Sí, sigo viva. Y no, no abandoné el fic. Bueno, o sea, un poquito, pero no era mi intención ;n; este semestre fue HORRIBLE, peor de lo que pensaba y también estuve más ocupada de lo planeado. Pero, bueno, acabo de terminarlo y ya por fin estoy de vacaciones, así que, luego de cuatro meses por fin estoy actualizando TuT Y eso que la vez pasada se me hizo excesivo tardarme un mes en actualizar. Uf.
Mientras goce de esta libertad pienso ir actualizando más seguido, aunque también tengo que ponerme al corriente con otros fics, y me acaba de llegar otra idea a la cabeza hace un par de horas... soy un desastre.
En fin, eso.
Disclaimer: YoI no es mío, sólo en mis sueños~
Indagación
Yurio había ido a Japón con el firme propósito de llevarse de vuelta a Victor (y quizás, sólo quizás, para ver a Yuuri, aunque jamás aceptaría eso en voz alta), sin embargo había terminado pasando más de una semana en Hasetsu y regresando a Rusia con una derrota y sin Victor. Debería estar molesto, o al menos enfurruñado, lo sabía, pero en lo único en lo que podía pensar era aquella estúpida apuesta que había sugerido sin pensar, sólamente para que Yuuri dejara de mirarlo con esos ojos de preocupación. Una promesa, la había llamado el pelinegro. Todavía no podía creerlo. Volvió la atención a su teléfono.
¿Cómo estás, Yuri? ¿Ya escogiste tu programa libre? Estoy ansiosa por verlo.
Escuché que Yuuri está produciendo su propio programa libre este año; aún no decide qué tema tendrá, pero supongo que él y Victor lo coreografiarán juntos.
—Maldición—murmuró— ¿va a producir su propio programa?
En alguna parte de su mente procesó el sonido de pasos acercándose, pero decidió ignorarlos, después de todo la pista no era exclusivamente suya. Gran error. Antes de que pudiera evitarlo, un par de brazos lo rodearon desde atrás.
—¿Eh? ¿Fuiste a Japón para buscar novia?—preguntó la pelirroja mirando la conversación en el teléfono del rubio.
—No, suéltame, Mila—gruñó el otro apartando su móvil—¿estás caliente porque rompiste con el jugador de hockey? Te vuelves empalagosa cuando te abandonan.
—Hablando de personas abandonadas, supe que Victor eligió entrenar a ese chico japonés y no a ti—canturreó la chica con una sonrisa, ignorando el anterior comentario y levantando al menor en brazos.
—Cállate. ¡Y bájame!
—Y que perdiste contra él.
—¡Cállate, vieja!
—Yuri, Mila.
Ambos patinadores dejaron de pelear y se giraron para prestar atención a su entrenador que los miraba con el ceño fruncido.
—Entrenador Yakov.
—¿Piensan hacer patinaje por parejas?
—¡Bájame de una vez!—repitió el rubio, como si la simple opción de patinar en dúo con la chica le pareciera lo más abominable.
—Lo siento—le contestó Mila a Yakov, ignorando una vez más las quejas de Yurio, pero poniéndolo de nuevo en el suelo por las demandas de su entrenador.
—¡A la pista!—fue la única contestación del viejo.
-o-o-
-o-o-
Yurio y Mila caminaban en dirección a su apartamento una vez terminada la práctica, mientras el sol comenzaba a ocultarse y pintar el cielo de un anaranjado rosáceo.
—Georgi y yo iremos al Krapiva Pub—comentó la chica cuando llegaron a la puerta y Yurio comenzó a buscar las llaves.
—¿Y?
—Con la cara de desolación que llevas, casi deberías venir con nosotros.
El rubio se detuvo con las llaves en la mano y miró a la pelirroja como si fuera tonta.
—No puedo beber, ¿recuerdas?
—Sé dónde escondes el alcohol en tu cuarto~—canturreó con una sonrisa—Aunque realmente estaba pensando en que podríamos llevar una caja de jugo para ti~
Yurio frunció el ceño mientras abría la puerta y hacía una nota mental de cambiar la botella de whisky de sitio. Ni siquiera estaba abierta y la guardaba sólo porque se la habían regalado simbólicamente en la ceremonia de victoria de su primer oro; se suponía que su abuelo la guardaría por él, al menos eso era lo que le hicieron prometer los organizadores del evento, pero no había manera de que Nikolai Plisetsky tuviera una botella de algo que no fuera vodka de calidad en su propia casa, no porque realmente lo bebiera sin parar (como los extranjeros parecían creer), sino porque tenía esa vena nacionalista adherida al vodka ruso. En realidad, Nikolai Plisetsky tomaba más café que cualquier otra cosa.
—Pavel no dejará que ponga un pie en su bar.
—Yuri, ¿cómo es que conoces hasta el nombre del cantinero?—sonrió la otra, molestándolo.
—No voy. Adiós, vieja.
El rubio no esperó a que la otra contestara, entró al departamento y cerró la puerta de un portazo frente a la cara de su compañera, dejándola sorprendida y en silencio por unos segundos.
—Ow, era broma, no te pongas así. Yo sería la primera en patear tu trasero fuera de un bar, ¿sigues triste por haber perdido en Japón?—canturreó Mila tras la puerta cerrada una vez se hubo recuperado de la impresión, sonando más burlona que preocupada por el otro.
—Vete con Georgi de una vez.
Oww, Yuriii~
El ruso la ignoró y se quitó la chaqueta, no importaba lo que dijeran los extranjeros del frío, él siempre sentía calor cuando regresaba a casa. Pasaron un par de minutos más de Mila hablando unilateralmente con Yurio tras la puerta antes de que se despidiera con un "cuando vuelva hablaremos de ese chico". El rubio no sabía si eso era una promesa o una amenaza, pero le sonaba peligrosamente como la típica plática "¿ya viste a ese chico de allá? Vamos a conseguir su número" que Mila sostenía con otras patinadoras del equipo ruso cuando salían a pasear y él era arrastrado a acompañarlas. Y eso sí que no iba a tolerarlo, se atrincheraría en su propio departamento antes de sostener ese tipo de conversación acerca de Yuuri Katsuki: Hey, ¿ya viste a ese japonés pelinegro? ¿La manera en que gira y te hace sentir en un sueño cuando patina? También puede hacerte sentir así fuera de la pista, cuando sonríe mirándote a los ojos y… Yurio interrumpió súbitamente su línea de pensamientos, dándose cuenta de que no sería Mila la que dijera todo eso, sino él.
—Es todo, me voy a dormir temprano—murmuró para sí mismo antes de entrar a su habitación y cerrar la puerta.
-o-o-
-o-o-
Aún estaba oscuro cuando se despertó sintiendo un peso encima de él, no necesitó ni abrir los ojos para saber quién era.
—Bruja, largo, tienes tu propia habitación.
—Estaba pensando- comenzó a hablar la pelirroja, ignorando a su compañero—Perdiste contra el chico japonés, pero obtuviste lo que querías, Victor te hizo una coreografía, ¿por qué estás tan molesto con el hecho de que se haya quedado allá?
El rubio se limitó a ignorarla en silencio.
—Aunque, bueno, perdiste—enfatizó haciendo que Yurio se imaginara la sonrisa de burla que estaba haciendo.
—Largo—gruñó el menor dándose la vuelta y ocasionando que Mila cayera a su lado en la cama
—¿Cómo es? El otro Yuri, me refiero. No me imagino a Victor tomando la responsabilidad completa de entrenar a alguien, el chico debe tener algo.
Yurio frunció el ceño con los ojos aún cerrados. No es que el chico tenga "algo", tiene todo, pensó.
—Ahora que lo pienso, ya lo había visto antes… ¿No es el patinador que solías mirar todas las tardes desde las gradas en las prácticas del Grand Prix el año pasado?
En ese momento el menor sintió la urgente necesidad de salir corriendo de ahí y alejarse al menos cien metros de la pelirroja, creía haber sido cuidadoso y sigiloso al observar las prácticas del pelinegro, pero claro, una vez más había subestimado a Mila y su curiosidad sobrenatural. Al menos agradecía que su compañera le hubiera soltado esa información de noche, porque no pudo evitar sonrojarse al saberse descubierto.
—Bruja… —murmuró como advertencia, quería que se detuviera.
—¿Qué es lo que te molesta?—preguntó la chica suavemente luego de algunos segundos en silencio—¿Que Victor sea entrenador del otro Yuri… o que el otro Yuri sea alumno de Victor?
—Es lo mismo.
—No realmente, ¿lo que en verdad quieres es que Victor regrese a Rusia o que deje Japón? ¿Que te entrene o que se aleje de ese Yuri?
—Se llama Yuuri—contestó, evitando la pregunta.
—¿Eh, cómo? ¿Yuri?
—Yuuri. No es tan difícil, bruja. Yuu-ri.
La pelirroja se le quedó mirando en la oscuridad unos segundos antes de que una enorme sonrisa se extendiera por su rostro y se riera como si fuera el momento más feliz de su vida, ocasionando que Yurio abriera por fin los ojos y la mirara con extrañeza.
—¡Entiendo! La tienes difícil, Yuri, competir contra Victor nunca es fácil, ¡pero no te preocupes, yo te voy a ayudar!—dijo enérgicamente mientras se levantaba de la cama y se dirigía a la puerta.
—Hey, ¿qué…?
—No, shh, los niños deben dormir. Hablaremos de esto mañana.
Y sin más, salió cerrando la puerta detrás de ella. Yurio decidió que de momento, y por su propio bien, era mejor no tratar de descifrar el significado detrás del brillo en la mirada de la chica, ya sufriría con ello en la mañana.
Es más corto, lo sé, pero piensen que ya actualizaré más seguido(?) Además, el capítulo 5 es el más largo hasta ahora, cualquiera a su lado se vería corto(?)
Una vez más, perdón por la demora, esta vez SÍ me pasé tres pueblos D':
P.D. OIGAAAN, ¿ya vieron lo que salió en el Yuri on Life? LO DE JJ. AMO A JJ. MUCHO. Y AHORA MÁS, COSA CUQUI❤ Y lo del gato de Yurio, POR FAVOR jajajaja, ese es mi niño y su nula habilidad para poner nombres :')
Ahora sí, gracias por leer C:~
