XIII
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De solo recordar aquellas palabras su corazoncito saltaba de alegría, él le consideraba, él le había dicho que era "suya", eso debía de significar algo en aquella intrincada relación que sostenían ¿cierto?
Luego de aquellas fuertes palabras todo se había ido a negro, había despertado en su habitación con un vaso de agua al lado y un par de aspirinas, Kaede-san había subido luego a tomarle la temperatura, alegando que se encontraba resfriada.
Bien, su cuerpo le había mandado una severa advertencia acerca de los sentimientos demasiados profundos, la vida en si era complicada y su sistema nervioso no parecía tomarlo muy bien.
Había preguntado por Sasuke, pero este se encontraba en su empresa trabajando, claro, había perdido el día de clases por dormir, era lógico que él hiciera sus cosas en su ausencia ¿cierto? ¿Cuánto trabajo debería de adelantar por ella?
No me gusta que ronden lo que es mío
Los nervios y una especie de felicidad le hicieron dar un gritito y rodar por la cama tapándose la cara, recordar aquella frase solo hacía que suspirara y riera sola.
Todo aquello le confería una extraña valentía y seguridad que no había sentido en años, la certeza de que él la quería cerca; aun no tenía claro en qué plan, pero cerca al fin y al cabo, la hacían estallar de felicidad.
Con ese pensamiento volvió a dormir por varias horas más.
Soñó muchas cosas algo carentes de sentidos, soñó varias veces con su madre, también con Gaara y Sasuke, y por ultimo con unos ojos negros carentes de expresión que recordaba de alguna parte, todo era muy confuso y la historia detrás del sueño se le escurrió como agua entre las manos.
-Despierta.- Abrió lentamente los ojos, acoplándose a la oscuridad de la habitación, tal parecía que había dormido todo el día. Un guapo Sasuke le miraba desde su cama, se veía un poco cansado y algo demacrado.- ¿Cómo te encuentras? De haberme percatado que tenías fiebre…
-p-perdón… - su voz sonaba pastosa y más débil de lo normal, Sasuke le acerco un gran vaso con agua que se bebió gustosa.- me siento ¿bien?... digo, normal… normal es bueno ¿cierto?
Dios, que cosas decías, se le atrofiaba el cerebro con tenerlo ahí, solo quería esconderse debajo de sus cobijas y no salir más.
-tus amigos han llamado esta tarde, y Chiyo ha reclamado creyendo que no te alimento.- le encantaba ese gesto tan lindo que hacia cuando se sentía regañado, se frotaba los ojos y bajaba los hombros.
-c-Chiyo-chan e-es un poco estricta a-a veces…- el silencio cayo entre ambos, no pudo mantenerle la mirada y la desvió completamente sonrojada, solo quería que el mundo se la tragase, inclusive sentía sus manos temblar por debajo de las cobijas.- q-que amigos…
-si te refieres al pelirrojo ese le corté.- rió bajito al ver como Sasuke fruncía el entrecejo y miraba hacia otro lado enojado.
-b-bien… ¿a-alguien más?-
-te ha llamado Yamanaka y ha dicho que te guardaría los deberes, por cierto tienes licencia por tres días.-
-pero si no me h-han llevado a medico… ¿vino para acá?-
-tengo mis recursos.- oh, Sasuke había heredado las mismas mañas de Kaede, sonrió complacida al descubrir otra cosa de su amado pelinegro.
-me gusta cuando sonríes… -y de un segundo a otro todo se volvió más íntimo, se sentía vulnerable al estar acostada mientras que él se encontraba sentado un metro más allá, pronto vio como él se inclinaba y le rozaba la mejilla con una de sus manos, suspiró al tacto.-
-es porque estás aquí…-se atrevió a hablar, a lo que el hombre sonrió complacido.
-naturalmente.- le dio un manotazo en modo de juego, por el egocentrismo tan marcado que tenía.- duerme, mañana será otro día.- y con aquellas simples palabras, el moreno procedió a salir de la habitación, no sin antes depositar un suave beso en la frente de su ojiluna.
Quizás estaba hiendo demasiado rápido al intentar que ella comprendiera que estaba loco por ella, las culpas aún estaban ahí pero ya no tan marcadas como antes, quizás era porque al fin estaba haciendo algo que quería por sí mismo, no pensando en los demás, sino solo en él y en ella, su pequeña.
Temía asustarla con sus sentimientos, temía que ella no sintiera lo mismo y que solo estuviera confundida por ser la única figura masculina cerca, aunque también era cierto que tenía a ese chico y no había dado muestras de mayor interés más que solo amistad, por lo tanto tenía un 50% de que ella sintiera cosas por él, de ser así sería el hombre más feliz del mundo.
Debía de terminar unos contratos que luego enviaría a su abogado, estaba trabajando en un gran proyecto que le excitaba de cierta forma, la construcción de un hospital no era menos, y que le hubiesen dado tan gran proyecto cuando su empresa solo tenía meses de creada le hacía pensar que su padre tenía algo que ver. De solo pensar en Fugaku se le ponía la piel de gallina, aún tenía un respeto y sano miedo hacia ese hombre viejo, no lo había visto en años y la comunicación había sido más que solo por llamadas legales acerca de Hinata y sus pertenencias, tal parece que se estaba encargando de acrecentar el legado Hyuuga, invirtiendo parte de aquel capital en la bolsa, aquella extraña amabilidad y preocupación con la niña solo se le hacía más y más sospechosa.
Itachi estaba bien con su marido, eso le tranquilizaba y le alegraba que su padre no hubiese intentado nada con esa pareja, Itachi no hablaba mucho del tema pero sabía por Sasori que Fugaku le había enviado un presente por la boda meses después, una gran fotografía de ambos con su difunta madre, y aquello sí que era sorprendente, ya que las fotos habían desaparecido en su totalidad luego de esa muerte tan terrible que había sufrido Mikoto, no entendía a Fugaku, entenderlo sería como desentrañar el porqué de la vida.
Sus ojos ya dolían por el uso constante del ordenador, aquellas gotas quizás no estaban cumpliendo su trabajo, era hora de buscar lentes.
La luz de su celular titileo, arrugando el entrecejo de inmediato al ver quien era, aún no entendía como había podido caer tan bajo en dejarse arrastrar por una persona así.
-Qué quieres.- no estaba de humor para atenderla.
-Jo, qué tonito ¿Cómo estas sasu-kun? Me entere que volviste a Japón.- su simple voz le irritaba.
-no te incumbe, ¿Qué quieres?-
-Siempre tan directo Sasu-kun, esa es una de las cosas que me gustan de ti.- aquella mujer no tenía limites, se apretó el puente de la nariz intentando controlar su enojo.- s-solo… q-quería preguntar si has sabido algo de él.- siempre le había molestado el cambio de personalidad que tenía Sakura, no era sincera con nadie ni mucho menos consigo misma.
-No tengo por qué darte esa información.-
-s-supe que también estaba en Japón y… pensé que podrías haberlo visto.- un sollozo se escuchó en el otro lado de la línea, no pudo evitar rodar los ojos, aquello era estúpido.
-no tengo tiempo para tus caprichos, adiós.-
-¡No Sasu!- fue lo último que escucho, cambiaria de teléfono mañana mismo.
Siempre se arrepentiría de aquel error, el dejarla entrar a su cama aquella noche había sido la peor bajeza de su vida, aunque estuviese ebrio aquel día, eso era imperdonable, no solo porque desde ahí ella le perseguía a donde fuera, sino porque de alguna forma u otra, sentía que había engañado a Hinata… y aquello le carcomía la conciencia.
Incluso en ese momento pensaba en la niña de 15 años.
Una leve convulsión le ataco el estómago, algo parecido al miedo se instauro en su pecho, miedo que prefirió ignorar.
-Naruto…
Su querido amigo, aunque jamás lo reconocería a viva voz, aquel rubio escandaloso le había traído un poco más de naranja a su vida siempre gris, aunque el prefiriera los azules, el tonto había estado tan enamorado de sakura que jamás se había dado cuenta de sus artimañas, se sentía realmente mal al pensar que él era el culpable de su alejamiento, por más que el nombrado le hubiese dicho que no, sabía que le dolía y que pasaría mucho para que le perdonase, si es que pasaba algún día.
Suspiro derrotado, luego de aquella llamada sabía que no volvería a enfocarse un 100% en lo que sea que tuviera que hacer, ya ni lo recordaba.
Pensar en todas las cosas que pudo haber hecho y no hizo se le hacía de lo más frustraste y deprimente.
Pero estaba Hinata, ella sola bastaba para arreglarle el mundo entero y sonreír como idiota por la vida.
Despertó de su hermoso letargo cual bella durmiente, el cielo era de un gris brillante que se le hizo buen augurio, se sentía revitalizada y dispuesta a comenzar una nueva Hinata.
Se vistió a conciencia, ordeno sus cuadernos dentro de la mochila, vio si llevaba aquel portaminas morado; su favorito, se perfumo sus largos cabellos azulados no olvidando peinar aquellas hebras que usualmente se le desordenaban en la coronilla, se vistió con sus pantimedias nuevas y calentitas y saco del armario una hermosa bufanda en tono crema para aquel día.
Sasuke solo pudo abrir la boca al observar a aquella renovada Hinata, su mirada brillaba más de lo usual, la sentía presente por primera vez en muchos años, aquello no pudo hacerlo más que sonreír abiertamente. El verla florecer era uno de los mayores regalos que le podía haber otorgado la vida.
Hasta se sintió celoso de lo feliz que lucía aquella muchacha.
-vamos- en un acto de caballerosidad, le tendió su brazo, siendo tomado por la joven a su lado.
Caminaron lentamente por aquellas hermosas calles adornadas de blanco, esta vez se aseguró de que fuera correctamente vestida para la estación, alguien tan frágil no podía enfermar de esa manera. Se le estaba haciendo un habito ir a dejarla e ir a buscarla al colegio, sentía esa imperiosa necesidad de protegerla, de observarla y de estar con ella, de haber podido probablemente hubiese estado dentro del colegio con ella, luego de tantos años en exilio no quería perder el tiempo
-si te siente mal llámame… vendré enseguida.-
La morena solo pudo sonrojarse y bajar la mirada avergonzada y feliz por el interés que demostraba aquel hombre.
Se despidieron con una mirada significativa, mucho más larga de lo políticamente correcto, y luego el ojinegro se marchó, no olvidando depositar un suave beso en la oculta frente de la morena, algo que a esas alturas ya se estaba convirtiendo en una tradición.
Hinata no pudo evitar escuchar los diversos murmullos de sus compañeras que le miraban con algo de envidia y no poco enfado por estar acompañada de tan guapo galán.
Suspiro, debía de acostumbrarse a ese tipo de actitudes si se proponía quedarse a su lado costara lo que costara, aunque tampoco es que hubiese pensando mucho en aquello, ¿Cuándo lo había decidido?
-Hinata.- unas hermosas piedras aguamarina se cruzaron en su camino, haciéndole perder el hilo de sus pensamientos por aquel momento, siempre le habían llamado profundamente la atención aquellos ojos del pelirrojo.
-Gaara-san… b-buenos días.- sonrió amigablemente, quería estar en los mejores términos con aquel muchacho, su corazón no le permitía alejarse.
-¿se encuentra mejor? Su hermano me ha dicho que estaba bien pero luego se ha cortado la comunicación, temo que no le encontré en los mejores momentos… espero no haberle molestado.-
-e-él no es mi hermano… - ¿eso parecían? ¿Dos hermanos? No podía salir de la impresión.- él es m-mi n-… p-protector.- ¿novio? ¿Es enserio? Dios sabía que mataría por serlo, pero es que casi se iba de hoya.
-oh… ya veo.- pudo ver una chista de reconocimiento en los ojos hechiceros de su amigo, ¿el sonrojo le había delatado?-debo de adelantarme Hinata-san… nos vemos.-
-s-si… -
Solo pudo ver como Gaara casi salía corriendo de su lado ¿es que no podrían ser amigos nunca? Aquello indudablemente la entristeció.
Durante el día no pasaron grandes cosas, su amiga estaba emocionadísima porque ya quedaba poco para san Valentín, este año tenía planeado entregarle un gran chocolate casero a su querido y amado Kiba, sabía de antemano que su amigo amante de los animales siempre había querido recibir algo para esas fechas, mas nunca le llego nada, ella misma se había sacrificado un par de años y le había entregado algunos en son de amistad, la sonrisa que ponía el castaño no tenía precio.
-Ne hina-chan ¿Este año planeas algo?- se obligó a si misma a levantar la mirada del libro de biología que solía leer como algo ligero.
-¿D-de qué? – últimamente el tartamudear se le estaba dando con más frecuencia que años anteriores, era una muestra clara de su miedo y poca confianza hacia el mundo, ella lo sabía muy bien.
-¿De qué crees tú? –
-¿S-san Valentín?... ¿E-eso? – faltaba poco para que comenzara a jugar con sus dedos, Dios, como detestaba a veces/ casi siempre, ser ella misma.
Su amiga le miro esperando una respuesta a su pregunta formulada mentalmente.
-n-no lo sé… no tengo a quien.- suspiró derrotada, la verdad si había pensando en darle algo a Sasuke, pero sabía de muy antemano que los chocolates no eran su estilo, los encontraba insulsos y de muy poca gracia, él prefería algo más… atrevido.
-Vamos Hina-chan… ¿Ni por agradecimiento?-movió la cabeza en negación.-
-s-si quieres puedo acompañarte al centro comercial a… a ver algo.- susurro esperando que su amiga no siguiera con el tema.- para Kiba-kun… q-quizás me compre a-algo yo también.- propuso con algo de vergüenza por su osadía.
Aquello basto para que su amiga se hundiera en planes de aquella tarde, lo que le recordó que quizás Sasuke le iría a buscar también… pero no quedaron en nada, ¿debería de avisarle?
Saldré con Ino-chan de compras luego del instituto, ¿no supone algún inconveniente?
Envió rápidamente y luego callo en cuenta de lo aburrido de su mensaje, un revoloteo en su estómago le hizo recordar el que le había dejado Sasuke hace muchos años atrás como despedida, eso parecía casi una vida.
Inconvenientes existen, pero nada que no sepa controlar. Cuídate y llámame a lo que termines. Me alegro que hayas decidido utilizar el celular, cuida que no te lo requise.
Era interesante que el Sasuke por texto transmitiera mucha más información que en persona, era inclusive gracioso. ¿A qué se refería con que los inconvenientes existían? ¿Es que había arruinado algún plan? Pero él dijo luego que lo controlaría… ¿entonces?
-Deja de hacer muecas, si es que hasta pareces un mimo.- el sonrojo le llegó hasta las orejas.
-siempre es interesante ver las expresiones de la señorita Hyuuga.- aquella voz…
-oh… es usted… mucho gusto.- las formalidades salían a relucir cuando se encontraba con un ente extraño que le había visto en su más deplorable estado de debilidad, aquel pelinegro de ojos vacíos le ponía los pelos de punta, pero en igual medida le intrigaba.-
-me temo que no me he presentado correctamente… me llamo Si y usted debe de ser la señorita Ino.- dirigió su mirada a la nombrada, sus ojos brillaban como dos esferas, si mal no recordaba Ino tuvo un pequeño enamoramiento con aquel muchacho nuevo, que se le paso tan rápido como le llego… quizás dejó secuelas.-
-u-un gusto si-kun… ¿Qué te trae por acá?- sonrió ante la amabilidad de su amiga, ella era un sol, resplandeciente y único, se llevaba bien con todos y la gran mayoría de personas le tenían en muy alta estima, por consiguiente era muy popular en el instituto.
-oh, he venido a devolver unos mangas que me ha prestado Yakuochi, según él me ayudaría a entender el poder de una sonrisa, pero aún me falta practicar.-
La mitad de las cosas no le hacían sentido de todo lo que hablaba aquel sujeto, para su buena suerte fue llamada por el pelirrojo de la clase, dejando a aquellos dos seres solos.-
-¿de que hablaban con Sai?-
-no lo tengo muy claro la verdad… ¿n-necesitas algo?-le miro hacia arriba, ¿Por qué ella debía de ser tan flojucha? Todos los que la rodeaban eran hermosos seres altos y de un porte inconfundible, ¿y ella? ¿Dónde quedaba?
-oh, la he visto y e pensando que necesitaba ayuda… no parecía cómoda.- se sonrojó ante la atención recibida, pudo divisar un pequeño sonrojo en las mejillas del ojijade, no estaba segura.
-g-gracias.-
-Hinata yo… ¿Tienes algo que hacer hoy? – Gaara no le miraba cuando realizó tal pregunta, se le hizo un tanto tierno.
-i-iremos con Ino-san al centro comercial… s-si quieres venir…- el pelirrojo le miro asintiendo levemente.
Quedaron de juntarse en la entrada del colegio, antes él debía de pasar al departamento de música y luego estaría completamente libre.
Del pelinegro sin emociones aparentes no volvió a saber, era extraño su comportamiento y el que apareciera de repente no se le hacía muy bueno que digamos, aquel chico simplemente le ponía nerviosa en el mal sentido.
-Quizás solo compre los chocolates Hina-chan… - su derrotada amiga se apoyaba en su hombro mientras hacía las veces de secarse las lágrimas.
-no debe de rendirse Yamanaka-san… la esperanza es lo último que muere.- y ahí iba través, Gaara llevaba toda la tarde enviando suaves indirectas que solo le hacían poner más y más nerviosa, haciéndole consiente; dolorosamente consiente, de su presencia y de lo que él esperaba de ella, y eso por supuesto, le volvía torpe y nerviosa, ya se quería ir.
Al final y por ese día, Ino decidió que los haría, por supuesto en casa de Hinata, Kaede les ayudaría y todo estaría resuelto por el momento, que pasaran un par de días e irían a comprar los materiales.
-Hina-chan ¿harás para todos nuevamente? Con razón siempre te llegan regalos el día blanco.-
-n-no me parece justo… todos deberían d-de recibir algo e-ese día… a-aunque no creas que es p-para tanto, y-yo solo lo hago p-por ayudar.- le sonrió amablemente a su amiga quien le devolvió una sonrisa aniñada.-
-¿Y Hinata le darás?- no pudo evitar atorarse con su propia saliva.
-n-no sería c-correcto no darle…. -
Miro al alto pelirrojo que parecía tener toda su atención en un escaparate de accesorios para chicas, la culpabilidad no se iba y solo se acrecentaba más y más ¿Es que no había una chica ideal para él? Lo quería mucho, sí, pero como un amigo… y él lo sabía y no lo quería aceptar.
-venga, no te amargues tanto… lo que deba de pasar, pasará.- aquellas simples palabras parecieron darle un poco de calma a su corazoncito que últimamente estaba recibiendo mayor atención del que necesitaba realmente.
Luego de dar muchas vueltas por ahí, cada cual se fue a su hogar, Ino arrastro al pelirrojo alegando necesitar consejo para su regalo especial y nada mejor que un hombre para ayudarle, Hinata agradeció el gesto en silencio, necesitaba no tenerlo cerca y estar en soledad por unos minutos antes de llegar a casa, en donde nuevamente seria bombardeada por las miles de sensaciones y emociones que le producía el pelinegro.
-¡Hey!... ¿Aquí vive Sasuke Uchiha?- Solo pude ver dos grandes ojos azules que brillaban como zafiros- Soy Naruto Uzumaki.- y una gran sonrisa tan radiante como el verano mismo.
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NOTAS
Lamento mucho la tardanza del capítulo, vivo en Chile así que como comprenderán no la hemos tenido muy fácil por acá.
Espero que les haya gustado el capítulo, algo lento pero con muchas cositas reveladoras, poco a poco vamos intrincando esta historia, la verdad estoy muy contenta con la llegada de Naruto e.e jajaja muchos abrazos a todos lo que han seguido y apoyado esto.
Nos leemos.
Gilda: oh Gilda-chan gracias! Espero poder tenerles algo para san Valentín :c. Saluditos
hina hyu: no fue pronta la continuación u_u pero aquí esta y creo que eso es lo que importa! :C jaja muchas gracias por comentar siempre. Muchos saludos.
annie-nyu : ciertamente son una pareja muy intrincada e.e gracias por tus deseos, espero poder seguir entregándoles más historias :c
KattytoNebel : jajajaja dios que me reí con tu comentario, es que con un Sasuke no se necesita nada más de la vida :D Saludos!
Guest : me halagas enormemente T_T espero no defraudar, ciertamente es difícil poder entregar algo de "buen" contenido, pero me esforzare al máximo! :C saluditos n.n
Sylvia: Lemmon e.e todos necesitan lemmon en su vida ¿cierto? Un poquito no hace daño a nadie e.e estoy preparando todo, pero por el momento presiento que podría ser en un par de capítulos más, llego Naruto a apurar las cosas :D
Nora: ¿Tú crees? Espero no aburrirlas con mi historia :c a veces siento que le doy demasiadas vueltas al asunto pero es que... e.e hay más sufrimiento así e.e jaja saluditos!
Kaori-Chan: que tierna, muchas gracias por tu doble comentario n.n y espero que te gustara este capítulo también :D Saluditos!
