en alianza nosotros seríamos invencibles, las bajas en tus terrenos las podrías compensar y yo tendría protección garantizada si estalla alguna guerrilla" Karamatsu se levantó de su silla extendiéndole una mano.

"Lo voy a pensar, todavía no tengo una opinión sobre Todoko" La chica del vestido rojo tiró de su brazo, acercándolo a ella, rozando sus narices, fundiendo sus miradas.

"Mientras no dejes de pensar en mí" La cara del idiota se encendió ligeramente de escarlata "No me tendré que preocupar"

"Está bien, más adelante nos podremos ocupar" Karamatsu ofreciéndole el brazo con sonrisa magnética y una mirada seductora, la invito a salir de la elegante habitación. Dejándome a solas con aquel imponente hombre, quien divertido, cerró la puerta, impidiéndome la huida que resonando se perdió.

"¿Qué es lo que eres?" No vacile al preguntar "Ni lo intentes negar" Con una confianza herida me apoye en el muro sin despegarle la atención.

"¿No me reconoces?" No tuve que negar "Que cruel es Choro-chan, pensé que te habría dicho" Ese infantil tono y ridículo puchero me fastidiaron "Soy Osomatsu, actual gobernante del averno, para servirte" Al igual que su altanera reverencia.

"Osomatsu" Como si su nombre se hubiese pegado en mi garganta lo repetí "Tú" Cambiando mi postura a una rígida de guardia.

"Hey gatito, no te tienes que poner de esa manera" La máscara que cubría esa maltrecha y toxica expresión se desbarato "Tan solo quiero jugar contigo un poco" Con las manos en la espalda, los parpados cerrados y esa confiada sonrisa él levito hacia mi lado "Ver de qué eres capaz"

"No eres muy inteligente si planeas robarle la presa a Tougou" Sus colmillos relucieron mientras él se remojaba los labios "No porque alguna vez fuiste el alumno mimado eso te hace superior" No supe en que momento él me había aprisionado del cuello, apoyando mi nuca contra de la pared, incrustando sus garras en mi piel.

"No te quieras pasar de listo, mocoso" Su cuerpo comenzó a emanar un aura densa como si me atrapara en un charco de brea "Hablando de cosas que ni tú mismo comprendes" Sus ojos fueron lo único de lo que no me pude liberar "Con historias a medio contar" Las piernas me tiritaron cuando su rostro se encontró sobre él mío "Eres un reemplazo bastante mediocre"

"No soy tu reemplazo" Con la voz gangosa, y la respiración cortada gruñí.

"¿No eres el consentido?" Pateé en el aire pidiendo que me liberará "El que tiene un lugar que por derecho me corresponde" Su presencia me asfixio "¿Su mano derecha?"

"Tú fuiste el idiota que lo traición" Sus uñas se incrustaron en mi cuello, rasgándolo un par de centímetros, consiguiendo que un brillante hilo descendiera de él "Es tu culpa" Y el sabor al miedo inundará mi boca.

"¿Estás seguro de que así pasaron las cosas?" Osomatsu sacó su lengua, raspando debajo de mi mentón, comenzando a beber las gotas de mi sangre "¿Ahora te comió la lengua el ratón?" Deleitándose con esa expresión, sonriendo al observar cómo me aferraba a este limbo "Sería lindo tener al títere de Tougou como mi nuevo sirviente" Sus dientes acariciaron mi piel "¿Qué dices Ichimatsu?" Su expresión "Sé bueno y entrégate por voluntad" Fue igual de sádica que la de él.

Había despertado al monstruo.

A pesar de la falta de energías que sufría por la escases de alimento logre apoyar mis piernas en el vientre de Osomatsu para empujarlo al otro lado de la habitación, consiguiendo que él se estrellará con la mesa donde se llevó a cabo la reunión.

Mis colmillos se desprendieron; sedientos, mis garras se alargaron; hambrientas. Sin temor me arroje sobre el cuerpo del demonio incrustando mis manos en medio de su pecho, consiguiendo que su mueca de burla se deformará a una de sorpresa. La habitación se empezó a calentar, un denso manto de fuego nos rodeó de manera repentina.

Odiaba aquella facilidad con la que él podía convocar hechizos negros. Las ventajas de venderle el alma al diablo.

"Qué lindo que me quieras confrontar" Él me tomo de los hombros para lanzarme hacia las llamas "Pero por lo que puedo apreciar tú eres aún un novato" Gire en el suelo, sin importarme las brasas, evitando un golpe directo.

"Así que eres experto" Me mofe regresando a mi postura defensiva "Había escuchado que eras viejo, pero no tanto" El de mirada escarlata abrió todas las cortinas de la habitación exponiéndome al sol, al sentir como esté punzaba sobre mi piel me trate de refugiar "Eso no me matará"

"Pero te debilita si no has comido" Una patada en mi rostro me arrojo al suelo "Y tú luces como un cadáver andante" Las cortinas fueron consumidas por las llamas dejándome expuesto a la luz solar "¿Cuánto va? ¿Una semana?" Sus manos tomaron mis mejillas divertido "Tal vez más"

"Y sigo siento más fuerte que tú" Ignorando las quemaduras en mi piel, la punzada en mi cabeza y las ansias en mi estómago, extendí mi mano alcanzando una pata de la mesa, arrancándola para golpearlo en la sien "Si crees que tomarás a Karamatsu lo tendrás que hacer sobre mi difunto cadáver" Me levante del suelo empezando a cicatrizar.

"No será muy difícil" Con otro conjuro él me paralizo con un par de gruesas cadenas de plata.

"Infórmate más, eso tampoco me matará" Mientras más fuerza aplique en contra del metal, con más rudeza esté me oprimió "No así"

"No te quiero matar" Sus dedos se deslizaron bajo de mi mentón "Te quiero probar" Aunque mis músculos sentían que los estaban arrancando de mi piel, continúe luchado contra esas gruesas cadenas. Siendo hipnotizado por el sádico brillo que esas orbes desprendieron mientras el fuego envolvió ambos cuerpos.

"Eres poco hombre para que la magia haga el trabajo por ti" Mi risa burlona lo pareció cabrear "Cualquier patán puede ser fuerte de esa manera"

"¿Crees que no soy lo suficiente para confrontarte sin trucos?" Cuando el fuego desapareció y pude volver a respirar me proclamé satisfecho. Él era un egocéntrico infantil, no sería difícil de manipular.

Era hora de danzar con el mundo a nuestro merced.

"¿Cuánto quieres apostar?" Él se crujió el cuello antes de quitarse el saco y arremangarse la camisa "Gatito"

Ambos nos movimos en sincronía, con golpes esquivos y patadas tramposas, con una mirada atenta que buscaba con desesperación leer el comportamiento ajeno, y el orgullo desbaratándose entre los charcos de sangre a nuestros pies.

Osomatsu era rápido y habilidoso, fuerte, experimentado, no lucía ni cansado ni agobiado. Por otro lado, mis músculos ardían como si se estuviesen derritiendo, mi pecho me oprimía rogándome descansar, la mente me daba vueltas, los ojos no se me lograban enfocar. Ni siquiera pude recurrir a mis habilidades especiales al ser carcomido por el hambre. Estaba perdiendo.

"Cuídate mucho Ichimatsu Nii-san te estaré esperando de regreso" Y ese pequeño ángel sería quien tendría que pagar.

Me arranque lo que quedaba de la manga derecha de mi camisa, deteniendo los movimientos de mi rival. Tomando aire, consciente de mi demencia, clave mis colmillos dentro de mis propias venas, succionando con una brutalidad casi animal de mi sangre, sintiendo como cada uno de mis poros se destruía para volverse a recomponer en el lugar.

"¿Estás loco?" Cada sentido se centró en él "Eso te va a desquiciar" Ya no me importaba. No sí lo vencía.

Dándome un energético impulso, abusando de mi nuevo estado me arroje hacia él, destrozando en cientos de fragmentos aquella elegante mesa de madera, estampándole una serie de furiosos y esquizofrénicos golpes, tiñendo mis nudillos de carmín, fundiéndome en el aroma de la tentación. Aunque Osomatsu se trató de defender e intento frenarme no lo consiguió, mi mente había perdido el control.

Haciendo presión en su brazo izquierdo, moviéndolo en busca de dislocarlo él dejo de batallar. Recostándose en contra de los grabados de la mesa, relajando sus piernas, tomando aire, mirando directamente al lugar en donde hace años mi alma yació.

"Jaque mate" El cuerpo me peso al sentir como algo atravesaba con lentitud mi pecho "Te confiaste, gatito" Osomatsu se levantó, acariciándose el brazo que colgaba sin voluntad de su hombro, dejándome caer con una pata de la mesa metida junto a mi corazón.

"¿Qué?" No pude hablar al tener la garganta llena de sangre y escurrir el óxido entre mis dientes.

Había perdido.

"Que idiota" Murmulló, hincándose a mi lado, analizando mi rostro "¿Puedes decirme donde queda tú habitación?" Con el cejo tenso le gruñí "Que orgulloso" Suspiro antes de abrazarme por debajo de los hombros. El cuerpo me trepito al sacar ese gigantesco palo de mi interior.

No logre resistir más, tan solo me desvanecí entre sus brazos, deseando jamás despertar.

"¿Sabes Ichimatsu? Algún día me gustaría poder ir a ver el mar"

"¿No te basta con los lagos que hay cerca de tu casa?"

"No, es diferente ver el mar, su color es más profundo, es más grande, es una sensación que te llena de satisfacción con tan solo una mirada, algo así como el amor"

"Hay veces en que no te logro entender"

"Lo harás cuando conozcas a la persona correcta, cariño, es una lástima que no sea yo"

Abrí los ojos de golpe con los poros ardiendo, el rostro empapado de sudor, la mandíbula descolocado y una extraña opresión en medio del tórax, frotando la suavidad de mi colchón y envuelto en la calidez de varías frazadas. Me acaricié las nuevas cicatrices de la cabeza intentando centrar la mirada en algún punto de lo que reconocí como mi habitación, chocando con una mueca divertida y una ojeada encantadora, tambaleándose de piernas a la orilla de mi cama, devorando mi expresión.

"Tranquilo" Musito acercándose a la cabecera, en donde reposaba "Pude arreglar el salón antes de que Iyami se diera cuenta" Desconfiado me incline "Es una suerte que Osoko se haya llevado a Karamatsu hacia los jardines"

"¿Por qué no acabaste conmigo?" Aquella pregunta escapo trémula y gangosa "No entiendo porque" Él más alto me sonrío apoyando un dedo sobre mis labios.

"Te lo dije" El peso de su cuerpo sobre el mío consiguió que él colchón crujiera "Tan solo te quería provocar para saber hasta dónde eras capaz de llegar" Un agudo dolor sobre mis costillas deformo mi mandíbula cuando me intenten levantar "Deberías tener cuidado, te tomará un par de días cicatrizar"

"¿Solo viniste para joderme?" Palpé un improvisado vendaje sobre mi desnudo abdomen para confirmar "Tienes una personalidad bastante retorcida"

"Quizás" Osomatsu se levantó del lugar encaminándose hacia la puerta de mi habitación "Resultaste ser mucho más interesante de lo que yo esperaba, Ichimatsu" Aquella aguda sonrisa que él me entrego.

"¿Cómo lo debería tomar?" Fue muy diferente a todo lo que conocí.

"Este no será nuestro último encuentro, mi pequeño vampiro" Pese a haber tomado el marco de mi puerta, él no salió "Por cierto" Ese repentino cambio en la tensión "Yo no soy el problema" Me asfixio.

Apenas él salió de mi cuarto me levante de entre las sabanas examinando las heridas y magullones que se habían marcado en mi cuerpo, apreciando con una divergente sensación los vendajes que él había colocado sobre los moretones que él mismo causo.

No comprendía las intenciones de ese demonio al revelar su personalidad y confrontarme previo a la batalla, sin embargo, esa advertencia había quedado grabada en lo más recóndito de mis pensamientos, poniendo en duda cada una de las frases que me había quemado en mi entrenamiento.

No sería de extrañar que el engaño reinase en mi clan. Después de todo con farsas se escala hacia el poder.

Mientras me colocaba una camisa para cubrir las heridas aún goteando, un tímido golpeteo en la puerta despertó mis instintos, sometiéndome a un estado de alerta. Sin permitirme reaccionar un par de orbes azules teñidas por la preocupación ingresaron en mi habitación, riendo nervioso, fijando su vista en el suelo, como si yo lo fuese a contaminar.

"El consejero de Osoko me dijo que te sentiste muy mal después de la reunión" Rodeé los ojos con fastidio ante esa conveniente mentira "Él me explico que te había tenido que llevar a tu habitación"

"Algo me debió haber sentado mal en el desayuno" Karamatsu, con un seguro caminar, llego hasta mi lado, tomando mi rostro, examinándolo.

"Has estado comiendo muy poco desde que llegaste" Aunque lo trate de evitar, él no me liberó "Cada día te veo más pálido y delgado ¿Te estamos cuidando muy mal?"

"¿Osoko y el idiota siguen aquí?" No supe cómo interpretar la mueca que él me regalo. Tan amarga.

"Ella me pidió quedarse el resto de la semana para podernos conocer" Por alguna razón me costó respirar "Estábamos bien, yo había aceptado queriendo saber más de una buena chica, pero"

"¿Pero?"

"Le tuve que pedir que se fuera cuando me entere que te sentías mal" El rostro me ardió, el aliento se me escapo frente a esa inocente confesión "Me siento terrible por no haberme dado cuenta de que te sentías enfermo"

"No es nada, Kusomatsu" Con una fuerte palmada lo aparte "No soy un niño que necesita atención, me sé cuidar solo"

"No lo dudo" Sus ojos se tiñeron de nostalgia, su encantador mohín decayó "Lo que me gusta de ti es que logras manejar los desastres que vienen a ti" Él más alto se sentó en mi cama "Yo solo me sé quejar" Observando el suelo "No es lo que mi padre habría querido para un rey" Con una capa que tan solo buscaba disimular el dolor.

"Otra vez te estas quejando" Me cubrí la boca al ser testigo del escapé de esperanza y la pérdida de su ilusión.

"Lo lamento" Por Tougou lo debía mantener bien "No te quise incomodar" Por Jyushimatsu.

"Cada vez que mi hermano menor me veía triste" Con fatiga me acomode a su lado "Él me decía que pensará en el lugar que mis padres habían elegido para ir a relajarnos un rato" Mirando el mismo punto de las tablas en el suelo "Nuestro lugar feliz" Mi corazón tirito dándome la esperanza de una duración "Eso me ayuda bastante, pensar en lo que alguna vez me alegro" El pecho se me comprimió "Quizás eso a ti también te pueda servir" Cuando me atreví a devolverle el rostro salte nervioso al chocar con su imponente expresión.

"Es un alivio" Balbuceó ligeramente atontado.

"¿Qué?" Debajo de esa sonrisa me profese ínfimo y pequeño.

"Por fin sé algo de ti" Aterrado.

"No te lo dije para que alardearas" Fugaz.

"Quiero saber mucho más de ti, Ichimatsu" Pero a su vez, guardé la ilusión, para que esa sonrisa me pudiese recomponer "Aunque me tomé años averiguar" Como si pegase los fragmentos en los que mi existencia sola se desvanecía "¿Me puedo quedar contigo un poco más?" Y les diera una razón para permanecer de esa manera.

"Creo que no tengo más opción"

Esa fue la primera noche que pasamos juntos, en vela, pero no fue la última en la que alguno al otro se aferró.

En ese entonces tampoco sabía que éramos observados, ahora me frustro por mi propia estupidez.

Él debió correr cuando aún lo podía hacer.


Primeros muchas gracias por el apoyo y los mensajes!

isaddd000: Hola y bienvenida!

Muchisimas gracias por haberle dado una oportunidad, y además tenerme paciencia, lamento el retraso, no pasara otra vez.

Jajaja, si te trata de esa manera es porque es amor? Mucho le pudieron haber encomendado la misión a Ichimatsu, pero eso no le hace más docil. Lo bueno de su llegada es que sin saberlo hará más fuerte a Kara y lo ayudará a confrontar de mejor manera su peso.

Ay cariño, la tienen muy complicada, más adelante lo sabrás.

Enserio muchas gracias por haber leído y haberme dejado un mensaje!

ExplosiveCoffee: Hola y bienvenida!

Awww me siento querida con mis raras ideas y todo, tranquila, pasa muy seguido cuando alguien lee fics dejar a un pobre espectador con algún trauma XD.

Puede ser una combinación un poco extraña pero te prometo hacerla funcionar.

Muchisimas gracias por haberle dado una oportunidad y espero que este capítulo haya sido de tu agrado!

Lizz972: Hola!

Ay! Muchisimas gracias! Me hago responsable de cada una de esas reacciones eso sí.

Es que Kara se debía poder apoyar en alguien con lo de su padre, y aunque Totty sea su mejor amigo, para él no es la primera opción.

Me alegro que no se te haya hecho muy denso y prometo ordenar un poco más la narración (A veces se mezclan muchas cosas), aunque soy feliz con que te haya agradado.

Mil gracias por haberle dado una oportunidad y esperarlo!


Todo el enredo entre Tougo y Oso no se entiende, ya lo sé. Calma, a medida que Ichimatsu lo descubra se irán aclarando las piezas.

Totty siente que le están quitando su lugar como mano derecha por eso tanto recelo.

Y Kara, como que ya se encariño.

Bueno en una semana tendré el siguiente capítulo, no pongo día porque puede ser antes o un día después.

En todo caso, para los que leen mis otras historias, ya las tengo todas escritas, pero subiré una diaria porque me demoro mucho haciendo la revisión.

Muchisimas gracias a todo el que leyó, espero que se haya entendido el enredo.

Y un abrazo!