XV
.
.
.
.
.
Sentí un ligero golpe en mi hombro, Naruto-kun me miraba preocupado mientras en su otra mano tenía la bandeja con chocolatitos.
-te has quedado pegada ¿pasa algo? -sonreí ante su boca manchada de chocolate, de cierta manera me recordaba a Kiba-kun.
-no, solo estaba recordando. - acaricie el colgante que se escondía tras mis ropas. - d-dime Naruto-kun, si… si se te diera la oportunidad de no amar ¿la tomarías?
-¿eh? Pero que pregunta más rara hina-chan. - pareció pensárselo, mientras comía tranquilamente chocolatitos de dos en dos. - creo que no… bueno, si… -me miro con el ceño fruncido. - una vez alguien me dijo que era el amor lo que nos mantenía vivos. - su mirada se volvió triste, y yo sabía por qué. - pero referente a mí solo me ha traído problemas, pero vamos, soy medio idiota así que yo no cuento. - me sonrió zorrunamente. - es que soy muy intenso. -
Nos reímos juntos, Naruto-kun era de cierta forma sorprendente.
-pero hablando en serio, ¿Por qué preguntas?
-s-solo algo q-que se me ocurrió…- la vergüenza hizo mella de mí.
-tú amas, desde el momento en el que eres consciente de tu existencia amas, y ese amor te hace estar vivo… un viejo pervertido me habló de eso, de principio no le encontraba sentido, incluso ahora me cuesta verlo porque vamos, si tienes dos años apenas si sabes que existes creo yo, pero era lo que él me decía. -
-claro… -era simplemente inevitable, la existencia giraba en torno a eso, y aquello me alivio.
-pero entorno a tu pregunta, creo que no la tomaría, que vamos, de cierta forma gracias a toda la mierda que he vivido por ese maldito amor soy como soy, y todos sabemos que soy el mejor. - me dio una de sus deslumbrantes sonrisas que me hacían quedar medio tonta, le sonreí de vuelta automáticamente, Naruto-kun era un gran hombre. - ¡iré a por helado!
-bueno, con cuidado porfavor. - y desapareció de la cocina dejándome sola con mis pensamientos.
Amar… el amor te hace libre, era lo que escuche por ahí, yo amaba a Sasuke-sama, pero aquello no me bastaba, yo no era libre, quizás si se lo volvía a decir… ¿me liberaría? ¿o estaría cavando mi propia tumba? Era complicado y verdaderamente ¿Qué esperaba? ¿una relación estable? No, yo sabía que aquello no sería posible ni en mis más locos sueños, pero lo que yo necesitaba era el poder estar con él, simplemente estar, el que no me apartase de su lado era todo lo que buscaba… pero entonces si eso era lo que yo quería, ¿Por qué no quedarme como estábamos hasta ahora? Porque sabía en el fondo que yo quería ir a por todas…
Vaya lio que estaba hecha.
Gaara se fue lentamente luego de haberme tranquilizado, me hizo prometer que me daría una vuelta por el taller de arte algún día de esos, quizás si veía nuevamente el entorno todo sería más fácil, más yo no lo creía así, sabía lo que me estaba deteniendo, y era cierto pelinegro.
Te paso a buscar.
Sasuke.
De la nada un mensaje de texto que me acelero el corazón y le dio un giro inevitable a mi día, me gustaba incluso aquel control y precisión en su actuar, él simplemente me encantaba.
Está bien, salgo a las 4 como siempre.
Hinata.
Durante el resto de lo que quedaba de tarde me la pase en las nubes, imaginándome tomada de su gran mano caminando por el parque, mientras me narraba su día a día, y como sus metas se volvías logros, entonces le miraría atentamente, cada pequeño gesto, cada pestaña de sus hermosos ojos negros, y entonces le besaría, le besaría y le besaría hasta quedarme sin labios… aquellos libros no habían sido lo mejor para leer, romanticismo erótico no es lo que las chicas necesitan cuando están enamoradas de tal adonis, suspire frustrada.
El timbre del fin de jornada sonó y me vi corriendo hacia el portón principal, en donde una figura vestida completamente de negro se alzaba por sobre las demás.
-h-hola…
- ¡Hina-chan! ¡Nos vemos el lunes hina-chan! - un niño de mi clase paso despidiéndose cortando aquello que Sasuke-sama me iba a decir, solo le vi suspirar mientras me miraba con una de sus perfectas cejas alzadas.
-A-Adiós Shitaro-san. -
-Buenas tardes Hyuuga-san, que tenga un buen fin de semana. - el siempre respetable inoue-san pasaba despidiéndose de mí.
-i-igualmente p-presidente. - a lo que él me sonrió.
-nos vemos Hinata-san. - Gaara pasó despidiéndose mientras hablaba por teléfono, para luego subirse a un auto negro, podría jurar que me miraba detrás de aquellos cristales polarizados.
Varios compañeros y compañeras se despidieron de mi a la salida, me daba un poco de pena y quería desaparecer de ahí lo más pronto posible, porque en el momento que me despedían veían al imponente Sasuke uchiha, muchos quedaban embobados, y no les culpaba para nada, es más, les entendía y les daba las gracias mentalmente por no ser la única idiota a la cual se le caía la baba con solo mirarle, me reí para mis adentros.
- ¿Qué es tan divertido? Podría jurar que medio colegio te ha saludado Hyuuga. - oh… Hyuuga, aquello no pintaba nada bueno. - ¿y bien? ¿tienes algo que decir al respecto?
-c-creo que es por los cho-chocolates…- para ese entonces ya caminábamos rumbo a cualquier parte, no estaba segura, era él el que me dirigía.
- ¿ese pelirrojo ha recibido? -
- ¿Qué?... s-sí, le doy unas chocolatinas a todo mi curso… e-es ya una tradición. - sonreí contenta mientras recordaba sus palabras y su regalo.
-Hmp.
Hacia un poco de frio, era en esos momentos en los que extrañaba mi uniforme anterior, era tan grande que resultaba calentito, Kaede-san me había comprado unas botas cafés muy bonitas, eran solo con un poquito de taco, punta redonda y cierre al lado, con tres hebillas al costado a modo de decoración, perfectas para este tiempo en el que nevaba de improviso, como estaba ocurriendo en ese momento. Inmediatamente sentí el Montgomery de Sasuke-sama caer sobre mi cabeza para cubrirme de la nieve.
-busquemos algún lugar mientras para de nevar. -
-s-si… ¿ahí está bien? - era una bonita cafetería que quedaba a cuatro cuadras de casa.
-creo que comenzare a sacar el auto. - a Sasuke-sama no le gustaba manejar.
-c-creo que sería conveniente, así no se enferma. -
-eres tú lo que me preocupa. - aclaró viéndome fijamente.
-oh… p-perdón. - mi salud siempre había sido un poco delicada, me enfermaba con facilidad y me curaba muy pero muy lento, sus constantes preocupaciones me llenaban el alma de una calidez inmediata. -
El lugar resulto ser acogedor, había muy poca gente y olía a galletas recién horneadas, la mesera se anotó enseguida a lo que Sasuke pidió con profesionalismo; un café negro sin azúcar y un chocolate caliente con malvaviscos aparte para mí y una porción de tarta de lo que hubiese, jamás había sido quisquillosa cuando la cosa trataba de dulces.
-ten. - extendió una pequeña cajita blanca por sobre la mesa. -
- ¿p-para mí? - asintió mirándome como solo él podía hacerlo. -
-ábrelo. - Era un hermoso reloj plateado tan fino y pulcro que su belleza simplemente me sobrecogió, era de líneas simples y claras, con correas de plata tejida, el reloj era de forma circular con un fondo blanco y los números eran simples puntos de pequeñas gemas blancas que reflejaban la luz de una forma casi angelical. -
-e-es hermoso… n-no sé qué decir… es perfecto. - le mire agradecida sin poder creérmelo, sabía lo que me gustaba, él jamás se había olvidado de mis gustos.
-Feliz san Valentín Hinata. - ni en mis más locos sueños podría habérmelo creído, ahora tenía algo de él, algo que me lo recordaría para siempre, un reloj que él había escogido pensando solo en mí y recordando todo aquello que me gustaba, me sentía alagada.
-F-Feliz san Valentín s-Sasuke-sama. - mi rostro se sentía caliente, y el aire comenzaba a estar pesado y cargado de algo que no podía descifrar, nuestras miradas se encontraban de vez en cuando y no podía apartar la mía, él era un cazador y a mí no me importaba ser la presa.
Caminamos en silencio hacia la casa, admiraba mi hermoso reloj pensado solo para mí, aquello era lo que más me gustaba, me hacía sentir especial. Todo se volvió perfecto cuando sentí sus brazos abrasarme, dándome calor por el fuerte viento y frio que hacía.
-cuando lleguemos a casa… le daré su regalo. - le mire sonriendo, a lo que me respondió con una semi sonrisa característica suya.
Aún no me había detenido a pensar que significaba el regalo que Sasuke-sama me había dado, no quería analizar mucho y ver cosas en donde no las había, pero eso no quitaba el hecho de que era muy feliz con ello y me ponía el reloj cada vez que podía solo para recordarle y sentirme especial.
Suspire feliz mientras me disponía a guardar todo aquello que había quedado de la cena anterior, Sasuke-sama aun no llegaba, luego de la gran pelea que tuvieron con Naruto-kun, no se aparecía mucho por la casa, yo solo había escuchado el principio en donde le reclamaba por haberme sacado en motocicleta a altas horas de la noche…
- ¿Estos son los míos? -le mire mientras se echaba uno a la boca, estábamos solos en el living, aún recordaba cuando me cargo ese día que revente en llanto.
-s-si.- el estar tan cerca de él y a solas me ponía nerviosa.-
-Aún no sé cómo sentirme por el hecho de que le regales chocolates a otros hombres. - habló mientras se metía otro a la boca. - están buenos, muy buenos.
-y-yo… e-es por a-agradecimiento- mi voz sonó débil.
-¿y estos? ¿son por agradecimiento?- nuestras miradas chocaron y se me fue el aire.
Era tan hermoso que dolía, acarició mi mejilla con sus dedos, su mano era tan cálida que no pude evitar suspirar, él siempre sabia como hacerme sentir mejor.
-¿y bien? -largos minutos pasaron hasta que pude despegar los labios…
-n-no… - era el momento, lo sentía, era el momento para decirle lo que sentía, él me estaba dando el permiso para hacerlo, mi corazón me lo decía y…
la puerta se abrió y entro Naruto-kun con una gran bolsa de chocolatinas sobrantes.
-¡Hey! ¿Cómo les va? Hina-chan estas cosas están muy buenas, de verdad te digo que podrías hacer un dineral con estas, creo que me dará algo por seguir comiéndolas, pero ¡qué diablos! ¡Estás asquerosamente ricas!- su risa era contagiosa, sin duda.- Emo-chan mira ¡prueba!
Sentía el punto límite de Sasuke-sama reventar, Naruto-kun con frecuencia le sacaba de quicio.
Me levante rápidamente de donde estaba para intentar calmar la situación, ambos hombres se miraban como si quisiesen matarse, no tenía muy buena pinta todo eso.
-¿Qué mierda te pasa ahora? – Naruto fue el primero en hablar y romper el silencio que se había formado- estás todo el día de mal humor, si tanto te jode que esté aquí pues dímelo y ya, que andas de maricón por las espaldas. - esta vez era Sasuke el que se había levantado quedando a la misma altura que Naruto. - oh, espera. - le mire con interrogante. - lo de mariconcillo te sale natural ¿no? Sasuke-kun.-
Los ojos de Sasuke se abrieron de par en par, no entendía nada de lo que Naruto le había dicho, pero parecía tener un gran significado para ambos, pues se miraron de una forma tan intensa; algo que no había visto antes.
-Vete. - Sasuke se dirigió a mí, ambos hombres, imponentes en su estilo me miraron, no dude mucho y salí de ahí más que rápido.
-¿y bien? ¿algo que decir? oh no, verdad que eres el de sin explicaciones, así es como vives ¿no?
-¿Por qué la sacaste? Sabes lo peligroso que es tu monstruosidad, no tenías el permiso ni el derecho de montarla en esa mierda. - mi corazón palpito, escuchar a Sasuke-sama insultar era muy poco frecuente.
- ¿y? no le paso nada, al contrario que tú, yo sí sé cuidar a las personas. - Naruto destilaba acido en su voz. - ¿o me lo vas a negar?
-No desvíes el tema Naruto. - Sasuke-sama estaba alterado, pude escuchar temblor en su voz, dolía, no quería oírlo así, no quería que le hicieran sentir mal…
Pero no pude moverme de donde estaba…
- ¿Ella es importante para ti? - Naruto estaba calmado, sereno… su voz se escuchó más lejana, como si se hubiese movido de lugar.
-Es mi vida.-
Recordaba vagamente haber salido de ahí, intentando no hacer mucho ruido, aunque no recordaba más allá, no supe que hablaron después, sabía que no estaba bien escuchar detrás de las paredes, pero…
Estaba tan asustada…
Y aquellas tres palabras tan fuertes, tan valientes… sentía que de alguna u otra forma habían cambiado el rumbo de mi vida como hace 9 años atrás, cuando le vi por primera vez gracias a Uchiha-sama, sentado en el estudio, con todos esos libros gigantes y pesados… le debía la vida, recordaba perfectamente cuando me dijo que mi mamá no regresaría, que estaba en aquel cementerio descansando, recuerdo que me calmo de tal forma aquello, me sentía por primera vez en mis cortos 8 años de vida a salvo, lejos de aquella horrenda gente, mamá estaba al fin en paz, ya nadie la maltrataría, nadie le diría cosas feas… nunca se supo porque cayo ese avión, y el por qué mi madre iba ahí, eso era extraño… ¿Quedarían mas descendientes Hyuugas? No estaba segura de querer saberlo, yo era la última de la primera rama, de la familia principal que mantenían aún la sangre pura de los antiguos feudales, o algo así… ¿Quién sabe? Al cumplir los 18 debía de ver qué pasaría con la dinastía, hasta el momento sabía que uchiha-sama había fusionado las empresas hasta que yo fuera mayor de edad, luego… luego de decidiría…
Cosas complicadas que mi pequeña cabeza no entendía.
-¿Qué piensas?- Sasuke-sama estaba parado a mi lado, observándome atentamente.
Tenía el cabello mojado y vestía un pantalón de chándal con una camiseta negra, estaba descalzo…
-s-Sasuke-sama…- le mire por largos segundos, esperando el desmayo liberador que nunca llego, él me miro interrogante. – q-que bueno verlo…-
-llegue hace poco…- extendió su brazo por debajo de mi cintura, para tomar una taza, sentir su cuerpo rosar el mío me hizo dar escalofríos.
-o-oh, ya veo… ¿Cómo le f-fue? –
-¿Qué tienes? Estás más agitada de lo normal. - sentí su cálida mano posándose ahí, en donde estaba mi corazón. - ¿Te sientes bien? – nunca me había sentido mejor en mi vida, su mano guio mi mentón hacia arriba, en donde nuestros ojos chocaron, estaba completamente perdida. - Responde algo Hinata.
-yo… solo necesito u-un poco de a-agua… si, eso. - no me di cuenta en que momento debí de tragar una gran cantidad de saliva, mi garganta dolió.
-bebe. - ordenó Sasuke-sama mientras me extendía un gran vaso de agua fresca, la bebí como si fueran sus labios. - ¿te sientes mejor?
-si… es el calor, hace calor… creo que abriré las ventanas. -
-Está lloviendo, no creo que sea una buena idea.- le vi alejarse hacia el refrigerador mientras sacaba unas cuantas cosas para hacerse un sándwich.- Fugaku… llamó.
-oh… -Uchiha-sama no se comunicaba mucho con sus hijos, rara vez nos visitó a nosotras en la ausencia de Sasuke-sama- ¿Cómo está? V-vino una vez hace mucho… parecía viejo y triste.-
-Quiere que nos reunamos para discutir cosas de tu herencia… -me miro por unos segundos, no era algo que quisiera.-
-y-yo… quiero que Fugaku-sama se siga haciendo cargo. -Era mejor comenzar a hacer las cosas, lavar los platos, dejar todo limpio para Kaede-san que era muy estricta en esas cosas, también había que hacer la lista del mandado, con dos hombres en casa no nos dimos cuenta hasta que la despensa comenzó a vaciarse, además…
-Hey… tranquila. - sentí el pecho de Sasuke en mi espalda, su calor corporal era arrasador y su perfume me atontaba. - nadie te obligará a nada, sobre mi cadáver. -
-yo… no, no quiero tener nada que ver con eso… -tenía que reconocerlo, no quería tener que ver con el imperio que crearon los Hyuuga, no quería saber nada de aquello, por mi fuera no existiera, era revelador el aclararme aquello.
-Lo arreglare por ti. - ¿Por qué este hombre grande me hacía sentir tan segura? ¿En dónde había quedado mi propia fuerza? Nunca había existido…
Suspire abrazándolo, permitiéndome ser egoísta y abrazarlo para poder calmarme, calmar esos nervios y ansiedades que me carcomían por dentro, mi vida no era complicada, era yo la que me complicaba solita y sin que nadie me dijera nada.
- ¿y ese collar? - Sasuke-sama paso sus largos dedos por mi cuello, para recoger delicadamente la fina cadena que sobresalía y exponer la minúscula y exquisita botella labrada que rezaba "bébeme"-
-E-Es un regalo…-olerse el brillante colgante, tenía un propósito, era el de volverme gigante cuando lo necesitase, una calidez se instauro en mi pecho y no pude evitar sonreír agradecida. -
- ¿Algo que deba saber Hyuuga? - ¿eh? Su rostro estaba tan cerca, su aliento fresco golpeo mi cara mientras exhalaba fuertemente por la boca, su mandíbula estaba apretada y sus ojos ardían como dos llamas negras, no tenía barba, a Sasuke-sama rara vez le salía barba, olía tan bien… solo un poco más, el olor era embriagante, quería descubrir, saber las notas de aquel perfume… - ¿Hinata? - susurró mi nombre, estábamos tan cerca que no pude evitar asombrarme, no podía retroceder, era él el que tenía espacio para hacerlo ¿Por qué no lo hacía? Mire sus labios una vez más. - Te besare. - mi corazón se detuvo, todas mis terminaciones nerviosas cobraron vida y se unieron en una sola, logrando que me desorientara y no pudiera pensar en nada más que aquellas dos palabras, él me miraba, me miraba con enojo, pasión, sufrimiento… él sufría, ¿Por qué sufría? Se veía tan desesperado. - Dios, te ves tan confundida. -su voz estaba quebrada…
Sentí sus manos en mi rostro, estaban heladas y húmedas, su cuerpo se pegó al mío, mi cuerpo se amoldo al de él, vi como tragaba fuertemente, parecía querer decir algo, todo estaba ocurriendo tan lento, tan pausado… los pequeños bellos de sus brazos estaban erizados, su corazón palpitaba fuerte y seguro, dispuesto a morir por algo seguramente ¿Por qué? ¿Por qué moriría Sasuke-sama?
"Es mi vida"
Me miro por última vez, y sentí que solo fuese la primera, era tan perfecto… era un sueño perfecto.
Mis labios lo besaron con desesperación, me aferre a él como si se me fuera la vida en ello, su calidez era intoxicante, era demasiado… me sentía embriagada, era tan perfecto.
Pronto me vi alzada y sentí algo frio en mi trasero, era yo sentada sobre la encimera y quedaba una cabeza por sobre Sasuke-sama, él era tan alto, tan fuerte… le miré, se veía tan roto y tan feliz al mismo tiempo, mi corazón pareció partirse y revivir en tan solo ese momento, tan resignado a caer en el infierno…
Tomo mi rostro como si fuese algo precioso, me beso, me beso y me beso, las mejillas encharcadas que ahora tenía, cada ojo, mi nariz, mi frente, mi boca y por último mi barbilla, para luego volver a realizar el mismo viaje una infinidad de veces, se rio conmigo al hacerme cosquillas y me miro con una ternura jamás vista en él…
Si era un sueño no quería despertar, si estaba muerta y aquello solo era mi último deseo plasmado en una visión, con gusto la aceptaba…
-Eres preciosa. - tan claro y fuerte, tan seguro y tan triste. -
Quizás solo fuese por ese momento, quizás solo era algo que él pensó me haría feliz y distaba mucho de sus sentimientos hacia mí de forma romántica, pero el hecho de que me abrazara, acariciara mi cabello y me hiciera sentir tan amada en ese momento, significo tanto… lo fue todo.
-Hina-chan ¿Qué haces aún levantada? – Kaede entro de improviso mientras Sasuke-sama aún me tenía abrazada. - Oh, Sasuke-sama, veo que ya llegó ¿Ha comido? - Era como si vernos así fuese lo más normal del mundo…
Quizás de verdad estuviese muerta.
-No te preocupes, me serví algo. - su voz sonó tan segura y diferente a la de hace un momento, que sentí como si aquello no hubiese pasado jamás. -
Nos separamos en una mirada en la que él me sonreía, apretó ligeramente mi nariz y se marchó de la cocina.
Yo solo pude caer sobre mis rodillas intentando detener el latir de mi corazón, era como si quisiese salirse de su lugar y echar a correr por el mundo entero.
-Dios… -
Estaba tan feliz y asustada, que sentía que el volverme gigante no bastaría en ese momento para poder pararme frente a él y mirarle.
- ¿Paso algo? - Kaede me miraba expectante desde aquel lugar seguro llamado ignorancia-
¿paso algo? ¿realmente paso? ¿estaba soñando? Mi mejilla ardió y pico gracias a la fuerte cachetada que me propine, si… estaba despierta al menos…
-no… no estoy segura. - Kaede me miro mientras sonreía abiertamente para luego marcharse sin decir nada más, parecía divertida con mi suplicio.
¿Y ahora?... ¿Qué pasaría? No estaba tan segura de querer que llegase el otro día y tener que mirarle a la cara, mi rostro ardía en lava pura y sinceramente… ya ni siquiera sabía que pensar.
.
.
.
.
NOTAS
Uf, me gustó mucho eso ¿Y a ustedes? Sasuke estaba cagado de miedo, si me permiten la expresión jajaja, es que bueno, hay que entenderlo, él mismo sabe en lo que se está metiendo, teme dañarla pero teme aún más no tenerla para él, el ver aquel collar supongo que fue un detonante, pero el miedo a que ella estuviese con otro pudo más que el miedo a dañarla, supongo que nos podemos hacer una idea de cómo está en estos momento Sasuke, prácticamente llorando debajo de la ducha jajaja pobre, supongo que el ser adulto implica que ves el lado negro de las cosas, el lado malditamente realista y de igual forma pesimista. Han pasado más de dos meses que no he actualizado, me siento sucia T_T Espero que les haya gustado este capítulo, muchas gracias por el apoyo constante, son hermosos todos y cada uno de ustedes.
Srta. Perseidas.
.
.
annie-nyu: jajaja sí, todos queremos a un Gaara o un Sasuke en nuestras vidas :c me da pena Naruto, ha pasado por hartas cosas feas, espero que logre encontrar la felicidad o que al menos este conforme con su presente, ahora no lo está, aún siente rencor T_T Saludos annie! Siempre me comentas, te agradezco mucho tus palabras n.n
GilCa: Gilda-chan! Siempre es bueno saber de ti, gracias querida, todos queremos que Hinata mejore, poco a poco ella está viendo que quizás merece un poco de amor propio, quizás me falte indagar más en el tiempo que no estuvo Sasuke, en donde ni las navidades se celebraban :c Saludos!
Blossom Komatsu: ¿Y por qué te has hecho una cuenta nueva? Antes tenía varias cuentas para ordenar todas las cosas que seguía jajaja era por tema, anime, libros, series etc, jaja así de loca, ahora solo tengo esta n.n Saludos! :3
Zumekqi: Vi que comentaste el capítulo 2, ¿llegaste hasta el capítulo 14? Bueno, si ves esto es porque has llegado jajaj muchos saludos y gracias por comentar n.n
Greykamille: Aww que linda, gracias, inspiración y tiempo es lo que falta T_T Dios, solo pido un poquito de tiempo para escribir, estoy en mi último año de universidad, así que estoy a tope, espero no terminar pelada de aquí a fin de año por los nervios jajaja gracias pequeña, nos leemos!
Zareh : y yo aún no sé cómo reaccionará… ._. desde un punto lógico, quizás lo mejor sea que se lo cuente él ¿no? Pero Sasuke es un poco cobarde en ese sentido, lo que más teme es dañarla y/o perderla, así que no sé cómo hacer eso, espero que no se entere nunca :c jaja saluditos Zareh.
Nora: Nora-chan creo que quedará la grande, espero que nunca se entere T_T Hinata es tan frágil :c muchas gracias por comentar n.n saluditos!
ChibiFjola: Oh querida, creo que ya no hay nada más que agregar fuera del mensaje que te envié. Muchas gracias por tomarte el tiempo de comentar y espero te guste este capítulo, muchos saludos n.n
.
.
.
