Por fin puedo subir el tercer capítulo! Desde hacía semanas que tenía una idea de lo que quería escribir, pero no fue hasta hace unos días, mientras me dormía en el tren con los cascos, que mi mente planificó todo lo que sucedería. Me he divertido mucho escribiéndolo, la parte final es mi favorita. Podría decir que hasta ahora era como un modo de presentación, y que a partir del cuarto capítulo dará comienzo la guerra. Muchas gracias por los favorites y los follows! Respuesta a los comentarios al final! Un beso enorme!

Shingeki no Kyojin no me pertenece.

Advertencias: EreRi, FaRi, (leve)EruRi, OoC.


Nueva ficha derriba dos peones

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Por razones de trabajo, Erwin siempre viajaba por lo menos, dos o tres veces en un mes. Al principio lo tomó con buena actitud e interés, pero llegó un punto en que se le hacía de lo más pesado. Preparar una pequeña maleta, ir al aeropuerto, tomar el avión, llegar y buscar el hotel, reunirse con la empresa afiliada y supervisar el trabajo... Y así hasta acumular catorce viajes en medio año.

Si estuviera inmerso solo en su trabajo podría hasta acostumbrarse a los viajes, centrado en los proyectos de su empresa y haciendo horas extras. Pero no era el caso.

Y es que lo que más temía Erwin era que su trabajo terminase perjudicando su relación por mucho que su pareja dijera lo contrario.

Y los días que pasaba fuera del país, no ayudaban en nada a mejorar su relación que no era precisamente del agrado de Erwin.

Recogiendo su maleta de la cinta de equipajes, salió por la puerta que ponía "Salidas" donde familiares y amigos esperaban impacientes la llegada de los pasajeros que regresaban a casa. Avanzando y sin detenerse en ningún momento, Erwin salió de esa zona y se dirigió hacia donde estaban estacionados los taxis. Pero lo que vio seguidamente, le dejó quieto y con una expresión de total asombro.

Levi estaba ahí, a pocos metros de él, esperándole con los brazos cruzados.

Sin creerse lo que veían sus ojos, se acercó intentando disimular la euforia que sentía por tenerlo delante suyo.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó desconcertado.

—Vine a recogerte.

—Nunca lo habías hecho antes.

—Hoy sí —respondió Levi, dejando bien claro que no daría más explicaciones.

—¿Llevaste tu coche?

—Sí, está en el parking.

Erwin asintió y sin nada más que decirse, tomaron el ascensor para subir a la tercera planta e ir hasta el coche.

Después de una larga cola, de sacar el ticket y pagar por los quince minutos que tuvo estacionado el coche, entraron en el parking y tras pasar por varias hileras de coches, Levi sacó las llaves del suyo y lo abrió a distancia. Antes de subir, Erwin cogió a Levi y acorralándolo contra la puerta trasera, le besó ferozmente.

Levi no opuso resistencia y le devolvió el beso con la misma intensidad. Agradeció que Erwin decidiera no hacer ninguna muestra de cariño en público, odiaba que otros desconocidos le miraran indiscretamente.

Las manos de Erwin rodeaban su cintura, apresándolo contra su cuerpo, gritando en silencio lo mucho que ansiaba sentirlo de nuevo, pero sino le detenía a tiempo, acabarían teniendo sexo dentro del coche, y eso no entraba en los planes de Levi.

—Te veo un poco desesperado —dijo separándose del rubio.

—¿Qué esperabas? Llevaba una semana sin verte.

—No es mucho tiempo —opinó Levi desviando la mirada.

—¿Tampoco me has echado de menos esta vez?

—He estado bien solo —respondió divertido.

—Que cruel eres —comentó Erwin con una lasciva sonrisa en sus labios.

Por el tono de voz, estaba claro que no le sorprendía en absoluto la actitud de Levi. Erwin hizo el ademán de volver a besarlo, pero el moreno lo apartó con su brazo.

—Se nos hace tarde, entra en el coche.

Pese a que estaba impaciente, Erwin accedió, no sin antes añadir:

—Espero que estos días hayas dormido bien.

—Sin ti, perfectamente

—Me alegro porque esta noche apenas podrás pegar ojo.

Levi captó la indirecta y sonrió.

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Era la cuarta noche que pasaba en vela. El brillo de la pantalla de su portátil, la oscuridad que le rodeaba y el termo del café no ayudaban a que tuviera buen aspecto. Cansado, con ojeras y frustrado, Levi había borrado las veinte páginas escritas hasta el momento.

Lo odiaba. Odiaba esa sensación. La de saber que todo estaba mal y no ser capaz de arreglarlo. Echando una mirada a la hora, no se sorprendió al ver que ya eran casi las seis de la mañana.

Farlan había intentado hablar con él, pero cuanto más insistía, más arisco se volvía Levi. Para evitar otra pelea, su novio había desistido y se había ido a la cama sin esperar su compañía.

Levi reconocía que él mismo era el problema. Farlan no tenía la culpa de nada, aunque las discusiones de la semana anterior las hubiera provocado él, movido por unos celos sin pies ni cabeza. Quizás la solución sería buscar otro espacio para escribir. Se consideraba una persona muy independiente, solitaria y autosuficiente; una mala combinación para vivir en pareja.

Sin embargo, Farlan parecía haberse olvidado de eso y pasaba la mayor parte del tiempo pendiente de Levi.

E ahí la razón de sus peleas constantes.

Apagando el portátil, se levantó y salió de su estudio con el peso del cansancio recayendo sobre sus hombros. Era una sensación de lo más incómoda, no tener sueño, pero a la vez sentir el agotamiento de las noches pasadas.

Él y su estúpido insomnio crónico...

Si mal no recordaba, la última vez que logró dormir más de cinco horas seguidas fue...

Levi borró ese recuerdo de inmediato. No tenía sentido pensar en aquella época, solo conseguiría torturarse por rememorar algo que ya estaba roto.

La casa aún estaba a oscuras, Farlan no había despertado y prefirió que así fuera, tenía que evitar situaciones tensas entre ellos dos. Preparándose un breve desayuno, pensó en varios lugares a los que ir para buscar inspiración o escribir sin ser interrumpido.

A las seis y cinco minutos, salió del piso sin tener muy claro a donde iba a ir. Al otro lado del rellano, la puerta de su vecino se abrió y apareció Eren. A juzgar por el portazo que dio y su expresión de furia, era fácil deducir que odiaba madrugar. No obstante, su expresión cambió radicalmente al reparar en Levi, quien le observaba desde la otra punta.

—¡Levi! Qué sorpresa. ¿Qué haces despierto tan temprano?

Acostumbrado ya a que Eren le hablase como si fueran viejos amigos, respondió:

—Necesito tomar el aire.

Por alguna razón, esa información pareció alegrarle todavía más.

—¿Quieres que te lleve en coche? Tengo una sesión dentro de media hora, pero pueden esperar sin mí.

—No he decidido el sitio al que voy a ir.

—No pasa nada, puedes pensarlo mientras conduzco.

Levi se lo pensó. La verdad es que tenía pensado coger su coche y dar vueltas hasta encontrar algo, pero dado su estado, no le apetecía mucho conducir sin un rumbo marcado.

—De acuerdo.

Eren sonrió satisfecho.

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—Antes dijiste que tenías una sesión. ¿De qué tipo? —preguntó Levi una vez subidos en el coche.

—Soy modelo —respondió Eren sin mostrar demasiado su orgullo. Iba conduciendo sin ninguna prisa y en dirección opuesta a donde se realizaban la sesión fotográfica—. Desde los quince años que poso para marcas de ropa. Esta temporada me toca ropa interior.

—No me suena haberte visto.

—Normalmente mis fotos suelen destinarse a las páginas web, así que, si no compras por Internet, es lógico.

Eren se la jugó y sacando el móvil de su bolsillo, lo desbloqueó y entró en la galería de fotos.

—Toma —dijo tendiéndole el móvil—. Tengo guardadas algunas fotos de sesiones del año pasado.

Levi cogió el aparato y echó un vistazo a las fotos que le señalaba el castaño. Eran alrededor de una docena, y en todas Eren salía simplemente irresistible. Con el torso desnudo, y marcando sus partes bajas, el chico se colocaba en distintas posturas: de pie mirando hacia abajo, recostado de lado sobre un lecho, de espaldas con los brazos cruzados por detrás de su cuello, medio abierto de piernas...

—La llave que llevo colgando es mía, se me ocurrió que podría parecer más atractivo con ella, y el director aceptó —explicó Eren como dato curioso. De reojo, estaba pendiente de la reacción de Levi.

—No está mal —dijo devolviéndole el móvil.

Eren confío en que su cuerpo atrajera la atención de Levi. Pero no era fácil saber si le había gustado o no.

—Tú también podrías ser modelo —dejó caer casualmente.

—Creía que pedían un mínimo de estatura —recordó Levi con una mueca.

Eren río ante su comentario.

—Es verdad, pero a veces hacen alguna excepción.

—No estoy hecho para posar delante de una cámara.

—En algunas ocasiones se posa en pareja. Yo podría enseñarte.

Al instante de haber dicho, Eren se mordió el labio. ¿Había sido demasiado directo?

Por suerte, Levi encontró gracioso ese comentario.

—No quiero ni imaginar que dirían los medios si me vieran posando en ropa interior.

—Seguro que los dejarías boquiabiertos —aseguró Eren con un guiño.

Levi no dijo nada, pero una pequeña sonrisa asomaba por la comisura de sus labios.

Finalmente, Eren se detuvo enfrente del restaurante de su madre.

—Tenemos una zona exclusiva para desayunos, no suele venir mucha gente a estas horas y normalmente es un espacio tranquilo sin apenas ruido. Quizás te ayude para escribir.

Levi no había pensado en la posibilidad de escribir en un establecimiento, pero si Eren llevaba razón en lo que decía, no perdía nada por intentarlo.

Saliendo del coche, se despidió del castaño, dándole las gracias por traerlo.

—Si necesitas que te recoja y te lleve a otra parte, llámame.

Había olvidado que ese mocoso tenía su número, pero no le dio importancia. Había cumplido su promesa de no difundirlo por Internet, lo cual era una señal de que se podía confiar en él.

La madre, Carla Jaeger, le atendió como la vez anterior pese a tener todos sus camareros en el local. Daba la impresión de que no se fiaba de sus empleados y prefería hacerlo ella misma aun siendo la propietaria.

Levi pidió un rincón apartado para no ser molestado, y guiándolo hasta una mesa individual y alejada, Carla preguntó qué quería para tomar.

—Una infusión.

—Enseguida.

Y dicho eso, encargó al camarero que estaba detrás de la barra que la preparaba. Levi había abandonado los tés y las infusiones hacía tiempo, pasándose al café, pero a esas alturas, la cafeína no le producía ningún efecto.

Sacando una libreta y un bolígrafo, empezó a redactar un borrador. En sus inicios como escritor, todo lo había escrito a mano, pensó que, igual cambiando el método de escritura, lograría sacar algo nuevo.

Cualquier cosa con tal de encontrar un resquicio de inspiración.

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Eran las ocho y media cuando Levi se preguntó cuánto tiempo llevaba sin levantar la cabeza de la libreta. Habían transcurrido más de dos horas y para satisfacción suya, el resultado era aceptable. Tomándose un respiro, dejó el bolígrafo sobre la mesa y esclareció su mente.

Había sido buena idea salir de casa.

—¿Cómo en los viejos tiempos? —dijo una voz muy conocida a sus espaldas.

Levi ladeó la cabeza y se encontró cara a cara con Erwin.

Tal y como lo recordaba, este le sonreía amablemente, sin rastro de rencor o enfado por lo sucedido hace años.

—Me sorprende verte aquí —confesó Erwin.

—A mí también.

—Yo suelo frecuentar este restaurante a menudo. Tiene muy buen servicio.

—Cierto.

—¿Puedo tomar asiento? —preguntó educadamente.

—Nada te lo impide —contestó Levi cruzándose de brazos.

Erwin ocupó el lugar a su lado. Inmediatamente, reparó en su rostro y se disgustó.

—¿No descansas bien? Tienes muchas ojeras —comentó preocupado.

—Estoy acostumbrado a no dormir, ya lo sabes —dijo restándole importancia.

—Algo me dice que estás mintiendo. Antes nunca escribías fuera de tu habitación, y las infusiones las tomabas para calmar los nervios.

—Siempre tan observador —declaró con fastidio.

—Te conozco mejor que nadie.

Levi no lo negó. En su lugar, se apresuró a cambiar de tema.

—¿No tendrías que estar trabajando?

—No lo creerás, pero estoy de vacaciones

—Oh... Eso sí es inusual.

—Dedico mi tiempo libre a relajarme y a olvidarme del trabajo —explicó haciéndolo una seña a Carla para que acudiera a su mesa.

—¿Sigues viajando?

—No tanto como antes.

Carla anotó su pedido, no sin antes saludarle amistosamente. Erwin era uno de sus clientes habituales.

Tras conversar sobre algunos asuntos triviales, y comprobar que Levi evitaba hablar de si mismo o de cómo le estaba yendo con Farlan, Erwin volvió a mencionar su mal estado.

—No debería preguntar esto, pero... ¿Sigues tomando las pastillas?

Levi esquivó su mirada, no quería hablar de eso.

—No.

—¿Alguna razón en particular?

—Ninguna.

—Levi —habló Erwin con voz seria—, no seas inmaduro, sabes que sin ellas no puedes dormir.

—Aunque las tomara... No dormiría de todos modos.

Esa confesión lo tomó desprevenido.

—¿Por qué dices eso?

—Nada, olvídalo —cortó Levi, mordiéndose la lengua. Había hablado más de la cuenta.

Erwin no se contentó con su respuesta, pero decidió no presionar por el momento.

Minutos después, y de la forma más causal posible, el rubio le propuso dar una vuelta por el barrio de la catedral, siempre le gustó ese lugar.

Levi, como había hecho anteriormente con la proposición de Eren, lo pensó seriamente.

Se había marchado con el objetivo de alejar el malestar que sentía en su propia casa, de olvidar, ni que fuera oír unas horas, todas esas discusiones y peleas que le traían más de un dolor de cabeza.

Y aunque le costara reconocerlo, se sentía cómodo en compañía de Erwin.

—Supongo que podemos pasarnos por ahí... como en los viejos tiempos.

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Farlan se estaba volviendo loco. Levi no contestaba a sus llamadas, no tenía ni idea de a dónde había ido, y ese miedo que no le dejaba descansar por las noches, apareció otra vez.

¿Acaso le había dejado sin ni siquiera una nota?

No... Sus cosas estaban en su sitio, y Levi no se había llevado nada de ropa. Intentando relajarse —sin mucho éxito—, pensó que quizás necesitaba su espacio para reflexionar y tomarse su tiempo con calma.

Sí... Seguramente se trataría de eso. Por eso no contestaba a sus llamadas.

Sin embargo, la inquietud y el desosiego no le dejaban en paz. Había algo más, pero, ¿el qué?

La única vez que se sintió así fue...

Eren.

Con el rostro crispado por la furia, intentó no perder el control. Ese desgraciado había estado coqueteando con Levi durante esas semanas, y lo más probable es que ahora estuvieran juntos. Rugiendo de rabia, salió de casa dispuesto a partirle la cara a ese niñato.

Bajando los escalones, llegó a la entrada del portal, listo para lo que hiciera falta, mas la repentina aparición de Eren en el portal lo dejó inmóvil por unos segundos. Este le echó una mirada de desdén y siguió su camino, sin prestarle atención.

Farlan reaccionó antes de que pusiera un pie en la escalera. Agarrándolo por los hombros, lo estampó contra la pared.

—¿¡Dónde está Levi!?

—¿¡Qué haces imbécil!? —exclamó Eren rabioso.

—¡Responde! ¿Dónde está?

—¡Yo que sé! ¡Desde esta mañana que no lo veo! ¡Suéltame!

—¡Mientes! ¡Has estado con él hasta ahora! —insistió Farlan.

—¿Eres sordo o qué? ¡Solo estuve con él por la mañana! ¡Luego fui a mi sesión fotográfica!

Farlan inspiró hondo. Sin soltar a Eren, trató de poner sus pensamientos en orden. ¿Eren había pasado la mañana con Levi?

—¿Dónde estuvisteis?

—¡Suéltame!

—¡Dímelo!

—En el restaurante de mi madre. Quería un lugar donde escribir tranquilo, y lo llevé allí. Luego me fui y no lo he vuelto a ver.

Farlan respiró pausadamente y finalmente lo soltó. Eren le lanzó una mirada furiosa por haberle arrugado el cuello de la camisa.

—¿Dónde está ese restaurante?

—¿Eh?

—¿¡Dónde está ese restaurante!? —repitió casi gritando.

—¿Por qué quieres saberlo?

—Llévame hasta el.

Eren lo miró incrédulo. Definitivamente Farlan no estaba bien de la cabeza, pero algo le decía que él también debía preocuparse por la ausencia de Levi.

—Te llevaré, pero explícame qué cojones pasa con él.

Subiendo al coche, no tardaron ni diez minutos en llegar hasta el restaurante. Carla no esperaba ver a su hijo entrar por la puerta, pero mucho menos cuando le preguntaron por Levi.

—Se marchó hace horas.

—¿Se fue solo? —preguntó Farlan inquieto.

—Pues... La verdad es que iba con un hombre alto y rubio... Eren seguro que le conoce, ha cenado varias veces aquí.

Eren frunció el entrecejo sin caer en la cuenta de quien se trataba.

—Ese hombre... no se llamaría Erwin Smith, ¿verdad? —inquirió Farlan cada vez más pálido.

—Sí, el mismo.

Si antes una alarma de emergencia sonaba dentro de su cabeza, ahora eran cien alarmas las que sonaban al mismo tiempo.

Saliendo del restaurante, Eren se despidió rápidamente de su madre y persiguió a Farlan que parecía aún más angustiado que antes.

—¿Se puede saber qué te pasa? Te va a dar un ataque como sigas así.

—Levi ha pasado la mañana y probablemente el resto del día con su ex pareja.

—¡¿Qué?!

—Erwin es su ex novio.

Eren empezó a alarmarse. Un ex novio siempre era señal de peligro. Nunca se podía confiar en ellos.

—Oye, tú, tranquilízate, Levi no parece ser de esas personas que engañan a sus parejas —dijo Eren sin estar del todo convencido. La verdad es que esa frase parecía más bien decírsela a sí mismo que a Farlan—. Sería de locos buscar a Levi por toda la ciudad, lo único que podemos hacer es esperar a que regrese.

Farlan le miró con odio, pero no replicó. Derrotado, se subió al coche de Eren y regresaron a su bloque con un malestar en el estómago.

La sensación no mejoró al llegar. De hecho, Levi se encontraba en el portal junto con Erwin. Farlan y Eren salieron del coche a toda prisa.

—¡Eh, tú! ¡Aléjate de Levi! —gritó Farlan.

Levi entrecerró los ojos, molesto por cómo le había hablado. Erwin parpadeó desconcertado, como si no entendiera ese arrebato de furia. Por dentro, sonrió.

—¿Qué hacéis los dos aquí? —preguntó Levi desconcertado al ver a su actual pareja con Eren.

Los cuatros quedaron callados, Farlan y Eren fulminando a Erwin con la mirada, este imponente sin dejarse intimidar y Levi en medio, presagiando que nada bueno ocurriría entre esos tres.

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Respuesta a los reviews:

UntouchableBersek: si Farlan era yandere en el capítulo anterior, en este creo que superará tus expectativas, por poco no le pega a Eren! Muchas gracias por tus palabras, me alivia saber que lo estoy haciendo bien!

Helena Uchiha: y más problemas que tendrá Levi de ahora en adelante! Eren tendrá que ponerse las pilas sino quiere quedarse atrás. Me halaga saber que te esté gustando tanto el fic! Espero que disfrutes igual con esta continuación!

Yaritza9: muchas cosas les deparará! Y más ahora que ya no es solo un trio! ¿Sobrevivirá Levi? ^^ Gracias por tus ánimos!

ESLAEJ: Que sepas que tu review es simplemente hermoso! Y sí, tienes razón, Farlan es muy sexy, pero un pelin posesivo. Nuestro Erencito empieza a ver que no será tan fácil ligar con Levi... Su cuerpo de escándalo no servirá para conquistarlo XD

Pandaxpanda: hemos podido ver los celos de Farlan en su máximo espléndor, quiere demasiado a Levi y no está dispuesto a perderlo. Gracias por tu revie! :)

masimon: y ahora qué? querrás lemon duro con los cuatro? XD *lo medita seriamente*. Ya corregí las faltas, de hecho subí de nuevo el capítulo con las faltas corregidas... No merezco vivir, me quejo de las faltas y soy la primera que las hace... *se va a llorar al rincón* Aber shi tte veó mÁS poraki, kee nuUnka tás! (mis ojos sangran)