DISCLAIMER: Ninguno de los personajes de Yu-Gi-Oh me pertenecen, pertenecen a Kazuki Takahashi, yo sólo tome prestados a sus personajes sin afan de lucro para pasar un buen rato y que ustedes se entretengan

RESUMEN: Seto tiene más problemas de los que quería admitir, pero no eran sólo de él y los pensaba compartir con el responsable de su estado actual...

PAREJA: Joey x Seto

ADVERTENCIA: Lemon, MPREG, un poco de humor, romance y angustia...

Seto no podía dejar de pensar en lo que le estaba pasando. En serio que no podía entender. Era un chico, entonces ¿Cómo era que sentía que en verdad estaba embarazado? Los síntomas eran claros, pero eso era imposible.

- Eso no puede ser. No puedo estar embarazado. No es natural, no es lógico - Pudo susurrar cuando encontró su voz.

Pero sintió el pequeño movimiento en su vientre, uno que sabía no era su intestino, uno que le hacía darse cuenta que no había ningún error, que le decía: en verdad estoy aquí. Entonces decidió que lo único que podía hacer era comprobarlo. Por lo que fue con su doctor para pedirle que le hiciera un ultrasonido del vientre.

- Pero, señor Kaiba, ¿para qué quiere un ultrasonido? -

- No me creería si se lo dijera, se lo tengo que mostrar- Y mostrármelo, pensó Seto.

- Esta bien, lo voy a hacer, pero aun así no le veo lógica- Y yo menos, volvió a pensar Seto.

El doctor le dijo que se cambiara y se sentara en el sillón. Seto lo hizo.

Una vez sentado el doctor cubrió sus piernas y subió la bata, le aplico un gel con el que Seto dio un respingo ya que estaba frío. Una vez que estuvo listo paso el aparato por su vientre. Cuando lo paso por el bajo vientre de Seto encontró algo que lo dejo boquiabierto, eso no podía ser, eso no tenía sentido, había algo en su vientre que se movía, se lo mostró a Seto.

Entonces, Seto le dijo que sí podía escucharlo, el medico apretó un botón y se empezó a oír un sonido, como un tamborileo, del latido de un pequeño corazón. Seto sabía que significaba, que en verdad había una vida dentro de él, algo pequeño y vivo que iba a depender totalmente de él y que ya amaba. El doctor no salía de su asombro ¿Cómo era eso posible? Él lo había atendido infinidad de veces y siempre supo que era un niño, incluso en ese instante en el que había subido la bata de Seto, se podía apreciar que era un hombre, entonces ¿Cómo se explicaba la vida creciendo dentro de él?

Esto no es posible –

Claro que es posible, usted mismo lo vio y oyó. -

Pero, usted es un varón, ¿Cómo es esto posible? -

Es algo complicado de explicar, pero sabe que no debe compartirlo con nadie. Siempre he confiado en su discreción y no quiero que eso cambie.

Me ofende, Señor Kaiba, pero le tengo que hacer más pruebas. -

Nada de pruebas, tiene una muestra de mi sangre a la que le puede realizar las pruebas que guste. Pero yo no soy conejillo de indias de nadie. Y nadie se debe de enterar de mi condición. -

Pero es que jamás había visto algo como esto y por su reacción veo que usted ya lo sabía. Lo único que llego por conclusión es que es el caso más raro de hermafroditismo que he visto.

Mire doctor, estoy embarazado, ya lo sospechaba y voy a requerir a alguien que me asista en todo el proceso. ¿Cuento con usted o no? –

Claro que sí, sería un gran honor. –

Entonces dígame cuando vuelvo a la siguiente consulta. –

Bueno, vuelva en un mes y veremos que tanto avance tiene. –

Entonces, nos vemos en un mes. Y esta advertido, si alguien se entera de mi condición, ya que usted es el único que lo sabe, va a sufrir de toda mi furia y dudo que vuelva a encontrar trabajo en esta vida o en la otra y será tan miserable como no tiene una idea ¿Entendió? –

Claro que si señor Kaiba, le juro que por mi boca nadie se enterará. - Dijo un asustado doctor.

Seto se viste y sale de la consulta, pero ahora el problema es ¿Qué va a pasar con él? ¿Qué pensará su hermano cuando se entere de lo que había hecho y las consecuencias de sus actos? ¿Iban a llamar a su bebé engendro? ¿Lo iban a llamar a él fenómeno? Tenía que pensar muy bien en como manejara todo este asunto para no afectar ni a su hermano ni a su bebé. Pero ¿cómo iba a ocultar algo parecido?

Por su parte Joey está muy confundido ¿Por qué tuvo esos pensamientos de Kaiba? A él nunca le han atraído los chicos, si cuando vio a May casi se le salen los ojos de sus orbitas y siempre que había chicas lindas presentes no podía evitar comérselas con las ojos. Entonces ¿Por qué cuando estuvo cerca de Kaiba su pulso se disparó y no pudo dejar de verlo? De verdad que sintió que se estaba volviendo loco. De seguro eran sus malditas hormonas, ya que hacía mucho que no tenía novia y a lo mejor su cuerpo estaba necesitando hacer eso. Sí, eso debía de ser, se dijo el rubio a sí mismo y dejo de pensar en ello.

Estaban entrando a un cuarto, el moreno siendo cargado por el rubio, sujetándolo por el trasero y el moreno con las piernas enredadas en la cintura del rubio. Llegaron a una cama y el rubio deposito allí al moreno, el cual se quedó quieto viendo como el rubio se quitaba la camiseta y se deshacía del pantalón. El rubio, una vez desnudo, comenzó a levantar la camisa de Seto, acariciando la blanca y suave piel de su pecho, sacándosela de una buena vez y deshaciéndose también del pantalón de Seto. Seto sólo gemía y se dejaba hacer. Y cuando Joey le empezó a morder y lamer sus pezones un profundo gemido de éxtasis abandono la garganta del castaño. El calor se estaba haciendo insoportable, sus cuerpos ardían y se podía ver la desesperación en ambos cuerpos. Se besaban como si no hubiera un mañana, saboreando la boca del otro, sintiendo el dulce sabor y el cálido aliento del otro. Se estaban embriagando con su sabor. Sus lenguas se enredaban y parecían enfrascadas en una lucha que ninguna de las dos quería ganar.

Las manos de cada uno recorrían con desesperación el cuerpo del otro, tocando tanta piel como podían. Sus cuerpos se restregaban sacando gemidos de placer de ambos, sobre todo cuando sus erecciones se frotaban bajo la ropa interior. Era una tortura demasiado erótica para poder resistirlo. Así que Joey se sacó de una buena vez su estorboso bóxer y luego el de Seto. Y fue cuando sus pieles se juntaron, por primera vez, completamente desnudas, sacándoles gemidos de placer a ambos, al sentir una descarga eléctrica que recorría ambos cuerpos. Sus manos se acariciaban tiernamente, sus bocas se besaban con pasión y sus piernas se enredaban unas con las otras hasta el punto de no saber cuál miembro era de quien, y no les importaba, todo lo que querían hacer era sentir sus pieles tan juntas que podían jurar que se estaban fundiendo en el cuerpo del otro.

La temperatura estaba subiendo a límites insospechados, el sudor empapaba su piel y hacía que sus pieles se sintieran escurridizas como queriendo escapar del contacto. Seto enredaba sus piernas en la cintura de Joey acariciando sus muslos en el proceso. Joey por su parte se sentía en la gloria entre las suaves piernas del castaño, tan largas, tan blancas y suaves. No lo podía evitar, por lo que tomo una de las piernas de Seto y la levanto hasta que el muslo interior de esta pierna quedo cerca de su cara y comenzó a besarla, a lamerla y a morderla, haciendo al castaño jadear de placer. Después de dejarla marcada, la bajo y siguió con la otra pierna, parecía adicto a las piernas de Seto. El castaño se sentía morir de placer, sus mejillas están rojas, sus labios inflamados y sus ojos entrecerrados, respirando entrecortadamente, tratando de recuperar un aire que no hacía más que escaparse de él, ante cada contacto del rubio.

Pero Seto no se quedaba atrás, mordía, besaba, lamía cada parte del rubio que tenía a su alcance. Sobre todo, su cuello y pecho que era lo que tenía más próximo, además de marcar la espalda del rubio con sus dedos y uñas. Joey siguió dando suaves besos y lamidas al vientre de Seto, entreteniéndose con su ombligo y llevo sus manos a la boca del castaño, este al tener los dedos del rubio en la boca, procedió a lamerlos sensualmente uno por uno, haciendo estremecer a Joey. Cuando los dedos del rubio estuvieron completamente húmedos, este subió hasta quedar a la altura de los pezones de Seto, comenzó a lamerlos mientras sus dedos jugaban con la entrada del castaño. Este daba gemidos ahogados de placer y cuando Joey introdujo su dedo dentro de Seto, este intento gritar, pero una boca invadiendo rudamente la suya, se lo evito. Seto se removía incomodo ante la intrusión, debajo de Joey, mientras este lo besaba apasionadamente. Joey comienza a repartir suaves caricias con su mano libre sobre los costados de Seto, para que este se relajara y abandonando su boca para ir dándole suaves besos en el cuello, luego en su pecho y por último se entretiene en los pezones, mientras frota su cuerpo contra el que se encuentra debajo de él haciendo olvidar al castaño la intrusión que sufrió su cuerpo y haciéndole gemir por las caricias, buscando más contacto con el cuerpo del rubio. Este al ver a Seto relajado, aprovecha para introducir otro dedo y luego un tercero preparando a su amante para lo que viene.

Cuando el rubio siente que la entrada del castaño está lo suficientemente relajada, retira los dedos sacándole un bufido de molestia al Seto. Entonces, va introduciéndose lentamente. Seto arquea la espalda por el dolor que siente por ese miembro extraño dentro de su cuerpo, pero pierde el sentido de todo cuando este toca un punto sensible en su interior, haciéndolo gemir sonoramente. Joey se queda un momento quieto, a pesar de que no aguanta las ganas de empezar a embestir ese cuerpo inmediatamente. Pero todas sus buenas intenciones se van al demonio, cuando siente como Seto mueve su cadera desesperadamente, en busca de ese contacto que le hace gemir y ver muchas luces de colores pasar frente a sus ojos. Los dos cuerpos empiezan una danza lenta y sinuosa, que poco a poco va haciéndose más frenética y errática, mientras la humedad, el calor y la fricción aumentan, haciendo a los dos explotar en un torbellino de placer, a Seto entre sus vientres y a Joey dentro del castaño.

Entonces, Seto despierta, su frente perlada de sudor, su corazón acelerado y su ropa interior húmeda. Eso era demasiado incómodo para él, porque sabía que eso no fue un simple sueño, eso había sido su primera vez, la vez que causo que estuviera en el estado que estaba en ese preciso momento, un estado muy embarazoso.

Joey, se levantó, al igual que Seto, sudando, con el pulso acelerado y la ropa interior húmeda. No lo podía creer, había tenido un sueño húmedo con Seto Kaiba, ¿Cómo demonios había pasado eso? ¿Qué pasaba con él? Él no era gay, de eso estaba seguro, o al menos lo estuvo hasta antes de acostarse a dormir, ya que en ese preciso momento no estaba tan seguro, al contrario de lo que hubiera pensado, la idea no le repugnaba, al menos no del todo, al contrario se sintió como nunca se había sentido con ninguna mujer, sintió que el cuerpo de Seto se acoplaba perfectamente al suyo, como si estuvieran hechos el uno para el otro, sintió su cuerpo hervir y alcanzar temperaturas nunca antes alcanzadas, además de llegar a un orgasmo en que podría jurar que era como llegar a la gloria. Sacudió su cabeza violentamente para alejar de ella esos pensamientos. No era posible que sintiera eso por un hombre y mucho menos por Seto Kaiba, que de seguro lo despellejaría vivo si se enterara de la clase de sueño que había tenido con él. Se levantó sintiéndose frustrado por el rumbo que tomaban sus pensamientos y se dirigió al baño para tomar una ducha de agua fría y dejar de tener esa clase de pensamientos. Ahora el problema sería como miraría a la cara a Kaiba al siguiente día sin recordar la forma en que soñó que lo había tocado y menos aún todas las cosas que le había hecho.

Así que, el siguiente día, Joey ni siquiera se atrevió a voltear a ver a Kaiba por temor de ponerse rojo como tomate y que le preguntaran que era lo que tenía y no quería tener que mentirles a sus amigos, no es que no les hubiera mentido nunca, es más, ya les había mentido demasiado, ese era el problema, ya tenía demasiadas mentiras sobre su conciencia y ya no quería otra más.

Seto por su parte, se sorprendió al notar que el rubio lo ignoraba monumentalmente, se dijo a sí mismo que no le importaba. Pero a mitad del día, sentía que no podía más y salió majestuosamente del salón sin decir ni una palabra y fue directamente al baño, una vez allí, se puso a llorar, no sabía ni por que lloraba, bueno, sabía que lloraba porque el rubio lo había ignorado, sentía una opresión en el pecho y sentía que la única forma de liberarla sería de ese modo. Pero era extraño, ya que desde hace mucho tiempo no lloraba, ni siquiera se había planteado la idea de llorar, sólo sabía que quería estar solo. De verdad que ese embarazo le iba a traer muchas molestias, aunque también sabía que lo iba a llenar de alegría. No era tan malo llorar, era parte de ser humano, y él hacía mucho que no se sentía como uno. Era más bien, casi un autómata, un autómata bien programado por su padrastro. No, el nunca sería como su padrastro, su hijo iba a ser un niño normal y nunca se iba a sentir una maquina como llego a sentirse Seto. Eso lo consoló, él iba a ser un buen padre.

Seto se sentía tan confundido, sabía que todo en su vida estaba cambiando, pero no sabía en qué iba a resultar todo esto. También sabía que necesitaba al rubio junto a él, más que a nada en el mundo, pero todo era tan complicado. De ser enemigos mortales, por un golpe del destino, planeado 5000 años antes, se enamoró de él y ahora sentía que lo necesitaba tanto como el aire que respiraba. Pero ¿Cómo decirle al rubio semejante cosa? Ya que este de seguro lo iba a rechazar. Seto no estaba seguro que, a pesar de haber soñado su pasado, al rubio también le haya sucedido lo mismo. Ya que al rubio jamás le habían comentado nada sobre su pasado, como lo habían hecho con él. ¿Por qué sería? Quizás algo paso que Yami no quería contarles. Tendría que buscar en los registros y ver que encontraba sobre el rubio o quizás un sueño le daría la respuesta. Pero tenía que saber que había pasado, de seguro que algo malo para que nadie hiciera comentarios al respecto.

Por su parte los amigos de Joey, estaban sorprendidos, todos menos Bakura, que se imaginaba muy bien lo que estaba pasando. Kaiba y él habían dejado de pronto sus interminables peleas. Pero era un circulo sin fin de Kaiba, de "te grito y luego te ignoro", nunca les había tocado ver a Joey siendo él, el que ignorara. Eso era muy raro, además el rubio se ve a demasiado serio para el gusto de todos. Estaba igual que cuando, después de la borrachera de la fiesta, se había levantado desnudo en una cama con dios sabe quién y le mortificaba saber que se pudo haber contagiado de algo o pudo haber embarazado a alguien. Aunque lo del contagio ya había sido resuelto gracias a exámenes médicos. Aún quedaba con quien había dormido, quizás ya sabía algo que le daba vergüenza admitir. Así que todos hicieron consenso y acordaron que de ese día no pasaba el rubio para decirles que demonios estaba pasando.

Bakura sólo se moría de la risa, si supieran lo que estaba pasando y al parecer si Seto tenía, lo que él creía que tenía, más de uno, por no decir todos, se iban a caer de la sorpresa. Eso se ponía cada vez más divertido. De verdad que le sorprendía las vueltas que daba la vida y como se repetían los sucesos. Aunque secretamente deseaba que esta vez todo saliera bien para todos, no como la última vez, que había acabado encerrado en el reino de las sombras, el idiota del faraón dentro del rompecabezas del milenio y el sacerdote con el corazón roto. Fue una tragedia lo que sucedió en aquel tiempo. Pero eso ya era pasado, todo estaba olvidado, bueno, no todo, pero se conformaba con hacer enfadar al ex-faraón en vez de querer asesinarlo, eso era más divertido. Además, su anterior vida solo le había traído desgracias y pues ahora que tenía su bello cuerpecito de nuevo, pues a disfrutarlo y que mejor que con Ryou. Era bueno tener a alguien a tu lado, ya no sentía la terrible soledad ni la furia incontenible que llego a tener, y todo gracias a los dulces ojos de su hikari y a su dulce cuerpo. Bueno, se dijo a sí mismo, ya era momento de dejar de pensar en idioteces y buscar a Kaiba para molestarlo. Y así alegremente fue a buscar al castaño para hacerle la vida imposible.

Mientras tanto Kaiba, ya estaba harto. Así que tomando todo el valor que pudo reunir decidió citar a Joey en su casa para decirle su estado. También estaba dispuesto a decírselo a su hermano, más fácil decírselo a los dos al mismo tiempo que tener que decirlo dos veces. Además, él estaba acostumbrado a la presión de las juntas de negocios y lo más fácil era manejar eso como si de una junta se tratase. Al menos sentir a más seguridad.

Wheeler-

¿Qué demonios quieres Kaiba? –

Mi hermano te espera en casa hoy para jugar a las 6:00 pm.

¿Tu hermano?

Sí y no te atrevas a faltar o te las veras conmigo.

Está bien, iré. Pero no por tus amenazas sino porque me agrada tu hermano.

Bueno, pensó Seto, era más fácil mentirle diciéndole que su hermano quería verle a decirle que el quería que fuera, ya que si le decía esto último de seguro no iría. Cuando llego a su casa a comer junto con su hermano, una vez que terminaron de comer, le dijo que fueran a su despacho que quería hablar de algo con él. Mokuba estaba muy intrigado, era raro que su hermano estuviera tan serio con él. Él sabía que su hermano era serio, pero con él siempre se portaba diferente, como lo que era, su hermano. Además de que algo le decía que era un tema difícil el que quería tratar su hermano.

¿Qué ocurre Seto? -

Es un asunto delicado, que nos afecta a tí, a nuestra familia. Además de que Wheeler esta involucrado. –

¿Joey? ¿Y qué tiene que ver Joey en nuestra familia? –

Bueno, hasta ahora nada. Pero te enteraras esta tarde. Lo cite a las 6:00 diciéndole que querías verlo para jugar, entonces les diría ambos lo que está pasando y como afecta a nuestra familia. -

Dímelo ahora hermano. -

Espera sólo un poco, pero créeme que necesitare todo tu apoyo y confianza. -

¿Por qué me dices eso hermano? -

Le diré al idiota de Wheeler que me gusta.-

¿Qué estás diciendo? -

Ya lo oíste y no pienso repetírtelo. ¿Me vas a rechazar por ello? -

Claro que no hermano, yo te quiero y no me importa nada más que tu felicidad. Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras y mientras seas feliz yo te apoyare. -

Gracias Mokuba, no sabes lo bien que me hacen sentir tus palabras. -

Hay más... ¿Verdad?-

Sí, pero quiero esperar hasta que este Wheeler aquí para decirlo.

Y así dejo a su hermanito con la duda y se fue a su habitación a descansar un rato para tomar fuerza y poder enfrentar al idiota de Wheeler cuando llegara en la tarde, ya que en verdad estaba nervioso, muy nervioso, ¿Lo rechazaría? ¿Rechazaría a su bebé? En verdad, eso era lo que más le dolía, pensar que pudiera rechazar a su bebé, él era inocente y no tenía la culpa de todas las idioteces que se habían hecho. ¿Cómo demonios reaccionar a Wheeler?

Por su parte Mokuba, todavía está en el despacho pensando en las palabras de su hermano, que otra noticia podía tener su hermano más grande que la que acaba de darle. No se lo imaginaba. Era increíble que su hermano estuviera enamorado de Joey, bueno no tanto, después de todo hay un dicho que reza "Del odio al Amor solo hay un paso" y por lo que su hermano le confeso, ya había dado el paso. Ahora sólo faltaba ver que era lo que pensaba Joey del asunto. Suspiro. Joey podía llegar a ser un cabeza-dura cuando se lo proponía y no dudaba ni por un segundo que cuando su hermano le dijera lo que sentía, este, sin querer, lo iba a lastimar.

Joey se presentó a la hora acordada con Kaiba, llego a la verja y le dijo al guardia que venía a ver a Mokuba. El guardia le pidió el nombre y este lo hizo esperar un rato mientras abría la verja. Camino hacía la mansión y se dirigió a la puerta principal. Tocó a la puerta, una doncella le abrió y le pidió que lo siguiera. Joey sólo obedeció, ya había ido en otras ocasiones a jugar con Mokuba, y aunque en un principio se le hizo una idiotez, se dio cuenta que eran reglas de las familias ricas hacer tanta faramalla.

Llego hasta la sala donde sabía que lo esperaba Mokuba y se quedó en la entrada al notar también la presencia del Kaiba mayor. Ya que siempre que llegaba este le daba una mirada despectiva y se iba del lugar. Y en ese momento lo estaba viendo con una mirada que Joey no supo descifrar.

Bueno, ya que estamos todos reunidos, les voy a explicar la razón por la que los cite aquí

Mokuba y Joey se le quedaron mirando raro, ya que parecía que estaba empezando una reunión de negocios, lo que no sabían, era que para Seto era más fácil de esa forma darles a conocer su estado actual.

¿Qué te traes Kaiba? Según me dijiste Mokuba quería que viniera a jugar con él.

Te mentí. De hecho, yo fui el que los reuní aquí. –

¿Por qué?

Si dejas de interrumpirme te lo diré.

Joey asintió para que prosiguiera.

Yo sé que se les hace raro que haya llamado a Wheeler aquí. Pero es un asunto delicado y sabía que si te decía que vinieras a hablar conmigo no ibas a estar de acuerdo, así que te mentí. Bueno, siguiendo con lo que estaba, creo que los dos recuerdan el día de la fiesta de Primavera. Pues ese día me emborrache hasta perder el sentido por culpa de una estúpida apuesta que hizo Wheeler.

¿Yo la hice? Déjame recordarte que fuiste tú el que insistió en hacerlo.

No importa de quien lo haya hecho, lo importante fue que los dos nos emborrachamos hasta el límite de la idiotez e hicimos cosas que estando sanos jamás ni se nos hubieran pasado por la cabeza. Pero, eso ya no importa, ahora hay un asunto mucho más delicado que tratar que eso. Como sabes Wheeler, nos emborrachamos hasta la estupidez y puedo asegurarte que despertaste en un cuarto solo, desnudo y desubicado.

Por la cara que tenía el rubio, no había que ser un genio para saber que era cierto.

Bueno y gracias a eso ahora tenemos un problema-

¿Tenemos? Eso me suena a manada. –

Sí, tenemos, porque es un problema que nos atañe a los dos. -

A no, a mí en tus problemas no me metas. -

¿Mis problemas? Si es tu culpa que haya pasado esto. -

¿Es mi culpa? No busques un culpable de tus problemas y arréglalo. -

¿Mis problemas? De no ser por ti no tendría ningún maldito problema.-

No te entiendo Kaiba a qué demonios te refieres. –

Nunca entiendes nada, idiota, es por eso que estoy metamos metidos en esto –

¿Estamos? Estamos es mucha gente. –

Claro que estamos, ni creas que yo voy a lidiar solo con este asunto –

¿De qué demonios estás hablando?, yo no te he hecho nada-

¡¿Nada?! ¡¿Le dices nada a emborracharme, aprovecharte de mí y hacerme todas esas cosas?! –

¿A qué te refieres? -

Ya deja de hacerte el idiota, ya estoy harto, ¿Cómo puedes ser tan estúpido? No puedo creer que todavía no recuerdes lo que me hiciste la noche de la fiesta, eres un bastardo y ahora por tu culpa, voy a tener un bebé -

Joey se quedó sin palabras viendo la cara de Kaiba y tratando de entender lo que le acababa de decir. ¿Un bebé? ¿Noche de la fiesta? ¿Lo que le hizo? Y a pesar de lo lento que es, la suma era demasiado fácil para no entenderla. Y entonces todo se le vino encima, entonces el cuerpo que recordaba vagamente, que había saboreado, ya tenía cara y era la cara de Seto Kaiba. ¿Cómo habían llegado a eso? Entonces solo atina a mirar Kaiba con la cara roja, los ojos abiertos y se tapa la boca fuertemente para acallar el grito que amenazaba con salir de su garganta.

Al menos veo que ya recordaste - Dice Seto secamente.

Pero ¿Cómo? ¿Tú y yo haciendo eso? -

A mí ni me preguntes, yo estaba tan sorprendido como tú, imagínate lo que sentí cuando desperté, encima de ti, desnudo- Dice Seto.

No, no, no, eso no puede ser cierto, tiene que ser una maldita broma tuya para humillarme más de lo que ya me has humillado. No te creo, es una estupidez lo que me estás diciendo. Eres un maldito bastardo que le gusta hacer sufrir a los demás. No se cómo te atreves a decir semejante estupidez. Te odio y te desprecio, eres un ser cruel frío y sin corazón, no sé como te atreves a inventar una mentira semejante, mira que un hijo, eso es caer muy bajo Kaiba, incluso para ti. -

Y se fue dando un portazo dejando a dos Kaibas en shock, el mayor por las más crueles palabras que nunca creyó escuchar de esa boca y el menor por la noticia de lo que acaba de oír. Entonces, al oír la puerta de entrada sonar por el fuerte portazo que dio Joey al abrirla, Seto se desploma de rodillas y lágrimas empiezan a salir por sus ojos, pero eso no le importa ya que no se da cuenta de ellas debido al fuerte dolor que siente en el pecho, como si se le hubiera roto algo adentro y le estuviera sangrando. Él sabía que era su corazón, que en ese preciso momento le acaban de romper y de todos los dolores que había sentido en su vida ese era y por mucho el más doloroso.

Mokuba se preocupó al verlo en ese estado, se acercó lo abrazo. Seto al sentir el cálido abrazo de su hermano, no pudo evitarlo y se aferró a él como si de un salvavidas se tratara, sollozando tristemente sobre su pecho. Mokuba no sabía que decirle as que se limitó solamente a acariciar su pelo y abrazarlo mientras esperaba que este se calmara y sentía la infinita tristeza que embargaba a su hermano, nunca en toda su vida lo había visto de un estado tan frágil y vulnerable, sabía que su hermano escondía muchas cosas, pero en ese momento podía ver que tan profundas eran las heridas que su hermano ocultaba. Todo era confusión para él. ¿En verdad su hermano iba a tener un bebé? ¿En verdad se había acostado con Joey? ¿En verdad Joey sentía lo que acababa de decir tan cruelmente?

Bueno, en verdad que todo estaba de cabeza, pero en verdad no le importaba, sólo quería que su hermano fuera feliz. ¿Por qué siempre se lo tenían que poner tan difícil?