Capitulo 2. Fiesta

La primavera estaba entrando a Ciudad Domino, se sentía en el ambiente fresco, en el crecimiento de las flores y los árboles. Pero donde más se sentía era en la preparatoria de Ciudad Domino ya que se podía sentir la alegría de la juventud al despedir el invierno y darle la bienvenida a la primavera. En la preparatoria se podía sentir el amor en el aire y eso era lo que mas molestaba a Seto Kaiba en esta época del año. Era molesto tener que estar viendo imágenes de parejas regalándose todo su amor enfrente de todos sin importarles lo que los demás piensan. Mandándose mensajitos de amor o dándose regalitos cursis. Seto detestaba la primavera más que a las otras estaciones por que en la escuela parecía que el mar de hormonas estaba a todo lo que daba y las cursilerías y demás babosadas estaban a la orden del día. Claro que él jamás se comportaría como esos estúpidos, a él lo habían educado para nunca demostrar esa clase de sentimentalismos baratos y se lo habían metido hasta lo mas profundo de su ser por medio de un entrenamiento riguroso. Él nunca sería un adolescente normal y eso lo llenaba de orgullo, aunque interiormente muy, muy en el fondo, deseaba más que nada ser un adolescente normal y no llevar toda la responsabilidad de una empresa multimillonaria y el cuidado de un niño sobre sus hombros sin tener derecho al descanso o a la tranquilidad de una vida ordinaria.

Esos días estuvo mas irritable que de costumbre, en su trabajo todos evitaban lo menos posible ser el blanco de su furia, ya que era peor que de costumbre, y eso ya era bastante malo. Por otro lado Joey ya estaba harto de que Kaiba lo tratara como si no existiera. Que se creía el ricachón engreído de él, que no era lo suficientemente bueno ya ni siquiera para lanzarle insultos. También el nivel de frustración y mal humor de Joey iba en aumento y harto del comportamiento de Seto decide enfrentarlo. Espero a que dieran la hora del descanso, sabía que Kaiba nunca salía al descanso y se quedaba a trabajar en su computadora portátil, por lo que al sonar el timbre espero pacientemente a que todos salieran, ya les había dicho a sus amigos que no iba a salir al receso, esto se les hizo muy extraño pero al ver el humor de perro que se cargaba últimamente no insistieron mucho. Una vez solos, Joey se levanto de su asiento y se paro enfrente del de Kaiba. Este ni siquiera se digno a dirigirle la mirada al rubio, lo que hizo que este se pusiera de peor humor.

Mira maldito engreído, ya me tienes harto. Estoy harto que te creas mejor de yo y que hasta hayas decidido que incluso soy muy poca cosa incluso para tus insultos.

Esto sorprende a Kaiba ya que no se imaginaba que eso era lo que iba a pensar el rubio una vez que lo dejara de molestar. Se imagino que este iba a pensar que ya se había cansado de insultarlo, no de que era demasiado poca cosa incluso para sus insultos. Al ver Joey que este no le responde se enoja aun más.

¿¡Que no me oíste estúpido!? ¿¡A qué demonios estas jugando!?-

Esto si hace molestar a Kaiba como osa ese inútil a decirle estúpido.

Fíjate a quien llamas estúpido, animal. A demás ¿a ti que?, lo que haga o deje de hacer a ti no te importa.

Me importa cuando me ofendes pedazo de idiota.

¿Pedazo de idiota? Mira quien habla. ¿Necesitas a un amo para educarte, perro? -

No me digas perro megalómano desquiciado.

¡Ahh! Así que el perro conoce palabras difíciles, quien lo iba a decir.-

Mira desgraciado, para tu información no soy ningún estúpido y conozco muchas palabras difíciles pero no tengo por que decirlas.

Ya te dije que no me digas estúpido maldito bastardo-

Y yo ya te dije que no soy un perro, mal nacido-

Y así la discusión fue subiendo de tono hasta que casi llega a los golpes, lo bueno fue que el receso estaba a punto de terminar y al oír los gritos, los de la pandilla habían entrado y los habían separado, bueno habían sacado a Joey para tranquilizarlo y que no hubiera problemas al iniciar la clase. Lo extraño fue que al salir de clases Joey estuvo de muy buen humor y se sentía mejor. Por otro lado los empleados de Kaiba notaron a su jefe sereno y calmado, no como había estado las últimas semanas.

Pero como siempre esa noche Kaiba tuvo otro sueño en que el cachorro lo atrapaba y le hacia cosas que lo avergonzaban y excitaban, solo que esta vez el sacerdote mantuvo su cordura, ya que se estaba acostumbrándose a lo que le estaba haciendo el rubio a su cuerpo por lo que, a pesar de las sensaciones que lo invadían, pudo concentrarse y utilizar su magia para quitárselo de encima. Cual no seria su sorpresa al ver como la magia rebotaba en su pecho del rubio y se esfumaba. Esto saco una risa socarrona del rubio.

¿Crees que llegue a ser General del ejército del faraón sin saber magia? Mi magia no será tan fuerte o efectiva como la tuya pero me protege bien de todos los hechizos. Además como tu poder y vida están ligados al dragón blanco de ojos azules los míos están ligados a los del dragón negro de ojos rojos lo que hace que casi estemos al mismo nivel. Así que no te esfuerces mucho Sacerdote, no podrás evitar ser mío, como tu dragón no podrá evitar ser de mi dragón. ¿Entendiste?-

Y toma la cara de Seto con una mano y le planta un salvaje beso que casi el roba la respiración y le saca el alma del cuerpo. Entonces suelta su cara y se aleja, dejando a un sacerdote con temor, sabiendo que muy posiblemente no podría hacer nada para evitar ese resultado, ya que como le temía, no podía negar que lo deseaba.

Seto volvió a despertar sobresaltado, teniendo ese desasosiego en su pecho, ese sentimiento de querer seguir y detenerlo por completo. Era un sentimiento que lo tenía confundido. El no podía desear ver que pasaba entre el sacerdote y el general como tampoco debía seguir molestando al perro para no tener esos sueños. Pero al mismo tiempo en su pecho ardía el deseo de seguir molestando al perro por que eso lo calmaba y lo hacia sentir mejor, además de la morbosa necesidad de saber que es lo que le iba a hacer el general al sacerdote para tenerlo. Como podía tener dos deseos tan distintos dentro de su pecho, de verdad que se estaba volviendo loco.

Y así siguieron Seto y Joey con su relación en un estira y afloja constante entre el te ignoro y te molesto. Mientras que Seto no podía dejar de tener esos sueños ¿o pesadillas? cada vez que molestaba al rubio, donde el rubio lo perseguía por cualquier rincón, lo acorralaba, besaba y tocaba su cuerpo, dejándolo furioso y excitado. No podía negar que detestaba lo que el rubio le hacia, como tampoco podía negar que al mismo tiempo lo esperaba con ansia y lo excitaba. Haciendo que se despertara con un desazón por no saber que hacer. Solo sabía que cada vez que tenía esa clase de sueños evitaba al rubio, demostrarle y sobre todo demostrarse a sí mismo que no sentía nada mas que rechazo e indiferencia por ese vulgar chico de barrio. Pero no podía durar mucho tiempo así ya que también tenia la enfermiza necesidad de insultarlo y molestarlo de hacerlo rabiar y ver el fuego que había en sus ojos al momento de devolverlo los insultos.

Joey por su parte no sabía porque Kaiba se comportaba de ese modo con él, había días en que sólo lo ignoraba, pero en cambio había otros en que parecía esforzarse en molestarlo como si él fuera el causante de todos los problemas del CEO. Como si su vida no fuera ya demasiado complicada como para añadirle un estudiante/empresario neurótico.

Como siempre ocurre en las escuelas cuando se acerca un día de fiesta, todos quieren participar y esperan con ansias el gran día, todos excepto Seto Kaiba, ya que para el ese tipo de festejos no le llamaban para nada la atención, muy por el contrario lo irritaban e incomodaban por el ambiente que se formaba, las chicas se ponían ansiosas esperando que el tan anhelado galán les pidiera salir con ellas y los chicos nerviosos al pensar que si invitan a la chica de sus sueños esta se negaría a ir o ya alguien mas se les había adelantado. Así que enfadado con el mundo se digno a dirigirse a la escuela, y esto debido a que el baile de Primavera estaba cerca, lo que también le irritaba era que algunas chicas se le acercaran y le preguntaran que si quería ir con ellas. Claro que el se negaba categóricamente diciéndole que a el esa clase de eventos no el interesaban

Todo eran preparativos y chismorreos sobre las parejas, los vestidos, trajes, la decoración, el tema del baile, el lugar y demás cosas que a los adolescentes les encanta. Para Kaiba, era otra tonta excusa para que los tontos niños de la escuela ligaran tontas niñas y se embriagaran. A él no le interesaban esas cosas eran niñerías, él tenía una empresa y un hermanito de los cuales hacerse cargo eso era todo lo que le importaba.

Por otro lado los de la pandilla estaban muy ilusionados, todos menos cierto rubio que sabía: número uno, no tenía dinero para pagar su entrada, numero dos, si no tenía dinero para pagar su entrada mucho menos para invitar a alguien y numero tres no tenía nada que ponerse. Pero sus amigos estaban tan ilusionados, discutiendo lo que se iban a poner, a quien podían invitar o como pasar alcohol de contrabando.

Pensando en como hacerle para ir, se tropieza nuevamente con Kaiba y otra vez se armo la gorda. Entonces, Joey cansado de los desplantes de Kaiba decide hacerle una apuesta, una apuesta que aunque no sabe les iba a costar a ambos.

¿Qué te pasa Kaiba fíjate por donde caminas?

¿Qué yo me fije? Si eres tu él único que nunca se fija perro.

¿Cómo te atreves ricachón? Te apuesto a que ni siquiera vas a ir al baile, con lo amargado que eres. De seguro ni siquiera sabes como divertirte como un adolescente normal.

¿Qué tratas de insinuar perro?-

Lo que oíste, no sabes lo que es un baile o diversión solo sabes hacer papeleo para tu empresa y nada mas.

Claro que se lo que es diversión.

Así, entonces ¿Vas a ir al baile para demostrármelo o simplemente lo vas a dejar en palabras? Las cuales ni siquiera creo.

Claro que iré al baile y te demostrare que se lo que es diversión.

Entonces allá nos veremos ricachón.

Y se fue echando chispas por el coraje y por su gran bocota, de verdad que Joey Wheeler no aprendía a quedarse callado y ahora tenía que ver como demonios le iba a hacer para poder ir al baile.

Por otro lado, Seto no estaba mejor, como había podido comprometerse a ir a un baile sabiendo que el rubio tenía razón, él nunca había ido a un baile y no tenía ni la más mínima idea de cómo se divertían los adolescentes normales. Él a los únicos bailes que había ido eran a los de la compañía o de otras compañías y lo que hacía allí eran puramente negocios, formales y aburridos a morir. Ahora si se había metido en un gran lío, pero en realidad era más grande de lo que él imaginaba.

Joey había platicado con sus amigos de que quería ir al baile pero no tenia dinero, entre todos le prestaron el dinero para la entrada y él prometió pagárselos en cuanto pudiera, además también le habían prestado la ropa ya que sabían que el rubio no tenía nada decente y no tenía para comprarse otra cosa.

El tan esperado día llego, todos los de la pandilla se reunieron en casa de Yugi para dirigirse a la fiesta. Ninguno se había atrevido a invitar a alguna chica a salir y para no hacer sentir mal a Tea, decidieron que iban a ir todos juntos como la pandilla que eran. A Joey esto le hizo sentir mas animado, ya que la idea de invitar a alguien no le llamaba mucho la atención ya que no había nadie en la escuela con la que deseara salir.

Por otro lado Seto estaba en su casa viendo que ponerse para ir al dichoso baile, junto a él estaba un muy contento Mokuba dándole consejos. Seto solo suspiraba resignado, ya había tomado el reto de ir y él nunca se daba por vencido con un reto. Pero para Mokuba era la oportunidad perfecta que tenia su hermano para socializar con gente de su edad y comportarse como un adolescente normal, además de que debía pasar tiempo con sus amigos y conocerlos mejor. Seto sabía que aunque le molestara la idea de llamar amigos a los de la pandilla era lo que más cercano tenía a amigos.

Despidiéndose de Mokuba salio de la mansión y decidió llevarse uno de los carros ya que no se le hizo oportuno que Ronald lo llevara, quien sabe a que hora se iba a terminar la fiesta y el no se iba a regresar temprano ya que si lo hacia el rubio no pararía de molestarlo diciendo que había huido.

Por otro lado los de la pandilla, Yugi, Yami, Tea, Tristán, Tea, Bakura, Yami Bakura, Duke y Joey se dirigieron en Taxi a la fiesta que era en un hotel pequeño pero con un salón de fiesta muy grande para divertirse esa noche. Joey estuvo con sus amigos que estaban muy animados bailando, platicando y tomando. Yami Bakura había alterado todo el refresco con ron para darle más sabor según su propia opinión por lo que la cosa se estaba poniendo muy alegre y las personas que habían ido a cuidar que todo estuviera en calma también misteriosamente habían desaparecido. Ryou le pregunto a su Yami si les había hecho algo y este poniendo cara de no romper un plato le había dicho que no. Pero Ryou no estaba completamente seguro de esto.

Cuando Joey de repente ve llegar a Kaiba, vestido formalmente con unos pantalones oscuros y una camisa de cuello de tortuga de color azul que le quedaba perfectamente y resaltaba aun más el color de sus ojos y decidió ir hasta él y que le demostrara que sabía divertirse.

Vaya ricachón, no creí, que en verdad tuvieras el valor de venir.

¿A que te refieres perro? Yo te dije que iba a venir y aquí estoy.

Esta bien, no te enojes, vamos con los de la pandilla para que nos demuestres que sabes divertirte.- Esto ultimo lo dijo sarcásticamente cosa que para Seto no paso desapercibida.

Se fue con el rubio y se junto con los de la pandilla. Estuvo tomando refresco, al instante noto el sabor a alcohol, pero él ya había tomado alcohol en otras ocasiones, en las reuniones acostumbraba tomar una o dos copas de vino, cuando estaba hablando de negocios.

Sólo que esta ocasión decidió que iba a tomar más de una o dos copas ya que las pláticas de la pandilla lo desesperaban y estresaban, sobre todo la plática, y la voz, de Tea, luego estaba la música a todo volumen y tanta gente eufórica.

De repente el rubio lo reto a ver quien podía tomar más, y como siempre pudo más su orgullo que su razón que le decía que eso estaba mal. No supo en que momento perdió el control y se dejo llevar por los tragos, la música y el clima eufórico hasta que de repente todo se volvió un remolino de colores, sonidos y sensaciones que lo ponían eufórico y feliz. Todo daba vueltas y de repente nada.