Por si no se había notado, consideré canon la saga de las zanpakuto.


A kilómetros de distancia, en una cuesta caminera, Rukia saltaba por los aires.

―¿Dónde estará? ―pensaba, con evidente preocupación.

Una figura apareció a su lado, tan apresurada como ella.

―Sode no Shirayuki ―la saludó Rukia.― ¿Puedes sentir algo?

―Nada. Aunque hay un cierto rastro muy tenue de energía...

―¿Será? ¡Kaoru―sama!

Y en ese momento, unos metros más adelante el límite entre dimensiones se abrió brevemente, dejando asomarse una mano de mujer.

―¡Kaoru―sama! ―gritó Rukia, adelantándose de un salto hacia el lugar.― ¡Sode no Shirayuki!

―¡Sí!― gritó la zanpakutou acompañando el movimiento de su portadora.

Cuando Rukia llegó a la grieta, un murallón de Hollows apareció ante ella. Entre ellos, uno de especiales características draconescas, que portaba un paquete. Envuelta en una manta llevaba a Kaoru Unohana, con la vista vendada.

―¡Rukia―chan! ―gritó.― ¡Huye!

―Ni de coña, le prometí a Nii―sama que me adelantaría.

―¡Rukia―chan!―gritó la joven, fuerte y claro, antes que un terrible y rápido ataque golpeara a Rukia por la espalda, dejándola inconsciente y haciéndola soltar su zanpakutou, el cual fue a dar rodando a los pies de alguien que usaba las sandalias de un shinigami.

―¿Ves lo que has hecho con forzar al Hollow a aparecer en el mundo de los vivos antes de llegar a destino? ―dijo la voz que encajaba con tales pies.― Ahora además deberemos cargar con la pequeña Kuchiki.

―Rukia―chan ―se lamentó Kaoru, impedida de hacer cualquier cosa.

―¿Lo sentiste? ―dijo Ichigo deteniéndose de golpe.

Byakuya también paró en seco, como aquel al que un escalofrío le recorre el cuerpo.

―Esa era Rukia, su reiatsu... desapareció de repente ―agregó Ichigo, muy preocupado.

Byakuya se limitó a reanudar la marcha en silencio y más rápido aún si cabía. El mismo se detuvo en la curva en que todo lo anterior había ocurrido. Bajó al piso con suavidad, en el cual Sode no Shirayuki se auto invocó para ponerse de pie adolorida.

―Kuchiki―dono... ―murmuró.

―¿Rukia...?

―Dimos con los Hollows y su paquete, pero fuimos atacadas por la espalda.

―¿Dejaste a Rukia sola?

―El shinigami que la atacó se la llevó dejándome aquí.

―¿Un Shinigami? ―se espantó Ichigo al acercarse.

―Ah, Kurosaki Ichigo, vinísteis también ―dijo la zanpakutou.

―Claro, la ciudad de Karakura es mi jurisdicción.

―Pues el sitio al que se llevaron a mi ama y a Kaoru―dono está casi en el límite de vuestra jurisdicción.

―¿Sabes dónde es? ―preguntó Byakuya. Había un cierto dejo de impaciencia en su voz.

―Rukia no iba muy bien de salud, pero fue lo suficientemente astuta como para ir dejando un rastro de energía.

―Pues vamos a seguirla, no hay tiempo que perder ―exclamó Ichigo, mas ni Byakuya ni Sode no Shirayuki se movieron de su lugar.

Ya no podrían moverse si no era por la fuerza, pues el lugar no tardó en estar atestado de Hollows de todos los tamaños. Podían divisarse un puñado de Gillians y, de fondo, una negrísima presencia, de muy mal agüero.

―¡Joder! ¡Justo ahora!― gritó Ichigo, poniéndose en guardia.

―No se preocupe, Kuchiki―dono, ―dijo Sode no Shirayuki asumiendo la guardia del espacio superior― el que yo me encuentre en mi forma materializada indica que Rukia está bien.

Byakuya no contestó. Se limitó a asumir la guardia, listo para luchar con kidou. Comenzó una gresca de proporciones. Muchos Hollows no llegaban a tocar el piso, sino era convertidos en minúsculos cristales de hielo por la zanpakutou de Rukia. Ichigo dejaba regueros de sangre de Hollow por todos lados, disparando Getsuga Tenshou a diestra y siniestra. Byakuya usaba su shunpo tanto para evitar a los Hollows como para evitar las gotas de sangre y se cuidaba muy bien de rostizar hasta las cenizas a todos los que podía con su Fuego Azul.

―¿Qué pasa, Byakuya? ¿Por qué demonios no desenvainas y acabamos con esto de una buena vez?― le dijo Ichigo en un momento.

―A callar...― fue la respuesta, y si algo más iba a ser dicho, fue interrumpido por un agudo grito de dolor de Sode no Shirayuki que llegó hasta el mismo asfalto en lucha con un Hollow.

―¡Rukia―sama! ―gritó antes de perder su forma materializada y quedar en el suelo como una bella katana envainada.

Tanto Ichigo como Byakuya quedaron congelados. Eso significaba que Rukia se hallaba en serio peligro, pues la Zanpakutou se había vuelto a engarzar en la katana por falta de energía. Byakuya se limitó a levantar una ceja y echó mano a la espada. Destazó a un par de Hollows que tenía en frente y justo cuando la sangre iba a alcanzarlo, Senbonsakura se materializó frente a él para protegerlo.

―Amo, no podeis permitir que la sangre os toque.

―Lo sé.

―Tomad ―le dijo la zanpakutou, removiéndose la máscara y entregándosela a su amo ―esto os puede servir más que mi forma materializada.

―Gracias ―respondió el Capitán, encajándose la máscara de guerrero antiguo.

―Amo ―y Senbonsakura volvió a engarzarse fielmente en la espada de Byakuya.

―¿Vas a decirme qué demonios pasa? ―clamó Ichigo al llegar al piso, levantar a Sode no Shirayuki, que había quedado tirada en el suelo, y meterla en su cinturón.― ¡Habla, Kuchiki Byakuya!― agregó al colocarse a espaldas de su archienemigo.― No creo que estés permitiendo que esta lucha te orille a estar espalda con espalda conmigo sólo por una subteniente de tu escuadrón.

―Kuchiki Kaoru no es sólo la subteniente del Sexto Escuadrón.

―¿Kuchiki?― preguntó Ichigo y en ese momento cobraron sentido las palabras de Rukia "la protección del honor de la familia también recae en mí, por cuanto soy tu hermana menor". Una expresión de aburrimiento cruzó el rostro de Ichigo al concluir.― Byakuya pervertido, tú y tu manía por adoptar hermanas.

―Kaoru no entró en mi familia como mi hermana, sino como mi esposa ―dijo Byakuya, sin que se pudiera apreciar ningún cambio de expresión detrás de la máscara y aplicando una cantidad enorme de reiatsu a sus ataques de espada.

Sin saber mucho si un Hollow lo había empujado, o era sólo la impresión, Ichigo fue a dar de cara al suelo.

―¿Esposa? ¡¿Pero qué tipo de mujer podría querer estar contigo?! Ya me era difícil entender que la hermana de Rukia se haya querido casar contigo, pero lo consideré una excepción a la regla, mas, dos excepciones... ¡¿Qué pasa con las mujeres de la Sociedad de las Almas?!