XI

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No quería salir de su cama, rogaba porque algo cayera a la tierra en ese momento y destruyera cualquier especie existente; o por último, solo a ella.

Dios, estaba tan avergonzada ¿Cuándo no? Error tras error, y es que de solo recordarlo, de solo recordar cómo había vuelto a su habitación con las piernas temblorosas y una necesidad de algo más…

No pudo evitar taparse nuevamente con sus cobijas por los nervios.

Era una sucia, Kaede-san la reprendería severamente si supiera los pensamientos que comenzaba a albergar por el que era el amor de su vida, ¿Por qué debía de ser tan perfecto? ¿Por qué debida de doblegarse con tanta facilidad ante él?

Estaba comiendo de su mano, y con gusto a decir verdad.

Rogaba porque él ya hubiese salido y no la viera en ese estado, parecía que tenía fiebre de lo roja que estaba, sus ojos brillantes y no dejaba de temblar ¿Qué hubiese pasado si hubiese levantado el rostro? ¿Él hubiese aceptado el beso? Ese beso que se moría por darle.

Recordaba su cuerpo duro contra el suyo, sus piernas fuertes que la sostenían ¿era correcto haber estado así con él? Probablemente no, pero con gusto lo volvería a repetir.

En ese momento solo quería que la tocara, que la recorriera con sus manos, y aquello inevitablemente le daba aún más vergüenza, alegaría demencia y no saldría de su habitación en diez años más para cuando con suerte, él no la recordara.

No quería ir al colegio, no cuando sabía que su extraño amigo le esperaría ahí, probablemente para hablar, o la abordaría a la entrada, o la esperaría afuera… ¿Por qué hacerlo? ¿Qué ganaba él? Ella nunca había dado muestras de querer algo, si bien lo había pensado, en estos momentos era lo último en su lista.

Inevitablemente la lucecita de la esperanza había aparecido, moriría por tener nuevamente a Sasuke-sama pegado a ella de esa forma, furioso por que algún otro hombre mostrara interés, se sentía culpable pero agradecía de todo corazón el atrevimiento de su amigo.

Había conocido otra faceta de él, una que le gustaba mucho y que encendía una parte de sí misma que no sabía ni que existía.

Quizás no había sido buena idea leer aquellas novelas eróticas que le había prestado su querida amiga.

Se levantó como pudo entre caídas y retorcijones de estómago, mirándose atentamente al espejo, la cara de idiota enamorada no se la quitaba nadie.

Se ducho y vistió, esta vez intento ponerse el uniforme de su talla, no aquel que era 3 más grande, pero a último momento, decidió llevar el chaleco grande, aún no podía sentirse cómoda con todo aquello, paso a paso; se repitió a sí misma.

Se secó el cabello a conciencia, cepillándolo y déjalo lustroso y brillante, aplico su perfume favorito y se sintió un poco más arreglada que de costumbre, podía ver sus piernas demasiado blancas, y una falda algo corta, opto por ponerse unas pantaletas, si algo caracterizaba a Hinata Hyuuga eran sus constantes caídas, por lo que unas pantaletas debajo de una falda algo corta no le vendría mal.

-O-Okaa-san… dame fuerzas.- pido con cierto cariño mientras miraba la foto de su difunta madre, la única que poseía.

Se sentía mejor cada vez que la miraba.

Salió de su habitación despacio, con cuidado de escuchar y no ser escuchada, pero inevitablemente fallo y solo un gritito de espanto al verle ahí, sentado, tomando desayuno, con su elegancia y perfección natural, ¿Cómo podía ser tan perfecto? Recibió una mirada penetrante, de cierta forma sentía que él podía ver a través de su alma, que sabía lo que estaba pensando.

-B-Buenos días S-Sasuke-sama.- ¿su voz siempre había sido tan temblorosa? Él solo asintió en respuesta.

Él la observaba, sentía su mirada en ella, era su imaginación pero… podía sentirlo recorriéndola con la mirada, su corazón latía desbocado y daba gracias al cielo por aquellos momentos en los que se sentía especial para él, se comenzaba a sentir poco a poco como una mujer.

-Vamos.- su ronca voz le saco de sus ensoñaciones románticas, le parecía exquisita.

-¿Qué?

-Te iré a dejar.-

Le miro sorprendida, se sentía bien pero… ¿Qué pasaba si se encontraban con su amigo? El extraño pelirrojo probablemente le estaría esperando, había llamado anoche pero entre monosílabos le había respondido que no podía hablar ahora, un gruñido por parte de él pelinegro le había dado a entender que no era el mejor momento.

-b-bien… - no podía estar más nerviosa.

-luces diferente ¿se te ha estropeado la otra falda?- ¿Por qué de todos los días desidia que en ese se iba a fijar en su vestimenta? Tragó saliva e intento decir algo coherente, pero simplemente aquello la superaba, encontró su mirada perdiéndose en aquellos hermosos ojos negros como la noche, mordió su labio deseando que la tragara la tierra.- no hagas eso, te harás daño.-le sonrió tímidamente, todo era tan extraño pero se sentía bien que de cierta forma, habían cosas que siempre serían igual.

Se sentía querida y cuidada.

Cada vez que salía con Sasuke-sama a la calle, las mujeres indudablemente le miraban, él era demasiado llamativo y misterioso como para no hacerlo, si hasta ella estaba completamente embobada con él, sus cuidados para con ella eran lo que más le hacía suspirar, su suavidad y tacto, hasta la madurez con la que la trataba.

-Que…. – enrojeció hasta las orejas cuando sintió como él pasaba su gran y fuerte brazo por sus pequeños hombros, atrayéndola hacia él irremediablemente.

-Nada.-

Su corazón latía desbocado, nunca ni es sus más locos sueños podría haber imaginado que caminaría con Sasuke-sama de esa forma por la calle, en público, donde cualquiera podría verlos y malinterpretar todo, se sentía feliz por esas malinterpretaciones, las mujeres le miraban mal, incluso más de un hombre la recorrió con la mirada de forma despectiva.

Aquello indudablemente no estaba bien, pero de todas formas ¿Desde cuándo importaba? Se había enamorado de un hombre mucho mayor que ella con solo 12 años, esperándolo e implorando que volviera cuando se fue, así que ¿desde cuándo hacia las cosas bien? la respuesta era nunca, jamás lo había hecho.

A lo lejos le pareció ver unos cabellos rojizos, pero no podía tener la certeza de aquello, quizás solo había sido su impresión, alzo el rostro mirando como una sonrisa de satisfacción se posaba sobre los labios de Sasuke-sama, lo mejor sería no preguntar.

-Llegamos.- declaro el pelinegro, sonriéndole desde su altura, podía ver varias miradas posadas sobre ellos, indudablemente llamaban la atención.

-g-gracias Sasuke-sama… n-no tenía porq-que.- estaba más que sonrojada, él aún no la soltaba del todo, podía sentir el calor de su cuerpo traspasar su ropa.-

-Hmp.- ¿era su imaginación o él estaba molesto? Decidió no preguntar, él le conversaría cuando el momento llegara, de todas formas si algo les caracterizaba es que se hablaban de todo.

-Ya m-me voy… hasta luego s-Sasuke-sama.- intento sonreír normal, pero los nervios la traicionaron y se sonrojo profusamente.

-Te vendré a buscar a la tarde, no te metas en problemas.-

Y paso, un suave beso posado sobre su frente, ¿podía sentirse de una manera aún más incorrectamente perfecta? Lo dudaba, sonrió feliz mientras él se marchaba sin mirar atrás, su altura y porte realzaban entre todos aquellos estudiantes, él era un auténtico Dios griego.

Aun pasado dos horas desde aquello podía rememorar y sentir aquel hermoso beso dado sobre su frente, sentía el calorcito ahí y hasta un toque de humedad, su corazón bailaba contento y tenía unas irremediables ganas de largarse a bailar en plena clase.

No se lavaría la frente en mucho tiempo, quería pensar que era un beso protector que le libraría de todo mal.

-H-Hyuuga-san…- la ronca voz de un conocido pelirrojo se hizo escuchar por encima de toda la bulla que producían sus compañeros.

El receso había llegado y ella ni cuenta se había dado.

-h-hola Gaara-san.- indudablemente un sonrojo cubría sus mejillas, si Kaede la viera lloraría.

-¿podemos hablar?... -Le acompaño hasta uno de los lugares un poco más apartados del centro de cotilleo, en donde casualmente se iba a almorzar con su querida amiga.- yo….

Estaba nerviosa, le picaban las manos, y quería salir corriendo, un silencio incomodo se hizo presente en aquel momento, nunca lo había sentido con él, siempre todo había sido tan natural que la lastimaba ligeramente, Gaara era una persona preciada.

-quería disculparme.- hablo al fin tras un suspiro de valentía.- no… no fue un comportamiento adecuado el mío, n-no debí de ha-haber violado tu espacio personal anoche h-Hinata.- se veía realmente arrepentido.- y… y de solo v-ver como tu hermano estuvo a... a punto golpearme, solo puedo decir que estoy profundamente arrepentido.-

-n-no… se equivoca Gaara-san… -necesitaba explicar, necesitaba que todos entendieran que él no era su hermano, que él era el amor de su vida, que no importaba la edad, que no interesaba nada cuando de amor se trataba.

-¿Cómo?... entenderé si no quiere seguir siendo mi amiga, no la culpo Hinata-san…

-no es eso… el hombre de a-anoche no es mi hermano… él es m-mi cuidador p-pero no es mi hermano.-

-oh… por favor discúlpeme con él, no fue mi intensión faltarle el respeto de tal manera… simplemente no me medí, no me di cuenta de lo que estaba haciendo… - su voz estaba rota.

El pelirrojo lucia realmente desesperado, se frotaba constantemente aquellos cabellos de fuego que tanto le llamaban la atención, por algún motivo le gusto lo que veía, le gustaba verlo tan descompuesto, irremediablemente lo observo, observo su piel un tanto bronceada, sus mandíbula ancha, su cuello poderoso, sus hombros fuertes, sus ojos hermosos y tristes, melancólicos y llenos de secretos que quizás algún día le contarían, observo su cabello revuelto, desordenado e informal, todo lo opuesto al joven que veía frente suyo, tenía unas profundas ojeras moradas, sabía que él no era de dormir mucho, ¿Por qué? Él nunca se expresaba más allá de la formalidad, lo consideraba su amigo pero ¿Por qué su amigo? Sabía que podía llegar a ser un hombre interesante, abierto y feliz, pero algo le detenía ¿Qué era?

-no se sienta mal Gaara-san.- sonrió para darle valor.- s-Sasuke-sama es una persona amable, anoche simplemente estaba cansado y creyó cosas que no son.-

-yo… -le miro ante el cambio de tono.- quería aclarar algo Hinata-san.-

-pues dígame, las dudas generan incertidumbre, y nada es peor que la incertidumbre.-

-usted me gusta.- aquello fue como un KO.- de manera romántica si me permite aclarar aún más.-

-…y-yo… -¿Qué se decía en esos casos? ¿Gracias? ¿Fuera? ¿Adiós?

-sé que yo no gusto de usted de esa misma manera, lo entiendo.- el alivio recorrió su cuerpo, no estaba preparada para aquello, simplemente no lo estaba.- pero si me permite cortejarla, sé que podría llegar a enamorarse de mi.-

Aquello indudablemente era una muestra de valor y valentía absoluta, el estar dispuesto a arriesgar y cortejar no era algo que se daba en estos tiempos, las personas usualmente querían lo más fácil, no daban de sí mismos, pero todo eso la hizo sentir terriblemente mal, sabía que nada de eso funcionaria con ella, hace dos meses atrás lo hubiese aceptado, agradecido que alguien viniera y le ayudara a sacar a tal pelinegro de su corazón, intentarlo si quiera.

-yo… n-no puedo aceptarlo g-Gaara-san… g-gusto de otra persona y…

-pero puedo hacerla olvidar… intuía que gustaba de alguien Hinata-san, no soy estúpido pero… si me da la oportunidad, yo sé que aquel amor le duele, quizás no sea correspondido… no tengo tanta información más que su comportamiento diario pero… si me da la oportunidad.-

Sintió como él agarraba sus manos, ¿siempre había sido tan guapo? Había descubierto que le gustaba esa nueva faceta de él, una menos estructurada.

-n-no puedo… no me parece justo Gaara… no.- las lágrimas inundaron sus ojos, no quería llorar, se había sentido tan feliz todo el día por aquellas migajas de afecto romántico por parte de Sasuke, que ahora simplemente no sabía cómo reaccionar ante la posibilidad de obtenerlo todo de otro hombre.- y-yo lo amo… n-no puedo ver a nadie más de la misma forma.-

Un fuerte abrazo le ayudo a no romperse ahí mismo, aquellas palabras que le había dicho Gaara eran la pura verdad, era un amor no correspondido, un amor que le dolía… que no la hacía feliz y como si de leer la mente se tratase…

-yo puedo hacerla feliz…

Él estaba dándolo todo, tirando todas las cartas sobre la mesa, exponiendo su corazón y rogando básicamente por solo una oportunidad. Sus manos secaron aquellas lagrimas hermosas y cristalinas, podría besarla ahí mismo, estaban posicionados para que aquello pasara, era fácilmente bajar un poco la cabeza y poseer esos labios rosados y sugerentes, adueñarse de ese pequeño y frágil corazón, cuidarlo y sanarlo, proteger a esa dulce niña que lloraba amargamente.

Pero no lo hizo, solo fue su amigo en ese momento, la abrazo escondiendo su rostro en su hermoso cabello nocturno, y espero a que todo pasara, quizás se había excedido con sus palabras, ahora podía tener una mayor comprensión sobre la delicadeza de aquella mujer.

-n-no puedo, n-no es justo para ti Gaara-san.- sonrió triste.

-¿me dejaras esperarte?... dame al menos esa posibilidad, la incerteza es mi mayor aliada en estos momentos.-

-no lo hagas… s-si esperas a que se me pase te harás viejo Gaara-san.- le devolvió una sonrisa igual de triste.

-quiero hacerlo.- suspiro fuerte y comenzó a reír.- ¿se da cuenta que la he hecho llorar? Soy un hombre despreciable.-sus miradas conectaros y el verde se perdió en la luna.- no puedo rendirme Hinata.- susurro bajito, la nombrada se sonrojo y bajo la vista avergonzada.- simplemente no puedo… eres lo que quiero, necesito ser egoísta por esto al menos.-

Tomo un mechón rebelde de sus largos cabellos, el corazón de la morena latió desbocado ante tal acto, no entendía nada, quería arrancar y esconderse debajo de la cama, no comprendía muy bien sus sentimientos, se alegraba de cierta forma que alguien la hubiese visto, pero al mismo tiempo se sentía fatal por lo mismo, no quería romper el corazón de nadie.

-n-no puedo prometer nada Gaara-san… -

-no prometas nada, simplemente no te sientas mal si ando rondando por ahí ¿bien? soy tu amigo Hinata.- Le parecía graciosa la forma en que la trataba, a veces de usted, a veces de tú, Gaara era un buen tipo.- lava esa cara, se ves hermosa cuando lloras pero no es excusa suficiente para que la vean llorando.- sonrió ante los raros comentarios de su amigo.- hasta luego Hinata.- y un fugaz beso en su mejilla fue plantado, para que echara raíz y llegara a su corazón, para que le recordara.

Hinata al verle desaparecer por la esquina del edificio principal se tomó su corazón que aún latía desbocado, cayendo poco a poco al césped y quedándose ahí, confundida y nerviosa, con miles de pensamientos y sensaciones rondando su cabeza.

Dios… ¿Qué hare ahora?

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NOTAS

Oh, yo amo a Gaara, me parece tan directo y dulce, simplemente que Sasuke es muy imponente, eso ya lo sabemos, nadie puede competir con nuestro sexy Sasuke e.e ¿Les gusta el ritmo de la historia? Siento que vamos lento y pausado, todo va a su ritmo sin forzar mucho las cosas, me encanta. ¡No puedo creer que ya llegáramos a los 50 favoritos! ¿Ustedes lo creen? Las ideas narrativas están fluyendo, por eso traje este capítulo mucho más pronto de lo esperado, aparte de que estoy terminando el semestre y tengo más tiempo para escribir, así que estoy feliz.

Muchas gracias a todos los que apoyan esta idea, comenten ideas y cositas que se les ocurran, tomo todas sus consideraciones y de echo me han ayudado mucho a continuar y a sacar los capítulos más pronto, motiva la gente que dice que le gusta tu trabajo, las quiero mucho.

Srta. Perseidas.

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26Kaori-San: oh querida, si tuviera a Harry Potter delante, gritar no sería precisamente lo que haría primero e.e se me ocurren muchas otras cosas (robarle la varita por ejemplo) jajaja muchas gracias por comentar, me has animado un montón con la forma de expresar que tienes :D me gusta, saluditos y espero que este capítulo te haya gustado también.

jenni.4364: bueno jenni, aquí tuviste más de tu amado pelirrojo, la verdad me encanta Gaara, me lo imagino serio, respetuoso, romántico, caballero y melancólico, el tipo de chico que te lleva flores y te saca a ver los atardeceres, el que escribe poesía y te dedica cartas. Ojala te guste este capítulo, creo que hare un Gaara/Hinata en un futuro, se merecen muchas historias :C saludos! Oh no, a horcajadas no, la sentó estilo princesa, creo que no narre bien esa parte :O ¡grave error mío perdón!

hina hyu: Gaara aún no se enterará de que es Sasuke el amor de Hinata e.e aún no tengo muy claro como lo sentirá solo sé que le dolerá u_u muchos saludos hina! Espero te haya gustado este capítulo, entra la competencia para Sasuke! :C se fue por menso y ahora debe de asumir las consecuencias, Gaara.

annie-nyu: jajaja me entro en la cabeza el meme ese de Toy Story jajaja saludos annie, ya se irá prendiendo aún más e.e nosotras las pervertidas lo merecemos jaja

Gilda: me encanta un Sasuke celoso, es que ¿Cómo no hacerlo así? Es mi prototipo de hombre perfecto tengo la vara muy alta ¿cierto? Jajaja saludos Gilda-chan!

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