NOTAS PARA SEGUIR LA LECTURA:

Los ":::::::::::::::::::" son saltos en el tiempo, equivalentes a unas horas, días o semanas… también son saltos de escenario.

Los pensamientos de los personajes irán entre comillas, de la siguiente manera: – "pensamiento" –

Los recuerdos de frases irán en mayúsculas y en cursivas, de ser posible centrado el texto: "SIGUE DERECHO AL PALACIO… NO TE DETENGAS POR NADA…"

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SOMBRAS DEL PASADO… LUZ DEL FUTURO

CAPITULO 7.- ENCUENTROS

Parte 1

El sonido del golpeteo de los gons resonaba en todas las dirección de la pequeña y pacifica aldea, cuya mayoría de habitantes consistía en conejos, ovejas y algunos cerdos, siendo especies demasiado pequeñas para defenderse.

De una mañana tranquila y cotidiana, como si fuera cualquier día, los habitantes de aquel lugar habían comenzado a vivir el terror total ahora que su aldea era consumida por el fuego, alzándose las llamas rojizas por encima de sus hogares, escuchándose la caída de los techos de algunas casas y explosiones en otros edificios por los materiales que utilizaban en sus tareas diarias.

– Saquen a las mujeres y los niños! Revisen que nadie quede encerrado dentro de sus hogares!

Gritaba una cabra anciana que se sostenía de un viejo bastón de madera que crujía cada vez que se giraba para señalar a los distintos grupos de jóvenes que ayudaban a la defensa los lugares a los que debían dirigirse, así como a las familias que escapaban del lugar adónde debían dirigirse para ponerse a salvo.

Una oveja macho, de aquellos grupos, pasó tomándola entre brazos para evitar que unos trozos encendidos del techo cayeran sobre ella, antes de dejarla libre y dirigirse a ayudar a una de las pequeñas familias a salir del peligro.

– Diríjanse al bosque! Que nadie se quede en sus hogares!

Ordenó nuevamente la cabra anciana, sin darle importancia al acto realizado ni el peligro en el que se encontraba, antes de girarse y golpear duramente con su bastón a una sombra que le atacaba por la espalda, provocando que algunas ovejas macho corrieran en su dirección al escuchar el chillido del victimario, colocando las puntas de sus lanzas al frente para ayudarla.

Del otro lado del pequeño pueblo, un grupo de ovejas llegaba corriendo, gritando y moviendo los brazos para llamar la atención del resto.

– El molino se quema! – anunció uno de los recién llegados, provocando que un joven macho se girara a verles.

– Saquen todos los víveres del molino y póngalos a salvo! – gritó una de las ovejas macho, señalando el viejo molino, que ya no funcionaba como tal y donde guardaban todas sus cosechas, apresurándose otro grupo de machos a sacar los costales de insumos, mientras el desorden y el ataque continuaba, sin que los pocos que luchaban lograran ahuyentar a aquellos lobos que les habían atacado sin razón alguna.

– MAMI! – Gritó una cría de conejo, que se separó de su madre entre la conmoción de los pobladores, al verse sostenida por uno de los lobos, observando aquellos ojos rojos sedientos de sangre que no presagiaban nada bueno para ella.

El pequeño se encogió en el agarre, colocando sus manitas al frente de sus ojos para no ver lo que ocurriría con él, mientras se escuchaba el balido de la cabra líder de la aldea que le gritaba "SUÉLTALO", para luego escucharse un fuerte golpe seco junto con un chillido del animal que salía despedido contra la pared de una casa.

El pequeño, percibió el movimiento del golpe, que le hizo balancearse entre el agarre de la bestia, escuchando el sonido de su caída y una extraña exclamación de dolor, sintiéndose finalmente libre y sostenido de una manera mucho más amable, animándose a destaparse los ojitos y observar a un enorme oso de blanco y negro, que le sostenía con un brazo.

Se enderezó un poco, notando como el lobo que antes lo tenía capturado, ahora se levantaba de entre los escombros de la casa de enfrente, alejándose de esta y apagando el fuego de sus ropas con una garra, mientras escuchaba a su madre acercarse llamándole.

– Muchas gracias, Señor!

– Fue un placer señora, ahora salga de aquí… esto se tornara, bárbaro –

Respondió Po, colocándose en pose de batalla, observando desafiante a los lobos, mientras la capa que llevaba puesta ondeaba con el poco viento que había en el lugar, levantando muy apenas su rostro de forma que sus ojos se pudieran ver por debajo del ala del sombrero de paja.

– y ustedes… no son bienvenidos en esta aldea!

Los lobos gruñeron en amenaza, a pesar de que dentro de sus corazones algo interno se removía entre la emoción de la batalla que enfrentarían, la felicidad de ver que la trampa había funcionado tal y como Lord Shen les había indicado, y el sentimiento de frustración por no poder acabar ellos mismos con dicho panda que les desafiaba.

Más de uno de ellos habían estado presentes en la batalla en la Ciudad de Gongmen, habían visto la caída de su Señor y de su líder, y al igual que él, buscaban venganza por no haber logrado obtener un destino mucho más cómodo, como el que les había sido promedito; como fuera, estaban obligados a simplemente darle batalla y empujarle a seguirles, hasta llegar al punto indicado por su amo.

El sonido de la madera quemada caer se escuchó en las espaldas del panda, que se giraba (sin perder de vista a los enemigos) para verificar que nadie hubiese quedado atrapado dentro de la casa, que ahora se convertía en cenizas.

Había sido una suerte que estuviese cerca del lugar para ayudar, y lograra distinguir el humo alzarse entre la espesura del bosque, así como haber escuchado el sonido de alarmas que lanzaron los asustados habitantes.

Aunque, su mente no lograba entender aún las razones por las cuales unos lobos atacarían una sencilla aldea que se dedicaba a la producción de pan, carente de tesoros y riquezas… pareciendo, que sólo se estaban dedicando a realizar destrozos, como si de un tipo de venganza o diversión enfermiza se tratara… o tal vez buscando hacerse de algunas doncellas.

Sin embargo, ninguno de ellos llevaba más cosas que las necesarias…

– No es pelea tuya, gordinflón! – ladró uno de los lobos, señalándole con un dedo, mientras el resto del grupo se lanzaba en dirección del guerrero, quien comenzó a responder los golpes, uno tras otro, tratándose de alejar de los sitios donde todavía había familias huyendo o grupos ayudando a dichas familias.

Un grito lejano distrajo al panda, que al voltear logro divisar a un grupo de conejos subidos en el techo de una vivienda, observando con horror como todo se quemaba y que, dentro de poco, el techo cedería a su peso.

Le dio un golpe con su abdomen a los lobos, alejándolos de él, para luego apresurarse en dirección de esa familia que se encontraba en peligro, brincando sobre todo lo firme que encontró y cayendo para tomarles, dando un salto lejos de la casa cuya madera ahora chillaba al venirse abajo, creando una nube de polvo y humo, así como algunas brazas que saltaron en su dirección, siendo evitadas con la capa que portaba el panda.

– Corran, corran, corran! – Ordenó Po, aun cuando el polvo y ceniza no se disipaban del todo, empujando a los conejos que se alejaron del lugar inmediatamente, musitando un rápido "gracias", mientras los lobos reanudaban sus ataques contra él, impidiéndole poder ayudar a los demás habitantes en peligro.

Cómo podía, el guerrero dragón, esquivaba y devolvía los ataques, tratando de atender de igual forma a la población en general que se encontraba en peligro, empujando algunos palos que encontraba de forma que pudiera dirigirlos en contra de otros lobos que iban por los aldeanos, o simplemente buscando evitar que partes de las casas cayeran sobre los pobladores que corrían despavoridos.

– MAMÁ BO! MAMÁ BO!

La voz de una joven cabra macho, cuyas vestimentas de seda rojiza, rasgadas por la batalla, se hizo escuchar entre los chillidos de un lobo que había atacado a la vieja cabra.

– Qué sucede, Hung?! – preguntó la vieja cabra que estaba golpeando con su bastón a un lobo que estaba hecho bolita en el suelo para evitar el daño que le estaba provocando la "indefensa" anciana.

– Un virtuoso guerrero ha llegado a ayudarnos! – anunció entusiasmado el joven, dejando ver un brillo de esperanza en sus ojos morados y señalando con una de sus pezuñas el enorme oso panda que mandaba a volar a un trio de lobos contra una casa que se vino abajo por el impacto – no sabemos de dónde viene, pero está ahuyentando a todos!

– Pues para mí está destruyendo mi aldea junto con estos perros sarnosos! – Exclamó la anciana, deteniéndose en sus ataques y permitiendo al lobo escapar, mientras ella daba unos pasos acomodándose mejor las gruesas lentillas que portaba, abriendo lo más grande que podía los ojos, ante la curiosa criatura que se mostraba ante él

– Mamá Bo, los lobos ya la destruyeron! – se quejó el chico, mientras la anciana emitía un ligero "je", acomodándose perfectamente las gafas.

– Hace décadas que no veía uno de esos!

– Verdad?! Es un gran guerrero! – Respondió el joven Hung, sin entender que la anciana no se refería a la fuerza del guerrero del kung fu, sino al guerrero en sí, por la especie tan rara de la que se trataba.

Hacía ya más de treinta años que no se había dejado ver un oso panda, no desde aquella desgracia que azoló a China por la mano de la familia real de Gongmen y que había acabado con todos ellos…

Contaba la leyenda, que los grupos de lobos de aquel individuo, había dado un fin desdichado a la mayoría de las aldeas que eran habitadas por Pandas, acabando con la mayoría de ellos, sino es que con todos. Recordaba bien cuando la noticia llego a su sencilla aldea, enterándose que la aldea cercana de pandas había desaparecido en medio del fuego…

Y sin embargo, ahora estaba frente a ella luchando contra una horda de lobos, defendiendo su aldea… o lo que quedaba de ella.

– Aihaaa!

Po golpeó de una patada a otro de los lobos, pescando a uno más del hocico para utilizarlo como arma en contra de otros, de forma que pudiera tomar a un joven cordero y ponerlo a salvo de los ataques.

Trabajar solo no era tan fácil como con un equipo, puesto que estando con los cinco furiosos, unos podían encargarse de los habitantes y otros defender… y viceversa.

– Auch! Eso dolió! – se quejó, girándose para golpear con su mano el rostro del lobo, lanzándolo a un par de metros lejos, antes de correr y comenzar a trepar por una casa incendiándose, a fin de alejar a la horda de lobos de los demás inmuebles y, por ende, de los habitantes que comenzaban a desalojar de forma más sencilla el lugar, quedándose únicamente algunos de los pocos machos guerreros a defender las zonas que no podía abarcar el panda.

La anciana entrecerró los ojos, observando los movimientos del guerrero del Kung Fu, preguntándose en dónde se había mantenido oculto durante tantos años, manteniéndose a salvo y las razones por las cuales ahora habría salido a la luz, tal vez motivado por la noticia de que Lord Shen había muerto.

Como fuera, era extraño que los lobos comenzaran a dirigirse a dónde estaba el panda, empujándolo a defenderse fuera de la aldea… Desde hacía rato era para que hubiesen huido del lugar y les dejaran en paz, pero no era así, era como si le vieran como su presa.

Por su parte, los lobos atacaban al recién llegado, llamando a través de sus aullidos al resto de sus compañeros que dejaban cualquier otra víctima para darles alcance, dejando en paz a los habitantes, quienes no dudaban en correr a ponerse a salvo dentro de la espesura del bosque que les rodeaba.

El techo sobre el que se encontraban, comenzó a crujir, amenazando con venirse abajo, obligando al panda a saltar, cayendo al suelo y corriendo fuera del lugar, siendo seguido por los lobos.

No era lo que esperaba, pero se alegraba que no continuaran atacando la pobre aldea de panaderos, entre más los alejara del lugar, era mucho mejor.

Avanzó entre los pasillos del bosque, evitando a toda costa encontrarse con alguno de los aldeanos ocultos entre la espesura de la vegetación, utilizando troncos y ramas para defenderse, y cualquier característica que le diera un poco de ventaja.

– Aaaaaauuuuuuh!

El aullido de algunos lobos en la distancia se hacía más penetrante y agudo, sin poder dejar atrás al grupo que le seguía de cerca.

Los minutos pasaban, mientras se alejaba más y más de la zona habitada, sin poder huir de sus enemigos, avanzando a toda la velocidad que le daban sus piernas.

"Tal vez se trata de lobos Ling Quen" – pensó, al recordar ese grupo de lobos asesinos y ladrones, que no se detenían por nada hasta lograr su objetivo y al no distinguir algún símbolo o marca que los distinguiera – "por eso no me dejan en paz"

Un ligero escalofrió recorría por su espalda cada cierto tiempo, dándose cuenta que comenzaba a dirigirse a zonas desconocidas del bosque y cada vez más difíciles de salir de ellas, rocosas y espesas de vegetación que le dificultaban su escape.

Finalmente, dio vuelta entre unas rocas, golpeándolas y provocando una pequeña avalancha que cayó sobre gran parte del grupo que le perseguía, sonriendo y animándose a entrar a un claro, donde suponía que tendría la ventaja, encontrándose con una estructura de rocas que le dejo completamente atrapado.

– Ya no tienes dónde correr, gordito – dijo uno de los lobos, quitándose la capucha negra y dejando ver sus ojos amarillos que brillaron con intensidad.

Una cicatriz atravesaba el rostro de la bestia, mientras el costado derecho de sus labios tenía una hendidura, producto de alguna herida pasada.

– Eso crees? – respondió Po, buscando con la vista alguna salida, viéndose rodeado por el resto del grupo que parecía crecer.

– Estoy seguro de ello – el lobo sonrió, mientras Po retrocedía contra la pared sin saber qué hacer.

Una gota de sudor bajo entre el pelaje de la frente de Po, levantando los puños, listo para defenderse y atacar… tenía una solución en mente, aunque era algo arriesgada.

– Pues de ser tú, yo no lo estaría tanto – dijo el panda, realizando algunos movimientos en el aire ante la vista de los lobos que gruñeron.

Lentamente, sus manos crearon una bola de energía, mientras la concentración del panda parecía aumentar… finalmente, dio un salto hacía atrás, sosteniendo aquella bola entre las palmas de sus manos, que chillaba a cada segundo, haciendo retroceder a los lobos que no tenían idea de lo que pasaba.

– Bola de fuego mongol!

Anunció Po, sonriendo al lanzar la energía en contra del grupo que tenía enfrente, escuchándose un estallido que absorbió las rocas que le rodeaban, mientras los lobos huían despavoridos.

– Retirada! – gritó el de ojos dorados, mientras que otro lanzaba un aullido al verse arrastrado por la extraña energía que aumentaba de tamaño al absorber las cosas – Arqueros! Retirada!

Una explosión resonó en el lugar, en el instante que la bola se contrajo y luego se extendió, dejando un enorme cráter en la roca, mientras el panda se cubría con los brazos y se alejaba de las rocas que caían de la pared, sintiéndose un poco más liberado al ver que los lobos habían huido finalmente del lugar.

– Jeje, se los dije – musitó, sacudiéndose el polvo, para luego reaccionar al darse cuenta que había dejado sus cosas cerca de la aldea, por lo que se dispuso a regresar, comenzando a correr.

Apenas había dado unos cuantos pasos, cuando un nuevo escalofrió corrió por su espalda, sintiendo varias punzadas de dolor como agujas se clavaran en su piel.

El jadeo había salido de su garganta por sí sólo, mientras sus ojos se abrían grandemente y el mundo se silenciaba a su alrededor.

Su vista, se fue nublando, apenas logrando darse vuelta ante la falta repentina de energía, dando un par de pasos al frente.

¿Había sido el ataque que realizó? Por supuesto que no… el desgaste de energía era normal, pero no con esa sensación tan horrible.

Se fue girando lentamente, alzando la vista y notando a tres arqueros colocados sobre la montaña.

– Por eso… dijo… arqueros… – murmuró con cierta tristeza, antes de caer al frente y dejar ver que estaban varios dardos clavados en su espalda, mientras se entregaba a la obligada inconsciencia al verse sedado… o tal vez envenenado.

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– Mamá Bo!

El gritó de un joven venado acuático, de apenas unos 9 años de edad, se escuchó en el centro de la aldea, mientras corría de casa en casa, observando la destrucción provocada por los lobos y la cantidad de heridos que había.

Se detuvo, girándose en su lugar para buscar a la vieja cabra, mientras un par de lágrimas se formaban en sus ojos, sin poder creer todos los problemas que ocasionaron aquellos extraños ladrones que llegaron de la nada.

– Mamá Bo!

Si no hubiera llegado a aquel guerrero a ayudarles, seguramente no quedaría nada ni nadie en el lugar…

– MAMÁ BOOOO! – gritó con fuerza, mientras una oveja hembra se acercaba al chico desesperado, jalándolo para alejarlo de la zona y llevarlo con el resto de niños que se encontraban solos.

– Tranquilo hijo, está en una junta con los líderes familiares – dijo la hembra, obligándole a sentarse.

– Pero…

– Espera aquí, Bae, ella vendrá en cuanto termine – ordenó la hembra, mientras el pequeño se encogía sobre sí mismo, observando a la mujer retirarse y luego su alrededor… su hermana se encontraba bien, pero no podía evitar preocuparse por su abuela que salió a defenderles de aquellos lobos y a dirigir a los grupos de machos.

En la entrada de la aldea…

– Mamá Bo, los daños son grandes, tendremos que reconstruir la aldea – dijo una de las cabras, tallándose la cabeza con desespero – necesitaremos mucha madera…

– Olvida eso! Hemos perdido todas las provisiones en el viejo molino! No tendremos nada que producir por meses! Eso nos llevara a la ruina a todos! – gritó un viejo conejo que sacudía un Abaco, mostrándose desesperado.

– Y las muertes! La familia Yong ha perdido la mayoría de sus miembros! – chilló una cerdo, limpiándose las lágrimas con un pañuelo de seda.

Por su parte, la vieja cabra se mantenía apacible y expectante ante los miembros familiares más importantes de la aldea, pensando en la mejor solución a sus problemas, que seguramente aumentarían en cuanto anocheciera, y manteniendo en mente un detalle que todos habían olvidado: El guerrero que les había ayudado… no regresaba, cuando sus cosas se encontraban tiradas en la entrada de la aldea.

¿Acaso debía temerse lo peor para él?

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Muy lejos de ese lugar…

En medio del bosque al que había entrado el panda guerrero y sus enemigos, se podía divisar una pequeña entrada a una cueva…

El extraño ambiente que rodeaba el sitio, simplemente presagiaban dolor y muerte para cualquiera que se atreviera a entrar en ella, incluso percibiéndose el manto negro de la muerte esperando a la llegada de algún pobre diablo a quien llevarse, mientras algunos lobos se mantenían vigilando la entrada y los alrededores.

En su interior, entre huecos y piedras, se encontraba fuertemente encadenado el panda, aun inconsciente, siendo iluminado apenas por unas cuantas antorchas que colgaban en las paredes de la cueva. El sonido de algunas gotas de humedad caer desde el techo se escuchaban gracias al eco, mientras varios pares de ojos observaban atentamente al guerrero caído que ignoraba por completo su situación.

– Cuánto tardará en despertar? – preguntó Lord Shen, mientras se paseaba de un lado a otro, escuchándose el sonido del metal con sus pisadas, mostrándose ansioso y casi desesperado por hablar con aquel enorme animal que continuaba sumido en el sueño del sedante.

– Utilizamos un veneno para dormirlo… por su tamaño y… complexión, tardará unas horas más, tal vez – respondió el lobo de ojos amarillos, pasándose una mano por la nuca al ver la exasperación del pavorreal por no tener al panda despierto – un sedante normal no hubiese servido de mucho, hubiera despertado a mitad del camino… y por su tamaño, no hubiera sido conveniente.

Guardó silencio unos segundos, antes de echarse una risita socarrona.

– Dio una gran batalla, tenerlo despierto durante el traslado nos hubiera complicado demasiado las cosas – explicó, antes de ver una daga plateada frente a su nariz, arrojándose hacia atrás y cayendo de bruces, ante el pavorreal que parecía no aceptar sus explicaciones o excusas.

– Más te vale… que no muera… he planeado mi venganza por meses… y no pienso perder mi oportunidad, por un tonto lobo – amenazó el pavorreal, guardando su daga y retirándose del lugar – regresare en un rato, quiero estar presente cuando despierte.

El lobo de ojos dorados se quedó tumbado en el piso, observando al ex gobernante retirarse, preguntándose porque su líder continuaba sirviéndole, a sabiendas que una traición de parte del ave se encontraba latente, ante cualquier muestra de rebelión.

Tronó su hocico en cuanto se vio nuevamente solo, realizando una señal al resto de lobos que vigilaban, siendo respondido por un movimiento de la cabeza de ellos, captando la sencilla orden en contra del panda que continuaba sumergido en la inconsciencia.

Las orejas del lobo se movieron hacía atrás, al escuchar algunos murmullos provenientes del enorme guerrero, acercándose cautelosamente y verificando que en efecto, continuaba "dormido", seguramente luchando contra los efectos del sencillo, pero potente veneno que le sacaría de combate sin matarle.

Le mantendrían dormido y débil durante las próximas horas, para que Lord Shen hiciera lo que su mentecita retorcida tuviera dentro, saciando aquella sed de venganza que tanto les afectaba a ellos, con la mínima esperanza que finalmente el destino del ave se cumpliera y ellos pudieran disfrutar de aquello.

Como fuera, no era problema de él, sino de su padre el líder de los lobos y del ex gobernante de la Ciudad de Gongmen

– Casi siento lastima de ti, amigo… Casi – murmuró, dándose media vuelta y retirándose de aquel sombrío lugar, mientras los ojos del panda se apretaban al tratar de despertar nuevamente.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: CONTINUARA :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Bo y Bae = Diminutivo de Beauregard, que significa Respetado, muy bien considerado. De forma literal "hermoso/hermosa"

Ahora, a contestar Reviews!

Ayumi Von Tesla: KYYYYYYYYYAAAAAAAA! Que gran honor leer tus palabras! *O* Que mi autora favorita y por la que me anime a escribir fics, me comente, es algo de lo más genial y maravilloso… ya! Ya lo dije! UwU

Mwahahahahahahahahaha una maldad que aprendí de una amiga, pero sólo por eso, trato de publicar lo más prontamente posible, va siendo hora de continuarle al rape para que cuando llegue a ese capitulo no haya atrasos Oo.

YAAAAY! Que bueno que te gusto lo de la maestra mariposa, fue una pequeña idea que me pareció genial en su momento cuando debrayaba la historia, puesto que es una mariposa monarca, que llego accidentalmente a China. Tiene su propia historia dramática jojojojojojo, que veré si incluyo en el fic.

MWAHAHAHAHAHAHAHAHAHA panda con ensalada!~ Neta que Shen se va a disfrutar a Po, pero de lo lindo (risas malignas, antes de que traiga un rayo y corra a meterse dentro de la mesa).

Marta23-ortiz: Hola! Muchas gracias por leer y comentar.

KimPantaleon: Yaaaay! Soy feliz de que te agrade este fic! 8D

Es verdad, tiene un buen de tiempo que no he escrito nada de Momentos de un Frailecillo y Cabo, pero ha sido porque la inspiración nada más no llego… aprovechare las vacaciones de diciembre, para ver si les avanzo un poco, y veo nuevamente la serie de los pingüinos para inspirarme como se debe UwU.

Meh! A veces las paginas nos trolean feamente! Pero no importa, porque yo sé que lees :D.

JAJAJAJAJAJAJAJA entre Ayumi y tú, hará que la maldad fluya de lo lindo contra Po y luego contra Shifu. Ya mero cambiara el rated, como en unos tres capítulos más y listo! Espero que les guste (risa malvada, con las garras hacía arriba)

Evelí : Jajajajaja es que ya tenía listo el capítulo, simplemente debía editarlo y eliminar flotas de ortografía y redacción (aunque creo que se fueron algunas, meh!).

Jajajajaja es el guerrero dragón, tenía que durar durante su viaje, aunque la buena suerte pronto se acabara y no, no será muy lindo el encuentro de Shen, porque el pavorreal tomara venganza de su derrota en Gongmen… Po la pasara mal, pero cuando se "reconcilien" las cosas serán un poquito diferentes.