VII

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Abrió los ojos al percatarse de la claridad del nuevo día, observando su blanco techo. Siempre le habían gustado las cosas limpias y pulcras, despojadas de mayor atractivo del que no sea la simpleza; cosa distinta pasaba cuando pintaba, quizás todo el color de su vida lo volcaba a aquellos cuadros recelosamente guardados en el ático, no se podía permitir vender sus obras a pesar de que ofertantes no faltaban, era más bien el pensamiento extraño de vender algo tan propio y que reflejaba tanto de su propia esencia que simplemente se avergonzaba de ello, era demasiado íntimo.

Su habitación a lo largo de los años no había variado mucho, aquello le hacía sentir bien, quizás a otras personas le gustasen los cambios, pero a ella no. Se sentía bien el seguir siendo la misma Hinata de toda la vida, aquella a la cual su madre adoraba y le decía que era la niña más linda y buena del mundo; no podía saber si aquello era cierto, pero de todas formas se sentía bien recordarlo y basar su vida en enorgullecer a la memoria de su preciada madre.

Con algo de pereza se levantó, había quedado de juntarse con sus amigos a las diez frente a la estación, irían a comer, ver una película y probablemente a recorrer los centros comerciales. Era una especie de plan maquiavélico para juntar a sus queridos amigos y que Ino-chan aceptara al fin, el ser correspondida, que el chocolate probablemente no se acabaría.

-Estas cada días más hermosa Hinata.- Kaede-san le esperaba con el desayuno puesto sobre la mesa de la cocina, con su sonrisa amable y su postura siempre digna.

-Buenos días Kaede-san.-

-¿Saldrás con tus amigos hoy? Recuerda cuidarte siempre y asegurarte de llegar antes del anochecer pequeña Hinata.-

Pequeña Hinata… él siempre la llamaba así, con su particular tono de voz grave, profunda y calmada, ¿Estaría bien?

-¿Sabe algo de Sasuke-sama?...- hacía meses que no hacia aquella pregunta.

El primer año de su partida no había día que no preguntara por él, que su esencia no se respirara en el aire recordándole constantemente su profundo amor, con el pasar del tiempo aquel aire fue desapareciendo dando paso a una casa simple y sin identidad propia; sin alma, como le decía Kaede-san, hasta ese momento ella nunca había sido consiente de como Sasuke-sama llenaba cada hueco de su vida, cada simple detalle de los cuales él solía encargarse hacían de su mundo algo mucho más llevadero y placentero, extrañaba cuando le iba a buscar al colegio, extrañaba incluso cuando las niñas preguntaban si podían ir a jugar a su casa solo para poder ver al apuesto joven, extrañaba sus silencios, sus letargos, la música clásica que solía escuchar, la extraña melancolía que siempre le rodeaba…

-Ha hablado esta mañana.-

Algo dentro de si se removió inquieto, su corazón dio un vuelco y su estómago se apretó, subiendo violentamente por sus costillas y volviendo a bajar, no pudo evitar soltar aire y que Kaede-san le sonriera comprensiva ante su acto.

-¿h-ha dicho algo?-

-regresara antes de lo planeado, posiblemente dentro de un mes o menos, quería hablar con usted pero le he explicado que se encontraba dormida y no ha querido insistir…

-ya veo.-

El apetito se le fue de golpe, varias veces por el desfase horario, Sasuke-sama llamaba en altas horas de la madrugada, siempre le había dicho a Kaede-san que no importaba, que le despertase a la hora que sea, más nunca había sucedido, dentro de esos casi seis años que él se había encontrado afuera, jamás habían podido conversar.

Y aquello inevitablemente le dolía, él siempre había prometido que la cuidaría y velaría por ella, que jamás la dejaría sola.

Pero a pesar de todo, las mariposas en el estómago fueron difíciles de ignorar, ese cosquilleo nervioso, incluso sentía la necesidad de reír y de llorar… él volvería pronto, tenía tantas cosas que decirle, que contarle y porque no, reclamarle.

A pesar de todos aquellos pensamientos abrumadores, el pinchazo de angustia le devolvió a la realidad de golpe y porrazo, debía de hacer las cosas fáciles para él, no quería volverse una fans molesta, una a la cual él mirara con desprecio, no podría soportarlo… pero tampoco se arrepentía de habérselo gritado, su madre le había enseñado siempre a decir la verdad y siempre ir con la cabeza en alto con ello, por lo mismo…

-Hinata-san ¿se encuentra usted bien? lleva bastante tiempo callada.- la ronca e impersonal voz de Gaara-san la despabiló, cierto, se encontraba a mitad de una reunión de amigos y ella no estaba siendo muy buena compañía en ese momento, tenía vagas nociones de haber salido de casa y haber saludado a sus amigos.

-Lo siento Gaara-san, ando un poco más distraída de lo normal.- le sonrió en disculpa, ellos no tenían culpa de sus malaventuradas cosas.

-Es parte de su encanto Hinata-san.-

Gaara aunque a veces le daba miedo, era una persona muy amable y seria, y su sonrisa; como la que le estaba dando en ese momento, era hermosa, como una mañana de navidad… como la mañana de navidad de él…

-¿Cierto que Hinata es hermosa?- la picara voz de Ino-san no se tardó en escuchar, algo tenia ella con Gaara pero siempre que su persona se encontraba cerca, todo terminaba en extrañas circunstancias.

-Ciertamente Yamanaka-san, Hinata-san es muy hermosa.-

Todos estaban acostumbrados a la formalidad del alto y formidable Gaara, mas para ella siempre sería un misterio por qué a los demás los llamaba por apellidos y a ella por su nombre, una cosa rara más a la interminable lista de aquel agradable sujeto.

-¿y tú que piensas hina-chan?-

-La belleza solo está en los ojos de quien mira Ino-chan ¿Crees que convendría que comiera algo dulce o salado?-

-Eres tan rara.- se quejó desganada Ino como muchas otras veces antes, quien siempre había querido unir a aquella pareja, pues a su parecer nadie más se vería tan bien como Gaara a su lado.

-Me disculpo por ello.- sonrió siempre amable.

Fueron a ver una película sobre la media, probaron comida un poco menos sabrosa de la que cocinaba Kaede-san y se compró un hermoso vestido negro que quizás algún día usaría; seguía amando sus quizás, pero aun así, sus días desde que recordaba, siempre habían estado teñidos de un tinte trágico, dramático, como si solo fuera una espectadora y no la actriz representando su papel, se sentía hasta un poco vacía y aburrida de la vida en sí.

¿Siempre fue así? No, la verdad es que no, ella había tenido su época dorada, sus "locos años 20", siempre había escuchado que la infancia es la época más feliz de la vida y ella que no tenía madre no lo podría haber creído, pero ahora con poco más de 17 años lo aprobaba, daba por hecho que el pasar esos cortos años con él habían sido los más felices de su vida, a pesar de la muerte de su madre, a pesar de los maltratos de su familia, a pesar de haberse enfrentado sola a un mundo incapaz de comprenderla… había sido feliz. ¿Y ahora? ¿Podía decirse que era feliz? No, simplemente vivía, respiraba… hacia todo porque sí, porque así le enseño aquel sujeto que vino y se fue… se estaba perdiendo.

Sentía que lo no pasado en la pubertad, lo estaba comenzando a pasar ahora, ¿pubertad tardía? Quizás se encaminara directamente a una crisis existencial de la cual no saldría… era inevitable, imparable, igual que un tornado.

-¿Qué piensas?

-En la relatividad del tiempo…

-¿Cómo?... me temo no comprender del todo su pensar Hinata-san.

-¿no crees que es injusto? Deberíamos de poder elegir que momentos volver a vivir.- prosiguió ella sin explicarse en lo más mínimo.

-Quizás… -notaba duda en la voz de Gaara y en esa simple y escueta respuesta, supo que jamás llegaría a entenderse ciegamente con aquel pelirrojo.

¿Por qué nadie era como él? Jamás encontraría a alguien que se le igualara, que respondiera a sus ideas incoherentes, que le tomara enserio y que expresara sus ideas tan abiertamente como a ella le habían enseñado, ¿Qué le habría respondido él? Probablemente con alguna idea para cambiar al mundo…

-Creo que ya es momento de marcharme.- inevitablemente se había deprimido aún más.

-¿La acompaño a casa Hinata-san?-

-No es necesario Gaara-san, creo que por hoy ya hemos cumplido nuestro objetivo.-

Giro la cabeza para ver como Ino y Kiba parecían estar en su mundo, callados y solo disfrutando de la compañía del otro, ojala siempre fuera así.

-B-bien.- ¿Por qué estaría nervioso? Por un momento le recordó al pequeño Gaara que se le confeso en primaria, muerto de miedo pero aun así mucho más interesante y valiente que aquel sujeto que estaba frente a ella, todo tiempo pasado fue mejor dicen por ahí.- ¿le gustaría compartir conmigo el próximo miércoles?

-¿Cómo?- aquella pregunta la descoloco.

-habrá una función de títeres en el teatro cerca de mi casa ¿Le gustaría venir? Es la representación de "el principito".-

-Me gusta mucho ese cuento.- estaba encantada ¿Cómo sería? Nunca había visto una representación teatral con títeres, su corazón se agito con emoción verdadera.- me encantaría Gaara-san.-

-bien… n-nos podremos de acuerdo ¿bueno? hasta luego Hinata-san.- y sin más, un nervioso Gaara salió a paso apresurado hacia la estación ¿quizás querría ir al baño? Quizás Gaara si fuera un poco más interesante y con más texturas después de todo, sonrió ante el pensamiento.

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Sentía que en ese momento había actuado como el mayor idiota del mundo, "pero es que al verla sonreír así…" no solo se había salido completamente del papel sino que además ella le había visto. Suspiro nervioso y extrañamente vitalizado, ese nerviosismo exquisito que le recorría el cuerpo en ese momento le hizo recordar los días antes de declarársele cuando solo era un niño, la adrenalina recorrer sus venas era algo que no había sentido hace mucho, siempre tan correcto y seguro. Sin poder evitarlo miro su reflejo en la ventana del metro, su cabello alborotado, sus ojos brillantes, sus mejillas coloradas y su aspecto agitado en sí, se sentía tan bien salir de su zona de confort, hacer algo sin pensar en nada más que en su propia felicidad.

-Ella es muy afortunada... -

Una hermosa anciana sentada frente a él le sonreía amablemente, no pudo ni quiso evitar la brillante sonrisa que se le formo en respuesta.

-¿Tanto se me nota? – Se sentía avergonzado pero no podía evitarlo.- ella saldrá conmigo.-susurro cómplice.

-Lleva flores, si no es alérgica las flores entonces le encantaran ¿a quién no le gustan las flores?- parecía incluso escandalizada por el hecho de que a alguien no pareciera gustarle las flores.- las camelias rosas estarán bien ¿Sabes que significan? – sentía una extraña fascinación por alguien que supiera más que él, siempre la había sentido.

-No ¿Qué significan?

-Eres la más bella… puedes decírselo o no, depende de ti.- y no pudo evitarlo, su corazón se estrujo con esperanzas.

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Por ese pequeño momento, sentía que su alma se despegaba de su cuerpo, que desarrollaba casi una conexión mística con la tierra en sí ¿o quizás con el cosmos? No lo sabía, no entendía y tampoco quería entender, por ese momento se permitió ser egoísta y todo lo patética que se pudiera, porque sin pensarlo corrió hacia él y lo abrazo como si la vida se le fuera en ello, se permitió ser feliz e inclusive anhelar ese tan incierto futuro con él, y para su sorpresa y pasaje directo al infierno, él le respondió el abrazo apegándola hacia su fuerte cuerpo con lo que creyó fue desesperación, sintió sus brazos enroscarse en su cintura y elevarla ¿Desde se sentía tan pequeña?

-Volví Hinata… volví.-

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NOTAS:

Dejemos material para el próximo capítulo ¿bueno? si todo sale como lo planeo (roguemos a Dios que sea así) actualizare la próxima semana, me encanto la última parte, sí, Sasuke volvió ese día para sorpresa de todos y la recibió en la entrada de su hogar, ¿Es que no hacen una linda pareja? Vimos también mucha participación de Gaara quien ya la invito ¿Cómo lo aceptara Sasuke? ¿En qué plan volvió Sasuke? Preguntas que no tengo muy bien respondidas para mi desgracia, es que nose, creo que a los que escriben les pasa; los personajes terminan haciendo lo que quieren, una es solo un instrumentó más. Muchas gracias a todas las personitas hermosas que han leído esa historia, a los nuevos seguidores y a los que comentan, yo los amo e/e en estos momentos tengo la cabeza un poco frita porque estoy haciendo una auditoria de marca :c pero me fui por las ramas y termine acabado el capítulo jsajas ustedes me entienden así que si hay algún error ortográfico o gramatical me disculpo u.u saludos!

Srta. Perseidas.

Tokeijikake no Orenji: jijiji también estoy emocionada, es que se pueden hacer tantas cosas, muchas gracias por comentar y ponerte al dia :3 espero que este capítulo te haya encantado.

Valeria Rojas: muchas gracias! :O me paso lo mismo con "equipo cuervo" ahora solo lloro por los rincones esperando a que la autora actualice :c la vida es cruel, muchos abrazos y gracias por comentar n.n

shiro5580: La idea de que sasuke este con alguien más me enojada :c jaskjsa muchas gracias por comentar shiro-chan, siempre es agradable leerte. Besitos!

Cinthya: no te preocupes, siempre será sasu-hina, solo que sasuke necesita competencia para ver lo que podría perder :3 besitos!

MusaSpinelli2: Kiba me gusta por todo el embrollo que se armaría *-* a nosotras nos encanta el drama ¿cierto? Jasjsa saludos y muchas gracias por seguir esta historia n.n

Ale: yo ya no morí porque regreso :3 jiji saludos!

Mary: Con sai se pueden hacer tantas cosas *-* más adelante se viene algo con él más o menos, saludos mary-chan, siempre digo que me gusta mucho que me den ideas, así no me siento tan sola :c aio!

Gilda: ay a mi igual! :O Hinata es tan Hinata, ¿Te gusto el capítulo? Espero que si, besitos n.n

bellamita-uchiha: me sentí súper especial porque te diste a la tarea de comentar cada capítulo :c muchas gracias por tus opiniones de verdad me has hecho feliz :3 muchas gracias y espero que este capítulo te guste n.n saludos!