NOTAS PARA SEGUIR LA LECTURA:
Los ":::::::::::::::::::" son saltos en el tiempo, equivalentes a unas horas, días o semanas… también son saltos de escenario.
Los pensamientos de los personajes irán entre comillas, de la siguiente manera: – "pensamiento" –
Los recuerdos de frases irán en mayúsculas y en cursivas, de ser posible centrado el texto: "SIGUE DERECHO AL PALACIO… NO TE DETENGAS POR NADA…"
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SOMBRAS DEL PASADO… LUZ DEL FUTURO
CAPITULO 5.- VIEJAS CICATRICES
El sonido de los pasos apresurados y pesados se escuchaba en las habitaciones de los guerreros que servían en el Palacio de Jade, más específicamente en la zona de las barracas dónde ellos descansaban, acompañados de quejas constantes que parecían interrumpir la paz que se respiraba en el edificio…
En la habitación correspondiente del Guerrero Dragón, se encontraba un joven panda que caminaba de un lado a otro con expresión acongojada y preocupada, mientras realizaba algunas cuentas con sus dedos y hablaba en voz alta, mientras las risas de su amigo se escuchaban entre todo el ruido provocado por el primero.
– Po, estas seguro de querer todo esto? – preguntó mono con una sonrisa divertida por el comportamiento que mostraba su amigo, balanceándose sobre sus dos manos como si fuera una clase de columpio, observando la enorme maleta que había hecho el panda y que se balanceaba de un lado a otro, amenazando con caerse en cualquier momento.
Desde prendas para vestir sencillas y cotidianas hasta la presencia de un abrigo de lana y una capa para la lluvia, así como una sombrilla, podían verse sobresalir entre los huecos que dejaba la mochila en sus costados…
Un futón sencillo y amarillo, que tenía un agujero en un costado que permitía ver parte de su relleno, se encontraba enroscado a un lado, listo para ser empacado… así como algunas figuras de acción talladas en madera, que el mismo panda se negó a abandonar con excusas risibles, pero que nadie optó por responder.
– Por supuesto! Shifu dijo que eligiera entre mis cosas, las que considerara más necesarias para el viaje y… creo que estas son necesarias – indicó tomando una tela blanca para doblarla, mientras Mono había dirigido su vista en el nervioso panda, que saldría a la mañana siguiente antes del amanecer, para luego volver su vista y picar con un dedo la maleta, que se fue de lado de forma más peligrosa, hasta que cayó al suelo, esparciéndose parte de su contenido.
Desde la ropa hasta los juguetes, incluyendo la comida empacada… Sobre todo mucha comida… salió del interior de la maleta, mientras mono se llevaba las manos a la boca para evitar gritar y reír al mismo tiempo, en tanto su amigo revisaba una de las cajas donde guardaba sus cosas, comparando dos de sus figuras de acción favoritas, como si pensara cuál de ellas era la más importante, antes de girarse y ver el desastre provocado por su amigo.
– MONO!
– JAJAJAJAJAJAJAJA, lo siento Po! Fue inevitable, después de todo, estaba por caerse.
Se había disculpado el simio, mientras el panda se quejaba que ahora tendría que empacar todo nuevamente y con todo el trabajo que le había costado, cuando un grito más se unía a las voces del sitio.
– GUERRERO DRAGÓN! Ya tienes todo listo?! – el grito de Shifu se escuchó detrás de todo ese escándalo provocado por ambos alumnos, deslizando la puerta de golpe y notando el enorme desastre provocado, mientras su oreja se movía como efecto del tic nervioso que sufría, suspirando para controlar su ira.
En tanto Po se dedicaba a recoger todas las cosas a la mayor velocidad posible, sobre todo ahora que estaba su maestro presente.
¿Esto era en serio?
Estaba de acuerdo con el hecho de que Po se iba de viaje por meses, si no es que por años, pero una maleta así era una exageración a todas luces, sobre todo porque era un viaje de encuentro y sacrificio, de renovación y transformación… sobre todo de sacrificio y todas esas cosas superfluas no eran admitidas ni de chiste!
Además, la comida se iba a echar a perder!
Aunque, pensándolo de forma detenida, era seguro que el panda acabaría con todo antes de la primera noche del primer día en que saliera… Sí, eso era más probable con lo nervioso que se mostraba.
La puerta se cerró a sus espaldas, mientras Víbora y Mantis se asomaban desde el pasillo al escuchar todo el escándalo, y grulla iba llegando con gesto aburrido, viéndose entre sí con una sonrisa nerviosa por las posibles reacciones que tendría el panda rojo ante el comportamiento de Po y Mono.
– Pobre Po, debe estar asustado… – dijo el ave zancuda, mientras hacía un poco hacía atrás la cabeza al escuchar el sonido de un golpe, seguramente de parte del maestro Shifu hacía el panda.
– No… no… Maestro Shifu! Por favor! Necesito eso! – se escuchó la voz del Panda acompañada de las risas del maestro Mono, al menos, antes de que la puerta se abriera y saliera despedido Mono de la habitación, rodando por el pasillo terminando por traspasar la habitación de grulla – no! Los panes de frijol no!
– Y así es como terminare cambiando el papel de mi habitación… otra vez – dijo el ave, negando con la cabeza, mientras mantis reía divertido.
– Al parecer, también está muy hambriento Po – respondió el maestro Mantis, observando cómo Mono asomaba la cabeza de entre el papel roto, mostrándose divertido por las acciones de ambos pandas.
– Maestro Shifu!
– Te dije, que sólo lo indispensable! – regañó el maestro, abriendo nuevamente la puerta y saliendo con un gran cargamento de comida de todo tipo, perfectamente empacada – y eso, no incluye TODA la comida del Palacio de Jade!
Riñó, mientras Mantis se colaba por debajo de sus amigos y reía por la escena que montaban ambos tipos de pandas, en tanto, Mono se unía a los otros tallándose la cabeza adolorida, pero sin borrar la sonrisa divertida que tenía.
Los tres alumnos, dejaron pasar al maestro con su enorme carga, mientras Po se asomaba desde su habitación, lloriqueando la pérdida de su comida y convenciéndose que lo mejor era apoyarse de su padre.
– Tranquilo Po, ya conseguirás más comida – dijo Grulla, mientras caminaba en dirección del panda, junto con el resto que trataban de animarle ante la pérdida de gran parte de su equipaje – te daré un par de medicamentos que seguramente te harán falta…
– Y yo algunos antídotos, nunca están de más – dijo la maestra Víbora, deslizándose hacía su habitación.
– Buena idea, Víbora – dijo el maestro del sombrero de paja, desde su habitación, mientras se escuchaba que abría cajones y cajas.
– Gracias amigos – agradeció el panda, dejando caer la cabeza con resignación.
Estaba seguro que un viaje tan largo requeriría mucha comida… de la cual la mayoría terminaría por cocinar él mismo (algo que no le molestaba puesto que su padre le había enseñado desde muy pequeño), el verdadero problema sería la forma de conseguirla en medio de la nada.
Además, la idea de pasar ayunos diarios seguía sonándole muy poco atractivo, por más que Shifu alegara que era necesario para su desarrollo espiritual, y Tigresa asegurara que muchos guerreros lo lograban sin el mayor esfuerzo.
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Mientras tanto, al norte de China….
En medio de un bosque lleno de árboles florados de arce espesos, cuyas hojas se movían suavemente con el pasar del viento, junto con algunas hojas y juncos de las zonas llenas de bambú que terminaba por cerrar el oscuro paraje que se presentaba a cualquiera que tratara de transitar por aquellos caminos solitarios que se antojaban peligrosos.
Gran parte de la vegetación, se extendía por el largo del bosque, cubriendo incluso algunos árboles y arbustos, así como pequeños huecos en el suelo que eran ocultos por la hojarasca… creando así, un tipo de barrera natural que impedía el acceso al lugar, o simplemente dificultaba el paso a los viajeros que se atrevían aventurarse por nuevas veredas que ya habían sido establecidas por los caminantes comerciantes que tenían que cruzar dicho bosque para llegar hasta la otra ciudad.
Eran pocos los sonidos que se llegaban a escuchar desde su interior, manteniéndose generalmente en un silencio extraño que con facilidad haría zumbar los oídos de quien caminara en dicho lugar, incluso dándole un aire aterrador al bosque.
Era como si la oscuridad y el silencio que mostraba el tenebroso bosque, pronosticara muerte y destrucción a quien se atreviera a transitarlo… forjándose leyendas sobre que era un lugar donde vivían demonios dispuestos a arrancarte el alma o ladrones que no se tocaban el corazón para con sus víctimas.
Por eso, eran pocos los valientes que se atrevían a cruzar, procurando ir armados para su defensa o bien acompañados por varios guerreros…o en su defecto, cubiertos de muchos talismanes para evitar a los demonios… aunque, la mayoría siempre prefería rodear el bosque aunque eso significara que el camino sería más largo.
Sin embargo, dice la leyenda a voces, que en ocasiones se notaban figuras espectrales rondar en las orillas del bosque, algunos decían que se trataban de las pobres almas de los pocos individuos que intentaron cruzar el bosque, que pegaban de alaridos y aullidos en búsqueda del descanso eterno sin poder escapar de aquel lugar maldito…
Otros decían, que eran los espíritus que vivían en el lugar que solían "cantar" para mantener a los vivos alejados de sus territorios… y los pocos escépticos, aseguraban que se trataba de una comunidad poco amigable, que prefería mantenerse oculta de los ojos del Emperador y todos aquellos que rodeaban el bosque, de forma que pudieran vivir en paz.
A pesar de ello, si se agudizaba la vista y el oído, se podía notar la figura y los sonidos de un lobo rondar por la zona…
Demostrando que, lejos de toda creencia nacida del miedo y el desconocimiento sobre aquel lugar, solía verse las figuras de diversos lobos…
Principalmente de uno lleno de cicatrices en su cuerpo, muestra visible de las constantes batallas que vivió en el pasado y lo habían colocado como líder de la manada, quien avanzaba rápidamente en sus cuatro patas, esquivando los árboles y los tallos de bambú cerrados, como si ya conociera desde hace mucho tiempo el camino.
El sonido de las hojas crujir resonaba en el sitio, mientras los arbustos se movían como consecuencia de su pasar, dejando atrás una estela oscura y el chillido del viento al romperse.
Un gruñido profundo se escuchó, antes de que la sombra del lobo saltara sobre una rama alta de un árbol, avanzando de salto a salto entre los árboles que crujían en respuesta al maltrato provocado por el peso del animal.
Al fondo, se escuchó un aullido agudo que llenó cada rincón del bosque, siendo respondido por la figura que se detenía y se sentaba sobre una gruesa rama, lo suficientemente resistente para aguantar su todo su peso, provocando otros aullidos provenientes de diversos puntos del bosque.
Una extraña y perturbadora melodía, fue creándose al lado del silbar del viento, helando la sangre de cualquiera que pasara cerca del sitio.
Los ojos rojizos del animal, brillaron entre la oscuridad, mientras una suave lluvia iniciaba sobre el bosque, escuchándose el golpeteo de las gotas sobre la vegetación, mojando todo a su paso y dejando un agradable aroma a tierra mojada que hizo tranquilizar la respiración del animal, mientras algunas hojas de los arces caían al suelo por el golpeteo constante del agua.
– Todo está seguro
Murmuró con una voz grave, dando por terminada la revisión de lo que correspondía a su zona, mientras volteaba a los lados y observaba los charcos que se formaban en el suelo, disfrutando de la tranquilidad existente que le rodeaba, antes de decidir su regreso a aquel pequeño Palacio que les servía a ellos y a su Señor como resguardo.
Suerte que pocos individuos sabían de la ubicación de dicho Palacio; y parte de esos pocos, habían sido eliminados en el camino que ellos habían seguido, cuando decidieron huir de la Ciudad de Gongmen, dispuestos a salvarse de la furia, de no solo los pobladores, sino del mismo Emperador, que no había visto con buenos ojos el intento de conquista realizado por Lord Shen.
Como fuera, su fidelidad se la debía a Lord Shen, no al Emperador, como trato de hacerles dudar por unos momentos, prometiéndoles piedad al momento de sus juicios, pero, las cosas no funcionaban de ese modo.
El mismo lobo líder, ni siquiera le había tomado importancia al ataque recibido durante plena batalla en el puerto, al dudar sobre disparar sobre su propia gente, que se encontraba luchando por los objetivos de su señor… aun así, a pesar de su sacrificio, el resto de lobos continuaron siguiendo al pavorreal, obedeciéndole ciegamente para destruir al panda, convenciéndose que se trató de un movimiento necesario para alcanzar los objetivos de su amo…
Así, como no le importaba el trato que sufría desde entonces de parte de la esquizofrénica ave que salió del agua como había podido, arrastrándose con su cuerpo destrozado y lastimado hacia un trozo de madera, para finalmente ser encontrado por uno de ellos, rescatándolo.
Después de todo… mientras se mantuviera con vida su amo, le serviría hasta el final…
Un nuevo aullido se hizo presente, mientras una suave brisa pasaba a su lado, llevándose consigo parte de los pelos sueltos que tenía en su cuerpo, combinándose con el resto de pelaje que acompañaban los pétalos de durazno que volaban en el aire, siendo ignorados por la bestia que observaba nuevamente el punto de dónde provenía aquel aviso.
La revisión de la zona había sido realizada con objetividad y precisión esa noche, encontrándose con un pequeño "inconveniente" que había sido eliminado rápidamente por sus compañeros.
El pobre diablo, había sido un ladrón que buscaba ocultarse del ejército imperial entre la espesura del bosque, a fin de que no lo hallara y pudiese escapar con el tesoro robado en aquella diligencia que habían estado vigilando, para evitar que se atreviera atravesar el bosque… aunque claro, de haberse imagino el horrible destino que le esperaría dentro de aquel bosque, hubiera suplicado el ser arrestado por el ejército imperial.
Finalmente, su cuerpo, había sido arrojado en los confines del bosque, con el objetivo de que la guardia real le encontrara fácilmente, y no entrara al bosque, manteniéndose un grupo de lobos vigilando en caso de ser necesario atacar y mantener resguardado a su Señor.
Un profundo suspiró fue emitido por la figura del lobo, que luego de encogerse un poco sobre la rama dio un largo salto, comenzando a correr de regreso al nuevo lugar que podrían llegar a llamar hogar y que era mucho más cómodo que se sitio cerca del volcán, que siempre resultaba demasiado frio y demasiado caluroso, sin darse cuenta que aquella brisa le había tomado delantera llevando un mensaje silencioso que sólo alguien demasiado observador podría notar.
El animal observó el grupo de lobos que vigilaban desde lo alto, las paredes que protegían un pequeño palacio construido de madera, los techos y adornos de las columnas y paredes demostraban que se trataba de algún tipo de señor Feudal quien habitaba el lugar, tal vez una casa de campo de algún príncipe que trataba de pasar desapercibido.
La falta de cuidado en el edificio demostraba el tiempo que había transcurrido en solitario antes de la llegada de sus nuevos ocupantes, que era enteramente por los lobos que descansaban en los jardines, y los que vigilaban el lugar con gesto adusto, como si de las sombras fuera a saltar alguna clase de enemigo.
En el interior del hogar, podían verse algunas lámparas encendidas, que iluminaban unas cuantas habitaciones silenciosas… luces que fueron lentamente apagándose una a una, hasta que finalmente quedo viva una pequeña y tenue luz de una de las habitaciones superiores, cuyo amuleto se balanceaba acompasadamente con el viento que solía pasar por momentos, creando un ligero tintineo al pasar, mientras el sonido de la lluvia comenzaba hacerse presente en el lugar, escuchándose las gotas caer sobre las tejillas.
– Ha empezado a llover – dijo un simio de pelaje café, que usaba unos lentes redondos, cerrando la puerta deslizable del balcón de la habitación, mientras no obtenía respuesta a sus palabras, pero sin mostrarse desanimado por el fenómeno natural, antes de regresar su vista en quien trabajaba – sus heridas están sanando satisfactoriamente, si sigue así, quedaran pocas cicatrices en su cuerpo, pero para eso, deberá tomar el debido descanso.
Dijo, el animal, acercándose a la mesita, dejando ver que se trataba de un simio de avanzada edad, que vestía una yukata de color amarilla, adornada con los dibujos de una flores… el simio, paso una manos sobre sus cansados ojos, antes de tomar sus instrumentos médicos y meterlos dentro de un morral de cuero, mientras el sonido se hacía presente en la habitación, observándose la sombra de alguien más en esta.
– No debería moverse demasiado – ordenó, al tiempo que se detenía la susodicha quedando apenas sentada sobre el futón en el que se encontraba recostada –el que yo le permita pasear finalmente en los jardines por las mañanas, no significa que pueda mantenerse en constante movimiento, después de todo, fue un milagro que le sacaran vivo de debajo de aquella cosa, así que no tiente su suerte, Lord Shen.
Ordenó el simio café, girándose a ver al pavo real vendado en varias partes de su cuerpo, que le veía con una mirada cargada de profundo odio con el único ojo visible que tenía, escuchándose un gruñido de su parte, más sin embargo quedándose quieto en absoluto, sin estar muy seguro si era por el dolor o porque en verdad tenía intenciones de obedecerlo.
El simio, sin decir nada más, tomó sus instrumentos, realizando una pequeña reverencia en dirección de su paciente, antes de salir de la habitación, cerrando la puerta para luego dirigirse a uno de los sirvientes que le esperaba en la lejanía, para dejarle las indicaciones de los medicamentos que debía tomar el paciente y los cuidados que requeriría durante las próximas semanas.
Por su parte, el pavo real que se había quedado en silencio dentro de la habitación, estiró una de sus alas lo más que pudo, componiendo varias expresiones de dolor por el movimiento realizado y forzado, notándose un fuerte temblor que le recorrió por la extensión de cuerpo, mientras se esforzaba por estirarla en su totalidad para alcanzar un frasco de medicamento cerca de él.
El dolor de su ala, combinado con el dolor de su corazón y la decepción unida con la frustración, hizo que el frasco finalmente alcanzado, fuera soltado de su agarre, mientras un calambre le recorrió, encogiéndose en su lugar y maldiciendo por lo bajo, mientras un hilo de lágrimas se formaba en su ojo visible y mojaban las vendas que cubrían su otro ojo.
No podía creer en lo que había acabado…
El triste destino que le fue impuesto por la presencia de un mugroso y asqueroso panda, negándole el destino verdadero que debía tener como gobernante no solo de la ciudad de Gongmen, sino de toda China.
ÉL DEBÍA GOBERNAR CHINA!
Su destino era ese! No el que habían señalado sus padres o aquella adivina!
Y sin embargo, ahora estaba postrado en cama con el cuerpo despedazado y siendo limitado por un ridículo simio que se decía médico, sufriendo por sus propias capacidades mermadas por la batalla que había tenido contra ese demonio de blanco y negro, que despedazo su cuerpo al dejarle caer el cañón encima…
Había sido un milagro que lograra liberarse del cañón y nadar a la superficie, pero que le sacaran vivo del agua sin que nadie siquiera notara su presencia, y aún más el que hubiesen podido huir de la Ciudad de Gongmen, sin ser capturados por el ejército imperial, que moría por hacerse de sus restos para quemarlos frente al emperador, bajo toda deshonra y vergüenza…
Apretó su cuerpo contra de sí mismo, seguro que algún día se podría vengar de todos ellos por lo que habían hecho… esa sed de venganza le impulsaría a mejorar aunque el médico dijera todo lo contrario… aunque le negara una vida normal, como la del resto o como la que llevaba desde su destierro…
No importaba cuanto dijeran, la adivina se había equivocado de alguna forma… su destino continuaba latente…
Tal vez había sido detenido por ese panda, pero él continuaba con vida, por lo que no le había detenido por completo, dándole la posibilidad de llevar a cabo su venganza contra el guerrero de blanco y negro, contra todos esos guerreros del Kung Fu, contra toda China!
Trató de levantarse, observando sus temblorosas patas erguirse con mucho trabajo, mientras comenzaba a dar algunos pasos inseguros en dirección de la puerta que había sido cerrada, manteniendo sus alas unidas a su cuerpo, recordando que debía tener mucho más cuidado con ellas.
No importaba cuanto esfuerzo pusiera, aquellas extremidades habían quedado casi inservibles, demasiado dañadas, gracias al peso del cañón y el fuego de las explosiones, como para volver a funcionar como lo hicieron en el pasado…
Y tal vez, eso era lo que más le dolía.
*FLASHBACK*
– volare de nuevo?
La pregunta había salido de forma tan natural, como si se tratara de un polluelo al que sus padres aún no le permitían volar porque sus alas no estaban listas, dudoso de sus propias habilidades y posibilidades, pero deseando que le dijeran que pronto podría hacerlo.
Su mirada se había mantenido fija en la duela que componía el suelo de su habitación, mientras se mantenía sentado sobre su propio futón al que técnicamente estaba encadenado por las órdenes del médico, con su prohibición de no moverse hasta que las heridas sanaran adecuadamente.
Hace pocos días había despertado finalmente, luego de semanas (tal vez meses) de inconsciencia, donde la agonía y el dolor le acompañaron como un par de demonios que se negaban separarse de él hasta ese momento en que abrió sus ojos con un grito, al ver la cercana muerte rondar…
Unas pocas semanas más habían transcurrido, ya consciente y finalmente logrando ver algo más que la neblina que distinguía desde que volvió abrir los ojos, fijándose en su mente la imagen de su capitán que le cuidaba desde el otro lado de la habitación, mostrándose tranquilo y apacible, ligeramente preocupado por él.
Y ahora, dudaba de poder moverse como antes…
El médico, levantó la vista de los vendajes que utilizaba para envolver sus alas, negando suavemente.
– Con muchos cuidados… descanso… y tratamiento… tal vez – respondió, regresando su vista a su actividad, mientras el pavo real regresaba su vista al simio, comenzando a temblar.
"Tal vez…"
Esa había sido su respuesta?! Un tal vez?!
TAL VEZ?!
No podía responderle aquello! No podía negarle algo que de nacimiento le hacía ser quien era!
– Tal… tal… tal vez?! – dijo tartamudeando, mientras su cuerpo comenzaba a temblar cada vez de forma más visible, alertando al médico que se apresuró a alcanzar un tranquilizante que le obligó beber – no… no puede… no…
– Lo siento, Señor, pero debe descansar, si de verdad quiere recuperarse y… en su caso, volver a volar… – dijo el médico, dejándole recostado sobre su cama, mientras esperaba que el calmante hiciera efecto, para luego continuar con su trabajo hasta terminar de cambiar el vendaje en todo el cuerpo del ave, dejándola finalmente descansar al verle medio dormida.
En cuanto había salido de la habitación, una joven oveja se le acercó para recibir la lista de medicamentos que debía tomar el Señor y los cuidados que debía tener con él.
– El Señor… – logró escuchar Shen hablar a la joven oveja, que sin saberlo observaba la lista de medicamentos que le era entregada por el viejo simio.
– Se recuperará – respondió el médico, ignorando que era escuchado por el pavo real – pero no podrá volar… no como antes, no sin poner mucho esfuerzo en sus alas y vertebra, por lo que recomiendo que no lo haga por el momento y de ser posible, nunca más.
Respondió el simio, acomodándose las gafas transparentes ante la expresión preocupada y aterrada de la sirviente.
– Las demás heridas menores han cerrado adecuadamente, sólo más graves han quedado aún abiertas, pero no es algo que ponga en peligro su vida, mientras no se mueva demasiado.
Explicó el simio, retirándose ante la oveja de mirada triste, que dirigía una expresión de lastima en dirección de la puerta de la habitación del señor de la casa; ignorando en absoluto, el llanto que había iniciado el semi inconsciente pavo real, por todo el dolor que crecía en su corazón con esa noticia que le sería negada cada vez que preguntara lo mismo.
*FIN FLASHBACK*
Cómo si de verdad le preocuparan aquellas cicatrices físicas y nuevas en su cuerpo, cuando las más graves se encontraban en su corazón, provocadas por quienes más amó y en lo que confió ciegamente.
Promesas vanas, que resultaron ser mentiras, le habían cortado hasta lo más profundo del alma…
Un amor que nunca recibió de parte de sus ocupados padres, pero que la adivina aseguro que si había existido, a pesar de todo…
Un sueño y un destino que deseaba, y que había sido truncado por la existencia de un Panda que no había logrado eliminar, pese a sus esfuerzos…
Y ahora, lo único que le hacía sentirse libre… se iba, dejándole una herida interior mucho más grande que las otras…
Pero de todo, tenía la culpa ese panda, que desde el momento en que había aparecido en su camino, su sola mención, le arruinó TODA su vida y su futuro…
Le había destruido su destino…
Suspiró profundamente, cerrando los ojos y levantando la cabeza para tranquilizarse, al percibir como los temblores regresaban, amenazando con abrirle la puerta a las pesadillas que le torturaban durante las noches que le obligaban dormir, pese a sus suplicas de dejarle despierto y aferrado a que aún se encontraba en la realidad…
Lejos de aquellas escenas dónde el principal protagonista era ese maldito Panda que le vencía noche tras noche… día tras día… viéndole alejarse triunfante, mientras él se hundía en la oscuridad de las aguas heladas, dirigiéndose al infierno que merecía.
– No como antes – murmuró Lord Shen, recordando las palabras dichas aquella tarde por el médico y que no volvería escuchar en adelante, avanzando a paso lento y enderezando su espalda para mostrarse cuan orgulloso era, a pesar del dolor que sufría en su cuerpo, ignorando los propios efectos del medicamento.
Hasta que el sonido del viento se hizo presente en las afueras de la puerta de su alcoba, llamando su atención, girándose con lentitud y observando las puertas que se movían muy apenas por la fuerza del aire, como si algo deseara entrar a través de ellas.
Con algo de inseguridad, avanzó torpemente, por las heridas que hasta el momento sufría… percibiendo como un extraño sentimiento llenaba su corazón, animándole a avanzar con mayor seguridad y fuerza, hasta que finalmente tomo la puerta, jalándola lentamente a como sus fuerzas le permitían y abriéndola, dejando que sus oídos se deleitaran con el silbido del viento que llegaba a su balcón.
El viento movió las plumas que escapaban de entre los vendajes, así como la sencilla bata que usaba para cubrir su cuerpo, percibiendo el calor del aire en su piel lastimada, a pesar de la hora de la noche y que debería ser frio, cerrando sus ojos rojos y brillantes, como si la energía del mundo llegara de momento, antes de verse envuelto de aquellos pétalos de durazno que danzaban alrededor de él, sin que se diera cuenta.
Sus ojos se abrieron lentamente al salir a paso lento y pausado hacía el balcón, recargándose en el barandal con porte digno, disfrutando de las sensaciones provocadas por el viento en su piel, mientras algunos lobos parecían voltear a verle, siendo ignorados por el ave que levantaba su vista en dirección de la luna que brillaba intensamente a pesar de las nubes de lluvia que la envolvían, demostrando que el poder de su luz se podía imponer sobre la oscuridad de la noche y de las nubes.
Por mucho que la oscuridad le envolviera… por mucho que las nubes se esforzaran por tratar de ocultarla, la luna siempre estaba por encima de ellas… por encima de todos ellos, demostrando su propia fuerza y valía en el universo.
No importaba que hicieran, ella continuaría brillando intensamente, acompañada por sus hermanas estrellas que brillaban a su lado, sin importar ser opacadas por ella misma… apoyándola para vencer la adversidad que se presentaba.
El viento terminó por pasar de largo hacía el interior de su habitación, revolviendo algunos escritos, tirando algunas cosas, mientras una risa comenzaba a salir desde el fondo de su garganta y algunos lobos comenzaban a aullar profundamente a la Luna llena que les iluminaba y comenzaba a tornase ligeramente roja, ahora que la lluvia se iba.
Sin que se diera cuenta el pavo real ni nadie más, que un pétalo de durazno se posaba sobre la almohada de su futón…
Pétalo con el que descansaría hasta el día siguiente, con el que despertaría y le acompañaría hasta la nueva visita del médico, junto con el capitán de los lobos, quien le informaría sobre los nuevos movimientos que realizaría el Emperador y que hubiesen encontrado finalmente la ubicación del Panda que les había vencido, alimentándolo de deseos de venganza y una extraña motivación que le empujarían a recuperarse milagrosamente.
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Y mientras pasaba aquello en el sur de China… en el Valle de la paz ya estaba todo listo para que el panda iniciara su viaje…
La despedida con su maestro y sus amigos, había sido mucho más sencilla que con su padre, quien se había aferrado a él, argumentando todos los peligros que venían a su cabeza, desde bandidos hasta bestias salvajes y faltas de culturas que podrían tratar de devorarlo.
– Papá… canibalismo, en serio? – preguntó con un dejo divertido, mientras su padre snifeaba y se mantenía abrazado de él.
– Nunca se sabe! – chilló, mientras Po suspiraba suavemente, esperando a que se tranquilizara para poder iniciar su viaje.
Si tan sólo todos supieran que no estaba muy seguro de realizarlo…
Si tan sólo Shifú lograra ver todos esos temores que se arremolinaban en su interior, gritándole que no partiera, que no se fuera del Valle de la Paz…
Si tan sólo sus amigos se enteraran cuánto deseaba que lo acompañaran…
Pero las cosas debían de ser así, y lo haría… Soltando finalmente a su padre y diciéndole que pronto regresaría, colocándose mejor la mochila y partiendo con una bolsa bastante llena de alimentos proporcionados por su progenitor.
– Guerrero Dragón! – Escuchó la voz de Tigresa desde lo alto de uno de los últimos edificios de la villa, levantando la mirada y regalándole una sonrisa – más te vale regresar bien.
Dijo la felina, a lo que Po asintió suavemente con la cabeza, saliendo de la Villa, preguntándose qué encontraría allá fuera, dejando atrás todo el confort que el ofrecía su hogar.
Sin saber, que en el corazón de Tigresa, había nacido un mal presentimiento desde el momento de la noticia que les dio Shifú, esperando que todo fuera tan sólo una proyección de sus sentimientos egoístas y un mero error.
– Buena suerte, Po…
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: CONTINUARA :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Ahora, a contestar Reviews! Esta vez sí hubo muy poquitos para contestar ;w;
Ayumi Von Tesla: KYYYYYYYAAAAAA! Nuevamente el primer review de tu parte! Eso me hace muy feliz.
Sí! Atrévete! Atrévete! Hazlo! :D …. Yo bien mala influencia jajajajajajajajajaja.
Y sí, Shifu sintiéndose culpable de sus reacciones ante Po, pero deja cuando pase lo que tenga que pasar, se va a sentir más culpable aún, y todavía Tigresa andará molestando con su "le dije que le pasaría algo malo a Po"
Mwahahahahahahahahahaa.
Marta23-ortiz: Muchas gracias! Espero que te agrade este capítulo, tus palabras me animan mucho a continuar.
Grulla16: En efecto, fue un capitulo bastante corto y con poco contenido, pero necesario para la continuación de la historia. Realmente, con este fic me han salido capítulos bastante largos, algo que nos suelo hacer, pero si la inspiración lo dicta, entonces hay que obedecer.
Y si, serán aproximadamente entre 20 y 25 capítulos los que compongan este fic, con una posible segunda parte, pero eso dependerá de que tan bien vaya la historia y cuantas visitas y comentarios llegue a tener.
Muchas garcias! :D
En mi página de DeviantArt leyva1130. deviantart podrán encontrar algunos adelantos y claves sobre la historia en mis journales… así como algunos dibujos de los protagonistas XD.
