VIII

.

.

.

Cada pedacito de su maltrecha alma cobro vida propia, cada uno fue buscando a su compañero hasta que al fin todo estuvo unido y en su lugar como siempre debió de haber sido, como nunca se lo permitió, solo cuando ves algo perdido te das cuenta de todo, debió de haber sabido eso desde siempre pero ¿Mejor tarde que nunca? Quizás debido a su posición mejor hubiese sido nunca. Lo sentía tan incorrecto, se sentía tan sucio.

Pero jamás pudo evitarlo, jamás tuvo siquiera la oportunidad de decir no, huyo una vez y por eso casi pierde la vida o la poca cordura que le iba quedando, se obligó a sí mismo a permanecer en ese autoexilio horroroso, privado de cualquier luz, de la luz de su luna. Pero ahora, que la tenía ahí, pegada a su pecho como cuando era pequeña y se asustaba con las tormentas, como cuando sacaba una mala calificación o por la vergüenza de alguna situación, se sentía tan bien, tan incorrectamente bien.

Iría al infierno, eso ya estaba escrito… ¿Por qué no aprovechar? Si ya no tenía salvación se aseguraría que valiera la pena, estaría a su lado, la observaría, la apoyaría, siempre le sería fiel, su más fiel perro guardián, aunque tuviera que hacerse a un lado, permanecería siempre en la sombra, no se privaría de su presencia nunca más… así eran los Uchiha.

Y es que mientras más la observaba, mas irreal le parecía, estaba preciosa, hermosa, prácticamente sentía que profanaba una imagen sagrada con solo mirarla, tan etérea, lo que antes fue un hermoso cabello corto, ahora era muy larga cabellera, hermosa y desordenada.

Se sintió mejor con ese pensamiento, ahí, en ese pequeño desperfecto, estaba su pequeña Hinata, se sentía hasta intimidado.

Sentir aquel aroma, le recordaba a tiempos pasados, todo tiempo pasado fue mejor; lo había escuchado más de una vez,

-Estas aquí... no lo creo, estas verdaderamente aquí.- la escuchaba susurrar mientras gimoteaba a causa de la emoción.

-Prometí que volvería ¿no?- su voz sonó más grave de lo que le hubiese gustado.

Pero es que estaba tan tenso, tan emocionado, si no tuviese ese control que tenía sobre sí mismo probablemente en ese momento estuviese temblando, o llorando, o alguna otra cosa que no fuera su regular cara de póker face.

-Sabía que no mentías… pero.- más llanto, no soportaba verle en ese estado, menos cuando solo habían estado juntos desde hace solo diez minutos.

Se armó de valor y le abrazo aún más fuerte, intentando transmitirle sus emociones a través de aquel acto, la promesa silenciosa, el juramento ante dios y el diablo de que jamás se iría a ninguna parte, había pasado por un infierno, no volvería ahí, aunque tuviese que verle con otro, despegar aquellas hermosas alas ante él, un simple y desastroso mortal, no volvería.

-No me iré.- Vio como aquella niña le miraba sorprendida, con sus mejillas encharcadas con cristalinas lágrimas que intento secar con su pulgar, acaricio ese largo cabello que le traía prendado, intentando transmitirle aquella felicidad que sentía por volver.-Nunca más me iré Hinata, no llores.-

Y el mundo sonrió, el cielo se despejo, su corazón volvió a latir con fuerza. Aquella niña lo era todo para él, era aquel hilo de araña que dios le había mandado, se sintió mucho más tranquilo luego de aclarar y aclararse a sí mismo aquella verdad universal.

-Entremos.-le dijo tomándola de la mano como antes.

-s-si.- y una feliz Hinata le siguió.

Se entendían, no necesitaban decirse más, las palabras y las disculpas sobraban, él no hablaría de lo que sentía, no era necesario, lo que hiciese Hinata para él estaría bien, él sería feliz con su felicidad, y la sentía tranquila, conforme. Quizás uno de los miedos que tenía era que no le volviese a aceptar, que no volviese a tomar su mano como antes…

Y ese "como antes" era lo único que tenía, la única certeza en su vida.

.

.

-… y entonces la profesora corrigió mi nota, por algún motivo el que le dijera que cada mujer es un mundo le hizo sentido, al menos a mí me lo hace.-

-¿Fue tu profesora de filosofía? ¿Uchikade? Siempre he pensado que ella oculta algo dentro de su gran cartera, nunca confíes en alguien que toma el café amargo, yo por ejemplo.-

-Creo que se sintió aliviada de encontrar una solución a su problema de autoestima, desde su ultimo novio no ha salido con nadie más.-

-Recuerdo que desde siempre ha tenido un último novio, es de esas personas que habla y básicamente eso.-

-¿Algo así como nosotros?-

-De eso se trata, siento tristeza por ella.-

-Me siento ofendida.-

-Todos los días de mi vida.-

Y así, así de simple, con conversaciones simplonas, ideas despedazadas palabra por palabra y opiniones de los demás pasaron esa noche entera conversando, de nada, de todo, simplemente era agradable volver a tener aquella conexión con alguien, una única que no pudieron encontrar con nadie más.

Hinata le miraba de reojo, admirándolo en silencio, siempre se sintió pequeña a su lado, pensaba que quizás con el paso del tiempo crecería y ya no tendría que mirarlo hacia arriba, se equivocó, ¿Siempre fue tan guapo? Era grande, un hombre muy grande, de porte atlético y agresivo, casi peligroso, su cabello negro estaba largo, cayéndole sobre aquel rostro anguloso de forma rebelde, su cuello se veía poderoso y masculino, podía ver sus brazos trabajados, pero lo que más le impactaba eran sus ojos, ojos salvajes, feroces, sensuales… mirada penetrante y profunda, algo dentro de sí misma se removió al contemplarlo en su totalidad y darse cuenta que ni en un millón de años, jamás encontraría a alguien tan despampanante como él, ningún hombre podría reemplazarle…

¿Estaba perdida?

¿Qué era esa tensión que sintió de repente?

Todo se quedó en silencio de la nada, Sasuke la había atrapado observándolo, su corazón se aceleró y se insultaba mentalmente por el calor que sentía en sus mejillas, lo más probable es que estuviera como un tomate radiactivo, pero ¿Cómo no observarlo? Era perfecto, sentía envidia de su hermosura, del efecto que provocaría en todos. Y ahí estaba, una punzada de verdaderos celos le ataco directo al corazón, de solo pensar en otras mujeres cerca de él, le revolvía el estómago de una forma asquerosa, ¿Siempre seria así? ¿Se acostumbraría con el tiempo? Sus miradas se encontraron, no podía apartarla, él era hipnotizarte, desesperante al mismo tiempo, si de algo estaba segura en ese momento era que Sasuke Uchiha sería su más grande y hermosa perdición.

-Vete a dormir Hinata.- su voz le produjo un escalofrió exquisito que le recorrió la columna vertebral en su totalidad, se contuvo de soltar un suspiro.

-B-Buenas noches Sasuke-Sama.-

¿Qué diablos había sido eso? Su corazón latía con rapidez, prácticamente salió corriendo, probablemente Sasuke-sama pensaría que estaba irremediablemente loca, de solo recordar que él había vuelto le producida una felicidad tal, que le daban ganas de reír y gritar. No se había sentido así en mucho tiempo. Por primera vez en casi seis años, el mañana ya no le parecía tan escabroso.

En lo que quedaba de esa noche no pudo pegar ojo por la emoción de tenerlo a pocos metros, y ni aunque así fuera, de solo saberlo en la ciudad probablemente le hubiese producido el mismo efecto, ¿él recordaría sus palabras? Se sentía tan avergonzada de su osadía en ese tiempo, y al mismo tiempo se admiraba por su estúpida valentía, ¿Qué esperaba realmente? ¿Que se casaran y vivieran juntos por siempre? Tenía que reconocerse a si misma que en ese momento sí, tuvo que reconocérselo a si misma después de mucho pensar, y aquello solo consiguió que gritara de nervios y no se mirara al espejo por casi dos semanas, bueno, tampoco es que se mirara al espejo ahora, simplemente su reflejo le incomodaba.

¿Sería motivo suficiente como para visitar a un terapeuta? Ciertamente nunca necesito uno, entendía muchas cosas y las que no, bueno, el tiempo se encargaría de aclarárselo, el que su madre muriera supuso un trauma a la soledad pero sabía cómo sobrellevarlo, esas cosas pasaban siempre, el que él se fuera justo después de haberle confesado sus frenéticos sentimientos tampoco era motivo de achaque, había tenido que irse por motivos laborales y eso ella lo entendía, tampoco era su culpa ¿cierto? Intentaba no pensar mucho en las cosas que le dolían, simplemente se dejaba llevar como hoja en el viento, era fácil e indoloro así.

¿Se estaría convirtiendo en una maquina? Probablemente, de todas formas, si el caso así fuera, le gustaría ser una cafetera.

Se despertó a eso del mediodía, algo desorientada puesto que no estaba acostumbrada a dormir hasta tarde ¿Qué día era? ¿Lunes? ¿No debería de haber ido a clases? Kaede-san probablemente la regañaría con sus sermones de mujer correcta, ¿Desalmuerzo? Quizás solo fuera almuerzo, le gustaba tomar su desayuno tarde, pero claro, eso Kaede-san jamás lo entendería.

-Bueno días Kaede-san.- saludo lo más amable que podía, Kaede solo le devolvió una sonrisa aún más deslumbrante, lo cual siempre era mal augurio.

-Buenas tardes señorita Hinata… dios niña ve a peinarte.-

-Tú decidiste que no me cortara el cabello Kaede-san, déjalo ser.-

-No me responsabilices de tus errores señorita, ya llame disculpando tu ausencia, si preguntan está enferma.-

-eso es mentir Kaede-san…

-una mujer debe de hacer lo que una mujer debe de hacer.-

-¿Cómo está la vecina?-

Esa simple pregunta bastaba para no volver a tener participación en la conversación, la anciana se volcaba a una interpretación de un monologo sobre costumbres y cosas así, alegando por qué la llamada vecina, no era digna de ser llamada así.

-Buenos días.-

Cierto, se había olvidado por completo de él, no recordaba su regreso, por eso se atraganto con su cereal e hizo el ridículo de su vida intentando limpiarse mientras seguía botando su desalmuerzo. Si fuera una cafetera jamás habría pasado por eso, quizás ese pensamiento jamás le dejaría.

-B-buenos días s-Sasuke-sama.- intento sonreír pero aún le dolía la garganta y la nariz por su accidente, si, le había salido leche por la nariz, sentía lágrimas en sus ojos.- estoy bien no s-se preocupe.- respondió ante la insistente mirada del imponente hombre, quien buscaba algún otro signo de daño en silencio.

-Come con cuidado.-

Su voz era muy grave, tanto así que cada vez que la escuchaba sentía un escalofrió recorrer su espalda y sus oídos parecían ampliarse ante tal majestuoso sonido, sonrió al saberlo de vuelta, la vida no podía entregarle mayor felicidad que esa, si se portaba bien y era buena con el mundo quizás esta le permitiría permanecer a su lado por un poco de más tiempo.

-¿Comerá?- habló la anciana, sonriéndole maternalmente a aquel hombre que sería siempre un niño ante sus ojos.

-A la vuelta, debo de ir a tramitar un par de cosas.-

-¿p-puedo acompañarte?- tenia cierto miedo a que se fuera otra vez.

-Será tedioso, mejor no.- su corazón se estrujo y bombeo dos veces más fuerte de lo normal.- en la tarde me acompañaras de compras.-

¿Habría sido su cara de tristeza lo que gano una invitación? De cualquier forma estaba más que conforme, sonrió asintiendo con la cabeza, feliz.

Intento verse presentable ese día, se puso su vestido blanco favorito, un intento de trenza hacia un costado de su rostro, y sus sandalias café de toda la vida, quizás si se maquillara se hubiese visto menos simple de lo que ahora reflejaba en el espejo, de todas formas, no es que intentase captar la atención de él ¿cierto? Jamás la vería como lo que era, una niña, la pequeña Hinata.

Y aquello inevitablemente la entristeció, ¿Por qué esforzarse si no había la más mínima posibilidad? Y aquello la mataba, si alguien le dijera que tenía un 1% de poder estar; románticamente hablando, con Sasuke, besaría a esa persona y se volcaría de lleno en ese 1%, pero sabía que no tenía ni siquiera eso, no solo por la diferencia de edad, era más bien porque jamás estaría a la altura de él, un hombre de mundo, exitoso, con metas y sueños en la vida, ella simplemente estaba cursando segundo de preparatoria, sí, estaba por salir, pero ¿a qué? ¿Estudiaría? ¿Trabajaría? ¿Viajaría? La fortuna de su familia le había dejado tanto dinero como para vivir cómodamente dos vidas, dinero que realmente solo gastaba en cosas necesarias, donaba a fundaciones, y ayudaba a la economía del hogar, ¿pero qué más? ¿Estudiar arte? Siempre le había llamado la atención las artes plásticas, el teatro también le gustaba mucho, la danza sobraba decir, pero nada que realmente la llenara, decían que pintaba bien, decían que tocaba bien, que bailaba bien, que cantaba bien, pero ¿realmente lo hacía? Ella creía que no.

-¿qué piensas? Has estado muy callada.- cierto, solía abstraerse tanto en su mundo que para cuando se venía a dar cuenta, podría haber pasado perfectamente media vida.-

-En lo que quiero hacer cuando salga de preparatoria.-

-Aún te queda un año y algo ¿no? Algo se te ocurrirá.-

¿Por qué él tenía que ser demasiado guapo? En lo que iba de tarde cuatro mujeres se le habían acercado a pedirle su número de teléfono, él había rechazado todas esas peticiones, ¿Pero a cuantas no? ¿Tendría novia? En seis años podían pasar muchas cosas para un hombre como él, y su comunicación se había cortado en ese tiempo, las dudas la asaltaron y la presionaron contra una pared llena de clavos. ¿Por qué no enamorarse de una persona normal? En ese tiempo él era normal para ella, pero ahora, lo sentía tan ajeno, con sus charlas de proyectos, con su inglés, francés, italiano y alemán fluido, con sus anécdotas de empresarios, con sus chistes malos. ¿No sería más fácil así? Que él cambiara y que a ella no le gustase ese cambio, era lo mejor que podía pasarle, pero sabía que no era verdad, porque ese hombre inalcanzable era su Sasuke, él estaba ahí, en el helado que comía; su sabor favorito, en su obsesión por el azul y negro, en su mirada afilada a cualquier mujer que intentase acercársele, en su cuidado para con ella, en sus atenciones, su forma de caminar seguía igual, su tronar de dedos era el mismo, dolía saber que a pesar de los años, ella seguiría perdidamente enamorada de él.

Se sentía perdida…

.

.

.

NOTAS.

¡Al fin! Me llevo mucho tiempo terminar de escribir esto, ciertamente dije que actualizaría en una semana desde mi última subida, pero bueno, dios no me ayudo. Sasuke volvió al fin, en el próximo capítulo veremos sus pensares, ya sabemos que siente algo por ella pero ¿será realmente amor? ¿De hermanos? ¿De padre? ¿De algo más? Estoy nerviosa por descubrirlo, por que como he dicho en anteriores oportunidades, los personajes se mandan solos. Muchas gracias por sus hermosos comentarios y a los seguidores de esta historia que ya pasamos los 50, de solo pensar en que 50 personas siguen esto, me dan ganas de meterme debajo de mi cama por los nervios.

Saludos

Srta. Perseidas

.

.

Tokeijikake no Orenji: ay si yo también siento el drama venir, espero que mi cabeza funcione bien y poder actualizar más seguido. Saluditos y muchas gracias por comentar 3

Gilda: le haremos salir canas verdes a Sasuke por cobarde, bueno… que si no se hubiese ido probablemente lo hubiesen metido preso -_- jajaj saludos!

Cinthya: perdón Cinthya-chan por la espera, pero aquí el siguiente capítulo! :D

Niwa99: Me encanta producir intriga *-* es la emoción que mueve al mundo, la curiosidad.

Zareh: Muchas gracias Zareh-chan! T_T espero te guste este capítulo, me hace sentir mejor el hecho de que les guste mi pequeña historia. Saluditos!

Mely: ay si, :c perdón, aquí la continuación querida mely, simplemente no he tenido descanso en esas semanas, pero me desastroso escribiendo, es algo que me gusta mucho. Saluditos!

Cinthya: querida muchas gracias por tu comentario, jaja sii, quería variar y poner un poco de amor homo en esto, itachi así me gusta mucho.

KattytoNebel: me encanto tu comentario, "dos mundos deseando ser uno solo" la verdad es que si, tienes toda la razón, Hinata esta tan insegura :c saluditos! Aquí la continuación y espero que te haya gustado :3

.

.

.

(ㆆ_ㆆ)

,