Poco a poco Shane fue abriendo los ojos, el golpe le había afectado más de lo que pensaba, aún teniendo dolor de cabeza tras lo que le pareció que eran largas horas de sueño. Aunque quizás aquel incesante malestar en su cráneo no era fruto del pistoletazo del enmascarado, si no la verdad que este le confesó: Reaper era Gabriel Reyes.
Aquello era imposible, su antiguo superior y tutor no podría haberse transformado en algo como eso, una carcasa llena de odio e ira que solo servía para matar. La tensión entre Morrison y él había sido clara desde hace años, pero nunca había pensado que hubiese acabado como pasó en Suiza. Años de colaboración en pos de un mundo mejor habían sido rotos en añicos por la lucha de egos entre dos de sus líderes, que en principio murieron en la refriega.
Aún absorto en sus pensamientos, Shane tardó en centrarse e intentar averiguar donde diablos estaba. Una rápida mirada hacia aquella pequeña y oscura habitación no le sirvió de nada, no había nada a destacar excepto la cama en la que estaba tumbado.
Aún con una leve jaqueca, se levantó para notar que su antiguo mono de presidiario había sido sustituido por una camisa y unos pantalones vaqueros, acompañados por unos zapatos a juego.
Justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió, para dar paso a una esbelta y hermosa mujer que extrañamente tenía la piel azul. Había algo en su anguloso rostro que le resultaba familiar.
-Buenos días bello durmiente, si no quieres permanecer encerrado lo que te queda de vida será mejor que me sigas y no intentes hacer ninguna tontería, tengo ojos en todos lados.-dijo en un tono frío mientras con un gesto le indicaba que la siguiese.
Tras un par de minutos circulando por los pasillos en absoluto silencio, la mujer decidió hablar de nuevo:
-Supongo que ya sabes que esto es Talon, así que daré por hecho que no eres tonto y que entiendes que si no necesitásemos de tus servicios no estarías aquí. Reaper dijo que eras útil y le tomaré la palabra…- justo en ese momento se giró bruscamente y agarrando a Shane del cuello de la camisa lo atrajo a escasos centímetros de su cara
-Pero que te quede claro que da igual si Reaper te defiende, quien traiciona a Talon está muerto-
La brusca cercanía hizo que Shane se fijase más en sus rasgos faciales, aquellos ojos eran inconfundibles.
-¿ Amélie Lacroix, en serio que eres tú? ¿Qué cojones te hicieron estos monstruos?-
Al parecer la dama de hielo parecía aún ser humana y se alejó un par de pasos del hombre, sorprendida porque este supiese su identidad. Aunque este estado apenas le duró unos segundos.
-Eso a ti no te incumbe, y último consejo novato: no insultes a tus jefes-
Tras esa breve conversación, el silencio volvió a reinar entre la pareja que siguieron caminando entre diversas salas, ya sean de entrenamiento para reclutas de Talon, armamentos…
Finalmente llegaron a la habitación central de aquella extraña base, una enorme habitación llena de numerosas pantallas de ordenador donde se podían ver numerosas imágenes de diversas partes del mundo. Justo delante de estas se hallaba una gran silla cuyo respaldo tapaba una persona que con dedos ágiles parecía que operaba en las pantallas.
De repente de una esquina un denso humo negro empezó a condensarse hasta formar la figura de Reaper, un escalofrío recorrió la espina dorsal de Shane. Aún no podía hacerse a la idea de que su mentor fuera aquel monstruo.
-Bienvenido Wild, parece que ya conoces a Widowmaker. La otra que está operando en las pantallas es Sombra, nuestra hacker.-
Dicha persona se giró bruscamente en dirección a la conversación, como si estuviese esperando su momento de intervenir en ella.
La verdad es que Shane se esperaba una persona totalmente distinta, su idea de hacker era de una persona debilucha, de aspecto enfermizo, con gafas y granos, pero la mujer que tenía enfrente era totalmente distinta, pareciendo más una pandillera que una genio en la informática.
-Buenas encanto, soy Sombra, encantada de conocerte- dijo con un leve acento mejicano mientras sonriente le ofrecía la mano, gesto que el joven devolvió con otra sonrisa. Era el primer rostro amigable que había visto desde que se había despertado en ese infierno.
-Supongo que fuiste tú quien me ayudó con las cámaras en la prisión,¿no?-
-Efectivamente, y después de que el jefe te noquease también ayudé a ponerte algo más decente- comentó coquetamente mientras le giñaba un ojo, haciendo sonrojar levemente al expreso al darse cuenta de que quien le había desnudado había sido aquella misteriosa mujer.
Con un carraspeo de irritación, Reaper dio por concluida la presentación, haciendo que ambos jóvenes centraran la atención en él.
-Bien, la hora d elas presentaciones ha terminado. Wild te he escogido para unirte a Talon porque yo de primera mano sé de lo que eres capaz, nos vas a ayudar a purificar este corrupto mundo, empezando por quitar de en medio a la escoria que queda de Overwatch. Esa organización podrida va a dejar de molestarnos de una vez por todas
-Contando con el hecho de que llevo pensando que estabas muerto desde hace años y lo primero que haces es golpearme, que tu discurso suena a un genocida terrorista típico de las pelis y que esa "escoria de Overwatch" eran mis compañeros, creo que voy a pasar. Pero gracias por sacarme de prisión, te debo una. Ahora si no te importa, creo que me voy a ir, llevo demasiado tiempo en prisión como para perderlo escuchando locuras de un hombre muerto- dijo Shane mientras se disponía a salir de la habitación.
En ese mismo instante, una intensa descarga de dolor proveniente de su cabeza le obligó a caer de rodillas al suelo. La angustia era tal, que pensaba que su cabeza iba a estallar de un momento a otro.
-Mm, supuse que te negarías, así que planeé una opción B por si acaso. Ahora mismo tienes instalado en tu cerebro un microchip a control remoto que controlo a mi gusto, una acción o palabra en contra de Talony puedo volarte los sesos solo apretando un botón. ¿Entiendes ahora la situación?
El adolorido joven a duras penas fue capaz de asentir presa del dolor en el suelo, pero el dolor fue lentamente cesando a medida que este se levantaba.
-Supongo que aparte de darme ropa fuiste tú la que me instaló el chip- dijo dirigiéndose a Sombra mientras se retenía a si mismo de no darle un puñetazo a Reaper e intentar huir, no saldría muy lejos.
-Culpable encanto, los hombres con nanotecnología son mi perdición- dijo sarcástica la mejicana.
-Ahora que tenemos todas las cartas sobre la mesa, ¿Estás listo para tu primera misión agente Wild?- dijo Reaper.
Furioso, Shane valoró mentalmente sus opciones. La verdad es que Reyes le tenía bien agarrado de las pelotas, no podía decirle que no. Tantos años de lucha contra la injusticia para volverse un miembro de la organización terrorista más peligrosa del planeta, sin duda la vida era una gran y jodida ironía. Por ahora iba a tener que seguirle el juego a Gabriel, aún tenía que descubrir como diablos sacarse el chip de su cabeza. Pero algo tenía claro, cuando fuera libre iba a encargarse personalmente de destrozar lo que haya debajo de la máscara de Reaper, nadie trataba a Shane Wild como su mascota.
