Gracias por apoyar esta historia, saludos a Ying Fa, aun sigo pensando el paring! no sean tímidos y decir sus opiniones conforme avanza la historia.

Y bueno, como todos sabemos... los personajes no me pertenecen a mi, si no a JK Rowling, en cuanto a mi, a mi solo me pertenece la trama. Espero que les guste... ¡Saludos!

Capítulo 2

-Buenos días Weasley ¿Qué tal la mudanza?

Apretó la mandíbula angustiado, no tenía idea de quien le saludaba.

-Muy bien Señor, gracias por preguntar- el hombre regordete soltó una carcajada y le dio dos fuertes palmadas sobre la espalda.

-¡Por favor! Eso de señor me hace sentir anciano, llámame por mi nombre- volvió a darle otra palmada haciendo que Ron apretara aún más fuerte su mandíbula, otro golpe más y ese hombre le sacaría el desayuno del día.

-Por supuesto- dijo entre dientes deseando por que el ascensor llegara a su destino.

-Su primer día, debe estar sumamente emocionado- se balanceo sobre sus pies metiendo las manos sobre sus bolsillos- dígame, ¿Ya sabe quién será su compañero?

Tembló, literalmente sintió su cuerpo sacudirse ante la pregunta, ¡no tenía idea alguna!

-No Señor, no lo sé-menciono mordiéndose la uña del dedo pulgar.

-¿Qué dijimos sobre la palabra "Señor"?- Ron cerró los ojos pensando que volvería a golpearlo, pero esta vez tomo su hombro y lo apretó con fuerza, dedicándole una mirada disgustada.

-Lo siento-se disculpó- es solo que… e, no se su nombre.

-¡Oh, es verdad!- otro risa estrepitosa y un golpe más, ¡Le saldría un hematoma! – lo siento, siempre creo que todos se saben mi nombre debido a mis 10 años aquí- Ron abrió los ojos ante la mirada de molestia del señor, ¿no se había reído?

-¿Atormentando a los nuevos de nuevo Paul?- miraron al frente solo para ver a Draco Malfoy entrar al ascensor.- Weasley- le saludo, el pelirrojo encaro una ceja perplejo.

-Yo no estaba- el regordete se trabo y Ron no comprendía que sucedía.

-Supe que te mudaste a los departamentos de Mayfair- interrumpió Draco con la vista fija en Ron.

-Si…- lo miro con sospecha, algo le decía que su pregunta tenía que ver con una persona de nombre Pansy Parkinson.

-¿Sabías que Pansy vive ahí?

-Sí, lo supe antier.- rodo los ojos. – Vivimos justo enfrente de ella- Draco torció la boca.

-¿Vivimos?

-Mis hermanos y yo- afirmo, Draco soltó una risa -¿Qué es tan gracioso?

-Enserio Weasley, no sabía que ibas a extrañar el vivir apretado, le pediste a tus hermanos vivir contigo-se burló, Ron abrió la boca indignado. –Lastima para Pansy que tiene que vivir a tu lado. – se puso colorado, ¿Cómo se atrevía?

Recordó el rosto de Pansy cuando se burló de ella por ser cambiada por otra, pero no tenía que ser adivino para darse cuenta que a Draco le preocupada, y no como amiga.

–Dime, ¿Cómo está tu prometida en estos días? – sonrió con sarcasmo.

Draco se puso un poco tenso pero lo disimulo con una sonrisa arrogante.

-No es de tu incumbencia Weasley- le dio la espalda, el regordete de nombre Paul se inclinó un poco hasta quedar unos centímetros de Ron.

-Es un arrogante- susurro volviendo a su posición. –me parece genial que vivas con tus hermanos, por cierto.

Ron asintió y ninguno de los tres volvió a decir algo en todo el camino, Ronald en verdad se preguntaba ¿Qué demonios le había visto Parkinson? ¡Era un completo arrogante!

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George sonrió al tomar el artículo en sus manos, era perfecto para alguien como ella.

-¿Qué encontraste Georgi?

-Esto- alzo el bote y se lo puso en la cara, Fred se rio con fuerza.

-¡Es perfecto!

-Lo se

-¿Qué es perfecto?- ambos saltaron al escuchar la voz de su hermana pequeña.

-¡Ginny!- exclamaron ambos abrazándola

-¿Cuándo volviste?

-No tenías muy abandonado

-Cuéntanos todo.

-Sí, queremos saberlo todo.

-Si dejaran de hablar podría hacerlo- ambos giraron su rostro para ver a Hermione apretando sus labios, evitando la risa que estaba conteniendo.

-¡Ah, Hermione!- la abrazaron, Ginny rodo los ojos exasperada y Hermione no paraba de reír.

-¿Cuándo llegaron?- demandaron saber

-Ayer por la noche, estamos tan contentas de estar en casa de nuevo-Hermione suspiro con alegría antes de seguirlos al mostrador de la tienda.

-No puedo creer que mama no nos dijera nada- George cruzo los brazos indignado

-Ya era muy tarde cuando llegamos- les dijo Ginny, mirando a Fred poner el letrero de cerrado en la puerta. –ni siquiera los hemos visto.

-¿Qué?

-Eso está muy mal Ginny- ambos negaron

-Conocen a Molly, si nos hubiera visto seguramente seriamos unos zombis ahora.

La risa no hizo esperarse con ese hecho contundente.

-Pero dinos, ¿Cómo es la nueva casa?-pregunto Ginny dejando la risa de lado.

-Oh, es genial.

-Es como una bodega moderna.

-Ojala algún día podamos conocerla- menciono Ginny pensando en su hermano.

-Descuiden, Ron lo superara algún día – Fred les dijo intentado animar un poco a la menor de los Weasley, Hermione se deprimo al escucharlos.

-Jamás lo hará, siento que nos odiara toda la vida.

-No digas eso- le animo Fred y Ginny tomo su mano entre la suya.

-Es la verdad- chillo Hermione- aparte de que no es algo muy bien visto.

-No es algo que pudieran haber evitado, y además, no duraron nada como novios.

-Sí, Ron solo está siendo dramático- concordó Fred.

-No quieran hacernos sentir mejor- les reprocho Ginny- lo que paso estuvo mal.

Se quedaron en silencio ante el reclamo, sin saber que más decir

-Imagina que te hubiera pasado a ti, ¿Cómo te sentirías?- le cuestiono a Fred, intentando mostrar su punto, Hermione como Ginny sabían que las cosas se habían dado mal desde un inicio, pero no pudieron hacer nada para evitarlo.

-Bueno yo… er, George ayúdame un poco-le pidió.

-Fatal-admitió- pero las cosas se dieron así y si Ron quiere tu felicidad, aceptara tu relación con Hermione- se encogió de hombros.

-Espero que suceda, pero si no es así, no hay nada que pueda reclamarle. –Suspiro Ginny-le falle como familia.

-Le fallamos-corrigió Hermione

-Bueno, basta ya. – Fred sacudió las manos intentando animar el ambiente- no vamos a deprimirnos con este tema más, lo que sucedió paso y bueno, solo hay que esperar a que el tiempo decida qué sucederá.

-Sí, tiene razón-concordó George- mejor, vayamos a cenar algo mientras nos platican de su viaje ¿les parece?

Ambas asistieron y salieron de la tienda junto con sus hermanos, quienes olvidaron por completo el tema de las bromas.

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Miro su reflejo en el espejo poniendo una sonrisa y después quitándola, inspecciono su cuerpo de perfil izquierdo, derecho y de frente, tocando su estómago.

-Mi madre es un idiota- bufo

-Y si tu madre es una idiota, ¿Entonces por qué sigues mirándote en el espejo?-le cuestiono Tracey rodando los ojos recostada sobre la cama y ojeando una revista con aburrimiento.

-¡Solo estoy cerciorándome Tracey!- se rio y se levantó de la cama acercándose a ella, coloco sus manos sobre sus hombros.

-No necesitas hacerlo, ¡tan solo mírate!- la giro de nuevo al espejo- Estas preciosa.

-Tienes razón- sonrió con mejor ánimo- ¿te dije que Ronald Weasley vive a lado? – le pregunto al acordarse. –Tal vez quieras pasar más tiempo en mi casa- se burló, Tracey llevaba años enamorada de ese pelirrojo idiota, lo sabía.

-Que tonterías dices, a mí no me gusta Ronald Weasley- se rio regresando a la cama

-¡No insultes mi inteligencia!- dramatizo ofendida- no quieras engañarme Tracey Davis.

-¡No lo hago!-se defendió viéndola caminar en su dirección- es verdad cuando te digo que no me gusta Ronald Weasley.- con una mirada picarona miro a otra dirección, Pansy resoplo indignada por su mentira.

-Si es así, entonces por qué siempre te veía- se detuvo de golpe y después abrió la boca al darse cuenta de la realidad ¡Había estado tan equivocada!- Oh. Era otro Weasley ¿cierto? O peor aún, ¿Harry Potter?

-¡NO!- se rio- todos menos Potter.

-¿Entonces?- se tiró sobre la cama ansiosa- Vamos ¡Dímelo ya!- Tracey se rio por la insistencia, era como una niña pequeña cuando se trataba de chismes.

Se sentó a su lado antes de abrir lo boca- era uno de los gemelos.- se sonrojo.

Arqueo una ceja y la miro esperando a que continuara

-¿Cuál de los dos? Tracey, son prácticamente iguales, tienes que ser más específica.

-Fred Weasley.

-Mmm… ¿Cómo sabes cuál es él?-se levantó y se miró una vez más en el espejo antes de hacerle una seña de que la siguiera a la estancia.

Tracey la siguió con una sonrisa- uno tiene más pecas que el otro.

-Interesante… nunca lo habría notado.

Tracey el acompaño a la agencia de modelos, sabía que la necesitaría, estaba segura de que ya no tendría trabajo, conocía a su madre y lo persistente que podía ser a pesar de que Pansy fuera una de las mejores modelos que tenía su compañía.

-Lo siento, no pueden pasar señoritas- el guardia las detuvo antes de que se dispusieran a subir las escaleras del gran edificio.

-¿Cómo que no puedo pasar?-se burló Pansy con la cara retorcida de la indignación. -¿Sabe quién soy no?

-Lo sé, pero tengo ordenes de restringirle el paso- se encogió de hombros sin darle importancia.

-Pansy, mejor vámonos.- le sugirió antes de que se volviera loca.

No la escucho- ¡Dígale a mi madre que baje ahora! ¡No puede hacer esto!

-No me quiera ver la cara- se rio el guardia- en cuanto me aleje de aquí usted se aprovechara para entrar y no puedo permitir que me cause problemas.

-Vamos, no hagas una escena. Es lo que tu madre quiere- le hizo ver Tracey pero Pansy ya estaba más allá de la locura.

-¡¿Problemas?!- grito- ¡Problemas es lo que te voy a causar si no me dejas entrar o llamas a mi estúpida madre!- el hombre abrió la boca para articular algo, pero la voz de la madre de Pansy se escuchó metros arriba.

-No es necesario Jimmy, ya estoy aquí.

Pansy apretó la mandíbula viéndola descender hacia ella con una sonrisa malvada.

-Te dije que pasaría si no me escuchabas, querida. ¿Qué creíste?- se rio en su cara y ella no puedo hacer más que apretar los puños del coraje. –me sorprende que aun te molestaras en venir, como si no me conocieras.

-¿Enserio vas hacerle esto a tu única hija?

-Sabes lo que necesitas hacer para regresar ¿cierto?- fue su contestación, acomodo su bolsa sin ningún abismo de preocupación y vergüenza.

-No regresare a casa y mucho menos seguiré tus ordenes, Madre.

-Bien- se reacomodo con dureza- te sugiero que busques otro trabajo entonces, o mejor dicho- soltó una risa antes- una nueva vocación.

Tracey la miro con odio profundo, no podía creer que fuera una completa perra, se dijo que incluso las perras tenían más sentimientos que ella.

-Vamos Pansy, vayamos a casa- la tomo del brazo jalándola con ella a fuerza.

-Jamás te voy a perdonar- le gruño dejándose llevar por Tracey.

-¡Buena suerte!- escucharon la carcajada cuando caminaban por la calle. Esta vez su madre había cruzado los límites y jamás la perdonaría.