Es la segunda vez en toda mi vida que escribo un capítulo entero en menos de un día. Sigo alucinada con la facilidad con la que lo he escrito. Y creo que esta es la primera vez que actualizo a estas horas de noche, tengo sueño pero no podía irme sin subir el capítulo. En esta continuación, conoceremos más a Levi y a Farlan, y aunque sea un capítulo tranquilo, quiero recordar que solo es el principio! Pronto llegará el drama amoroso! Muchas gracias por todos los follows y favorites recibidos :) Respuesta a los reviews, al final.

Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Advertencias: EreRi, FaRi, Smut, OoC.


Primera ficha avanza una casilla

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Las patas de la cama chirriaron a causa de la fuerza con la que Farlan embestía por detrás a Levi. Sosteniéndose de rodillas, el rubio ceniza se inclinó para depositar suaves besos en la espalda de su amado, cuyas manos aferraban los extremos de la almohada. Los labios de Farlan subieron hasta su cuello, mordiendo esa piel pálida inmaculada que gritaba ser marcada.

Deteniendo el movimiento de su cadera, y sin sacar su polla del interior de Levi, clavó sus dientes y succionó ese pedazo de piel como si quisiera beber su sangre.

Apretando la mandíbula para acallar sus gemidos, el moreno se preguntó a qué venía ese ataque de posesividad. Si bien a Farlan le gustaba jugar con su cuello lamiéndolo, no recordaba una mordida tan feroz como aquella.

Sin excederse del todo, Farlan cesó su mordida y alejándose, observó satisfecho el resultado.

Una marca bien visible adornaba el cuello de su pareja; un circulo rojizo que advertía a todo aquel que lo mirase que esa persona ya pertenecía a alguien.

—¿Vas a seguir o ya hemos terminado? —le espetó Levi mirándole por encima del hombro.

Farlan se apresuró a continuar inmediatamente, no queriendo enfurecer a Levi por dejarlo a medias.

—Solo estaba contemplando tu cuello, es muy tentador.

Este no respondió por muy sincero que fuera ese halago. Farlan lo sabía y no le importaba. Después de años de conocerse, se había acostumbrado al silencio que siempre rodeaba a Levi y a su persona en general.

Los demás podían decir que tenía muchos defectos, pero él amaba esos defectos, le hacían ser único, sin ellos, no se habría enamorado de Levi.

Uniendo sus manos, Farlan aceleró el ritmo de sus penetraciones, las oleadas de placer recorrían ambos cuerpos desnudos, perlados bajo una fina capa de sudor. Levi alzó el rostro y dejó escapar un par de gemidos que volvieron loco a Farlan. Amaba escucharlo gemir.

"Espero que estés escuchando esto, imbécil", pensó mientras la imagen de ese vecino se le aparecía en su mente.

Volviéndose a inclinar, pego su pecho contra la espalda musculosa de Levi y jadeando a escasos centímetros de su hombro, sintió como se aproximaba el orgasmo.

—¡Ah! Levi...

—Ni se te ocurra correrte antes que yo...

Farlan se mordió el labio. Odiaba que Levi le torturase de esa forma. Siguió penetrándolo, pero conteniendo sus ganas de eyacular dentro de él. Era cruel, pero eran precisamente esos detalles lo que le hacían tan valioso; jamás se permitiría perder a Levi.

Este estrujó con más fuerza la almohada y dejándose llevar por el abrumador placer que sentía en cada fibra de su ser, gritó totalmente extasiado. Farlan sonrió y tras unas embestidas especialmente fuertes, llegó al orgasmo pocos después de Levi.

Definitivamente, el sexo entre ellos era increíble.

Calmando sus respiraciones, Farlan deseó que ese momento no terminara nunca. Amaba esa sensación, la de estar dentro de Levi.

Pero todo bello instante terminaba tarde o temprano, y fue el moreno quien le puso fin.

—Levanta, quiero quitarme el sudor cuanto antes.

Resignado a que su pareja no fuera nada romántica, Farlan retiró su miembro sin cuidado y se levantó para que Levi pudiera darse la vuelta y salir.

Mientras este entraba en el baño, él rebuscó en el armario algo que ponerse. Una sonrisa se le formó en los labios al pensar que ese armario era casi como el Tetris, todas las piezas de ropa estaban dispuestas ordenadamente, sin un hueco vacío. Lo mismo ocurría con los alimentos de la nevera, el armario donde guardaban las películas y las estanterías de libros. Todo ordenado, ya fueron con un criterio u otro.

Minutos después, Levi regresó sin una sola gota de sudor y con una única toalla alrededor de su cuello. Farlan al ver su tonificado y musculoso cuerpo desnudo, se mordió el labio. Si por él fuera, lo follaría de nuevo, pero sabía muy bien que aquello no iba a ser posible.

Era de noche, las doce pasadas, y eso solo significaba una cosa: hora de escribir.

Levi buscó en el armario unos pantalones y tras encontrar los que quería, se los puso y cogiendo su portátil de la cómoda y unos apuntes que tenía al lado, se dispuso a abandonar el dormitorio.

—Espera, ¿por qué no escribes en la cama? —sugirió Farlan.

Levi iba a negarse, alegando que él necesitaba su taza de café y una mesa para poder escribir a gusto, mas recapacito y sin decir nada, se dirigió a la cama con su portátil y apuntes en mano.

Farlan le agradeció el gesto besándole en la boca. Levi se lo devolvió, aliviado de haber podido evitar una muy posible pelea.

No hacía menos de una semana que habían tenido una de esas discusiones en las que las paredes temblaban bajo los gritos y los reproches de cada uno.

Farlan quería mucho a Levi, se sentía muy afortunado por conseguir su amor, pero en ocasiones el carácter cerrado de su pareja le superaba. Él era siempre quien lo daba todo, todas las muestras de afecto y cariño, las palabras bonitas y los "te amo", solo salían de su boca. Levi, por su parte, respondía con un seco "yo también". Rara vez se mostraba cariñoso, y solo en la más absoluta intimidad, se permitía en esporádicos momentos, dejar salir algún cumplido. Farlan lo conocía muy bien, y no le presionaba. A su manera, Levi le correspondía sin palabras. Aceptando sus abrazos, besándolo con la misma pasión y cayendo dormido en sus brazos.

Y, sin embargo, Farlan a veces llegaba al límite de su paciencia.

—¡Te aíslas de todo! Es como si yo dejara de existir. Entiendo que cuando escribes necesitas tu espacio, pero a veces resultas insoportable. Cuando estás de malhumor, cansado o irritante, acudes al portátil en vez de contarme a mí tus problemas. Es que.. ¡¿Es que no comprendes como me sienta a mí eso?! Me duele, Levi. A veces pienso que tus libros son más importantes que yo.

Tras soltar toda la amargura que Farlan había retenido durante todo ese tiempo, Levi no contratacó ni se defendió. Él mismo era consciente de lo difícil que era para Farlan soportar su temperamento. No le culpó. Y reuniendo el suficiente valor, lo abrazó y le prometió que intentaría no cerrarse en su mundo cuando escribiera.

Juntos en la cama, Farlan se tapó con las sábanas mientras Levi con el portátil en su regazo escribía, suprimía, y volvía a escribir. No era exactamente como Farlan lo había imaginado, pero ya estaba bien así. Tener a Levi a su lado ya era suficiente.

Los dedos pálidos del moreno se movían a una velocidad alarmante. De vez en cuando, echaba una ojeada a su pareja, quien se había dormido hacía rato. No quería despertarle con el sonido de la teclas, pero su inspiración estaba en auge y necesitaba plasmarlo todo antes de que se desvaneciera.

Cogiendo la taza de café que había colocado encima de su mesita de noche, se dijo que escribir en la cama tampoco era tan malo como había supuesto.

Con la cafeína corriendo por sus venas, siguió escribiendo hasta las cinco de la madrugada, después de plasmar más de cincuenta mil palabras.

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Eran las once de la mañana, y Levi recién se había despertado. Como era de esperar, Farlan ya no se encontraba en la vivienda. Su empleo le obligaba a irse a trabajar a las ocho en punto.

Preparando su desayuno, se hizo una nota mental de revisar todo lo escrito esa noche; no había cerrado el portátil hasta releer cada párrafo por lo menos unas cinco veces, pero siempre había errores de corrección que rectificar.

Ya había sacado el café cuando recordó su otra nota mental: no tomar café en exceso. No era ningún problema para el confesar que el café era una de sus adicciones predilectas, por detrás de la limpieza y el orden.

Guardando el café, buscó una alternativa: ¿leche? ¿Zumo? ¿Batido? Nada de eso le apetecía, su paladar pedía exclusivamente el sabor amargo del café.

No le dio tiempo a seguir deliberando cuando el timbre de su puerta sonó de imprevisto. Saliendo de la cocina, se preguntó quién sería. No esperaba visita de nadie, y rezó para que no fuera un fan loco que había descubierto su dirección husmeando por todo Internet. Odiaba esa insana costumbre que algunos lectores habían adquirido.

Llegando al recibidor, abrió la puerta y para asombro suyo, se vio cara a cara con su "adorable" vecino.

—¿Si?

—Eh... Hola, soy Eren Jaeger, el vecino que vive enfrente tuyo —se presentó el castaño sin una pizca de arrogancia.

—Sé quién eres —respondió tajante.

—Bien, ayer llame a tu puerta, pero un chico me pidió "amablemente" que no te molestara a esas horas y volviera por la mañana.

—¿Y bien? ¿Qué quieres? —prosiguió Levi con el mismo tono de voz.

—Espero que ahora no esté ocupado.

—Di lo que tengas que decir.

—Es un asunto largo de explicar, ¿le importaría si yo...?

E hizo una seña para indicar si podía entrar. Levi compuso una mueca, pero se echó a un lado.

—Adelante, más te vale no desperdiciar mi tiempo.

Eren sonrió complacido. De momento todo estaba saliendo bien.

Los dos se abrieron paso hasta el amplio salón, donde Levi le señaló que tomara asiento en el sofá. Eren se acomodó mientas el mayor aguardaba de pie.

—¿Qué es ese asunto que hace que invite a mi vecino a sentarse en mi sofá porque aparentemente no puede hablarse en el rellano?

Su voz estaba cargada de desinterés y aburrimiento.

—Ayer me enteré de pura casualidad que eres escritor, y uno de muy reconocido por lo que vi. Tengo dos amigos que no se despegan de tu libro y solo saben hablar de el.

Levi le escuchaba sin ninguna emoción en el rostro.

—... Y yo me pregunté, si teniendo la oportunidad de hablar contigo con solo dar cuatro pasos, podría concertar una cita para ellos y así conocerte en persona. Les haría muy felices y estoy seguro que lo agradecerían mucho...

Llegados a ese punto, Eren no tenía ni idea de lo que pensaba Levi acerca de esa idea, por lo que no escatimó y rápidamente añadió:

—Claro que, si estás muy ocupado o no quieres reunirte con ellos, no pasa nada. Digo... No tienes por qué acceder...

Levi odiaba ese tipo de cosas. Hablar con sus lectores no era de su agrado. Si alguien le preguntase, y nadie lo haría, respondería que, a pesar de ser sus lectores, y agradecerles todo el apoyo que recibía, no había nacido para mantener una larga y amistosa conversión con ellos. No les conocía de nada y se ponía nervioso al pensar qué tenía que decirles. Casi no usaba las redes sociales, solo el Twitter para informar muy de vez en cuando alguna noticia relacionada con sus libros, pero el resto, lo mantenía en secreto. Su relación con Farlan, sus amigos, su familia... Aun así, no tenía una agenda muy llena, y podía permitirse un encuentro con sus fans. Si no había oído mal, el chico había mencionado solo dos amigos...

—¿Has dicho que eran dos amigos?

—Sí, son muy respetuosos y educados. No le serán ninguna molestia.

Por lo menos no se trataba de las típicas chicas quinceañeras que perdían la cabeza cada vez que algo salía de su boca.

—Les daré solo diez minutos.

—Gracias, para ellos significará mucho ese gesto —respondió, celebrando su victoria por dentro.

Levi no estaba del todo convencido, pero no comentó más.

—Yo me encargaré de todo, dime qué día y hora le va bien y yo les informaré.

—Mañana de doce a una del mediodía tengo un hueco —dijo visualizando su agenda mental.

—Perfecto.

Eren se despidió de él tras esa charla, no sin antes comentar:

—¿Sabes? Cuando leí tu entrevista te imaginé más gruñón, pero me alegro que no fuera así. Quizás solo un poco gruñón al principio.

Levi encaró una ceja ante el descaro de su vecino. No le había molestado su comentario, de hecho, las malas críticas que recibía por parte de algunos sectores rebotaban contra él sin surgir efecto, pero este más bien le divirtió.

Nunca había escuchado nada parecido. Con el amago de una sonrisa en sus labios, cerró la puerta de su casa.

Ese chico era de lo más extraño...

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Cuando Farlan regresó a las nueve de la noche, Levi no le informó sobre la visita de su vecino. En su opinión, esa noticia no era relevante.

Recostado sobre su pecho, escuchaba como su pareja se quejaba de la cantidad de horas que trabajaba y el miserable sueldo que le daban a cambio de explotarlo. Para relajarlo, Levi empezó a masajearlo, aliviando la tensión acumulada en los hombros. Farlan cerró los ojos dejándose llevar por esas manos que recorrían su espalda.

Lo único que lamentó fue no follar con Levi esa noche. Poco a poco, y sin darse cuenta, había ido cayendo rendido hasta el punto en que se durmió sin poder evitarlo.

. . .

A las 11:45am del día siguiente, Levi recibió una llamada de Eren. No le había hecho ni pizca de gracia dar su número de teléfono, pero organizar él mismo un encuentro con esos dos lectores todavía menos. Tras amenazarle con que, si difundía su número privado lo iría a buscar a su casa y lo descuartizaría para echar los pedazos al pastor alemán que tenía la familia que vivía al otro lado del rellano, Levi le dio su teléfono. Eren se había reído, afirmando que esa muerte era sin duda de lo más espantosa.

—¿Conoces la cafetería que hay en el centro? Se llama Coffee Classic, es medio bohemio —dijo Eren a través del móvil.

—Sé cuál dices.

—Dentro de quince minutos, mis amigos te esperarán allí.

—Entendido.

Y colgó la llamada.

Levi se arregló el cuello de la camisa y sin nada que hacer, salió del piso un tanto incómodo. No se le daba bien relacionarse con las personas, menos si eran desconocidas. Su círculo social se limitaba a una serie de amigos íntimos contados con los dedos de una mano.

Farlan, Erwin, Hange e Isabel.

Repasó de memoria el protocolo que debía seguir: saludar, agradecer los cumplidos, responder a sus preguntas, firmar los libros y en caso de que lo pidiesen, tomarse una foto con ellos. Odiaba que le sacaran fotos, pero muchos fans las pedían y él no podía rechazarlo. No cuando su agente editorial le decía entre dientes y sin abrir la boca que sonriera en las firmas de libros y que no mostrase esa expresión tan estoica.

Esa era su cara, había nacido con ella y a quien no le gustara, que no le mirase.

Saliendo del edificio, caminó por las calles sintiendo el aire fresco del otoño. Hacia buen tiempo, sin lluvias ni borrascas.

Enfilando una calle más estrecha que las demás, llegó al centro de la ciudad en cuestión de minutos. Ese atajo siempre le venía bien cuando llevaba prisa o se aburría de tomar el mismo camino.

Dejando atrás la Iglesia y el ayuntamiento, bajó una calle llena de tiendas y acabó en una plaza que reunía cafeterías, restaurantes de todo tipo.

El Coffee Classic estaba a menos de cincuenta metros, y esperando en la entrada vio a Eren, y dos rubios (un chico y una chica) más bajos y algo nerviosos. Esos debían ser sus amigos.

Con toda la serenidad que pudo reunir, se acercó a ellos sin prisas. Mirando su reloj, se percató de que aún no eran las doce en punto.

Eren le saludó como si se conocieran de toda la vida.

Ese chico seguía sorprendiéndolo.

—Estos son Armin Arlet e Historia Reiss.

—Un... Un placer conocerle, señor Ackerman —dijo Armin tímido.

—Gracias por aceptar reunirse con nosotros —añadió Historia un poco cohibida.

—No es nada. A veces tengo algo de tiempo libre.

Tras esa presentación, entraron en la cafetería y sentándose en una mesa alejada, pidieron cafés. Levi sabía que hacía mal, pero un café en esos momentos le iba genial, así que pidió otro para él.

Conscientes del poco tiempo que disponían, Armin e Historia contaron sus impresiones sobre el libro publicado, dando su opinión sobre los personajes y la trama. Levi, sorprendentemente, los escuchó con atención. Esos dos chicos habían analizado su libro a fondo, sin perderse detalle, y eso le gustó.

—Si la madre oía como los susurros llenaban la casa y entraban en la habitación de su hijo, y aun así no escapó con su hijo, significa que ella podía ser la culpable —comentaba Armin.

—Yo creo que el sacerdote es quien dejó entrar el espectro, recuerda como observó las cruces el día que entró en la casa...

A todo eso, Eren escuchaba a medias. Con la cucharadita, removía su café con leche mirando de reojo a Levi.

Era apuesto, de eso no había duda. Por su expresión, dedujo que estaba interesado en lo que le decían sus amigos.

Levi olvidó los diez minutos que había prometido darles y sin percatarse pasó media hora.

—¡Oh! Lo sentimos... Eren nos había dicho que sólo podíamos estar con usted diez minutos —se disculpó Historia.

—No os preocupéis, ha sido interesante.

—¿Podría firmarnos los libros? —preguntó Armin antes de despedirse.

—Claro.

El mismo Armin le tendió un bolígrafo y dejando su firma en los dos libros, dijo:

—Ha sido un placer.

—Esperaremos impacientes el próximo libro.

Eren buscó desesperadamente una excusa para quedarse a su lado y hablar los dos solos, no obstante, no le hizo falta. El propio Levi le brindó una excusa perfecta.

—¿Conoces de algún restaurante por aquí cerca? Nunca me ha gustado cocinar —dijo mientras abandonaba la cafetería.

—Por supuesto.

Y confiando en el criterio del castaño, se dejó guiar por él. En menos de cinco minutos, llegaron al restaurante propiedad de la madre de Eren.

—Mi madre es la dueña, me encargaré de que le sirvan como es debido.

Levi no dijo nada, pero se mostró conforme. Entrando en el local, Carla, quien acostumbraba a ir de un lado a otro, reconoció a su hijo acompañado por... ¡¿Levi Ackerman?!

Rápidamente fue hacia ellos con su mejor sonrisa. Eren supo de quien había heredado el carisma que irradiaba su madre.

—Bienvenido, ¿una mesa para comer?

Levi asintió.

—Muy bien, sígueme por aquí, por favor.

Eren se apoyó en la barra y observó cómo su madre le hacía un gesto con la mano de aprobación.

Ahora tocaba impresionar a Levi. Normalmente no trabajaba por placer, solo si era estrictamente obligatorio, pero esa ocasión le venía de perlas. Poniéndose el delantal en la cintura, le hizo una seña a su madre, comunicándole que él mismo atendería a Levi. Carla le hizo otro gesto con el brazo, aconsejándole mucho cuidado y profesionalidad. Otro gesto de mano, y Eren se comprometió en darle el mejor servicio.

Con el paso de los años, él y su madre habían aprendido a transmitir mensajes sin necesidad de hablar. Resultaba muy cómodo y práctico.

Con la carta del menú, Eren se aproximó a la mesa de Levi.

—Señor, aquí tiene el menú del día, o si lo prefiere, le recomiendo nuestra especialidad: el Sauerbraten y el Knödel.

Levi alzó una ceja. ¿Estaba viendo al mismo chico que cada mañana le dedicaba una mirada desdeñosa después de echar de su casa a otra chica más?

—¿Trabajas en el restaurante de tu madre?

—Solo cuando me necesita.

Pasando por alto ese extraño cambio en su comportamiento, pidió lo siguiente:

—Un Kartoffelsalat y el Sauerbraten.

—Perfecto.

Eren anotó el pedido y se dirigió a la cocina. Levi le había mirado confundido, seguramente por su respetuosa actitud. Si quería ganárselo, no podía darse el lujo de mostrarse arrogante ante él.

Como mejor sabía, le atendió durante la comida y le invitó a una copa de brandi. Levi quedó muy satisfecho, asombrado por el trato que recibía de Eren. Antes de irse, le aseguró a Carla que recomendaría el restaurante a sus compañeros.

—Muchas gracias. Vuelva cuando quiera.

—Hasta pronto —le dijo Eren.

Levi se despidió de él, no sin sentirse extraño. No podía negar que ese joven era todo un misterio, ¿tendría doble personalidad? ¿Por qué ahora tan repentinamente era amable?

No obstante, y a pesar de todo, se sintió a gusto con él. Habían hablado poco, mas no le resultó incómodo o molesto. Incluso le picó algo de curiosidad por él. Pero, de todos modos, ya tenía su mente suficientemente ocupada con su libro como para distraerse por un mocoso. Esa noche debía escribir como mínimo veinte mil palabras.

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Eren esa noche sonrió triunfante. Jamás le interesó cotillear las discusiones que se oían por el patio interior, pero esta vez era diferente.

Esa noche se trataba de Levi y ese estúpido que tenía por novio.

Y por los reclamos que escuchaba por parte del otro, comprendió que el causante de la pelea era él mismo.

—Aprende que conmigo no se juega.

Levi le gritaba enfurecido que dejara de controlarlo a cada maldito segundo. Que no le recriminase el hablar con un chico, no había nada malo en eso.

—¡Si quieres tirarme más mierda, adelante! ¡Pero no pediré perdón!

Aquella frase le sonó a gloria para el castaño.

—No quiero seguir discutiendo contigo —murmuró Farlan.

—Fuiste tú quien empezó.

—Yo solo...

—Tú, ¿qué? —replicó Levi furioso.

—Te quiero, pero estás ciego, ese chico va a por ti...

—Deja de mencionarle. Él no es el problema.

—Yo sé que sí.

Levi no aguantó más y cogiendo su portátil, se encerró en la sala donde escribía todas las noches.

Farlan maldijo todo lo que conocía.

Eren se fue a la cama muy satisfecho por el resultado del día de hoy. Sus acciones repercutían con más velocidad de lo que había previsto.

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Hacia las dos de la madrugada, Farlan llamó tres veces a la puerta de la sala de estudio. Levi no utilizó su impecable: ¡lárgate! Por lo que el rubio entró sin hacer mucho ruido.

—¿Has conseguido escribir las veinte mil palabras?

—Solo cinco mil —respondió sin darse la vuelta.

Farlan le rodeó el cuello con sus brazos y le dio un beso en la mejilla. Levi no se movió, siguió escribiendo con su pareja detrás, dándole cortos besos.

Reprimiendo un escalofrío, rememoró la vez que su ex pareja hacía exactamente lo mismo para tenerlo contento. Él no quería eso. Odiaba que le diesen la razón solo para terminar las discusiones.

Ya había pasado por una ruptura, y temió que la historia se repitiera de nuevo.

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Respuesta a los reviews:

UntouchableBersek: Eren al principio será un tipo muy odioso, pero habrá que esperar a ver, quizás cambie... o quizás no ^^ Soy tan nueva en el Ereri que me siento un poco perdida, pero agradezco mucho que te guste :) Muchas gracias por comentar!

Pandaxpanda: si supieras lo que tuvo que sufrir Farlan para ser el novio de Levi... Por esa razón tiene tanto miedo a perderle. Levi no es alguien fácil de conquistar, no. Y en este capítulo vemos como se desarrolla en su relación. Gracias a ti por leer y dejar un review :)

Ola-chan: yo ya sufro por Farlan! Me gusta mucho su personaje pero me temo que le tocará sufrir. Gracias por dejar tu opinión!

Yaritza9: más que traumado, yo diría más bien rabioso xd Muchas gracias por tus ánimos, espero hacerlo mucho mejor!


N/A: Como habéis podido apreciar, opté por dejar el nombre real de Krista, que es Historia Reiss. Personalmente me gustó mucho el cambio que dio su personaje en el manga, mostrándose más dura, más feroz y más decidida. Siento que si le llamara Krista no le estaría haciendo honor a su persona.

Los platos mencionados en el restaurante de Carla Jaeger, son obviamente alemanes. He estado buscando por internet, y los dos ejemplos que puse son platos típicos de Alemania. Así que, aunque no lo haya especificado, es posible que la historia se desarrolle en Alemania.

¡Nos vemos en la siguiente actualización!