Género: Romance / Drama

personajes principales: Sasuke Uchiha, Hinata Hyuga, Ino Yamanaka, Itachi Uchiha

Autor: WhiteHunterKou

Rank: M

DISCLAIMER: Los personajes de Naruto y el mundo creado en él pertenecen a Masashi Kishimoto. se utilizan sin ningún fin comercial.


CAPÍTULO 4

EL MUNDO A TRAVÉS DE TU MIRADA.

Hinata abrió los ojos lentamente, mirando al azabache directamente al rostro con la intención de que sus miradas se encontraran entre sí, tratando de adivinar si estaba bromeando con ella o no, entonces suspiró y tomó aire profundamente, tratando de asimilar la pregunta que el moreno le acababa de formular, tanta fue su sorpresa que el sonrojo en su frente y mejillas no se hicieron esperar.

Sacudió su cabeza un par de veces, como si quisiera asegurarse de que esto no se trataba de un sueño, o si era sólo su imaginación jugándole alguna jugarreta, entonces el azabache tomó suavemente la mano derecha de la ojiluna preguntándole si había comprendido sus palabras.

La ojos perlas asintió con la cabeza mientras ocultaba la mirada detrás de su flequillo evitando así los implacables ojos oscuros del Uchiha.

–Creo que debo volver a preguntar… – insistió el moreno mientras observaba las reacciones que sus palabras le causaban a la ojiluna.

—Hinata, ¿quieres casarte conmigo? — preguntó el azabache insinuando apenas una sonrisa.

El silencio comenzaba a tornarse incómodo en la habitación del hospital, una suave brisa entró al cuarto a través de la ventana y dejaba entrar ese delicioso aire fresco del exterior, el moreno comenzó a dudar de que ese día y momentos fueran los indicados para hacer esa clase de pregunta, de pronto escuchó a Hinata murmurar como si hablase consigo misma en su mente, preguntándose qué debía responder.

—Etto… ¡aún no estoy preparada para contestar esa pregunta! — contestó enérgicamente la ojiluna, cerrando con fuerza sus hermosos ojos nacarados y muriéndose de la vergüenza. Era demasiado pronto como para darle una respuesta al azabache, pues su relación no se basaba en el cariño realmente, todo había comenzado como una prueba para expiar sus pecados y no sabía si de verdad podría corresponder los sentimientos del azabache— .L-lo siento Sasuke.

Pareciera que esto le rompería el corazón al moreno, pero no fue así, este esbozó una sonrisa.

—No esperaba que las cosas fueran fáciles— respondió tomándose el rechazo como un reto personal. — Haré que me ames con locura dentro de poco, me aseguraré de ello Hina.

Sabía que si hacía bien las cosas, sólo sería cuestión de tiempo ganarse el corazón de la Hyuga, ya que sabía que él le gustaba, le atraía, despertaba sus bajas pasiones pero aún no sabía si eso sería suficiente como para entrar en el corazón de la peliazul.

Se dio cuenta de que fuera del sexo y algunos detalles que sabía acerca de ella, todo lo demás le era desconocido, no sabía cuál era su color favorito, de qué lado de la cama le gustaba dormir, cuál era su comida favorita, ni cuáles eran sus gustos y hobbies.

El pelinegro se sintió en graves problemas, todo apuntaba a que la relación que podían mantener sería sólo sexual, como si de amantes se tratasen, pero él no quería eso.

—Cuando te mejores, te llevaré a esa cena elegante que te prometí— le dijo con un tono de voz más aterciopelado y tranquilo, un tono que Hinata jamás había escuchado salir de los labios del moreno, ¿acaso le estaba coqueteando?—. Nos vemos después Hina.

Sasuke salió de la habitación con un sentimiento de derrota pero a su vez algo de esperanza por conseguir el amor de la chica que estuvo presente en sus pensamientos todos los días desde la ocasión en que ella lo salvó de una muerte más que segura.

Neji refunfuñó al verlo salir y entró a revisar a Hinata.

— Hinata, ¿estás bien? — Preguntó en un tono de voz algo estridente haciendo gestos de molestia, prácticamente echaba lumbre por los ojos—. Si él te faltó al respeto o te ha dicho algo malo, ¡le haré añicos con mis propias manos!

Lo exagerado de la reacción de su primo la hizo volver en sí misma y no pudo evitar resoplar intentando no reírse.

—Mff… jajaja, Neji ¿acaso estás celoso?— miró sonriente hacia su primo con unas pequeñas lágrimas en sus ojos, la escena le había resultado tan graciosa que no pudo contenerse—. Él vino a preguntar si quería casarme con él….

— ¿Y qué le respondiste? — le preguntó con un tono más calmado al ver que su prima estaba bien.

—Le dije que no estaba preparada para contestarle— le dijo en un tono que transmitía su sinceridad—. Él me gusta, pero no sé si de verdad lo quiero y no dejaré que nadie juegue conmigo de nuevo.

Neji se cruzó de brazos y cerró los ojos, era verdad que el Uchiha era atractivo y creído, en pocas palabras nada confiable a su parecer, pero al escuchar las palabras de su prima supo que no dejaría que ni el azabache ni nadie jueguen con sus sentimientos, eso lo hizo sentirse orgulloso y comenzó sentir aún más respeto hacia su prima.

—Hinata, te estás volviendo más madura, ya no te veo más como una niña— le dijo en un tono tranquilo y se dispuso a mirar a través de la ventana el árbol de mandarinas que estaba plantado afuera del edificio, su aroma era delicioso y llenaba sus pulmones de esa esencia característica—. Mañana te darán de alta, el doctor dice que debes guardar reposo, pero sé que no le harás caso (ríe un poco) jaja, puedes ser tímida pero también eres muy obstinada.

—Tal vez saqué un poco de tu carácter, hermano— sonrió la ojos perlas mientras jugaba con sus dedos, pensó que tal vez había llegado la hora para poder perseguir su propia felicidad—. Se me antojó un poco de mochi.

—Yo te lo traeré en seguida — sonrió Neji serenamente al ver que el ánimo de su prima había aumentado, sabía que la visita del pelinegro le hizo recobrar sus ánimos.

—Gracias— dijo la ojiluna mientras levantaba los trozos destruidos del celular del azabache y los metía en el basurero que estaba al lado de la puerta.

— ¿con que ya no soy una criminal eh? — se dijo a si misma mientras observaba lo que quedaba del celular de Sasuke y sintió un poco de alivio pero a su vez algo de melancolía—yo sé en el fondo que no soy una buena persona….

— ¿de verdad merezco ser feliz? — Se tapó con las sábanas y cerró los ojos hasta que su primo regresó a la habitación.

—te traje el mochi que me pediste y un poco de té verde— le dijo contento un servicial Neji mientras le acariciaba la cabeza a su prima a través de la sábana.

—G-gracias Neji— salió de las sábanas la ojiluna y comenzaron a comer el delicioso mochi que el Hyuga le había conseguido—el sabor del mochi me hace feliz.

—Me alegra escuchar eso Hinata— le decía en un tono algo contento el ojiblanco.

Al día siguiente la azabache fue dada de alta y fue llevada a su casa, una casa que le traía tantos recuerdos.

Al llegar a la entrada fue recibida con los brazos abiertos por Hanabi, Ko, y los demás miembros de su familia quienes le desearon que se recuperara pronto y la abrazaban con afecto, todos menos un malhumorado Hiashi que estaba observando desde la lejanía como su hija volvía a casa, al cruzar su mirada con la de su padre, la ojiperla supo que estaba en problemas, Hiashi sólo se limitó a cruzarse de brazos y regresar a sus aposentos.

Tan pronto como desayunó, fue a darse un baño, al mirarse en el espejo pudo mirar los moretones que la pelea le había causado, el dolor pudo haberse ido pero lo recordaba con detalle, trató de no pensar demasiado en ello, entonces se metió en la bañera y disfrutó del agua que ella misma había preparado con unas sales de baño de lavanda, dejó que el aroma la relajara y su cuerpo se liberara de ese estrés acumulado que le causó tanto el atentado, como los días que pasó en el hospital, después cerró los ojos y se puso a reflexionar en silencio.

—Otoo sama se veía furioso, creo que me va a castigar, jejeje—

Pensó que hasta el regaño que estaba a punto de recibir estaría bien merecido, si hubiera muerto ese día no podría recibir regaños ni consejos de su padre nunca más, entonces comenzó a apreciar las cosas de una manera distinta a la que solía hacer.

Pensó en la mejilla de Sasuke, quizás la cicatriz le quedaría de por vida, se preguntó cómo se sentiría el moreno al respecto y también si de verdad iba enserio con eso de ganarse su corazón.

Pasaron unos buenos minutos y al sentir que el agua comenzaba a enfriarse, salió de la bañera y se puso la bata de baño, una bata de color rosa que la verdad no le gustaba mucho.

Recordó que su madre solía usar batas de color rosa cuando se bañaba con ella a la corta edad de 5 años, su madre era una mujer sumisa, tanto que asustaba.

Tal vez su falta de carácter se debía a que la mitad de sus genes los había heredado de aquella mujer, pero aun así la admiraba por ser la persona más cariñosa que había conocido sobre la faz de la tierra.

Sintiendo que ya era hora, se vistió con un yukata de color naranja que usaba cuando el calor era muy intenso y se dirigió a charlar con su padre, cuando llegó a sus aposentos golpeó suavemente a la puerta, no tardó en escuchar la voz de su padre invitándola a entrar.

—Puedes entrar— le dijo con una voz firme y estoica el patriarca de la casa Hyuga.

—C-con permiso Otoo sama— contestó nerviosamente la ojiperla sin poder evitar tartamudear un poco, al ver la figura imponente de su progenitor su voz se quebraba, de hecho enfrentarse a su padre era una de las cosas que más miedo le daban sobre la faz de la tierra, la segunda eran las arañas, entonces se sentó frente a Hiashi esperando lo peor.

—Hinata, aun tartamudeas…, quiero saber ¿en qué demonios pensabas al desobedecerme e ir a un lugar alejado sin tus guardianes personales?…— dijo enérgicamente mientras miraba a su hija directamente a los ojos—. Sabes bien que sé cuándo me mientes, así que más te vale decir sólo la verdad….

—L-lo siento Otoo sama, yo… yo quería ir a esquiar a la montaña como cuando solíamos ir todos juntos en invierno— contestó con voz suave y algo quebrada la peliazul mientras bajaba la mirada y jugaba con sus dedos, tal y como solía hacerlo cuando se sentía nerviosa.

—Tengo entendido que no fuiste sola, ¿con quién ibas a ir a la montaña? — preguntó desafiante el mayor de los Hyuga mientras trataba de percibir el más mínimo intento de su hija por mentir.

—Iba a ir con Sasuke, somos amigos y ese día no teníamos otra cosa mejor que hacer, p-perdón padre, no te volveré a desobedecer de esa manera…— la ojiperla comenzó a llorar al recordar lo que les sucedió ese día—.L-lo siento tanto papá….

—Todo eso ya lo sabía, sólo quería escucharlo de ti hija mía, esos secuestradores casi te llevan… ¿Ahora entiendes por qué te limito las salidas fuera de la ciudad?, tu hermana Hanabi y tú son mi tesoro, lo más preciado que tengo en este mundo, y casi te pierdo ese día— dijo con la voz entrecortada el cabecilla de la familia Hyuga.

—O-Otoo sama discúlpame, de seguro te decepcionas de mí, yo te prometo que me haré fuerte y haré que no te preocupes más por mí— dijo con determinación la ojiluna mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos —. Discúlpame por preocuparte.

—Eres una tonta, tienes que pensar mejor las cosas, eres mi hija, cualquiera te usaría para llegar a mí, porque saben que las amo a ti y a tu hermana, y para serte sincero, por ustedes daría todo el dinero que tengo en este mundo, sin pensarlo dos veces— cerró los ojos Hiashi imaginando el peor escenario, donde raptaran a alguna de ellas, frunce el ceño y aprieta los dientes al imaginar esa posibilidad—. Quiero que tengas más cuidado y cuídate de ese niño Uchiha, no me da muy buena espina…, pero me alegro que estuviera contigo ese día, en cierta forma por estar ahí no pudieron secuestrarte, y por eso tendrá mi gratitud.

— ¿Otoo sama estás enojado conmigo? — preguntó sorprendida la azabache.

—Sí, pero tenía aún más miedo de perderte— Hiashi abrazó a su hija como pocas veces había hecho en sus 18 años de vida, no pudo evitar dejar escapar algunas lágrimas que demostraban que su preocupación por su hija era verdadera.

—P-padre… lo siento— Hinata abrazó a su padre y lloraron un momento, luego se sentaron a beber algo de té en lo que la hinchazón de los ojos de ambos desaparecía.

—Hinata, no podrás salir de la ciudad en 3 meses y no te llevaré de vacaciones, por más que esté contento de que estés a salvo, me desobedeciste y tengo que castigarte de alguna manera— dijo en un tono algo severo Hiashi.

—M-me parece justo— afirmó la ojiluna, sabía que perder unas vacaciones era un precio muy bajo a pagar, su padre aún era la autoridad máxima de la familia y no podía mostrarse blando ante los demás, por eso tenía que ser severo e imponer castigos ante cualquier falta.

—Puedes retirarte— le dijo con un tono suave el patriarca de los Hyuga—.Te quiero hija.

—Yo también te quiero Otoo sama— dijo la ojiluna antes de salir de los aposentos de su padre.

Con una nueva forma de ver a su padre, la ojos perlas se fue a descansar, por primera vez en mucho tiempo durmió como si fuera una bebé, esa noche no tuvo pesadillas.

A su vez en la mansión de los Uchiha, Itachi e Ino volvieron anticipadamente de su luna de miel, al enterarse de lo que había ocurrido, ambos abrazaron a Sasuke al verlo y no se separaron de él en toda la noche.

—Sasuke de verdad nos asustaste, dime lo que pasó exactamente— dijo Itachi preocupado inspeccionando a su hermano menor con la mirada—. Te dieron una buena golpiza, ¿estuviste en peligro?

—Sí, esos tipos en verdad iban a matarnos, aún después de cobrar el rescate por Hinata estoy seguro que también la habrían matado, nosotros vimos sus rostros, después de todo— comentó algo estresado el pelinegro recordando los sucesos de ese día.

—Sasuke, ¿qué le pasó a tu cara? — preguntó con lágrimas en los ojos una preocupada Ino chan mientras pensaba en lo cerca que estuvieron de perder a su cuñado.

—Ah, esto…— el menor de los Uchiha se tocó la mejilla por sobre la gasa—. El secuestrador dijo que era para que me viera más varonil….

—Puede que me quede una marca de por vida, en el hospital me dieron 15 puntadas para cerrar la herida— dijo cerrando los ojos con el ceño fruncido.

—Sasuke, ¿dices que los secuestradores te habían estado siguiendo desde hace tiempo? — preguntó Itachi mientras se notaba la ira acumulada en su mirada, el azabache mayor apretaba los puños en reacción a la furia que sentía en ese momento, se sentía culpable de estar disfrutando de su luna de miel mientras a su hermano casi lo mataban —. Perdóname Sasuke, si no hubiéramos salido de la ciudad tal vez no….

—Nii san, no es tu culpa esto hubiera sucedido estuvieras o no en la ciudad, no te culpes por esto, tenías el derecho de tener una luna de miel, en ese caso debería disculparme con ustedes por arruinarles sus vacaciones— interrumpió el azabache intentando que Itachi no se culpara por lo que le había sucedido, su hermano no tenía la culpa, la culpa era de su apellido y el estatus que este conlleva.

—Sasuke, perdona si no te hemos puesto mucha atención— dijo Ino chan rodeándolo con sus brazos e invitando a Itachi a abrazarlos también.

—No te volveremos a abandonar Sasuke— el hermano mayor abrazó a las dos personas que más amaba en el mundo y permanecieron así por un largo rato.

—Gracias Nii san, Ino chan, ustedes son increíbles los aprecio— contestó el moreno cerrando los ojos y disfrutando del momento con una sonrisa en su rostro.

Se quedaron así tanto tiempo que se quedaron dormidos, el moreno los recostó sobre la cama y los arropó con la manta, sabía que su familia aunque pequeña, era la mejor del mundo, al menos para él.

No quiso meterse entre ellos y prefirió dormir sentado en el suelo al lado de ellos, arropándose con una de las sabanas de su cama, le encantaba la cálida sensación familiar que sentía en ese momento, ante tanta comodidad el pelinegro se quedó dormido y comenzó a soñar con la ojiluna, soñó que estaban tomados de la mano, caminando en un campo de flores y al final se sentaban juntos en una banca a mirar el paisaje y el reflejo del sol en un hermoso lago.

Los despertó la luz del amanecer que se asomaba por la ventana y el cantar de los pajarillos que jugaban cerca en la fuente, Ino sonrió al notar que su cuñado los había arropado para que no se resfriaran, entonces despertó a Sasuke despeinándolo un poco con sus delicadas manos.

—Despierta Sasuke, vamos a desayunar algo, ¿te parece? — le dijo amistosamente Ino chan mientras se estiraba para despertar por completo.

—No se atrevan a desayunar sin mí— dijo bostezando Itachi mientras se tallaba los ojos, intentando despertarse rápido.

—Quiero comer sopa caliente— dijo el pelinegro mientras se levantaba de su lugar.

—Claro que sí lo que tú desees hermano— contestó Itachi con una sonrisa en su rostro—. Al rato quiero ir a hablar con el jefe del departamento de policía, Sasuke, ¿puedes cuidar un momento a Ino chan?

— ¿Vas a aclarar el asunto del intento de secuestro? — preguntó el pelinegro a su hermano mayor.

—En efecto tengo que aclarar varios asuntos con ellos— contestó con la mirada fría e inexpresiva que solía hacer cuando enfrentaba situaciones difíciles —. Por eso te pido que cuides a mi Ino chan un momento en lo que arreglo esos asuntos, por favor.

Ino al escuchar a Itachi no pudo evitar sonrojarse.

—Claro yo la cuidaré mientras arreglas las cosas— respondió el azabache mientras cerraba los ojos —.Ino chan ¿qué vamos a hacer mientras Nii san sale?

—Vamos a armar la cuna del bebé ¿te parece bien? — le dice la rubia poniendo su dedo en su barbilla pensando que más podrían hacer.

—Entonces está decidido— dijo Itachi antes de salir de la casa —.Vuelvo en un par de horas.

Itachi salió de la mansión en rumbo a la estación de policía, mientras zanjaba ciertos asuntos, Sasuke se quedó al cuidado de Ino y ambos comienzan a platicar acerca de la vida sentimental de ambos mientras desayunaban sopa de pollo.

—Ino chan, en verdad te pido disculpas por haber interrumpido tu luna de miel con mi hermano— dijo Sasuke bajando la mirada, eso lo hacía sentir culpable.

—No te disculpes cuñado, te quiero y me importa tu seguridad, por eso le dije a Itachi que volviéramos de inmediato— la rubia con una sonrisa en el rostro trata de calmar al azabache dándole palmaditas en la espalda—. ¿Ibas a salir de la ciudad con Hinata?

—Sí, íbamos a ir a esquiar toda la tarde pero gracias a esos malditos, nuestros planes se arruinaron— apretando los puños Sasuke recuerda todo lo sucedido.

— ¿Por qué?, ¿Terminaste de castigarla por lo que te hizo? — algo preocupada la chica de ojos color jade pregunta que iba a hacer ahora con la peliazul.

—Si en efecto la he perdonado y destruí la última copia del video— suspirando el azabache se sirve una copa de vino y comienza a beberlo lentamente.

— ¿Por qué hiciste eso? Creo que la castigaste por muy poco tiempo como para que ella aprendiera la lección— algo frustrada la rubia pide explicaciones a su cuñado.

—Porque ella me salvó la vida y yo… yo me terminé enamorando de ella— dijo en un tono muy bajo el moreno.

—¿Amas a Hinata?, increíble, aún después de lo que te hizo…— algo molesta e irritada la cabellos dorados hizo notar su descontento ante las palabras del azabache—. Aunque si tú la perdonaste juro que no le guardaré ningún rencor.

—No lo puedo evitar, simplemente el amor fue surgiendo, no puedo gobernar libremente lo que mi corazón desea— terminando su copa de vino, Sasuke se sienta en el sofá y continúan la conversación—. Le pregunté si quería casarse conmigo.

— ¿Y qué te dijo? — preguntó muy sorprendida Ino chan —. De seguro te dijo que si….

—Jajaja todo lo contrario— contestó riendo sarcásticamente el azabache—. En verdad no creí que me rechazara.

—Ni yo, de seguro ella cree que solo quieres salir con ella por el sexo— dijo juguetonamente la ojos jades mientras se servía un poco de agua mineral.

—El sexo es magnífico, pero en verdad la quiero, quiero acercarme más, pero no se casi nada de ella, estoy en problemas…— exasperado el pelinegro trata de encontrar una solución a su problema.

—Si bien recuerdo, ella salió un par de años con Naruto, ¿por qué no le preguntas cosas sobre Hinata a él? — comentó la sonriente rubia.

—Tienes razón el dobe sabe más de Hinata que cualquier otra persona, gracias Ino chan me has ayudado bastante— agradecido el Uchiha le sonríe a su cuñada.

—No hay de que, Sasuke, decidimos entre Itachi y yo el nombre del bebé, aún no he ido a confirmar su sexo, pero pensamos que si es niña se llamará Inoka y si es niño se llamará Inoyuki, ¿qué te parece? — dijo esperanzada la futura madre.

—Que hermosos nombres, si me preguntaran que quisiera que fuera, sería niña, creo que me gustaría ayudar con su educación y cuidados— sonrió el azabache mientras le enviaba mensajes de texto a su mejor amigo, quería reunirse con él para sacarle información útil sobre la ojiluna.

—Espero que sean gemelos— sonrojada la chica de cabellos dorados se pone a fantasear sobre su futuro bebé, entonces sacó un poco de estambre color blanco y un par de agujas y comenzó a tejer una prenda para recién nacido.

Naruto le respondió casi de inmediato al azabache pues tenía tiempo que no se veían para platicar, jugar o hacer cualquier cosa juntos, prácticamente desde la boda de Ino chan no se habían dirigido la palabra.

Acordaron ir a comer al ichiraku al día siguiente, y quizás competir por quien comía más tazones de ramen de puerco.

Pasaron algunas horas, donde Ino le contó a Sasuke sobre los lugares y aventuras que vivió con Itachi en el tiempo que pasaron juntos en la luna de miel, el azabache escuchó atentamente pues podría usar algunas de esas ideas en el futuro con la ojos perlas, hasta que volvió un cansado pero sereno Itachi desde la comisaría, había arreglado todo el asunto que tenía que ver con el sujeto que aún estaba en prisión.

—Sasuke, el tipo que entregaron a las autoridades se llama Mark, confesó quienes eran sus jefes, sus cómplices y toda la información relevante a cambio de indulgencia, será sentenciado a 3 años de prisión y luego 2 años de libertad condicional— dijo en un tono algo irritado pero más relajado que antes.

— ¿Atraparán a toda la organización con la información que obtuvieron? — preguntó curioso el azabache menor mientras le preparaba un vaso de gin & tonic a su hermano mayor para que este se refrescara un poco y se lo ofreció.

—Sí, juro que no descansaré hasta que paguen por lo que hicieron— aseguró con total confianza Itachi mientras tomaba el vaso de las manos de su hermano y bebía su contenido —. Glup glup, Maravilloso como siempre, sabes la cantidad exacta y como me gusta esta bebida.

—Claro, es una de las bebidas que más pides en el bar, me aprendí la receta de memoria— el pelinegro se jacta de su buena memoria mientras se siente más seguro al saber que Itachi se encargará de la situación—. Nii san gracias por preocuparte, iré a dormir, no quiero estorbarles, necesito descansar un poco.

El azabache menor se despide de su hermano y cuñada y se dirige a darse un baño.

Se desnudó y se observó en el espejo, miró los moretones y cicatrices que le causó la pelea, esto no le enfureció, entonces despegó la gasa de su mejilla lentamente para mirar cómo iba sanando, al ver la extensión de la herida y como lucían las puntadas no pudo evitar sentirse triste, esa marca podría quedarle de por vida, ya nada volvería a ser igual.

Entonces se metió a la gran bañera familiar y lavó su cuerpo, el agua caliente hizo que sus cicatrices le ardieran un poco, como pudo trató de relajarse y purificó su cuerpo con el agua caliente, de pronto comenzó a pensar en formas para conquistar a Hinata, en verdad quería acercarse a ella y comprender mejor como ella percibe el mundo, "quiero percibir el mundo a través de tu mirada Hinata" se dijo mentalmente mientras reflexionaba.

Terminó de bañarse y se puso un pijama sencillo, eran sólo un par de bóxers negros y una remera de manga larga hecha de algodón de color negro.

Se recostó sobre su cama y le mandó un mensaje de texto a Hinata donde le mandaba un saludo y le aseguró que pronto la llevaría en una cita a la cena que le prometió en un restaurante elegante.

Al recibir el mensaje la ojiluna se asustó al inicio, pero recordó que ya no tenía nada que temer y al leerlo no pudo evitar sonreír y sonrojarse un poco al mismo tiempo que movía los pies de una forma juguetona, en verdad no se esperaba el mensaje y este mejoró mucho su estado de ánimo.

La peliazul le contestó que sí, que sólo le diga el día y el lugar donde sería la cita e iría con gusto.

Al leer la contestación de la ojiperla el moreno esbozó una sonrisa y cerró los ojos hasta que consiguió quedarse profundamente dormido.

A la mañana siguiente el moreno se levantó temprano y al bajar a desayunar se encontró con la acaramelada pareja que estaba en la cocina, Ino preparaba omurice e Itachi la estaba abrazando por la cintura ayudándole un poco y besando ocasionalmente el cuello de la rubia.

—Recuerden que estoy aquí, nada de escenas subidas de tono, al menos mientras yo esté presente— refunfuño un poco el azabache pero en el fondo estaba contento por ellos, feliz y sentía un poco de envidia de su Nii san, pues él también querría poder demostrarle su amor así a una mujer, y nadie más perfecta en su mente que la Hyuga —. Después de desayunar iré a ver a Naruto, tendrán toda la tarde para ustedes, así que aprovechen.

—Gracias cuñado— le dijo Ino chan mientras le hacía la señal de la paz con los dedos de su mano derecha y le guiñaba el ojo —. Si pasa algo erótico pondré la corbata de Itachi sobre la perilla de la puerta.

—O-oi, — dijo Itachi quien no pudo evitar apenarse y sonrojarse, al imaginar lo que podrían hacer.

Ino sirvió los 3 omurice y un vaso de calpis para cada uno, mientras todos reían por la reacción de Itachi, entonces juntando las manos pidieron gracias por la comida diciendo "itadakimasu" , comenzaron a comer y los hermanos Uchiha no pudieron evitar caer en el encanto de la comida casera de Ino chan, ese sabor cálido y reconfortante les recordaba los días en que su madre Mikoto Uchiha les preparaba el desayuno, recordaban que ella solía escribir sus nombres o dibujar algo sobre el omurice con la salsa de tomate.

—I-Ino, ¿puedes dibujarle un sol al mío con el kétchup? — Dijo algo avergonzado y ruborizado Itachi—. Me recuerda al que preparaba Oka sama.

—Claro que sí, lo que sea para mi adorado Itachi— le dio un beso en la mejilla y dibujó lo mejor que pudo un sol en la superficie del omurice de Itachi—. Sasuke ¿qué le dibujo al tuyo?

—U-una nave espacial…— dijo muy avergonzado, sonrojado y malhumorado Sasuke—. No es que quiera pero ya que insistes.

La pareja no pudo evitar reír un poco mientras Ino le dibujaba una nave al omurice de Sasuke.

—Los mataré— dijo en un tono agresivo el azabache, no le gustaba que se burlaran de él, en efecto se estaba comportando de una manera tsundere con ellos.

Todos comieron muy bien, en especial Itachi que hasta limpió su plato, se notaba que tenían mucho tiempo sin probar la sazón casera que una madre les podía ofrecer.

—Gracias Ino, la comida estuvo deliciosa— dijo Sasuke y puso su plato en el fregadero mientras se dispuso a salir.

—Gracias amor— le dijo Itachi a Ino y la besó tiernamente.

— ¿A dónde vas? — le dijo la rubia a su cuñado.

—Iré a ver a Naruto, ya sabes quiero aprender cosas sobre Hinata sin parecer un tonto.

—Hai hai, buena suerte cuñado— le dijo amistosamente la rubia y se puso a lavar los platos.

—Cuídate Sasuke — le dijo el moreno mayor mirándolo a los ojos—. Pasa una tarde agradable con Naruto.

—Hasta al rato— asintió con la cabeza el azabache y se fue corriendo en dirección al parque.

—Bueno ¿en que estábamos? — Itachi abrazó a Ino por detrás y la besó tiernamente—. Mmm ¿podrías vestirte sólo con el delantal?

—Itachi eres un pervertido, mi pervertido— le contestó con voz suave su hermosa esposa quien se quitó las prendas una por una quedando sólo con el delantal puesto y algo sonrojada invitó a su marido a tener una tarde pasional.

Itachi se acercó lentamente a su esposa, comenzó a besarla y acariciar su cuerpo con suavidad, Ino cerró los ojos y corresponde a los besos de su esposo, la temperatura de sus cuerpos comenzó a elevarse rápidamente, y el sonrojo en sus rostros no se hizo esperar.

—Te amo Ino vamos a darnos cariño— el moreno mayor acarició los muslos de la rubia mientras lamía suavemente su cuello.

—Que rico mi amor, me encanta cuando haces rimas— dijo Ino mientras acariciaba el pene de su esposo por encima de la tela de su pantalón—. Quiero que me lo hagas salvaje mmm.

Itachi se desvistió rápidamente sin dejar de besar a la rubia estaba muy excitado, estaba seguro que podría volverse un ninfómano si seguía haciendo el amor todos los días con su esposa, como lo habían estado haciendo desde la noche en que se casaron.

Ino acarició y masajeó el pene de Itachi, quien se arqueó un poco hacia adelante al sentir la cálida y suave mano de su esposa, ambos comenzaron con un delicioso y erótico juego de caricias y besos que haría que se pusieran tan calientes como las llamas del amaterasu.

—Continuemos esto en la habitación— le dijo coquetamente la chica de ojos jades mientras guiaba a su marido jalándolo suavemente del pene—. Por aquí amor.

Al llegar a su habitación se dejaron llevar por su pasión, se lanzaron a la cama y parecía que ambos luchaban por ver quien lideraría esta vez, en el sensual forcejeo entre ellos Ino resultó vencedora, sometió a Itachi y se montó sobre él.

Comenzó a frotar su vagina suavemente sobre el pene del azabache y dejó que este acariciara sus senos por sobre la tela del delantal.

—Eres increíble amor— el moreno la besaba y jugaba con los senos de su esposa mientras movía la cadera —. Ya quiero que me montes.

Ino movía la cadera como si fuera una experta y disfrutó ver como Itachi se estremecía con cada uno de sus movimientos.

—S-si sigues así me voy a correr — dijo Itachi mientras dejó que sus caderas se movieran al ritmo de su sexy esposa.

Ino detuvo sus movimientos y besó el pecho de su marido.

—Aún no te puedes correr cariño, quiero que me des mucho placer— dijo mientras jugaba con el cabello suelto del pelinegro.

—Te encanta torturarme de esa manera— el moreno trataba de relajar su respiración mientras su esposa le acariciaba los testículos suavemente.

—Está bien vamos a hacerlo— dijo con una voz algo seductora la chica del cabello dorado.

Guiando el pene del azabache con sus manos, Ino lo introdujo dentro de su vagina suavemente, puso sus manos sobre el pecho del Uchiha y comenzó a montarlo salvajemente.

Ambos comenzaron a gemir, el azabache puso sus manos alrededor de la cintura de su esposa y le seguía el ritmo disfrutando como se sentía el choque entre sus caderas, el sonido que producían al chocar era similar a un "pap pap".

El moreno acariciaba suavemente el clítoris de la rubia para darle más placer y que esta llegara más pronto al orgasmo.

Sus sudores se mezclaban y los besos apasionados aumentaban su libido.

—Vamos a cambiar de posición— le dice Ino mientras se quita el delantal—. Quiero que me demuestres tu lado salvaje.

El Uchiha al escuchar esas palabras salir de los hermosos y carnosos labios de su esposa se sintió como un animal salvaje al cual habían dejado salir de su jaula, tenía tantas ganas de descontrolarse que abrazó a Ino por la cintura y sin despegarse de ella la cargó.

—Debes abrazarme, no quiero que te caigas— dijo el moreno mientras tomaba de las piernas a su mujer y comenzó a embestir como si no hubiera un mañana.

Su respiración cálida se notaba, pues se podía apreciar cómo un poco de vapor se formaba cuando exhalaba.

La rubia abrazó a su hombre con todas sus fuerzas y cerró los ojos, esa posición se le hacía un poco vergonzosa pues había un espejo detrás de ellos y podía observar como Itachi le estaba dando duro y fuerte.

En su momento de salvajismo Itachi la llevó contra la pared y comenzó a bombear frenéticamente, Ino no pudo evitar gemir con fuerza, por esa fuerza y la posición en la que estaban sintió como la punta del pende de Itachi golpeaba una y otra vez en el cuello de su útero, la sensación que tenía era placer y un poco de dolor, poco a poco el placer que sentía era tremendo, tanto que sintió que de seguir así se iba a correr en menos de un minuto.

—M-más despacio amor, vas a hacer que me corra— trató de que su marido se tranquilizara pero era inútil, nada haría que ese hombre se calmara, al menos no hasta que quedara completamente satisfecho.

Él la llevó de nuevo a la cama y la acomodó de lado, entonces se colocó de tras de ella y la penetró de esa forma, metía y sacaba su pene repetidas veces y el sonido que hacía al entrar de nuevo hizo que Ino se avergonzara un poco, eran sonidos tan pervertidos.

Ella trató de separarse un momento para descansar pero él la tomó por sorpresa y la penetró mientras ella le daba la espalda, la rubia no pudo más y se dejó dominar por su macho, quien la tumbó boca abajo sobre la cama y se posó sobre ella, le hizo el amor de una manera tan apasionada y salvaje que Ino estaba perdiendo el control, sintió que se quedaba sin fuerzas, su vista se nublaba y solo experimentaba placer, no pudo evitar babear un poco como respuesta a todas la sensaciones que tenía en ese momento.

—Ya voy a acabar— dijo un ya cansado pero tenaz azabache —. Me voy a correr adentro.

—Hazlo— le contestó su esposa mientras cerraba los ojos —.aaaaaahh.

Itachi empujó su cadera con fuerza y descargó su esperma dentro de su esposa mientras ambos se fundían en un orgasmo.

Cansados pero muy satisfechos ambos se quedan abrazados demostrándose su cariño a base de caricias.

—T-te dije que esperaras un poco, fuiste demasiado brusco— le reclamó la rubia mientras inflaba las mejillas algo enojada y la cara totalmente roja.

—Lo siento— dijo el moreno con una expresión llena de culpa —. ¿Te he lastimado acaso?

—N-no, de verdad me gustó mucho, me encantó— dijo la chica de ojos color jade mientras recargaba su cabeza sobre el pecho de Itachi —. S-solo que no estoy acostumbrada a que me dominen y eso me enoja un poco.

El moreno sonrió cerrando los ojos y disfrutando la compañía de su bella pareja.

—La próxima vez dejaré que me ates para que tú tengas todo el control—

—Más te vale— le contestó la rubia algo sonrojada —. Tonto.

Sasuke había asistido a la reunión con su mejor amigo, su intención era sencilla, conocer más sobre la chica que le gustaba de labios de su ex, que convenientemente era su mejor amigo.

—Naruto, llegas temprano, ¿por qué? — dijo un intrigado azabache mientras sostenía un cuadernillo entre sus manos.

—Cuando se trata de ramen siempre voy enserio— dijo el rubio con una gran sonrisa —. Bueno eso y el hecho de que tú me hayas pedido que habláramos.

—Sí, tengo que preguntarte algunas cosas sobre Hinata— dijo serio el pelinegro

— ¿Qué quieres saber?, más bien ¿por qué? — le contestó un despistado Uzumaki.

Entraron al Ichiraku y comenzaron a pedir tazones de ramen de puerco, el dueño Teuchi con gusto los atiende y está contento de recibir visitas de sus clientes más distinguidos.

Ambos juntaron sus manos al centro del pecho en esa habitual forma de dar gracias por la comida y dijeron al unísono "itadakimasu".

—Hinata me gusta, y mucho— dijo un hambriento azabache mientras comía un poco de ramen—. O acaso ¿ella está prohibida?

— ¡Teme!, ¿lo dices enserio?, no es que esté prohibida ni nada— contestó algo extrañado y frunciendo el ceño el rubio—. Pero te diré una cosa, sólo inténtalo si de verdad vas enserio con ella, jamás te perdonaría que jugaras con sus sentimientos. Le dio un sorbo al delicioso caldo y comió uno de esos jugosos cortes de puerco que flotaban sobre el ramen. —. Delicioso.

—Por supuesto que voy enserio, en efecto ella no me cree que vaya enserio, pero le voy a demostrar lo contrario— dijo antes de comer un poco más de ramen.

—Te creo, bueno ¿por dónde deberíamos comenzar?- un pensativo Naruto recordaba viejos tiempos mientras pedía su segundo tazón de ramen de puerco.

—Desde el principio, si no te molesta— dijo Sasuke mientras apuntaba todo lo que el Uzumaki le contaba en el cuadernillo.

—Está bien, todo comenzó desde…— le comenzó a platicar con lujo de detalle, todo lo que vivió con Hinata en los 2 años que fueron pareja.

El habilidoso y elocuente azabache no descansó hasta que le sacó toda la información que le pareció útil para conocer más acerca de la ojiluna.

— ¿Que más quieres saber Sasuke? — le dijo un ya satisfecho rubio mientras bebía un poco de té.

—Si no te molesta, me gustaría preguntar, ¿por qué terminaron?, la manera en la que te expresas de Hinata es tan amorosa, tan llena de cariño y de arrepentimiento que me pregunté ¿por qué demonios no siguen juntos?— dijo en un tono seco, algo culpable por querer arrebatarle a su amigo a la mujer que más ha amado en el mundo.

La expresión de Naruto cambió, se notaba culpable y melancólico mientras observaba su reflejo en la taza de té.

—Creo que si alguna vez tengo que ser completamente sincero será ahora; justo en esas fechas habías terminado con Sakura chan, sabes que siempre tuve un crush con ella, y como estaba libre comenzó a salir con varios chicos, ehm pues yo fui uno de ellos, no estoy nada orgulloso de lo que hice, pero Hinata era pura rutina, y me cansé de ella, engañe a Hinata con Sakura chan por al menos 3 meses— dijo con una expresión de tristeza el rubio.

—Serás…— dijo el azabache pero fue interrumpido por su mejor amigo.

—Por favor, sólo escucha, no necesito más sermones, me siento como una basura— comentó un muy afligido Naruto.

El azabache sólo se limitó a asentir con la cabeza.

—Volver con ella todos los días, ver lo feliz que estaba y yo por dentro sintiéndome como un monstruo, Hinata no tardó en darse cuenta de que las cosas no estaban bien entre nosotros, pues yo me negué a tener relaciones con ella, la culpa no me permitía siquiera tocarla, (suspira) ehh, entonces le confesé todo, ella estaba destrozada y no sabía que había hecho mal, le dije que nada, en verdad no había hecho nada, nunca hacía nada, ese era el verdadero problema, era demasiado sumisa, rutinaria, por más que la quería, no pude vivir de esa manera, engañarla en cierta forma le dio sabor a mi vida jejeje— ríe con lágrimas entre los ojos, torturándose por no haber podido arreglar su relación.

—Le di dos opciones, podíamos seguir juntos aun sabiendo lo que hice y lo que pensaba de ella o podíamos terminar por las buenas, sin rencores, tratando de buscar la felicidad en otra persona, es obvio qué iba a elegir, con todo el dolor de su corazón, ella prefirió liberarme, siempre buscó lo mejor para mí— cerró los ojos tratando de reponerse —Sasuke, si te haces su pareja, debes hacerla feliz, o si no, ¡te patearé el trasero! —. Dijo en tono amenazante sosteniendo a Sasuke por el cuello de su camisa.

—Ya lo sé— dijo el azabache mientras se zafaba del agarre de su amigo —si ella me acepta la hare feliz, claro, solo si me acepta, quiero casarme con ella.

Terminaron de charlar, el rubio se secó las lágrimas y se arregló la ropa, por su parte el moreno pagó la comida y se retiraron del ichiraku, no sin antes ver el cartel de los reyes comedores, donde para su sorpresa, Hinata estaba enmarcada en primer lugar con 46 tazones de ramen de puerco, el azabache sólo sonrió y murmuró "¿con que por eso te dicen reina comedora?, interesante…" los dos jóvenes se despiden en la entrada del ichiraku y toman diferentes rumbos.

—Adiós Naruto, gracias por la información—

—Adiós Sasuke, más te vale que la hagas feliz ¡teme! —

—Eso intentaré ¡dobe!-

—No lo intentes, sólo hazlo—

—Tch, como digas—

El pelinegro se fue primero y dejó a Naruto reflexivo enfrente del restaurante, estaba decidido, iba a enamorar a Hinata a como dé lugar.

Al llegar a la casa, se dio la libertad de beber una cerveza fría y asimilar todo lo que el rubio le había contado, a la vez que no pudo evitar recordar lo que Sakura una vez significó para él, en efecto si el amor no se cuida, se arruina, es molesto tener que cuidarlo, pero si lo procuras, lo cuidas, le das vida cada vez que se estanca, tendrás lo más hermoso que puedas llegar a tener.

Se sentó a la mesa y puso la cerveza sobre el periódico, al levantarla de nuevo para beber otro sorbo observó una noticia en él, resaltada con la humedad que la lata de cerveza había depositado sobre el papel, comunicaba que "toda la organización criminal de los secuestradores había sido apresada ese mismo día", supo que su hermano había movido sus influencias para lograr esta hazaña, por fin podían estar tranquilos, eran al menos 15 personas y llevaban años secuestrando gente influyente y cobrando rescates millonarios por devolverlos a sus familias.

El azabache suspiró y se dispuso a agradecerle a su Nii san, caminó hasta su habitación pero observó la corbata de Itachi sobre la perilla de la puerta, recordó entonces las palabras de su cuñada, y entonces pasó de largo a su habitación para dormir un poco, no quería ser inoportuno con su hermano, ni encontrarse una escena embarazosa.

Se recostó sobre su cama y comenzó a quedarse dormido, no sin antes mandarle un mensaje saludando a la ojiluna, mensaje que le respondió de buena manera, sabía que le gustaba, sólo tenía que intentarlo con más fuerza y demostrarle que podía contar con él.

Entonces durmió excelentemente.

A la mañana siguiente salió y observo a su hermano y cuñada, que estaban en la cocina de nuevo, Itachi estaba leyendo el periódico como de costumbre, entonces el azabache se acercó a él para darle las gracias.

—Nii san vi en el periódico que los secuestradores fueron encarcelados, no sé cómo lo lograste pero gracias— le dijo con una sonrisa y se sentó a su lado en la mesa.

—No tienes por qué agradecer Sasuke, no dejaré que nadie lastime a mi familia— dijo dándole un sorbo a su taza de café, devolviendo la sonrisa a su hermano pequeño.

—Hoy se ven muy animados, ¿qué te paso Sasuke? — Dijo la rubia.

— Buenas noticias y un avance con lo de Hinata— dijo el azabache.

—Me alegro, ¿entonces la iras a ver hoy? — dijo pensativa la chica de ojos color jade.

—Sí, si acepta mi invitación a cenar claro está— dijo algo esperanzado el ojinegro.

No pudo evitar notar que su hermano tenía las ojeras más marcadas, e Ino caminaba con un poco de cojera.

—Nii san, Ino chan, ¿están bien? ¿Qué les sucedió? — preguntó algo preocupado el moreno —. Se ven cansados.

—Tuvimos sexo toda la tarde y toda la noche— dijo una ruborizada Ino chan poniendo sus manos sobre sus mejillas.

— ¡O-oi!, no le digas esas cosas a Sasuke— dijo apenado el Uchiha mayor.

—Si te avergüenzas ahora, pero me diste tan duro que apenas puedo caminar— dijo Ino para hacer sentir avergonzado y culpable al moreno.

—P-pero bien que te gustó…— dijo sonrojado su esposo, con una mezcla de enojo, vergüenza y lujuria.

— ¿Qué quieren comer? — dijo la chica de la melena dorada.

— ¿Qué tal si comemos pancakes? — dijo sonriente el Uchiha ojeroso.

—A la orden— contestó suspicaz su esposa.

Les preparó un rico desayuno que cautivó sus paladares, en si ellos no apreciaban las comidas finas o muy elaboradas, preferían cosas sencillas pero con el rico toque hogareño.

Terminaron de desayunar y llevaron sus platos a lavar.

—Hoy iremos al doctor a que nos diga el sexo del bebé y a revisar que esté sano— dijo Itachi abrazando gentilmente a su esposa.

—No vamos a estar por unas horas, no te portes mal Sasuke— le dijo su cuñada con una sonrisa traviesa —. Y si te portas mal, no lo cuentes. Guiñándole un ojo.

—No le des malos consejos a Sasuke— dijo con una sonrisa el hermano mayor del pelinegro.

—Hai hai— contestó la rubia cerrando los ojos y tomando su bolso— vámonos.

—Cuídate Sasuke, cuando regresemos te enviaré un texto— le dijo el azabache mayor dándole un golpecito con sus dedos índice y medio en medio de la frente.

—Ya me iba también— dijo el azabache —.Se cuidan.

Tomó su chaqueta y salió de la mansión con dirección al centro, quería comprar un regalo para Hinata.

Paseó por las calles de la ciudad viendo los escaparates de las tiendas, pensaba en que regalarle, un peluche tal vez, o joyas, o chocolates, no quería ser pretencioso ni recurrir a los clichés a los que la gente está acostumbrada, se cansó de buscar y se compró un helado de vainilla, se sentó en una banca a comer su helado mientras intentaba recordar los gustos de Hinata para elegir un regalo perfecto.

Como si todo fuera parte de algún plan maestro, el azabache vio entrar al centro a la Hyuga acompañada de Hanabi y Neji, al parecer habían ido de compras y tal vez por algo más.

El azabache los comenzó a seguir de lejos para observar que hacía Hinata en un día común y corriente.

Las hermanas ojiperla entraron a varias tiendas de ropa, ahí pudo ver la trágica suerte de Neji, pues el chico de ojos aperlados sostenía las bolsas de ropa de sus primas mientras mantenía una cara de aburrimiento y fastidio total.

Al ver tal escena, el azabache no pudo evitar reír un poco, esto llamó la atención de Neji quien comenzó a mirar a todos lados algo nervioso, estaba seguro que había algo extraño en el centro ese día.

El azabache permaneció escondido por varios minutos detrás del anuncio de una lavandería, al no notar más movimientos sospechosos el Hyuga continúa acompañando a sus primas.

El moreno trató de pasar inadvertido y observó que Hinata tenía frío pues estaba temblando un poco, el día estaba bastante fresco y ella había olvidado su abrigo, quizás podría regalarle algo de ropa, se acercó a ellos pero desistió al ver que entraban en una academia de baile.

Entonces recordó lo que le dijo Naruto, le contó que a Hinata le gustaba tomar lecciones de baile desde que Kazuma y Kurenai Sensei la alentaron a hacer cosas nuevas y en las que tenía talento natural pues la ojiluna siempre se movió con mucha gracia y estilo.

Sasuke se infiltró a la academia de baile pero fue descubierto por una instructora, que lo reprendió.

—Soy Tania, la directora de esta escuela de baile, ¿qué haces aquí, buscas a alguien? — le dijo con una voz llena de autoridad al azabache.

—Quería observar una clase, si es posible, quiero ver si me convence de unirme a su academia— dijo el pelinegro mintiendo lo mejor que pudo, pues si decía que buscaba a los Hyuga estaba seguro que haría el ridículo o podía hacer una confrontación con Neji que siempre ha protegido celosamente a sus primas.

— ¿Por qué no lo habías dicho antes?— contestó con una voz más tranquila y alegre la instructora —puedes mirar la clase que está en curso, y si quieres unirte sólo ve a inscribirte en la recepción.

—Muchas gracias— dijo el moreno y se sentó hasta atrás junto a los demás espectadores de la clase, para que no lo mirasen se tapó la cara y el cabello con la capucha de su chaqueta y evitó actuar de manera sospechosa.

Entonces comenzó la música y las bailarinas comenzaron a entrar y a interpretar su coreografía, Hanabi entró primero seguida de su hermosa hermana mayor, la gracia y sutileza de sus movimientos era magníficos.

Estaban bailando el cascanueces, al pelinegro le sorprendió lo delicado y grácil de los movimientos de la ojiperla, los hermosos pasos de ballet aunados a las torneadas curvas de la azabache lo mantenían hipnotizado, "en verdad tiene talento para esto" pensó el moreno.

Al ver que el baile iba a terminar, salió rápidamente del lugar, sin decir una sola palabra ni llamar la atención de la gente.

Ahora sabía que regalo compraría para Hinata, entró a Tiffany's y compró un collar de oro blanco con un pequeño colgante de cascanueces, sabía que esto le encantaría a la Hyuga pero aún faltaba algo, se dirigió a una tienda de ropa y buscó algo para que la ojiperla no sufriera frío, paseando a través de los largos pasillos de la sección de damas, vio el regalo perfecto y no dudó un segundo en comprarlo, era una bufanda fina y negra, suave y caliente, que se vería muy bien sobre el delicado cuello de la ojiluna.

Con el obsequio listo le mandó un par de mensajes a la Hyuga.

—Hola Hinata, quería saludar y preguntar como estabas, te compre un obsequio que estoy seguro que te encantará, ¿cuándo podemos vernos?, estoy listo para llevarte al restaurante elegante que te prometí— el moreno presionó el botón de enviar y esperó un poco.

Al poco rato la Hyuga le respondió su mensaje —claro, ya quiero ir a cenar contigo si puedes hoy en la noche sería lindo pasar un rato juntos, me gusta que cumplas tus promesas y… te vi escabullirte en la práctica de ballet, me pareció gracioso, te pareces a mí en ese aspecto, te da curiosidad y miras cómo pasa su día la persona que te interesa, bueno te espero en la noche. —

Algo sorprendido el azabache esbozó una sonrisa y se sentó cerca de una fuente, al parecer la visión de la ojiluna es excelente, ni siquiera él pudo pasar desapercibido ante su mirada.

Le mandó un último mensaje a la peliazul con la ubicación del restaurante, se verían en la langosta roja a las 8 pm, le dijo que podía tardar si quería, la esperaría toda la noche de ser necesario, de verdad necesitaba pasar tiempo con ella.

La azabache le contestó con un corto ahí estaré, con un emoji con el símbolo de paz y amor, obviamente se había equivocado, al revisar su teclado pudo notar que ese símbolo estaba al lado de un corazón, entonces cerró los ojos y sonrió, podía notar esos pequeños detalles, como el hecho de que ella no suele escribirle a nadie usando ese tipo de símbolos.

A su vez la ojiluna se moría de vergüenza por haberse equivocado al escribir, quizás Sasuke pensaría que ella es rara, o tal vez es muy muy despistada, de algo estaba segura, estaba comenzando a extrañar al azabache, su cercanía, su voz, quería pasar tiempo con él y esa noche sería perfecta para eso.

Ambos fueron a sus casas para elegir sus atuendos adecuados para asistir a una cena elegante.

El moreno se dio una ducha rápida, estaba todo tan tranquilo, su hermano e Ino aún no volvían, eligió cuidadosamente uno de sus mejores trajes negros, una camisa de lino blanca, una corbata roja y un pañuelo de color beige.

Sabía que sus ganas de estar con Hinata harían estragos entre sus pantalones por lo que decidió darse algo de amor propio pensando en la Hyuga, de esa manera evitaría reacciones inesperadas durante la cena.

Entonces estaba listo, sólo debía esperar y llevar el regalo al restaurante.

Por su lado Hinata se metió en la bañera y se dio una larga ducha, sus mejillas estaban sonrojadas, quería ver al moreno, pasar el tiempo con él, pero sabía que tenía que ponerle pruebas para confirmar si en verdad la ama o no.

Al salir del baño comenzó a buscar la ropa adecuada para la cena, eligió un vestido color violeta largo y sin mangas, con un poco de escote y sin espalda, un bolso de mano con todo lo que necesitaba, una pulsera que le pareció bonita y unas zapatillas de correa de color negro y tacón bajo.

Estaba tan tranquila, el nerviosismo desapareció por completo, ¿sería obra de sus ganas de ver al moreno?

A las 7 pm ambos salieron en dirección a la langosta roja, la Hyuga llegó antes, en su limusina, o eso pensó, en realidad el moreno llevaba más tiempo ahí pero estaba escondido, para llegar "accidentalmente" un poco después que ella.

Al llegar con la anfitriona del restaurante le pidió amablemente su nombre, al verificar que este estaba en la reservación la llevó a la mesa número nueve, esta tenía vista a todo el restaurante y estaba justo al lado de un hermoso acuario donde regordetes y bellos peces koi estaban nadando felizmente dando piruetas y persiguiéndose entre sí con su gracia característica, estaba sorprendida de que el azabache no hubiera llegado aún, por su mente pasó un pensamiento negativo, ¿Qué pasaría si la deja plantada tal y como ella lo plantó a él en el pasado?, pero su pensamiento se disolvió en el aire casi de inmediato al ver enfrente de ella al moreno.

—Hinata hoy te ves hermosa, ¿puedo sentarme contigo?— dijo con una gran sonrisa el azabache sosteniendo una caja de regalo entre sus manos—. ¿Te hice esperar mucho?

La ojos perlas negó suavemente con la cabeza y lo invitó a sentarse.

—No, de hecho acababa de llegar— dijo mientras jugaba con su cabello.

Hoy se veía hermosa, llevaba puesto labial color rojo vino, que resaltaba el color azulado de su cabello, estaba radiante y desprendía confianza y tranquilidad.

—Te ves hermosa, sabes que yo siempre cumplo mis promesas, te traje un pequeño obsequio— le entrega la caja suavemente y observa atentamente sus reacciones.

La ojiluna abrió la caja y sacó el collar de oro blanco con colgante de cascanueces, se puso una mano sobre la boca en señal de sorpresa mientras lo observaba con los ojos bien abiertos.

— Es bellísimo, c-como sabías que… me fascina— dijo sorprendida y se lo quería colocar de inmediato —. Sasuke kun ¿puedes ayudarme?

—Claro— el azabache le colocó con delicadeza el collar rodeando su cuello y cerró el broche de este—. Perfecto ya está.

La ojiperla se miró en un espejo de mano que guardaba en la bolsa y lo observó sorprendida.

— Esto se ve costoso, n-no sé si deba aceptarlo— dijo algo apenada y sonrojada la Hyuga mientras jugaba con sus dedos.

—Si no lo aceptas, me iré— reiteró el azabache.

—E-está bien, ¡me encanta! — dijo con un brillo en sus ojos y una sonrisa.

—Espera aún hay algo más— insistió el pelinegro.

— ¿Qué será? — la ojiluna busca en la caja y entonces saca la bufanda, al observarla no pudo evitar sonrojarse, se dio cuenta de que él se preocupaba por ella, quizás la vio temblar unas horas antes en el centro, era un gesto tan lindo de parte del pelinegro que se conmovió.

—La amo— se colocó la bufanda y sintió el calor que le proporcionaba.

—Siempre que la use voy a pensar en ti— dijo con una sincera sonrisa en su rostro.

El moreno no pudo evitar sonrojarse al escuchar esas palabras, entonces para no alargar más el momento indicó con la mano al camarero para que les tomara la orden, este les entregó el menú y los aguardó pacientemente.

—Quiero el filete con salsa de vino, los ravioles de queso y espinaca y también quiero un tiramisú para el postre, ¿qué vas a pedir Hinata? — dijo el moreno con un poco de hambre.

—Y-yo quiero langosta, un filete a la Wellington, un spaghetti a la carbonara, una barbacoa de carne wagyu y un helado de frutas rojas—

El moreno supo que ese día su cartera lloraría, pero estaba bien, le sacó sonrisas a la ojiluna y estaba cumpliendo sus promesas.

—Enseguida les traemos sus alimentos— dijo con un tono servicial el camarero y se fue a la cocina.

—Sasuke kun, ¿de verdad querías volver a verme?, ¿o solo vienes porque lo prometiste? — dijo algo insegura la peliazul.

—Ambas, quería verte y tampoco quería fallarte— con seguridad aseguró el azabache.

—Y-yo también te extrañé Sasuke— dijo con un tono de voz suave pero dulce, la peliazul.

Comenzaron a traerle sus platos, todo lo que pidieron se veía exquisito, con ingredientes de la más alta calidad, les sirvieron un vino dulce que Sasuke había seleccionado previamente para la cita, ambos comenzaron a comer, al observar a la Hyuga comer, el moreno trató de seguirle el ritmo, al parecer ya se había acostumbrado al apetito de su hermosa invitada.

— ¿Está rico?— preguntó el moreno mientras observaba comer a la chica que le encantaba.

—Está delicioso, gracias Sasuke kun— a pesar de la velocidad con la que comía no perdía ni el estilo ni la elegancia.

Hinata hizo algo inesperado que hizo al azabache sentirse fuera de lugar, le daba a probar la carne de wagyu.

—Vamos Sasuke, di ahhh— dijo muy feliz la ojiperla.

El moreno la obedeció y dejó que la hermosa Hyuga lo alimentara.

—Aahh— comió el bocado de carne que Hinata le había dado.

Era una escena de lo más tierna, estaban disfrutando como dos niños, hasta que Sasuke volviendo a su madurez característica le dijo a la azabache.

—Eso fue divertido, pero eso no se hace en una cena elegante, nos dejamos llevar—

—L-lo siento— dijo Hinata con la cara roja como tomate, por un momento había olvidado el lugar en el que se encontraban.

—Descuida, creo que nadie se dio cuenta— aseguró el pelinegro.

—E-eso espero— dijo la ojiperla antes de beber un poco de vino dulce.

Terminaron de comer y la velada había sido hermosa, llegó el momento de la verdad, el azabache prefirió no mirar lo que estaba a punto de pagar y sólo lo cargo a la tarjeta.

Sintiéndose felices al salir fueron a dar un paseo a mirar las fuentes danzantes que había en el centro por la noche, los colores, las luces, había una música hermosa que se escuchaba el fondo, era una noche mágica y no querían que se acabara.

Ambos se besaron y acariciaron, estaban dejando que sus cuerpos hablaran por sí mismos, si sus bocas no eran honestas sus cuerpos se encargarían de sacar esos sentimientos a flor de piel.

Hinata hizo algo que jamás en la vida había hecho, mentirle a su padre, tomó su celular y le hizo una rápida llamada a Hiashi para decirle que esa noche se iba a quedar en la casa de una amiga para cantar karaoke, como ella se había ganado la confianza a través de los años, el mayor de los Hyuga le contestó con un "que te diviertas, sólo llama por la mañana si quieres que envíe la limusina por ti", y así consiguió una noche para pasarla sola con el pelinegro.

—Hinata, ¿qué haces?, ¿estás segura? — dijo muy sorprendido el moreno.

—Por supuesto que sí, quiero estar contigo— le dijo la ojiluna besándolo suavemente, beso que fue bien correspondido—vamos a un hotel.

Los azabaches buscaron un hotel bonito donde pasar la noche y alquilaron el cuarto más lindo que había disponible, una suite matrimonial.

—Es gracioso, alquilamos la suite matrimonial y yo estoy bendecida por el ramo de la novia, ¿será una señal?— dijo en un tono alegre la Hyuga.

—Puede ser, ahora solo puedo pensar en formas para complacerte— dijo algo excitado el Uchiha —.Ven a mis brazos.

—H-hai yo también quiero complacerte Sasuke kun— contestó sonrojada y algo caliente la ojos de luna quitándose la bufanda y dejándola caer sobre la cama.

El moreno se despojó de su ropa y comenzó a besar el cuello y los hombros de la Hyuga mientras le ayudaba a quitarse el vestido, al pasar sus dedos sobre la espalda de la ojiluna notaba como la hacía estremecer.

— ¿Sabes?, he extrañado mucho tu cuerpo, tu calor, tu olor, tu respiración, déjame disfrutarlos un poco más— dijo mientras besaba tiernamente a la ojos perlas.

—H-hai— contestó la peliazul con las mejillas ruborizadas y respondiendo a los besos del moreno.

Se subieron a la cama y comenzó una tormenta de besos y caricias, ambos estaban calientes, pero el moreno quería ser tierno, sabía que eso le gustaba a Hinata, se propuso hacerle el amor sin ser demasiado pervertido.

El moreno comenzó a besar los senos de la Hyuga quien se limitaba a cerrar los ojos y abrazar a su compañero.

El la acomodó boca arriba y sin parar de besarla acarició su vagina suavemente con sus dedos.

La peliazul comenzó a gemir suavemente mientras dejaba al azabache darle cariño.

—E-espera Sasuke kun, tengo condones en mi bolso— dijo una sonrojada Hinata.

—C-cierto casi lo olvido— se sentó al borde de la cama y buscó entre las cosas de la bolsa de la ojiperla, hasta encontrar una carterita con 3 condones—.Estás siempre preparada ¿no es así?, eso me gusta.

—Déjame colocártelo— dijo su sexy compañera tomando uno de los condones y abriéndolo lentamente.

—Está bien— dijo el azabache cerrando los ojos.

La ojiperla tomó el pene del pelinegro y comenzó a masajearlo, el moreno no tardó en tener una erección, la Hyuga entonces puso el condón entre sus labios y con gran técnica le colocó el condón lentamente con su boca.

La Hyuga parecía haber estado practicando, puso la punta del condón entre sus labios suavemente y se acercó al miembro viril del Uchiha, lo sostuvo sobre la punta evitando que quedara algo de aire dentro de este, para evitar que después se saliera.

Con los labios comenzó a desenrollar el condón hasta cubrir completamente el glande del pene de Sasuke y comenzó a desenrollarlo lentamente con sus labios mientras trataba de meter todo el miembro del Uchiha dentro de su boca.

Relajando su garganta logró bajar el condón hasta la base de su pene, siempre mostrándole una erótica y sensual mirada a los ojos de su compañero.

Sasuke se estremecía al sentir los labios de la ojiluna, y acarició su mejilla suavemente.

—Aahhh vamos ven es mi turno de hacerte sentir bien— dijo con una voz aterciopelada el azabache.

Hinata le obedeció y volvió a recostarse boca arriba sobre la cama, él se posó sobre ella y comenzó a besarla, bajando lentamente besando su cuello, sus senos, su vientre, su ombligo, y al llegar a la zona más sensible de la peliazul se detuvo, con sus manos el pelinegro separó las piernas de la ojos perlas suavemente y acercó su cabeza a la vagina de esta, dejó que sintiera su aliento cálido sobre ella, la peliazul sentía como la respiración de Sasuke le acariciaba, sentía como sus bellos se movían cuando el moreno le soplaba gentilmente.

Él acarició suavemente su vagina y lamió un par de veces el clítoris de la Hyuga.

— ¿Estás lista? — dijo el moreno mientras la acariciaba suavemente.

La ojiluna asintió con la cabeza, esto hizo que el azabache se acomodara sobre ella y le susurrara al oído.

—No te preocupes, seré gentil— dijo el Uchiha mientras comenzaba el delicioso acto.

Insertó suavemente su pene en la vagina de la chica de ojos color perla y comenzó a hacerle el amor siempre besándola y acariciándola tiernamente.

Hinata no pudo evitar sonrojarse y apretar las sábanas mientras el azabache se aferraba a su cintura y le hacía el amor apasionadamente, siempre haciéndolo con cuidado para que ella pudiera disfrutar de las sensaciones y percibir el cariño con el que él estaba fundiéndose con ella.

El azabache tomó sus manos y ambos entrelazaron sus dedos, estaban conectados no solo por sus cuerpos, todo parecía maravilloso y ninguno quería que ese momento terminara.

—M-más fuerte— dijo impasible la ojiluna —. Me acostumbraste a hacerlo más rudo, así que debes complacerme.

El moreno comenzó a embestir cada vez más rápido y fuerte, la peliazul lo abrazó con sus piernas y no pudo evitar rasguñar su espalda.

—Aaaaaah, así se hace, mmmm que rico— susurró dulcemente la ojiperla mientras no podía evitar gemir.

—Auch eso duele Hyuga— dijo Sasuke soportando el dolor del rasguño que le hizo Hinata.

—L-lo siento aahh— se disculpó la peliazul mientras disfrutaba las embestidas que el moreno le daba.

Pasaron así varios minutos, hasta que sintieron que sus cuerpos estaban en el límite.

—M-me voy a correr— dijo el pelinegro aumentando la velocidad de sus embestidas mientras besaba y chupaba suavemente los senos de la Hyuga.

—Y-yo también Sasuke kun— dijo la ojiluna mientras seguía sus movimientos.

Ambos se fundieron en un orgasmo y se besaban disfrutando el placer que el clímax les brindaba.

Se separaron lentamente y Hinata se recostó sobre el pecho del azabache mientras ambos estaban recuperando el aliento y se reponían del delicioso acto.

— ¿Dirías que hoy hicimos el amor?— preguntó algo ruborizado el azabache mientras acariciaba el cabello de la Hyuga.

—Sí, hoy hicimos el amor Sasuke kun— sonrió sonrojada la peliazul mientras hundía un poco su cara en el pecho del moreno.

—Me alegra escuchar eso, ¿te gustó? — dijo Sasuke mientras besaba la cabeza de la azabache.

—M-me encantó— contestó algo sonrojada y feliz la Hyuga.

Se quedaron abrazados, dándose cariño por un buen rato, la noche había sido perfecta, y ambos estaban sonrientes y satisfechos.

Entonces el azabache soltó una última pregunta.

— ¿Me amas? — dijo con ilusión, esperando las palabras que diría Hinata.

—Aún no lo sé— dijo algo apenada —. No te será fácil conquistarme—

El moreno sonrió con confianza.

—Sabía que dirías eso…— en el fondo quería seguir cortejándola, le encantaba la idea de que Hinata se hiciera la difícil —. Entonces me temo que tendremos que seguir saliendo juntos para confirmarlo.

—Sí, jejeje— le dijo la ojiluna algo pensativa.

Entonces abrazados con ternura, se quedaron dormidos tranquilamente, sin duda alguna esa fue una de las mejores noches que pasaron juntos, pero no la última.


Nota: esta vez tardé demasiado en traerles el siguiente capítulo, les pido disculpas de antemano, he cambiado la forma en la que se narra la historia a una más elaborada, es algo diferente pero creo que es un cambio para bien, espero que no les cause ninguna molestia, gracias por su apoyo y espero que les haya gustado este capítulo.

P.D. me encanta leer sus comentarios, cualquier crítica, queja o sugerencia son bienvenidas, hasta luego mis pequeños y pequeñas pervers bye bye.