Hola mis ternuritas!
Lamento la demora, pierdo la noción de las cosas que actualizo. Pero una personita muy especial (Que espero que infiera quien es) Lee este fic, así que pues lo subí.
Este capítulo da pie para que se desemvuelva el resto de la historia. Lo narra Karamatsu.
Espero que les guste.
Ichimatsu era un chico curioso, de mirada cansada, ojeras profundas, digna encarnación de su malhumor, de figura frágil y delicada, de cabellos despeinados; con un ingenio negro y reacciones agresivas, manos toscas, aunque pequeñas, personalidad pesimista, y pasado acomplejado. Un lio problemático.
Lo único que él ha hecho desde que llego al castillo es quejarse y apodarme con miles de versos despectivos, humillándome en frente de la servidumbre cuyo respeto anhelaba cazar, pisoteando un ego que cada tarde amenazaba con florecer. Él es cruel, indiferente, y reservado. Me da curiosidad. Me gustaría poder comprender un poco más la razón de esa frialdad. Ayudarlo.
¿Salvarlo?
Desde que Osoko arreglo nuestro primer encuentro, y él, enfermo, recayó por culpa de su mala alimentación yo me he negado a apartarme de su costado al impregnarme cual sombra en cada latido que ambicionaba su corazón. Desde que yo me aferre a él en aquella solitaria noche lo he tratado de despertar con una pulcra sonrisa resplandeciendo en contra de los atisbos del sol, para ser quien lo envié hacia los brazos de Morfeo. Él me intriga, aun no comprendo bien el porqué.
"Con naturalidad" Musité al frente de la puerta de su habitación, rosando la manilla con la yema de mis dedos "Trata de verte genial" Me animé antes de irrumpir en nuestra jungla de marfil.
Pese a haber sido bendecidos con un nuevo y cálido día, él había transformado sus aposentos en un territorio lúgubre y aterrador, con un par de gruesas cortinas negras, y cuadros de figuras prohibidas por los que me negué a preguntar. No quise.
"Ichimatsu" Él bulto entre las sabanas se escondió en la profundidad de sus frazadas ante mi llamado "My boy" Con timidez me senté sobre su cama "Tenemos muchas cosas importantes que hacer hoy, te necesito despierto" Con el crujir del colchón.
"¿Cosas importantes?" Él se aferró con prepotencia a las cubres cuando las trate de quitar "No será otro tonto preparativo para tu infernal baile" Sus orbes; de un color dulce y enigmático "¿Verdad?" Se conectaron con las mías. Eléctrico.
"You're right" Él bufo, luchando contra mis constantes agarres "Hoy vendrá Míster Iyami para enseñarnos lo básico de un baile y los principios que hay que llevar en una ocasión tan formal"
"No hables en plural" Finalmente él se sentó sobre la cama "Kusomatsu" No pude disimular lo hiriente que me resultaba ese apodo.
"Como parte de mi consejo debes conocer los pasos básicos para ese día" Él chasqueo la lengua, centrando su atención en las ventanas del cuarto, nostálgico "Son las reglas" Como si pudiese ver algo a través de esa gruesa cortina "I´m sorry" Algo que le trajo mucho dolor.
"Ya no importa" Él tirito cuando mi mano se aferró a su hombro. Tan frío.
"Quiero que vayas a ver al doctor Dekapan una vez estén listos los preparativos" Su rostro se ladeo, indeciso "Estoy preocupado por tu salud" Desconfiado.
"¿Porque?" Una sonrisa nerviosa me delató "No soy un mocoso para que me andes vigilando" Mi dedo recorrió desde su cuello hasta su clavícula "No necesito que un idiota me cuide" Cautivador.
"Cada día estas más delgado" Ichimatsu se aferró a las frazadas, golpeado el tacto de mi mano, repudiándolo "No entiendo la razón si te vigilo en las comidas" Arisco "Quizás sea un virus" Forzado.
"Siempre he sido de esta manera" Sus piernas desdieron de la cama, revelando un descuidado camisón "En lugar de preocuparte por esas estupideces deberías trabajar más en tu reino y hacer cosas que se supone que hacen los reyes" Mi nuca cayó, enfocándose en las figuras peculiares que se dibujaban en las tablas del suelo.
"Eso es lo que quiero hacer" No lo pude ver "Estoy tratando de convertirme en un buen rey" Me profese vulnerable "Sin embargo, sino cumplo con los caprichos de mi madre antes, no estaré beneficiando a nadie" Descubierto ante él.
"Yo" Tampoco comprendía esa razón "Siento ser tan impulsivo a veces" Su mano derecha acaricio su brazo, colgando "Intento ser más amable contigo" Con el rostro ligeramente ruborizado "Pero es complicado" Tan misterioso como encantador.
"So cute" Mi cara ardió ante la mueca que esbozo Ichimatsu "No quise decir eso" Me regañe al haber permitido que escapará aquel pensamiento "Tú te deberías arreglar para poder ensayar"
"Lo haré" Él suspiro, dándome la espalda.
"¿Y sobre mi propuesta de ir al médico?" Volteando ligeramente la nuca para chocar con un par de coquetas y seductoras orbes "No desistiré" Un enigma de una pieza.
"Lo pensaré" Con un extraño traqueteo en la garganta salí de la habitación. Apoyándome en la pared, a un costado de su cuarto, negándome a apartarme de él.
Me profesaba intranquilo a su lado, desesperado por querer conocerlo y alcanzarlo, frustrado al no hacer más que apartarlo. Cuando eres de la realeza la mayoría se aproxima calculando un alto interés, no suelo ser rechazado ni mucho menos despreciado, pero con él, no sé qué es correcto a obrar. No sé si es correcto el intentar.
"Es como un gato huraño" Musite para mí mismo, llevándome la mano hacia el mentón.
"¿No te estas encariñando demasiado?" Por la sorpresa retrocedí al escuchar la voz de Todomatsu, fastidiado "Siempre me ha gustado de ti él que seas ridículamente atento con los demás" Él lucía un elegante traje de camisa rosada en frente del pasillo "Pero pienso que exageras con él"
"Solo lo trato de hacer sentir bienvenido" Su mandíbula se torció "No es la gran cosa" Mentiras.
"Karamatsu" Él más bajo suspiro, presionando sus parpados "Te conozco" Revelando unas largas y curvadas pestañas "No me agrada que le estés poniendo tanto interés" Un bonito guion "Las cosas no terminaran bien si siguen este rumbo"
"¿Desde cuándo puedes ver el futuro para decir eso?" Él más bajo se acercó, confiado.
"Tu padre creyó en ti y en tus capacidades al dejarte el reino a tu cargo" De lengua afilada y verdades desenmascaradas "Tú madre también se está esforzando para que seas capaz de tomar el control sin inconveniente o repercusión" Era lo que de él más me gustaba.
"Yo" Lo que más me dolía, también.
"En un poco más de un mes tendrás que casarte con alguna de las chicas que se te propusieron" Su mano descendió junto a mi cuello "No es el momento para fijarse en alguien más" Tímida "En alguien que no puedes tener" Destructiva.
"Yo no tengo esa clase de intereses por Ichimatsu" Por alguna extraña razón la boca me supo a fracasos "Solo me siento responsable por su bienestar y me preocupa que siendo tan joven recurra a esta clase de vida" Todomatsu elevó una de sus cejas, incrédulo.
"¿De verdad?" Su risa fue cólera encarnada "Ya te he dicho que puedes tratar de engañar a todo el reino con esa farsa" Su mirada reproche y frustración "Pero no a quien ha estado contigo desde la infancia" Él cuando se lo proponía podía convertirse en alguien tan encantador.
"Te estoy diciendo la verdad" Y cuando lo ambicionaba al mismo diablo era capaz de convocar.
"Eso espero" Él se apartó, retrocediendo con un elegante contorneo de caderas "Por el bienestar de él" Me fue imposible no cruzar mis brazos sobre mi pecho.
"¿Es una amenaza?" Su filosa expresión.
"Quizás" Me molesto "Aunque no es mía" Sus expresivos ojos rosáceos retomaron su usual brillo "Ahora deberíamos ir a ensayar para tu matrimonio" Que cómoda era la falsedad "¿No es verdad?" Cuan fuerte la tentación "¿Karamatsu?"
"Sí" Todomatsu se aferró a mi brazo para arrastrarme por el extenso pasillo, restregando su rostro con una sonrisa de pura satisfacción. Astuto.
"Nunca me dijiste si te había gustado Osoko" Aquella frase escapo con atisbos de molestia y reproche "Tampoco nos diste una explicación correcta cuando la echaste del castillo solo porque el vándalo decayó"
"Todomatsu" El nombrado frenó ante mi gélido tono "Si tienes algún problema con Ichimatsu lo puedes arreglar con una buena conversación" Pude escuchar como la saliva tragó "Pero no voy a permitir que lo hagas sentir menos o lo insultes mientras estés bajo mi techo" Sus cejas se arquearon; rabiosas, e hipócritas.
"Tiene suerte" Gruño limitándose a seguir mis pasos, apretando los puños con un rencor que me fue inútil tratar de leer.
Desde que confiero los primeros rayos de mi memoria esas orbes rosáceas han estado a mi lado, velando por mi felicidad, batallando por mis derechos, siendo mi piedra angular en los momentos de dificultad y soportando el dolor que emanaba mi personalidad. Por esa fidelidad tengo la certeza de que lo debería defender a él, sin embargo, por Ichimatsu no puedo.
"Su alteza" El peculiar acento de Iyami junto con una reverencia destrozaron mi ensoñación "Me resulta muy halagador que me haya llamado a mí para consultar lo del baile"
"No teníamos a quien más" El de lindas facciones soplo sus uñas, omitiendo el grito del de traje morado.
"Lamento la falta de respeto de Todomatsu" El nombrado con un infantil puchero, se disculpó "Estoy ansioso por escuchar sus sugerencias" Tan orgulloso como falso.
"Gracias" Aquella fue la señal para que él de prominente dentadura me revelará un gigantesco folio con sus ideas para esa lejana velada.
Me profese atrapado infinitas horas en esa reunión analizando detalles sin importancia como las invitaciones o el vestuario, en lugar de priorizar la escases en mi reinado o entablar una alianza de buena voluntad. Esas amatistas tenían motivos para desprender veneno y rencor por mi incapacidad para gobernar, no obstante, mis muñecas estaban atadas por más que lo intentase alterar.
"¿Qué es lo que piensas de ese mantel?" Rodeé los ojos ante el éxtasis que mostraba el más bajo por esas tediosas tareas "En lo personal me desagradan todas las muestras que trajo Iyami" Sus ojos se enfocaron en mis luces "Él tiene mal gusto, me lo deberías dejar a mí"
"Confió que entre ustedes dos podrán llegar a un acuerdo favorable a tiempo" Ambos bufaron, electrizados por esa inexplicable rivalidad.
"Sí él no interfiere" Bramó el menor, acurrucándose a mi lado "Creo que lo podría hacer"
"Muy bien" El entusiasmo del castaño se marchito "Ahora viene la parte más importante para la velada, su majestad" El hombre de elegante ropaje se apartó, acercándose a la orquesta que hasta el momento había permanecido estática y expectante en un rincón "La danza" Mis piernas se movieron ansiosas ante esa declaración.
"¿No es muy antes para practicar?" Iyami negó, apreciando el salón.
"Necesitará una pareja para esto" Las manos de Todomatsu se aferraron a mis hombros, acercando nuestros cuerpos.
"Con gusto me ofrezco para eso" Él de curiosa sonrisa asintió.
"Por supuesto que lo harías" Bufo antes de dar las indicaciones para que una armoniosa melodía de vals inundará la habitación.
"Solo sígueme" Fue lo que él musito, acomodando una de sus palmas sobre la mía, retrocediendo con galantería y lentitud.
Mis movimientos se concedieron torpes y toscos en contraste con ese agraciado y fino muchacho, me fue inevitable el no pisarlo, el evadir su mirada, y romper la tensión al escapar del compás de la melodía de aquella dulce canción. El tiempo se me esfumo de las manos, su mueca de rabia fue algo que en mi mente se grabó. No podía, no parecía funcionar con él.
"No te esfuerces tanto" La mandíbula del más bajo se torció cuando mis pies nuevamente cayeron sobre esas blancas y refinadas botas "Concéntrate" Cuando su nuca descendió en un exagerado movimiento Iyami nos frenó.
"¡Muy mal!" Él más bajo se negó a apartarse "Bailas bonito y te sabes bien los pasos" Él analizo la fotografía en la que nos habíamos transformado para suspirar "Pero algo se siente mal" Nuestras palmas se liberaron "No hay química de pareja, así no va a funcionar"
"¿Qué diablos sabes tú de eso?" Él, indignado, se apartó "Además, es mejor que él aprenda a medias a que no sepa nada al momento de la velada"
"Es cierto" La cabeza del de traje morado examino con un movimiento rápido el lugar "¡Muchacho!" En un ágil empujón él sacó a Ichimatsu, quien cómodo, desde las sombras todo lo observo "Creo que tú lo deberías intentar"
"¡Nunca he bailado!" Me proclame atontado ante tan linda expresión "Y no quiero tener nada que ver con Mierdamatsu" Una extraña sensación.
"Que ridiculez" Todomatsu camino hacia la banda del salón, dejándonos la pista "Sino funciono con alguien tan bueno como yo" Escudándose bajo el ala de la arrogancia "¿Qué te hace pensar que funcionará en alguien tan rígido como él?"
"Solo observa" La música se retomó cuando Iyami deposito esa mano más pequeña e insegura sobre la mía "Inténtenlo cuando gusten"
"Yo" Esas amatistas me esquivaron.
"Solo has lo que tengas que hacer" Para ponerse en posición, con los dedos entrelazados y el pecho sincronizado.
Debajo del armónico sonido de los violines, con delicados y sincronizados pasos comenzamos a movernos en la habitación, dándole un pequeño giro a su silueta, recorriendo con mis dedos una fina cintura oculta bajo una gigantesca prenda. Con el transcurso de la pieza, al acostumbrarnos al contacto ajeno Ichimatsu se relajó entre mis brazos, exponiendo su cuello en reiteradas ocasiones, cerrando los ojos, rozando mi piel. Tan exquisitamente tentador.
"Lo siento si lo estoy haciendo mal" Aquellas palabras escaparon sinceras y tiernas "No es que lo esté intentado de verdad" Mi nuca se acomodó al lado de su oreja, aspirando su aroma, embriagándome con él "Pero"
"Lo estás haciendo bien" Sus piernas temblaron en medio de la canción al sentir mi aliento "No te tienes que preocupar" Frío y seductor.
"Lo dices para que no te golpeé por esta estupidez" Con las manos aún entrelazadas lo mire, fundiéndonos en un silencioso y eterno tacto.
"Sígueme a mí sino te sientes confiado" Nuestras respiraciones se agitaron "Lento" El tiempo comenzó a retroceder en ese mágico ambiente "Un, dos, tres, un, dos, tres" Una tímida sonrisa nació entre sus pómulos "Ahora se repite" Él era lindo.
"No veo de qué se enorgullece la princesa si es así de sencillo" Movido por una extraña pasión.
El ambiente, el sonido, el tacto, todo se difumino dentro de los ojos de Ichimatsu, quemando en lo más recóndito de mis anhelos las curvas que recorrían su piel, las espinas que mis manos heridas recortaron, ambicionando el absorberlo todo de él. Lo quería conocer.
Inexplicable egoísmo.
"Vaya" Una tercera voz "De hecho lo están haciendo muy bien" La magia se llevó "¿Estas practicando para hacerlo conmigo?" Nervioso, como si fuese el culpable, me separé.
"Osoko" La chica sonrió, apoyando una de sus manos sobre sus prominentes caderas "¿Qué es lo que estás?" Ella rio, apenándome "No te esperaba ver todavía" Leyéndome.
"Como no me llamaste después de nuestro primer encuentro me trato de asegurar con una visita sorpresa de que sigas pensado en mí" El rostro me ardió cuando ella me arrojo un coqueto guiño acompasado de un tierno beso.
"Aunque no se equivoca princesa" Iyami, con una postura galante robo la atención "Él estaba practicando para su baile"
"Sí es que se decide casar con ella" Las escarlatas de la chica se abrieron, asombradas, ante el recelo que mostro Ichimatsu "No te sientas con el derecho de elegir por él"
"Qué lindo" Ella se llevó las manos de manera dramática hacia el pecho "Lo estas tratando de defender" Sus mejillas ardieron en un potente escarlata "Debes querer mucho a Karamatsu para tener ese tipo de relación" Y unos nervios ingenuos, carentes de cualquier rastro de maldad. Cautivador.
"¡Ni de joda!" La huida de mi cómplice se vio interceptada por el consejero de la princesa "Tú" Un hombre de sonrisa curiosa e inquietante presencia "No tienes asuntos que atender en esté lugar, te deberías largar"
"My boy" Cuando mi brazo apretó con recelo sus hombros él chisto "Osomatsu fue muy amable al haberte cargado hacia tu habitación" Su mandíbula rechino, colérica "Deberías darle las gracias" La sonrisa filosa del nombrado consiguió que un escalofrío azotará mi columna.
"No se preocupe" Apoyándose en la parte posterior de la habitación "No me molesta que él sea huraño" Él se acomodó.
"¿No quieren que les ofrezca algo?" Osoko negó, acomodándose en un pomposo sillón.
"De hecho vine aquí con otro interés" Levantándose sin pena el vestido "Yo te quería proponer algo" Bajo la atenta y celosa mirada de Ichimatsu me posicioné junto a esa mujer "Una propuesta que lleva bastante tiempo dando vueltas por mi cabeza" Ella se retiró un largo y rizado mechón detrás de la oreja "Pero que hasta ahora no te tuve la oportunidad de consultar"
"What is it?" Su labial se corrió cuando deformo ese bello gesto por mi pronunciación en inglés.
"Quiero hacer un pequeño viaje hacia las colonias más olvidadas, del otro lado del mar" Incrédulo me acerque a ella "Por cartas he estado en contacto con una chica que está dispuesta a ayudar con provisiones a nuestros reinos"
"¿Por qué decírmelo a mí si aún no hemos forjado una alianza?" La castaña parpadeo, retirándose el flequillo con un lento y coqueto movimiento.
"No lo sé" El sillón rechino cuando ella se dejó caer sobre el respaldo "Quizás me gusta pensar que nos tengo fe"
"Luces demasiado confiada para no ser nada de él todavía" Esas orbes amatista desprendieron voltaje "Si yo fuera tú no alardearía tanto" Nunca dándose a torcer.
"Por primera vez desde que él llego pienso que el psicótico tiene razón" Me acaricie la frente en busca de paciencia al haber perdido el apoyo de Todomatsu. Osoko rio, de manera cálida y agradable, encarnando lo que se supone que debería ser una mujer.
Quizás el compromiso me esté otorgando una oportunidad que jure extraviada.
"No se preocupen chicos" Solo quizás "No tengo intenciones de quitárselos ni usar su lugar" Los dos chasquearon la lengua, intentando encubrir la vergüenza con malogro.
"No era por eso" El de femeninas y tiernas facciones se defendió "Simplemente no soporto a las mujeres a las que les gusta alardear"
"Mira quien habla" En medio de esa improvisada discusión con Ichimatsu, el consejero de la princesa se me acerco, acariciándome el hombro, captando mi atención con un par de relucientes y enigmáticos ojos. Muy rojos.
"Me gustaría mucho poder hablar con usted" Su aliento en contra de mi oreja erizo cada uno de mis poros "A solas"
"No problem" Sin ser descubiertos por los demás miembros del castillo los dos nos dirigimos hacia una de las habitaciones más solitarias y ocultas en mi recinto. Sí Osomatsu había cortado la cadena que lo unía a esa chica para entablar un contrato conmigo era un tema que ameritaba privacidad.
El cuarto poseía escasa luz, de tablas sonoras al haber sido corroídas por la humedad, de pintura muerta de lo que fue un tono pastel, de libros sin encanto reposando sobre un maltrecho librero. Era una habitación nauseabunda y solitaria, no obstante, aun así, a mí me agradaba. Me inundaba con el perfume de la nostalgia.
"Que peculiar es usted" Él se acomodó los cabellos, parándose al frente mío con una extraña mueca "Tan apartado del resto"
"Me solía gustar mucho este cuarto" Mis manos acariciaron las cortinas, ahora manchadas y repletas de agujeros por las polillas "Cuando era niño mi padre siempre me llevaba a este lugar" La garganta se me impregno a causa de la melancolía "Pero no estamos aquí para hablar sobre eso" Sus labios se deformaron.
"Sí" Él no lo pudo disimular "Vera, Osoko para mí es como una hermana mayor" Hubo algo en su tono "Hemos crecido prácticamente juntos, vimos las mismas cosas, sufrimos a mano de la misma familia" Que no me permitió tragarme esa pulcra actuación "Y yo"
"¿Sí?" Solo me percate de lo cerca que él estaba al sentir su respiración sobre mi nariz y mi espalda chocando en contra el ventanal.
"No me gustaría que alguien le hiciera daño" Sus orbes se iluminación; intensas y pecadoras, debajo del manto de oscuridad que era el cuarto "No me gustaría verla sufrir al convertirse en el capricho de un príncipe mimado" Sus uñas; largas y filosas repasaron mi garganta.
"Yo no tengo esa intención con ella" Su rostro se ladeo, divertido "No es un juego el dirigir los reinos, y me parece que ella lo sabe" Algo andaba mal.
"¿Es así?" Un extraño aroma a descompuesto inundo el cuarto.
"Sí" Mi corazón lo presentía "Escuche señor Osomatsu, si tanto le preocupa" Me pedía correr "Yo le puedo prometer nunca lastimar a lady Osoko mientras esté bajo mi poder el hacer que ella se sienta mejor" Pero no lo hice "Tiene mi palabra como hombre" A pesar de ser engañado por esa cínica preocupación.
"Wow" Él acomodo su mano sobre mi hombro, inclinándose hacia la pared "Usted no es lo que imaginé que sería" Invadiendo un espacio que clamaba recuperar.
"¿No?" Con una filosa expresión él me agarro de mis brazos.
"No" Apretándolos "Eres más tonto de lo que pensé" Antes de que pudiera reaccionar una extraña, pegajosa y densa sombra salió de la pared, sosteniéndome en contra de ella.
"¿Qué?" Arrojándome al suelo con las manos inmóviles y las piernas incapaces de huir a algún lugar "¡¿Qué diablos es esto?!" Mientras más batallaba por forcejear con aquella sombra, más intenso se tornaba su agarre, y más me apegaba hacia el muro, congelando mis acciones.
"Es un simple hechizo para retenerte" Pronto bajo el labio de Osomatsu se desprendieron dos peligrosos colmillos "Pensé que serías una presa un poco más difícil" Él se quitó el saco, arremangándose la camisa "Pero viniste conmigo por voluntad propia" Sus rodillas se acomodaron a cada costado de mis caderas "Que tonto"
"¿Qué eres?" Él rio, paseando su nariz por mi cuello, inmovilizando mi corazón por el pánico y el temor. Esto no era verdad.
"Yo" Mis ojos se cerraron con miedo al sentir la húmeda y áspera textura de su lengua recorrerme "Solamente soy un servidor de la princesa" Los ojos me ardieron, el cuerpo entero me sudo, ya no fui consciente de mi respiración "Que está planeando una gran rebelión" Ya no sentí mi palpitar, ya no sentí nada.
Iba a morir en aquel lugar.
Lo único que hice con el tiempo que mi padre me regalo fue desperdiciarlo en estupideces. Le falle a cada alma que deposito sus expectativas sobre estas manchadas manos. La sombra se comenzó a fundir con mi piel, pegándose, atrapándome en un lago de brea. Un cálido rastro descendió por mi mejilla al sentir sus fríos colmillos rozar mi tráquea; no pude evitar temblar. Yo iba a morir de verdad.
"Lo siento" Fue lo que musite resignado.
"¡Osomatsu!" La puerta fue tirada, dejando al descubierto un furioso Ichimatsu "Sabia que tramabas algo, maldito" El aire me escaseo al apreciar un par de finos colmillos debajo de sus labios y filosas garras.
"Mi querido gatito huraño" Él más alto se apartó de mí, consintiendo que aquella sombra me consumiera con lentitud. Inmovilizándome "Esperaba que te tardaras menos" Él de orbes amatistas gruño "Debes estar haciendo muy mal tu tarea para haber arriesgado así la presa de Tougou" Furioso.
"Nada bueno saldrá para ti si te confrontas a él" Él de orbes escarlatas rio, esquizofrénico "Esta vez será a mi manera" Una vez dicho eso, el chico de cabello despeinado se arrojó sobre el consejero, desgarrándole el rostro con sus garras, sometiéndolo en contra de las inestables tablas.
No fui capaz de retener el aliento ante tan salvaje encuentro. Ambos atacaron con incesantes patadas, desgarros, con colmillos, arrojando objetos por la habitación con una increíble fuerza y convocando un par de hechizos. Esto no podía ser real.
Intente extender mi brazo para tomar algo con que defenderme en vano, siendo jalado con aún más intensidad por la sombra, como si está me tratase de arrancar la piel. El viejo librero de mi padre se cayó al haber golpeado a Ichimatsu, y, entre, sus escombros, el de sonrisa socarrona se posiciono arriba de él, agarrándolo del cabello.
"Patético" Miles de agujas quemaron mi piel al ver en peligro a Ichimatsu "Estas tan delgado y débil que ya no sirves ni siquiera como distracción" El de orbes amatistas le escupió en el rostro.
"Al menos yo no hago trampa" Arrastrándolo sobre los escombros, los clavos mal salidos y los cimientos de los pilares, él lo arrojo al frente mío, entre mis piernas con una mueca satisfecha.
"Sí tienes tanta hambre" Osomatsu se inclinó para arrastrar una de sus uñas sobre mi cuello, desgarrándolo "Deberías beber de él" Consiguiendo que un hilo de sangre escurriera hacia mi hombro, y mi mueca de dolor fuese omitida "Anda"
"Yo" Las orbes del más bajo se oscurecieron, desapareciendo ese bello y misterioso morado en dos cuencas carentes de voluntad.
"¿No sería divertido probar la presa de Tougou?" Osomatsu se posiciono detrás de Ichimatsu, abrazándolo por los hombros, empujándolo "¿No te sientes embriagado por el aroma?" Con un tentador susurro "¿No tienes ganas de probar?" La cordura desapareció.
"¿Ichimatsu?" El nombrado respondió extendiendo sus colmillos, incrustando ambas manos en el suelo para inmovilizarme "My boy?"
"Esto te dolerá tan solo un poco" Cerré con pánico mis orbes ante su húmedo y amargo aliento sobre mi piel, esperando una lenta y malograda muerte que con un golpe se interrumpió.
El mundo se oscureció.
"Ya puedes abrir los ojos, cobarde" Tragando duro, obedecí "Ustedes dos de verdad son fáciles de leer" Lo único que en la habitación capté fue a Osomatsu sosteniendo un trozo de escombro ensangrentado y el cuerpo del de cabello despeinado a mis pies.
"¿Lo mataste?" Él rio, chasqueando los dedos, quitándome aquella densa sombra de encima, liberándome.
"Los vampiros pueden morir, pero no de esta manera tan patética" Él alzo la frente del contrario por el flequillo "Te acabo de mostrar la verdadera naturaleza de tu querido Ichimatsu" Arrojándolo sobre mi regazo "Ahora lo pensarás dos veces antes de tenerlo cerca" Consiguiendo un incesante temblar y un temor que no quise justificar.
"Espera" El de traje manchado se giró en la punta de sus pies "¿Qué eres tú?" Su sonrisa no se hizo de esperar inmersa en el reflejo de la noche.
"Alguien a quien le gusta joder los planes" Él se relamió los labios, sediento "¿Quieres que te cuente un poco más?" Y con un estúpido asentimiento lo descubrí.
Osomatsu me habló de lo que ocurriría en un mes más, de los planes de quien alguna vez movió sus hilos y las verdaderas intenciones que tenía el chico de mirada amatista. No me pude evitar profesar decepcionado ante tanta hipocresía y falsedad; fue un dolor que más allá de rabia se coló goteando sobre los vestigios de mi corazón.
Cuando Todomatsu descubrió que esos ojos amatistas pertenecían a un vampiro él mando a llamar al especialista del pueblo: Atsushi Sakurai para ayudarnos a controlarlo, encerrándolo en la parte más lúgubre y solitaria del castillo, atando muñecas y tobillos, torturándolo con lentitud en espera de un fallecimiento que teníamos la certeza de que no iba a llegar.
"¿Estás seguro de esto?" Al bajar las escaleras hacia el sótano mi confidente me trato de frenar "Atsushi dice que es muy mala idea el tratar de razonar con él" Sus chillidos y reclamos hicieron eco por las paredes "Es un simple animal" Me estaba tentando "No comprendo porque arriesgarse de más" Con un abrupto movimiento me gire.
"¿Lo escuchaste no es así?" Una dolorosa y silenciosa disculpa se intercambió "Esas cosas me van a buscar" Era muy tarde "Si yo no consigo una mejor protección estaré muerto antes de que pueda tomar el mandato" Él de facciones frágiles bajo la nuca "Antes de perecer tengo una misión que mi padre me encomendó, no puedo" Resignado.
"Has lo que tengas que hacer" Con ese redundante permiso descendí hasta las habitaciones enrejadas, caminando por un largo pasillo de traidores y ladrones hasta llegar a la última celda.
Ichimatsu se encontraba aún más delgado que de costumbre, de rodillas, con las manos colgando en la habitación, sin voluntad, de nuca gacha, y una apariencia diez años más avejentada. El cuadro me resolvió el estómago y estrujo mi pecho, pero ya no me importo. Él no era el chico de espinas y carácter huraño que creí llegar a conocer.
Traidor.
"¿A qué has venido?" Con una seña desconfiada uno de los guardias me dejo entrar a la celda "Kusomatsu"
"A hacer un trato contigo" Me agache a la altura del muchacho, permaneciendo indiferente frente a una expresión que rencor goteo "Debes estar hambriento ¿No es verdad?" Él rio, intentando voltear su nuca en vano.
"¿Qué con eso?" Sacando una navaja de mi bolsillo capté su atención.
"Que te puedo alimentar" Abriendo una diminuta herida sobre mi muñeca, consintiendo que un par de gotas cayesen al frente de él y sus colmillos se desprendieran, ansiosos "¿No te gustaría?" Expuesto.
"¿Por qué me ayudarías luego de esto?" Me trate de mantener firme ante esa dulce y desconfiada expresión.
"Porque de ahora en adelante tú serás quien me protegerá" Cuando él bufo me levante, jalando de la cadena que Atsushi había atado a su cuello "Lo pondré de otra manera" Acercando mi rostro "La única posibilidad que tienes para salir de este lugar y regresar con vida es trabajando conmigo" Fundiendo nuestros alientos "Así que de ahora en adelante me obedecerás" Sus ojos parpadearon, atónitos "¿Entendido?" Con un atisbo de esperanza.
"Maldición" Y una chispa de frustración "Si no me queda de otra"
Con aquellas palabras sentencie nuestra alianza; conociendo los riesgos de fundir nuestros mundos, sintiendo una eterna curiosidad pesar por esas orbes amatista y dispuesto a tomar el control por mi reinado.
Debí marcar quienes eran los que estaban apoyando mi lado, antes de que llegase la traición.
Que tonto.
Mil gracias por las palabras!
Lizz972: Hola y muchas gracias mi bella lectora!
Esta cosa esta plagada de momentos KaraIchi más adelante porque viven juntos, y Kara siento una gran necesidad por proteger a Ichimatsu, es cuestión de tiempo para que las cosas se vayan desenvolviendo.
Espero que Oso te haya quitado más dudas, aunque creo que a esta altura las causa.
Mil gracias por tus palabras!
Perdón la tardanza, amore.
Cara4444: Hola y mil gracias!
Fue una gran sorpresa el encontrarte por aquí, fue bonito.
Awww de verdad me halaga que te guste esta mutación de universos alternativos, yo suelo mesclar muchas cosas y queda un desastre, de cierta manera calma el que me digas eso.
Sobre el capítulo dos, es que Ichi es sensible cuando se trata de su hermano, él recuerdo de su vida juntos es lo unico que le recuerda la parte humana que trata de no dejar morir.
Quizas Ichiko aparezca, aunque siéndote sincera si lo pensé como princesa XD
Oso travestido habría sido más inteligente ahora que lo pienso.
Mil gracias por todas tus palabras Cara!
katyrawwasdsasa: Senpai! (No sonó para nada homo ni acosador)
Awww cosa bella! Me causa una mezcla entre ternura y vergüenza que leas esta deformidad, pero lo agradezco mucho, viniendo de ti honra bastante, y lo sabes.
Creo que esta es una de las más suaves que haré, así que relax, no pasará nada tan terrible todavía.
Y la única malvada entre las dos eres tú, pero dejando acá mis palabras, ya me tocará el hacerte pagar, con amor.
Mil gracias!
Y sabes que te loveo intensamente.
Ahora sobre el fic, la relación de Kara e Ichi cambiará porque al final se supo la verdad.
Si no están claras las intenciones de Oso, no se preocupe, más adelante si lo harán.
Y por último perdón por haberme extendido un poquito más en este capítulo.
Espero que les haya gustado!
