NOTAS PARA SEGUIR LA LECTURA:

Los ":::::::::::::::::::" son saltos en el tiempo, equivalentes a unas horas, días o semanas… también son saltos de escenario.

Los pensamientos de los personajes irán entre comillas, de la siguiente manera: – "pensamiento" –

Los recuerdos de frases irán en mayúsculas y en cursivas, de ser posible centrado el texto: "SIGUE DERECHO AL PALACIO… NO TE DETENGAS POR NADA…"

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SOMBRAS DEL PASADO… LUZ DEL FUTURO

CAPITULO 6.- SENDEROS

– VIVA EL GUERRERO DRAGÓN!

Los gritos y aplausos de los diversos aldeanos se escuchaban dentro de aquella pequeña villa, dónde había ocurrido una de las tantas batallas que formarían parte de la leyenda de guerrero, que viajarían kilómetros de boca en boca entre los diferentes animales en toda China.

Los más pequeños se acercaban a saludar al enorme guerrero de blanco y negro que había llegado a su aldea hace pocos días y que esa tarde les había ayudado a detener un grupo de ladrones que llevaba asolándolos desde hace varios meses atrás, trayendo de vuelta la paz y la dicha a sus hogares.

– MUCHAS GRACIAS GUERRERO DRAGÓN!

Gritaban, emocionados al verse cargados por el enorme panda, que se mostraba de lo más alegre y emocionado ante la presencia de los niños.

Los adultos se congregaban alrededor de él, felicitándolo y festejando la derrota de los ladrones, sintiendo finalmente ese sentimiento de paz que había desaparecido desde hace tanto tiempo atrás y que parecía un simple sueño, ahora convertido en realidad.

– VIVA EL GUERRERO DRAGÓN, EL SALVADOR DE LA ALDEA!

Los chacales habían huido despavoridos, luego de que el guerrero hiciera muestra de su gran poder, dándoles una enorme paliza y echándolos de la aldea, asegurando que ahora estaba bajo la protección no sólo del Guerrero Dragón, sino también de los cinco furiosos, dándoles la seguridad que necesitaban, aun cuando no estuviesen presentes en el lugar.

– Cómo podemos pagárselo?! – preguntó un cerdo anciano, que se había presentado como el líder de aquella pequeña aldea de mamíferos horas atrás, cuando busco la ayuda del panda guerrero al enterarse que un maestro del Kung Fu se hospedaba en su villa, mientras algunas mujeres se acercaban cargando a sus crías.

– No es nada… sólo fue mi trabajo como el Guerrero Dragón – contestaba Po, mientras acariciaba las cabecitas de los pequeños, mientras otros de los aldeanos le jalaban para alejarlo del lugar de la batalla, invitándole a volver a pasar la noche en su aldea a fin de que descansara y pudiera curar las heridas obtenidas.

– En ese caso, por favor acepte el banquete que le vamos a preparar… somos una aldea sencilla y humilde, pero estoy seguro que podemos preparar algo que le guste – dijo el cerdo, observando el enorme abdomen del oso, seguro que gran parte de los suministros de la aldea se irían en aquella fiesta, pero bien valía la pena agradecerle de esa forma al enorme oso, que les evito que continuara presente la gran desgracia en la que vivían o que llegara una mucho más grande, después de todo los beneficios eran mayores ahora que estarían en paz.

– Naaaaa, no es necesario, yo sólo estoy de paso y… – respondió Po, moviendo una mano y dejándose llevar por los aldeanos.

– Habrá mucha comida… – respondió el cerdo, interrumpiendo al guerrero y escuchando con cierta gracia como el estómago de Po gruñía en respuesta.

– Ok… pero sólo me quedaré un ratito más… – dijo el oso panda realizando un ademán con su mano, para puntualizar que el tiempo en que se quedaría en la villa sería corto, mientras un sonrojo se dibujaba sobre sus mejillas, provocando la risa en el anciano y demás adultos que le guiaban, decidiendo quedarse en aquella aldea un par de días más, tan sólo para asegurarse que esos chacales no fueran a regresar… y de paso, enseñarles un poco de kung fu a los jóvenes y ganarse más admiradores.

Quién sabe, tal vez y fundaban un nuevo club del Guerrero Dragón, tal y como el que tenía en el Valle de la Paz.

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La música resonaba en el centro de la Villa, mientras algunos pequeños danzaban emulando la batalla que apenas había ocurrido aquella tarde, entre las risas y aplausos de los adultos que festejaban aquella victoria, los olores de los platillos llenaban el ambiente, mientras las voces de los adultos apenas se dejaban escuchar entre las melodías que tocaban los músicos.

Todo era fiesta y algarabía entre los pobladores, mientras Po se terminaba un enorme plato de verduras al vapor, que le habían servido a modo de banquete, acompañado de fideos y diversos panes colocados en la enorme mesa colocada, dónde estaba el guerrero blanco y negro, junto con el consejo de ancianos de aquella Villa y su líder.

En el centro de la mesa, se encontraban varios platos con dulces tradicionales preparados de forma casera, que esperaban a ser consumidos por el enorme guerrero, mientras un par de conejas se acercaban con unas jarras llenas de sake, ofreciéndole la bebida al joven guerrero.

– Por favor, Guerrero Dragón – pidió el cerdo, quien estiraba su vaso para que le fuera servido su sake, levantándolo para invitar al otro a imitar su acción, mientras Po dejaba de comer los fideos y le veía con un dejo curioso.

Recordaba bien que su padre no le había tenido permitido beber fuera de casa, simplemente en las reuniones familiares, alegando que el alcohol sacaba lo peor de cada individuo cuando no se tenía ningún cuidado en el consumo.

"Beber, es un arte que sólo los caballeros tienen, al detenerse cuando es preciso y no caer en el placer de su sabor" – le dijo la primera vez que bebieron juntos.

– Oh! Yo no bebo – se disculpó el oso, provocando la risa del anciano que le vio con un dejo paternal e inocente.

– Todo hombre debe de beber, y un guerrero con más razón, puesto que lo necesita para olvidar las heridas de las batallas y el dolor de las perdidas – respondió el líder de aquella villa, mientras Po hacía una mueca de resignación, tomando su taza y levantándola también… una copa no le haría daño.

– POR SU VICTORIA Y LA PAZ QUE HA TRAÍDO A NUESTRA VILLA! – dijo el cerdo, mientras todos los demás brindaban, continuando la fiesta.

Po sonrió bebiendo de su copa, antes de acomodarse mejor en aquel cojín en el que se encontraba sentado, levantando la vista y observando el oscuro cielo que les cubría, mientras las estrellas brillaban intensamente, como si le invitaran a continuar con su viaje por toda China.

Había pasado ya un poco más de año desde que partió del Valle de la Paz, viviendo grandes aventuras y ayudando a diversos pueblos, aldeas y algunas villas en sus problemas con bandidos, ladrones, saqueadores y cuanto truhan que pudieran atacarles.

Evitando algunos secuestros y rescatando individuos importantes, ganándose sin planearlo algunos favores de su parte y que dudaba mucho llegar a cobrarlos en el futuro, al creer que la posibilidad de que se volvieran a encontrar era nula… idea que no sonaba tan tonta al pensar que China era demasiado grande y basta.

Pero no importaba, la mayor satisfacción eran las sonrisas de aquellos individuos y la fama que se había hecho con sus acciones… sobre todo eso, puesto que la Leyenda del Guerrero Dragón se hacía más grande con el paso del tiempo.

Como fuera, las palabras de Shifu de alguna forma habían resultado ciertas, al asegurarle que el viaje le ayudaría mucho, no sólo para su imagen, sino también en los conocimientos del Kung Fu.

Sobre todo para ese último.

– Un poco más de arroz, Guerrero Dragón? – preguntó una oveja que le sonrió suavemente a Po y con un dejo de timidez, mientras el panda asentía y bajaba su plato, para que le sirvieran un poco más, sin alejarse demasiado de sus pensamientos, ahora que el líder y los consejeros platicaban entre sí, sobre las cosas importantes de la Villa y lo que harían ahora para mantener la paz en el lugar.

Hasta ese momento había llegado a conocer a algunas figuras importantes del Kung Fu, llegando a pelear lado a lado en las ocasiones que ameritaba, ayudándoles con algunos problemas (o más bien, interviniendo aunque le gritaran que se mantuviera alejado de ellos)… o simplemente, pidiéndoles una muestra de su poder y barbarosidad, llegando a memorizar a la primera algunas de las técnicas que llegaban a mostrarle, sorprendiendo a los viejos maestros.

Estaba seguro que jamás podría olvidar la expresión de la Maestra Akame (una especie de mariposa amarilla con negro, que no era propia de China y que contaba la leyenda que provenía de más allá del mar, de un continente lejano e independiente de lo que ellos conocían), cuando aprendió hacer la antigua técnica del "aleteo de las mariposas doradas", enseñada sólo para los alumnos de la gran maestra Mariposa dorada, que llegaba a considerar valiosos y dignos de ser enseñados por ella, ganando su respeto y admiración (aunque él tenía más admiración por ella, al grado de tallar una nueva figura de acción que terminaría junto con el resto de su colección).

Sí, eso sería algo que llevaría dentro de su memoria por siempre…

Aunque, en el interior, continuaba escociéndole esa sensación de deseo a regresar a su lugar de origen, misma que le acompañaba a cada minuto del viaje, con cada paso que daba…

Suspiró profundamente, mientras tomaba una nueva decisión, sin saber que marcaría para siempre su vida de forma profunda y dolorosa…

Ya había pasado mucho tiempo fuera de su hogar, poco más de un año y, aunque no era el tiempo necesario para decir que realmente el viaje había rendido frutos, consideraba que iba siendo momento de regresar para saber cómo estaban las cosas. Con un poco de suerte, no tendría que tomar otro rumbo para continuar con su viaje y se quedaría nuevamente viviendo en el Palacio de Jade, continuando con sus enseñanzas bajo la tutela de su maestro: Shifu.

Después de todo, ese había sido su mayor deseo desde niño, cuando observaba desde la entrada de la tienda de fideos de su padre, el imponente palacio que se erigía sobre la montaña más alta del Valle de la Paz, escuchando aquel gong que resonaba cada mañana, a primera hora… soñando despierto que algún día se convertiría en algún maestro del Kung Fu… Sueño que se convirtió en realidad aquella mañana en que nombrarían al Guerrero Dragón, siendo nombrado por Oogway, ante la sorpresa de todos.

En verdad, deseaba tanto regresar a su hogar, a pesar de todas las aventuras, así que por el momento disfrutaría de aquella fiesta, recargaría fuerzas y conseguiría nuevos víveres.

Y mientras Po, disfrutaba de aquella festividad en su honor… a miles de kilómetros de ese punto un grupo de lobos acompañados de varios gorilas, todos ellos vestidos con armaduras negras que mostraban el dibujo de un sol rojo, avanzaban silenciosamente entre las veredas de un bosque amarillento, iluminando su paso con el fuego rojizo de las antorchas que portaban, que parecía danzar al ritmo de sus pasos.

El sonido de la hojarasca quebrarse con sus pasos resonaba en cada rincón que llegaba el eco, mientras la falta de voces se mantenía existente. La madera de las cajas que portaban rechinaba por el peso de los objetos que contenían, siendo trasladadas con mayor cuidado. Un lobo de pelaje blanco y ojos azul oscuro, como el cielo sobre sus cabezas, caminaba a paso más lento que los demás, al tirar se una carreta llena de barriles perfectamente sellados, con una expresión de orgullo y tranquila, seguro que debía tener cuidado con su valiosa carga.

En el centro del grupo, rodeada de un grupo de lobos que a simple vista se veían fuertes e imponente, se encontraba una pequeña mampara hecha de tela blanca con adornos del sol naciente, así como algunas mariposas que parecían llevar fuego en sus alas. Dos gorilas cargaban de ella, siendo iluminaba por cuatro tazones con fuego azul, que le daban un aire siniestro y frio.

Por el extremo cuidado con el que llevaban la mampara, demostraban que el objeto o a quién guardaban en ese lugar era algo delicado y valioso, tal vez mucho más de lo que ellos mismos se llegaban a imaginar.

El líder de aquella manada se acercó rápidamente a la mampara, realizando una breve inclinación, antes de que la tela se abriera un poco, indicando con eso que podía hablar.

– Estamos a pocos días de llegar a la siguiente aldea, Lord Shen – musitó el lobo, sin levantar la mirada, mientras la tela se cerraba y las orejas del lobo se movían, acompañando el murmullo que salió de dicho lugar, reaccionando de inmediato y lanzando un aullido agudo que llego a varios kilómetros de aquel bosque, llamando la atención de todos los demás soldados que se giraron a verle, tomando un nuevo rumbo, dispuestos a buscar una zona segura para tomar un descanso bien merecido.

Estaban a más de la mitad del camino para llegar al Valle de la Paz, lugar donde no sólo el Panda enemigo de Lord Shen, habitaba desde hace varios años, sino también hogar del grupo de guerreros del Kung fu con los que se habían enfrentado… por lo que debían ser más cautelosos en sus acciones y presencias, si alguien llegaba a dar aviso de su llegada a dichos territorios, pondrían sobre advertencia al enemigo y eso no sería conveniente, al convertirse en los objetos de un ataque que les repeliera.

Por su parte, en el interior de la mampara, el habitante, tratándose de Lord Shen, se recargaba en el respaldo de su asiento, estirando un poco su ala derecha y doblándola, observándola atentamente, mientras una mueca de dolor aparecía en su pico al sentir rígidas aquellas extensiones de su cuerpo, dificultando no sólo la movilidad, sino también el vuelo que en ocasiones trataba de practicar, para darse un poco más de normalidad en su vida.

Desde hacía algunos meses, en cuanto le habían dado la ubicación del panda que le derroto, había planeado el viaje que ahora realizaba en dirección de esos territorios que nunca había llegado a imaginar, y que sólo sabía de ellos por los mapas y las historias que sus allegados conseguían para informarse sobre el paradero del Panda llamado Po, recordándose a cada momento los errores de sus acciones, jurándose así mismo que no los cometería nuevamente.

En algún momento, había aceptado que sus primeras acciones para evitar aquella piedra en su camino no habían sido las más inteligentes, pero también aseguraba que habían sido las necesarias para eliminar a quien sería el obstáculo más importante en su vida, aunque eso significara acabar con todos los pandas existentes en toda China, logrando su cometido al no volverse a ver en sus territorios ni en otros, algún ser de dicha especie.

O al menos, eso pensó, hasta que el líder de su ejército le informó la existencia de un panda joven, maestro del Kung Fu, en una de las zonas más tranquilas de todo el país, que peleaba como un demonio.

Palabras que se volvieron una triste y horrible realidad, puesto que hasta la fecha, continuaba sintiendo ese temor y miedo de saber que ese ser, que podría destruir sus sueños, continuaba con vida a pesar de todas las medidas tomadas para lograr cumplir su destino… aun después de su terrible derrota…teniendo constantes pesadillas cada noche, dónde ese gordinflón estaba a punto de acabar continuamente con él, escuchando su absurda manera de hablar... pero lo peor, era ver esa bola de luz acercarse a él, terminando por ser devorado por un enorme cañón que le llevaba a la total oscuridad.

Como fuera, la ignorancia del panda sobre su pasado le había salvado de su destino… cuando él esperaba que llegara derrotado ante él, mostrando respeto y temor, sólo había obtenido burlas y una divertida muestra de estupidez de parte del osezno…

Y la expresión de la adivina al ver que el panda ni siquiera iba a vengarse de él!

Había sido de lo más valiosa, puesto que su predicción había estado incompleta.

Pero esa estupidez que pensó podría convertirse en una ventaja para él, termino convirtiéndose en una clase de fortalecimiento de parte del panda, en cuanto estuvo en peligro no sólo él, sino todos sus amigos y China… terminando todo en su derrota. De alguna forma, sentía como el mismo universo había confabulado en su contra, llevándole a un camino de deshonor y dolor que cada día era más difícil de andar…

Pero ahora, todo sería diferente… no esperaría a que el Panda le buscara, sino que él mismo, iría personalmente hasta el lugar que ese maldito oso llamaba hogar, tal y como hizo la primera vez… y destruiría todo aquello que amaba, destruiría su mundo y le empujaría a la máxima desesperación, para que probara el dolor que él mismo vivía… se encargaría de capturarle y le torturaría recordándole ese dolor todos los días de su miserable vida…

Y cuando el panda tocara el fondo, cuando suplicara la muerte a gritos, cuando le viera aniquilado… se la daría, de la forma más lenta y torturante que pudiera, para que ni eso fuera un alivio a su sufrimiento…

El pavo real, con ese pensamiento, apretó su ala, formando un puño mientras reía por lo bajo, escuchando sus alas tronar, mientras temblaba dentro del delirio de su imaginación y deseando que ese día llegase lo más pronto posible.

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Ya habían pasado un par de semanas desde que Po había partido de aquella pequeña Villa y se dirigía nuevamente a su hogar, luego de perderse por tres días por las malas cartas que había conseguido… pero eso le ocurría por comprar los mapas con un sujeto extraño y que lucía de lo más sospechoso! Por lo que había terminado por pedir indicaciones a los lugareños que encontró, guiándose nuevamente y llegando a una zona bastante agradable a la vista.

Aceptaba que él no era muy bueno para guiarse, generalmente eran los maestros Víbora y Grulla, quienes solían ser los buenos para ubicarse en cualquier lugar, por lo que en su viaje solitario había tenido que aprender ese tipo de cosas.

No sólo se había dado cuenta que dependía mucho de los cinco furiosos, sino que había reafirmado esa gran admiración que tenía en ellos, llegando a divulgar muchas de sus batallas y proezas en los diversos pueblos y villas que visito, alegando que no había mejores maestros que ellos y exaltando al propio Shifu como el maestro más grande y máximo del Kung fu, de quien había aprendido todo lo que sabía.

Suspiró profundamente, mientras el día comenzaba a pardear, anunciando el próximo ocaso, moviendo ligeramente el sombrero de paja que portaba desde hace mucho tiempo, cubriéndose los ojos para que los rayos del sol no le lastimaran.

– Falta mucho para llegar al siguiente pueblo, lo mejor será descansar

Musitó en un tono bajo, acomodándose mejor la bolsa llena de sus cosas y algunos recuerdos que cargaba en la espalda que resonaron en la soledad del bosque… finalmente extendió de forma más amplia la capa que traía en sus espaldas y que utilizaba para protegerse del sol y el viento, así como de la nieve cuando se había encontrado con esos parajes, antes de detenerse de golpe y voltear a los lados como si hubiese percibido la presencia de algo o alguien, antes de continuar con su camino como si nada, pensando en buscar un buen lugar donde acampar y conseguir comida.

Todavía le quedaban algunos pasteles de luna en su mochila que había comprado a unos campesinos que encontró en el camino, junto con algunas verduras que sin duda le permitirían preparar un buen guiso… un poco de arroz que podría preparar con agua que llegara a encontrar y un frutas que había recolectado en el camino, esperando que esas moras verdosas con pecas no fueran venenosas como las moras azules con motas rosas que encontró a mitad de su viaje y que casi lo mataron…

Suerte que entre todas las yerbas que se había tragado en su desesperación, había dado con el antídoto correcto.

Se detuvo de momento, sonriendo y dejando ver sus grandes ojos verdes por debajo del sombrero.

– Este lugar es perfecto! – exclamó, dejando caer su mochila y corriendo en un claro que estaba protegido por algunas copas de árboles que daban una perfecta sombra… el suelo estaba cubierto de suave y fresco pasto que sin duda serviría como un buen colchón para descansar… los arbustos creaban un perfecto refugio al rodear el lugar alejándolo de la vista de cualquiera que fuese a pasar, mientras que las rocas le permitían ocultarse de cualquier depredador – silencioso, tranquilo… y hay hongos!

Exclamó ilusionado, corriendo a recogerlos al notar que eran comestibles, seguro que ahora su platillo de arroz sería mejorado con los hongos encontrados.

Si, esa noche sería una excelente.

O al menos, eso pensó en un inicio…

Si bien, durante la cena, no había ocurrido nada novedoso o extraño, más que el sonido de algunos individuos que llegaron a pasar cerca del claro donde se encontraba o los provocados por el pasar del viento entre las ramas y arbustos… a mitad de la noche, unos ruidos extraños se hicieron presentes, despertándole de golpe.

Po, al abrir los ojos, se incorporó de inmediato, observando atentamente sus alrededores, sin lograr ver absolutamente nada, escuchando el movimiento de las hojas por el viento… su olfato no indicaba nada extraño, el ambiente estaba lleno del aroma de las especies del platillo preparado horas atrás, así como del humo de los leños quemados que se habían apagado segundos atrás.

– Hola? – llamó, levantándose perezosamente y con mucho trabajo, caminando a pasos lentos y pequeños, entornando los ojos y agudizando sus sentidos, colocándose en pose de batalla en caso de ser atacado

– Hola?! Hay alguien?! – llamó nuevamente, girándose en su lugar para tratar de mantener vigilados todos los ángulos.

El silencio fue la única respuesta que recibió, suspirando profundamente y dejando caer los brazos a los lados, comprendiendo que su imaginación le jugo rudo.

– Es la última vez que cenó hongos – se quejó, colocándose una mano sobre el abdomen y regresando a la cama improvisada que hizo para descansar, dejándose tumbar nuevamente y emitiendo un ronquido profundo al reiniciar su sueño, sin percatarse de los múltiples pares de ojos rojizos que le observaban entre el follaje de los árboles.

Un nuevo tronido se escuchó, al momento en que todos los individuos se retiraron, haciendo al panda despertarse de golpe nuevamente, quien movió un poco su boca al tragar saliva, girándose y quedando boca abajo, ignorando totalmente a su alrededor, sin imaginar que dichas sombras que le observaban, corría a toda velocidad, hasta llegar a un pequeño campamento alejado de dónde se encontraba.

Los demás lobos levantaron la vista al ver regresar a sus compañeros de reconocimiento, notando cierta emoción y nerviosismo en ellos al dirigirse hacia el refugio más elegante y cuidado, colocándose sobre una rodilla frente a esta, esperando.

El interior, estaba iluminado por una lámpara de aceite, dejando ver una luz en el centro y una silueta, que realizó un movimiento con un brazo, escuchándose un ruido ligero en el interior.

– Lord Shen – dijo uno de ellos, agachándose al frente al entender el permiso de hablar – hemos ubicado un panda… en un pequeño e improvisado campamento, a pocos kilómetros de este lugar… al parecer se encuentra de paso en esta zona…

El silencio reinó por algunos segundos, mientras el nerviosismo se presentaba en ese pequeño grupo y entre los demás lobos que les habían ignorado a su llegada y que ahora giraban sus rostros sorprendidos en dirección de sus compañeros al escuchar aquella información.

– Durante nuestro viaje, luego de pasar por muchas aldeas, no hemos llegado a ver a ningún otro ser de esa especie – dijo en tono seseante el pavo real, mientras hacía a un lado la tela de su protección y salía tranquila y elegantemente, vistiendo una yukata plateada, con motivos rojizos en las mangas y espalda de la misma, dejando ver el símbolo de su familia en medio de esta – lo que sólo puede significar una sola cosa…

Los tres lobos se vieron entre sí, antes de que el de la derecha hablara.

– Qué sobrevivió otro panda? – preguntó inocentemente, antes de verse golpeado por el pavo real, que parecía totalmente alterado con la idea de que otro panda hubiese sobrevivido a la devastación de las aldeas.

– NO! – bramó con sus ojos brillando en furia, mientras sacaba un par de cuchillas de entre las plumas de sus alas y las colocaba por debajo del cuello de este, haciendo que el resto de lobos saltara hacía atrás, esperando ver un festín de sangre por el error de su compañero…

Acción que jamás llego.

– Significa… que el Guerrero Dragón está cerca de nosotros… completamente sólo e indefenso…

Dijo con un tono arrastrado en su voz, dejando ver que era lo más obvio de todo, iniciando una suave risa que fue en aumento, mientras que los lobos que le rodeaban reían de igual forma.

– CÁLLENSE! – les grito enfurecido murmurándoles un "idiotas", antes de comenzar a avanzar en dirección de la fogata que ardía al centro del lugar, sonriendo sombríamente ante la oportunidad que le daba el universo…

Acaso no podía haber algo mejor que eso?

Tener técnicamente entre sus alas al Guerrero Dragón, indefenso y sólo, sin capacidad de pedir ayuda a absolutamente a nadie…

Bien podría decir que se trataba de un regalo de parte del mismo universo como una forma de compensarle todo el dolor por el que había pasado.

Y ya sabía cómo atraería la atención del panda guerrero.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: CONTINUARA :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Ahora, a contestar Reviews! Y siguen habiendo muy poquitos para contestar ;w;, pero no importa, al menos, se que siguen leyendo esta historia. Una disculpa por tardar en actualizar.

Ayumi Von Tesla: Jajajajajajajaja mira que es todo un honor el leer tus palabras, saber que te agrada esta historia y, que a pesar de saber parte de ella, te sigues emocionando con cada publicación :D.

Me esforcé por que se notara el dolor y sufrimiento de Shen al saber que sus alas ya son inútiles, aunque, aquí entre nos, en algún momento si podrá volar, bajo, pero si podrá XD. Jajajajajajaja me hiciste recordar una escena de una película, donde matan a uno de los secuaces y en la siguiente escena, suena un teléfono, una mujer contesta y le dicen que su esposo ha fallecido, llama a su hijo y le dice que su padrastro se murió, abrazando a su hijo mientras dice "porque todos piensan que por ser malvados, no tienen familia" XDDDD

De las cosas más ciertas y graciosas que he visto jajajajajajajajaja.

Guest: Muchas gracias, has hecho que me sonroje. Animo! Estoy segura que escribes muy bien, pero depende de la práctica y del estudio en redacción que hagas :D. El esfuerzo es la clave de todo OwO

KimPantaleon: Ya decía yo que era raro que no hubieras comentado ;w;, extrañe mucho tu review! Aunque habías dicho que estarías ocupada TTwTT

Ñyam! Muchas gracias! En verdad que es todo un gran honor que comentes en mis historias, lo que más nos motiva a los que escribimos, son las visitas y comentarios de nuestro publico... En verdad, es todo un placer, honor y gusto.

Jojojojojojojo estamos a pocos capítulos de que el ranted cambie, mientras, aprovechare para promocionarlo como se debe mwahaahahaha.

… SUFRIMIENTO PARA SHIFU! Acaso he escuchado voces que desean que mi maldad fruya libremente?!

Los remordimientos de Shifu serán grandes cuando vea lo que le paso a Po! Y lo que tendrá que cargar y aceptar cuando lleguen las verdaderas consecuencias Mwahahahahahahahahahahahahaha.

Guest: Otro anónimo! Muchas gracias por preguntar, he estado bien y algo ocupada, pero no por eso he dejado de escribir, aunque sea un párrafo diario o una cuartilla a la vez a la semana, sigo avanzando con la historia.

: Hola! Antes que nada, agradezco mucho el mensaje privado que me enviaste, no he podido contestarlo porque lo vi desde mi teléfono celular. Y no, no sonaste para nada brusca XD, al contrario, me hiciste revisar las fechas de publicación y me di cuenta que ya paso mucho tiempo desde la última actualización, por lo que me puse las pilas para editar el siguiente capitulo jajajajajaja.

No será una buena experiencia para Po, debo decirlo, pero si te adelantare que le tomara cariño a Shen, y que el cachorro será bonito XD, hasta Shen lo va a querer un montón!

Muchas gracias por tu comentario y espero que te agrade este capítulo. Saludos!

En mi página de DeviantArt leyva1130. deviantart podrán encontrar algunos adelantos y claves sobre la historia en mis journales… así como algunos dibujos de los protagonistas XD.